¡Hola! :D Había dicho que lo iba a subir el viernes pasado, pero no lograba juntar las ideas para este capítulo :D
Me alegra ver que, cada vez que subo un nuevo capítulo, la fiction consigue otro follow/alert/like :D Espero todos sigamos juntos hasta terminar el viaje :) Siento que estoy haciendo bien las cosas :D
Me preguntaron/sugirieron dos cosas:
1. ¿Qué fue lo que dijo Celery a Vegeta? Puse una escena aquí donde quizás se entienda qué fue lo que le dijo, si no me disculpo y lo pondré al final como explicación. :)
2. Interacción entre Gine y Bulma :D Justamente lo había pensado hacer, pero al no conocer a la perfección el carácter de la primera se me hace poquito difícil ponerla mucho, pero lo intentaré :) Después de todo es la madre de Goku y esposa de Bardock, necesita más apariciones, ¿no creen?
Bueno, espero les guste este capítulo. Y les convenza la batalla que describí en este capítulo :)
8. Heridas y Suturas
Una mujer tenía el rostro oculto detrás de niqab, el cual solamente dejaba al descubierto los enormes ojos azules. Era casi medio día cuando había decidido salir del palacio e indagar en los mercados colindantes a lo que había sido su cárcel por más de una semana.
El mercado de pulgas estaba atiborrado a esa hora del día, mientras unos comían otros se dedicaban a la compra y venta, que era lo que llevaba a la hermosa terrícola a hacer su viaje. Durante la creación de la tan anhelada máquina de gravedad del joven príncipe, Bulma había escuchado habladurías sobre que quizás se podían conseguir mejores partes en el mercado negro. A pesar que la máquina ya estaba terminada, su constante anhelo por mejorar toda creación suya la había impulsado a visitar el tan temido mercado.
Se había topado con seres de todo tipo, desde alienígenas que tenían un parecido excesivo con los humanos, hasta seres cuya forma se le hacía repulsiva. Había escuchado una infinidad de idiomas, algunos que había confundido con algunos de la Tierra, y otros que simplemente dudaba que ella alguna vez pudiera hablar.
-¿Cuál es el costo de esto?- preguntó ella a un vendedor de circuitos. Necesitaba cables más resistentes por si la máquina llegaba a presentar algún fallo en las conexiones.
El alienígena de color púrpura y cuatro ojos la miró fijamente antes de contestar en un idioma extraño. Al ver que su posible clienta no comprendía, levantó dos de los cuatro dedos de su mano.
Bulma se alegró de inmediato y sacó dos monedas de su bolsillo, pero el vendedor pareció enfadarse cuando ella se las entregó, así que le arrebató los cables de la mano y pareció estar insultándola.
-Escúcheme bien, yo necesito eso, trabajo para el Príncipe Vegeta, quien estará muy enfadado si yo regreso sin ellos- con la simple mención del príncipe, el vendedor palideció y le devolvió los cables, y las dos monedas de oro que Bulma le había entregado –Oh, ¿qué no quiere la paga?- preguntó confusa, pero el vendedor parecía más enfocado en hacer que se fuera que aceptar el dinero. Tras unas cuantas disculpas, Bulma salió de la tienda con una gran sonrisa.
-Supongo que trabajar para ese bribón tiene sus lados buenos.- Alegre por su compra, guardó los cables en una pequeña bolsa de tela que había llevado, la cual combinaba a la perfección con su niqab de color arena –Bien, ahora quizás debería conseguir un mejor monitor-
Hizo unas cuantas compras más, de las cuales unas fueron fáciles y otras difíciles. No todos aceptaban las monedas terrícolas, y con los que no, tuvo que emplear la técnica de nombrar para quien trabajaba, cosa que le facilitaba la obtención de materiales.
De regreso en el palacio no tuvo problemas con entrar por la puerta del laboratorio, después de todo no quería que nadie se enterara sobre su pequeña escapada, en especial Kakarotto. Subió a su alcoba, se quitó su niqab y se puso de nuevo su bata de trabajo, pero no fue hasta estar en camino hacia la cámara de gravedad que la descubrieron.
-¡BULMA!-
Bulma sintió la frustración caer sobre sus hombros, ¿por qué nada le salía como esperaba? –Lo siento- dijo dándose la vuelta –Necesitaba ir por unas piezas que quería, y me contaron que si llevo a un saiyajin conmigo la situación se puede poner algo tensa, así que…-
Kakarotto se quedó frente a ella de brazos cruzados –Bulma, el planeta es peligroso. Si necesitas salir avísame, yo puedo acompañarme o encargarle a alguien que lo haga. No quiero ni pensar en qué me haría Vegeta si su más eficiente trabajadora desaparece-
Bulma se elevó sobre la punta de sus pies y jaló la oreja de Kakarotto –¿Eso quiere decir que de no ser porque trabajo para Vegeta, no estarías cuidándome?, ¿dónde quedó el Kakarotto lleno de bondad que conocí?-
Kakarotto tenía los ojos cerrados por el dolor. Había soportado golpes, perforaciones en el pecho, en el estómago, huesos rotos, ¿pero el oído? Era una parte del cuerpo que no estaba acostumbra a sentir dolor –Está bien, lo siento.- dijo, consiguiendo que Bulma le soltara la oreja enrojecida e inflamada por la presión ejercida sobre ella.
-Bien- dijo ella poniéndose las manos en la cintura –Si necesito algo, te avisaré-
-Así está mejor- respondió él aún con la mano sobre su oreja para alivianar el dolor.
-Así que la pequeña mascota del príncipe salió a dar un paseo- Kakarotto y Bulma se giraron para ver a la saiyajin a la que le pertenecía esa voz llena de veneno –No me digan que los interrumpí. Es sólo que esta sabandija grita demasiado- dijo refiriéndose a Bulma.
Kakarotto apretó sus puños. Bulma fue capaz de leer el lenguaje corporal de su amigo, parecía que en cualquier momento se lanzaba contra Celery, quien estaba demasiado interesada en provocar ese encuentro.
-¿Correrás a decirle a Vegeta?- preguntó Kakarotto obviamente irritado –No eres más que su informante- le espetó.
Celery, quien había optado por ignorar a Bulma, estaba dando círculos alrededor del joven saiyajin –¿Sigues molesto porque le informé lo del intento fallido de escapar de la terrícola? Creí que lo habíamos superado- dijo burlona.
-Me culpaste sin tener pruebas- respondió Kakarotto.
-¿Me dirás que no tuviste nada que ver? Tú la encerraste, y al poco rato la terrícola escapaba. No me puedes culpar si simplemente le sugerí a Vegeta que tú eras el culpable-
Bulma sentía como si la tensión fuese palpable en el ambiente. Había imaginado que Celery le había contado a Vegeta sobre su intento de escapar, pero no pensó en que ella había culpado directamente a Kakarotto.
-Quebraste las órdenes del príncipe Tarble-
Celery finalmente dejó de dar vueltas y se quedó frente a Kakarotto. Desenrolló la cola de su cintura y comenzó a moverla de un lado a otro lentamente. Bulma se pudo percatar de que esto distrajo de momento a Kakarotto, quien parecía estarse debatiendo internamente.
-No hagas drama por algo así. Ese saiyajin no es nada más que un exiliado, tiene suerte de parecerse tanto a Vegeta, de lo contrario nadie creería que un ser tan débil es uno de los príncipes saiyajin, ¿no crees?-
Kakarotto parecía más estresado que antes, sobre todo cuando la cola de Celery comenzó a pasearse sobre la armadura del joven guerrero –Cuando el príncipe vuelva, estoy seguro de que le encantará escuchar tu opinión sobre él-
-¿Que Tarble volverá?- rió la saiyajin con un tono de burla que incluso Bulma lo percibió –Esa farsa de guerrero puede regresar a este planeta, pero no dudaría más de un día aquí- exhaló –Bien, ya perdí bastante tiempo contigo- su cola regresó a su posición original y se dio la vuelta –Nos veremos luego, clase baja-
Luego de varios segundos y escuchar que los pasos se alejaban, Bulma se aclaró la garganta, consiguiendo que Kakarotto recordara que ella estaba ahí –Creo que le gustas- dijo sonriéndole –Eres todo un galán-
Kakarotto se sonrojó ante esa acusación –¡Estás loca!- respondió exaltado.
-No, es sólo que veo la señales mejor que tú. Todos los hombres son iguales-
-En la Tierra quizás todo funcionaba como tú crees, pero no aquí. El desprecio entre las distintas clases de saiyajin es bastante fuerte. Lo que sea que viste, estás equivocada-
-¿Y qué fue eso que pasó con la cola?-
Kakarotto se sonrojó todavía más –Eso…- se llevó el puño a la boca y tosió un poco –El… el movimiento de la cola de una mujer es… puede llegar a hipnotizarte… quizás…- explicó él desviando la mirada –Para algunos…-
Bulma intentó sonar no sorprendida –Lo entiendo- dijo haciendo memoria de la casi inexistente experiencia de Kakarotto cuando se trataba de mujeres.
Kakarotto recuperó su color natural de piel luego de unos segundos de silencio –Ya no importa. Es mejor que regreses al laboratorio antes de que Vegeta sepa que no estás allí-
-¿Seguirás fingiendo que Vegeta está aquí? Vamos, ya estoy cansada de eso-
-¿Sabías que no estaba acá?-
Bulma sonrió orgullosa –Claro, soy suficientemente lista como para darme cuenta que no hay un loco gritando y dando órdenes todo el tiempo- se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia el laboratorio –¿Dónde está, por cierto? Terminé su máquina hace días, asumí que estaría encantando de verla-
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-Es tu última oportunidad, Dodoria, dime dónde está Freezer y qué planea, y quizás te deje vivir- Vegeta tenía a Dodoria de los brazos mientras los jalaba hacia atrás, sabía que si jalaba un poco más se los dislocaría –¿Y?- jaló un poco más, sentía cómo las articulaciones comenzaban a ceder.
-Espera, Vegeta, si tú me sueltas en este momento te diré un secreto que te interesará mucho- dijo entre gemidos de dolor –Es sobre el Planeta Vejita-
Vegeta no respondió de inmediato, sin embargo, comenzó a suavizar el agarre que tenía sobre los brazos de Dodoria hasta dejarlo libre.
-Si… si te cuento el secreto no me vas a matar, ¿verdad?- La voz del alienígena rosado sonaba lleno de miedo.
-¡Si no lo dices ahora te mataré, así que confiésalo!- gritó Vegeta enfadado.
-El… el Gran Freezer dijo que destruiría a los saiyajin por su constante crecimiento de poder y desacato de órdenes, se estaban volviendo demasiado difíciles de controlar, pero…- retrocedió un poco –Pero eso es sólo parte de la verdad. El Gran Freezer recibió órdenes de acabar con el Planeta Vejita, y al parecer fue alguien con el poder suficiente para hacer que él ni siquiera cuestionara-
Vegeta se quedó callado, sabía lo del temor de Freezer por los saiyajin. Uno de ellos quizás no era una amenaza, pero en un grupo grande y bajo la influencia de una luna seguramente cualquiera se sentiría amenazado. Los únicos que sabía que superaban a Freezer era Cooler y King Cold… además de Broly, ¿pero había alguien más? Apretó los puños, cada vez parecía que alcanzar el título del guerrero más poderoso del Universo se volvía más difícil.
-Pareces conmocionado por la noticia- rió Dodoria mientras miraba de reojo hacia los restos de sus soldados muertos.
-No confundas las cosas, Dodoria. A mí no me interesa saber quién ordenó al maldito de Freezer o si lo hizo por puro temor hacia nosotros. Lo que me molesta es que haya un sujeto más al que yo tendré que asesinar luego de que aplaste la cabeza de tu jefe con mis propias manos.- El constante aumento de su poder había comenzado a hacer que el suelo temblara y las piedras desafiaran la gravedad flotando por toda la energía que Vegeta estaba liberando.
Dodoria inició su intento de escapar, y éste hubiese terminado abruptamente cuando Vegeta lanzó un ataque hacia él de no ser por otra bola de energía que contrarrestó el golpe del joven príncipe.
Vegeta no esperó que se disipara la nube de polvo para poder ver quién había osado a desviar su ataque. Cerró los ojos y se concentró en la energía nueva que había en el planeta.
-Ahí estás- lanzó un ataque doble hacia donde estaba Dodoria y hacia el otro individuo.
-Vaya, vaya, parece que el pequeño príncipe tiene más trucos-
-¿Viniste a salvar a tu amigo, Zarbon? Quizás si hubieras refrenado tu intento de salvarlo, hubieras vivido un poco más-
-No digas tonterías, Vegeta. El único que morirás hoy serás tú, ¿qué se supone que haces, Vegeta?, ¿acaso planeas pelear uno a uno contra el Gran Freezer?-
-Mi poder se ha incrementado como no tienes idea, y eso se debe a varias peleas-
-Tú no entiendes la realidad. La fuerza del Gran Freezer no se compara con la tuya ni con nadie en el universo-
-¡Deja de decir tonterías que no son ciertas!- gritó enfadado –Dodoria me contó todo. Me dijo que Freezer tenía miedo de los saiyajin, así que ahora mismo te demostraré mi poder. ¡Acabaré contigo!-
Vegeta se movió tan rápido que Zarbon no pudo ver cuando apareció a su lado. Aunque intentó golpearlo, Vegeta lo detuvo y luego lo lanzó por los aires.
-¿¡Planeas ayudar, Dodoria, o te quedarás ahí viendo como un imbécil!?-
Dodoria se unió a la batalla. Eran dos de los mejores guerreros de Freezer contra el príncipe de todos los saiyajin. Zarbon atacaba físicamente, mientras que Dodoria lanzaba ataques de energía. Vegeta no tuvo dificultad para contrarrestar a ambos soldados. Muchos de los ataques de energía Vegeta simplemente los golpeaba de regreso. El príncipe estaba gastando a ambos soldados para luego él atacar cuando ellos estuvieran exhaustos.
Zarbon se estaba frustrando más rápido, pues ninguno de sus golpes lograba dar en el blanco. Dodoria no tenía mejor suerte, era el que estaba gastando más energía, y lo peor es que parecía ser en vano.
Dodoria estaba comenzando a perder la calma. Había estado peleando contra Vegeta desde antes de que Zarbon llegara, y su energía estaba por tocar el fondo. El saiyajin no pasó por alto esta disminución de energía.
-Estás acabado- dijo el príncipe con una sonrisa pretensiosa.
Se dirigió tan rápido hacia Zarbon que éste ni siquiera vio llegar el golpe que le propinó Vegeta, lanzándolo hacia el suelo.
-Sigues tú, maldita bola de cebo-
Dodoria intentó retrasar el inminente ataque de Vegeta, pero éste le devolvió la energía y la incrementó con la suya –¡Ahora muere!- gritó finalmente cuando el ataque alcanzó a Dodoria y éste se volvió polvo en el aire.
Vegeta descendió hasta donde estaba su último enemigo, quien parecía estar riendo –¿Ya perdiste la cabeza, Zarbon?-
-Veo que has incrementado tu fuerza- dijo el soldado mientras se limpiaba la sangre del rostro –Pero por hacer esto has despertado mi verdadero poder-
Vegeta intentó contener su burla –¿Qué he despertado tu verdadero poder?- lanzó una carcajada llena de burla y desprecio hacia su adversario –Qué broma tan divertida-
-Antes de que mueras te diré por qué mi verdadero poder se encontraba dormido. Para poder utilizarlo necesito transforme, pero si me transformo tendré una apariencia desagradable, y como soy un amante de la belleza no puedo soportarlo. Aunque prefiero transformarme a morir en esta batalla-
-¿Te transformarás como nosotros los saiyajin?-
-Yo no necesito agrandarme para alcanzar mi poder-
-Demuéstramelo- insistió Vegeta, cuya curiosidad había sido picada.
Zarbon comenzó a hinchar sus músculos rápidamente, incluso su rostro era irreconocible ahora. Vegeta intentó contener su asombro, pero debía admitir que el poder del soldado. Antes de que pudiera tomar una posición para la batalla, Zarbon arremetió contra él y le lanzó un golpe con la rodilla en la parte baja del abdomen, sacando todo el aire del estómago del saiyajin, para luego golpearlo en la mejilla derecha, lanzándolo hacia el suelo.
Vegeta se intentó levantar rápidamente, pero una patada lo hizo elevarse por los aires, y antes de poder saber si había perdido un diente, una mano lo tomó del pie y lo golpeó contra el suelo, escuchando así cómo sus costillas se quebraban en ese mismo instante.
Zarbon lo tomó del rostro y se preparó para golpearlo con la cabeza, pero antes de que el golpe llegara, Vegeta empleó su cuerpo como un balancín para propinarle una patada en la quijada al lacayo de Freezer y así poder retroceder.
El muy bastardo de Zarbon había utilizado la sorpresa como su aliada, y vaya que había funcionado. Vegeta estaba enfadado consigo mismo por haber bajado la guardia por un segundo, pero sería un error que no volvería a pasar.
-¡Pagarás por esto!- gritó él y arremetió contra Zarbon. Le dio un golpe en el estómago, lanzándolo lejos para así dispararle un centenar de pequeños ataques de energía. La pantalla de polvo que se levantó le dio la ventaja que necesitaba, se dirigió hacia contrincante y le propinó una cantidad incontable de golpes en el abdomen, en el tórax y en el rostro.
Zarbon retrocedió unos pasos intentando recuperar el aliento, pero ambos sabían que la batalla ya estaba ganada –Esto… no será… tan fácil- dijo tosiendo sangre. En un último intento por hacer daño, Zarbon comenzó a lanzar ataques de energía consecutivos. El dolor de las costillas rotas le dificultó un poco la evasión a Vegeta, quien recibió varios de esos golpes.
-Esto termina aquí- dijo acercándose a Zarbon para darle el último golpe, sin embargo éste, en un estado de pánico, depositó toda su energía en un último ataque, pero con la vista nublada éste se desvió y dio a Vegeta en un costado, atravesándolo. El dolor no detuvo al príncipe saiyajin, y dio el golpe final a Zarbon en el estómago, atravesando su armadura y también su carne.
-Saluda al gordo de tu compañero en el infierno.- Lanzó un ataque de energía aun teniendo su puño dentro del cuerpo de Zarbon, mandándolo a volar más de diez metros de él y haciendo que el cuerpo de éste se despedazara en la caída.
Quedando solo en aquel planeta que le pertenecía, escupió sobre el cuerpo de Zarbon, o lo que solía serlo. Cuando se dispuso a regresar a su nave un dolor lo invadió en el cuerpo. Recordó de inmediato el ataque de energía que le había lanzado Zarbon, el cual lo había travesado en su costado izquierdo. Tosió por el dolor, y la sangre brotó tanto de su boca como de la herida.
-Maldito bastardo- Colocó su mano sobre la herida, pero era muy consciente que ésta no cerraría de inmediato.
Sacó el pequeño control de la nave de los restos de su armadura y colocó las coordenadas para que ésta volara hacia donde él se encontraba. La nave tardó segundos en llegar y, por primera vez en mucho tiempo, Vegeta sintió verdadero alivio. No podía darse el lujo de perder mucha sangre.
Se subió a con cuidado y, a pesar que el dolor del abdomen era infernal, se acomodó como solía hacerlo. Cerró la compuerta de su pequeña nave y despegó.
A los pocos minutos de haber despegado, Kale le habló por el comunicador -Príncipe Vegeta-
Vegeta bufó enfadado, no estaba en condiciones para soportar las idioteces de su pequeña tropa –¿Qué sucede, Kale?-
-Hemos divisado otra nave de Freezer en la zona donde estamos rondando-
-¿Es necesario informarme de esto? Tienes órdenes de atacar cada nave de ese lagarto-
-Pensaba que quizás usted quisiera atacarla personalmente, Majestad-
Vegeta dudó por un segundo –No- respondió finalmente intentando sonar desinteresado –Acabé con Dodoria y Zarbon, lo que haya en esa nave no es de mi interés. A menos que sean las Fuerzas Ginyu-
-¿Cómo sabremos que se trata de Ginyu?- preguntó Kale totalmente confundido.
-Si se trata de ese grupo de bailarines, morirán tú y Okkra, y entonces sabré que se trata de ellos- cortó la comunicación.
Luego de unos minutos de vuelo, retomó las fuerzas para quitarse la parte superior de su armadura y uniforme, y poder ver a mejor detalle la herida de su costado. Vegeta cerró los ojos y ejerció presión en la herida, sintió cómo sus dedos tocaban un nervio y se bañaban en sangre. Sabía que tardaría varias horas antes de llegar a su planeta, pues no podía aceptar aterrizar en otro y permitir que lo vieran en ese estado. Vio cómo había sangre también en el piso de la nave, cuando siguió el camino de ésta, notó que provenía de uno de sus muslos –Ese insecto de Zarbon ni siquiera logró dar a una vena principal- se burló.
Desgarró un trozo de su uniforme azul marino y vendó la herida de su muslo izquierdo. Al paso de varios minutos comenzó a jugar con la energía en sus dedos, sabía que tenía que quemar la herida, cauterizarla, de lo contrario podría llegar a desangrarse, ¿qué más deshonra sería morir desangrado? Un saiyajin moría en combate, no por un simple desangramiento.
Apretó su mano izquierda en el brazo de su asiento y respiró profundo. Finalmente concentró toda su energía en su dedo índice y el dedo medio y se dispuso a quemar su torso. Dolería, ¿pero qué era el simple ardor comparado con la deshonra de perder su orgullo llegando con una herida tan grande? Él era capaz de curarse a sí mismo. Una cicatriz más era solamente un recordatorio de que había bajado la guardia, y necesitaba recordarlo para no cometer la misma idiotez dos veces.
Respiró profundamente y procedió a cauterizar la herida.
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-La noche aquí sería más bella si hubiera una luna- dijo viendo desde el balcón a los asteroides que rodeaban el planeta. Recordaba que Kakarotto le había explicado que si hubiera una luna a la vista, se volvería un caos completo debido a que todos los saiyajin terminarían transformados y posiblemente peleando entre ellos.
-Supongo que tendré que buscar un lugar para vivir, no puedo quedarme en este palacio frío por siempre-
Estiró sus brazos y decidió entrar debido al frío. Se arrojó en la cama, que con el pasar de los días había aprendido a sentir cómoda, aunque al inicio la había sentido rígida e inhumana. Tenía planos y anotaciones regadas por toda su cama, su cerebro funcionaba mejor de esa manera, y aunque su padre insistía en llevar un orden, ella no era muy fanática de ello.
-Si tan sólo aquí la resistencia del acero se midiera de la misma manera que en la Tierra- murmuró frustrada viendo sus esquemas de los detalles estructurales de la nave.
Miró de nuevo hacia el balcón, donde las puertas seguían abiertas, en busca de alguna inspiración y fue ahí cuando vio una estrella fugaz –Qué hermosa- dijo con admiración, sin embargo, al notar que la estrella se dirigía hacia el planeta pensó que quizás se trataba de un meteorito –Es extraño, Kakarotto dijo que había una escuadrón que se encargaba de destruirlos en caso de que se desprendieran del anillo-
Se puso de pie y, con un caminar apresurado, llegó hasta el balcón. Fue ahí cuando se dio cuenta que el meteorito era una nave, la cual se dirigía hacia el castillo. Impulsada por su nata curiosidad, se colocó su pequeña bata y se dispuso a salir. Sabía dónde quedaba el área de aterrizaje, ¿sería Vegeta? Si era así, quizás lo mejor era evitar encontrárselo, pero sentía curiosidad.
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La nave aterrizó como cualquier otra, y fue recibida por dos de los pocos guardias que tenía el castillo; ninguno de ellos era saiyajin, pero llevaban años trabajando para ese imperio que sabían cómo tratar con ellos. Ambos soldados quedaron aguardando a que la compuerta se abriera, pero cuando ésta no lo hizo en el tiempo estimado, ambos imaginaron que algo estaba mal.
-¿Se encontrará bien?- preguntó aquel que tenía forma humana.
-No… no lo sé- dijo acercándose un poco más a la nave, pero la compuerta de ésta se abrió en ese instante y el guardia retomó su posición rígida fingiendo que nada había pasado.
Vegeta salió de ella lentamente, era obvio que estaba sufriendo por las heridas, pero ninguno de sus soldados se atrevió a hacer comentario alguno sobre eso. Disimuladamente ambos vieron al interior de la nave, y se sorprendieron al ver la cantidad de sangre que había adentro y cómo los brazos del asiento y el tablero estaban destrozados.
El joven príncipe miraba todo nublado, sabía que sobreviviría, pero nada de esto estaba siendo fácil. Caminaba tambaleándose y, de vez en cuando, apoyando su mano derecha sobre los muros para poder caminar y no caer. En su último tropiezo hacia la segunda planta del castillo, donde se ubicaban su área de entrenamiento y los dormitorios, pero también los tanques de recuperación, sintió una mano sobre su espalda. La tomó bruscamente y giró para ver a quién pertenecía.
-Tranquilo-
Vegeta se irguió intentando disimular su dolor, cosa que hubiera conseguido fácil pero Bulma lo estaba analizando a detalle –Lárgate, mujer- espetó él, soltándole la mano bruscamente.
Bulma frotó su muñeca, donde Vegeta la había agarrado. Había sido por varios segundos, pero había conseguido lastimarla un poco –Creí que necesitarías ayuda. Deberías ir a descansar, te vendría bien- dijo preocupada.
-No necesito la ayuda de nadie- dijo él escupiendo hacia un lado –Y definitivamente no necesito que una mujer me diga lo que debo hacer.- Comenzó a caminar de nuevo –¡No necesito que me sigas!- golpeó la pared al mismo tiempo que gritaba, estaba enfurecido.
Bulma dio un pequeño brinco al ver ese despliegue de ira, y, muy en contra de su buen juicio, decidió seguirlo con varios metros de distancia. Aunque había ya pasado un poco más dos semanas en el palacio, habían unas cuantas habitaciones que no había visitado, y no porque no tuviera interés, sino porque siempre habían guardias en ellas, además que Kakarotto no solía quitarle los ojos de encima mientras la cuidaba de amenazas dentro del castillo.
Observaba desde lejos a Vegeta, nunca se había puesto a pensar mucho en el cuerpo de éste, pero incluso con la escasa iluminación del palacio, podía ver las cicatrices. Las habían pequeñas y las habían grandes, transversales y longitudinales, su cuerpo parecía que había sido puesto a prueba de todo, de ese tipo de cuerpos que pueden resistir las más grandes torturas y todavía poder levantarse para matar a quien estuviera retándolo.
-¿Qué tuviste que pasar para conseguir eso?- preguntó en voz baja. Viendo a Vegeta caminar lentamente, viéndolo con todas esas heridas, le daba la impresión que, a pesar de ser el príncipe y comandante de todos los saiyajin, él estaba solo. Sabía por habladurías que Okkra y Celery morían por conseguir un hijo suyo, sabía que los saiyajin de clase alta morían por conseguir que los incluyera en su pelotón personal; pero a pesar de eso, al final del día, Vegeta regresaba solo de sus misiones, regresaba herido y solo.
Al rey de la Tierra lo solían adorar, siempre se le veía sonriente y acompañado, pero Vegeta era tan distinto. Tan solitario, incluso cuando era obvio que necesitaba ayuda, ¿es que acaso prefería morir luchando solo a siquiera pensar en aceptar ayuda de alguien? Algo dentro de Bulma la hizo sentir triste al ver la soledad de alguien a tal magnitud, en especial cuando era él quien a gritos pedía estar solo.
Sin darse cuenta llegó hasta una de las habitaciones que había tenido prohibido entrar. Vegeta ingresó varias veces unos códigos, pero el pequeño monitor del control seguía produciendo la palabra 'error'; por lo que al tercer intento de conseguir el mismo resultado, golpeó el panel de control y la puerta se abrió.
En el lugar había varias máquinas con grandes cápsulas de vidrio, unas cuantas tenían un líquido que Bulma nunca había visto antes, además de máscaras de oxígeno y pequeños cables dentro de ellas.
-Este lugar es increíble-
Vegeta pareció finalmente percatarse de su presencia y se giró para verla "Maldita sea, te dije que me dejaras en paz- amenazó.
Bulma decidió tomar valor y acercase a él –Está bien Vegeta, todo está bien- dijo con un tono con el que esperaba tranquilizarlo un poco -¿Qué es este lugar?-
Vegeta regresó su atención hacia la máquina e ingresó una cantidad dentro del panel de control, cuando la pequeña compuerta de cristal se abrió, él procedió a entrar lentamente y con dificultad. Bulma dio unos pasos hacia el frente para intentar ayudarlo, pero Vegeta simplemente la miró sobre su hombro y con esto ella se detuvo. Sabía reconocer el peligro al verlo.
Vegeta terminó de depositar su cuerpo dentro de la máquina y tomó la máscara de oxígeno, pero antes de colocársela miró fijamente a Bulma y frunció el ceño –Ingresa los siguientes números en el panel de control-
Bulma tardó unos segundos antes de reaccionar, a pesar que parecía más que Vegeta le estaba dando una orden, con eso bastaba.
-0011- dijo antes de ponerse la máscara.
Bulma ingresó los números de inmediato, y la máquina se cerró. Retrocedió mientras veía cómo el líquido celeste comenzaba a llenar el tanque. Puso ambas manos sobre el cristal, sintiendo el agua tibia, y posó sus ojos en Vegeta, quien estaba todavía despierto viéndola fijamente con el ceño fruncido.
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Durante lo que quedó de la noche, Bulma no logró conciliar el sueño tan fácil como habría querido. Se pasó varias horas dando vueltas en su cama, para luego ponerse de pie e ir a ver a Vegeta en su tanque, ritual que repitió varias veces durante las siguientes horas y la madrugada hasta finalmente caer por el cansancio.
Cuando finalmente llegó la mañana del día siguiente, Bulma sentía un ligero dolor de cabeza por el desvelo –Esto es ridículo- dijo mientras pateaba sus sábanas para poder despertarse.
Cuando decidió buscar su bata, se topó con que no estaba en ninguna parte –¿Dónde la dejé?- buscó en el armario, debajo de la cama, en el baño, pero no la encontró. –No pude ser tan tonta como para dejarla donde Vegeta, ¿o sí?- intentó recordar los eventos de la noche pasada, pero sus memorias estaban algo mezcladas y recordaba haberse quitado la bata, pero podía jurar que la había llevado con ella de regreso al cuarto.
Se vio en el espejo, una camiseta larga blanca y un pantalón holgado rosado de algodón. Su cabello estaba alborotado, pero nada que un pequeño cepillado no ayudara. Entró al baño para cepillar sus dientes y su cabello, se lavó la cara y finalmente salió de su habitación.
Caminó en silencio hasta llegar en la cocina, sabía que los guardias ya estaban despiertos, pero tenían órdenes de Kakarotto de no molestarla aunque la vieran. Al inicio no le habían creído, pero cuando explicó que eran órdenes de Vegeta ningún guardia se atrevió a siquiera a retar la orden.
Entró a la cocina, sabía que los shamioan se encargaban de preparar la comida desde que aparecían los primeros rayos del Sol, pero al entrar se topó con el lugar totalmente vacía. Sólo había una persona en ella.
Bulma se quedó congelada en silencio en el marco de la puerta. ¿Seguía su camino normal o se daba la vuelta y regresaba por donde había venido? Respiró profundamente y decidió entrar como si no estuviera sorprendida.
Caminó hasta el mueble donde estaba la vajilla y tomó un vaso, llenándolo con un jugo de color amarillento. Tomó varios tragos en silencio mientras pensaba en cómo actuar. Vio a los pocos platos de comida que había sobre el gabinete y tomó uno.
Llevó el plato hasta la mesa central de la cocina, la cual tenía unos 5 metros de largo. Y Vegeta estaba sentado en el otro extremo, tan concentrado en su comida que por un segundo Bulma creyó que en serio no la había notado, eso fue hasta que lo vio: Vegeta teniendo una pequeña pausa en sus movimientos mientras comía, parecía incómodo por el hecho de que ella estuviera ahí.
Comieron en silencio por casi 20 minutos. Bulma intentaba no verlo, pero de vez en cuando le dirigía una rápida mirada.
Vegeta, por el otro lado, estaba esforzándose por no gritarle. Tenía varios recuerdos de la noche pasada, recordaba haberla visto cuando descendió de la nave, y cuando finalmente estuvo dentro del tanque de recuperación también recordaba haberla visto varias veces dormida en una silla que estaba frente a él. Al inicio no había estado seguro sobre si la había alucinado, ¿pero por qué habría de tener alucinaciones de ella? No tuvo sentido hasta que la sintió entrar, no podía mentir que cuando estaba en el tanque de recuperación había sentido su energía cerca, así que el sentirla de nuevo fue una confirmación de que ella, a pesar de que él le había ordenado en dejarlo solo, se había mantenido al pendiente. Al inicio no le había dado importancia, pero sentía la constante mirada de la terrícola sobre él.
Bulma terminó y se puso de pie, pero antes de dirigirse al lavavajillas miró por último a Vegeta, quien de inmediato subió la mirada y por un segundo, ambos las sostuvieron. Fue ella quien rompió el contacto visual para colocar los platos en el lavado, sonriendo sin que Vegeta pudiera verla.
-Necesito explicarte los controles de la nueva máquina- dijo por fin rompiendo el silencio.
-Hmph- fue la única respuesta que le dio él.
Bulma mantuvo su sonrisa en el rostro, y cuando finalmente se decidió a encararlo, se encontró sola en la enorme cocina. Sólo los platos vacíos sobre la mesa.
Se dirigió hacia su laboratorio a tomar su bata de trabajo, sorprendiéndose de ver una nave en medio de su laboratorio. Debía ser la de Vegeta, le dio una rápida inspección y luego fue hacia el Centro de Entrenamiento, donde él ya estaba calentando. Cuando llegó, el príncipe se puso de pie de inmediato y se cruzó de brazos, manteniendo cierta distancia con ella.
-Bien, ya que no eres muy hablador esto será más fácil.- Se acercó a los controles y procedió a explicarle cómo ingresar cada gravedad, cuando quería un cambio aleatorio entre ellas, cómo comunicarse por la pantalla y demás cosas que creía que le servirían.
-También tengo unos robots que te regresarán los ataques de energía- dijo mientras abría un compartimiento, donde habían alrededor de diez esferas con pequeñas antenas. Tomó una de ellas y presionó un botón, haciendo que ésta comenzara a flotar –Hice cálculos para medir la energía que ustedes emplean para pelear, así estos robots podrán resistir sus ataques, pero de cualquier manera no los vayas a forzar-
Vegeta mantenía su rostro inexpresable, como analizando cada cosa que escuchaba y buscando fallos, pero al final no dijo nada, simplemente se limitó a hacer un muy leve movimiento de cabeza indicando que había comprendido.
-Bien- respondió Bulma orgullosa de que no había escuchado ninguna objeción. Se dio la vuelta y, antes de salir, Vegeta la llamó.
-Mujer- dijo con un tono que no permitía discusión.
Bulma suspiró, ¿acaso tenía una queja? –Es Bulma- respondió dándose la vuelta –¿Es muy difícil recordarlo?-
Vegeta se le acercó un poco más de lo que ella imaginó, pero aun así manteniendo su distancia. Antes de que pudiera decir algo más, Vegeta le lanzó un trozo de tela blanca a la cara.
Cuando Bulma se quitó lo que el saiyajin le había lanzado, éste ya estaba lejos de ella sacando el resto de robots y activándolos. Inspeccionó el trozo de tela y se sorprendió al reconocerlo. Era su bata. La bata que había dejado en donde él se había estado recuperando. Se sonrojó. Su bata era algo que ella consideraba íntimo.
-Gracias- musitó sorprendida.
-¿Qué esperas? Lárgate, no puedo perder mi preciado tiempo-
Ahí estaba de nuevo, la actitud altanera del príncipe de todos los idiotas –Bien- dijo enfadada –De cualquier manera tengo que arreglar una nave que me llegó con el asiento y el tablero destrozado- salió del lugar dejando a un Vegeta completamente solo.
Vegetae giró levemente y posó su mirada en la puerta donde hace un segundo había estado la terrícola. Sentía su casi inexistente energía alejarse, y fue ahí cuando se dio cuenta de algo: había estado tenso desde que ella había entrado.
-Hmph, es más molesta que útil- murmuró para sí mismo.
Se acercó a los controles e inició la simulación de gravedad a 300 veces. Comenzó a sentir un cambio leve, hasta que finalmente el cambio fue tal que sintió la presión en sus piernas para mantenerse de pie. Tardó varios segundos para erguirse de manera natural y miró hacia los robots.
-Supongo que es tan útil como molesta- dijo viendo por última vez hacia la puerta antes de comenzar su entrenamiento.
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El joven príncipe exiliado estaba en el suelo, bañado en sudor y sangre, mientras Rhubarb arremetía contra él un sinfín de golpes y ataques de energía.
-Si no te contienes, lo terminarás matando-
Rhubarb, que parecía no haber sudado nada, miró a Bardock seriamente –No te metas en esto, clase baja, me detendré cuando este insecto me lo pida-
-Te lo puede simplemente ordenar- respondió Bardock de manera pedante.
-No te detengas- dijo Tarble poniéndose de pie y tosiendo –Si no logro siquiera poder defenderme contra ti, será una prueba de que no merezco ser el príncipe saiyajin-
Rhubarb sonrió –Así se habla, chico, quizás tengas más orgullo de lo que te dimos crédito, pero ten por seguro que jamás igualarás a tu hermano-
Bardock tuvo que admitir que, en ese momento, Tarble se había parecido bastante a Vegeta, aunque su manera de expresarse era totalmente distinta. Con el pasar de las semanas había descubierto que Tarble era tan orgulloso como su hermano mayor; aunque en ciertas ocasiones demostraba humildad, su orgullo saiyajin se estaba haciendo más presente. Era bueno, de lo contrario no podría desobedecer las órdenes de Vegeta y regresar al planeta.
-Bien, iré a buscar algo para comer- dijo Bardock sin saber si realmente lo había escuchado o no, pero no podía importarle menos. Voló por varios minutos hasta llegar a una pequeña selva que estaba cerca de una playa. Se recostó en el tronco de un árbol de brazos cruzados y esperó. Esperó y esperó hasta que finalmente escuchó unos pasos que se acercaban.
-Los terrícolas creen conocer el significado de la palabra silencio, pero verdaderamente no están cerca de saberlo-
-Discúlpeme, Señor Bardock-
-No te preocupes, Krillin, es por esto que te pedí que nos viéramos aquí, Rhubarb te podría escuchar desde antes de que lo supieras- se giró para ver al terrícola de baja estatura –¿Y?-
-Las Esferas todavía no aparecen en el radar, pero mientras investigaba confirmé lo que usted me dijo, eso significa que aparecerán en unos cuantos meses de nuevo. Ahí podremos revivir a todos los que murieron-
-Bien- dijo Bardock recogiendo una pequeña manzana del suelo –Nos iremos antes de que llames a esa serpiente gigante- mordió la manzana –Recuerda, tienes que pedir que revivan exclusivamente a los terrícolas, no quiero tener que explicar por qué revivió Nappa-
Krillin asintió rápidamente –Por favor, salude a Bulma y a Kakarotto de mi parte-
-Sí… hablando de eso, necesito que, no importa lo que suceda, evites que Yamcha se acerque a nosotros cuando regresemos por más esclavos y provisiones-
-¿Cuando regresen?- preguntó confundido –No entiendo, creí que cuando se fueran, no volverían más-
-Te equivocas, este planeta es demasiado útil como para ignorarlo así por así, volveremos, pero no quiero que ese terrícola cometa alguna idiotez. Puede que Vegeta no lo reconozca de inmediato, pero si lo mira lo reconocerá eventualmente. No debe enterarse de las Esferas-
-Ya veo, por eso mandó a Piccoro a su planeta natal, ¿verdad?-
Bardock no respondió nada, simplemente le dio la espalda y tiró las semillas de la manzana –Era inevitable- respondió simplemente –Bien. Tengo que ir por la última terrícola que falta entre nuestro pequeño arsenal de esclavos-
Krillin no podía ocultar que se sentía incómodo cuando lo escuchaba hablar de esclavitud, ¿pero qué podía hacer? El padre de Kakarotto lo había estado ayudando, lo había ocultado y mantenía a Rhubarb al margen para que no matara a voluntad –Entiendo…-
-No te preocupes, muchacho, me aseguraré personalmente de que esa terrícola no sufra ningún daño, después de todo Gine me mataría si la madre de nuestros nietos tiene algún percance- dijo antes de prender vuelo hacia unas montañas que estaban bastante lejos.
Ya se acerca la aparición de Milk (Chichi)! XD He estado muriendo de ganas por escribir esa escena :D Espero me den su opinión en el capítulo, y si quieren ver algo o alguna cosa no quedó clara, no tengan pena en preguntar. Me gusta cuando tengo reviews, así sé qué opinan de cómo se está desarrollando la historia.
Pequeña explicaciones: el niqab es una vestimenta árabe que cubre todo el cuerpo de la mujer, pero deja expuestos los ojos. Al tener Bulma unos ojos tan bonitos siento que incluso dejando solo estos expuestos puede verse muy bella y hacer que la volteen a ver.
Un último recordatorio: esta fiction no es romántica, no verán romance rosado/meloso... verán un romance menos bonito o quizás más crudo :D Les pongo esto para que, si están leyendo la fiction con la esperanza de ver una mega escena de amor entre Vegeta y Bulma, sepan de una vez que no pasará :(
