Los personajes de Star vs the forces of evil no me pertenecen.

One day in the earth.

-¡Mati! ¡Despierta!- gritaba la pequeña Sara mientras trataba de despertar al joven. -¡dijiste que me acompañarías a mi práctica!-

-ya voy- dijo él.

La pequeña dijo sonrió entusiasmada antes de bajar hacia la cocina, en donde se encontraba Angie, su abuela, preparándoles el desayuno; Al cabo de unos quince minutos, el joven rubio bajo las escaleras hacia la cocina con la toalla aun en su cuello.

-buenos días abuela- dijo el chico antes de darle un beso en la mejilla a la mujer.

-buenos días Mati- respondió la misma, quien a pesar de ser ya una mujer mayor, seguía conservando la misma vitalidad de siempre.

Ambos chicos se sentaron en el comedor para comer lo que su abuela les había preparado, en este caso, huevos con tocino.

-Por cierto- dijo nuevamente la mujer –su madre llamó, te manda a decir, Matías, que no olvides llevar a Sara a su práctica-

-lo sé, lo sé-

Minutos más tarde los hermanos Díaz se encontraban caminando hasta la pista de hielo de Echo Creek, en donde la pequeña Sara tomaba sus clases de patinaje.

-oye, Mati ¿recuerdas la historia que nos contó papá sobre la princesa?-

-¿la princesa mágica de otra dimensión?- dijo el rubio con un eje de burla en su voz. -¿Cuál de todas? ¿La de la cabeza de unicornio parlante? ¿O esa de que esa tal princesa se convirtió en una especie de chica insecto que secuestraba chicos?-

La pequeña niña inflo sus mejillas al darse de cuenta del tono de su hermano. ¿Por qué se le hacía tan difícil creer?

-a veces quisiera conocerla- dijo la pequeña –papá me conto que tenía un cabello rubio realmente largo, muy, muy bonito-

-el cabello rubio de mamá también es muy bonito.-

-lo dices porque el tuyo es igual.-

En Mewni…

-¿Qué quieres decir con eso Glossaryck?-

-lo que estoy tratando de decir, su majestad, es que creo que usted está siendo un poco paranoica.- dijo el hombrecito azul antes de darle un mordisco a la mazorca de maíz que tenía entre sus manos.-No hay ningún rastro mágico en el aire, además, los doctores ya le dieron una respuesta.-

-Glossaryck…-

-Star, ya te lo he dicho, no hay ningún tipo de magina en el aire, los hechizos siempre han de dejar rastro, aunque sea uno minúsculo, pero no hay nada ¿entiendes?-

-¿acaso no existe algún hechizo que no capaz de no dejar rastro?-

-si un hechizo como ese existiera, no estaría en mi conocimiento, ahora, si me disculpas.- dijo el hombrecito antes de meterse entre las páginas del libro y cerrarlo.

-¿mamá? ¿Qué haces?- dijo una voz detrás suyo

-oh, Stella, solo hablaba un poco con Glossaryck-

-ya veo… mamá, puede que no me creas…- dijo la niña apretando la varita fuertemente con sus manos. –Pero estoy segura de que eso no se trató de un error-

-hija ya escuchaste a los doctores y…-

-si así fuera no estarías aquí hablando con Glossaryck… además, creó que ambas sabemos que papá no está donde el abuelo-

Star sudo frio, desde el día en que las dos nacieron, Stella siempre mostro ser una niña bastante perspicaz, incapaz de ignorar las cosas a su alrededor.

-mamá… ¿Dónde está papá?-

-…no lo sé-

Yue Butterfly se encontraba sentada en la orilla de un pequeño lago que se encontraba pasando el bosque, pensando claramente en aquellas palabras de su hermana.

Flashback

-Stella, voy a entrar- dijo la chica de tres ojos antes de pasar a la habitación de su hermana, la cual se encontraba sentada frente a su tocador, ya vestida, con su cabello suelto cayendo por sus hombros.

¿Cabello suelto? Su hermana… que siempre usa dos coletas, ¿con el cabello suelto? ¿Qué sigue? ¿Silas mewmano?

-hermana, puedo preguntar ¿por qué el cambio de look?-

Stella no respondió.

-¿Stella?-

Siguió son responder.

-hermana… ¿estas enojada conmigo?- dijo poniendo sus manos sobre los hombros de la pelirroja.

Stella miró a su hermana a través del cristal del espejo, suspiró pesadamente antes de tomar su cabello con sus manos y removerlo hacía un lado, dándole a su hermana una vista despejada de su nuca.

-…Stella… ¡¿Qué te pasó?!- preguntó la rubia alarmada al ver un moretón en el cuello de su hermana, el cual oscilaba entre morado y verde.

-lo de anoche no fue un error de los doctores, Yue- dijo mirándola por fin con sus ojos azules.

-¿Qué dices?-

-mamá dice que así fue, pero a mí no me afecto, alguien me golpeo.-

-¿estás diciendo que fue una conspiración? Stella, esto no es un libro.-

-te digo que así fue, estoy segura-

-pero entonces estuvo mal hecha, tu aún conservas tu varita ¿no?-

Stela miró la varita, la cual se encontraba en su tocador

-y sí... ¿no buscaban la varita?-

Yue torció un poco su boca, formando así una mueca.

-sé que piensas igual que yo- volvió a hablar la pelirroja. –Sabes que papá no se iría sin decirle nada a mamá, desapareciendo sin dejar rastro, mucho menos en nuestro cumpleaños-

Fue lo último que dijo la chica antes de salir de la habitación dejando a Yue con los pensamientos revueltos.

Fin del flashback

La rubia se recostó en el pasto, poniendo uno de sus brazos sobre su rostro, cubriendo sus ojos, hasta que escucho pasos detrás de ella.

-hola, princesa- dijo cierto gatito que ella conocía muy bien, tomando asiento a su lado.

-hola gatito- dijo ella con su habitual sonrisa -¿te pasa algo?- preguntó notando las orejas caídas de este y la expresión sin vida de su rostro.

-mi madre no está…- dijo tratando de contener las lágrimas –no hay nada, es como si hubiese desaparecido por completo-

Yue miro a su amigo, el cual se veía sumamente roto.

¿Cómo no estarlo? El solo tenía a su madre, al parecer, su padre era un noble mewmano, el cual abandono a su madre una vez supo que esta estaba embarazada.

¿La razón?

La madre de Silas no era mewmana, era un monstruo antropomórfico gato con apariencia de mujer; Yue la conocía, y era un ser con gran corazón, una amabilidad inmensa y un alma más pura que muchos Mewmanos.

Pero sobre todo, era una madre capaz de darla vida por su hijo, el cual se encontraba en estos momentos luchando por no romper en llanto y gritar hasta que se le rasgara la garganta.

Yue lo rodeo con sus brazos… era lo único que podía hacer.

En la tierra…

-¡ESO SARA!- gritaba el chico emocionado al ver como su hermanita realizaba los saltos con piruetas sobre la pista de hielo, mientras que la pequeña niña se cubría el rostro con algo de pena, a veces su hermano era algo vergonzoso.

-Lo hiciste muy bien Sarita- le dijo una de las ayudantes de la instructora. –aprendes muy rápido.-

La niña sonrió ante el alago de Sharlyn, la hija de su entrenadora, era una chica muy linda de la edad de su hermano, además de que eran compañeros de clase, en el fondo, la pequeña niña los shippeaba.

Una vez terminada la práctica, los hermanos Díaz se encontraban sentados en la cafetería, como era su costumbre después de entrenar, pedía un batido de chocolate junto con una rebanada de pastel de fresas, mientras que el chico solo se tomaba un vaso de té helado de durazno.

-¡chicos!- dijo la conocida voz de Sharlyn acercándose a ellos, ya con su ropa de diario y no con la que entrenaba.

-¡Sharlyn!- dijo la pequeña – ¡ven, acompáñanos! Mati paga-

-Hey- dijo el chico mirando a su hermana con una ceja alzada, antes de suspirar y sonreírle a la recién llegada –aunque tiene razón, siéntate, pide lo que quieras-

La chica sonrió enormemente sentándose al lado de Matías.

Sara miró a Sharlyn, analizándola con detenimiento, tenía unos enormes y expresivos ojos de un azul con toques de violeta, era de tez blanca, y tenía un largo cabello pelirrojo, el cual era rizado y le llagaba a la cintura.

¡Era perfecta para su hermano! Pensó feliz.

-por cierto…- dijo la chica mientras jugueteaba un poco con sus dedos. –Este... Matías ¿Qué tipo de música te gusta?-

-¿a mí?- dijo el chico algo sorprendido, no se esperaba esa pregunta. –pues me gusta de todo un poco, jazz, rock and roll, salsa, lo que sea, siempre y cuando tenga una buena letra ¿por?-

La chica tomo un mechón de su cabello y comenzó a acariciarlos con ambas manos repetitivamente –es que, pues, en unos días mi hermano tocara en un recital de piano, y pues... me gustaría saber si quieres ir-

La pequeña Sara sonrió alegre y antes de que su hermano pudiese decir cualquier cosa, ella misma se adelantó –a él le encantaría, no lo dudes, claro que irá-

Sharlyn sonrió genuinamente con un lindo brillo en sus ojos

-¡genial! Te daré los detalles mañana en clases, nos vemos, adiós Sarita- dijo antes de irse de aquel lugar.

-bueno… supongo que debo buscar mi esmoquin- dijo el rubio seguido de un suspiro.

Hola mi gente, espero que les haya gustado el capítulo, ¿Qué les parece Sharlyn? Hasta la próxima, besos.