Disclaimer: Sonic y sus personajes son propiedad de SEGA y de sus respectivos creadores.

8/18

Capítulo VIII

"Primer mes (Parte 2)"

La noche era apacible después del terrible suceso que ocurrió hace unas horas en la aldea. Arriba del árbol, la velocidad del viento se incrementaba abruptamente produciendo a su vez una exorbitante ráfaga. Gracias a una esplendorosa luna llena, el gran bosque estaba eminentemente iluminado, tanto, que se podía apreciar el enorme valle que lo rodeaba. El sonido de la naturaleza era cautivador, avasallante y ameno; no se comparaba con el ruido de la ciudad.

—Me sigue doliendo—dijo Amy rompiendo el silencio y luego de dedicarle una sincera sonrisa a Shadow que hizo incomodarlo.

Éste simplemente se acercó un poco hacia ella para examinarla más de cerca. Luego de revisarla, se levantó, asió su mochila del suelo y buscó dentro de ella algo que pudiera servirle; alguna medicina de las tantas que le había proveído Tails. Después de algunos segundos de búsqueda, por fin encontró lo que necesitaba.

—Ven, acércate—le dijo Shadow a Amy teniendo a la mano lo que parecía ser un pequeño frasco.

La eriza lo obedeció sin rechistar y se sentó frente a él, aunque sí con un poco de suspicacia; todavía no confiaba en su compañero con plenitud, y ahora mucho menos después del golpe que le dio.

—Con esto se te calmará el dolor y te bajará la hinchazón—dijo Shadow untándose un poco de la pomada en uno de sus dedos.

—Hazlo con delicadeza, por favor—le pidió ella sonriendo, apenada. Él solo asintió con la cabeza.

Amy se sonrojó cuando vio a Shadow que se acercaba demasiado a ella, podía notar la respiración de él con la suya. Su mejilla estaba siendo tomada con una mano firme, pero a la vez susceptible; para luego sentir un roce en la parte inferior de su labio. La eriza podía percibir una sensación electrizante desde su interior. Por un minutó pensó que el motivo de ese sentir era producto de que un detalle así que venía de alguien como el mismísimo Shadow, pues le emocionaba bastante. Su compañero estaba siendo considerado con ella, eso ya era un gran avance.

Shadow, ajeno a los temblores nerviosos de la chica, solo se concentraba en su trabajo.

—Terminé—anunció después de un rato. Tapó el frasco y lo volvió a guardar en su mochila.

—Muchas gracias, Shadow—dijo Amy en un sutil susurro.

Él solo asintió como respuesta. Se volvió a acomodar, limitándose a solo cerrar los ojos y tratar de reponer las horas de sueño. Amy no se movió de su lugar, simplemente se acurrucó a lado de él, pero tratando de no tocarlo. Usó su mochila como almohada, se concilió un poco mientras miraba a Shadow por el rabillo del ojo.

—Buenas noches, Shadow.

Amy cerró los ojos después de decir aquello, escuchó el suspiro del erizo, algo irritado por supuesto, y luego, para su sorpresa, la voz de él.

—Buenas noches, Rose.

Los dos guardaron silencio, tratando de escuchar algún otro indicio de "presencias" en el bosque por si uno de ellos se había quedado retrasado del grupo enemigo. Por suerte, el único sonido que se podía oír eran las ráfagas de viento que azotaban los tallos de los árboles. Después de un par de minutos de suma tranquilidad en el ambiente, ambos erizos se dejaron sucumbir por el sueño.

(…)

A la mañana siguiente, gracias a los intensos rayos del sol, Shadow abrió los ojos con pesadez. Estaba algo confundido y desorientado, quiso estirarse pero algo, o más bien alguien se lo impedía. Tenía a Amy recargada en su pecho. Su compañera lo abrazaba como si de un osito de peluche se tratara. Recordó entonces cuando Rose lo abrazó por atrás confundiéndolo con Sonic. En aquella ocasión él no había reaccionado con agresividad ni nada por el estilo, así que ese momento era el mismo caso.

—Rose—la llamó, tratando de despertarla.

—¿Qué… qué… pasa? —preguntó la eriza soñolienta y luego, volvió a roncar.

— ¡Rose! —volvió a llamarla Shadow ahora con cierta brusquedad perdiendo casi los estribos.

—Mmm… ¿Shadow?—jadeó ella entre murmullos, despabilándose con pesadez. Se talló los ojos abriéndolos poco a poco encontrándose con la mirada intensa tan típica de él. La chica vio en la posición en la que se encontraba y en ese instante se incorporó rápidamente, ruborizándose. —Lo siento—se disculpó Amy sumamente avergonzada.

Shadow también se talló los ojos para ver con claridad como Amy se erguía con fastidio. Al verla, no pudo evitar notar algo de suma importancia.

—Parece ser que ese ungüento que me dio Miles funciona—dijo Shadow que seguía mirándola, ignorando el suceso bochornoso en el que ambos se vieron envueltos esa mañana —. Muy efectivo debo de reconocerlo.

—¿Eh? —musitó Amy sin comprender dando un sonoro bostezo.

—Vámonos—anunció Shadow a la vez que se ponía de pie, asió ambas mochilas dándole a Amy la suya.

—Sí—respondió ella con firmeza.

Emprendieron la marcha a su destino, aún había mucho camino que tenían que recorrer; así que el tiempo era oro para ellos. Ambos erizos pisaron tierra firme —Amy ayudada por Shadow—, sin saber que les esperaría una interesante y empática aventura, ignorando los peligros que les avecinaban.


Había pasado más de una semana desde que Shadow y Amy empezaron aquella importante y peligrosa misión como el equipo 2. La relación entre ellos había mejorado un poco, bueno, no hubo tantos progresos pero al menos ya hablaban con cordialidad; aunque en realidad solo era Amy quien sacaba la plática y, en cuanto a Shadow, dependiendo de su humor, solo respondía con un sí o con un no.

—… por eso me enojé con Sonic—relataba Amy a Shadow, ignorando la cara de pocos amigos que puso el erizo cuando ella hizo mención del "Faker"—. Recuerdo también que antes de que comenzara la guerra íbamos a tener una cita, pero ya no se pudo concretar.

—20 minutos de descanso—anunció el erizo dejando caer su mochila para estirarse un poco, su semblante denotaba cansancio y enfado.

—¡Qué bien! Me muero de hambre.

Amy se quitó su mochila y empezó a buscar dentro de ella algunas frutas que había recolectado durante el camino.

—Dormiremos aquí—dijo el erizo sin más, terminando de revisar la zona por completo. El radar electromagnético que le dio Tails, le hizo ver a Shadow que el área donde se encontraban estaba libre de cyborgs.

—¿En ese árbol? —señaló Amy, mirando con cierta impresión el gran roble que se hallaba frente a ella.

—Sí, es demasiado frondoso—respondió el erizo sin más.


La convivencia se hizo más amena con el paso de los días. Amy ya empezaba a acostumbrarse a la forma de ser de Shadow; alguien que era agudo, ingenioso, oscuro, misterioso, solitario, callado y poco sociable. Estaba claro que con él nunca obtendría una charla intensa como la que acostumbraba a entablar con sus mejores amigos, pero al menos era escuchada o eso era lo que le parecía cuando lo miraba de reojo después de hablarle.

—Y así conocí a Sonic y a los demás. Eran buenos tiempos—terminó la chica con otra de sus largas pláticas y, como era costumbre, miró a su compañero por el rabillo del ojo.

Shadow no dijo nada, simplemente siguió caminando con la mirada enfrente, embarcándose y concentrándose en su destino. Amy arrugó la frente en señal de cansancio, la verdad es que ya estaba acostumbrada a la actitud tan antipática del erizo negro. Con el pasar de los días, la chica se daba cuenta que viajar con él no estaba siendo tan malo como lo había pensado desde el principio. Cuando lo conoció vio en él un ser violento y sanguinario, capaz de herir o hasta matar a cualquiera para lograr sus propósitos. Pero al recordar aquel suceso, en el que solo faltaban 19 minutos para que el ARK entrara a la atmósfera de su planeta, provocó que viera a Shadow de una forma totalmente diferente a la que tenía desde un principio; la perspectiva que le tenía al erizo cambió absolutamente. Había sido ignorada y dejada atrás por sus amigos, hasta que llegó a esa habitación donde lo vio solo y contemplando al planeta. Fue ahí donde ella decidió comportarse como alguien madura para poder auxiliar a los demás. Le pidió a Shadow ayuda y él se la concedió, no sin antes mencionar a alguien de nombre "María".

—Un mes—dijo Shadow de repente interrumpiendo los pensamientos de Amy.

—¿Qué? —preguntó la eriza sin comprender.

—Ha pasado un mes desde que abandonamos la base—espetó Shadow frunciendo el entrecejo y deteniendo sus pasos.

—¡Vaya! Suerte que no nos hemos topado con el enemigo—expresó Amy con la grata sorpresa al saber que había sobrevivido un mes entero a lado de la forma de vida suprema.

—No te confíes, debes saber que no estamos a salvo en ninguna parte—espetó el erizo molesto encarándose a la, ahora, indignada chica.

—Sí, lo sé—escupió Amy fríamente, haciendo el mayor esfuerzo de no demostrar miedo ante la repentina molestia de su compañero.

Shadow chasqueó la lengua en señal de irritación. Sin decir nada más, saltó a la copa de un árbol para tener una vista extensa del paisaje y revisar que no hubiese amenazas muy cerca de la zona; eso lo hacía cada vez que tenían que parar a descansar por la seguridad de ambos. Luego de corroborar que no hubiera peligro alguno, se dirigió velozmente hacia el suelo. Debido al enojo que aún lo consumía aterrizó más bruscamente de lo que habría querido y al tocar tierra firme se tambaleó un poco.

—Hay que buscar provisiones. Dormiremos aquí y mañana al alba seguiremos el recorrido—anunció Shadow como si no quiere la cosa.

Amy pudo ocultar una burlesca sonrisa que amenazaba con escapar a causa de la torpeza del erizo. No obstante, se puso seria y emprendió la tarea de buscar frutas y hojas que fueran comestibles.

(…)

La noche caía sobre el bosque y los chicos estaban preparándose para dormir. El clima era cálido y levemente húmedo, se podía respirar un aire limpio y fresco. La espesura era frondosa, esplendorosa, que los rayos del sol iluminaban débilmente el bosquecillo para dar lugar al hermoso brillo de la luna. Alrededor, se podía apreciar una enorme pendiente que abarcaba hasta a un área de montañas rocosas que contaban con una gran biodiversidad de especies de flora. A unos pocos kilómetros, el sonido de una cascada rompía la tranquilidad que emanaba el bosque. Ambos compañeros aprovecharon del lago para asearse. Para Amy, el lugar le parecía reconfortante que no pudo compararlo con las otras zonas donde había pasado la noche. Esa inexplicable resonancia de la naturaleza la ponía en un cierto trance de armonía, quietud y paz.

Amy estaba pensativa y dudosa. Dio un largo suspiro, levantó sus rodillas y las rodeó con sus brazos; respiraba agitadamente a causa de los nervios. Después de muchas cavilaciones, sacudió levemente la cabeza, era ahora o nunca.

—Shadow, necesito pedirte un favor—dijo la chica sin más, mordiéndose el labio ante su inquietud.

El aludido dejó su laptop a un lado y la miró por el rabillo del ojo. Al parecer la petición de Amy lo había sorprendido demasiado dejándolo con la guardia baja, jamás se esperó que ella le pidiera… algo. La cuestión era ¿qué favor quería la eriza? Giró la cabeza para verla mejor, notando lo pálida y nerviosa que la eriza estaba.

—¿Qué cosa? —musitó Shadow recargando su espalda en el tronco mientras cruzaba sus brazos a la altura de su pecho.

Amy volvió a suspirar, tenía un semblante tranquilo, pero por dentro se moría de los nervios. Sin pensarlo demasiado y contemplando a su desconfiado compañero, dijo sin más:

—Necesito que me ayudes con mi entrenamiento.

Hubo un largo minuto de silencio, nadie habló o emitió sonido alguno. Por una parte Rose esperaba su ansiada respuesta y por el otro Shadow aún andaba procesando las palabras dichas por la eriza.

—¡¿Qué?! —exclamó por fin el erizo negro con incredulidad.

La temperatura ya comenzaba a descender, el frío se estaba manifestando y las ventiscas de aire se hacían presentes.

A Amy le dio un leve escalofrío a causa del glacial clima, rápidamente tuvo que sacar una chamarra de su mochila para luego decir:

—No he entrenado desde que salimos de la base secreta. Estoy muy oxidada y siento que ya perdí condición física. Necesito volver a ponerme en forma pronto—terminó diciendo Amy.

Shadow aún seguía sentado y con los brazos cruzados, analizando detenidamente la petición de la eriza. Pudo ver a la chica que esperaba paciente su respuesta, aunque la verdad todavía no tenía ninguna para ella. Eso sí que fue un favor muy inesperado para él.

—No sé si pueda controlarme—dijo de repente haciendo sobresaltar a Amy—. ¿En serio qué quieres eso?

Amy solo se encogió de hombros como si no le importara nada más que solo entrenar para su supervivencia.

—Dudo mucho que puedas lastimarme—dijo ella en un audible susurro.

De repente, una rápida figura se posicionó frente a ella como un desquiciado.

—Ten mucho cuidado con lo que dices—escupió Shadow, frenético. Se notó un destello de maldad en su voz, en su mirada y en su postura.

Amy estaba hecha un manojo de nervios, se había quedado totalmente inmóvil, atenta a que Shadow no llegara demasiado lejos con ella. Al ver los ojos rojos de su compañero se dio cuenta que él podía matarla en ese instante.

—No te enojes, lo que quise decir es que… confío en ti—musitó la eriza con calma, tomando los hombros del erizo para alejarlo un poco de ella.

—¿Por qué? —preguntó Shadow ansioso, haciendo caso omiso del patético esfuerzo de Amy en querer empujarlo hacia atrás.

A Rose la sangre se le subió al rostro. Respiró profundamente varias veces antes de decir con sinceridad:

—No lo sé. Algo muy dentro de mí me dice que estoy a salvo contigo—declaró Amy con un hilo de voz. Habló con tanta seguridad que sus palabras resultaron ser muy convincentes. Tenía un porte relajante y le sostenía valientemente la mirada a su impulsivo compañero.

A Shadow esa respuesta lo había enternecido un poco. No obstante, no podía dejar de lado su más importante misión. Había prometido que cuidaría de Rose y claro que lo haría sin dudarlo, pero había algo más que estaba por encima de ella. Así que no lo pensó demasiado, sabía muy bien que era lo que tenía que hacer, por el bien de su compañera.

—Dile a tu conciencia que está muy equivocada—espetó el erizo sonriendo con arrogancia, clavó sus ojos rojos en los ojos verdes de la hermosa chica.

Se podía percibir que el semblante de Shadow se suavizaba poco a poco. Sin ser consciente en lo que hacía, Amy se acercaba poco a poco a él, como si la sonrisa de éste fuera un medio hipnotizante que la hizo entrar en un cierto trance.

—Claro, se lo diré—murmuró la chica acortando la poca distancia que tenía con el erizo. Al tenerlo demasiado cerca, se dio cuenta de lo apuesto que él era… ¿Cómo no se había dado cuenta antes? Se inquietó ante ese inusual descubrimiento para luego lanzarle una mirada desafiante.

Shadow se sintió algo incomodo ante la cercanía que tenía con Amy, así que llevó un dedo en el pecho de ella y la empujó levemente hacia atrás; alejándola despectivamente de él. Para su sorpresa, notó que su acción provocó un destello de decepción y cierta pena en el semblante ruborizado de la chica.

—Está bien, Rose—dijo Shadow de repente, mirando a Amy que ahora se encontraba mucho más sonrojada por la vergüenza que éste le hizo pasar a causa de sus encantos de macho alfa—. Te entrenaré.

Un rastro de emoción surcó en el rostro de la eriza, olvidando las depravadas fantasías que le llegaron a la mente después de tener a Shadow muy cerca de ella.

—¡¿En serio?! ¡Shadow, muchísimas gracias! —exclamó ella extasiada, frenando el fuerte impulso en querer abrazar a su compañero.

Shadow rodó los ojos ante la actitud infantil de la eriza. De pronto se puso serio, provocando que desapareciera la sonrisa de Amy.

—Pero debes saber que yo no soy para nada flexible como el Faker—musitó Shadow de repente con una pizca de irritación en la voz.

Amy no se inmutó por ese tono, volvió a sonreír ahora de una forma tan arrebatadora que hasta volvió a sorprender a Shadow.

—Lo sé—prorrumpió la eriza felizmente, sintiendo su corazón latir con fuerza ante la mención de Sonic—, y así está mucho mejor para mí.

Shadow estaba muy contrariado, aun así su semblante no transmitía ninguna duda. Por otra parte, Amy ahora se sentía sumamente excitada por comenzar muy pronto sus entrenamientos con Shadow. Al tenerlo muy cerca de su cuerpo, se dio cuenta que lo que ahora sentía por su compañero era afición. No podía equivocarse. De pronto un pánico la envolvió, tenía miedo que ese sentimiento creciera más y más durante el transcurso de la misión, porque sabía que por parte de Shadow no obtendría la misma respuesta de afecto. Dejó de preocuparse por ello, ya que sabía perfectamente que su corazón aún le pertenecía a Sonic; aunque no sabía por cuanto tiempo.


¡Hola, queridos lectores! Este capítulo estaba previsto para publicarlo el día de ayer, pero olvidé descargarlo a mi celular y bueno… Apenas vengo llegando de una visita y pues hasta ahorita lo vengo subiendo. Quiero agradecer de antemano a las personas que se tomaron la molestia en dejarme una huellita en el capítulo anterior: Katy light hedgehog, MajaraDunkelheit247,GabyFlowers1342, edpol y Silvblaze01; infinitas gracias, chicos. Igual también a los nuevos favs y follows. Me emociona que les guste mi fic y pues yo con toda la inspiración del mundo. Apenas vamos en el cap 8 faltando solo 10 capítulos más. Sobre la relación de Shadow y Amy, creo que es comprensible que vaya algo lento. Ya se va notando que por parte de ella ya hay atracción y pues por parte de él… O.O Bueno, Shadow es Shadow y a él le costará un poquito más para caer en las garras de Amy. Gracias por leer y hasta la próxima.

Besos y abrazos :*

Macky Monyer

27/05/18