.
CAPÍTULO 8:
"Conociendo a Elaine"
.
Luego de hablar con Burt, Blaine le envió un mensaje a Cooper indicándole que estaba bien y que no se preocupara, le aseguró que luego llamaría a su mamá para explicarle todo y le pidió también que le alistara ropa, los uniformes y algunas cosas personales, incluida su guitarra.
Habían trascurrido ya dos semanas, Elaine se encontraba conversando con Cooper en el comedor cuando James entró para despedirse pues se iba de viaje.
- Mis dos grandes amores – suspiró con felicidad – No quisiera irme, pero así es esto, debo reunirme con varios empresarios para tratar de cerrar un negocio que nos va a dejar mucho dinero.
- Eso es todo lo que te importa, ¿verdad? – dijo con un tono molesto.
- ¿De qué hablas mujer? Ustedes son lo que más me importa y si trabajo tanto es para darles todo lo que se merecen.
- Yo que te admiraba tanto y ahora sólo me siento decepcionado de ti. Por más que trato, no puedo creer la clase de persona que en realidad eres.
- ¿A qué se debe eso Cooper? ¿Por qué me hablas de esa forma? Nunca antes lo habías hecho. No entiendo qué se traen ustedes dos la verdad.
- De tu hijo, de eso se trata. Dos semanas ya y tu…. tu – lo miró furiosa.
- ¿Mi hijo qué? ¿Cooper te pasó algo? ¿Cuáles dos semanas?
- Yo estoy muy bien papá. No soy tu único hijo, parece que tengo que recordártelo. Se trata de Blaine.
- ¿Qué hay con él? ¿En qué anda metido ahora? Sólo dolores de cabeza me da, nunca hay nada bueno con él – bufó.
- Hace dos semanas le pegaste y lo corriste. Él no ha pisado esta casa en dos malditas semanas y a ti parece no importarte, es más, creo que ni siquiera te has dado cuenta de su ausencia.
- Le pegué porque se lo merecía por atrevido y no lo corrí de la casa, si se fue es porque le dio la gana. A mí no me vengan a culpar por las cosas que él hace, de seguro anda por ahí revolcándose con el amiguito ese que tiene y ustedes preocupándose por gusto.
- Cómo puedes expresarte así de Blaine? – decía ella entre enojada y triste – Él es un buen chico, y siempre ha estado tratando de complacerte con el fin de que le demuestres un poco de afecto, pero a ti te da igual. No sé en qué momento cambiaste ni por qué lo hiciste. Solías amarlo y cuidarlo tanto, siempre decías que te recordaba a ti mismo por su personalidad, forma de pensar, lo inteligente y sagaz que es y muchas cosas más… Es mi clon, decías con orgullo, lo apoyabas en todo… daba tanto gusto verte con él. ¿Dónde quedó todo eso? ¿Cómo pudiste cambiar tanto de la noche a la mañana? No es posible que ahora sólo vivas enojado con él, ignorándolo o diciéndole cosas terribles.
¿No te duele verlo sufrir? Ver como llora cada vez que lo hieres con tus crueles palabras o acciones. Cómo pudiste pasar de amarlo tanto a… ni siquiera puedo decir la palabra – sus ojos estaban llenos de lágrimas – Blaine aún es un niño y todavía te necesita.
- ¿Un niño? Tiene 17 años, por favor mujer abre los ojos, tiene todo lo que cualquiera pudiera desear y más, jamás le ha faltado nada, además él no necesita a nadie, tiene su vida ya resuelta, está en un excelente colegio, tiene muchos amigos y es popular, por lo menos algo ha hecho bien, estar rodeado de personas es base para el futuro. Sólo espero que sus estupideces no echen todo a perder porque ninguna compañía prestigiosa ni ningún gran empresario querrán estar involucrados nunca con un mari…
- No te atrevas a decirle así. Ya te he dicho que a mi hermano lo respetas. No vuelvas a usar esa palabra cuando te refieras a él – apretaba los puños con fuerza – Y sí, sí es un niño, un niño que está confundido por tu actitud, que sufre mucho, que necesita amor, apoyo, comprensión, la calidez de su familia. A él no le interesa tu dinero ni todos los lujos que puedan existir. Rodeado de amigos, nooo, son pocos los verdaderos amigos que tiene, está rodeado de lambiscones y oportunistas que se acercan a él para tratar de sacar algún provecho o quieren su beneficio propio.
Es carismático y talentoso, lo que lo ha convertido en un chico popular en su colegio, y con eso ha tratado de compensar el vacío que siente, pero realmente a Blaine no le importa nada de eso, cambiaría todo por 5 minutos de tu atención o un poco de tu cariño, papá.
- Hace dos semanas que se fue de la casa, no sabes si come, si tiene un lugar donde dormir, si tiene como protegerse de las fuertes lluvias y las inclemencias del clima, si está sano o enfermo, si corre algún peligro en las calles y ahora te vas a ir de viaje tranquilo. Es nuestro hijo, ¿acaso no hay nada que te ablande ese corazón de piedra? No puede ser que no te importe ni un poquito por lo menos.
- ¿Saben qué? Yo no tengo tiempo para estas cosas. Él está bien, como dijeron, es inteligente y sabrá como cuidarse. No puedo creer que me hayan amargado mis últimos minutos antes de ir al aeropuerto en lugar de haberlos disfrutado en familia. Nos vemos en 15 días. – se dio la vuelta y se fue.
.
- Blaine, baja de tu nube. Estamos ensayando y tus pensamientos están en cualquier lado menos aquí. Eres el capitán de los Warblers, todos te seguimos y si no estás poniendo todo de ti, esto no va a salir como debería. Estamos cerca de las próximas competencias.
- Lo siento Thad, es verdad, no estoy concentrado y lo lamento. Discúlpenme chicos, tenemos que dar lo mejor. Vamos de nuevo desde el coro en 3, 2, 1….
I am in misery
There ain't nobody who can comfort me, oh yeah
Why won't you answer me?
Your silence is slowly killing me, oh yeah
Girl, you really got me bad
You really got me bad
Now I'm gonna get you back
I'm gonna get you back
.
- Tenemos que reunirnos para hacer ese trabajo, el viernes hay que entregarlo y por los ensayos lo hemos dejado de lado. Ya deberíamos haberlo terminado.
- Jeff tiene razón, estamos descuidando las materias por estar ensayando y no podemos hacer eso. Recuerden que uno de los requisitos para estar en los Warblers, además del talento, es tener un excelente promedio y si bajamos, nos ponemos en riesgo de quedar fuera.
- Ay no Wes no digas eso, amo estar en los Warblers, pero tienes razón al igual que Jeff, ya no podemos descuidarnos. Así que hoy en la tarde nos reuniremos. ¿En casa de quién toca?
- En casa de Blaine, así que hoy a las 5:30 todos ahí, puntuales con todo lo que necesitamos para el trabajo y por supuesto no olviden los snacks – rió.
- No sé si vaya a ser posible Nick, no estoy viviendo en la casa ya. Ahora estoy en otro lugar.
- ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde estás viviendo? ¿Por qué no nos habías contado? – empezaron a cuestionar todos. – Larga historia chicos, ya les contaré y sobre si pueden ir, les mando mensaje para avisarles porque tengo que preguntar primero.
.
- Hola Burt!
- Blaine! ¿Cómo te fue? ¿Y qué haces aquí en el taller?
- Bien, las clases, los ensayos, el club, lo de siempre. Tenemos que hacer un trabajo en grupo y quería saber si mis amigos pueden venir a las 5:30.
- Por supuesto hijo, no tienes que preguntarme. Diles que vengan, será un gusto que puedan reunirse en la casa y de paso podre conocer a tus amigos.
- Ok, gracias Burt. Voy a avisarles – sintió que lo agarraron del brazo –
- ¿Cómo estás? ¿Cómo te sientes? Te he visto un poco distraído en estos días y no estás comiendo mucho. Me preocupas, sabes que puedes decirme cualquier cosa que te esté pasando, estoy aquí para lo que necesites.
- Lo sé y se lo agradezco mucho. Sólo he estado pensando en varias cosas, pero estoy bien – sonrió levemente.
- Ok, pero lo que sea, cuando sea, lo sabes, ¿verdad?
- Seguro Burt. Gracias de nuevo! – se acercó y lo abrazó antes de irse.
.
- OMG, vives en casa de tu novio! Esto es genial! ¿Y su padre lo permite? Mis respetos para el Sr. Hummel. – dijo Wes con una sonrisita.
- Ya ves Jeff, aplícate, tu papá no nos deja estar solos ni en el jardín cuando voy a verte y tenemos que estarnos escapando para hacer nuestras travesuras.
- NICK! – refutó Jeff poniéndose rojo mientras todos reían.
- Tranquilos chicos, sí, esta es la casa de Kurt y estoy viviendo aquí, pero no somos novios.
- Todavía – gritó Thad – Y ya te estás tardando Anderson, te me estás poniendo lento con la edad – todos rieron y Blaine movió la cabeza como negando lo que su amigo había dicho mientras hacía una mueca graciosa.
Al rato llegó Kurt y se unió a la plática, ayudando de vez en cuando a Blaine con su parte del trabajo. Así transcurrió la tarde, entre trabajo, pláticas, risas, bromas y bolsitas de snacks que volaban de un lado a otro de la mesa. Burt, quien tenía más de una hora de haber llegado a la casa, los observaba y sentía emoción al ver a su hijo riendo, tenía otros amigos a parte de los del club y estaba realmente feliz. Su mirada iba también hacia donde estaba Blaine quien reía igual de feliz y bromeaba con sus amigos. No había nada mejor que ver a sus dos chicos así de contentos, sin nada que los preocupara, sólo siendo dos adolescentes compartiendo con sus amigos una tarde agradable.
- Muero de hambre - dijo Jeff tirándose al piso –
- No puede ser, si tu solo te has comido casi todo lo que trajimos – se quejó Wes.
- No es mi culpa ser un adolescente en desarrollo – todos rieron y Jeff se sobaba el estómago.
- ¿Quieren algo chicos? Voy a salir a comprar.
- Sí papá, ¿nos puedes traer algo de comer? Aquí hay algunos que ya están agonizando – dijo mientras reía – Burt estaba más que fascinado de ver así a su hijo. – Claro, ¿algo en particular?
- Mientras sea comida, cualquier cosa – contestó Jeff – Está bien, un tazón con brócoli para ti entonces – todos voltearon a ver a Burt y Jeff se agarró la cabeza mientras negaba – no, no, no brócoli noooo por favoooor, hasta un pedazo de cartón viejo, pero brócoli noooo – todos rieron a carcajadas.
Pasaron las horas y finalmente todos se fueron. Kurt y Blaine recogían las cosas de la mesa y las migajas del piso. – Me agradan tus amigos Blaine, son más que bienvenidos todas las veces que quieran venir – lo palmeó en la espalda – Gracias Burt! Sí, son geniales la verdad. Los quiero mucho, hemos crecido juntos prácticamente.
Al terminar de limpiar se fueron los tres a la sala para compartir un momento.
- Me retiro, estoy cansado. No se desvelen tanto que mañana tienen clases.
- Sí papá, tranquilo. En cuanto termine la película nos vamos a dormir.
-Ok, descansen chicos. Hasta mañana.
- ¿Hoy quieres dormir conmigo o te quedas en el sofá? – Blaine se turnaba, unos días con Kurt y otros en la sala.
- Contigo definitivamente – se acomodó y puso su cabeza sobre el pecho de Kurt.
- Te pasa algo y no me quieres contar.
- ¿Por qué me dices eso?
- Te conozco Blaine y sé que algo te ocurre, además estos últimos días has estado muy distraído y perdido en tus pensamientos. Estoy seguro que no soy el único que lo ha notado.
- Uh? Bueno es que tengo cosas en las cuales pensar.
- Yo sé, pero no me has contado.
- No tengo que contarte todo en lo que pienso o lo que me pasa.
- Se supone que nos contamos todo, al menos yo si lo hago y pensé que tú también.
- Hay ciertas cosas que no.
- Oh! Perfecto! Y para que sepas, los mejores amigos no se ocultan nada. Ahora quítate de mi pecho.
- Pero, ¿por qué? No tienes que ponerte así Kurt. Sólo hay cosas que prefiero mantener para mí.
- Me parece muy bien Anderson, quítate de mi pecho y ni creas que vas a dormir en mi cama – dijo realmente enojado.
- Bien – se sentó y se cruzó de brazos – pero la actitud que estás tomando es infantil, luego dices que ya eres maduro – Kurt volteó y lo fulminó con la mirada.
Cada uno permaneció en un extremo del sofá. Al terminar la película, Kurt se levantó y dirigió a su habitación, al regresar traía la almohada y el cobertor, los cuales tiró sobre el sofá y se fue sin despedirse.
Blaine acomodó las cosas y se fue a cambiar de ropa. Al regresar no había nada y miró hacia los lados buscando a Kurt, pero no estaba, apretó los dientes y lanzó aire por la nariz. Cuando se iba a acostar, sintió que lo abrazaban por detrás. – lo siento mucho Blaine, tienes derecho a guardar cosas sólo para ti, no tengo por qué exigirte que me cuentes todo, lo siento, de verdad lo lamento mucho – No dijo nada, sólo acarició los brazos de Kurt que estaban alrededor de su cintura. Kurt lo soltó y lo tomó de la mano y se encaminaron a la habitación.
- No me has dicho si me perdonas.
- Ah! Sí, está bien – dijo algo molesto.
- No quiero que estés enojado conmigo Blaine. Pasaste la tarde muy feliz y así es como me gusta verte. Te quiero.
Se puso frente a Kurt y lo tomó de la mano – Yo también te quiero, sólo hay cosas de las que no quiero hablar – lo abrazó fuerte – Vamos a la cama que ya es tarde.
- No me gusta que discutamos, menos ser yo el que comience. Lo siento, lo siento, lo siento – Blaine le dio un beso en la mejilla y le sonrió.
Se quedaron observándose por un largo momento y de pronto Blaine se acercó y juntó sus labios, tal como la primera vez, sólo se rozaron y esta vez era Kurt quien movía despacio la cabeza para que sus labios se pudieran rozar en todas direcciones. Una sensación agradable los invadió, Blaine puso sus manos alrededor del rostro de Kurt y lo acariciaba suavemente. De pronto abrió su boca ligeramente y sacó la punta de la lengua la cual empezó a pasar por los labios de Kurt quien empezó a suspirar y se mantuvieron así por varios minutos hasta que se apartaron un poco, luego Kurt imitó la acción hasta que Blaine soltó un pequeño gemido.
Los dos se miraron y sonrieron, se tomaron de la mano y se acostaron como ya era su costumbre, pero esta vez al unir sus cuerpos, sintieron algo diferente, una sensación nueva que no habían experimentado antes, aunque definitivamente les gustaba.
.
- Amor, quiero que mañana viernes vengas a almorzar conmigo a la salida del colegio y que traigas a Kurt para conocerlo – dijo Elaine con cariño.
- Mamá no quiero problemas ya.
- Tu padre está de viaje y regresa a fin de mes, además ya te dije, yo quiero conocer a Kurt.
- Ok mamá, entonces, ¿sólo estaríamos los tres?
- Así es. Pasando una agradable tarde madre-hijo y con tu…. mmm ¿ya es tu novio?
- No, no es mi novio aún, seguimos siendo amigos, pero ya quiero que lo conozcas. Sabes? Cada día lo quiero más.
- Perfecto. De hecho, ¿por qué no pasan todo el fin de semana aquí? Podríamos hacer varias cosas juntos.
- Eso en verdad me gustaría, te extraño mamá. Le diré a Burt para que le de permiso.
.
- Wow! Este lugar es enorme. No puedo creer que vivías aquí – Kurt miraba asombrado.
- Sí, es bastante grande y tiene muchas comodidades – tocó el timbre y mientras esperaba a que abrieran una corriente recorrió su cuerpo.
- Tranquilo – sujetó su mano – es una comida con tu mamá en su casa – le sonrió – todo va a estar muy bien, soy yo quien muere de nervios, voy a conocerla y quiero que se lleve una buena impresión. No quiero tartamudear, las personas siempre me juzgan por eso.
- Hey, mi mamá nunca lo haría, además ya no has tartamudeado desde hace un tiempo y eso es bueno porque estás aprendiendo a controlarlo – le apretó la mano y ambos se sonrieron.
La puerta se abrió – mamá – se lanzó prácticamente sobre ella y la abrazó con todas sus fuerzas – te extrañé tanto, te extraño mamá, no sabes cuánto, Dios cómo te extraño! – empezó a llorar y a Kurt se le hizo un nudo en la garganta ante esa escena, los ojos se le llenaron de lágrimas.
No hizo ni dijo nada, sabía que ambos necesitaban ese momento. Blaine amaba a su mamá y la extrañaba y era más que evidente que su mamá lo adoraba y también lo había extrañado.
Después de un fuerte abrazo, Elaine empezó a acariciarle el cabello y decirle que estaba feliz de volver a verlo, Blaine le decía que a él también le daba mucho gusto verla. Ella no dejaba de repartir besos por todo el rostro de su hijo y él se dejaba con emoción.
Definitivamente era un momento madre-hijo que Kurt no pensaba interrumpir.
Al cabo de varios minutos, y secándose las lágrimas con la mano, se dio la vuelta y le pidió a Kurt que se acercara – mamá, él es Kurt, mi mejor amigo. Kurt, ella es la mujer más maravillosa del mundo, mi mamá. – Kurt le dio la mano y le dijo que era un gusto conocerla y que Blaine siempre hablaba de ella. Elaine le dijo que para ella era un placer conocer a la persona que hacía feliz a su hijo y que le alegraba que ellos fueran amigos, luego de eso lo abrazó efusivamente y aunque al comienzo él se sorprendió, le devolvió el abrazo.
Al entrar a la casa se quedó con la boca abierta al ver lo grande y elegante que era. Nunca había visto tanto lujo en toda su vida. Su casa era una caja de zapatos comparada con la de Blaine.
- Hey! Se te va a meter una mosca – soltó una pequeña risita – Te aseguro que todo esto no te da la felicidad – Kurt asintió con la cabeza – ven, vamos a dejar las cosas arriba y mostrarte donde te vas a quedar.
- Blaine, quiero quedarme contigo – dijo tomándolo por el brazo – Ok, vamos a mi habitación – contestó con una sonrisa – Pero, ¿y tu mamá? – bajó la mirada.
- Por mí no hay problema, sólo quiero que te sientas cómodo y a gusto – ambos voltearon al escucharla y ella les sonrió con cariño. Kurt se puso sumamente rojo – gracias – respondió tímidamente.
El almuerzo fue agradable, conversaron sobre varios temas, Kurt se sentía a gusto y aunque al comienzo se mostró algo tímido, poco a poco fue entrando en confianza ya que Elaine era una mujer encantadora, dulce, cariñosa; Blaine se parecía mucho a ella en eso, además de tener su misma sonrisa.
Los invitó a pasear y los llevó a recorrer varios lugares. Observaba con atención la forma de comportarse entre ellos, en varias ocasiones se abrazaron, se tomaron de la mano, incluso hubo un momento en donde Blaine puso su cabeza sobre el hombro de Kurt y él le acarició el rostro.
Elaine estaba más que feliz de verlos juntos, su hijo sonreía, era libre de ser quien era y hacer lo que sentía con la persona a la que quería. A ella no le importaba que fuera con otro chico, si bien nunca se lo hubiera imaginado, pues Blaine no había dado muestras de sus preferencias sexuales hasta que llegó a la adolescencia y ella soñaba con verlo casado con una buena mujer y teniendo varios hijos, ahora no le importaba, su hijo estaba realmente feliz y era todo lo que ella quería.
Antes de darse cuenta empezó a anochecer y se encontraban de camino a la casa, ofreciéndoles primero ir a comer a un restaurante, a lo que Blaine respondió diciéndole que preferían hamburguesas. Kurt pensó que se negaría, pues era una mujer elegante y fina, pero le sorprendió que aceptara con gusto e incluso comprara una hamburguesa para ella. Ahora entendía de donde Blaine había aprendido sobre la humildad y la sencillez también, a pesar de tener tanto dinero.
Ya en casa, conversaron un rato y luego subieron a descansar, había sido un día muy agotador, pero inolvidable.
- Me encanta tu mamá, es tan buena, amable y cariñosa. Me ha tratado tan bien. No me esperaba que fuera así, digo, pensé que sería… ya sabes… es una mujer de la clase alta y yo sólo creí…
- Ya te había contado como era. No sé de donde sacaste esa idea. Pero me alegra que ustedes se hayan llevado tan bien y que te sintieras a gusto con ella.
- La verdad sí, estoy contento de haberla conocido y de que me convencieras de venir a pasar el fin de semana con ustedes. Gracias por hacerme parte de ese momento! Me refiero a que podía haber sido un fin de semana madre-hijo, pero quisieron hacerme parte esto y se los agradezco a los dos – sonrió y sus ojos brillaban.
- Te quiero Kurt y deseo que seas parte de todo lo que es importante para mí. Eres alguien muy especial y sabes que me alegro tanto de tenerte en mi vida. Cuando estoy contigo sé que estoy en el lugar a donde realmente pertenezco, tú mueves mi mundo y me haces sentir tan completo – sujetó su mano y le dio un tierno beso en los nudillos. Kurt observaba y respiraba algo agitado – No tengo idea qué sería de mí ahora si no te hubiera conocido – una pequeña lágrima rodó por su mejilla.
Kurt estaba completamente mudo ante tales palabras, sólo podía mirar a Blaine a los ojos. Sentía como su corazón empezaba a acelerarse y latía tan fuerte que podía escucharlo, su cuerpo empezó a temblar, no sabía qué hacer o cómo responder, por eso decidió dejarse llevar por lo que sentía.
Blaine se acercó a su oído y aunque ya sabía la respuesta le preguntó ¿has besado a alguien? – No - respondió con la voz entrecortada poniéndose sumamente nervioso. A Blaine le encantaba saber que había sido el primero en sentir los labios de Kurt, puso las manos alrededor de su cara y fue acercándolo poco a poco y depositó un suave beso en sus labios haciendo que suspirara. El pequeño beso fue repetido una y otra vez y ambos lo disfrutaron. Luego de un largo rato de hacerlo, se sonrieron y tomaron de la mano – Ven, vamos a descansar un poco, mañana saldremos temprano – Kurt asintió y en medio de un suspiro dijo "Te quiero Blaine".
Ya en la cama, se abrazaron como de costumbre, pero esta vez volvieron a repetir los pequeños besos en los labios. Una extraña pero increíble sensación recorría sus cuerpos, era algo que no sabían cómo describir pero que les gustaba demasiado. Kurt intentó torpemente profundizar el beso y Blaine se apartó.
- ¿Qué ocurre? ¿Hice algo mal? Yo, yoo nuunca habí….a be..besaad… besado a al…algui…en – mierda, el tartamudeo volvió, pensó algo enojado. Respiró varias veces profundamente – Si te incomodé, lo lamento, sólo quería – Blaine colocó un dedo sobre sus labios para callarlo.
- No hiciste nada malo, sólo no estoy listo para eso. Me gusta lo que estábamos haciendo, es todo y quería seguir así – se acercó para volver a besarlo, pero esta vez fue Kurt quien se alejó – Perdón, no quería arruinarlo – No lo hiciste – le guiñó el ojo y acomodó su cabeza sobre el hombro del castaño.
Blaine se despertó sintiéndose de maravilla al ver el cuerpo de Kurt pegado al suyo, sus narices casi rozando. No entendía cómo podían dormir así cada noche, pero de algún modo lo hacían y no había nada mejor que despertar en sus brazos. Empezó a acariciarle el rostro y depositar pequeños besos sobre toda la cara en especial en sus labios hasta que logró hacerlo despertar.
- Hermoso, abre esos preciosos ojos que quiero verlos – Kurt hacía pucheros, no había nada que le molestara más que lo despertaran. Cada día era igual, Blaine lo despertaba y él lo empujaba y le gruñía, pero no lo soltaba hasta asegurarse de que se levantara de la cama. En esta ocasión, Kurt no demoró en abrir los ojos cuando sintió el torrente de besos.
- Así sí quiero. No me molestaría que me despiertes de esta forma todos los días – se puso rojo ante la idea y empezó a darle pequeños besos.
* knock – knock * se escuchó que golpeaban a la puerta.
- Chicos ya levántense, tenemos mucho que hacer hoy, el desayuno está casi listo.
Se miraron, ambos lucían radiantes y tan felices – Ya estamos despiertos mamá, enseguida bajamos – volvieron a repetir esos suaves y pequeños besos tan llenos de cariño y un sin fin de sensaciones.
- ¿Pasó algo anoche? Ambos tienen un brillo diferente en sus miradas.
Kurt más rojo que un tomate, agarró la taza en forma nerviosa y bajó la mirada.
- Ay mamá, qué cosas dices – también se sentía apenado.
- Bueno, no tendría nada de malo – les sonrió con cariño – oh sí, son amigos únicamente, pero en algún momento van a ser novios, ¿cierto? Y quiero que sepan que los apoyo. Es obvio lo mucho que se quieren y que se gustan – dijo con picardía observando como las mejillas de ambos se sonrosaban, lo raro es que Blaine nunca se ponía así y verlo le daba una gran ternura.
- ¿Novios? – dijeron los dos al mismo tiempo.
- Sí, novios. Espero que se decidan a dar ese paso pronto – ninguno de los dos sabía dónde meter la cabeza por la pena que sentían. La mujer los tomó de las manos – ustedes están hechos el uno para el otro, lo sé, lo supe desde el momento en que los vi juntos y cuentan conmigo – Ambos le agradecieron y siguieron desayunando.
El día era más que perfecto, Elaine no sólo estaba pasando tiempo con su hijo, al que había extrañado tanto, sino que también tenía la oportunidad de verlo radiante, compartiendo con su amigo. Ella sabía que Kurt era un gran chico, era buena juzgando a las personas y él era maravilloso, realmente era todo lo que siempre había querido para su hijo.
- Blaine mira… hay unos patos, unos patos! – gritaba efusivamente – Blaine sonreía mientras corría a verlos. Elaine adoraba esa ternura que Kurt tenía y su forma inocente de asombrarse hasta por las cosas más pequeñas.
- Vamos a la montaña rusa, me han dicho que es genial porque da unas vueltas increíbles hasta quedar de cabeza y así te lleva como por un túnel y te hace girar como trompo – Kurt palideció ante la idea y Blaine se dio cuenta – Si no te gusta, podemos hacer otra cosa, no importa – le sonrió – pero éste lo tomó de la mano y le dijo "Ok, vamos, pero agárrame fuerte".
- No tienes que hacerlo si no quieres, es algo extremo con todas esas vueltas y tiene 3 caídas súper inclinadas. No quiero que te vayas a sentir mal estando allá arriba.
- ¿Estás tratando de convencerme o de asustarme? Te dije que quiero ir, sí me he subido en montañas rusas, sólo que no a una que me hiciera girar como trompo, es todo, pero quiero subirme – Blaine asintió y se formaron para poder entrar al juego.
- Chicos, sentémonos un momento, ya no tengo su edad ni sus energías. Mis piernas necesitan algo de descanso – Ambos asintieron y buscaron una banca para los tres – Me alegra verlos tan felices – dijo emocionada mientras se sentaban.
Blaine tomó la mano de Kurt y entrelazó sus dedos y éste se arrimó en su hombro. Elaine se dio cuenta y sonrió ante esto.
Mientras estaba distraída, Blaine aprovechó para darle varios besos suaves a Kurt hasta que él intentó profundizarlos y Blaine se apartó como lo había hecho en la noche anterior y miró para otro lado.
El tiempo transcurrió sin que se dieran cuenta, los tres disfrutaban de todo lo que estaban haciendo juntos, pero ya era hora de regresar a casa. – Pueden ir en el asiento de atrás para que descansen un poco – dijo suavemente y ellos así lo hicieron, sonriéndose al hacérseles familiar esa escena, sólo que en aquella ocasión estaban con Burt.
Se acostaron en el asiento y se abrazaron. Era mucho más fácil hacerlo esta vez porque el auto era más espacioso y cómodo.
- Me divertí mucho. Ha sido un día grandioso en verdad. Tu mamá es la mejor y no hay nada como estar contigo.
- Yo también lo pasé genial, me encanta compartir tiempo contigo.
- Te quiero Blai – fue interrumpido por un dulce beso, sus labios se encontraron y empezaron a disfrutar del momento. Besos y más besos en todo el camino de regreso, hasta que por tercera vez Kurt trató de profundizar y abrió ligeramente la boca, pero para su sorpresa esta vez Blaine respondió por unos segundos antes de apartarse.
- ¿Por qué me rechazas? Me siento mal cada vez que lo haces. No se si no te gusta lo que hago porque no tengo experiencia y soy torpe en esto o es que no quieres besarme más… bueno ya sabes a lo que me refiero. No entiendo qué es lo que ocurre.
- Noo, no digas eso, me encantan nuestros pequeños besos, no eres torpe, lo haces maravillosamente y en algún momento quiero que nos besemos con nuestras bocas abiertas. Créeme Kurt, es sólo que ahora no puedo, perdóname. Quiero, pero no puedo. Y no pretendo que te sientas mal, eso me mata.
- ¿Por qué? Explícame entonces, porque a mí me mata que me rechaces.
- Tienes razón, y voy a contarte algo que es muy personal y nadie más sabe, espero que luego de que lo sepas, puedas entenderme. Sólo, no te sientas mal, ya sé que es una frase trillada, pero en verdad no eres tú, soy yo y mi maldito pasado.
- ¿De qué hablas? Me estás asustando.
- No aquí, en la casa, cuando estemos solos. No quiero que mamá escuche, ya te dije que nadie lo sabe.
.
.
.
Canción:
Misery (The Warblers / Glee)
