PARA ALCANZARTE

"Todo o Nada"

Eriol sonreía sin poderlo evitar.

Era increíble pensar que la joven que caminaba de un lado a otro bufando con enfado, era la misma que hace unos días a causa de un malentendido había estado dispuesta a matar toda vida social que pudiera haber tenido en Japón... ciertamente, el inglés estaba feliz de que la Nakuru de siempre estuviera de vuelta.

- "¡¿Qué rayos te parece tan gracioso?!!" – repuso molesta al ver la sonrisa en el muchacho – "¿acaso no has escuchado nada de lo que dije?".

- "Cada palabra..." – dijo él sin alterarse.

- "¿Por qué ríes entonces?.." – cuestionó de nuevo, colocando las manos en sus cadera con molestia.

- "Tan sólo me alegraba por tener a la vieja Nakuru de regreso..".

- "¿Sí?, bueno, esta Nakuru está a punto de averiguar quién es ese dichoso empresario que quiere vencerme y asesinarlo... administrativamente hablando, quiero decir".

- "No tienes que ser tan drástica, prima".

- "A estas alturas esa me parece la única opción viable. Vine aquí resignada a que quizás perdería el negocio, pero que al menos podría estar contigo para animarme un poco y ayudarte con la inauguración de la multinacional.. sin embargo, ahora que me ha llegado la información de que ese hombre reside aquí en Japón, es mi oportunidad de meterme de nuevo en la negociación y arrebatarle ese contrato que seguramente creía ya ganado".

- "¿Y qué piensas hacer?".

- "Primero averiguar quién es, por supuesto, para luego investigar la forma en que maneja sus negocios y con lo que tenga finalmente crear una estrategia para convencer a nuestro cliente de que la propuesta de nuestro rival es el infierno y que Hiragizawa Corp es la respuesta a sus problemas".

- "Sólo trata de no obsesionarte ¿sí?" – pidió él con tono resignado – "te conozco bien y sé que esto está matándote, pues es la primera vez que te has visto superada en un negocio, así que te quiero sensata pase lo que pase".

- "Está bien... intentaré no perder el control" – prometió con un mohín graciosos – "pero trata de tenerme un poco de fe ¿sí?".

El muchacho se rió y se acercó a Nakuru para pasarle un brazo por los hombros – "Yo creo en ti, es de la empresaria competidora de la que no me fío"- sonrió.

- "Y de la que mi rival tendrá que cuidarse" – declaró con determinación.

Eriol negó con la cabeza sin perder la sonrisa.

- "Mejor dime, ¿has pensado en lo que te pregunté sobre buscar un departamento?".

- "Sí. Y creo que por ahora no será necesario" – replicó – "tú dices que estás muy cómodo en casa de Shaoran, y Valentina está contenta de tenerme como inquilina así que creo que podemos tomarnos el lujo de abusar de nuestra bienvenida hasta que inauguremos la multinacional".

- "Me parece razonable.. es un tiempo prudente".

- "Por supuesto" – lo observó con una chispa de astucia – "sabía que no ibas a contradecirme.. ¿o acaso piensas que no sé que hospedarte con Shaoran es la mejor manera de estar enterado de todo lo que hace la señorita Daidouji?".

- "¿Qué?" – parpadeó, haciéndose el distraído.

- "Ella es la mejor amiga de la novia de Shaoran, la cual vendría a convertirse en una fuente inagotable de información".

- "Eres una mujer calculadora ¿lo sabías?".

- "Yo me definiría más como alguien organizada, precavida y bastante receptiva".

- "¿Y vas a sabotearme esta conquista como hiciste con muchas otras?".

- "No" – sonrió – "esta chica me pareció un encanto, es tan amable, tan cautivadora.." – continuó – "tienes mi bendición para salir con ella".

- "Es bueno ver que finalmente apruebas a una mujer con la que intento empezar algo".

Ella se encogió de hombros – "¿Y qué esperabas?. Si siempre parecía interesado en muñecas huecas"

- "Concepto que definitivamente no tienes de Tomoyo, por lo que veo".

- "Ya te dije lo que pienso sobre ella" – lo miró con una expresión que sólo podía definirse como fraternal – "siento que Tomoyo es perfecta para ti".

Él sonrió abiertamente.

- "¿Sabes qué?... yo también lo creo".


- "¿Lo dices en serio?".

La muchacha asintió divertida.

- "Fue él mismo quién la llamó para invitarla".

La castaña volvió a parpadear sorprendida.

- "¿Tú crees que ella le guste?".

- "No lo sé..." – se encogió de hombros – "pero es obvio que desde la fiesta en la galería de papá hicieron cierta conexión, apenas y se separaron en toda la noche... y luego él llamándola para invitarla a salir nuevamente con nosotros... tiene que haber una razón".

- "Quizás sólo intenta ser amable, de la misma forma que lo fue con Eriol" – opinó la de ojos verdes.

- "Puede ser, pero siento que hay algo más".

Sakura dejó de trabajar con la harina y se volvió a su sonriente mejor amiga.

- "¿Has notado algo más, cierto?" – preguntó, pues conocía muy bien ese don perceptivo de la joven.

Tomoyo también dejó la tarea que tenía de batir huevos y amplió su sonrisa – "El otro día no dejaba de hablar de lo bueno que fue que la señorita Akizuki finalmente dejara de culparse por el incidente en la casa de Shaoran, y que nos haya acompañado a la fiesta de la nueva colección de papá".

La puerta de la cocina se abrió en ese instante, dejando que otra joven se incorporara a la charla.

- "Oh, eso no es nada…" – las dos muchachas se giraron a la recién llegada, que traía un recipiente grande con una especie de crema color rosa pastel - "el otro día la acompañó a una de las galerías de papá para comprar una pintura".

- "¿Cómo?" – esta vez, fue Tomoyo la sorprendida – "¡eso no lo sabía!".

- "Según Yukito, la señorita Akizuki siempre ha sido admiradora de las obras de nuestro padre y quiso aprovechar su estancia en Tomoeda para visitar una de sus galerías y comprarle a la señorita Star una pintura" – replicó, mientras tomaba un cucharón y se acercaba a la mesa más amplia de la cocina para administrar la salsa rosada en varios recipientes pequeños situados en la misma – "y por cierto que no me extraña nada que no estuvieras enterada de esto, Tomoyo; pues cuando Yukito estaba comentándolo el joven Eriol acababa de dejarte en casa después de otra de sus citas y tú parecías en otro mundo, lejos de escuchar cualquier cosa que se dijera en la tierra".

- "Hermana!!" – las mejillas de la aludida se encendieron con vergüenza – "¿cómo dices esas cosas?".

Kaho se rió sin disimulo – "Pero si es la verdad, ¿o vas a negarme que el joven Eriol tiene la virtud de hacerte olvidar hasta como te llamas?".

- "¡Kaho!" – volvió a protestar, alcanzando un tono más pronunciado de rojo.

Sakura tampoco pudo contener la risa ante la reacción de la diseñadora.

- "Es extraño… ni tu ni Shaoran me han comentado nada de este noviazgo reciente" – repuso con intención.

- "¡Eriol y yo no somos nada parecido!" – Tomoyo negó con energía – "¡sólo somos amigos!".

- "¿Todavía?" – la pelirroja intentó sonar incrédula – "¿es posible que aún no te lo haya pedido? ¿o es que tú estás haciéndote la difícil?".

- "¡Nada de eso!.." – replicó, tentada a agregar que si Eriol le pidiera algo semejante ella no dudaría en decir que sí – "lo que sucede es que nosotros no estamos en esa etapa aún...".

- "Pero tú quieres estarlo ¿cierto?" – la hermana de Touya preguntó.

- "Bueno yo…" – sentía las miradas insistentes de las mujeres – "¿en que momento esta conversación se volvió sobre mi vida amorosa?... les recuerdo que estábamos hablando de Yukito" – dijo esquiva.

- "Esta bien…" – la próxima a casarse repuso serena – "retomemos el tema de Yukito entonces. Mi opinión es que a nuestro hermano le ha llamado la atención la señorita Akizuki, y para ser sincera no me extraña demasiado; ella es una mujer inteligente, divertida, elegante y muy bonita… ¿los vieron en la inauguración de la galería?. Ciertamente, Yukito siempre a sido alguien alegre pero nunca lo había visto reír tanto en compañía de una mujer".

- "Estoy de acuerdo" – agregó Tomoyo, desapareciendo los últimos vestigios de nervios provocados por el tema de Eriol – "¿y sabes que irá hoy al restaurante de Sakura para la prueba del buffet?".

- "Sí" – Kaho asintió – "Touya me comentó por teléfono que nuestro hermano la invitaría, y por supuesto que en seguida Yukito se acercó a mí para preguntarme si tenía algún problema con ello, de lo cual no pude negarme pues sinceramente considero a la señorita Akizuki como a una chica encantadora".

- "Vaya…" – Sakura volvió a la tarea que había dejado pendiente con la harina – "es toda una sorpresa" – sonrió.

La publicista terminó de guardar la crema rosada en los recipientes y caminó hasta su hermana para tomar los huevos que hasta hace un momento estaban siendo batidos y que quedaron olvidados.

- "Por cierto, Sakura, la llamada que salí a corresponder era de tu chef principal comunicándome que los platillos que ordenaste estuvieran listos para la noche están, de hecho, terminados y sólo esperan nuestra llegada en unas horas".

- "Perfecto." – repuso complacida – "Será mejor que terminemos aquí lo más rápido posible y que vayamos a cambiarnos".

- "Bien, encuentro difícil esa tarea cuando mi hermana se empeña en distraernos con platicas románticas" – Kaho acusó divertida.

- "¡Oye!... yo no soy la única que insiste en tocar ese tipo de temas" – su sonrisa burlona desmentía su tono indignado – "te recuerdo que tú también parecías muy concentrada en el intento de sacarme una confesión" – tomó un poco de harina en polvo de la mesa de Sakura y se la lanzó a su hermana.

Una pequeña nube blanca se alzó ante ellas, y al disiparse la cara de la pelirroja mostraba leves parches níveos.

- "Oh, Tomoyo, eso fue una provocación directa" – ella intentó devolver el ataque con su propio lanzamiento de harina, fallando apenas cuando la morena se refugió detrás de Sakura.

Kinomoto recibió de llenó el atentado, y con una mueca divertida se unió a la disputa de las dos Daidouji provocando nubes más grandes de harina salpicadas de carcajadas.

Todo indicaba que lo que fuera que tuvieran que terminar iba a tomar más tiempo del planeado.


La pelirroja sonrió al ver ingresar a su prometido sin previo aviso.

- "¿Entra sin tocar la puerta, joven Kinomoto?" – repuso divertida, al tiempo que terminaba de colocarse unos aretes.

- "Tu hermano me dijo que podía subir a tu recámara" – él respondió de lo más tranquilo.

La muchacha amplió su sonrisa al adivinar los motivos por los que el empresario le permitió al moreno tan inesperada entrada.

- "Yukito es el peor hermano mayor sobre protector del mundo.." – meneó la cabeza sin perder el tono divertido – "mira que dejar llegar tan lejos al novio de su hermana, que entra sin llamar a la puerta y arriesgándose a encontrarla a medio vestir… ¿por qué sabes que podría haberme estado cambiando, cierto?".

El hombre arqueó una de sus cejas – "¿Y qué de malo tendría eso?... voy a ser tu esposo ¿lo olvidas?".

- "Para eso falta tiempo todavía" – se acercó hasta él – "mientras tanto, será mejor guardar las formas".

Touya se permitió una sonrisa sarcástica antes de acortar la distancia que lo separaba de su novia y apresarla por la cintura.

- "Tu sentido del humor está especialmente mordaz esta tarde".

- "No sé a que te refieres, yo estoy hablando muy en serio" – refutó ella, aunque sin oponer resistencia cuando el muchacho la apegó más a él – "me parece osado de tu parte que te presentes así en mi habitación y esperes que yo simplemente..".

Su frase quedó en la nada cuando sus labios fueron sellados por los de su prometido para imponerle un dulce silencio.

Kaho reaccionó casi al instante alzando los brazos para enredarlos en el cuello de Touya, y con eso finalmente embriagarse de la sensación que la experta boca de su novio le provocaba.

- "¿Me ausento tres días por negocios y es así como me recibes?" – la cuestionó él cuando dejó de besarla.

La joven sonrió con ternura dejando escapar un suspiro – "Te extrañé…" – reconoció, aferrada todavía a su cuello – "bienvenido a casa.." – le dijo, antes de alzarse un poco y volver a unir su boca con la de él.

El momento de intimidad de la pareja se vio interrumpida cuando unos leves golpes en la puerta distrajeron a Kaho e hicieron gruñir a Touya.

- "¿Sí?" – repuso la pelirroja para el que acababa de llegar.

- "Disculpa, Kaho" – la voz serena de Tomoyo se escuchó del otro lado de la barrera – "tan sólo quería informarte que Shaoran y Eriol acaban de llegar y que Sakura y yo estamos listas para irnos con ellos".

- "Por supuesto, no te preocupes. De hecho, Touya y yo también estamos por bajar" – la muchacha ignoró olímpicamente el rostro lleno de reproche del aludido – "¿podrías decirle a Yukito que puede adelantarse y recoger a la señorita Akizuki?, Touya se encargará de mi transporte".

- "De acuerdo. Nos vemos en el restaurante".

- "Claro" – escuchó los pasos de su hermana alejarse al mismo tiempo que la voz de Touya sonaba molesta.

- "¿Estamos por bajar?" – reclamó con cara de pocos amigos.

- "Lo estamos…" – afirmó ella, liberándose de sus brazos – "te prometo darte una propia bienvenida en otro momento, pero por ahora se nos hace tarde para nuestro compromiso".

El muchacho volvió a gruñir cuando Kaho tomaba su mano para arrastrarlo fuera de su habitación.


La muchacha revolvió entre sus cosas casi con desesperación en búsqueda del vestido rojo que tanto le gustaba.

Acababa de tener una reunión con los abogados de la compañía que trabajarían en la multinacional en Japón, para informarles que desde ese momento también la asistirían a ella para ganar el negocio que tenía pendiente, y la explicación de la forma en que deseaba proceder hizo que el comunicado se extendiera más de lo planeado. Por lo que ahora, la bella muchacha se hallaba en una carrera contra el tiempo para alistarse y lucir presentable antes de que el joven Daidouji viniera por ella.

El llamado a su puerta la distrajo un segundo antes de permitir el paso a quién tocaba.

- "Puedo ver que la reunión con los abogados se alargó más de lo pensado…" – rió Valentina al notar como su amiga revolvía la ropa sin importarle mucho el desbarajuste que dejaba en el piso con cada prenda que acababa en él al no ser la pieza buscada.

- "Sí, no hubo remedio. Estuvimos discutiendo algunas estrategias y el tiempo avanzó más rápido de lo que calculé en un principio" – una exclamación de triunfo escapó de ella cuando finalmente dio con su vestido rojo – "pero a pesar de todo, creo que estaré lista antes de que Yukito venga por nosotras".

Nakuru no se molestó en utilizar el baño en su recámara para cambiarse, quitándose rápidamente su fino traje formal para reemplazarlo con el casual y hermoso vestido que se ajustaba a su linda figura. La falda levemente holgada le daba un aire fresco y juvenil, y la sencillez de sus tirantes que le daban a su escote una forma cuadrada, la hacían lucir como una muñeca de caja musical. Finalmente, se quitó el prendedor que sostenía su cabello en una cola alta, dejándolo caer como una castaña cascada sobre sus hombros.

- "Ah, una pieza de mi más reciente colección" – la rubia mencionó, reconociendo el vestido de su amiga.

- "Y una de mis favoritas" – aceptó ella con una sonrisa antes de acercarse al tocador y redelinear su maquillaje.

Su interlocutora dejó que la muchacha realizara su tarea sin interrupciones por unos minutos, hasta que una sonrisa maliciosa acompañó a su inesperada interrogante.

- "Entonces… ¿entre el joven Daidouji y tú existe alguna historia romántica?" – Star notó como la sorpresa de Nakuru casi hace que su labial le pintara una enorme raya roja en la mejilla.

- "¿De qué estás hablando?" – recuperó la compostura – "Yukito y yo somos amigos".

- "Por supuesto, amigos que tienen salidas… amistosas ¿cierto?".

- "Deja el tono sarcástico, por favor, no pasa nada entre nosotros" – ella terminó con su maquillaje, acercándose nuevamente a su armario en busca de una sencillas sandalias.

- "¿Piensas que puedes engañarme?. Llevas unas semanas en Tomoeda y ya has salido con él en más de tres ocasiones, la confianza entre ustedes ha llegado a tal punto que ya se hablan por sus nombres de pila con la naturalidad que lo hacen Eriol y Li respaldados por su amistad de muchos años".

- "¿Y que hay de malo en eso?... Yukito es de lo más amable y accesible, luego de unos días me pidió que dejara tanta formalidad y que lo llamara por su nombre; obviamente no iba a decir que no, y lo más natural y lógico era que yo le pidiera lo mismo en cuanto a mí".

- "Claro. Es increíble lo presto que se esfumó tu vergüenza por lo que le hiciste en casa de Li".

- "No pude evitarlo. Él me hace olvidarlo al restarle importancia y al comportarse de lo más familiar cuando está conmigo" – terminó de colocarse el calzado estando de pie, y luego se dirigió hasta su cama en donde la diseñadora había tomado asiento – "no comprendo tu cuestionamiento, Valentina, ¿qué no eras tú la que me presionaba para que olvidara todo malentendido e hiciera de mi visita a Japón una agradable?".

- "Sí.." – suspiró – ".. y no quiero que interpretes esto como un reclamo, porque mi única intención al indagar en tu acercamiento con el joven Daidouji, es que me cuentes la verdad de lo que pasa".

- "Pero no pasa nada…".

- "¡Oh, vamos!" – se puso de pie y con las manos en las caderas enfrentó a la joven – "soy tu mejor amiga, te conozco y me conoces, sabes que me ofende profundamente que intentes esconderme algo evidente como si no confiaras en mí".

Nakuru dejó escapar un suspiró. Sabía perfectamente a lo que la diseñadora se refería, pues desde que había empezado esta extraña evolución amistosa con Yukito, ella continuamente cambiaba de tema o contestaba con monosílabos y respuestas cortas a las preguntas de Valentina cada vez que la cuestionaba sobre el asunto.

- "Entiendo lo que quieres decir… y la verdad es que no quiero esconderte nada, es sólo que cuando tocas el tema de Yukito en un contexto romántico yo no sé que decir o que pensar".

La rubia notó la confusión en la empresaria, así que suavizando sus facciones volvió a tomar asiento al lado de Nakuru, mirándola con serenidad.

- "Él… ¿te gusta?" – quiso simplificar la pregunta, intentando que fuera más fácil para ella.

La muchacha se tomó unos segundos antes de responder.

- "No lo sé…" – aceptó con franqueza – "Yukito está en la misma línea que los otros chicos con los que he salido, es atractivo, inteligente y exitoso, y sin embargo es totalmente diferente a todos ellos… sin la necesidad de ser pretencioso logra llamar la atención de los que lo rodean, y su cordialidad en vez de representar una debilidad lo hace lucir seguro de si mismo".

Una sonrisa adornó los labios de Valentina.

- "Se ve que has estado pensando mucho acerca de esto." – repuso ya con un tono más animado – "¿Sabes que no hay prisa por que averigües tu posición?, es mejor que todo suceda como hasta ahora, las cosas que pasan de forma natural son las mejores".

- "Claro.." – la castaña también sonrió con alivio – "no hay prisa ¿verdad?".

- "No, no la hay" – agregó con diversión – "aunque ahora puedo estar segura que has aprendido a no volver a intentar hacerte la fuerte e indiferente que no necesita de mis servicios de mejor amiga".

La espontánea y fresca carcajada de Nakuru se dejó escuchar en la habitación, y sin vestigios de inquietud, replicó contenta:

- "Jamás podría prescindir de ellos. Aunque si he de pecar de presumida, tengo que decir que tú tampoco podrías renunciar a los míos".

Ahora fue Valentina la que se rió – "¡Nunca!".

La hilaridad de las muchachas se prolongó hasta que el timbre les anunció que el encargado de recogerlas, y el mismo que había sido el tema de conversación hasta el momento, acababa de llegar para escoltarlas hasta uno de los restaurantes de Sakura en donde se llevaría a cabo la prueba de buffet.

Valentina caminó hasta la puerta del cuarto, adelantándose a su amiga cuando esta fue por su bolso.

- "Apresúrate ¿quieres?. No podemos hacer esperar mucho a tu futuro príncipe azul…" – se rió con intención antes de desaparecer tras la puerta como una niña juguetona.


A pesar de que Sakura tuvo que hacer ciertas tareas como dueña del lugar y presentarse en algunas mesas para saludar a clientes importantes y a consumidores en general, no pasó mucho tiempo para que la muchacha se dirigiera al sector VIP que ella misma había reservado en su totalidad para presentar a su cuñada una serie de menús con una selecta combinación de platillos que bien podrían servirse en la recepción, de la cada vez más cerca boda, Kinomoto-Daidouji.

Su novio la recibió con una sonrisa y un beso que ella aceptó con gusto.

- "Hiciste un excelente trabajo" – la felicitó, al tiempo que tomaba su mano y la hizo caminar hacia donde estaban sus amigos – "fui a echar un vistazo y puedo decir que todo se ve espectacular".

- "Gracias" – Sakura sonrió feliz – "aunque he de admitir que no todo el crédito es mío, pues tengo unos chef muy talentosos que hacen más fácil mi trabajo".

- "Y no dudamos que todo sepa mejor de lo que se ve" – rió Eriol.

- "La comida de Sakura es siempre garantía de calidad" – agregó Tomoyo.

- "Son tan amables, chicos" – la de ojos verdes se mostró modesta ante los halagos – "¿y que les parece si empezamos esta selección de menús?" – dirigió su mirada a Kaho y a Touya.

- "Claro, morimos por empezar" – admitió la próxima a casarse – "¿los bocadillos de entrada, para empezar?".

La castaña asintió para luego dirigir a sus amigos hasta unas pequeñas mesas equipadas para dos personas en donde ella los invitó a tomar asiento.

Sin mucho problema, y como un acuerdo no discutido, la comitiva tomó una pareja y ocupó las mesas disponibles para empezar a recibir la comida.

Cuando Nakuru pensó que lo más lógico y natural era que ella y Valentina se sentaran juntas -ya que su primo se había empatado con Tomoyo-, la rubia la sorprendió al decirle que se sentaría con Li pues el muchacho acababa de solicitarle compañía al saber que quedaría solo debido a que Sakura estaría demasiado ocupada dirigiendo el servicio, explicando menús y recolectando las opiniones de los invitados, como para poder disfrutar siendo espectadora en su compañía.

Al mismo tiempo que Star se marchó al lado del extranjero, Yukito se acercó a la empresaria y con una sonrisa la invitó a sentarse con él. Nakuru no tuvo más remedio que aceptar la propuesta del mayor de los Daidouji, aunque si tenía que ser sincera con ella misma, el muchacho no le parecía la segunda mejor opción, sino todo lo contrario.

Finalmente, el servicio de los bocadillos terminó por brindar el ambiente ameno que incentivó la charla en cada mesa.

- "Esto está delicioso…" – Nakuru comentó con agradable asombro.

- "La comida de Sakura siempre lo es" – sonrió yukito ante la expresión de deleite de su interlocutora.

- Indudablemente, no recuerdo haber probado algo parecido en otra ocasión" – miraba el aperitivo con detenimiento.

- "Sakura suele combinar recetas y generar algo único, seguramente este bocadillo es otra de sus creaciones".

- "Es muy talentosa" – tomó otra pieza de aperitivo – "imagino que la administración de sus restaurantes debe ser todo un éxito".

- "De hecho, van tan bien que es probable que Sakura abra más restaurantes en Hiroshima, Kyoto, Sendai y en otro par de ciudades".

- "Y debería abrir algunos fuera de Japón".

- "No creo que esté en sus planes por ahora, quizás en un futuro ella se plantee la posibilidad".

- "No debería dejar pasar demasiado tiempo" – reflexionó la muchacha – "dejándome llevar por mis instintos de empresaria me atrevería a decir que su inversión en el extranjero le traería muy buenos dividendos".

Yukito se rió – "Puedo ver que tu trabajo es algo de lo que te cuesta mucho desprenderte".

- "No puedo evitarlo, y lo admito.." – ella también se rió – "..está en mi sangre. Hoy por ejemplo, vengo recargada de optimismo y llena de muchas ideas para recobrar un negocio que ya creía perdido".

- "No me digas" – él parecía divertido.

- "Sí. El jefe de nuestra empresa rival reside aquí en Japón, y aunque al llegar aquí no tenía ni idea de ello, ha resultado ser muy bueno para mí".

- "Porque ahora podrás estudiarlo más de cerca para enfrentarlo y anticipar sus movimientos ¿cierto?".

Nakuru asintió con júbilo.

- "¡Exactamente!... se ve que a ti también te persigue el instinto de empresario".

- "Bueno, tengo experiencia… yo también he tenido que lidiar con la competencia para poder llevar un proyecto a buen termino" – repuso sin perder el humor – "de hecho, ahora mismo me encuentro en plenas negociaciones para ganar un contrato muy importante, un negocio por el que nuestro competidor también está luchando duro".

- "¿De verdad?. Entiendo lo que debes estar pasando" – replicó la muchacha, puesto que ella también sufría la misma situación.

- "Lo sé…".

Él replicó con tanta seguridad que ella sufrió de unos segundos de confusión al escuchar su tono serio.

- "¿Y no te gustaría que nos reuniéramos un día de está semana para discutir algunas estrategias?" – le ofreció con su común afabilidad – "yo podría contribuir a tu causa y tus propuestas también podrían ayudarme… sería como una especie de cooperación entre colegas ¿Qué te parece?".

- "Por supuesto" – la prima de Eriol no tuvo que pensarlo demasiado. Ciertamente, la idea de discutir sobre algo que la apasionaba y en compañía del joven de ojos miel, le resultaba una excelente ideas.

- "Bien, es una cita entonces".

Sus palabras lograron sonrojar a Nakuru. Y es que aunque estaba segura que la intención de él no era que sus palabras implicaran una indirecta, ella no pudo evitar pensar que era precisamente lo que dijo: una cita.

- "Te llamaré para confirmar el día" – él continuó, al parecer ajeno a la reacción de la de ojos color chocolate. Yukito la vio asentir sin decir nada y amplió sus sonrisa – "por cierto que ese vestido te sienta muy bien. Mi hermana Kaho tiene uno igual, aunque tengo que admitir que a pesar de que pienso que mi hermana se muy bien en él, tú le das a mi opinión una nueva perspectiva".

El rojo de sus mejillas se intensificó en un segundo. Pero su autocontrol le permitió hablar.

- "Gracias… este vestido es un diseño de la más reciente colección de Valentina".

- "¿Qué tal los aperitivos, muchachos?".

Sin que pudieran anticipar su aparición, una inadvertida Sakura se había acercado a la mesa de los empresarios para recolectar sus opiniones.

- "Deliciosos…" – Yukito le respondió con una sonrisa antes de volver a fijar su mirada en la castaña – "¿Verdad. Nakuru?".

- "S-sí, tu comida es excelente" – intentó desvanecer su nerviosismo y sonar sincera.

Sakura pareció satisfecha y rápidamente se dedicó a cuestionar un poco más acerca de la comida y sobre la combinación de bocadillos que prefirieron en esta primera ronda.


A la hora de los platillos principales, el buen ambiente en el lugar terminó haciéndose más notorio, especialmente para aquellos jóvenes que no sólo disfrutaban de la variedad de comida, sino también de la agradable compañía. Ejemplo claro el de Eriol Hiragizawa, que no podía estar más contento del tiempo que pasaba con Tomoyo.

- "Esto es una tortura" – comentó la de ojos azules – "cada vez que pruebo algo tengo ganas de terminarme el platillo, pero no puedo hacerlo porque de otro modo quedaré satisfecha y no lograré probar la comida que hace falta para que Kaho finalmente pueda tomar una decisión".

- "Supongo que es lo que tenemos que soportar para ayudar a tu hermana" – el inglés se rió de la queja de la muchacha – "si la comida de Sakura no fuera tan deliciosa no tendríamos que pasar por este trance".

- "Lo que hace todavía más difícil opinar sobre el platillo que más preferimos" – continuó la chica – "ya perdí la cuenta de cuantas veces le he dicho a Sakura que es la mejor comida que ha preparado".

- "Me parece que se lo has repetido cada vez que viene a preguntar por nuestro platillo favorito en cada ronda" – intentó contener la risa.

- "No he sido de mucha ayuda, lo sé, pero tengo esperanzas de que los demás hayan podido dar un dictamen más completo que el mío".

- "Seguro que sí, no debes de sentirte culpable. Es difícil mantener la imparcialidad cuando toda la comida es excelente".

Las espontáneas risas de la pareja que estaba más cerca de la mesa de los albinos, fue lo suficiente notoria para llamar la atención de estos.

Tomoyo observó a su hermano y a la prima de Eriol con una sonrisa.

- "Es increíble como cambiaron las cosas después de aquel malentendido" – comentó el pelinegro al notar donde se dirigía la mirada de su interlocutora – "pensar que mi prima creyó que jamás le daría la cara a nadie de tu familia".

- "Las ironías de la vida no siempre resultan mal" – Tomoyo repuso alegre – "y se ve que mi hermano y tu prima van por el camino de convertirse en muy buenos amigos".

- "En más que eso" – refutó con diversión – "atreviéndome a hacer una predicción, me parece que Nakuru y tu hermano podrían convertirse en algo más que amigos".

- "¿Lo crees?, a decir verdad yo también he pensado en esa posibilidad. Precisamente esta tarde, Kaho, Sakura y yo, comentábamos sobre la actitud de Yukito y su entusiasmo alrededor de tu prima".

- "Y Nakuru está comportándose de la misma manera, aunque intente disfrazarlo todo al decir que lo que hay entre ellos es pura cordialidad" – Eriol le contó en confianza – "y aunque es muy pronto todavía para sacar conclusiones, me parece a mí que si las cosas siguen evolucionando como hasta ahora no pasará mucho tiempo antes de que los veamos en otro plan muy distinto al de la pura amistad".

Tomoyo llevó a su boca otra porción de comida sin abandonar su semblante alegre.

- "¿Y eso te incomodaría, Tomoyo?".

La súbita pregunta hizo que la muchacha posará sus curiosos ojos azules sobre el apuesto hombre.

- "¿Cómo dices?".

- "Hablo de la posibilidad de que entre tu hermano y Nakuru pasará algo" – se explicó – "¿estarías de acuerdo con su relación?".

Ella ladeó la cabeza como si se esforzara en reflexionar.

- "No encuentro una razón por la que ese hecho habría de molestarme. La señorita Nakuru es una mujer encantadora y si es capaz de hacer feliz a mi hermano llegado el momento, no tendría ningún motivo para quejarme o intervenir en su relación" – la morena repuso sincera, aunque no pudo evitar que le surgiera una duda como consecuencia de la pregunta del inglés – "¿acaso tú no piensas lo mismo?.. ¿te molestaría que hubiera algún tipo de acercamiento entre ellos".

El joven casi tuvo ganas de carcajearse frente a la preocupación de ella.

- "Por supuesto que no. Supongo que hasta hoy te has dado cuenta de lo bien que me cae tu familia, he llegado a apreciarlos mucho y sinceramente no encontraría mejor pretendiente que Yukito para mi prima, he tenido la oportunidad de tratarlo y lo considero un gran hombre.. amable, trabajador y sobre todo incapaz de hacer algo deshonesto".

Tomoyo no pudo ocultar su sonrisa ante sus palabras.

- "Mi familia también te tiene mucho aprecio, Eriol, y estoy segura que verían con muy buenos ojos una relación que resultara entre uno de tus parientes y uno de los míos".

- "Eso es una buena noticia, no podría desear nada mejor para nuestros familiares… de hecho.." – alzó la vista para clavar su mirada azul en la de ella - "…es la misma esperanza que albergo para nosotros dos algún día" – dijo de improvisto, tomando la mano de Tomoyo que se encontraba reposando en la mesa.

La menor de los Daidouji no pudo evitar el inmediato cambió en su organismo. Su corazón empezó a acelerarse lo suficiente haciéndola pensar que quizás estaba sufriendo de taquicardia, y toda la calma y autocontrol que había mantenido al abandonarse propiamente al inocente disfrute de su compañía, empezaba a desvanecerse al verse indefensa ante el poder de su mirada y ante la maravillosa caricia que aplicaba a su mano.

- "¿Nunca lo has pensado, Tomoyo?" – él volvió a interrogar, manteniendo sus ojos en ella.

¿Qué si lo había pensado?... a Tomoyo le parecía que había hecho más que eso, que había soñado, que había deseado con todo su corazón y cada vez con más fuerza con el paso de los días.

- "Porque yo… desde hace unas semanas es en lo único que puedo pensar" – a pesar de que no era la primera vez que le hablaba a una chica de esa manera, Eriol no sabía explicar el nerviosismo y la ansiedad que sentía; y el bello rostro de ella pintado con un leve tono rojo, no hacía las cosas más fáciles – "la posibilidad de que tú y yo podamos ser algo más que amigos es algo que me gustaría hacer una realidad".

La muchacha encontró difícil respirar. Las palabras del hombre habían golpeado sus sentidos como si fuera una de esas fuertes ventiscas de invierno que desordenaban su cabello y estremecían su cuerpo.

- "Eriol…" – era lo único que sus labios le permitían pronunciar.

- "¿A ti te gustaría que fuéramos más que amigos, Tomoyo?".

Por un segundo, ella creyó que su pregunta había finalmente logrado detener a su corazón de golpe, pero la sensación de hormigueo y calidez que empezó a recorrer su ser le aseguro que estaba de todo menos muerta.

- "Yo..".

A punto estaba de contestarle cuando, y como había estado haciendo durante toda la noche, Sakura se acercó a la mesa de sus amigos para preguntar por la comida.

- "¿Qué les ha parecido esta última ronda, muchachos?" – ella no pareció notar la cara de Tomoyo, ni el suspiro resignado de Eriol.

- "Deliciosa, Sakura" – a pesar de que se dio cuenta de que su momento fue de alguna forma destruido, el inglés respondió con amabilidad.

Y como el joven no quería incomodar a la diseñadora, optó por soltar la mano de ella que tenía apresada y apartar la suya lentamente para brindarle espacio.

- "¿Y tú que me dices, Tomoyo..?" – la castaña se volvió a su mejor amiga – "¿..también le darás el a mi comida?".

Cuando la agradable sensación que la mano de Eriol le brindaba a la suya desapareció, ella recuperó su sensatez -sorprendiéndolo con su acción- cuando de inmediato volvió a tomar su mano antes de permitir que se alejara demasiado. Sus miradas se cruzaron nuevamente, pero esta vez, Tomoyo no pudo evitar sonreír radiante al mismo tiempo que sin parpadear separó sus labios para hablar.

- "Por supuesto" – ella dijo segura – "mi respuesta es " – notó como el hombre frente a sí también sonreía.

Ajena a las emociones que embargaban a la pareja, Sakura ladeó la cabeza un poco confundida, pues a pesar de que interpretó su "sí" como un avalo a su comida, Tomoyo no había perdido contacto visual con el moreno frente a ella.

- "Bien... los dejaré disfrutar el resto de su último platillo antes de que les traigan el postre" – la novia de Shaoran decidió olvidarse de su confusión y prefirió ir a la mesa que su novio ocupaba con la señorita Star, decidida a tomarse un merecido descanso en esta ronda final de la noche y quizás compartir el postre con ellos.

Tomoyo y Eriol apenas notaron marchar a la muchacha. Un enorme júbilo que nacía desde lo más profundo de su ser, era de lo único de lo que estaban concientes, de eso, y de la nueva etapa que estaban a punto de comenzar.

Notas de la Autora: Larga espera??.. sip. Valió la pena para ser testigos de la nueva relación entre Tomoyo y Eriol??.. eso sólo ustedes lo pueden juzgar XD

Ahora bien, por ahí me comentaban lo mucho que les gustó la entrada definitiva de Nakuru.. sobra decir que a mi también XD me encanta escribir sobre ella!. Y sé que muchos desean que tenga una historia amorosa con quien ustedes ya saben, pero me parece que en esta ocasión las situaciones entre ellos serán un poco tensas como para permitir que todo fluya como quisiéramos… pero no desesperen ellos encontrarán la forma de superar eso XD

Muchas, pero muchas gracias a Azkaban (lo cierto es que la FENOMENAL y BARBARA eres tú, amiga.. muchas gracias por tomarte el tiempo de leerme y aguantarme cada vez que coincidimos por ahí, GRACIAS), Basileia Daudojiu (nah, tan genial eres para tomarte la molestia de imprimir y leer antes de dormir??.. y bueno como siempre coincidimos, confieso que mi favorita en el capítulo anterior también fue Nakuru.. no es mona?!!.. y bueno, a mi también me gusta el Touya/Nakuru de vez en cuando XD pero por ahora soy Yukito/Nakuru.. muchas gracias por tu review y por seguir leyendo), Shami (síp, lo es, así que yo te ayudo a tirarle tomatazos, garcis por tu review) y a Ayin (espero que tu fidelidad se vea recompensada con el nuevo capítulo, gracias por no desesperar y seguir leyendo) por sus reviews.

Y un millón de gracias a los que leen esta historia!!

Tomatazos, reclamos, felicitaciones, preguntas, comentarios o lo que quieran, en un review

Nos leemos pronto!!

Saito Ryuzaki ^^