Esa falda negra ceñida a sus piernas bronceadas la hacían sentirse como un cualquiera. El corte le llegaba justo a las rodillas, una camisa manga larga color blanca y de botones se encontraba entallada a su cuerpo. Su cabello, ahora, bien rizado y acomodado le daba un aspecto de seguridad y sensualidad. Con zapatillas tacón de aguja y maquillaje natural se encontraba en el interior del elevador esperado llegar a su piso de trabajo (N/A: ¿Me explico la vestimenta de la castaña? Es como de tipo abogada). Al sentir que el elevador se detuvo las puertas se abrieron dejándole el paso libre para comenzar, otra día más, en su nuevo trabajo.

Paso toda la mañana buscando, probándose y escogiendo ropa nueva para su trabajo, bajo las órdenes estrictas de "su" jefe. No pudo elegir otro tipo de vestimento como el que traía puesto, con los demás se sentía incomoda y rara. Claro, si no salía de sus suéteres y jeans desgastados para todo el invierno. Bufo al ver el pasillo habitado y al fondo la secretaria de la presidencia donde "gobernaba" el peor de los reyes. Desbordo el objeto y se dirigió a paso firme hacia su oficina para empezar a enviar los documentos para los nuevos socios. Camino sintiendo como se tambaleaba ya que era la primera vez que utilizaba zapatillas altas. De pronto, su tobillo se torció haciendo que casi callera al suelo, pero se logro sostener derecha. Me maldijo en voz baja captando la atención de la joven pelirroja.

-¿Se encuentra bien? – Pregunto amablemente la muchacha poniéndose de pie.

Hermione tenía una expresión de rostro mal humorienta por la torcida de tobillo. Al oír la voz de la joven alzo su vista y con su mejor sonrisa falsa contesto.

-Sí, estoy bien – Dijo emprendiendo camino – Es solo que no estoy acostumbrada a usar estas…cosas – Le dijo señalando sus zapatillas.

-No se preocupe, ya se acostumbrara – Espeto la joven sonriéndole con gracia.

-¿Malfoy ya llego? – Le preguntó observando la puerta de la oficina del rubio.

-No, pero no debe de tardar en hacerlo – Contesto la secretaria regresando a su lugar de trabajo – Hoy tiene una cita muy importante con una socia que acaba de llegar de Francia – Explico enfocando su vista al montón de papeles que tenia por hacer.

La ex leona no agrego nada más y con paso veloz llego hasta su oficina. Dejo de lado su saco y su bolsa de mano arrinconados por algún lugar, no era muy atenta para esas cosas de accesorios. Observo como su oficina estaba tal y como la había abandonado la noche anterior. Tomo una fuerte bocanada de aire para después dar comienzo a su trabajo, que esta vez era más que ayer. Tomo asiento en su silla de trabajo lista para empezar, pero…algo se lo impidió.

Se quedo paralizada como una estatua. No pudo pegar el ojo toda la noche, porque en su mente solo habitaban las imágenes horribles de la pesadilla que tuvo en el mismo lugar que ahora ocupaba. ¿De verdad le desagradaría tanto estar casada con…él? Sacudió su cabeza fuertemente para borrar esa estúpida pregunta de su mente. ¡Claro que le desagradaría! Él asesino al ser que más amo en su vida. ¿Pero por qué demonios no podía odiarlo más de lo que ya lo hacía? Recargo su espalda sobre su silla mirando hacia el techo.

Aun no había tenido la oportunidad de reclamarle a ese ser todas las cosas malas que intento para herirla y humillarla, herirla; lo logro, pero humillarla jamás. Si Harry se llegara a enterar de que trabajaba con Malfoy por una deuda de dinero, estaba segura que jamás la perdonaría. Y mucho menos si se lléguese a enterara de…prefería no repetírselo en su cabeza. ¿Por qué no podía dejar de pensar en él? Ya sea maldiciéndolo o… ¿Admirándolo?

Su debate mental acabaría volviéndola loca de por vida. Se enderezo tomando un bolígrafo rellenandolo de tinta y empezando a escribir sobre unos pergaminos. Pero otra vez, su maldita conciencia no la dejaba tranquila, solo estaba concentrada en algo; Draco Malfoy. Quería saber más afondo de él, de su vida, de su personalidad, aun que pareciera estúpido. Pero estaba segurísima que algo escondía, algo que lo marco de por vida para actuar de esa forma. Una escena se le cruzo por la cabeza, solo recordaba ese episodio de su adolescencia. Y nunca lo olvidaría.

FLASK BACK

El ultimo timbre que indicaba el fin de clases sonó haciendo que todos los alumnos salieran como rayo hacia los pasillo para ir a descansar de un arduo día de trabajo. Como siempre, Harry y Ron, eran los primero en abandonar el aula dejándola a ella hasta el último. Cursaban su quinto año de colegio. Su relación con el rubio era…como decirlo…distante. Tenía bastante tiempo que no soltaba un insulto hacia ella y eso…era raro en el. Pero para ella, era una bendición recibida con alabancia. Salió del salón, siendo la ultima, tomo camino hacia la biblioteca para terminar un trabajo que Snape les había encargado para fin de curso.

En el transcurso en ello pudo observar como el trió de "plata" iban en dirección contraria a la de ella. Y ahí lo vio. Tan extrañamente hermoso…con su cabello rubio un poco largo y su impecable túnica. Pero algo llamo su atención; Su mirada. Venia cabizbajo sin expresión alguna en su mirada, esos ojos grises que derrochaban maldad y una extraña mezcla de ternura y odio, ahora no tenía ninguno de esos dos sentimientos. Le intrigo al máximo. Sus amigos, Blaise y Pansy, venían platicando cosas entre ellos pero parecía que el rubio le ponía más atención al piso que a ellos.

Falta poco para que ella y el trió de plata se cruzaran de frente. La castaña desvió su mirada para no tener ningún percance con ese trió de idiotas que odiaba con toda su alma. Pero algo la forzó a colocarla de nuevo en esas serpientes. Se sorprendió de golpe al ver como los ojos grises de Draco Malfoy estaban posesionados en su rostro. Pero lo más extraño fue que su mirada no expresaba odio ni repugnacion al verla. Hermione clavo su mirada miel en la griseada de él, descubriendo que ese ser que aparentaba ser un demonio, en realidad era un ángel disfrazado de diablo. Parecía una idea absurda pero esa impresión le daba. Y acabo por profesarla.

El rubio curvo sus labios formando una sonrisa dedicada solo a ella. La castaña se mostro nerviosa por la acción del chico. Y es que, esa sonrisa fue la única que vio sinceramente venir de él hacia ella. Fue la primera vez que le sonrió sin burla, odio, desprecio, asco. Por primera vez le sonrió con ternura y dulzura. Una sonrisa que se quedo grabada en su corazón por el resto de sus días. No supo porque esa acción provoco en ella una reacción desconocida. Después de unos segundos rompieron el contacto visual cada quien dirigiéndose a su destino.

Sin nunca más volver a repetir el acto de esa tarde.

FIN DEL FLASH BACK

Y hasta este día era así. Nunca más volvió a ver en Malfoy una sonrisa como la que le decido aquella tarde de invierno. Esa sonrisa que removió en su corazón algo inexplicable, hasta este momento.

Suspiro intrigada.

-Hermione, ya – Se regañaba a sí misma – Concéntrate en terminar tu trabajo y olvídate de él – Se decía tratándose de concentrar en su trabajo de nuevo.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

Cerró la llave de la regadera al momento que tomaba una toalla para secar su cuerpo mojado. Su cabello rubio ahora estaba de color amarillo intenso debido al agua. Después de secarse completamente se enrolló su toalla sobre su cintura para luego salir hacia su habitación para vestirse e irse a su empresa. Llego muy tarde a su mansión después de una agotable noche ¿Adivinan por qué?

Llego hasta su armario observando que prepararía para vestirse en ese día. Luego de unos largos segundos para elegir su vestimenta, opto por un traje color gris intenso a combinación con un chaleco negro y camisa blanca de cuello, y manga larga. Mediante se iba vistiendo no podía dejar de pensar en ese rostro bronceado y angelical que poseía la ex leona. No sabía por qué demonios, pero desde el día que la hizo suya, no se la ha podido sacar de su mente ni una milésima de segundo. Pero…le agradaba tenerla bajo su mando.

Se termino de vestir detallándose sobre su espejo de cuerpo completo. Su traje se encontraba sin arrugas, su corbata bien arreglada y sus zapatos brillando de limpios. Solo una cosa estropeaba su rostro; Su cicatriz. Gruño maldiciéndola por los mil demonios, pero no se amargaría por ello. Salió de su habitación bajando las escaleras para llegar al comedor.

Encima de la mesa se encontraba un delicioso desayuno listo para él. Hizo una mueca de asco al sentir como el olor del platillo inundaba sus fosas nasales. Definitivamente no tenía hambre. Solo deseaba un vaso de juego para no dejar a su estomago completamente vacío. Se acerco a tomarlo para llevarselo a su boca, lo bebió sin pausa observando su reloj de mano donde indicaban las doce del medio día. Ahora sí que llegaría tarde a su trabajo, ¿Pero que mas das? Si él era el dueño y podía hacer lo que se le pegara la gana.

Limpio sus labios con una servilleta decidido a salir directamente hacia su oficina. Pero la voz de uno de sus empleados lo impidió.

-¿El Joven Malfoy no va a desayunar? – Preguntó Dobby observando el plato intacto del ojigris sobre la mesa.

-No tengo hambre – Contesto Draco caminado hacia su meta.

El elfo no agrego nada más y solo observo como el platino desaparecía de su vista por el resto del día.

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Toda actividad se paralizo desde el primer pie que puso en el interior de su empresa hasta que llego hasta su oficina. Y es que, el personal que elabora en ella estaba acostumbrado a quedarse como estatuas por donde viera que el rubio pasara. Draco observaba como todo se detenía mediante cada paso que daba, y eso, lo llenaba mas de ego y orgullo ¿Mas? Tomo el elevador y se enmarco a su destino. Después de unos segundos, si paradas, el objeto llego a su destino. Las puertas se abrieron dejando pasar por estas al dueño de le compañía. Desabordo el elevador tomando camino hacia su oficina. Ahora sí que tenía trabajo, saludo a su secretaria y se adentro a su lugar de trabajo.

Se dirigió directamente a su escritorio dejando de lado su saco y su maletín. Se apodero de su silla, y sin hacer nada mas emprendió su trabajo. Muy decidido en solo concentrarse en ello, pero, de nuevo sus pensamientos fueron más fuertes que el mismo. Se quedo quieto con su mirada fija en su escritorio con solo una visión en su cabeza; Hermione Granger.

Sacudió su cabeza para borrar su imagen. Y así se mantuvo por más de tres horas concentrado en su trabajo, no hasta que su mente lo venció.

Y sin poderlo evitar, en un arranque de furia tiro todo lo que se encontraba encima de su escritorio al suelo. El tremendo ruido que provoco esto hizo que la secretaria saltara de su asiento al oír el impacto de, al parecer, el retrato situado en el escritorio del joven. No se atrevió a ir averiguar qué había pasado porque sabía que su jefe no había llegado de muy buen humor esa tarde.

Draco se coloco de pie llevando su puño cerrado sobre sus labios que temblaban de rabia y coraje. ¿Cómo una estúpida insignificante estaña provocando eso en él; El Gran Draco Malfoy? Y por supuesto eso no lo iba a permitir de ninguna manera. Ya lo había herido una vez, dos ya no. Desde aquel día que marco su vida se juro a sí mismo, jamás… ¡jamás! Volver a sentir por una mujer amor. Pero, eso era algo que no quería recordar ni ahora ni nunca.

Se situó delante de la ventaba observando el mundo que habitaba bajo sus pies. Por primera vez, después de tres años, pensó en…Ella. En la mujer que mas quiso y…llego amar como un estúpido. Con la que aprendió a amar y ser amado. Con la que aprendió a disfrutar cada segundo que su cuerpo respiraba, con la que aprendió apreciar lo hermoso de la vida. Con ella…y ahora…sin ella. ¡Maldita sea! ¿Por qué tenía que recordarla en ese preciso momento que estaba empezando a…ver…de otra manera a la ojimiel? No se dejaría vencer tan fácil.

De pronto una voz saco de sus pensamientos al dueño de la fortuna Malfoy.

-¿Está todo bien? – Pregunto una rubia de unos intensos ojos azules de pie junto a la puerta. El rubicundo se giro para mirarla sorprendido.

-Lovegood – Pronuncio Draco mostrándole su mejor sonrisa falsa que le salía a la perfección - ¿Cómo estás? – Le pregunto cortésmente regresando a su escritorio – Tomo asiento – Le indio a la joven ex Ravenclaw de pie justo a su silla.

Luna cerró la puerta para después obedecer al platino tomando asiento.

-Gracias – Le contesto la ojiazul ya sentada en la silla. Draco la imito después de ella – Estoy bien, gracias de nuevo…pero ¿y tú? – Le pregunto dirigiendo sus ojos al desastre bajo el escritorio del ex Slytherin.

-Ignora eso, solo fue un accidente – Índico el ojigris volviendo a colocar su vista en la rubia – Y respecto a tu pregunta, estoy bien, con mucho trabajo por los nuevos socios – Le dijo ya que era una obligación informarle a los que ya eran socios de su empresa sobre los nuevos movimientos y nuevos personas en su lista.

Así es, Luna Lovegood, era una de las tantas socias de la empresa del rubio. Pero no una socia cualquiera, si no la mayoritaria aparte de Draco Malfoy, el dueño, y Blaise zabinni, su compañero.

-Eso me alegra – Espeto la rubia sonriéndole.

-¿Y cómo estuvo tu vuelo? – Le pregunto el joven recargando su espalda en el respaldo de su silla de trabajo.

-Excelente, con un poco de turbulencia por los fuertes vientos, pero todo bien – Le contesto – Francia está más hermoso de lo que recuerdo.

-Me imagino – Espeto Draco con su vista clavada en su escritorio – Si no me equivocó vienes por tu estado de cuenta ¿no es así? – Le pregunto poniéndose de pie para ir hasta un estante donde tenía todos los documentos relacionados con sus socios.

-No, te equivocas – Dijo Luna siguiendo con su vista la figura del rubio – Este se detuvo para observarla – Se muy bien que mi dinero estaba muy bien resguardado en tus manos y en las de Blaise – Le dijo sonriéndole – El motivo de mi visita es saber cómo estabas – finalizo viendo como el ex Slytherin regreso sobre sus pasos.

-Pues ya viste que bien – Contesto Draco fijando su vista en la figura delgada de la rubia - ¿Se te ofrece algo más? – Le pregunto cortésmente.

-No, solo vine a eso, yo ya me voy – Espeto colocándose de pie – Nos vemos después – Dijo extendiendo su mano para que su socio la tomara.

El ojigris no dudo en hacerlo.

-Nos vemos – Finalizo el joven estrechando la delicada mano de la ojiazul sonriéndole con amabilidad.

-Bien…adiós – Finalizo Luna Lovegood siendo acompañada hasta la puerta caballerosamente por el rubio.

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Por fin había acabado con su trabajo del día de hoy. Observo su reloj de mesa que indicaban las siete en punto de la tarde. Se le hizo muy raro que "su" jefe no hállese venido a ver lo que estaba haciendo o simplemente a molestarle. Pero supuso que estaba muy "ocupado" como la noche anterior. Ejerció fuerza en sus puños al recordar esas escenas, no supo porque, pero algo en su interior se incendio al verlo en esa situación. ¿Sera porque a esa mujer la trataría o trato de igual modo que a ella? Por supuesto que no. Esas mujeres se la pasaban de cama en cama y eso, el ojigris sabia como lidiar con ese tipo de mujeres.

Hizo un gesto de dolor al sentir como sus uñas crecidas se encajaban en las palmas de sus manos. Rápidamente deshizo sus puños y se los sobo para calmar el dolor. Se olvido por completo de esa acción. Recargo su espalda sobre su silla descansando sus músculos por las horas de trabajo sin parar ni probar bocado. ¿Acaso tenía que hacer todo por él? Que pregunta más estúpida. Pero bueno…algo bueno sacaría de todo eso. Eso quería pensar.

De pronto recordó que tenía que ir hasta le oficina del mismo demonio para informarle sobre unas cuentas que faltaban. Suspiro cansada, tomo lo necesario y salió hacia la oficina del rubio.

Ya fuera de su oficina para ir a la del rubio, doblo la esquina sin poder evitar impactar con alguien haciendo que los documentos cayeran al suelo. La otra persona se empezó a disculpar, la castaña detecto rápidamente que era una mujer.

-Lo siento – Se disculpo la joven – No te vi de verdad – Decía inclinándose para ayudar a la castaña a recoger el desastre.

-No te preocupes, todo…todo está bien – Informo Hermione empezando a recoger los papeles para volverlos a acomodar. Otra tarea más.

-¿Hermione? – Pregunto una rubia fijando su vista en la cabellera castaña de la ex leona.

Esta alzo su rostro al oír su nombre provenir de los labios de ese, hasta ahora, desconocida mujer. Se sorprendió al descubrir quién era.

-¿Luna? – Pregunto de igual modo la ojimiel.

-¡Eres tú! – Grito de alegría la ex Ravenclaw abalanzándose a los brazos de la muchacha sin aviso. Hermione la capturo rápidamente antes de que cayeran las dos sobre el suelo - ¿Cómo has estado? – Le pregunto rompiendo el gesto mirándola directamente a sus ojos miel.

-Yo…este…bien ¿Y tú? – Le pregunto aceptando la mano de la rubia quien ya estaba de pie. Al momento la imito, ya con sus papeles en mano.

-Muy bien…cuanto tiempo sin saber de ti – Le dijo sonriendo con alegría - ¿Qué haces aquí? – Pregunto intrigada ya que sabía que esta y Malfoy no llevaban para nada una buena relación.

-Ahm…trabajo para Malfoy – Soltó de golpe para no hacer más larga la historia.

-¿Hablas enserio? – Le pregunto sin poderlo asimilar.

-Qué más quisiera yo, que no fuera así – Contesto para sí misma en susurro - ¿y tú? ¿Qué haces aquí? – Pregunto mirándola a los ojos.

-Soy socia de esta empresa – Le contesto sin borrar su sonrisa de lado.

-¿Cómo puedes…? – Pero la rubia la interrumpió.

-Vamos, no esta tan malo como se pinta – Espeto viendo como la castaña la miraba intrigada por sus palabras.

-Si tu lo dices…bien…tengo que irme – Dijo Hermione – Nos vemos después…-

-Claro, descuida – Finalizo Luna pensando que después habría más tiempo para charla con ella.

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Giro el picaporte de la puerta para abrirla sin permiso. Se quedo pasmada en su lugar al ver el tiradero de papeles por todo el suelo. Busco rápidamente con su mirada al dueño del lugar y lo encontró de pie justo a la ventana observando las luces de Londres mágico bajo ellos. Su rostro se reflejaba sobre el cristal sin notar su presencia aun en la habitación. Hermione lo detallo; Hoy vestía muy bien, con la elegancia que lo caracterizaba. Su rubio cabello bien peinado y su fragancia que inundo sus fosas nasales al momento que entro por esa puerta.

Ladeo su rostro tomando una bocanada de aire para segundos después soltarla llamando la atención del ex Slytherin. Draco giro su fino rostro al suspiro de dónde provino y, ahí la vio, lucia estupendamente…hermosa. Esa camisa y esa falda negra entalladas a su cuerpo la favorecían mucho. La castaña no se percato de la mirada del rubio encima de ella. El rubio detallo esas bien formadas piernas que lo volvían loco. Su melena ya no lucia maltratada, al contrario, sus rizos bien definidos la hacían verse como una diosa delante de él. Y qué decir de su rostro, ese que hacía que perdiera la cabeza cada vez que sus ojos grises se posesionaban en los mieles de ella. Al momento, volvió a colocar su cabeza en la misma posición al ver como la ex leona se giraba para verlo.

-¿Estas ocupado? – Pregunto Hermione viendo como el rubio se giraba a su llamado. Sin haberse percatado de que el rubio la admiraba.

-No, adelante – Le contesto regresando a su área de trabajo.

La ojimiel cerró la puerta tras de sí y se dirigió al escritorio de "su" jefe colocando los documentos sobre este. El platino solo la observaba sin agregar nada más. Hasta que volvió a hablar.

-Revise los estados de cuenta de todos los socios y los nuevos, y me percate de que me faltan uno – Le informo entregándole el folder al rubicundo.

Este la miraba severamente con una pierna sobre la otra y su codo recargado encima de los brazos de la silla. Hermione le correspondió a la mirada sin dejarse vencer. Draco suspiro y se enderezo para tomar el papel. Después, lo abrió revisando hoja por hoja para saber si la castaña estaba haciendo bien su trabajo. Y cuál fue su sorpresa, que lo estaba haciendo excelente. Tenía que admitir que lo hacía mejor que él. Se coloco de pie dirigiéndose hacia el estante para sacar de ahí la hoja faltante. Regreso sobre sus pasos y lo coloco entre el folder color amarillo y se lo entrego a la ex Gryffindor.

-¿Lo reinscribo a la base de datos o ya está? – Le pregunto tomando el papel colocándolo a la altura de su cadera sin despegar sus ojos de los grises del ese condenado rubio.

-No, ya está hecho – Le aviso – Lo hice yo mismo ayer por la tarde – Dijo rodeando el escritorio y llegando al lugar del desastre. Se arrodillo para empezar a recogerlo.

Hermione se dio la media vuelta decidida a marcharse de ese lugar pero se detuvo al llegar a la puerta. Se quedo quieta por unos segundos, para después maldecirse interiormente. Se giro resignada regresando sobre sus pasos y dejando el folder sobre el escritorio del rubio. Imito al joven para ayudarlo para que terminara más pronto. ¿Por qué lo hacía? Ni ella lo sabía.

Draco dirigió sus ojos a la figura aun lado de él. La castaña prefirió no hablar, solo a ayudarlo. El rubio sonrió de lado pero no tan obvio para que la joven no la captara. De pronto, sus manos se rosaron haciendo que sus corazones se empezaran a acelerar, y no sabían porque. Hermione dirigió sus ojos al rostro del platino, quien ya la miraba. Prefirieron no decir nada al respecto. Después de unos minutos más, todo estaba de vuelta en su lugar. Ambos estaba, ya, de pie. Ahora sí, la castaña se giro para dirigirse hacia la salida. Pero, el rubio volvió a interrumpir su meta.

-Espera – Dijo Draco mirándola.

-¿Ahora qué? – Pregunto la ojimiel girándose. De nuevo.

El ex Slytherin tomo su saco y llego hasta el lugar de la castaña. Esta lo miro intrigada.

-Ven conmigo, tengo algo que mostrarte – Finalizo saliendo de su oficina tomando a la castaña por el brazo.

OoOoOoOoOoOoOoO

Abrió la puerta de ese extraño departamento haciendo que la intriga de la castaña creciera más. Draco le hizo una seña para que pasara al interior, y así lo hizo, después el rubio la imito. Estaba oscuro y al parecer deshabitado. Al momento se encendió la luz dejando a la vista de la ex leona un hermoso departamento decorado con acabados verdes y platas sin tardar en saber quién era el dueño. Todo mueble estaba muy bien limpiado y el piso, bajo la loseta, desprendía un olor a limpio. Se condujo hasta la pequeña sala dejando a tras al dueño del lugar.

-¿Qué hacemos aquí? – Pregunto Hermione girándose para ver al ex Slytherin, sin poder contener su nerviosismo, algo notado por el joven.

-Despreocúpate – Le dijo Draco conduciéndose hasta el pequeño bar para hacerse de una copa – No venimos a lo que tú crees – Decía abriendo una botella y sirviendo un trago en el interior del vaso.

Hermione observo como el líquido desapareció en el interior de su garganta. Después, el rubio coloco su vista en ella.

-¿Gustas? – Le pregunto cortésmente.

-No, gracias, yo…no bebo – Espeto la ojimiel – Ahora si me vas a decir que hacemos aquí – Dijo sin poderse contener - ¿Para qué me trajiste?

El ojigris se acerco hasta ella. Esta retrocedió unos pasos hacia atrás. Esto él rubicundo lo noto, y…le encanto. Hermione bajo su mirada nerviosamente, el joven llego hasta ella y la apreso por la cintura pegándola a su cuerpo. La castaña no opuso resistencia porque sabía que nunca le ganaría. Draco sintió la gloria de nuevo al tener el perfecto cuerpo de la ex leona entre sus brazos. No se podía contralar…era más fuerte que el. Se apodero de la barbilla de la joven obligándola a mirarlo al rostro, esta obedeció pero con sus ojos fijos en el pecho del rubio.

-Mírame – Le ordeno fríamente.

Hermione se lamio sus labios secos para después acatar la orden del mismo demonio. Alzo sus ojos lentamente para colocarlos en los grises de él. Trago saliva al ver lo cerca que estaban uno del otro. Su nerviosismo empezó a aumentar de más.

-Aquí es donde vivirás – Soltó de golpe el platino haciendo que la ex Gyrffindor abriera sus ojos de golpe.

-¿De qué estás hablando? – La castaña empezó a ejercer fuerza para zafarse de su agarre. Al mismo tiempo endurecía su expresión de rostro.

Draco curvo sus labios de nuevo mostrando esa sonrisa soberbia que lo caracterizaba.

-De que este es tu nuevo hogar, a partir de hoy – Le dijo utilizando más fuerza para evitar que se le escapara de las manos.

-¡Yo no tengo ninguna obligación de vivir aquí! – Le Grito enfriando su mirada que paso de cálida a fría en una milésima de segundo. Por un segundo llego a pensar que tal vez él…pero ya vio que se equivocó – Suéltame – Le ordeno.

-No, no te soltare – Remetió el ojigris - ¿Y sabes por qué? – Le pregunto mostrando su dentadura – Porque eres MIA y por lo tanto tendrás que obedecerme en todo, y si yo te ordeno que vivas aquí ¡lo harás! ¿Entendiste? – Le pregunto apretándola con fuerza.

-¡No, no! – Exclamo la castaña negando con su cabeza y soportando el dolor que empezaba a cortar su respiración - ¡¿Por qué me haces esto? – Le pregunto sintiendo como la respiración le faltaba.

-Porque es lo que te mereces, y escucha esto, a partir de ahora tu eres mi amante, te guste o no – Finalizo tomando a la castaña por la barbilla y apoderándose de sus labios.

Hermione sintió como le mundo se le vino abajo al escuchar esas palabras. ¿Ella? ¿Amante de el estúpido hurón? ¿Acaso había algo peor? Y si…que lo había.

Continuara….

Hola! Pues ¿Cómo la ven? Me estoy dando cuenta que este Draco es bipolar jeje. Bueno, aquí otro capítulo más que no me gusto para nada, pero tenía que escribirlo. Espero y no se hayan aburrido.

¿Cómo ven? Aquí por fin Draco "nos" explico por qué se esa forma de ser con la castaña. Tiene miedo a enamorarse de nuevo. Y sabremos el porqué en unos capítulos más. Bien, Hermione estada dudando muy seriamente que es lo que en realidad siente por el rubio. Sera ¿Odio o…Amor? Eso también lo descubriremos más adelante.

Y pido una enorme disculpa por hacer creer que sería una escena romántica que se transformo en una pesadilla. Pero, compréndanme. Draco no puede cambiar de la noche a la mañana sienta lo que sienta por la castaña. Espero y las haya confundido, que ese era mi objetivo, jaja.

Y sin aclaran nada más, me despido, como siempre esperando sus lindos comentarios. Que creo no recibiré mucho, jeje. Y dejo en claro, actualizo todos los viernes, pero si tengo el capitulo listo más temprano no dudare en publicarlo ¿vale?. Adios.

Agradecimientos:

Betzacosta, Bess20, Ari, Adrikari, Sandybell Malfoy, memoriesofkagome, DiosaLuna, Sailor mercuri o neptune, Holly90 y Maryferhm: ¡De nuevo muchas gracias! Espero y me apoyen con sus comentarios en este capitulo.