Los días fueron pasando, Pí dominaba cada vez más a Richard Parker. Hasta el momento en el que el animal aceptó que él era su amo.
Uno de esos días estaba con el tigre, los dos delgados y desnutridos, cuando divisaron a lo lejos… Un barco… Un gran barco de lujos. Pí agarró unas bengalas, que eran parte del equipo de supervivencia y las soltó en el aire, formando una nube de colores y humo, con fuegos artificiales
-AQUÍ!- gritaba- AUXILIO!
Lanzó dos más, pero el barco cada vez se alejaba más…
Una vez cansado de gritar y sin el barco a la vista, a punto de rendirse, recordó una frase
-Y lo más importante… NUNCA pierda la esperanza…
Lanzó una bengala más, esperando respuesta, mas esta nunca llegó…
Una vez que atardeció, se quedó junto al tigre en el bote.
Estaba acostado, mirando como el majestuoso tigre miraba hacia el horizonte, dándole la espalda.
Sonrió… Sonrió por primera vez desde hace mucho tiempo
-Que ves, Richard Parker?- preguntó
El animal lo volteó a ver, jadeando, volteó a ver al mar de nuevo.
En los ojos del tigre se miraban colores, navegando por las profundidades, mirando cómo los peces de colores se comían a otros más pequeños. Cómo peces con luces colgando de su cabeza atraían a otros peces hacia sus bocas, hipnotizados por la luz en la oscuridad… Observaba cómo estos peces se desprendían, convirtiéndose en cebras, leones, pájaros y diversos animales… Cómo varias luces hacían formas de animales, de botes e, incluso, del rostro de la madre de Pí… Y a lo más profundo, en donde estaban los animales más salvajes y corales marinos, descansaba el bote que hacía tiempo habían abordado… Probablemente con los restos de sus seres queridos…
Pí observaba todo con asombro y boquiabierto. Cuando volteó a ver al tigre.
El animal reflejaba en sus ojos bondad y cariño, devolviéndole la mirada al mar, perdiéndose en el océano…
Cuando era ya de noche, gotas de agua comenzaron a caer del cielo, cada vez eran más, despertando a Pí y haciendo que el tigre saliera de su escondite.
Las olas se hacían más fuertes, moviendo el bote de un lado a otro.
Pí estaba felíz, pues en la India casi no llovía, pero el tigre estaba mareado, moviéndose junto al bote.
Los truenos comenzaron a sonar y los rayos a caer, las nubes estaban oscuras y cubrían totalmente todo el cielo.
Pí estaba sobre la barca con los brazos estirados y disfrutando del momento. Richard Parker estaba resguardado en una esquina.
Con las olas, la lluvia, nubes, truenos y rayos, aun así, en un punto del cielo, las nubes se separaron, formando un circulo, un circulo del cual caía un rayo de sol… Un rayo de sol entre la tormenta…
-Richard! Richard Parker! Tienes que ver esto!- decía Pí, mientras el tigre intentaba esconderse- Es hermoso!
En ese momento, una gran ola lo lanzó al suelo, cada vez las olas eran más fuertes, asustando al tigre y enojando a Pí
-QUÉ QUIERES?!- le gritó al cielo- TE ENTREGUÉ A MI FAMILIA! LO ESTAS ASUSTANDO! DETENTE, POR FAVOR! QUE MÁS QUIERES DE MÍ!?- una ola inundó el bote
Pí fue lanzado bajo la tela, sosteniéndose de esta para no caer al mar. Richard iba de aquí y allá con el movimiento, cuando las olas subieron hacia Pí, se llevaron con ellas el cuerpo del animal, quién se movía intentando recuperar la postura.
Así pasaron la noche, Pí abrazando al tigre y éste intentando no caer al mar…
Al salir el sol, ninguno podía moverse del cansancio, de la falta de proteínas y nutrientes. Estaban esqueléticos y cansados, rendidos.
El tigre yacía en un asiento del bote, jadeando y al borde de muerte. Pí se sentó a su lado y lentamente acercó su mano a la cabeza del animal, éste miraba atento cada movimiento. Cuando logró rozar su pelaje, el tigre apoyó su cabeza en la mano del muchacho. Pí se acomodó y posó la cabeza del tigre en sus regazos
"Es mi hora… Aquí se acaba todo… Pero por un parte me alegra… Me alegra que pronto estaré con ustedes… Mamá, Papá, Raví… Con mi familia…"
