Episodio N° 08

'' Problema ''

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Me encontraba en mi habitación, había amanecido y suspiré al mirar el techo. Era un día más pero uno de esos en lo que ya despertaba y sabía que a mi lado tenía de amiga a la cobriza que me traía enamorada de ella desde el primer año de secundaria.

Me levanté para arreglar la cama, seguido ir al baño para asearme e ir al trabajo. En los últimos días me había enterado que la fábrica de nuestro último modelo ya estarían listos unas cuántas cantidades grandes del producto y ese tema se había encargado Reinforce porque habíamos estado ausentes Chrono y yo; terminé preparándome un café después de haberme alistado correctamente y lo bebí mientras mi alrededor e intenté no recordar el día de ayer: los abrazos, la forma en cómo me enteré que siempre le he importado, por alguna u otra razón me hacía feliz haberlo sabido pero después de eso ella no quiso hablar del tema por pena cosa que respeté; me encontraba animada.

Salí de casa y me dirigí a la oficina.

Cuando llegué a la empresa fui a mi oficina pero no sin antes verificar que Chrono haya llegado, me dirigí a su oficina y toqué para seguido abrir.

— Fate —me nombró mirándome desde su asiento, se puso de pie y se acercó a mi. Me dio un cálido abrazo cual correspondí.

— ¿Qué tal te fue, Chrono? —pregunté separándome de él, rompiendo el abrazo.

Se quedó callado un segundo y seguido sonrió.

— La pasamos bien —respondió— sus padres están muy contentos con un gran paso, sólo ahora estamos pensando en las fechas y cómo será el evento —continuó— quizá Nanoha quiera ser la organizadora de la boda; verás —seguía hablando mientras se encaminaba de nuevo a su silla, yo lo escuchaba atenta pero de pie— le comenté a Amy sobre Nanoha, tu amor platónico —rió ante eso último, fruncí leve el ceño pero mantenía una sonrisa. Sabía que lo hacía por molestarme— y ni siquiera se detuvo a pensar dos veces ¡la quiso! —exclamó.

— ¿En serio? —pregunté.

Asintió— Dice que es una de las mejores organizadoras de eventos matrimoniales, pre-matrimoniales, eventos elegantes de negocios y hasta para fiestas grandes de alto costo —comentó. Nanoha era increíble.

— Entonces es cuestión que hables con Takamachi —respondí para encogerme de hombros— por el momento me alegro que hayas pasado bien estos días —dije.

— Por cierto, ¿qué pasó con el Sr. Park? —preguntó— Dime que cerraste negocio con él, es muy buen cliente...

— Cerramos el negocio pero agregó más pautas al contrato que nos beneficia a nosotros porque nos ayudará a exportar para Europa —respondí ante su pregunta, él se puso de pie rápido con una amplia sonrisa en su rostro.

— ¡Deberíamos de festejar! ¡mira que eso no me lo esperaba! —dijo alegre— ¡Estoy orgulloso de ti!

Reí algo apenada. Me sentía bien escuchar esos alagos de mi hermano, pero luego entraron.

— ¿Qué sucede? ¿por qué tanto ruido? —preguntó Alicia ingresando, me dio un suave empujón. Fruncí el ceño, le iba dar una pero mi vista fue robada por alguien; giré a ver y era Nanoha, ¿qué hacía aquí?

— Buenos días Testarossa... Harlaown-san —saludó. Mi agresividad se bajó a cero después de verla.

— Nanoha, debes de venir más seguido para así no sufrir los maltratos de Fate —quejó Alicia en tono dramático para luego reír y acercarse a Chrono.

— ¡Hey! —exclamé mirándola, en ese instante todos rieron de mí hasta la misma Nanoha.

— Tranquila, tranquila Fate —Reinforce ingresó y colocó su mano en mi hombro, la miré con un pequeño mohín— He escuchado que el negocio a sido bueno —confesó frente a todos— trabajaste bien pequeña Fate —suspiré cuando escuché su ''Pequeña Fate'', otra vez haciendo que todos rieran.

— Me iré a la oficina —dije con un poco de molestía.

— Oh cierto Fate —habló Alicia, me detuve antes de retirarme y la miré.

— Ginga dijo que iba ha venir a eso de las nueve de la mañana, me dijo que quería hablar de un tema importante contigo pero que no era algo laboral. Que quería salir un rato a tomar café contigo si se podía por privacidad —comentó, suspiré, asintiendo. Me di vuelta y miré a Nanoha quien su rostro sonriente se tornó a uno serio.

Me despedí porque suponía había venido por Reinforce al tema del evento que también se acerca, así como los productos ya iban ha llegar de fábrica deberíamos el evento lanzarlo; me encaminé a la oficina e ingresé, fui a mi asiento y me senté en el para prender el computador que tenía. Quería revisar los correos; empecé a revisar y había uno de ¿Nanoha? Abrí el mensaje que tenía en el correo y eran fotos del local, los colores, la lista de buffet que habría, las bebidas. Me agradaba todo, más abajo vi el número telefónico de Nanoha por lo que automáticamente agarré mi teléfono y lo apunté; hasta el momento no se lo pedí y mucho menos se lo pediría a Alicia o Reinforce sería para que empiecen a molestarme.

Luego de unas horas, cerca de las nueve tocaron la puerta y di el permiso de ingreso pensando que era Ginga Nakajima.

Miré y era Nanoha con aquel rostro serio, cerró la puerta y la miré algo confundida por su forma de comportarse.

— ¿Sucede algo Nanoha? —pregunté mientras me colocaba de pie.

— ¿Para qué viene Ginga? ¿a qué viene a hablar contigo? —preguntó en un tono seco, no sé porque aquello me dio miedo.

— Yo... eh... no sé... quizá porque no la llamé desde aquel Sábado —comenté con nerviosismo.

Nanoha frunció leve el ceño.

— Entonces también saldré con Yuuno —dijo para darse la vuelta, espera ¿qué estaba pasando aquí? Rápidamente me acerqué a ella y sujeté su muñeca para darle vuelta, pegándola a mi, nos miramos fijamente.

— ¿Qué sucede Nanoha...? —pregunté sin lograr entender su comportamiento— Tú me dijiste que no sientes nada por Yuuno, por qué ... ¿por qué saldrías con él?

Ella me miró fijamente, bajó su vista unos segundos y luego volvió a tener contacto visual conmigo.

— ¿Por qué saldrías con Nakajima? —preguntó nuevamente.

No sabía qué responder. En eso la puerta se abrió.

Era Ginga Nakajima quien se quedó atónita cuando nos vio de esa manera. Me separé rápido e igual Nanoha, se dio la vuelta y empezó a ir a la salida. Se detuvo mirando a Ginga que ni siquiera saludó, simplemente se fue.

Mordí mi labio inferior de una manera algo fuerte.

— ¿Interrumpí algo? —preguntó la pelimorado. Negué.

— Espérame aquí, en un momento regreso...

Con aquello último salí de la oficina rápidamente y fui tras Nanoha. En los pasillos no estaba, fui donde la oficina de Reinforce y me indicó que ella ya se había ido hace rato; suspiré y bajé por las escaleras, empecé a sudar.

Cuando estuve fuera del edificio ahí estaba ella abriendo la puerta de su vehículo, corrí, ni siquiera caminé rápido ¡lo que hice fue correr! ¿Qué hice? Fue abrazarla por atrás.

No sé qué pasaba con Nanoha pero tampoco quería dejarla ir en un estado enojado. No quería arruinar esta amistad que estaba empezando a florecer; ella se giró y me alejó.

— Fate tienes que atender a Ginga, ¿qué haces acá? —dijo mirando el alrededor: la calle.

— Lo mismo me pregunto... ¿por qué estás enojada? —pregunté.

Ella se quedó en silencio.

— No estoy enojada...

— No te creo —respondí rápido.

— Fate, es mejor que vayas. Tengo que terminar los pedidos para el evento de tu empresa, Reinforce ya me informó que el producto llegará en estos días y que lanzarán lo más antes posible mientras que ellos siguen fabricando para poder exportar cantidades —comentó para luego bajar la cabeza.

— Pero Nanoha...

Ella llevó su mano derecha hacia mi mejilla y con su pulgar dio una suave caricia.

— Estoy bien Fate...

Negué.

— Fate-chan... primero mira lo que ella quiere. Como es periodista quizá es bueno que le digas que vaya al evento para que entreviste a tus clientes y socios, para que entreviste a Chrono y a los demás que han trabajado arduamente para este producto que será un éxito —respondió con una sonrisa. Ahora me sentía un poco más tranquila, se veía más sincera, más tranquila.

— Está bien... —suspiré— sólo porque tú me lo pides

Ella asintió y por último dejó un beso en mi mejilla. Subió a su auto, lo encendió y dio marcha para irse.

Cuando la perdí de vista me giré y ahí estaba quien menos quería... Alicia Testarossa, mi hermana mayor, mi gemela con la boca abierta y su café en manos. Parece que hubiera visto un fantasma y esa reacción hizo que me sorprendiera totalmente porque quizá vio que Nanoha me dio el beso en la mejilla o que yo abracé a la cobriza.

— No digas nada —dije avergonzada encaminándome hacia el ingreso del edificio.

— Pero...

— ¡Shhh! —giré a verla roja.

— ¡Pero te ha dado un beso! —exclamó. Todos giraron a ver mientras caminábamos por los pasillos.

— Pero que te calles... —dije caminando más rápido para llegar a la oficina.

— ¡No no no no! ¡Esto no se puede quedar así! —respondió en exclamación aún pero nos dividimos cuando llegamos al pasillo donde estaba mi oficina. Ingresé. La dejé fuera.

Mierda, ya sabía lo que iba ha venir.

Ginga estaba sentada esperándome.

— ¿Sucedió algo Fate-san? —preguntó mientras me miraba.

— No. Más bien disculpa por haberte dejado tiempo esperando —dije mientras caminaba hacia mi silla, tomé asiento para mirarla. Ella me miraba fijamente— ¿A qué se viene tu visita?

— Necesitaba hablar contigo...

— ¿Sobre qué? —pregunté.

— Es que la verdad... desde aquel sábado no he podido dejar de pensar en ti, he estado esperando tu llamada y nunca me llamaste —respondió.

— Ah, sí es que he tenido demasiado trabajo —mentí rascando mi mejilla con mi dedo índice.

— Entonces, ¿cómo sigues ahora? ¿con mucho trabajo aún? —preguntó, asentí ante su pregunta. Ella suspiró— ¿qué hacía Nanoha-san aquí? —preguntó de nuevo pero esta vez fuera de la primera conversación, la miré con sorpresa. Pasé saliva— ¿por qué estaban de esa manera cuando entré?

— Nosotras... estábamos conversando algo... algo privado

— ¿Ustedes tienen alguna relación? —preguntó con su mirada completamente fija a mi. Otra vez, pasé saliva y desabotoné mi camisa, sólo el primer botón.

— Ginga... la próxima semana será el evento de la empresa para mostrar el nuevo producto, ¿quieres ser participe como encuestadora? —pregunté intentando cambiar la conversación. Ella se quedó en silencio para luego suspirar asintiendo.

— Me mandas los datos a mi correo —dijo para sacar de su bolso una pequeña tarjeta de presentación laboral— el periódico virtual es mío, estamos especializados en toda clase de noticias tanto internacional, nacional, deportivo, económico, religioso, etc.

Asentí al escuchar su explicación y sostuve su tarjeta.

— Bueno, entonces te mandaré todos los datos del local —respondí para ponerme de pie— estaremos hablando...

Ella se paró en silencio. Ambas caminamos hasta la puerta y nos detuvimos a unos centímetros de la puerta o bueno, ella se detuvo e hizo que yo me detenga.

— Espero así sea —dijo como último para acercarse a mi. No me lo esperaba, realmente no me lo esperaba; sus labios tocaron los míos, ella tenía los ojos cerrados mientras que yo abiertos.

La puerta se abrió de golpe, era Reinforce quien se quedó fría al ver la escena. Me separé asustada.

— Nanoha viene con un... problema... y me dijo que se le había quedado un... documento aquí por lo que estaría pronto en camino —hablo Reinforce sorprendida.

Pasé saliva.

— Oh ella viene... de nuevo —dije encaminándome hacia el escritorio sin siquiera mirar la cara de mi mejor amiga.

Ginga nos observaba.

— Me tengo que retirar, Fate-san... me indica la dirección —dijo Ginga para luego mirar a Reinforce— nos vemos.

Aquella pelimorado se retiró de la oficina dejando a la peligris conmigo quien me miraba detalladamente, de pies a cabeza, negando.

— ¡Yo no he querido! —exclamé acercándome a ella.

— Lo sé pero no debías por qué permitir eso, en fin, Nanoha va a venir aquí por esto —dijo entregándome una carpeta, cual sostuve— me dijo que tuvo un problema con el local del evento pero que intentaría arreglarlo. Fate... —volvió a llamar mi atención, yo la miré y suspiró— Sé tus sentimientos por ella, por favor, ahora que están empezando una amistad intenta realmente averiguar todo y no te lastimes o te ilusiones y si es así puedes dar inicio a otra persona.

La puerta sonó en ese instante ingresando seguido, Reinforce se dio vuelta y yo miré al frente. Era aquella cobriza que me ponía tonta.

— Disculpen, regresé lo más rápido —dijo acercándose— nyahaha, necesito el documento —recordó, miré mis manos y me acerqué a ella entregándole la carpeta— ¿por qué tu labio está rojo Testarossa? ¿empezaste a usar labial? —burló abriendo su carpeta para mirar que ahí estaba el contrato.

— Eh.. le hice colocar un labial para que no se reseque los labios pero por lo que veo le queda rojo el labio por lo que creo no se le haría necesario —excusó mientras sonreía de manera pícara, Nanoha nos miró como cómplices para luego negar.

— ¿O Ginga la besó? —preguntó, Rein y yo lo sentimos como un balde de agua fría y rápidamente negué.

— No, ¿por qué me debería de besar? —dije nerviosa— aparte, sólo le comuniqué lo del local para sus periódico virtual —relamí mis labios, Nanoha suspiró para encoger sus hombros.

— Bueno, no me puedo quedar —dijo para sonreír amplio, no, esa sonrisa no era buena— nos estaremos comunicando Reinforce —Rein asintió, luego me miró a mi— nos vemos Testarossa —asentí y levanté mi mano despidiéndome a distancia. Cuando ella se fue regresé a mi asiento, Reinforce y yo suspiramos de alivio, la verdad era que esperábamos nos creyera.

Antes de que Reinforce salga me miró en forma de advertencia, señalándome como un ''recuerda lo que te dije''.

Realmente ahora estabA en un problema... Ginga realmente me había echando el ojo pero Nanoha, Nanoha no parece muy contenta con eso.

Suspiré.

¿Qué hago? —susurré para mi.