Mica: Aquí otro capítulo, el cual me costó un poco pero fue divertido hacerlo pero fue divertido, así que espero que les guste. Dejen comentarios por favor, los quiero y ¡disfruten!
Capitulo 8: Tesoro irracional
-¿Qué es lo que pasa?- bufo Mabel con molestia, golpeando la bocina del auto con algo más de la fuerza necesaria. –¿Pero qué…? ¡Hay no!- golpe ligeramente su frente contra el volante.
-¿Qué pasa tía Mabel?- pregunto Ford con curiosidad pero ella no contesto, simplemente le dio marcha atrás al auto y se fue por otra calle. Murmuraba cosa como "¡Esto no puede ser!" o "¡¿En serio es hoy?!" mientras conducía y esquivaba a los peatones que se le cruzaban por el camino.
-¡Tía Mabel!- los gemelos se aferraron al asiento.
-Tenemos que irnos antes de que sea tarde- pero ya no tenía a donde ir, ya que había carretas a su alrededor. –¡Nos han rodeado!-
-Yo presiento que será un gran día- sonrío Stanley cuando la cara de una baca se presente a su lado.
(Introducción)
-¿Qué está pasando aquí?- pregunto Ford mirando a su alrededor.
-Es el día del pionero- suspiro Mabel. –Todos los años estos locos disfrazados festejan el día en el que Gravity Falls fue fundado-
-Bienvenidos a 1.863- se les acerco alguien con diarios bajo el brazo y ropa antigua.
-¡Lárgate de aquí!- le gruño, haciendo que esa persona saliera corriendo hasta desaparecer de sus vistas.
-Increíble- los gemelos estaban emocionados, podían ver a gente fabricando velas, a otros comiendo grandes porciones de carne y a un señor casándose con un pájaro carpintero.
-¿Cómo es eso posible?- pregunto Stan ladeando ligeramente la cabeza ante lo último. Ford saco el diario y lo abrió.
-Pues…en Gravity Falls era legal casarse con pájaros carpinteros- contesto guardando el diario nuevamente.
-¡Acérquense pioneros para el acto de apertura!- se escucho una voz no muy lejos.
-Tía Mabel, ¿podemos ir?- pregunto Stan con una sonrisa.
-Vayan tranquilos pero recuerden que si regresan a la cabaña hablando como estas personas, ¡no les abriré!- los miro fijamente.
-¡Hay un forastero en mi nueva carreta!- hablo Ford con acento y moviéndose de manera rara.
-¡Pues que me partan rayos y centellas!- le imito su hermano.
-¡No les abriré!- grito Mabel mientras ellos se alegaba corriendo.
-Oigan pioneros, la gran ceremonia está a punto de comenzar- hablo el jefe de policías por el micrófono y pronto, su compañero se acerco con mucha alegría y agitando una campana. –Realmente le gusta esa campana…- rio, ignorando totalmente el hecho de que a una viejita le habían robado el bolso.
-Hola amigos, ya me conoces: Patrick Noroeste, tátara-tátara-tátara-nieta del fundador del pueblo, Nathan Noroeste- hablo el castaño, señalando a la estatua detrás de él. –Y tengo mucho dinero- sus padres sonrieron y junto a los demás, le empezaron a aplaudir. –Ahora, si tienen espíritu de pioneros, les pedimos que suban aquí y se presenten-
-Yo voy- sonrío Stan.
-No lo sé Lee, ¿ese chico no es tu…enemigo?- pregunto Ford.
-El tiempo todo lo borra- se encogió de hombros, para después inflar el pecho. –¡Y soy mucho mejor persona que él!- corrió hacia el escenario.
-Nuestra primera visita es…- la sonrisa de Patrick se borro, dejando ver una expresión de odio. –…Stanley-
-¡Sí!- se le adelanto con una gran sonrisa. –¡Que empiece este día del pionero! ¡¿Quién me apoya?!…¡Pioneros! ¡Pioneros!-
-¡Pioneros! ¡Pioneros! ¡Pioneros!- corearon el público rápidamente y con energía.
-Lamento decírtelo pero el día del pionero es para gente seria- hablo Patrick con una sonrisa falsa. –Y tú eres todo lo contrario: un ridículo- apunto a su remera, la cual tenía el dibujo de un perro jugando al básquet.
-Hey…puedo ser serio- frunció ligeramente el seño, arrugando la remera que tenia puesta.
-Si tú lo dices…torpe- Stan estaba tentado de golpearlo pero se contuvo. –Me das mucha vergüenza- le palmeo el hombro, sonriéndole en todo momento al público. –¡Un aplauso amigos!- todos lo obedecieron. Stan se le quedo mirando, para después agachar la cabeza y bajarse rápidamente del escenario. –Soy perfecto…- Patrick simplemente sonrío, posando junto a su familia para una foto.
-Permiso- hablo Ford pasando entre la gente. Camino un rato, hasta que pudo ver a su hermano saliendo a paso lento de una tienda y con una bolsa en la mano. –¿Estás bien Lee?- pregunto acercándose rápidamente.
-Si…solo…- levanto la bolsa e intento darle a su hermano una buena sonrisa. –Necesito unos clásicos caramelos de miel-
-Vamos- rodeo los hombros de su hermano con un brazo, empezando a caminar.
… … … …
-Que mala suerte…- Mabel frunció el seño cuando su auto no avanzo, solamente se atasco más en el barro. –Oye tú, el del burro ¿Me darías una mano con el auto?-
-Ho, lo lamento mucho pero aquí, en 1.863, no existen tal cosa como los autos- contesto el hombro con una mirada de fingida confusión. –Dígame señorita, ¿qué es esta mágica caja con ruedas?-
-Agh, ¿por qué a mí?- gruño. –Vamos Carlos, eres mecánico…¡Ponle onda!-
-¿Onda?- se rasco el mentón. –No estoy familiarizado con esa extraña y nueva expresión-
-¡Ho, ya no lo aguanto!- le agarro del cuello de la ropa y empezó a zarandearlo.
-¿Vamos a tener que intervenir?- se acercaron los policías con unos palos en alto.
-Ho si, como no alguacil- se burlo Mabel. –¿Qué harán? ¿Ponerme en un cepo?- se empezó a reír. Después de unos minutos, su respuesta llego. –Hoy no es mi día…- gruño en aquella incómoda posición.
-Pero miren nada más- Gabriela se le acerco, estaba vestida con un vestido antiguo y cargaba una bolsa en su espalda llena de tomates.
-¿Qué es lo que quieres?- si Mabel estuviera libre, se habría llevado las manos a la cintura.
-Ho, querida Mabel, solo soy una humilde granjera con su mercancía- dejo el bolso en el piso y agarro un tomate, estrellándolo de lleno contra la cara ajena. –Ups, lo siento. Se me resbalo-
-¡Odio el día del pionero!- grito, sintiendo el líquido rojo bajar por su mejilla.
… … … …
Ford miro de reojo a su hermano, ambos sentados a los pies de la estatua del fundador del pueblo.
-Oye hermano, ¿te puedo preguntar algo?- Stan se llevo uno de los caramelos a la boca. –¿Realmente crees que soy…poco serio?-
-No, no, no, claro que no- negó rápidamente pero se podía percibir fácilmente la mentira.
-Si tú lo dices- miro su remera con algo de tristeza y se la saco, poniéndosela esta vez al revés.
-Pero Lee, a ti te gusta esa remera- hablo Ford.
-Me gustaba hasta que ese niño rico, hijito de mama, arruino la diversión- apretó fuertemente los puños, bajando la mirada.
-Patrick se cree que por ser de la familia Noroeste puede pasar por encima de todos- Ford frunció el seño y se levanto, observando la placa de la estatua. –Un momento, recuerdo haber leído algo de él en el diario- abrió y paso rápidamente las paginas. –¡Lo encontré!- se sentó al lado de su hermano. –"Según mi investigación, acabo de hacer un descubrimiento: Nathan Noroeste podría no ser el fundador de Gravity Falls. Sospecho que este secreto está oculto en alguna parte de este documento adjunto…si solo pudiera descifrar el código"- saco un pedazo de papel pegado con cinta y lo abrió, mostrando un gran triangulo con diferentes símbolos adentro y a su alrededor. –Si lo del diario esta en lo cierto, toda la familia de Patrick puede ser un fraude…¡Podría ser una gran conspiración!-
-¡Esto es increíble!- Ford no pudo evitar sonreír al ver a su hermano más animado. –Si resolvemos esto, le podre demostrar a Patrick que si puedo ser serio-
-¡Muy bien!- extendió el puño. –¿Gemelos misterio?-
-Pensé que odiabas ese apodo- arqueo una ceja.
-Me empieza a gustar- chocaron los puños y salieron corriendo, sin notar al par de policías asomarse por detrás de la estatua.
-Habla el comisario, tenemos un código sepia- hablo por su radio.
-¡¿Qué?!-se escuchaba alterado la voz del otro lado. –¿Y qué estás haciendo al respecto?-
-Los estoy siguiendo- respondió.
-Síguelos y detenlos, no puede haber errores-hablo con seriedad.
-Sí señor, cambio y fuera- corto la comunicación y miro a su compañero. –Impedir que se descubra esto es para lo que nos entrenamos todo la vida, ¿listo?-
-¡Por supuesto!- agito la campana con una sonrisa.
-Si ser un encanto fuera un crimen, tendría que arrestarte- rio ligeramente.
-Vamos por ellos- corrieron rápidamente.
En la biblioteca
-Muy bien Lee, si logramos probar que Nathan Noroeste no es el fundador de Gravity Falls, lograremos poner a Patrick en su lugar- hablo Ford mirando a su hermano.
-Y así podre demostrar que no soy para nada torpe- sonrío el castaño, metiéndose dos caramelos en la boca.
-Solo debemos descifrar el código- miro el papel y la proyección de los diferentes códigos que tenia. –No es egipcio…tampoco numerología…no es…espera, ¡desde luego!- sonrío. –El triangulo es el símbolo alquimista del fuego…¡Quemar el pergamino con fuego revelara el mensaje secreto!- dejo el papel en la mesa y se levanto a buscar una vela. –Solo debemos quemarlo y…¡Stanley!-
-Mira, hice un sombrero- sonrío él. Sobre su cabeza estaba el pergamino doblado de tal manera que formaba un sombrero. –Agh, lo hice otra vez…lo siento Ford- se saco el gorro.
-Espera un momento- agarro del gorro y lo miro mejor. –Lo doblaste y ahora es un mapa- lo acerco un poco a la vela para ver mejor. –Y yo iba a…quemarlo- se rasco ligeramente la nuca.
-Disculpe, estamos buscando dos niños, gemelos- vieron con sorpresa a los policías hablar con el encargado del lugar. Ambos se ocultaron rápidamente debajo de la mesa.
-Mejor vámonos- miro el mapa que tenía en sus manos. –Y esto nos llevara a…-
En el museo
-El museo de historia de Gravity Falls- ambos asintieron y entraron. Los gemelos caminaron, Ford con un globo azul y Stan con uno rojo.
-Según el mapa, la siguiente pista debe estar aquí- Ford soltó su globo cuando estuvieron frente a una pintura en forma de triangulo. –Tenemos que apresurarnos Lee, no creo que esos policías hayan ido a la biblioteca para retirar libros-
-El de la campana no debe ni leer- ambos asintieron y miraron la pintura. –No seas absurda, tonta pintura- Stan se sentó en una banca que tenían atrás y la miro desde diferentes ángulos, hasta quedar sentado cabeza abajo. –¡Hey, funciono!- su hermano lo miro y rápidamente se puso en la mismo posición.
-Esa pintura no es abstracta, solo está al revés- comento Ford con sorpresa: la pintura era una persona, con un brazo en alto y su dedo apuntando.
-Ceo que vi esa estatua en el cementerio- recordó Stan.
-Vamos, deprisa- se levantaron pero se tambalearon ligeramente, mareados por el repentino movimiento. Apenas se recuperaron, corrieron hacia la puerta, huyendo rápidamente de los policías, quienes los perseguían pero quedaron atrapados en la puerta.
… … … …
-Rayos…- gruño Mabel cuando el invisible que tenía en la boca se cato al piso.
-Vaya pero si es la tía de Stanley, la señora Pines- sonrío Patrick recogiendo el invisible. –¿Necesita esto?-
-Si…¿qué es lo que quieres? ¿Billetes?- lo único que quería era volver a su casa y tirarse al sillón.
-Quiero que diga que la familia Noroeste es la mejor familia de Gravity Falls- sonrío.
-Sí, lo que sea…¿por escrito?- el chico le puso una lapicera en la boca y puso una libreta frente a ella. Patrick miro hacia otro lado, mientras que ella escribía como podía. –Ahí tienes- Patrick frunció el seño al ver que en la libreta decía "¡APESTAS!". –Y lo hice con la boca…soy estupenda- sonrío Mabel.
-Ya lo veremos- Patrick silbo y gente con tomates en la mano se acercaron. Mabel trago saliva, ¡solo quería que ese día terminase!
En el cementerio
-La estatua debe estas señalando la siguiente pista- Ford se volteo hacia donde el dedo apuntaba, intentando encontrar algo.
-Agh, que asco- se volteo hacia su hermano, quien estaba riéndose mientras el dedo de la estatua estaba en su nariz. –Mira lo que eta haciendo- se rio. Un sonido provino de aquel dedo cuando se doblo y pronto, una puerta se abrió en el piso frente a la estatua.
-¡Mira esto Lee!- sonrío señalando las escaleras.
-Ja, ¡¿Quién es el torpe ahora?!- se bajo rápidamente y ambos empezaron a bajar por las escaleras. Se metió otro caramelo a la boca y tiro el papel como si nada.
-Ten cuidado Stan, puede haber trampas- hablo Ford iluminando su camino con una linterna.
-No te preocupes, nerd- para su mala suerte, piso una de las trampas y un dardo paso frente a sus cara, quedando firme en la pared. –Ups…mi culpa- agarro la mano de su hermano y empezó a correr, esquivando todos los dardos que salían de los agujeros de la pared. Ambos tropezaron y cayeron por un túnel, llegando al final cubiertos de tela de arañas. Se levantaron y se sacaron la suciedad, observando todas las cosas que había a su alrededor. –Es un tesoro de cosas ocultas y secretas- agarro unos papeles. –Mira, Ben Franklin era en realidad una mujer-
-¡Lo encontré!- ambos se acercaron a una carpeta que tenia las palabras "ULTRA SECRETO" escritas en la tapa y con rojo. Fue a la siguiente página y alumbrando con la linterna, se dispuso a leer. –"Que quede constancia que Nathan Noroeste, el legendario fundador de Gravity Falls, es en realidad un ¡fraude! Además de ser el paleador de basura del pueblo"- Ford se rio. –Malas noticias para Patrick…Espera que el periódico lo sepa-
-¡Podre restregarle en la cara de que no soy torpe!- sonrío Stan.
-"El verdadero fundador de Gravity Falls es Sir Lord, Quentin Trembley III, Escudero"- Ford se rasco la nuca con confusión. –¿Y quién es ese?-
-¡Eso no los incumbe!- se dieron vuelta de golpe, encontrándose con los policías que bloqueaban su única salida.
-¡Los atrapamos!- su compañero sonó la campana pero poco a poco se detuvo, cayendo dormido en el piso y mostrando barios dardos en su espalda. El comisario suspiro y miro a los gemelos.
-Escuchen, odio hacer esto pero Quentin Trembley es cuestión de seguridad nacional- el comisario se cruzo de brazos.
-¿Pero quién es ese? ¡Contésteme!- demando Stanley.
-Se los voy a mostrar- se saco la gorra y de esta saco una vieja rueda de video. En poco tiempo, las imágenes en blanco y negro se proyectaron en la pared.
-Si está viendo esto es porque una de las ocho personas en este país con autorización para ver esta información, incluso a mi me van a eliminar cuando este video termine…¿Qué?…¿No?…Uff, que alivio- el hombre suspiro. –De todos los secretos de América, el más vergonzoso es el de Quentin Trembley, el 8 ½ de los Estados Unidos-
-¿Presidente?- Ford parpadeo.
-¿8 ½?- Stan ladeo la cabeza.
-Luego de ganar las elecciones de 1.837 como una luz, Quentin Trembley fue declarado el presidente más torpe de América: le declaro la guerra a los panqueques, designo seis bebes para la corte suprema, declaro la independencia de los pantalones y su discurso presidencial fue aun peor…Fue expulsado de su cargo y escapo a un desconocido valle, al que llamo Gravity Falls después de una caída de gravedad. El penoso mandato de Trembley fue borrado de la historia y se lo reemplazo oficialmente con William Harry Harrison como presidente y por un don nadie locas, Nathan Noroeste, como fundador de Gravity Falls…El paradero de sus restos es desconocido-con esas últimas palabras, la filmación término.
-Hasta ahora- el comisario señalo hacia un lado, donde se podía ver a aquel sujeto dentro de una cosa de color amarilla.
-¿Qué es esto?- Ford se acerco y recorrió con su dedo índice la superficie. –¿Ámbar?-
-El pobre pensó que podría vivir para siempre si se sumergía en un poso de mantequilla de maní o algo así- el policía se encogió de hombros. –Nuestra misión era encontrar sus restos y ahora, gracias a ustedes, está completa-
-Y todo lo que hicimos fue seguir las envolturas de caramelo de un niñito- rio su compañero.
-Agh…fue mi culpa…- Stan se golpeo la frente con la palma de su mano.
-Ahora que saben de esto…no podemos dejar que hablen- hablo el comisario.
-¿Van a eliminarnos?- pregunto Ford con miedo, mientras su hermano se ponía frente a él, preparándose para cualquier cosa.
-No, claro que no- negó el policía rápidamente. –Los escoltaremos a ustedes y a esa cosa hasta Washington…no volverán, se los advierto- los gemelos tragaron saliva.
… … … …
-Soy un idiota- murmuro Stan, deteniendo sus golpes contra la caga en la que estaban y apoyando su espalda en la superficie, dejándose caer de sentón al piso. –Deje un rastro de envoltorios de dulces…y arruine todo- apretó los puños. –Todo esto es mi culpa…Patrick sabia de lo que hablaba…soy un tope fracasado como ese penoso presidente no sé cómo se llama- suspiro y agarro un poco de aquella mantequilla, llevándosela a la boca y dándole un mordisco. Ambos se sobresaltaron cuando la superficie se empezó a romper y de pronto, frente a ellos, estaba aquel presidente libre.
-Soy yo, Quentin Trembley- se arranco los pantalones de un solo tirón.
-¡Está vivo!- Ford sonrío enormemente. –Pero…¿cómo…?-
-¿La mantequilla de maní en serio tiene propiedades de conservación?- Stan también sonrío. –Usted no es un torpe, en realidad es un genio-
-Igual que tu mi pequeño, por lograr seguir mis pasos y liberarme de mi deliciosa prisión- sonrío Quentin.
-Él tiene razón, hacer sobreros con mapas, mirar cabeza abajo…tu torpeza descifro algo que los policías más serios no pudieron ni en cien años- le sonrío Ford, apoyando su mano en el hombro de su gemelo.
-Por Yeperson, estamos encerrados en una especie de cofre con forma de caja- hablo el presidente mirando a su alrededor.
-Es una caja, señor- asintió Stan.
-Pero tengo la llave presidencial que abre todas las cerraduras del pueblo- saco una llave dorada de entre sus ropas y empezó a golpear la caja con esta, como si buscase una cerradura.
-No creo que vaya a funciones- negó el de anteojos.
-¡Madera! Mi antigua enemiga- se arrodillo y miro a los gemelos. –Para salir de aquí necesitaremos el plan más torpe que se pueda tener- Stan quedo pensativo, para luego sonreír.
-¿Qué les parece…ese agujero?- apunto hacia un hueco que tenía una tabla de madera. Sin esperar ni una palabra más, Stan y el presidente se abalanzaron, metiendo su dedo y haciendo fuerza.
-No creo que esté funcionando- murmuro Ford de brazos cruzados.
-Confía en la torpeza, hermano- le contestito. Justo en eso, empezaron a escuchar un constante y rápido golpeteo contra la madera.
-¿Es mi tercera esposa? ¿Sandy?- el presidente se veía curiosos, reconociendo el sonido de un pájaro carpintero. Una tabla cayo y pronto, todas las demás la siguieron. –Muy bien, no pudimos salir por el agujero. Yo propongo que rearmemos la caja y lo volvamos a intentar-
-Salgamos de aquí- empezó a correr Ford, agarrando los papeles y escuchando los pasos seguirle. Abrieron una puerta, sobresaltándose al ver a los policías ahí. Cerraron la puerta y fueron por el lado contrario, hasta que llegaron al final. –Subamos por ahí- señalo las escaleras. –Deme eso- le arrebato la llave al ver que Quentin intentaba poner la llave en una cerradura que no existía. Los corazones de los gemelos latían con fuerza mientras corrían por el techo del tren, tragando en seco al ver que no tenían salida alguna.
-N-No…n-no tienen a d-donde ir- el policía intento recuperar el aliento. –S-Solo…denme un momento-
-¡Comisario Carl! ¡¿En serio quiere encerrarnos en alguna prisión del gobierno?!- pregunto Ford.
-¡No tengo otra opción, las ordenes vienen de muy arriba!- Ford miro a su alrededor, hasta que una idea se le vino a la mente.
-Quentin, ¿firmo alguna renuncia oficial?- pregunto rápidamente.
-Por supuesto que no, solo comí una salamandra y salte por la ventana- negó el presidente.
-Entonces, técnicamente, sigue siendo el presidente- se volteo hacia los policías. –¡Ustedes deben hacerle caso a este hombre!-
-Como presidente de los muchos estados unidos, les ordeno que simulen que nada de esto pasó y que se tomen unas vacaciones- ordeno Quentin.
-¿Vacaciones?- los policías se miraron entre ellos y sonrieron. –¡Los divertidos toboganes de agua de gran Lines!- se empezaron a reír. Pronto, los gemelos y el presidente se encontraban en tierra firme, despidiéndose de los policías hasta que desaparecieron de sus vistas en aquel tren.
-Prestaste un gran servicio a tu país, Stanley- se agacho y saco algo de entre sus ropas. –Como agradecimiento, te nombro miembro oficial del congreso- desplego un sombrero y se lo puso sobre la cabeza castaña.
-Muchas gracias- sonrío enormemente.
-Y Frederick…- se dirigió esta vez a Ford, quien abrió la boca para corregirle pero no pudo. –…tu, muchacho, abrirás las puertas de muchos misterios de esta tierra y es por eso que te doy esto, mi llave presidencial- el de anteojos sonrío, agarrando la llave que le extendían.
… … … …
Llegaron al pueblo, escuchando las locas historias del presidente 8 ½. Stan corrió al visualizar a Patrick.
-Hey Patrick…- este lo miro como si nada. –…descubrí una conspiración gubernamental sobre el presidente 8 ½ de estados unidos ¿Ahora quien es el torpe?-
-¿Quién es ese ridículo?- pregunto sin prestarle atención, apuntando hacia Quentin, quien perseguía y exigía pelea a un pájaro que huía de él.
-El presidente 8 ½ del país- se encogió de hombros. –Se que pensaras que: ¿Cómo puede estar vivo? Pues…se puede invernar en mantequilla de maní y…- pero la risa del otro lo interrumpió.
-Sí que eres una persona absurda y penosa- se enderezo con una sonrisa burlona. –Ho, al parecer su auto está atascado en el lodo…disfruten la caminata- se alejo y se dirigió directamente a un auto negro, donde subió junto a su familia.
-¿No…no le dirás nada sobre esto?- pregunto Ford apuntando a los papeles que tenía en mano.
-¿Sabe que Sixter? No tengo nada que probar y aprendí que ser torpe es algo genial- se saco la remera y se la puso bien, sonriendo al ver al perro con el balón de básquet.
-Pues…yo no aprendí nada- silbo al auto que pasaba por enfrente de ellos y corrió hacia él en cuanto se detuvo. –Nathan Noroeste no fundo Gravity Falls y toda tu familia es un fraude…así que acéptalo- le paso los papeles atrás vez de le ventana. Mientras el auto se alegaba, se podía ver la expresión y el grito de pánico de Patrick. –Eso le enseñara a no meterse con mi hermano…- pensó con una sonrisa de satisfacción.
-Niños…- se les acerco el presidente. –Me necesitan en otra parte pero sepan que siempre estaré aquí…- su dedo índice toco el pecho de Ford y abrió la mano, mostrando un billete. –…en el billete de menos doce dólares-
-Wow- Ford lo agarro. –Esto no vale nada- rio ligeramente.
-Vale menos que nada, mi querido amigo- sonrío Quentin. –¡Trembley se va!- se un salto, se subió a un caballo cercano (para colmo, se sentó al revés) y se alejo de ellos rápidamente.
-¿A dónde crees que vaya?- pregunto Stan empezando a caminar.
-De seguro al acantilado- rieron entre ellos. Después de caminar un par de minutos, encontraron a su tía Mabel en el cepo y ella les conto todo lo que le paso mientras ellos vivían su aventura.
-Sufriste mucho, tía Mabel- le sonrío Stan.
-Hey, funciona- Ford sonrío cuando, con la llave presidencia, logro abrir el candado del cepo.
-Muchas gracias, Fordy- lee acaricio la cabeza con cariño. –Mejor vámonos a casa, tengo una cita pendiente con el sillón y la televisión- los gemelos rieron ante aquello y así, empezaron su camino hasta la Cabaña del Misterio.
