Todos los personajes aparecidos en este fanfic no son míos. Actualmente son propiedad de la J.K Rowling, Warner Bros, salamandra, y todo aquel que haya comprado sus derechos (cosa que yo obviamente no he hecho porque no soy rica).

Presentaciones y otras desgracias

-¿Que haces aquí?- Pregunta Rose desde la puerta con cara de enervada.

-Nada.

-¡¡Scorpius!!

-¿Pasa algo nenita?-Pregunta una voz de mujer desde dentro de la casa.

-No mama. No te preocupes. Es un amigo de clase, voy a salir un momento para hablar con él.

-Vale, pero coge el abrigo.- Responde la voz con cierto tono de preocupación.

Rose se vuelve y le mira de hito en hito con enfado y apuro.

-Espera aquí, no hagas, ni digas, ni digas, ni …

-¿Con todos tus amigos de clase haces lo mismo que conmigo?

La respuesta a la inoportuna pregunta del rubio no tarda en llegar traducido en un portazo en la cara del chico. Cinco minutos de espera hasta que la chica sale con las botas por encima de los pantalones, el abrigo y cara de pocos amigos.

-¿Cómo se te ha ocurrido venir?¿Qué haríamos si mi padre te pillase aquí?-Pregunta desesperada y dando vueltas en circulo, dejando así un agujero en la nieve.

-¿No me vas a dar un besito?-El chico cierra los ojos y pone los labios preparados para besar.

-¡¡NO!!Eres un irresponsable. Mi padre te matará y yo me quedaré sin novio ¡¡IDIOTA!!- Se acerca a él y le atiza con la mano en el bazo.

-Tu padre no me va a matar porque he venido a mostrarle mis respetos y a pedirle la mano de su hija. -Dice muy tranquilo.

-¿Qué has venido a mostrarle tus qué y a pedirle qué?¡¡PERO TU TE CRES QUE ESTAMOS EN LA EDAD MEDIA!! Porque de ser así te advierto de que te falta el corcel blanco para ser el príncipe azul.

Rose, seamos realistas ¿Para qué quiero yo un corcel blanco si tengo la mejor escoba del mercado?- Hablándola como si tratase de hacer comprender a un niño de seis meses.

-¡Eres tan exasperante! Además ¿De dónde has sacado que nos vamos a casar?

-¿Nos vamos a casar?.-Pregunta el rubio confundido.

-Vamos a ver Scorpius, si le pides MI MANO a MI PADRE le estas pidiendo permiso para casaste conmigo.- Si en ese mismo instante alguien hubiese buscado desesperación en el diccionario probablemente hubiese aparecido la foto de la pelirroja.

-Vaya … Es que lo leí en un libro y pensé que quedaría muy bien decirlo en este contexto pero ya veo que no. En ese caso solo vengo a mostrarle mis respetos.

Rose coge aire y lo suelta, trata de relajarse porque sino sabe que lo matará y si le mata ya no tendrá novio nunca y encima la meterán en Azkaban y eso no le gusta. Por eso decide volver a tomar aire pero cuando se dispone a soltarlo su madre abre la puerta rompiendo toda la paz interior que estaba tratando de recopilar.

-Hola Scorpius. Rose ¿Qué tipo de modales son estos?¿Por qué no le dices al chico que pase?-Comenta amablemente.

-Porque papá...

-¡Papá nada!Os vais a coger una pulmonía con el frío que hace aquí fuera.

Coge a su hija del brazo y tira de ella para meterla en casa seguida del rubio. Les hace sentarse en el salón pero cuando piensan que todo va ir bien el padre de la chica hace su aparición bajando las escaleras, encontrándose el panorama y poniéndose blanco al instante.

-¿Qué hace este hijo de hurón botador?-Pregunta con el ceño fruncido mientras que Rose y Hermione se quedan en silencio mirando al cielo y esperando porque el pelirrojo no sea maleducado con la visita.

-Encantado Señor Weasley.- Dice el chico extendiendo la mano, que queda sola y desamparada sin un apretón por parte del pelirrojo que le corresponda.-Soy Scorpius Malfoy y venía a presentarle mis respetos.

-¿Tus qué?- la sorpresa completa la cara del adulto.

-Mis respetos.- Sonríe encantadoramente como si se intentara ligar al adulto.

-Hermione este tipo se esta acostando con la pequeña ¡¡LO QUIERO FUERA DE ESTA CASA AHORA MISMO!!- Grita fuera de sí.

-Ron no digas eso seguro que no es o que tu piensas.

La mujer mira la cara de su hija y la ve observándose los zapatos por lo que llega a la conclusión de que su marido muy desencaminado no va.

-Esta bien, voy a preparar té para que así podamos hablar de lo que haya que hablar con tranquilidad. Y tu, jovencita, ven conmigo que me vas a ayudar.

Hermione tira de su hija para la cocina no solo para que le sirva de pinche sino también para torturarla a preguntas y sacar unas cuantas buenas respuestas. Mientras en el salón se instala ese ambiente frío tan habitual entre dos personas que no se conoces ni se soportan.

Rose, delante del fogón no deja de pensar en que Scorpius les ha metido en un lío a ambos . Y no es que crea que el chico es tonto pero en ocasiones, y esta es una de esas veces, porque ella tiene la certeza de que su padre le va a prohibir estar con el rubio y ella a pesar de que le debería de obedecer no le hará caso y seguirá viéndolo aunque tenga que ser a escondidas. Todos estos pensamientos terminan en sus ojos convertidos en lagrimas cristalinas mientras saca la tetera del fuego y se dispone a volcarla en las tazas.

-Tu padre ha adivinado ¿verdad?- Pregunta su madre apoyada en la mesa de la cocina mientras se seca las manos en el delantal.- No pasa nada nenita, ya veras como todo sale bien... Después de todo nos lo habéis venido a contar en cuanto habéis empezado a salir y eso es muy importante demuestra la confianza que tienes en nosotros.

Sus palabras hacen que el alma de Rose se vuelva del color del humo que responde el tabaco, que por primera vez en su vida se sienta culpable de amar y ser amada, todo porque lleva mucho tiempo engañando a todo el mundo y eso la convierte en la oveja negra de la familia. Una familia que siempre ha estado unida y de la que con sus mentiras ella se ha encargado de desligarse ligeramente, ocultando parte de su felicidad.

-Mamá, yo... Scorpius y yo llevamos juntos dos años y ha venido ha hablar con papá porque habíamos pensado irnos a vivir juntos a Londres en cuanto salgamos del colegio.

Lo suelta todo del tirón porque sabe que sino no podrá decirlo nunca y por eso cuando escucha el platillo de té hacerse añicos en el suelo tiene la certeza de que ha decepcionado a su madre como nunca antes lo había hecho.

-Mamá, no te lo conté porque no sabía si de verdad íbamos a durar. Conocía el pasado de los Weasley y los Malfoy a la perfección, ambos lo conocemos, y sabía que eso podía aplastar nuestra relación y separarnos. Solo lo saben Hugo y Albus. Siento haberte mentido pero no sabía que hacer, no quería haceros daño a ti y a papá.

Su madre sigue de espaldas, sin mirarla a los ojos y ella se siente terriblemente sucia, asqueada por todas sus mentiras anteriores.

-Así que Neville no me mintió .- Contesta al fin su madre.- Os vio besándoos en uno de los pasillos de la escuela pero yo le dije que eso era imposible. No deberías haberme escondido todo esto, entiendo que estés enamorad, llevo toda una vida loca por tu padre...

-Es diferente...

-Ya lo sé. Por eso, si las cosas se tuercen, que lo harán, yo le diré a tu padre que os he estado encubriendo todo este tiempo. Le mentiremos. Así solo se enfadará conmigo por ocultarle la verdad.- La castaña la abraza y le da un beso en la frente.

-Gracias .- Rose agacha la cabeza y se mira los pie.

-Coge la bandeja y vamos al salón.- Comenta Hermione con una sonrisa de compasión y calidez.

La salida al salón enfría la confianza de ambas porque en su ausencia el silencio se ha encargado de revestir todos y cada uno de los rincones de la habitación dejando a un Ron enfurruñado que mira a la chimenea y a un Scorpius que mira sus manos como si de la cosa más interesante del mundo se tratase.

Rose le mira y siente pena por él, por eso al soltar la bandeja en vez de sentarse en la otra esquina del sofá, como su padre esperaba, se sitúa a dos milímetros de él y desliza su mano entre las suyas, lo que sirve para que el pelirrojo abra los ojos de par en par y la mujer vuelva a sonreír. Hoy no se expone solo Scorpius sino que también Rose quiere aclara las cosas y eso implica no dejar de lado a su novio ni un momento a pesar de que la situación la aterrorice.

-Señor -comienza el rubio con la voz más madura que Rose le ha oído jamás.- Yo no me acuesto con su hija, ni me la estoy tirando porque me aburra en mis ratos libres como usted piensa. Sé que por el pasado de mi familia le costará creerlo; pero la amo con todo lo que ello implica. Y no he venido aquí para pedirle permiso sino para reafirmarme en mis intenciones de amarla toda la vida. Quiero que cuando salgamos del colegio vivamos juntos y si he venido aquí es porque se que su hija no lo haría hasta que usted lo supiese y apoyase la relación.

Scorpius ha terminado su discurso ensayado frente al espejo durante días y por primera vez en todo el día se siente orgulloso de sí mismo porque las lagrimas silenciosas de la pelirroja, la mirada deslumbrante de Hermione y el modo en que Ron ha tragado saliva le indica que lo ha hecho bien.

-Nenita ¿Pero tu le quieres?¿No es demasiado pronto? - Pregunta el adulto desolado.

Rose de primeras no le contesta. Levanta la mirada y se encuentra con esos ojos color mercurio que no son tan fríos como parecen y en fondo de estos charcos grises se topa con las respuestas a las cuestiones que ella misma se formuló alguna vez y a las de su padre.

-No creo que haya un demasiado pronto para amar.


Aquí os dejo este capitulo que en un principio pretendió ser cómico y terminó siendo pasteloso, pero aun así espero que os guste. Por cierto estoy pensando en hacer fanfic de James y Lili ¿Cómo lo veis?¿Os gusta la pareja? Decidme lo que os parezca.

Muchas gracias por vuestros review en cuanto pueda os los contestaré.

1besazo.