¿Qué hay de nuevo gente?
Bueno como pueden ver estoy subiendo los capis e.e espero que les guste, como soy nueva subiendo esto jajaja
Bueno aca les dejo leean y enamorensen (?
Edward se levanto y empujo a Roy haciendo que este lo soltara y el rubio salio corriendo del lugar.
-¡Edward! –Grito Roy persiguiéndolo.
Edward ya estaba en una plaza jadeando, había corrido mucho y aunque no sentía frío ya lo sentiría, ya que estaba muy desabrigado. Corrió un poco más y no pudo ver una raíz de un árbol que sobresalía gracias a la nieve y tropezó, lastimándose el pie, entonces intento caminar un poco más, hacia donde había una hamaca, esta tenía un poco de hielo en las cuerdas de metal, pero igual andaba por suerte.
Miro su pie, parecía normal, pero le dolía como nunca, no podía haber sido su otro pie, el de metal… No, tenía que haber sido su pie bueno. Todo por ese bastardo que lo presionaba preguntándole. ¿Quién se creía que era para poder tomarle de la muñeca? No era su perro. ¿O si? Técnicamente en el ejercito si, pero ahora no estaba ahí, eso sería cuando este en Central, además tampoco podía obligarle a hacer algo.
-Te encontré… -Hablo Roy intentando respirar. –Si que corres…
-¿No te cansas no? –Pregunto Edward de mal humor.
-Siempre la haces más difícil… No entiendo ¿Por qué huyes con una pregunta tan fácil? –Pregunto Roy sentándose en la otra hamaca, pero era obvio, era un niño.
Edward lo miro y se ruborizo, era obvio que Roy se preocupaba por el, pero no era nada malo, solo era un poder… ¿No? Suspiro y le contó todo.
-¿Por eso están todos así? –Pregunto Roy sin poderlo creer. –Se ve que no tienen problemas reales. Edward no te preocupes, no es algo de que preocuparse, lo has aprendido y punto, no entiendo que tanto piensan.
-Gracias… -Dijo Edward teniendo ahora frío. –Volvamos, ya empecé a tener frío.
Roy le sonrío y le dio su campera al niño, este se lo quedo mirando, incapaz de pronunciar nada y se levanto para caerse al piso lleno de nieve, pero el alquimista de fuego ya lo tenía entre sus brazos, Edward levanto la vista y se encontró con que estaba muy cerca de la cara del moreno, se alejo de golpe, pero Roy todavía lo sostenía muy firme, sus miradas estaban nuevamente encontradas, dando choques eléctricos.
-¿Te has lastimado? –Pregunto Roy mirando el pie del niño.
-Bueno, hace poco me he tropezado, creo que empeoro… -Respondió Edward intentando mover el pie, pero le dolía mucho.
-No te preocupes, yo te llevo. –Dijo Roy haciendo que Edward se sentara en la hamaca mientras le daba la espalda. –Sube.
-¡No subiré arriba tuyo, eso lo hacen los nenes o los…! –Edward se callo totalmente rojo.
-Si vez otra opción dímela, antes que nos congelemos. –Le dijo Roy y Edward sin pistar se subió poniendo sus brazos en el cuello de Roy y sus manos en el pecho, podía sentir de diferentes formas su corazón, con sus manos o su pecho, este iba muy acelerado, igual que el de el.
Roy estaba contento que Edward no pudiera ver su cara, porque estaba… feliz. Algo hacia que su una sonrisa apareciera en su rostro y no pudiera quitársela, era demasiado tierno estar llevando así a Edward y aunque al pequeño rubio no le gustara, a el si y eso le hacia ponerse contento.
-No pesas nada. –Dijo Roy ya casi llegando a la cabaña.
-Gracias por esto… -Dijo Edward nervioso.
-No te preocupes, no hubiera pasado esto si yo no te hubiera insistido en que me contaras. –Roy al llegar abrió la puerta aun con Edward arriba, por suerte no había nadie allí, seguramente estarían durmiendo ya que era algo tarde.
Roy bajo a Edward en su habitación haciendo que el rubio se acostara en la cama, mientras se quitaba las botas y Roy examinaba el pie del alquimista de acero, necesitaba hielo, estaba inflamado, seguramente mañana se iría el dolor, pero si hoy lo cuidaba bien.
-Iré a traer hielo, no quiero que lo muevas ni nada. –Ordeno Roy mientras salía.
-No puedo creerlo, Roy me esta cuidando… es algo… imposible… -Pensó Edward más rojo que nunca. Tengo que tranquilizarme, si no seré muy obvio que estoy nervioso.
Intentaba pensar en cualquier cosa, menos en el hombre ese. Nunca se había puesto nervioso frente al coronel, siempre lo molestaba, le decía bastardo y ahora estaba sudando, pensando en que pensar para no pensar en el, era patético.
-Ya. –Hablo Roy entrando a la habitación y cerrando la puerta detrás de el mientras llevaba en su mano una bolsa con hielo y cuidadosamente se la ponía en el pie.
-Au… Duele… -Dijo Edward intentando no moverse.
-Quieto, te dolerá menos, deja de quejarte. –Le hablo Roy suavemente, mientras seguía con lo que hacía.
Roy miro a Edward, a esos ojos dorados, como el oro, eran llamativos, igual que todo el niño, cabello rubio largo, con una sonrisa perfecta, todo el era perfecto… pensó Roy sonriendo, desde su carácter hasta su cuerpo y su voz.
-No puedo creerlo… -Murmuro con los ojos como platos.
-¿Qué no puedes creer? –Pregunto Edward arqueando una ceja.
-Na – Nada… -Dijo Roy mirando hacia un lado, no podía creer que pensara así de Edward, se notaba que hacia mucho que no estaba con alguien, era eso. –Creo que se esta desinflamando, mejor recuéstate, para mañana estará bien.
-Gracias… -Dijo Edward mirando el piso totalmente sonrojado, Roy se quedo atontado mirándolo y sacudió su cabeza y se largo sin decir nada.
Roy ya estaba en su habitación, llevaba un pijama que le había prestado maes de color blanco, mientras se paseaba por el lugar, pensando en el pequeño alquimista, seguramente se había confundido en quererlo de esa forma a quererlo paternalmente, era algo que sucedía cuando estabas mucho con la persona y te caía bien. De eso se convencía Roy sonriendo.
-Por favor, necesito dormir… -Se dijo en voz alta entrando en la cama.
Edward se encontraba en aquel lugar extraño, oscuro, con aquellas rejas, pero no quería avanzar, sabía que se encontraba del otro lado, le daba miedo.
-¿Nuevamente esta pesadilla? –Pregunto Edward, pero no parecía ni un sueño ni ninguna pesadilla, parecía real, era muy conciente el de todo.
-¿Pesadilla? –Pregunto la misma voz que la otra vez y acerco su hocico tocando las rejas, Edward retrocedió.
- Whiteinu… ¿Verdad? –Pregunto Edward mirándolo.
-Dime Inu. –Hablo la bestia.
-Inu… ¿Qué eres? –Pregunto Edward atontado.
La bestia río y Edward despertó totalmente sudado con el cabello levemente mojado y enmarañado, Ed se sentó en la cama y se miro las manos que le temblaban, estas pesadillas lo iban a matar pensó mientras se levantaba.
Edward luego de higienizarse y ver que su pie ahora estaba bien fue hacia el comedor, donde encontró a todos desayunando y charlando, Tsunade le comento que su plato estaba en la cocina y Edward fue a buscarlo, sentándose con los demás.
-Pensé que Roy te despertaría. –Dudo Maes al comentárselo a Edward, se lo había pedido antes que se valla.
-No lo hizo… creo… -Dijo Edward tomando un trozo de pan y untándolo con manteca. -¿Se ha ido? ¿A central?
-No, no. Salio a pasear, al parecer con una chica. –Dijo Sakura sonriendo que había estado escuchando. –Este Roy nunca cambia.
-Mamá, Roy no es mujeriego, además no esta con nadie, cuando encuentre a la persona indicada la cuidara y conociéndolo no será capaz de ver a nadie ni siquiera aunque le pagasen. –Defendió Maes a su amigo.
-En eso no tiene nada que ver en sus padres… -Hablo Kakashi que mágicamente había comido toda su comida sin que nadie se diera cuenta cuando se había quitado su mascara. –Es diferente en algunas cosas, como lo que hablaba Sakura y que cree en los militares y si es mujeriego, por lo menos hasta que encuentre a la persona indicada, capaz, espero que cambie… Como yo cambie por mi Sakura.
-No cree en los militares, yo y Roy queremos que vuelva lo de antes, pero para eso Roy tiene que ser führer y si siguen así no podremos ser nada de tanta mala onda. –Dijo Maes al parecer enojado.
-Yo… -Hablo Edward mirando su plato. –Nunca he pensado nada de esto, de los militares, de la antigua aldea, nada… pero seguramente lo de antes era mejor y si Roy no se convierte en Hokage, lo haré yo, quiero conseguir la piedra para salvar a mi hermano y luego como Hokage haré que las cosas sean las de antes. –Hablo Edward que poco a poco cuando decía sus cosas fue mirando a cada una de las personas que lo miraban. –De verás.
El silencio se prolongo y Edward empezó a comprender que intentaban no reírse o algo por el estilo, pensando en como un niño como el pudiera pensar eso, pero se sorprendió cuando Tsunade se levanto y beso su frente, Edward quedo helado, sonrojado y sin entender nada.
-Edward, serás el próximo Hokage. Te lo aseguro. –Dijo Tsunade muy conmocionada.
-Ed, vamos a caminar. –Dijo Maes y antes que Edward pudiera decir nada lo llevo del brazo arrascándolo hasta la puerta, cuando miro a la familia de Maes y a la quinta Hokage se dio cuenta que estaban sonriendo dulcemente y como apunto de llorar. –Luego volvemos, adiós.
Edward estaba sentando en la misma hamaca de ayer, pero ahora era de día y estaba mejor abrigado y con Maes que estaba en otra hamaca.
-¿Qué fue lo malo que dije? –Pregunto Edward.
-No es tu culpa, lo dijiste con unas palabras de tanto amor y decisión… Hablaste igual a el… Yo lo conocí cuando ya era Hokage, pero igual me sonó tanto a el… Fuiste por un momento Naruto Uzumaki. –Dijo Maes mostrando una sonrisa nostálgica.
-Eh escuchado hablar de el, visto algunas fotos, pero no conozco nada de el, hable así porque me salio del corazón. A veces quisiera hacer cosas para los demás, ayudarlos y sobre todo cuidarlos, como a mi hermano. –Dijo Edward mirando el piso mientras se hamacaba suavemente.
-Por eso quise dejarlos solos, lo vi en sus ojos, estaban recordándolo, preferí que no estés en ese momento tan incomodo, parece un chiste, has dicho "de verás" igual que lo decía siempre el. –Hablo Maes pero le dio una pequeña patada a Edward ya que estaba sentando en su otra Hamaca, Edward levanto la vista y Maes le indico moviendo su cabeza hacia delante.
Edward miro hacia donde miraba Hughes, allí había árboles, otras hamacas, un tobogán y… estaba Roy junto con una muchacha muy bella, de cabellos marrones largos y alta, los dos estaban hablando y se reían.
-Esta saliendo con alguien… Es normal… -Dijo Edward tranquilo, pero no lo estaba, en el mismo momento que vio eso se le hizo un nudo en el estomago y otro en la garganta, su corazón empezó a latir con fuerza y sus ojos estaban brillantes, aguantando para que no se le escapara ninguna lagrima.
¿Por qué me pongo así al verlo a ese idiota? ¿Será que me gusta? JAJAJAJAJA. Estoy loco, pero… ¿Entonces?
-Ed, Ed, Ed… -Hablo Maes, pero Edward estaba ya en sus pensamientos más profundos y no lo escuchaba. Maes se levanto y le toco el hombro, Edward sobresaltado se hizo hacia atrás y perdió el equilibrio, pero Maes rápidamente lo sostuvo de la cintura y cayeron los dos por su peso.
-¿Estas bien? –Pregunto Maes arriba de Edward.
-Me estas aplastando Maes, levántate que si alguien nos ve pensara cualquier cosa. –Dijo Edward totalmente rojo.
-Claro que pensarían cualquier cosa, dos hombres abrazados en el piso. –Hablo alguien detrás de ellos, Maes en cuclillas miro hacia atrás y una patada hizo que le pegara en la cara al joven, Maes cayó al piso.
-¡Maes! –Grito Edward tomándole la cara. -¿Estas bien?
-Baje la guardia… -Dijo Maes acariciándose la mejilla.
-Ustedes. –Edward se levanto, eran tres hombres y una chica un poco gorda que llevaba la cara muy pintada con maquillaje. –Pagaran por lo que le hicieron a mi amigo.
-¡Edward! –Era Roy quien corría junto con la muchacha hacia ellos. -¿Qué paso?
Edward que miro a Roy y luego a la joven se distrajo y una patada fue directo hacia el, pero este se dio cuenta y logro detenerla protegiéndose con los brazos, para luego pegarle una piña al estomago del chico.
-Ya te lo he dicho, todos ustedes pagaran por pegarle a mi amigo. –Dijo Edward fríamente.
-Ya son muchos, vámonos. –Hablo la chica con mucho maquillaje.
-¡Cállate, muchacho engreído! –Le grito al parecer el líder de la banda, quien se quito la capucha, era un joven con cabellos muy rubios, quien le sonrío. –No te vale una joda.
Y se le tiro arriba a Edward, revolcándose por el piso, mientras terminaba arriba del chico sonriendo.
-Que fea joda, Rusell te romperé la cara porque tu amigo le pego a Maes. –Dijo Edward sonriendo maliciosamente. –Además siempre quise pegarte.
-Cálmate chico, salio mal el chiste. –Dijo tranquilamente, mientras se levantaba. –Señor disculpe a mi amigo por haberle pegado, no era su intención.
-¿Pero… esto es una joda? ¿Enserio estos dos son tus amigos? –Pregunto la mujer enojada, mientras lo miraba a Roy.
Edward vio nuevamente a la compañera de Roy, ahora pudo darse cuenta que era muy pero muy hermosa, pero parecía muy falsa también, Roy se encontró con la mirada de Edward, entonces la desvío mirando a Russel.
-Maes. ¿Estas bien? –Pregunto Roy sin quitarle la mirada a Russell que ya no le caía bien, primero por pegarle a su amigo, luego porque se había puesto arriba de Edward.
-S-Si. –Hablo Maes acariciando su mejilla que estaba roja por el golpe y viendo a Russell. -¿Alguien me puede explicar esto?
-Si, Russell explícales tu retraso metal. –Dijo Edward cruzándose de brazos.
-Y tú explica tu problema de crecer. –Dijo el rubio más alto sonriendo.
-Si serás… -Edward estaba por tirarse arriba de Russell cuando Roy lo tomo del hombro, todavía sin quitarle la mirada a aquel rubio.
Era más rubio que Edward y llevaba ojos celestes, también era más alto y al parecer mucho más flaco, demasiado y llevaba la cara de chico malo, no sabía de donde lo había conocido Edward, pero al parecer no se llevaban muy bien.
-No dejare que le faltes el respeto a mi subordinado. –Hablo Roy poniéndose su típico guante blanco. –Pega rápido y acabaras rápido.
-Roy… no hagas eso… es solo un niño. –Dijo su compañera quien se puso frente a el y le dio un corto beso en los labios.
Edward se quedo helado, había visto ese beso que para el había durado una eternidad. Sus piernas ahora le temblaban nuevamente, su cabeza iba a explotarle, no podía controlarse, la situación lo dominaba y eso era muy difícil ya que había visto cosas mucho peores, pero… ese beso había sido como que le clavaran una flecha en su corazón y así dolido y con sus ojos brillantes intentaba que ninguna lagrima se le escapara, pero si seguía allí mirando a Roy que llevaba cara de sorprendido mirando a aquella mujer se desmoronaría y como un adolescente que era salio corriendo de allí, no intento buscar una buena excusa, no podía, sentía que ya no tenía voz, lo único que podía pensar y hacer era correr.
-¡Ed – Edward! –Grito Russell, llamándolo y salio corriendo en la misma dirección dejando a sus amigos atrás.
Pobre Ed! D= esta descubriendo sus sentimientos y ve eso u.u que feo u.u
espero que Roy haga algo no?
Ustedes que piensan?
Y espero que Russell no haga ninguna de sus idioteces (? jaja x3
