Hola!!!

Lamento haber tardado en actualizar, pero en verdad que no me fue posible hacerlo antes.

En fin… les dejo con el siguiente capítulo.

Gravitation no me pertenece…


Compromiso

Se encontraba conduciendo de regreso a su departamento, llevaba retrasado cerca de 20 minutos, ya que había solicitado que llevaran sus muebles a las 9:00 en punto, aunque en ese preciso instante solo tenia en mente parte de la conversación que sostuvo con su cuñado momentos antes.


- Es todo, por ahora solo me interesaba saber sus motivos… aunque aún tengo muchas dudas pendientes. –

- Como diga joven Eiri, pero recuerde una cosa… -

- ……………………………….. –

- Shindou-san es diferente a todas las personas que se han acercado a usted… no lo olvide. –

- Solo limítate a hacer lo que acordamos. – respondía cortante, al tiempo que salía de aquella lujosa oficina.


El insistente sonido del celular lo sacó de sus pensamientos.

- Diga… -

- Profesor, todo esta en orden la mayoría de las cosas ya se encuentran dentro... -

- Esta bien Mizuki… gracias. –

- De nada, después de todo no tenia algo mejor que hacer. – respondía sincera.

- Te veo en un par de minutos. - comento el escritor para finalizar la llamada.


Los insistentes golpes en la puerta de su habitación, lo despertaron del sueño en el que se encontraba inmerso… ya que después de tranquilizar su llanto quedo tan cansado que termino por quedarse dormido.

- Ade…lan…te… – respondía entre bostezos.

- ¿Oye Shu en donde has estado todo el día? – preguntaba su mejor amigo.

- Hiro… - se abalanzo a los brazos de este, consiguiendo que perdiera el equilibrio y dando como resultado que ambos cayeran estrepitosamente al suelo.

Aun en el suelo observo el rastro de lágrimas en las suaves y rozadas mejillas del peli rosa.

- Estuviste llorando otra vez… - decía con ternura mientras acariciaba el hermoso y delicado rostro del menor.

- Yo… bueno, es que… no lo volveré a hacer. – respondió con un ligero gesto de tristeza.

- Mmm… esta bien, pero ¿piensas dejarme levantar? – decía divertido. – ¿o quieres que te de otra clase de consuelo…? - termino con la voz casi en un susurro cerca del oído de su amigo.

Fue entonces que reparo en que se encontraba sobre el regazo de Hiro, se levanto lo más rápido que pudo visiblemente avergonzado.

- Hiro… yo –

- Jajaja… cuéntame ¿que fue lo que hiciste en el día? – pregunto interesado, tratando de quitarle importancia a lo recién ocurrido.

- Pues yo fui a…


- ¿Me mando a llamar señor? –

- Ahh… Takaki, solo quiero saber si mi sobrino ya se encuentra en casa. –

- Si, el joven Shuichi se encuentra en su habitación. -

- Esta bien, quiero que le avise que se va a servir la cena… eso es todo, puede retirarse. – ordenaba el moreno.

- Con su permiso. –

Estaba apunto de meterse a la ducha cuando el sonido del teléfono lo hizo detenerse y regresar sobre sus pasos.


- ¡Ahh, hola profesor me alegra que este aquí! – decía la chica.

- Si… claro. – fue su efusiva respuesta.

- Bueno me parece que ya no es necesario que me quede hasta que terminen de acomodar las cosas, así que si no se le ofrece nada más, yo me retiro… -

- Esta bien Mizuki, te agradezco los favores que me has hecho el día de hoy… -

- No es necesario que me agradezca… pero… ¿podría decirle algo? –

- ¿Mmm? –

- El chico con el que estaba hoy… bueno, el y usted se ven muy bien juntos… - termino diciendo, esperando que el escritor no se molestara por su atrevimiento.

No sabia que decir, jamás pensó en que su editora fuera capaz de decirle tal cosa, pero para su sorpresa no le causo ninguna molestia aquella observación y ya que había cierta confianza con ella, (la estimaba y se podría decir que era lo mas parecido a una amiga) se aventuro a darle la primicia de lo que estaba por suceder, después de todo él no tenia la mas mínima idea de cómo preparar una boda y quizás ella le fuera de ayuda.

- Me voy a casar… - soltó como si nada.

No sabia como reaccionar… esa confesión la tomó por sorpresa, sabia que Yuki estaba comprometido con Ayaka, pero también que él no estaba de acuerdo con ese compromiso.

- Ese chiquillo que viste en la tarde, será con quien contraeré matrimonio. -

- ¿En… serio? – preguntaba incrédula. – Bueno entonces… me alegro mucho por usted, si necesita algo, será un placer ayudarlo. – comento entusiasmada mientras sonreía ampliamente.

- Si, como digas… te hablo después para ponernos de acuerdo. –

- Ahh, si por supuesto… que descanse profesor… - se despidió la editora.

Esperó por un cuarto de hora a que terminaran de acomodar los muebles.

- Eso es todo señor. –

- Claro… - decía mientras sacaba una generosa cantidad de dinero y se la entregaba al hombre que estaba a cargo.

Minutos después se encontraba observando la decoración de su departamento, ahora se veía realmente diferente, era elegante y acogedor…

* Después de todo el mocoso tiene buen gusto. * - pensó.

Se sentó en el cómodo sillón y cerró sus dorados ojos por unos instantes… inmediatamente la imagen de lo sucedido en el elevador apareció ante el… recordó el dulce aroma que lo embriago en ese instante, la frágil y estrecha cintura del menor al igual que sus suaves y deliciosos labios… una sensación extraña recorrió su cuerpo al pensar que podría tenerlo solo para el, al pensar en que pronto vivirían bajo el mismo techo.

En ese momento sus pensamientos fueron interrumpidos por el insistente sonido del interphone.

- Diga… -

- Eiri venimos a visitarte… - decía autoritariamente su hermana.

- Pues olvídenlo, que estoy cansado. –

- Si no nos dejas pasar en este preciso momento, armaré un escándalo. – retaba la castaña.

No tenía ganas de recibir visitas, pero tampoco quería que su hermana armara el prometido escándalo, así que solo los dejaría pasar unos momentos y después los correría, aunque quizás hasta le convenía que estuvieran ahí…


- Entiendo Touma… entonces lo esperare a esa hora aunque aun no comprendo lo que sucede. –

- No puedo adelantarte nada, pero te aseguro que Eiri estará puntual y resolverá tus dudas. –

- Esta bien… solo espero que no tenga que ver con el préstamo. –

- Puedes estar tranquilo… ese no es el motivo. –

- Entonces hasta mañana. –

- Hasta mañana Kouta. – se despidió el rubio.


- Y eso fue lo que sucedió. – Termino su relato con un gesto de tristeza dibujado en su rostro…

– Aunque lo que ahora me preocupa es que ahí tenia el numero privado que ocupo para hablar con mi mamá y la cuenta del banco a donde realizo los depósitos. –

- Vamos Shu no me dirás que eres tan tonto como para no haber guardado esa información en otro lado… -

- Pues… el número privado lo puedo conseguir haciendo un par de llamadas, pero el número de cuenta sabes que es mas complicado… -

- Ahh… entonces si los perdiste, bueno solo sé que el número de cuenta no lo maneja el personal… tendrás que hablar personalmente con el director del hospital. –

- Lo sé… eso es lo que me preocupa, parece ser que esta de vacaciones y aun no se cuando regresa. –

- Es cierto… recuerdo que eso fue lo que te dijo tu mamá la ultima vez que hablaste con ella y sin el número que te dio no podrás localizarlo… -

- Si, pero ahora tendré que esperar a mañana para averíguarlo y también para hablarle a mi mamá… -

- Pues claro, ya es muy tarde y se preocupara si le llamas a esta hora. -

- Si, además ahora no tengo cabeza para fingirle que no pasa nada… -

- Oye Shu… volviendo al chico de anoche… ¿te gusto el…? –

- ¿Ehh... el que? –

- ¿Qué si te gusto el beso? Después de todo fue el primero que te dan… -

- ¿…….? Bueno… pues… ¿Cómo crees que me gusto? Si yo no quería, además… además el es un tonto, un engreído que solo me dice cosas feas y que todo el tiempo esta de mal humor y… -

- Jajajaja… deja de negarlo, te gusto y mucho… - contestaba divertido por el nerviosismo del menor.

- Yo no… además ni siquiera creo gustarle, solo se divirtió conmigo, después de todo dijo que solo fue un simple beso… - respondió en un tono poco audible, ya que una opresión invadió su pecho.

- Mmm… no digas eso… si dices que luego te llevo a comer, no creo que le seas indiferente y por si fuera poco te trajo a casa, así que no puede ser tan malo, mira que aguantarte todo un día, no lo hace cualquiera. –

- ¡Hiro!!! – reprochaba el menor mientras hacia un tierno puchero y zangoloteaba al pelirrojo.


- Hasta mañana Sakano-san. -

- Hasta mañana jefe, que descanse… -

- Por cierto… ¿de casualidad sabe si Mr.K regreso por la tarde…? -

- Me parece que estuvo en el estudio con la Srta. Noriko, aunque creo que había mas personas, se oía semejante escándalo y… – fue interrumpido por el mayor.

- Comprendo… - contesto con su acostumbrada sonrisa - entonces ya llego… - dijo para si, dejando a un Sakano muy confundido. – Gracias. - respondió para luego salir del edificio.


- Joven Shuichi – se escucho la voz del mayordomo a través de la puerta.

- Adelante Takaki… -

- Joven, su tío me pidió que le informara que se va a servir la cena… -

- Esta bien… por favor ponga un plato mas para Hiro y en un momento bajamos. –

- Por supuesto… me alegra que nos acompañe nuevamente joven Nakano. – dijo mientras hacia una leve reverencia para después retirarse.

- Hay que bueno… ya me estaba dando hambre. – comento como si nada.

- Jajajaja… eso es lo que me gusta de ti Shu, que aun en los peores momentos no se te va el apetito. –

- Si jajajaja… es que recuerdo que mi padre decía que era mejor pensar con el estómago lleno… - respondía más animado al tiempo que ambos salían en dirección al amplio comedor.


- Hola Eiri, me alegra que recapacitaras y nos dejaras entrar… - decía su hermana mientras entraba al departamento.

- …………………………….. – simplemente se quitó de en medio para dejarlos pasar.

- Hay hermanito, dinos... ¿Por qué es que estas tan cansado? – preguntaba un intrigado Tatsuha.

- Hola… joven Eiri. – saludaba Ayaka, la cual se veìa mas arreglada de lo normal.

- Hola. - se digno a responder el escritor.

- Oye que bien luce… ¿acaso contrataste a un decorador de interiores? Por que si es así deberías recomendármelo, desde hace tiempo que le he dicho a Touma que deberíamos remodelar la casa y… -

- No contrate a nadie. -

- Vaya no me digas que tu solo escogiste estos muebles… -

- Tampoco he dicho eso. –

- ¿Ehh? Bueno no importa, sabes…. te estuve llamando para decirte que te visitaríamos pero no pude localizarte. – comentaba Mika tratando de ver si su hermano le iba a ocultar lo que estuvo haciendo.

- Mmm… pues supongo que es lógico, no me lleve el teléfono y pase la mayor parte del día fuera. – dijo de manera natural mientras encendía un cigarrillo.

- ¿Es… estuvo con alguien…? – pregunto Ayaka.

- Así es… -

El ambiente se tenso… en realidad pensaban que no iba a admitirlo tan fácilmente.

- Eiri no creo que debas… -

- ¿Que deba qué, ocultarlo? – la interrumpió el rubio.

- Hay hermanito eres mi héroe… - decía emocionado el menor de los Uesugi.

- ¡No te metas Tatsuha! – respondía furiosa su hermana.

- Pero si yo no tengo nada que ocultar… después de todo tarde o temprano se tenían que enterar. – soltó como si nada.

- ¿Enterarnos de que? –

Ayaka no pudo contenerse más y pidió que la dejaran sola con el rubio.

- Mika por favor… déjenme hablar con el joven Eiri… -

- Pero… - trato de reprochar aunque su hermano menor la detuvo.

- Vamos Mika… creo que deberíamos dejarlos solos por un momento. - decía el menor, mientras dirigía a su hermana hasta otra habitación.


La cena estaba servida… todos disfrutaban de sus alimentos como cualquier otro día, el lugar principal de la mesa lo ocupaba Kouta, a su derecha estaba Shuichi y a un lado de este se encontraba su mejor amigo.

- Shuichi… hoy me reuní con Touma, como sabrás ahora es él quien esta a cargo del restaurante, pero no te preocupes que los dejara seguir cantando ahí. -

- ……………………………. –

- Bueno… aunque de eso ya se arreglaran con el, además va a mandar a uno de sus hombres para que administre el lugar… -

- ¡Pero si ya sabes que de eso se encarga Hiro! – le reprocho.

- Si lo sé, pero no tiene importancia, Hiroshi seguirá percibiendo el mismo sueldo, simplemente le asignaran algún otro cargo. –

- Pe… -

- Esta bien Shu, yo no tengo ningún problema con eso. –

- ¿Lo vez Shuichi? Aquí el único inconforme eres tú. –

- Como sea… necesito hablar contigo referente a lo del compromiso… - dijo el menor.

- Vaya… ¿eso quiere decir que ya te decidiste por alguien? –

- No… aun no, pero aceptare cualquier propuesta que me hagan y como es a ti, a quien piden mi mano… -

- Ya entiendo… entonces le daré el visto bueno… de eso que no te quede la menor duda. – respondía con una enorme sonrisa en sus labios.


- Y bien… ¿de que querías hablar? –

- Yo… bueno, sabe muy bien lo que siento por usted y ahora que esta resuelto lo de nuestro compromiso, yo estoy dispuesta a… -

- No se a que te refieres… nuestro compromiso no existe, yo en ningún momento acepte, además seré honesto contigo... -

- …………………………… - no pudo contestar nada, sabia perfectamente lo que vendría, pero aun así no se rendiría tan fácil.

- Estoy saliendo con alguien. -

- No… no importa, yo entiendo perfectamente que usted puede salir con quien quiera y lo acepto pero no tiene por que terminar nuestro compromiso… - suplicaba la castaña.

- Me voy a casar con él… así que no puedo ser tu prometido. –

- Pero… yo… ¡El no le hará feliz! – soltó enfurecida.

- ¿Y tu si? -

- ………………………………… -

Nuevamente el silencio se hizo presente, Ayaka llevo sus manos hasta su rostro… se sentía tan triste y humillada, que no pudo contener mas aquellas lagrimas que luchaban por salir.

El rubio no dijo nada… solo prosiguió el camino que siguieron sus hermanos, sabia que Ayaka necesitaba un tiempo para estar sola.


- ¿Eiri… es verdad lo que le has dicho? –

- Lo es… -

- Pero apenas conociste a Shuichi… ¿estas seguro de lo que quieres hacer?

Enarco una cena… algo estaba mal, ¿como diablos sabia su hermana que se trataba de Shuichi?

- Estoy seguro… y como estas tan bien enterada, supongo que ya no hay más de que hablar. – dijo mientras le señalaba la puerta.

- Los vimos en el centro comercial, es por eso que supuse que seria el. –

- Sabes del acuerdo que hice con el viejo ¿no? –

- Si –

- Pues dile que tengo un prometido que cumple todos sus requisitos y que me caso en una semana. –

- Eiri… aun puedes cambiar de opinión, se que Shuichi es una buena persona, pero ambos son muy distintos además de que él no sabe nada de tu… no sabe nada de ti, ni tú de el… podrían sufrir mucho con esta decisión. –

- Deja que eso lo decida yo. –

- ¿Shuichi… te acepto? –

- Si… - mintió, sabia que su hermana no se calmaría si le decía la verdad.

- De acuerdo… mañana temprano hablare con papá y por la tarde terminaremos esta conversación. – dijo para ir al encuentro de Ayaka, dejando solos a sus dos hermanos.

- Eiri, si estas realmente seguro, quiero que sepas que te voy a apoyar… -

Yuki pensó que realmente su hermano estaba madurando, así que en respuesta a ese comentario le dedico una casi perceptible sonrisa.

- Aunque… si no estas muy convencido de dar ese paso, yo podría quedarme con ese precioso ángel rosado… - decía mientras un hilito de sangre escurría por su nariz al imaginarse a lado del pequeño peli rosa.

- Largo… - gritaba el rubio mientras daba un fuerte golpe en la cabeza de su hermano menor, causándole una enorme contusión.

- Ay… no tenias que hacer eso aniki, si no lo quieres compartir esta bien, no te culpo… – replico el menor para después salir apresuradamente.


Se encontraba en su habitación… ya tenia rato que Hiro se había marchado, argumentando que estaba cansado y que se verían al siguiente día para ir al colegio, ya que después tendría que ir al restaurante para hacer posesión de su nuevo cargo.

Suspiro y cerro sus ojos… los abrió exaltado, aun no entendía la razón por la cual cada vez que los cerraba veía claramente aquel beso que había recibido, aquel que le hacia poner una cara de idiota cada vez que lo recordaba.

- ¡Me... beso… me beso… jajajaja… me beso!!! – se dejo invadir por la emoción de su primer beso, aceptando lo que no quería… aceptando que ese beso le había encantado.

En ese momento no quiso pensar en nada más… se dejo llevar por aquella pequeña alegría y con ese pensamiento se quedo profundamente dormido, sin saber que no muy lejos de ahí, un rubio de ojos dorados se encontraba en la misma situación.


Nuevamente despertaba de mal humor… no tenia el habito de levantarse temprano, pero en esta ocasión haría nuevamente una excepción, ese día seria muy largo, primero tendría que ir a hablar con el pesado de Kouta para después aguantar nuevamente el sermón de su hermana y estaba seguro que también el de su padre…

Desayuno algo ligero, un café con un omelet y un poco de jugo, acompañado por supuesto de su acostumbrado cigarro, para después salir en dirección a la casa de los Shindou.


Había dormido como tenia mucho que no lo hacia, lo que le ocasiono levantarse tarde para asistir al colegio, corrió a tomar un baño, salió y se arreglo con un ajustado uniforme de color negro que lo hacia lucir realmente guapo, tomó sus libros y corrió rápidamente al comedor… que por muy tarde que se le hiciera no podría volver a prescindir de sus sagrados alimentos… los cuales consistían en unas crepas de manzana, un par de tostadas con mermelada de durazno, café, jugo y una deliciosa gelatina de fresa, al menos con eso aguantaría hasta el almuerzo.

Salió al encuentro de su amigo que lo esperaba afuera en su motocicleta, para después dirigirse a su instituto.


- Buenos días joven Yuki… ¿en que puedo servirlo? – hablaba el mayor mientras con un ademán lo invitaba a tomar asiento.

- Seré directo… se que tiene un sobrino que… -

- Ahh Shuichi… ¿Qué tiene que ver él en este asunto? – interrumpió Kouta.

- Precisamente él, es el asunto… -

- No comprendo. –

- He venido a pedir su mano… -

Un gesto de confusión se dibujo en su rostro… no creía lo que había escuchado, aunque después de asimilarlo su expresión se relajo mostrándose sonriente.

- Vaya y… ¿que le hace pensar que le cedería su mano? Shuichi tiene muchas (os) pretendientes que llegaron antes que usted. – respondió con maldad.

- Digamos que soy el famoso escritor Yuki Eiri, como usted mismo lo dijo el día de la fiesta… y por si fuera poco usted ha recibido una fuerte suma de dinero, en calidad de préstamo por parte de mí familia, que por cierto también es de mucho prestigio… ¿Qué pasaría si yo decidiera pedir parte de lo que me corresponde y que supongo, ahora mismo no tiene como pagar? A menos que ocupe la otra parte del préstamo para pagarme… y como sabrá eso lo dejaría aún con parte de la deuda y no vería absolutamente nada de ahí. –

- ¿Me esta chantajeando? –

- Eso suena muy feo, mejor llamémosle persuasión… - respondió con sorna.

- Entonces si le dejo contraer matrimonio con mi sobrino… ¿Yo qué gano? –

- Mjja… no esperaba menos de alguien como usted, pero me parece que ganaría el disfrutar íntegramente del dinero, se despreocuparía de todo lo relacionado con el chiquillo y lo más importante es que no mancharía la reputación de su familia… -

- ¿Y usted que gana? – pregunto curioso.

- Eso… es algo que no le interesa… -

- Deje que lo piense. -

- Tiene cinco minutos, ya que no pienso esperar más… –

- De acuerdo, pero… -

- Avísele a su sobrino que ya esta comprometido y que la boda será en siete días… así que mañana por la tarde mandaré a alguien a recogerlo para iniciar con los preparativos. -

El moreno no pudo ocultar su sorpresa al escuchar la fecha de la boda… pero lo que el escritor había dicho era muy cierto, entre más pronto se casara Shuichi, más rápido se desharía de él y de su cuñada… pensándolo bien era una muy buena oportunidad, así que decidió callar y asentir a lo que le decían.


- Shu… ¿crees que estarás bien? –

- Ya te he dicho que si… no te preocupes, en cuanto acabe, iré directo a casa y si veo que esta muy solo llamo a Takaki para que mande por mi. – respondía el menor.

- De acuerdo, pero si quieres te espero y te llevo a casa… -

- No es necesario Hiro, tienes que ir a trabajar… y con eso de que va haber un nuevo administrador, no creo que sea conveniente que llegues tarde. –

- Bueno, entonces te veo mañana temprano, espero que no tardes en salir… por que ahora si te dejo. –

- Buuu, Hiro si que eres malo… –

- ¡Jajajaja… eres un tonto Shu!!! – dijo el pelirrojo al tiempo que se ponía el casco y se alejaba en su motocicleta.


- Ken… ¿has visto a Tacchi? –

- Pues estaba aquí hace un momento y de repente me dijo que tenia algo que hacer y salió apresuradamente… ¿Por qué Ma, sucede algo? –

- No, no es nada… - respondió dudoso.


Casi todos los alumnos se habían marchado, solo quedaban unos cuantos que tomaban clases de apoyo y como Shuichi era muy bueno en Historia estaba ayudando a una chica de su clase, por petición de uno de sus profesores, así que después de despedirse de su amigo, se dispuso a ir a la biblioteca, que era en donde se encontraba con su compañera para estudiar.

- ¡Hola… Shu!!! – dijo con malicia un chico de cabello oscuro que salía de un pasillo impidiéndole el paso – Pero mira que tengo buena suerte… otra vez te dejo solo tu perro guardián.

- Ta… ¡Taki! – su rostro palideció al ver a su alrededor y comprobar que estaba completamente solo…

- ¿Acaso no te alegra verme, mi precioso Shuichi? – decía mientras lo tomaba de las muñecas y lo arrinconaba con brusquedad.

- De… déjame… por… por favor… - forcejeaba con el moreno, tratando de soltarse de aquellas manos que lo sujetaban fuertemente.


Encendía un nuevo cigarrillo, ya tenia algún rato que se había marchado de la casa de los Shindou, pero aunque todo salió como lo planeo, había algo que no lo dejaba tranquilo.

Cerró sus ojos con cansancio para después volverlos a abrir y observar la credencial que mantenía en su otra mano.

- Shu… - suspiró sin saber por que se encontraba en aquel lugar.


- ¿Qué le ocurre? – preguntaba una enfermera a la paciente que tenia a su cargo.

- ………………………… -

- Mmm… ya se, es otra vez por que Shuichi no le ha llamado… ¿verdad? – insistía la mujer.

- No, es solo… que… tengo un mal presentimiento… - su rostro reflejaba tristeza, pero sobre todo mucha preocupación.


Pss espero que la espera haya valido la pena y el capítulo haya sido de su agrado.

Muchas gracias por leer, especialmente a esmeralda-chan y a mayi cullen por seguirme apoyando con sus lindos reviews.

Salu2!!!