En mi vida me han pasado varias cosas raras, enfermar e incluso algunas que ni siquiera tengo palabra para describirlo. Pero esa noche, cuando me pase hablando con Dipper en el sótano de aquella cabaña donde todos dormían menos nosotros, sentía que esa experiencia entraba sin duda en aquellas que no sabía cómo nombrarla ¿extraña? ¿Única? ¿Especial? Parece encajar en todas, pero también en ninguna a la vez.

Dipper estaba nervioso, su ansiedad era casi palpable pero antes de que pudiera articular algo, el chico hablo.

—Quería darte las gracias por haberme ayudado con lo del baño— dijo el chico — me has salvado, y no estoy exagerando.

—Pero ¿No crees que te estas arriesgando a venir solo aquí solo por eso? No tenías que agradecer nada— negué aunque por dentro sentía que algo se activaba y era glorioso.

—Es que quería hablar contigo a solas... me llamo la atención que eras paciente de mi tío, aunque estaba demasiado asustado para admitirlo— hizo una pausa, pensando cuales serían sus palabras, como si temiera que alguna palabra equivocada sería similar a dar un paso en falso en un campo minado; podría volar solo por un pequeño error— quería preguntar ¿Por qué me dijiste que me entendías porque pasaste lo mismo?— pregunto por fin, después de aproximadamente dos minutos de silencio. Estoy seguro del tiempo, lo estaba contando en silencio.

—Porque yo también me cortaba, pequeño— dije mientras alzaba un brazo que estaba cubierto de la tela de una playera amarilla de manga larga. La levanto un poco.

Las cicatrices no son más que finas líneas que surcan mi piel. Pequeñas fantasmas testarudas que se niegan abandonarme, un eterno recordatorio que me hacía recordar aquella tan buenos y malos momentos. Dipper acerca una de sus manos, temblando levemente. Le llama la atención aquellas diminutas marcas que se marcan solamente en mi muñeca desnuda.

—Suicidio— susurro absorto en sus propias palabras.

—Intento de suicidio, si lo fuera no estaría hablando contigo— corregí para volver a cubrir mi brazos, me di cuenta de cuanto frio en ese lugar— no es tan malo.

— ¿Por qué?— pregunto confundido.

—Hay cosas que no deberías saber niño— negué de inmediato para ver como aquel niño solo bajaba la cabeza, arrepintiéndose haber dicho eso— tampoco es para que te pongas así.

—No debí preguntar eso, lo siento, yo...

—En serio no pasa nada ¿y tú? ¿Cuál es tu triste historia?

—Creo que ya no tengo motivo— rio con cansancio— al principio era porque todos se burlaban de mí, después por la muerte de mis padres, después...después, supongo que ya no podía parar— se lleva su mano a uno de sus brazos — y siento que les estoy fallando a todos porque prometo que no lo hare, pero no puedo evitarlo.

—Te comprendo— suelto otra mentira que aunque ruin, parece calmarle, solo un poco— después de todo la familia es lo único que se tiene— suelto otra y por alguna extraña me termina afectando a mí también. Me tiembla un poco la voz, pero no es algo que pueda arreglar en segundos.

—Me gustaría pensar que todo cambiara ¿tú qué crees? Parece que has estado más tiempo en esto, aunque es algo obvio ¿no?

—Posiblemente, estoy en eso— rio y siento como se tensa. Sus reacciones en si son fáciles de ver. Dipper es demasiado simple, un libro abierto de par en par a la espera de ser leído. Acepto esa invitación sin ninguna demora— tal vez tú puedas hacerlo mejor que yo— finjo una sonrisa de condescendía. Te deseo lo mejor aunque la verdad es lo que menos me interesa es su bienestar. Soy un egoísta de lo peor, pero no me siento mal.

—Muchas gracias, Bill, hace mucho que no hablo con nadie así— una sonrisa aparece en sus labios— en serio te lo agradezco.

—Bueno no es nada, aunque deberías ir a dormir, tienes unas ojeras y sospecharan si te ven así.

—Creo que si— se levantó— por cierto— dijo para buscar algo. Le miro curioso al ver como cogía una libreta cualquiera y arrancaba una hoja para coger también un bolígrafo y con rapidez anotar algo. Soltando una sonrisa aún más amplia- podía notar como nacían pequeños hoyuelos en sus mejillas- se acerca a mí con aquel pedazo de papel— me gustaría hablar contigo, este es el número de mi celular, aunque claro si quieres...

—Por supuesto— cojo el papel mutilado para guardarlo en el bolsillo de mi pantalón— será bueno que no cuentes esto a nadie.

—Tienes mi palabra que nadie sabrá que mantenemos contacto alguno— dijo haciendo como si cerrara su boca con un cierre invisible y lo cerrara con seguro— te dejo descansar Bill, ten una buena noche y lamento haber venido hasta aquí.

—No pasa nada, Dip, tú también— me despido. Dipper se toma la molestia de apagar las luces y solo me mantengo en mi cama improvisada.

Una sonrisa retorcida no puede evitar nacer. Oh Dipper, eras tan adorable y sencillamente condenable. No sabía en el inferno en el que estaba metiendo, no sabías que te ofrecías en una bandeja de plata. Seria con encanto tu torturador. Ya no tienes escapatoria.

Continuara.

El capitulo esta hecho...no se, no me gusto nada u.u pero tengo palabra aunque retrasada quiero que no sea un descaro de mi parte.

Nos vemos ono