ME SIGO MURIENDO DE CALOR. Sí, queridos, esto es lo que pasa cuando te vas con tu familia de vacaciones a Huelva. Y HAY 45 PUTOS GRADOS. La única otra vez que he pasado tanto calor fue en Túnez, que llegamos a 50º T.T
¿Y qué fue de mi vida en estas dos semanas? Seguro que os lo estáis preguntando. YO LO SÉ. Pues para empezar, ¡aprobé el teórico del carnet de conducir! Así que ahora solo me queda empezar a atropellar gente en agosto. CONSEJO: Si vivís por Navarra, no salgáis a la carretera ese mes por precaución, malo sea que os mate (?) Después de eso, me llegaron mis preciosos libros de biología sobre orcas y me enganché a ellos cual posesa (que ya sabéis que soy -3-) Eh, no os olvidéis que al fin y al cabo, soy mujer de ciencias xD Posteriormente llegó San Fermín, ¿sabéis qué es? Me imagino que muchos sí. Para los que no: es una fiesta de Pamplona (Navarra) donde hay encierro de toros, corridas de toros (NO VAYÁIS, ES MALTRATO ANIMAL), alcohol, borrachos, música, más alcohol, más borrachos, agresiones sexuales... Una juerga, vamos. Que también tiene sus cosas buenas, pero bueh, yo soy más de quedarme escribiendo el fanfic que irme de parranda por ahí. Y DEBERÍAIS ESTAR AGRADECIDS O NO TENDRÍAIS ESTE CAP -3-.
Se me olvida algo, se me olvida algo... Ah, ya... ¡ME ACEPTARON EN LA UNIVERSIDAD! Que era algo que ya daba por sentado, pero confirmarlo es genial uwu Ya solo me queda formalizar la matrícula y en septiembre empezar el curso x3 Y marearme con las becas. ESO DA MUCHO EL COÑAZO.
Y ahora responderé a mis reviewcitos. Antes de nada, MUCHAS GRACIAS A TODOS. Saber que hay lectores fantamas que me han dejado un comentario me anima tanto que lo mismo vuelvo de mi derretición para escribir un capítulo bien largo uwu. ¡Dentro reviews!
*Karinits-san: Creo que en este capítulo vas a tener tu momento ShikaTema, aunque no creo que te satisfaga del todo(?) Y lo de la huelga ya ves que me ha servido, ¿quién dijo que las amenazas no te llevana ningún sitio? xD Seguiré escribiendo para que puedas disfrutar de más caps como este ;)
*luluxxy: PRIMERA LECTORA FANTASMA EN COMENTAR. Muchas gracias *le da un pastel* Si me dejas uno más, te dejaré acariciar uno de mis patitos amarillos(?) El personaje de Chojuro me encanta manejarlo, y saber que te has dado cuenta de esos celos tontos de Shika me hacen muy feliz XD Haré más situaciones así, aunque no me los imagino muy celosos por su orgullo -3- Voy a desarrollar muchas relaciones en este fanfic, así que espero que lo disfrutes uwu
*FannyK03: No te me adelantes... Celoso sí, pero para la lujuria tendrás que esperarte un poquito (?) xD Aquí te dejo otro cap uwu Y chica, esto no es calor, esto es muerte. Tú y yo con esta temperatura te digo yo que no llegamos al mes que viene(?) T.T
*KiarikaKawaii: Eso es lo que quiero, que con cada capítulo capture más vuestra atención y os guste cada vez mas el fic uwu Ya tienes un nuevo cap para tu drisfrute ;)
*ANABELITA N: Seguro que has acertado con los pensamientos de Shika, aquí todos pensamos igual(?) En este cap tienes otro momento ShikaTema para disfrutar, ¡y habrá muchos más!
*Diana Nara: Espero que no se te haya hecho larga la espera, ¡gracias por el review!
*majothemexican: Si, chica, nuestro Shika es muy denso, qué le va a hacer... ¡y ya verás en este capítulo! xD
*MarFer Hatake: ¿DESDE EL PRIMER CAP Y ME COMENTAS AHORA? *la mata* Si es que... bueno, al menos ahora te has redimido, estás perdonada (?) Aunque por otro lado saber que me lees desde el inicio y que sigues la historia me pone muy contenta uwu Vamos a tener mucho Chojuro en estos caps, por no hablar de Darui y Kuro, así que ya verás ;)
*Guest: Lo que más me apena es no saber tu nombre T.T A partir de ahora todos los que comenten sin inventarse un nombre se llamarán Pippiolo, ¿vale? Bien uwu Me alegra saber que eres lectora constante y que tienes en cuenta el tiempo y el esfuerzo que pongo en este fic xD Me trabajo mucho la lógica y el sentido de la historia, así que saber que los lectores coincidís en ello me pone de muy buen humor ^^ Y GRACIAS POR EL PATITO T.T
*Kitina: Tampoco te me mates a esperar, ten un hobby o algo(?) Nah, mejor piensa solo en mi fic :) Ya te dejo aquí otro cap para tu disfrute uwu
*Barbara: EXACTO, ¡VIVA EL SHIKATEMA! Que nos escuchen todos -3- Gracias por los ánimos para seguir con el fic. Hay capítulos que quiero escribir más que otros, pero sé que el resultado merecerá la pena x3 Te aseguro que poco a poco la relación de Temari y Shika se estrechará (en este cap ya hay un paso importante), aunque habrá complicaciones xD Y sí, me encanta Chojuro y también me parece adorable, aunque tengo que tener en cuenta que desde la guerra maduró t.t
*Shirae: Querida, que me mandases el review por MP debido a que se te borró el review es algo que agradezco mucho. MUCHO. Ya tengo medio carné de conducir, y ahora solo me falta el práctico como he dicho, así que morirá gente (?) La verdad es que metí a Chojuro en el grupo de los exámanes porque es de los que más me gusta manejar, a pesar de que Darui también me encanta xD Y lo de la apuesta... Tenía que hacerlo, era fácil de imaginar (?) Los colores les van a seguir subiendo durante bastante, ¡y lo peor es que no se dan cuenta! Espero que disfrutes de este capítulo, y luego tendrás tu adelanto para satisfacerte uwu
Sobre este capítulo... Sé que os va a gustar. Y sé que me váis a matar al final del capítulo, pero yo sé que seguro que luego me revivís para que siga con el fanfic uwu ¿Parte mala? No hay "acción" en el sentido de batallas. ¿Parte buena? Hay mucho ShikaTema, con un CASI momentazo (?) No os spoileo más y os dejo con el cap ^^
Temari apreciaba realmente un poco de calma y relajación después de todo su trabajo esos últimos días. Por no hablar del estrés que causaba también su trabajo en el Consejo. Como kunoichi estaba acostumbrada a todo esto, pero no quería decir que no mereciera un poco de tiempo libre de vez en cuando.
Las aguas termales estaban casi vacías, así que habían podido coger una habitación grande, con una habitación para los chicos y otra para ella sola. La suya tenía acceso a los baños de mujeres, separados del de los hombres por una pared alta de troncos. La kunoichi de Suna no sentía vergüenza de enseñar su cuerpo en un lugar así, pero si pillaba a alguien espiándola, lo mataría. Mientras se quitaba la ropa y la guardaba en una de las cestas, observó las nuevas cicatrices que había obtenido en sus últimas misiones. Casi podían confundirse con las que tenía desde la infancia, pero ella recordaba cuándo se había hecho cada una de ellas. Introdujo su cuerpo en las aguas lentamente, cubierta por un toalla que le tapaba desde los pechos hasta poco antes de las rodillas. El calor le hizo estremecer, pero se trataba de una sensación placentera, que la envolvió completamente cuando el agua le llevó al cuello y apoyó la espalda en una pared de piedra. Se había dejado el pelo suelto, y se lo masajeó para deshacer los posibles nudos que podía haber.
Casi una hora más tarde decidió que era hora de salir a secarse o de lo contrario permanecería arrugada eternamente. Fuera tenía una yukata de seda para ponerse, de color verde oscuro con detalles dorados. Sonrió al percatarse de que pegaba con el color de sus ojos. Se tomó la libertad de dejarse además el pelo suelto, recogió sus ropas y la toalla y se dirigió a su habitación. Al abrir la puerta corrediza a la sala común con su compañeros, encontró a estos charlando animadamente sobre lo que parecían ser estrategias de shogi. Chojuro llevaba una yukata azul con adornos rosas, mientras que la del nara era morado oscuro y con los detalles en plateado. Fijándose mejor se percató de que el nudo de Shikamaru estaba hecho sin esmero, por lo que la yukata se abría a medio pecho, dejando ver parte de sus pectorales. Al darse cuenta de lo que estaba haciendo, Temari apartó la mirada y se ajustó su propia yukata.
-Oh, Temari, ¡te queda muy bien esa yukata! -comentó Chojuro-. Combinan con el color de tus ojos.
La kunoichi sonrió al shinobi y luego miró al Nara, esperando una opinión por su parte. Finalmente, el chico suspiró.
-Tsk, ese color te favorece, problemática.
Temari sonrió victoriosa y levemente sonrojada; agradeció que el calor sirviese de excusa para ello.
-Hokage-sama ha dicho que esta noche hay un festival, ¿no? -preguntó, sentándose junto a Shikamaru en el sofá-. ¿Qué os parecería ir un rato?
El Nara bostezó sin prestar mucha atención; había estado en cientos de esos festivales, uno más no marcaría la diferencia. Estuvo por responder que él se quedaría descansando, cuando vio los ojos de Temari, fijos en las luces más allá de la ventana. Colores desde el morado hasta el naranja iluminaban el fondo, y si había suficiente silencio, podían escucharse a niños reír y correr. La kunoichi realmente parecía querer ir. Shikamaru suspiró, se rascó la nuca y luego levantó esa misma mano.
-Yo voy, no estaría mal que nos diera un poco el aire después de días en la oficina.
La mirada de ambos se fijó entonces en Chojuro. El joven shinobi meditó unos segundos, luego procedió a estirarse y bostezar lo más creiblemente posible.
-Creo que me quedaré aquí -dijo quitándose las gafas y frotándose un ojo-. Tengo sueño, así que supongo que me iré a dormir.
-Bien, entonces procuraremos no hacer ruido al volver -dijo Temari.
Un segundo después se levantó con una sonrisa en los labios y el Nara caminando detrás suya. Los dos atravesaron la puerta de la habitación e inmediatamente Chojuro soltó un "¡Yabai!"* ilusionado. Ahora podía decirles a Darui y Kurotsuchi que había conseguido que esos dos tuvieran una segunda cita. O bueno, al menos algo parecido a eso. Sonriente, tomó uno de los libros de la estantería de la sala y se puso a leer. Realmente estaba agotado, así que no tardó en dormirse sobre el futon, con el libro sobre las piernas y las gafas medio caídas.
El silencio se había establecido entre los dos desde que habían abandonado la habitación de las aguas termales. Un pequeño bosque conectaba estas con las calles comerciales donde se estaba celebrando el festival. Mientras avanzaban entre los altos tallos de bambú, las luciérnagas iluminaban en alrededor junto a las estrellas y la luna, brillantes en un cielo azul oscuro, casi negro. Caminaban uno al lado del otro sin decir palabra. No necesitaban hacerlo; eran amigos desde hace tantos años que se sentían cómodos con la simple presencia del otro. Cuando llegaron a la salida del bosque, Temari se paró para observar un momento la imagen frente a ella: las luces multicolores iluminaban las calles y el ambiente era contagioso desde lejos; invitaba a pasar la noche fuera de casa. De nuevo, Shikamaru pudo ver en sus ojos esa mirada que había observado unos segundos antes. No sabía qué expectativas tenían la kunoichi sobre el festival, pero esperaba que se cumplieran todas.
-¿Cómo son en Suna? -preguntó mientras seguían avanzando, introduciéndose en las calle principal. Ella le miró sin entender a qué se refería-. Los festivales, ¿cómo son?
-Bueno… No tan vivaces como estos, claro -empezó a decir-. Siempre los hacemos al atardecer o a las noches, ya que es cuando la temperatura es más agradable para pasear. También tenemos puestos y eventos como aquí, pero no es todo tan… llamativo. Aquí hay luces por todas partes.
-Hai… Quienquiera que organice estos festivales definitivamente quiere que todos sepan que estamos de celebración -bromeó él-. Si algún día conozco a esa persona, le daré tu opinión como embajadora de Suna.
Ella sonrió y continuaron su camino, parándose en distintos puestos en los que Temari pudo apreciar las recetas típicas de allí, las obras artesanales, las ropas, máscaras… Durante su paseo se encontraron con Naruto y Hinata, juntos en una cita. El rubio había conseguido un peluche gigante de tigre azul para su novia, y no se había parado a pensar que tendría que cargar con él toda la noche. Pese a ello, los dos rebosaban de felicidad y amor. Verlos de aquella forma hizo que tanto Shikamaru como Temari, cada uno por su parte, se plantease si podrían tener algo así. Sin el peluche de por medio, claro.
En uno de los puestos donde pararon compraron recuerdos para Gaara y Kankurou, e incluso un par de máscaras a juego que solo llevaron unos minutos. Poco después una voz los llamó desde el otro lado de la calle; Ino había gritado sus nombres mientras se acercaba, arrastrando a Sai de la mano con ella. El Nara sabía que había algo entre ellos, pero no se atrevía a decir que estuvieran saliendo; su compañera lo hubiera hecho a saber a toda la aldea de haber sido así. Sin embargo, Sai sonreía de verdad, disfrutando de la escena y saludándolos al llegar a su lado.
-Kombaga, Temari-san, Shikamaru.
-Kombaga, Sai -respondió el Nara-. ¿Ino te está dando muchos problemas?
-Oi, oi, Shikamaru, ¡yo nunca doy problemas! -replicó la rubia, lanzándole una mirada fulminante-. Solo estábamos disfrutando un poco del festival, ¡este año se han lucido con los puestos de comida! Allá donde esté Chouji debe de estar disfrutando mucho.
Los cuatro rieron al recordar a su amigo.
-También hay unos puestos de pintura un poco más adelante -dijo Sai, levantando la bolsa que cargaba con su mano libre, indicio de las compras que había hecho.
-Ne, ne, ¿vosotros también estáis en una cita?
-¿Ah? -soltó Temari. Consiguió ocultar su sonrojo hábilmente, aunque Sai fue capaz de percibirlo. Luego sacudió la mano-. Ie, ie, hemos decidido venir a dar una vuelta, Chojuro nos hubiera acompañado si no hubiese estado tan cansado.
-Creo que tengo una mejor teoría de por qué no ha venido… -susurró Ino, sonriendo.
Shikamaru alzó una ceja, interrogando a su amiga con la mirada, incapaz de entender lo que acababa de decir.
-Nada, nada… -la Yamanaka apretó el agarre de la mano de Sai y se despidió con la otra-. Nosotros vamos a seguir paseando, ¡pasároslo bien!
Observaron a la pareja alejándose; Ino se estaba riendo de algo que Sai acababa de decir, inclinándose sobre él levemente.
-Ese era el chico que estuvo retenido por Gengo, ¿verdad?
Un escalofrío recorrió la espalda de Shikamaru al oír el nombre del hombre que casi consiguió que echase a perder todo por lo que tantos se habían sacrificado. Tardó unos segundos en responder mientras empezaban a caminar de nuevo.
-Sí, Sai -respondió, rascándose la nuca-. Ha tenido una vida bastante dura por todo su pasado en la Raíz de Danzo, que Gengo lo atrapase también le afectó.
-Lo vi llorar -dijo ella de repente, recordando su batalla-. Mientras peleábamos, como si hubiera un conflicto en su interior. Me alegra ver que ahora está mejor, sonriendo. Parece que tu compañera ha tenido que ver con esa recuperación.
-Hai… Después de la guerra, al igual que todos nosotros, Ino se comprometió a no dejar sufrir a ningún otro de nuestros compañeros -dijo él-. Me contó cómo se había introducido en la mente de Sai para sacarlo de la oscuridad. Si no hubiera habido alguien con los jutsus del clan Yamanaka seguramente hubiera sido imposible ayudarle.
-No seas bakka, Shikamaru -intervino ella, con tono serio pero sonriendo-. Es obvio que no fue solo por los jutsus. Esos dos tienen una conexión especial, o de lo contrario no hubiera podido sacarlo del jutsu de Gengo.
-Tú me hiciste despertar a mi.
Las palabras habían salido de la boca del Nara antes incluso de que pensara en lo que significaban. Ambos apartaron la mirada, avergonzados.
-Bueno, solo hizo falta mandarte a volar con mi tessen -dijo Temari, aliviando el ambiente con una leve carcajada. Luego añadió-: Volvería a hacerlo las veces que fueran necesarias.
Ambos shinobis rieron. Shikamaru se abstuvo a decirle que no había sido el golpe lo que le había sacado del jutsu, sino la voz de ella gritando su nombre. Su conversación acabó derivando en otras, y no hubo tema de que no hablaran mientras disfrutaban del festival entre risas y bromas. Era gracioso darse cuenta de que para todos parecían una pareja, mientras que ellos estaban demasiado ciegos para darse cuenta.
Cuando la calle principal empezó a vaciarse porque la hora de la cena se acercaba, la voz de una niña resonó entre los puestos.
-¡Shika-onii-chan!
Los dos jóvenes se dieron la vuelta para encontrarse con Mirai, que los saludaba desde uno de los puestos de premios. Kurenai estaba arrodillada a su lado, sonriéndoles. Al acercarse pudieron ver que el puesto donde estaban era de captura de peces de colores. Te daban una pequeña red y si conseguías sacar a uno de los peces del agua, podías quedártelo.
-Kombaga*, Kurenai-sensei -saludó Shikamaru. Luego se arrodilló junto a la pequeña, acariciándole el pelo-. Hola, Mirai, ¿están intentando capturar un pez?
-¡Hai, Shika-onii-chan! -respondió con una sonrisa que mostraba todos sus dientes-. ¡Mira cómo lo hago!
Había que admitir que la niña tenía empeño, porque incluso con la tercera red rota, continuaba intentándolo, aunque podía notarse que se le estaba agotando la paciencia. Era bien sabido que este tipo de puestos siempre tenían algún tipo de trampa que hacían muy difícil ganar un premio, pero Mirai era demasiado joven para entenderlo. Cuando la cuarta red se rompió y liberó al pez que había estado intentando atrapar, la tiró al suelo y se cruzó de brazos, con las mejillas hinchadas, haciendo un mohín.
-¡Quiero un pez!
-No seas así, Mirai, ya lo has intentado muchas veces -le reprochó Kurenai.
La niña miró a su madre con ojos de cachorro, pero la mujer ya estaba más que acostumbrada a aquel chantaje, así que no cayó en él. Shikamaru… Bueno, era un caso a parte. En el momento en el que Mirai le tiró de la manga de la yukata con aquellos ojos, supo que estaba perdido. Suspiró, sacando el monedero que llevaba atado en la cintura y pagando al tendero para tres redes más. A su lado, Temari aguantaba la risa al ver lo fácil que resultaba para la niña chantajear a su amigo. Desde luego el día que fuera padre lo tendría difícil para mantener su autoridad…
-¿Cuánto crees que tardarán en darse cuenta de que no van a conseguir un pez? -le susurró la sensei.
-Creo que Shikamaru ya es consciente de ello, pero tu hija sabe muy bien cómo conseguir lo que quiere.
Las dos mujeres rieron por lo bajo mientras observaban al Nara agazapado frente a la pequeña piscina donde estaban los peces, con una red en la mano. No hace falta decir que, incluso con sus habilidades de pesca, no le fue muy bien. Cuando estaba a punto de usar la última red por la que había pagado, Temari se la arrebató.
-¡Eh, voy a usar eso! -se quejó él.
-¿Y ver cómo desperdicias el dinero que te has gastado? -respondió la kunoichi con una sonrisa de suficiencia-. No, gracias.
Se colocó a su lado, rozando sus rodillas y se inclinó sobre la piscina. Hundió la pequeña red con sumo cuidado en el agua y esperó pacientemente a que uno de los peces se colocara sobre la red. A continuación la levantó muy lentamente hasta sacarla del agua y meter al pez en una de las pequeñas peceras de fuera.
-¿No podías haber hecho eso desde el principio, mujer? -se quejó Shikamaru, rascándose la nuca y suspirando.
-Eso hubiera supuesto perderme el ver cómo fracasabas incluso con ese cerebro tuyo, Nara.
-Problemática…
Ella le sonrió y luego se giró con la pecera en las manos, ofreciéndosela a Mirai. La niña le observó con ojos brillantes, tomando el recipiente y acercando su cara a él para poder apreciar el pez blanco y negro que Temari había atrapado para ella.
-¡Shika-onii-chan, tu novia me cae bien otra vez!-declaró sonriendo.
Los dos shinobis se miraron un segundo y luego apartaron la vista, avergonzados. No tenía caso intentar explicarle a Mirai que no estaban juntos; seguramente lo ignorase y al día siguiente seguiría con lo mismo. Kurenai, percibiendo esto, decidió aliviar el ambiente.
-Bueno, ya que los dos habéis ayudado a que Mirai consiguiese su mascota, ¿qué os parece cenar con nosotras?
-¡Hai, hai! -exclamó la niña, agarrando la yukata de Temari-. Decir que si, onegai.
La kunoichi miró a su compañero en busca de una respuesta, pero Shikamaru simplemente se encogió de hombros; no es como si fuera capaz de decirle que no a esos ojos que la niña ponía.
-Está bien, ¿dónde vamos?
-¡A por dango!
Antes de que los adultos pudieran decidir, Mirai ya caminaba al frente, con la pecera bien agarrada entre sus brazos y una sonrisa en el rostro.
La velada pasó rápido mientras contaban historias durante la cena. Kurenai estaba interesada en toda la vida shinobi que pudiera conocer a través de otros, ya que ella se había retirado para criar a su hija. Además de sentirse escuchados, Temari y Shikamaru pudieron recibir consejo de una veterana, además de tener que responder a las cientas de preguntas que Mirai les hacía. La niña se comió todo lo que su madre le puso en el plato sin dudar, y de vez en cuando se quedaba mirando a su nueva mascota embelesada, pensando en qué nombre ponerle. Al cabo de un tiempo, sus energías se fueron y acabó dormida en brazos de Shikamaru, que había estado sentado a su lado durante toda la cena. Cargó con ella hasta la salida del puesto de comida. La calle principal había vuelto a llenarse antes de que los puestos cerrasen y el festival se diese por terminado, pero ni siquiera el ruido de la multitud pudo despertar a la cría.
-Ya puedes dármela, Shikamaru, nosotras vamos a irnos ya a casa -dijo Kurenai, extendiendo los brazos para coger su hija-. Perdona por las molestias.
-Sabes que no es ninguna molestia, sensei.
El Nara deshizo el agarre que Mirai tenía alrededor de su cuello y la trasladó a los brazos de su madre, donde volvió a aferrarse en cuestión de segundos, como si no la hubieran movido. Temari observó la escena con una sonrisa; pese a lo que se quejaba de normal, Shikamaru maduraba en presencia de Mirai, casi como si fuera una figura paterna en lugar de hermano mayor. Tras despedirse de Kurani, los dos emprendieron el camino de vuelta a las aguas termales, al fin y al cabo al día siguiente tenían que continuar con su trabajo de los exámenes de chunnin y no era cuestión de trasnochar.
-Algún día serás un buen padre, Shikamaru -soltó Temari de repente, cuando empezaban a alejarse de la multitud.
-¿Ah?, ¿a qué viene eso, mujer?
-Es solo un pensamiento, vago -continuó ella, mirando al cielo-. Desde luego con Mirai tienes buena mano.
-Asuma-sensei me pidió que la cuidase, a ella y a Kurenai, justo antes de morir -explicó él, impasible. Luego sonrió-: Entenderás que me tome esa promesa en serio pese a ser un vago, ¿no?
-Así que eres un hombre de palabra… Es bueno saberlo.
Temari le sonrió, y Shikamaru no pudo hacer otra cosa que corresponderle mientras se adentraban en el bosque de bambú, de vuelta ya en los límites de las aguas termales. Las luciérnagas seguían iluminando el camino como diminutos farolillos en medio de la oscuridad y el viento soplaba suavemente, aliviando el calor de la noche. Antes de entrar en la habitación, ambos shinobis permanecieron unos minutos en la terraza, apoyados sobre la valla de madera que marcaba su límite. Sobre ella, sus manos se rozaban de forma imperceptible al ojo ajeno, pero fácil de notar para ellos, plenamente conscientes de dicho contacto. Shikamaru giró la cabeza, abandonando la vista de la ciudad y centrándose en su compañera. No se había recogido el pelo desde que había vuelto del baño a la tarde, por lo que el viento mecía sus mechones en varias direcciones. Si se paraba a pensarlo, eran pocas las veces que la había visto sin sus coletas, y no entendía por qué, si el pelo suelto le quedaba tan bien. Sus mejillas se sonrojaron al percatarse de sus propios pensamientos, pero la oscuridad de la noche lo ocultó. A su alrededor solo las luciérnagas ofrecían algo de luz junto a los cuatro faroles que iluminaban levemente la terraza. Casi de forma imperceptible e impulsiva, Shikamaru movió los dedos de la mano que rozaba la de Temari, cubriendo ligeramente su dorso. Fue entonces cuando la kunoichi apartó la vista del frente, mirando primero a sus manos y después a su compañero. Hasta ese momento, ninguno de los dos parecía haberse dado cuenta de lo cerca que se encontraban. De hecho, si el Nara se inclinase unos centímetros -había crecido durante estos años, superando no por poco la altura de la chica-, podrían rozar sus labios. Solo hacía falta un leve movimiento y…
-Deberíamos entrar -dijo él, casi susurrando.
Temari, confusa durante unos segundos, asintió y apartó su mano de la de él. Ni siquiera sabía en qué estaba pensando, ¿que se besarían como una pareja de jóvenes enamorados? Eran shinobis, por el amor de Kami, no un par de atolondrados*. La kunoichi entró primero en el cuarto principal. No necesitaba poner cuidado en sus pisadas para no despertar a Chojuro, pues el sigilo era de las primeras cosas que aprendía un shinobi. Entró en su habitación sin despedirse de Shikamaru, cerrando la puerta tras ella y soltando un suspiro. Un instante después sus pies encontraron el fuuton sobre el que iba a dormir, se tumbó sobre él y en pocos segundos dejó que el cansancio del día le llevase al mundo de los sueños.
Por su parte, Shikamaru permanecía en la terraza, planteándose fumar un cigarro para apagar sus nervios. El simple recuerdo de la mueca de Temari al verlo con un pitillo en los labios le hizo abandonar la idea de inmediato. Para ser la persona más lista del País del Fuego, en ese momento se sentía bastante estúpido, incapaz de explicar lo que había sucedido un par de minutos antes. Con otro suspiró, se rascó la base de la cabeza y entró en el salón, cerrando la puerta de la terraza tras él y pasando luego a la habitación que compartía con Chojuro. Su compañero lucía plácidamente dormido en su fuuton, y decidió que lo más sensato era seguir su ejemplo y dejar que su cerebro se apagase unas horas. Ya se plantearía todo de nuevo a la mañana siguiente.
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La luz entrando a través del cristal de la ventana despertó a Temari. Al girarse y mirar el reloj que colgaba de la pared, vio que eran las diez de la mañana. Según les habían informado al entrar en las aguas termales, debían abandonar el lugar a las doce, así que deberían empezar a recoger y desayunar. Cuando apartó la sábana del futon, se dio cuenta de que todavía llevaba la yukata de la noche anterior. Después de lo que casi había sucedido en la terraza, había decidido ir a dormir directamente. Suspiró al recordar los eventos, pero prefirió no darle más vueltas; no tenía caso, de todas formas.
En apenas media hora la kunoichi fue capaz de prepararse y dejar la habitación recogida, lista para marcharse en cuanto acabase de desayunar. Cuando salió al salón común para comprobar si alguno de sus compañeros se había despertado, se encontró con un sonriente Chojuro que disfrutaba de una taza de té y unas galletas saladas, curiosa combinación.
-Oh, ¡ohayo, Temari! -la saludó alegremente-. ¿Qué tal estuvo el festival ayer?
-Ohayo, Chojuro -respondió sin muchas ganas-. El festival estuvo bien, fue divertido.
Por alguna razón, el shinobi de Kirikagure no era capaz de creerse aquellas palabras. Conocía suficiente a su compañera como para saber que era poco expresiva, pero no era tan poco expresiva. ¿Era posible que algo hubiese pasado la noche anterior? Estaba deseando enterarse de si era así para contárselo a Darui y Kurotsuchi. No obstante, de ser algo bueno esperaba que Temari estuviera sonriente, no con aquella expresión que mostraba.
-¿Por qué estás frunciendo el ceño? -le preguntó la kunoichi-. Parece que estés ideando un plan de guerra.
-¿Ah?, ¡ie, ie! Solo estaba pensando en la preparación física de los exámenes, eso es todo -mintió hábilmente.
-No le des tantas vueltas, Chojuro, no empezaremos a arreglar todo hasta el mes que viene -comentó la rubia-. Cambiando de tema, ¿se ha levantado ya el vago? Tenemos que marcharnos de aquí en una hora.
-Etto… Creo que sigue dormido.
La kunoichi suspiró, frotando el puente de su nariz con los dedos.
-Y pensar que es uno de los héroes de la guerra…
Sin dudarlo, Temari se puso de nuevo en pie, abandonando la mesa donde había observado a Chojuro desayunar. Se acercó a la puerta que conectaba con la habitación de los chicos y la abrió de golpe. Las cortinas estaban corridas, por lo que la luz apenas entraba en el cuarto. Se desplazó hasta la ventana y las movió para que los rayos de sol incidiesen en los futones del suelo. Uno de ellos estaba perfectamente doblado y recogido. El otro tenía a Shikamaru tumbado sobre él, con una mano debajo de su cabeza y la otra sobre su abdomen descubierto. Porque sí, el shinobi había pensado que era buena idea dormir con la parte superior de la yukata doblada. Y ahora Temari tenía una perfecta vista de su pecho desnudo. La joven tardó unos segundos en reaccionar, lo suficiente como para que sus mejillas se encendiesen levemente. Acto seguido tomó el fuuton que Chojuro había doblado tan cuidadosamente, y lo lanzó encima del Nara con toda la fuerza que tenía.
-¿Nani? -soltó el shinobi, quitándose el fuuton de encima-. ¿Qué pasa? Mendokusei, mujer… ¿no puedo ni dormir tranquilo?
Una vena se hinchó en la frente de la joven, y tuvo que repetirse a sí misma unas cuantas razones por las que no podía matar a Shikamaru.
-Tenemos que irnos en menos de una hora y tú eres el único que está sin preparar, vago, eso es lo que pasa.
-¿Y no podías despertarme de mejor forma?
-¡La próxima vez te arrojaré unos kunais explosivos!
En el salón, Chojuro sonreía con la taza de té terminado entre las manos; daba igual lo que hubiera pasado la noche anterior entre Shikamaru y Temari; si esos dos seguían siendo capaces de pelearse de aquella forma, todo estaba bien.
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Una hora más tarde los tres shinobis caminaban tranquilamente hacia las puertas de la villa. Ahora que la planificación escrita de las pruebas de chunnin habían terminado, Temari y Chojuro debían volver a sus aldeas hasta el mes siguiente. Al fin y al cabo, los tres shinobis ocupaban puestos importantes junto a los Kages, por no hablar del Consejo. De forma que regresarían a su horario habitual, asistiendo en consultas y reuniones hasta que a inicios del mes siguiente se reunieran para preparar las pruebas físicamente, eligiendo los mejores lugares para realizarlas y asegurándose de que eran seguros.
Por suerte, el día anterior habían tomado todo lo necesario del hotel donde se habían hospedado anteriormente los dos extranjeros, por lo que podían encabezar su viaje sin hacer paradas por el camino. Una vez llegaron a las puertas, sus pies se pararon al mismo tiempo.
-¿Cuánto creéis que tardaremos en volver a vernos?
-A juzgar por la gran cantidad de asuntos de los que se hace cargo el Consejo, apostaría que menos de dos semanas -supuso el Nara sin muchas ganas.
-Eres muy optimista, vago, yo digo que sucederá alguna desgracia antes.
Los tres compañeros sonrieron, sabiendo que las palabras de la kunoichi era muy ciertas. No obstante, les gustaba su trabajo, así que tampoco tenían de qué quejarse. La despedida no fue larga, nada más allá de un saludo y un deseo de buen viaje. Aun así, mientras los veía marchar en una animada conversación, Shikamaru no pudo evitar llamarse estúpido a sí mismo por haber desperdiciado la oportunidad de la noche anterior.
*Yabai: Es una expresión alegre. Me parecía muy adecuada para Chojuro uwu
*Kombaga: Significa "buenas noches" ¿Habéis visto D Grayman? Es lo que dice el Conde Milenario cada vez que aparece y da mal rollo (?)
*Atolondrados: YA PODÉIS TIRAR A VER BAMBI. En latino no sé, pero en castellano es la expresión que Búho utiliza para explicar el enamoramiento en primavera, y creo que queda perfectamente para Shika y Temari uwu
NO ME MATÉIS. Yo quería escribir un beso. LO JURO. Pero no podía T.T Hubiera sido demasiado temprano, y hubiera tenido que adelantar acontecimientos. Lo que necesitaba era tensión entre Shika y Temari (para justificar el nerviosismo de Konoha Hiden, entre otras cosas) Y esta era la situación perfecta (?) No sé si como excusa sirve, pero espero que si -3- Además, ya tendréis bien de besos más tarde (?)
El siguente capítulo irá sobre la preparación física de los exámenes de Chunnin, y sí habrá batallas además de introducir el conflicto que causará tensión con la paz que la Alianza trata de establecer (ya sabemos que la paz no se montó de un día para otro). Calculo que faltan unos tres o cuatro capítulos hasta Konoha Hiden, y espero que disfrutéis de los momentos ShikaTema que voy a poner en ellos uwu
Actualización de mi vida: Estoy en Huelva, en un apartamento sin internet, así que escribiré en word y no sé si actualizaré el 30 de julio o el 1 de agosto, que será cuando vuelva a casa y tendré inter. Así que espero que no os entre el mono si subo con un día de retraso (?) Pienso bañarme en la playa, ponerme morena en contra de mi voluntad y montar encima de mi patito hinchable amarillo gigante. NO ES COÑA, TENGO UNO DE VERDAD Y NO ME VOY A SEPARAR DE ÉL.
Ya estoy esperando por vuestros reviews, ¡A VER SI OS ANIMÁIS EL RESTO DE LECTORES FANTASMAS! A los habituales, muchas gracias por la lectura y los comentarios. Si por otra parte sóis nuevos, ¡no olvidéis comentar y darle a like y seguir!
¡Hasta pronto, queridos!
