¡Hola! ¿Qué tal están? Jejeje, tuve que cambiarle el título a este capítulo xD, creo que este pega mejor xD...
Capítulo 6: Propuesta de matrimonio.
Corría por la aldea a tempranas horas de la mañana, tal como era su costumbre. Al terminar su recorrido diario volvía a su casa para darse una ducha y desayunar. Luego se reunía con su equipo en el lugar de siempre, un pequeño puente cerca del campo de entrenamiento.
Había pasado una semana desde la misión al País de las Olas, y pronto habían vuelto a la rutina de su diario vivir. Excepto que Naruto parecía aún molesto con ella.
Le había dado tiempo a que se calmara, pero el Uzumaki seguía insistiendo en darle el trato frío, sólo hablándole cuando era necesario. ¿Qué esperaba, que se disculpara por cumplir su deber?
En verdad no le importaba mucho, pero el entrenamiento estaba sufriendo porque Naruto se rehusaba a crear los clones para que cumplieran las misiones D que se les asignaba. A este paso su equipo no iba a estar preparado para tomar los exámenes Chunin cuando llegaran.
Negó con la cabeza al llegar al punto de encuentro, justo en el momento acordado. En realidad no había necesidad de llegar tan temprano, pues su sensei igualmente no llegaría por horas. Igual era buen momento para ponerse a meditar.
Sasuke llegó poco después, las manos en los bolsillos de sus pantalones, dándole un asentimiento de cabeza a modo de saludo. Luego venía Naruto, decía un buenos días general y se recargaba de las barandillas del puente silbando.
Tres horas después se aparecía Kakashi con una excusa insólita de perderse en el camino de la vida. Un llegas tarde y un mentiroso de parte de Naruto siempre seguía. Luego el equipo se iba a la Sala de las misiones a que le asignaran el próximo trabajo.
—Justo el equipo que quería ver —saludó el Hokage al verlos entrar—. Tengo una misión de rango C para ustedes hoy.
Naruto gritó emocionado, Sasuke expresó su entusiasmo con un "hn" y Sakura se mantuvo sin cambios.
—Este cliente fue muy específico cuando pidió por su equipo —explicó el Sandaime creando confusión en los Genin—. Parece que se enteró en la Ola de lo que hicieron y quedó impresionado.
Momentos después, el cliente de la misión entraba con una sonrisa de oreja a oreja en el rostro. Era un hombre joven, quizá un poco mayor de 20 años, con un cabello castaño que le caía hasta los hombros y unos ojos negros.
—¿Ustedes son el equipo que tanto he escuchado mencionar? —Preguntó entusiasmo al verlos, corriendo donde cada uno para tomarles la mano—. Mi nombre es Ichigaki Natsuki y Tazuna-san me habló mucho de ustedes cuando estuve en la Ola.
—Supongo que sí —contestó Kakashi inseguro, un poco abrumado por la energía de este cliente. Por alguna razón le recordaba a alguien.
—Tú debes ser Kakashi-sensei, el líder del grupo —señaló con una mano—. El rubio debe ser Uzumaki Naruto, la rosada Haruno Sakura y el de cabello negro Uchiha Sasuke.
—Un placer Ichigaki-dono —saludó Sakuro con una reverencia—. Estamos a tu disposición.
—Eres tan formal como Tazuna-san explicó —comentó riendo—. Con mi vida en sus manos sé que no tengo que temerle a nada.
Natsuki era un comerciante que viajaba mucho para obtener mercancías y llevarlas a otros países para venderlas, lo mismo que hacía Sato-san, sólo que Natsuki lo hacía con una intención muy diferente y a una escala mucho mayor.
El objetivo de este joven era proponerle matrimonio a la mujer de sus sueños, pero para hacerlo debía primero obtener la aprobación del padre de ella. No podría hacerlo como el don nadie que era cuando estaba en su país, así que decidió hacer sus maletas y viajar con la intención de crearse un nombre y una pequeña fortuna.
Ahora que finalmente lo había logrado estaba dispuesto a regresar. El problema era que precisamente tener un nombre y una fortuna atraía todo tipo de persona indeseada. En este caso, una banda de ladrones que se querían llevar todas sus pertenencias. Eso lo obligó a desviarse de su camino y buscar refugio en el País de las Olas, donde fue recibido con los brazos abiertos, y al contar sus problemas, dado recomendaciones para solucionarlas.
Había tenido que dejar su caravana con su mercancía en el País de las Olas y disfrazarse para poder llegar a Konoha sin problemas
Todo eso y más les contaba Natsuki al equipo 7 mientras caminaban amenamente al País de las Olas a buscar sus pertenencias. Naruto lo escuchaba fascinado y le preguntaba todo tipo de cosas sobre sus aventuras y los lugares que había visitado en sus viajes. Natsuki respondía cada pregunta con un entusiasmo que podía rivalizar al de Naruto.
En la tarde llegaron al País de las Olas y se quedaron la noche. Los pobladores habían estado muy felices de verlos volver, y el equipo 7 en cambio veía con alegría que sin la influencia de Gatou, el país progresaba y mejoraba a un ritmo sorprendente.
La mañana siguiente se despidieron para continuar su misión de escoltar a Natsuki al País de las Aguas Termales para proponerle matrimonio al amor de su vida. Bastante fácil comparado con la última misión fuera de la aldea.
El viaje les iba a tomar todo el día, considerando que la presencia de la caravana les enlentecía un poco el ritmo. Si todo salía bien podrían llegar un poco después de entrada la noche.
Claro que las cosas nunca salen como una la espera, así que la banda de malhechores decidió que era la oportunidad perfecta de rodearlos. Habían por lo menos unos 20 hombres, corpulentos y armados hasta los dientes. Aunque esos números no significaban nada contra los cuatro ninjas.
—Sakura-chan, protege al cliente y su caravana —ordenó Kakashi sacando su libro Icha Icha—. Naruto, Sasuke, encárguense de los ladrones.
—¡Veamos quién puede derrotar a más bandidos teme¡ —exclamó Naruto lanzándose al ataque—. ¡Kage Bunshin no Jutsu!
—Hn.
Varios minutos después todos los rufianes salieron corriendo cuando se dieron cuenta que no estaban tratando con niños normales.
—¿Kakashi-sensei? —Preguntó Sakura al verlos correr, recibiendo una negación del Jounin para no darle persecución.
—¡Te gané Sasuke-teme! —Alardeó Naruto con una pose de victoria.
—Hn.
—¡Eso fue increíble! —Intervino Natsuki emocionado.
Y así siguieron caminando como si nada, pero aquel retraso los obligó a acampar la noche y seguir el recorrido en la mañana.
Armaron dos tiendas de campaña, uno para el cliente y uno para el equipo. Después de comer se turnaron la guardia de la noche, quedando Naruto de primero, Sakura de segunda, Sasuke de tercero y Kakashi de último.
Cuando todos se fueron a dormir, Naruto se quedó sentado frente a los restos de la fogata mirando a todos lados. Era la primera vez que montaba guardia y no sabía qué hacer con tanto tiempo solo.
—¿Todavía le sigues dando el trato frío a Sakura-chan, Naruto? —Preguntó la voz de su sensei desde su espalda, sobresaltándolo.
—¡Casi me sacas el corazón Kakashi-sensei! —exclamó con la mano en el pecho mirando con reproche al Jounin.
—No hables tan alto Naruto —sus palabras lograron que Naruto se tapara la boca con las manos mirando escandalizado alrededor. Kakashi se rió y se sentó frente a él—. Pero en verdad no parece algo propio de ti.
—Lo sé Kakashi-sensei —contestó Naruto decaído—. Pero cada vez que la veo siempre recuerdo lo que pasó ese día. Como le supliqué que no lo matara y ella lo hizo sin importarle mis sentimientos.
—Seguramente debes estar decepcionado Naruto, pero ¿te has puesto en los zapatos de Sakura? —Naruto lo miró sin entender—. A Sakura le enseñaron a acabar con sus enemigos.
—A todos nos enseñaron a acabar con nuestros enemigos Kakashi–sensei, pero eso no significa…
—No es lo mismo Naruto —le interrumpió Kakashi mirando el cielo con un aire melancólico—. Si durante toda tu vida le han dicho que matar está bien, ¿quién eres tú para cambiarle eso de la noche a la mañana?
—¡Soy su amigo! — Exclamó airado Naruto, sin comprender a dónde quería llegar Kakashi con sus palabras.
—Hay muchas cosas que no sabemos de Sakura —admitió con un suspiro cansado mientras se ponía de pie—. Trata de no juzgarla duramente sin darle la oportunidad de hablar —acercándose a la tienda de campaña se volteó a verlo una última vez—. Tú mismo sabes lo doloroso que es ser ignorado por algo de lo que no tienes culpa.
Las palabras de su sensei se le clavaron como espinas. Kakashi tenía razón en muchas cosas, y él estaba siendo idiota con todo ese asunto. Quizá ya era hora de hacer las paces. Llevaban tres semanas sin hablar como solían hacerlo, y tenía que admitirse a sí mismo que la extrañaba.
Sakura había sido una de sus primeras amigas, tratándolo de la misma manera que ella trataba a todos, preocupándose a su manera de su bienestar. Nunca lo ignoraba como hacía el resto. Podía ser indiferente y algo fría, pero pronto había descubierto que todo eso era parte de quien era.
Una sonrisa nostalgia se formó en su cara al recordar el día que la conoció, hace más de un año.
(Flashback no Jutsu)
Estaba sentado solo en un rincón cuando Iruka-sensei la presentó. Era raro tener nuevos estudiantes en un nivel tan avanzado, pero el maestro les había asegurado que Sakura estaba más que capacitada para estar en aquel curso.
Perdiendo el interés, Naruto volvió a recostarse en el escritorio. Seguramente haría lo mismo que todos los demás y lo ignoraría, después de todo era el payaso del curso, el marginado sin amigos y la molestia de todos.
Sin embargo Sakura lo sorprendió, sentándose a su lado con un asentimiento de cabeza. Estuvo tan sorprendido por la acción que se le olvidó responder.
Los siguientes días Sakura se seguía sentado a su lado en la última fila de la columna central, aun cuando escuchaba que los demás le decían que era un muchacho problemático y que era mejor alejarse de él por razones que ni ellos mismos conocían, ella seguía a su lado.
Naruto la observaba sin entender. Había descubierto que Sakura no era una persona de hablar mucho, sólo respondía cuando le hablaban, y siempre lo hacía con un tono formal e impersonal. Además sus ojos miraban a todos con indiferencia, no la indiferencia arrogante de Sasuke, sino una indiferencia carente de emoción. Lo asustaba.
El día que se armó de valor para hablarle fue el día que Sakura barrió el piso con Sasuke. No sabía qué había hecho exactamente la chica, pero su ataque fue rápido y brutal. En vez de sentirse aterrorizado al igual que sus compañeros, había estado impresionado. Nadie nunca le ganaba a Sasuke y este siempre se sentía por encima de todos.
—¡Sakura-chan, eso fue genial! —exclamó con su habitual voz alzada, siguiendo a la aludida fuera de los terrenos de la academia.
—Eso no fue nada Uzumaki-san —le respondió ella mirándolo.
—Claro que sí Sakura-chan. Era hora de que alguien bajara de su caballo al gran y poderoso bastardo —su voz era tan alta que las personas que pasaban le lanzaban miradas cargadas de reproche.
—No creo que debas hablar tan alto Uzumaki-san —sugirió Sakura al notar las miradas.
—Ups, lo siento Sakura-chan —se disculpó avergonzado, disminuyendo un poco su volumen.
Después de ese día, Naruto la saludaba todas las mañanas con mucha euforia, a lo que Sakura respondía con un tono apagado, pero eso no le molestaba. Lo que sí le picaba es que fuera tan formal con él, así que le pidió que lo llamara Naruto.
—De acuerdo Naruto-san —contestó, haciendo que Naruto suspirara. Bueno, algo era algo, se reconfortó.
—¿Entonces, me ayudas a entrenar después de la academia? —Preguntó emocionado.
—Claro Naruto-san, siempre y cuando Sato-san no me espere en casa.
Lo cual era casi siempre, pero a Naruto no le incomodaba. Estaba acostumbrado a entrenar solo, pero cada vez que ella lo acompañaba siempre traía meriendas y lo hacía sentir realmente feliz.
—Una vez más Sakura-chan —pidió levantándose del suelo todo magullado.
—Creo que sería prudente detenernos ahora Naruto-san —sugirió Sakura a una corta distancia de su persona.
—¡Claro que no, aún puedo seguir!
—Pero estás herido Naruto-san. Creo que me pasé un poco contigo.
—¿Cómo puedo pretender convertirme en Hokage si dejo que esto me detenga? —Preguntó, armándose de determinación—. Seguir adelante, nunca darme por vencido, ¡ese es mi camino ninja dattebayo!
Tras ese momento las cosas entre ambos tomaron un rumbo diferente. Naruto podía jurar que Sakura lo estaba tratando mejor, más como una amiga que como una simple compañera de clases.
—No puedes comer sólo ramen Naruto-san —aconsejó Sakura cuando se enteró de su obsesión con el ramen.
—¡Pero Sakura-chan, el ramen es el manjar de los dioses! —exclamó con un puchero.
Después de ese día Sakura también le llevaba comida a la academia, diciéndole que debía comer más saludable si deseaba ser un ninja fuerte. Naruto se quejaba, pero igual siempre se comía lo que le llevaba porque sabía que ella misma lo preparaba.
Era diferente, era reconfortante, era una calidez que no esperaba sentir, y todo…todo fue gracias a la llegada de Sakura.
(Kai)
El sonido de pasos lo despertó de su ensoñación. Alerta, busca con la mirada la fuente del sonido, encontrándose con la figura de la Genin de cabellos rosados.
—No deberías quedarte dormido durante la guardia Naruto-san —fue lo primero que le dijo al llegar a su lado.
—Lo siento Sakura-chan —respondió ruborizado de ser atrapado faltando a su trabajo. Sakura se le quedó mirando de una manera un tanto inquietante—. ¿Pasa algo, tengo algo en la cara? —Preguntó alarmado tocándose el rostro.
—No Naruto-san —el aludido la miró sin comprender—. Fue que respondiste sin esquivas.
Tuvo que esconder la mirada de los penetrantes ojos de su compañera ante esa declaración. Era cierto, hace mucho no le daba una respuesta directa a nada, y a pesar de que ella no mostraba signos de que le molestara, Naruto sabía que siempre se guardaba todo en su interior. Entonces un pensamiento cruzó su mente y su boca lo sacó sin que su cerebro tuviera tiempo de filtrarlo.
—¿Por qué siempre eres tan fría Sakura-chan? —Ahora que estaba fuera no había de otra. Nunca se le había ocurrido preguntar porque pensaba que simplemente ella era así y punto. Pero las palabras de su sensei le recordaron que en verdad, él no sabía mucho de quién era en realidad Haruno Sakura.
—Fría —repitió Sakura encontrándose con los cálidos ojos azules de su compañero—. Sato-san me enseñó que es el comportamiento propio de un shinobi.
—Sato-san —frunció el entrecejo al escuchar ese nombre. Sabía que era el guardián de Sakura, el primo de su padre o algo así— ¿También te enseñó a matar? —Se le escapó, pero como siempre, Sakura se mantenía calmada.
—Sato-san me enseñó todo lo que sé —explicó perdiendo la mirada en el cielo—. Todo lo que soy es gracias a él.
—Parece que lo admiras mucho, aunque sea un bastardo —pensó lo último, lo que menos quería era volver a estar en malos términos con su compañera ahora que se habían seudorreconciliado—. Hay muchas cosas que no entiendo de ti Sakura-chan, y quizá fue mi culpa no molestarme nunca en tratar de entender.
—Estás madurando Naruto-san —comentó con una sonrisa sincera que contagió al Uzumaki.
Con esas últimas palabras Naruto se levantó para entrar al campamento y dormir. Estaba mentalmente cansado.
—Naruto-san, lamento lo que pasó —la disculpa de su compañera lo tomó desprevenido, dándose la vuelta para mirarla notó que ella seguía con la vista clavada en el cielo—. Extrañé esto.
Esas palabras lo hicieron sentir muy feliz. Confiarle eso debió tomarle mucho esfuerzo. Por primera en todo lo que llevaba de conocerla, Sakura estaba abriéndose más con él.
Sakura lo observó perderse dentro de la tienda. No sabía de dónde había salido eso. Pensaba que no le importaba si el Uzumaki le hablaba o no, pero cuando volvieron a hablar como en los viejos tiempos después de esas tres largas semanas se dio cuenta que le había hecho falta.
Sato-san la regañaría si se enteraba que estaba mostrando ese tipo de comportamientos. Indiferente, fría, calculadora, así fue como le enseñó que debía ser un shinobi, y eso era lo único que se permitía sentir. A veces algo de emoción cuando algo en particular llamaba su atención, pero no más de ahí.
Con su equipo se había sobrepasado de esos límites y no sabía qué hacer al respecto. Por un lado estaban las enseñanzas de su guardián, y por otro esos extraños sentimientos que su equipo evocaba en ella.
Negando con la cabeza miró hacia el horizonte. Los bandidos seguían por ahí libres y sobre todo vivos. Sato-san le había dicho que nunca debí dejar vivo a sus enemigos, una lección que tuvo que aprender por las malas.
Haciendo unos sellos con sus manos, vio de la tierra emerger una figura humanoide que adoptó poco después su misma apariencia. Con un asentimiento de cabeza, le ordenó al clon montar guardia mientras se encargaba del asunto pendiente de aquella tarde.
Con pasos seguros se fue adentrando en el bosque en busca de aquellos bandidos, iba a aprovechar el silencio de la noche para acabar con ellos. Así no volverían a lastimar a nadie nunca más.
La mañana siguiente amaneció brillante. El equipo 7 y su cliente desmontaron el campamento y siguieron su camino rumbo a su destino.
Lograron llegar poco antes del mediodía y Natsuki los invitó a comer todo lo que quisieran en un restaurante, seguido de un tour por el lugar. Cabe decir que Naruto estaba encantando.
Cuando finalmente fueron a la casa del cliente, una mujer los esperaba en la entrada. Su rostro apesadumbrado se llenó de regocijo al verlos.
—¡Kaoru-chan!
—¡Natsuki-kun!
Ambos corrieron a abrazarse con el fervor acumulado de los años, el anhelo de estar finalmente con la persona amada.
—Pensé que ya no volverías —sollozó Kaoru una vez en sus brazos—. Todos me decían que era una ilusa por esperarte, pero cuando escuche que habías vuelto…
—Te prometí que volvería —le reconfortó tomando su mentón suavemente en sus manos—. Nada me va a separar de ti.
Los miembros del equipo 7 miraban la escena en silencio, expresiones variadas en sus rostros ante las muestras de afecto, pero en general contentos de reunir a ese hombre sano y salvo con su amada.
—Sólo queda una cosa más —declaró Natsuki dejándose caer sobre una rodilla y mirándola con adoración—. ¿Kaoru-chan, me harías el honor de ser mi esposa?
—¡Sí, mil veces sí!
Otra misión cumplida.
Fin del capítulo 6.
Y listo. Naruto y Sakura se han reconciliado, ¿muy rápido? Bueno, la verdad es que no veo a Naruto dándole la espalda por mucho tiempo a uno de sus amigos, además de que ha decidido que nada es culpa de su compañera, sino de Sato, así que es contra él la cosa xD...¿Qué opinan?
Agradecimientos especiales a las personas que se animan a dejar sus comentarios: Ester Izanami, Walalaparadise (¡Chocolates virtuales por haber adivinado correctamente! xD ¿Acaso era tan obvio?, diva-akira, melissaBa, Black Angel N, Luna Haruno, daliapvperez.
Bueno, en el próximo capítulo finalmente comienzan los exámenes Chunin, sin embargo, me temo que me voy a tomar una semana fuera para resolver algunos asuntos personales antes de seguir escribiendo...Por lo tanto, el próximo capítulo será subido el próximo domingo sin falta u.u...Mil disculpas.
Y ahora un Omake para que les anime un poco por el peso de la noticia D:
Naruto estaba caminando tranquilamente por la aldea con ambas manos detrás de la cabeza y tarareando una canción. Al llegar a su apartamento fue directo a la alacena a buscar su ramen instantáneo. Se estaba muriendo del hambre.
Pero cuando abrió el armario se encontró con algo horrible...
—¡MI RAMEN! —Gritó horrorizado.
De inmediato fue a buscar en todos sus escondites secretos, pero no había nada de ramen, sólo una pequeña nota de Sakura que decía...
Naruto-san, me he deshecho de todo el ramen que tenías y he llenado tu nevera de vegetales. Espero lo aproveches.
—¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO...! —El grito se escuchó por toda la aldea.
Jejeje, espero lo hayan disfrutado, y nos estaremos leyendo el domingo n.n
