Bueno pasada las fiestas les traigo otra conti de este fic, espero no aburrirme y dejarlo a medio camino pero como tengo seguidores lo iré sacando con rapidez, espero que no me quede tan largo jajajaj

Gracias por sus comentarios a:

Bellrose Jewel

sumebe

dark moon: ¡Bienvenida al fic!

Markoz89

Christine-Core

Freya-X

Capitulo IV

"El Pintor y la florista"

-Quiero éste papá… -Expreso Takeshi con un coche de carreras de pequeña escala en la mano.

-Bueno a mí también me gusta Takeshi- Rió Naruto al ver la cara de satisfacción de su pequeño hijo.

-¿Con quién habla la señorita Hinata? –Inquirió al ver a la chica obnubilada en su llamado telefónico.

-No lo sé hijo… -Naruto la miró seriamente mientras ella realizaba elocuentes piruetas con sus manos.

-¿Te gusta papá? –Inquirió el pequeño viéndolo algo perdido.

-Ya te dije que si Takeshi… -Contemplándolo ahora a los ojos.

-No me refiero a este coche, me refiero a Hinata-sama.

-¡QUE! –Contemplándolo sorprendido.

-Me gustaría que Hinata-sama sea mi nueva mamá… -El chico pestañeo sonriente.

-¡DE NINGUNA MANERA! –Aseveró el ojiazul con firmeza.

-¿Por qué no? ¿No te gusta?

-No… y de todas formas esto no debe de preocuparte a ti Takeshi.

-Yo te quiero papito y quiero que seas muy feliz… -Sonriendo.

-Gracias hijo, pero yo buscaré una novia cuando lo crea prudente.

-¿Y cuándo?

-No lo sé pero no debes de preocuparte… -bufó

-Yo creo que le gustas a la señorita Hinata. –El niño hecho a reír inocentemente.

-Dudo que pueda amar a alguien aparte de a si misma… -murmuro él en voz baja.

Hinata corto su llamada telefónica y se aproximo a ellos. La chica lucía su larga gabardina beige, botas del mismo color de medio caño y un conjunto chocolate y rosa de pollera plisada y suéter. A diferencia de otras oportunidades se había recogido el cabello en una tirante cola lo cual le hacía lucir mucho más atractiva igual que una princesa o eso pensó Takeshi.

-¿De qué estaban hablando? –Inquirió al aproximarse.

-De nada… -Naruto le dio vuelta la cara.

-¡Hablábamos de que yo quisiera que fueras mi mamá! –sentenció el niño con algarabía.

-¡TAKESHI! –grito Naruto tapándole la boca algo enfadado. –Tendría que estar demente para eso. –Expreso enojado.

-Sabes Takeshi… -Hinata se acuclillo junto al pequeño. –Ya encontraremos a alguien que pueda convertirse en tu madre y que tú papá la quiera ¿Qué te parece?

-Pero puede quererte a ti… -agachando la cabeza y mirándola con ojitos melancólicos.

-Nadie puede forzar a otra persona a que lo quiera ¿entiendes? Porque el amor no surge así y no importa cuánto lo intentes ambas personas serán infelices. –La chica le regalo una linda sonrisa mientras Naruto la miraba impresionado.

-Pero entonces… ¿hasta cuándo estaremos contigo?

-Bueno… no mucho…

-¿Pero te volveré a ver? –La pelinegra lo miró detenidamente.

-No lo creo Takeshi-Kun…

-¡Yo no quiero eso! –llorisqueando. -¡Papá! –el chico se hecho llorando a sus brazos. Naruto lo abrazo con fuerza ¿tanto se había encariñado el pequeño con la rata? Miró a Hinata quien permanecía taciturna aún en cuclillas.

-Ya basta Takeshi cada cual debe de seguir su propio camino.

No importaba cuanto lo intentará el chico lloraba desconsoladamente. La gente en la juguetería los miraba azorados.

-¡Oye Takeshi! Vamos a comprarte este bonito coche de carreras ¿Qué te parece? –Dijo Hinata intentando calmarlo mientras le mostraba el vehículo.

-¡NO QUIERO! –grito enfadado y desconsolado. -¡NO QUIERO, NO QUIERO! –gritaba más y más enfadado.

-Takeshi… -A Naruto le rompía el corazón la actitud del pequeño pero sabía que solo era simple acostumbramiento no podía querer a la chica en tan solo unos pocos días.

-Bueno si no lo quieres buscaré a alguien a quien regalárselo… -Dijo altaneramente intentando cambiar los humos del pequeño pero este seguía llorando.

-¡Ya basta Takeshi! –Naruto se puso firme y el niño se esforzaba por no llorar pero cada vez que intentaba contenerse lloraba con más intensidad o moqueaba. Naruto lo bajo para que caminara por sí mismo. Los empleados de la tienda los miraban con mala cara.

-Mira Takeshi –dijo Hinata semí agachada sobre su falda. –Tú tienes derecho a tener tu propia mamá y yo mis propios hijos cada cual tiene sus propios intereses así que ya no llores son cosas de la vida. –Naruto la miró con enfado parecía que en vez de arreglarla tras este último comentario la había embarrado completamente.

-Tú no me quieres ¡No me quieres! ¡NO ME QUIERES! –gritaba aferrándose ahora de su falda.

Hinata pudo percibir como su cuerpo se tensionaba, su cabeza giraba y sus recuerdos de la infancia afloraban desde el fondo de su desmembrado corazón.

Flash Back…

-¡Papá! –gritaba la pequeña niña de cabello azabache mientras corría entre las hojas amarillentas y amorronadas del otoño.

Hacia frio. Toda la familia había ido al parque y a uno de esos restaurantes de comidas rápidas que a los niños suelen enloquecerlos.

Ella no se resignaba a que sus padres la odiarán, con tan solo seis años no comprendía mucho de lo que ocurría; no entendía por qué su mamá no le hablaba o porque su papá la golpeaba cada vez que podía, no sabía si había hecho algo malo o quizás tendría algún defecto, algo que no lograba ver ni entender, sino porque la apartarían así.

Su padre, su madre y sus abuelos reían felices en el interior del restaurant junto a su pequeña hermana de cuatro años que babeaba un juguetito de plástico que suelen venir en las cajas para niños.

Se froto las manos para intentar calentárselas un poco. El viento arremolino algunas hojas despatarrándolas sobre su cabeza mientras miraba la escena familiar del otro lado del ventanal. Había logrado colarse en el baúl del coche sin ser vista con el único objetivo de pasear con sus papás, quizás lo malo estuviera en su casa, quizás los tíos enojaban a su papá, quizás era toda esa gente extraña que solía invadir su hogar a todas horas lo que ocasionaba que sus papás no tuvieran tiempo para verla. ¿Quizás?

La pequeña estornudo con fuerzas, hacía más frio a medida que caía la noche. Se arropo con el viejo y agujereado suéter que Nana le había regalado y volvió a concentrarse en la ventana, pero para su desesperación sus padres no estaban. Los siguió con la vista hasta la puerta de entrada al local.

Los Hyuga salieron con rapidez mientras reían en familia por las travesuras cometidas por la pequeña Hanabi. Se dirigieron todos juntos al coche.

-¡PAPA! ¡MAMÁ! –Grito corriendo en su busca. Hiashi la miro con recelo y furia. La niña corrió a abrazarlo.

-¡NO ME TOQUES! –Grito al tiempo que le daba un fuerte cachetazo.

Hinata lo miró con sorpresa y los ojos desorbitados al tiempo que se le llenaban de lágrimas. Poso la mirada en el rostro de su madre, pero esta la miró con desprecio y entró al coche cargando a Hanabi en sus brazos. Su abuelo hizo lo mismo sentándose en la parte de atrás. Hinata miró a su abuela, la única de toda la familia con la que había hablado una o dos veces, pidiendo auxilio, pidiendo clemencia, pero la mujer respiró profundamente y entró al interior del vehículo.

Hiashi Hyuga la miro despatarrada en el suelo con los labios sangrantes por el golpe y sin compasión alguna, sentía repulsión por esa mocosa. Finalmente ingresó al coche, lo puso en marcha y partió. La pequeña al verse sola corrió con desesperación por medio de la desierta avenida hasta que sus fuerzas flaquearon por el hambre y el frío.

-¿Por qué no me quieren? ¿Por qué no me quieren? ¿¡POR QUÉ NO ME QUIEREN! –grito mientras caía de rodillas en el asfalto.

Fin del Flash Back…

-¿Por qué no me quieres? –Dijo Takeshi.

El niño sintió algo cálido en su cabeza, miró hacia arriba y pudo ver lágrimas cristalinas resbalar desde sus ojos a sus mejillas y de allí a su pequeña cabecita rubia. El chico dejó de llorar súbitamente al notar que la pelinegra sangraba de sus labios y se sujetaba la cabeza tapando con fuerza sus oídos.

Naruto la miró incrédulo al ver a la arrogante rata esclavista temblar como una delicada hoja. Estaba tan nerviosa que ella misma se había mordido el labio inferior con fuerzas. No entendía que le pasaba ni por qué reaccionaba así pero sin duda esta mujer ocultaba más cosas de las que suponía.

-¿Papá? –Takeshi lo miró preocupado, todo su ataque de llanto había cesado en el mismo instante en que la chica hecho a llorar.

-¡Oye Hinata! ¿Estás bien? –Pregunto Naruto tocándole con suavidad el brazo derecho mientras ella se sujetaba la cabeza.

-¡AHH! –La joven pego un fuerte alarido llamando la atención de todos los presentes y cayo despatarrada hacía atrás mirando a Naruto completamente ida.

El pelirrubio noto que la joven estaba completamente en Shock, tanto que no hacía más que llorar tendida en el suelo. Los empleados se acercaron al ver tanta conmoción al igual que un grupo de mujeres allí presentes con sus pequeños.

Hinata se paró con prisa y salió corriendo de manera irresoluta fuera de la juguetería. Necesitaba aire, necesitaba respirar, algo allí adentro no le permitía retomar la calma, se sentía sola, asqueada y una mala persona. ¿Por qué su vida estaba plagada de sin sabores y malas pasadas? ¿Por qué no podía dejar el pasado atrás?

La chica corrió cierto trecho en el Shopping hasta detenerse exhausta cerca de uno de los elevadores del lugar. Tomaba intensas bocanadas de aire mientras de sus labios se desprendían borbotones carmesís. Se reclino sobre si misma al tiempo que intentaba contenerse para no llorar. Era otro de esos absurdos ataques, esos que solían darle en la oscuridad, esos que la atormentaban sin clemencia en la horas más solitarias.

-Toma… -La chica pudo ver un pañuelo frente a su rostro.

Continuará…