CAPÍTULO 8
VIENTOS DE CAMBIO
- ¿Pri... Prima?
- Si, eres tan olvidadiza… Ya la conocías de hecho.
- ¿De dónde? – La castaña empezó a rememorar, pero no lograba ubicarla dentro de sus recuerdos.
- Ella vino hace algunos años, de hecho se llevaron bien.
- Que vergüenza y yo comportándome como toda una celópata.
- No te preocupes, pero que te quede algo claro Sakura – dijo Shaoran seriamente tomándola de la mano – en mi mente y mi corazón no existe nadie más que tú.
Esas palabras llenaron su corazón de tal manera, que se sentía casi levitar, era una sensación increíble, algo que no había experimentado y ahí comprendía que era una real mentira cuando decían que el amor a su edad era solo un juego o una ilusión, porque lo que estaba experimentando era más real que cualquier otra cosa que hubiera vivido.
Sin darse cuenta, ya estaban de nuevo en el salón donde los demás conversaban animadamente.
- Vaya, ya era hora de que regresaran – dijo Meilling tomando un sorbo de su taza de té.
- Disculpen – dijo la castaña mostrándose realmente apenada.
- No te preocupes, lo importante es que no te vas aun, y déjame decirte Kinomoto, que me parece el colmo que te hayas olvidado de mí – continuaba la pelinegra con aires de ofendida.
- Nuevamente disculpa, en realidad no logro recordar.
- Fue hace… ¿6 años Xiao – Lang? – El chico asintió – vine de vacaciones en inverno, por alguna razón que no recuerdo bien terminamos en ese parque donde está el pingüino y yo no imaginé que estuviera haciendo tanto frío. Tú al verme casi morir de hipotermia me prestaste tu bufanda y gorro, jurabas que no tenías tanto frío, aunque luego terminaste resfriada.
En ese momento Sakura logró recordar lo sucedido, claro que la conocía, en aquel entonces al igual que ahora, ella mantenía aferrada al cuello de Shaoran y a Sakura le parecía sumamente graciosa la cara de fastidio de su amigo.
- ¡Claro que sí! Y supongo que sigues sin tolerar el frío.
Ante esas palabras la joven china se estremeció – Ni lo menciones Kinomoto, no lo tolero. Pero aún, sigo muy agradecida por ese gesto, aunque haya sido hace tantos años.
- Ah – interrumpió Shaoran – disculpa por todo lo sucedido, es que a pesar de los años, mi estimada prima no deja de ser fastidiosa y melosa.
- ¿Qué dijiste Xiao-Lang? ¿Es así como agradeces mi ayuda?
El ambarino abrió sus ojos como queriendo que su prima se percatara de lo que acababa de decir, pero al parecer Sakura lo hizo antes.
- ¿Ayuda?
- Eh… Sí, claro… a veces le ayudo con algunas cosas, ya sabes, alcanzar un libro o algo así… Sí, eso.
Sakura asintió, aunque no muy convencida, sabía que si algo detestaba Shaoran era precisamente eso, que le ayudaran o sentirse dependiente de alguien más, pero decidió dejarlo así, no tenía motivos para dudar ¿no?
El resto de la tarde la pasaron charlando muy cómodamente, pero llegando la noche, Eriol les habló sobre algo que los entristeció mucho.
- Con mi familia nos trasladamos a Japón por motivos de negocios. Pero ahora mis padres tienen asuntos que atender de nuevo en Inglaterra y mucho más teniendo en cuenta que la sucursal de la empresa está estable y no requiere de su presencia de forma permanente. Es por eso que me notificaron de nuestro regreso a Europa.
Todos los demás quedaron en shock ante la noticia, con el tiempo habían tomado mucho cariño a Eriol y su personalidad enigmática, siempre había sido de mucha ayuda de una u otra forma y con toda seguridad lo iban a extrañar mucho.
En tan solo una semana estaría regresando a su país natal, así que quería aprovechar todo el tiempo posible para compartir con sus amigos.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o
Los días pasaban y como era de suponerse los cambios no se hacían esperar, Eriol había partido de Japón y sí que le extrañaban, aunque encontraban diferentes maneras de comunicarse nunca sería igual.
Meilling también había regresado después de sus vacaciones. La temporada con ella en la ciudad fue realmente divertida, su personalidad chispeante y su poca capacidad para reservarse las cosas habían terminado por ayudar mucho a Shaoran y Sakura, quienes, tardaron bastante en ser novios oficialmente, aún cuando tenían muy claros sus sentimientos el uno por el otro.
Shaoran aún tenía esas crisis depresivas que lo llevaban a encerrarse en sí mismo, pero Sakura siempre estuvo ahí, pues a pesar de todo, él nunca más volvió a alejarla, si bien no soportaba estar en contacto con los demás, ella era la única, quien con su guitarra que cada vez sonaba mejor y aquella dulce voz, le ayudaba a encontrar la luz en medio de las tinieblas en que se hundía.
Como era de suponerse, sus padres la querían aún más y agradecían la ayuda en que se había constituido para Shaoran. Pero una cosa no dejaban de hacer en ningún momento a pesar de sus múltiples ocupaciones. Buscar una solución para la condición de Shaoran.
Unos meses más desaparecían del calendario, muy pronto Sakura cumplió 15 años, Shaoran seguía recibiendo clases particulares en casa, ya no por su condición sino porque se había acostumbrado a ello, incluso compartía salidas esporádicas con sus antiguos compañeros quienes nunca se habían fijado en el estado del ambarino sino en lo que su amistad significaba para ellos.
Eran días buenos, aunque en su corazón permanecía constante aquel anhelo de que todo volviera a ser como antes. Pero nunca, nada vuelve a ser como antes, todos cambiamos en algún punto del camino y aunque las circunstancias puedan ser similares, nunca nada será igual.
- Sakura, ya vete a dormir, de lo contrario no habrá poder humano que te despierte para ir a la escuela mañana.
- Pero todavía no tengo sueño – decía ella con voz de niña pequeña
- Te escuché bostezar hace un rato niña tramposa
- Está bien, pero promete que tú también te irás a dormir ¿si?
- Lo prometo.
- Que descanses, te mando un beso.
- Igual yo, te quiero – con una sonrisa en sus labios terminó la llamada de aquella noche que era casi como un ritual para ellos, pero lo que lo hacía sonreír siempre, era aquella frasecita "un beso"… Los recuerdos llegaban a su mente frescos, como si recién hubiese sucedido.
Sí, su primer beso.
Todo sucedió seis meses atrás, los recuerdos eran vívidos en su mente y más aún en su corazón.
Se encontraban en la habitación del ambarino viendo una película y comiendo helado como era su costumbre, era una comedia romántica, que en realidad no le gustaban mucho, pero la verdad era que solía dormitar toda la película así que ¡qué más daba!
Pero en esta ocasión Sakura reía divertida con la película así que no le era muy fácil quedarse dormido, él solía recostar su cabeza en el regazo de su amiga (sí, amiga, porque a pesar de conocer sus sentimientos no habían definido qué tipo de relación tenían). El caso es, que en un momento dado, pudo ver como quedaban rastros del helado de chispas de chocolate en la comisura de sus labios y sonrió al verla así, era como ver una niña.
Se incorporó quedando al lado de la castaña y tomó un pañuelo de la mesa contigua.
- Sigues comiendo como un monstruo Sakura.
- ¿Qué tengo? ¿Qué?... ¿Dónde?
- Déjame, estarás como nueva – dijo el chico sonriente.
Pero cuando se detuvo a mirar sus labios sintió una atracción inusitada, se veían rojos y… ¿Provocativos?... debía ser el contraste con el frío del helado, pero estaba literalmente idiotizado mirándola.
- Shaoran… - Llamó la castaña con nerviosismo
La cercanía se estaba haciendo insoportable, y no era solo para él, en realidad ella también sentía lo mismo, un deseo incomprensible de acercarse lo suficiente y acabar con esa tensión.
Pero fue Shaoran quien tomó la iniciativa posando sus dedos con suavidad en el mentón de Sakura y acabando por fin con la poca distancia existente. Y bueno, ambos eran por completo inexpertos en el tema, pero el contacto fue tan dulce y suave que no hubo un momento incómodo que pasara a la historia como un hecho bochornoso.
Al separarse, ambos se miraron y se sonrieron con complicidad, Sakura acarició con ternura el rostro de Shaoran para después abrazarse a él mientras el ambarino acariciaba su cabello.
- Sakura…
- Dime – respondió ella aun contra su pecho.
- ¿Quieres ser mi novia?
La castaña levantó su rostro que de inmediato se encendió furiosamente.
- Shaoran yo… Esto… Es… yo…
Se enredó en sus palabras de tal manera que por un momento Shaoran creyó que sería rechazado.
Pero entonces tomó el rostro femenino entre sus manos mirándola fijamente, se veía adorable y aunque le dijera que no, eso no cambiaría todos los sentimientos que ella movilizaba en él.
Al parecer este gesto logró relajarla porque simplemente sonrió y dio su respuesta – Claro que si Shaoran.
Aquellos recuerdos le hacían inmensamente feliz, el tener a Sakura a su lado era su mayor aliciente, lo que le motivaba a no dejarse caer ni perder la esperanza de que las cosas quizá podrían cambiar para él y no sabía lo cerca que estaba de que eso pasara.
Pero como sucede con el efecto mariposa, una pequeña perturbación de los sucesos que acontecían en su vida cotidiana, terminarían por tener efectos considerablemente grandes en todo lo que lo rodeaba.
Precisamente, al día siguiente de aquella llamada, se encontraban de nuevo ambos en el estudio de la casa de Shaoran practicando con sus guitarras, la verdad, es que habían avanzado mucho y hacían un hermoso dueto.
En ese momento, ingresó el señor Li a aquella habitación con algo de agitación dirigiéndose a su hijo.
- Shaoran, tenemos que hablar algo muy importante, ahora mismo.
Sakura comprendió dejando su guitarra de lado y preparándose para salir pero Shaoran la tomó de la muñeca y con un gesto le indicó que se quedara ahí.
- Entre Sakura y yo no hay secretos papá, puedes decirme lo que quieras en presencia de ella – añadió seriamente.
El hombre se sentó frente a los chicos y poco después se unió su esposa.
- Disculpa Sakura, no quería que te sintieras incómoda, es solo que… Bueno, no importa. Shaoran – continuó el hombre dirigiéndose a su hijo – como bien sabes, tu madre y yo no nos hemos detenido en buscar una solución desde el momento de tu accidente.
Ante esas palabras Sakura inclinó su rostro, seguía con la idea de que había sido la culpable, pero sentir la mano cálida de Shaoran apretando la suya y un gesto de comprensión de su parte, además de las palabras de Ierán.
- Sakura, querida, recuerda que no tuviste la culpa de nada de esto.
La castaña asintió suavemente para permitir que el señor Hien Li continuara con su intervención.
- El caso hijo, es que enviamos tu caso a diferentes hospitales especializados en tu caso, acabamos de recibir respuesta de uno en Estados, el hospital Johns Hopkins tiene un equipo interdisciplinario especializados en rehabilitación de lesiones medulares como la tuya y están dispuestos a tomar tu caso.
Los ojos de Shaoran brillaron llenos de esperanza, por fin una luz al final del túnel, esa era la solución que todos estaban soñando, a su lado Sakura sonreía de una manera increíble con lágrimas en sus ojos.
- Te dije Shaoran, te dije que habría una solución, solo no debíamos perder la esperanza – continuaba con entusiasmo la ojiverde.
Pero Shaoran se percató de las miradas que sus padres se lanzaban entre ellos, claro que se notaban entusiasmados pero había algo que aún no le decían y eso lo tenía inquieto.
- ¿Qué pasa? – preguntó serio de nuevo
- Hijo, tendremos que radicarnos de manera permanente allá y no será por poco tiempo
Shaoran de inmediato desvió su mirada a Sakura para observar su reacción. Ella solo pestañeaba con rapidez mientras analizaba en silencio la situación, la conocía perfectamente, se estaba debatiendo en su interior por brindar una respuesta debida.
- Sakura… - indagó el ambarino
- Shaoran, es una noticia maravillosa, como te había dicho, la respuesta que estábamos buscando, tienes que hacerlo cuanto antes.
- Papá, mamá, ¿pueden dejarnos solos un momento?
- Claro que sí hijo – respondió Ierán tomando la mano de su esposo para sacarlo del estudio, pero este se detuvo justo en el umbral de la puerta.
- Hijo, no quiero ser inoportuno, pero… Debemos enviar la noticia a más tardar mañana para iniciar los preparativos.
El joven asintió y fueron dejados solos.
- Sakura…
- Shaoran, ni lo pienses, lo que crees que me vas a decir no es correcto, debes estar allá, debes luchar con todas tus fuerzas para superar esto, te lo debes.
- Lo sé pero y… Nosotros.
Nosotros… Esa palabra sonaba tan profunda, pero en términos prácticos ese "nosotros" eran solo un par de adolescentes que sin duda alguna se querían, pero que tenían toda una vida por delante y no contaban con ninguna garantía de que aquellos sentimientos perdurarían en el tiempo; es decir, podían seguir siendo novios un tiempo, meses, años incluso, pero en cualquier momento algo podría suceder que los hiciera entender que no eran el uno para el otro y simplemente terminaría por separarlos y entonces, esta gran oportunidad se habría perdido por perseguir una ilusión.
- Shaoran, nosotros… Nosotros… Mírame bien, no existe ni existirá un nosotros si alguno de los dos no está bien. Te conozco de toda la vida y he estado a tu lado en todo este proceso, sé lo mucho que te ha afectado, sé lo mucho que estuvimos soñando con escuchar noticias como las que nos dieron tus padres. Por favor, ni siquiera pienses en dejar de lado esta oportunidad.
Shaoran veía la confusión en los ojos de la chica – Y… Si vienes conmigo?
Holiiiii
Bueno, espero que hayan tenido un buen inicio de semana.
Aquí les dejo este capitulillo... Alguien me preguntó que si Shaoran iba a permanecer en este estado y pues... Nop, pero ahí precisamente vendrán las complicaciones. Siempre lo he dicho, el futuro es demasiado incierto, de lo único que podemos tener certeza es del "ahora" no sé ustedes qué opinen, pero me parece que esa es la posición correcta, imaginen el pobre muchacho se niega a su tratamiento por no querer separarse de su novia y algún día terminan... Digo yo, o bueno, no yo jejeje mejor un señor llamado Leibniz "amar es encontrar en la felicidad del otro tu propia felicidad".
En fín, qué dirá Sakura?...
Ahí les dejo
Muchísisisisisisimas gracias por sus reviews, son personas maravillosas que me impulsan a seguir en esto, les envío muchos abrazos!
Ale-San
