Gracias por los Reviews, chicas, me hacen MUY feliz ^^
Siento MUCHO MUCHÍSIMO el retraso, de verdad. Pero ha habido bastantes roblemillas en mi vida estos últimos meses.
Lo siento de verdad!
Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, solo la historia es mía…
Gracias por leer ^^
PD: Se aceptan y se agradecen Reviews :D
Mi corazón volvió a latir…. Pero era tarde, muy tarde. Me separé de él, de nuevo. Me miró, confuso.
—De acuerdo, Edward… Fuiste un capullo, y las cosas evidentemente no van a ser como antes. No te guardo rencor, pero mi vida ha cambiado mucho en tu ausencia tendrás que acostumbrarte a ella si quieres que sigamos siendo amigos.
Encajó el golpe, mientras su mirada se tornaba sombría. Trato de acercarse, pero extendía mis brazos impidiéndole el contacto.
—Realmente espero que lo logres, eres una gran amigo.—Le dediqué una sonrisa, tratando de que fuese lo menos falsa posible.—Estoy deseando que conozcas a Jake.
Sus ojos se volvieron fríos.
—Sí… Tu novio, ¿no?—Asentí, sin contener mi boba sonrisa al pensar en mi adorado novio. Con todo lo que me quería, con todo lo que hacía por mí y yo había estado a punto de ceder de nuevo con él… Definitivamente algo andaba MUY mal dentro de mi cabeza.—Umm. Me alegro mucho por ambos.
Aunque podría jurar que su cara reflejaba todo menos alegría. Justo cuando iba a replicar, un tornado entró en la cocina.
—¡Amiga!—Alice se colgó de mi cuello en un abrazo. Llevaba el pelo más largo de cuando me marché, pero ella ya me había informado en uno de sus múltiples e-mails la intención de cortárselo de nuevo.—¡Te he echado tanto de menos!
—¡Oh, Alice!—Respondí a su abrazo sin dudar un instante.—No tanto como yo a ti, pequeña hada.
—¡Tenemos que hablar de tantas cosas!—Sonrió con picardía.—No quiero saberlo TODO, pero sí lo básico…
Solté una carcajada, antes de notar como otros brazos me rodeaban.
—No hagas caso al hada, Bella…—Mi amiga rubia me dedicó un guiño.—Por supuesto que queremos saber todo… ¡Con detalles, por favor!
—¡Oh, Rose! ¡Cómo te he echado de menos a ti también!—Me fundí en un gran abrazo con mis amigas, mientras parloteábamos sin parar. —¡Y por supuesto que os contaré TODO con detalles!
Las chicas rompierona reír, la puerta se abrió de nuevo y dos personas más entraron. ¿La fiesta era fuera o aquí?
—Agradecería que no hicieses eso, canija,, sino me vería obligado a matar a mi cuñado antes de lo previsto…
Las chicas abrieron paso a Emmet que me abrazó y me alzó por los aíres en su típico abrazo de oso.
—Sí no lo hagas yo quiero seguir conservando mi inocencia…
La carcajada fue general al oír de la supuesta inocencia de Jasper.
—Por cierto, hablando de todo un poco… Creo que tu príncipe está ahí fuera esperándote.—Se burló Alice, creo que eso era lo que tenía que decirte cuando he venido aquí corriendo.
Miré a mi amiga divertida… Gracias a Dios que tenía buena memoría, ¿eh? Busqué a Edward con la mirada, para buscar su apoyo en un comentario burlesco contra Alice, pero al encontrar su mirada se me quitó la risa de golpe. Me miraba iracundo, y sus puños estaban fuertemente apretados a ambos costados. Tragué con fuerza. ¿Qué le pasaba?
Rosalie, Emmet, Jasper y Edward abandonaron la cocina, este último seguía comportándose de forma extraña. Cuando iba a imitarles, Alice me sostuvo del brazo.
—Ahora vamos a hablar enserio.—Su mirada era seria, mucho, me miraba entre preocupada e inquisidora.
Nos miramos fijamente.
—¿Qué sucede, Ali?
Hubo un silencio.
—Cuando me contaste lo de Jake… La verdad es que no supe demasiado bien como reaccionar.—Asentí, esperando pacientemente.—Tú estabas tan enamorada de Edward…
—Exactamente, Alice, estaba. Todo es pasajero.
Mi amiga suspiró y apoyó sus manos en mis hombros.
—Sí lo sé, él te hizo mucho… Muchísimo daño.—Me miró intensamente.—Y Jake es maravilloso y estoy segura de que le quieres con locura… Pero, ¿no será un amor surgido del despecho? Hoy, cuándo Edward y tú os habéis retirado juntos a la cocina…
—No ha pasado nada, Alice.
Ella asintió, y apretó más su agarre en mis hombros.
—No me refiero a eso, Bella. Sé que no ha pasado nada, nunca pasaría nada estando tú con Jake, no eres así. Pero… La complicidad que teníais…—-La miré sin entender.—Entre Edward y tú todavía hay sentimientos muy intensos, Bella. Sé lo que pretendía mi primo al traerte aquí aparte. No soy idiota y tú tampoco… Empezará queriendo que todo sea igual y después…
La tapé la boca, antes de sonreír con tristeza.
—Nada es igual, Alice.—Nos miramos fijamente.—Todo ha cambiado, yo he cambiado. Y él no ha estado aquí durante ese cambio, y Jake sí. Nada puede ser igual que antes, porque mis sentimientos no son los mismos.
Alice suspiró de forma cansina y me liberó de su agarre.
—Muy bien, Bella, siempre ha sido un sin sentido discutir contigo, eres demasiado cabezota… Además, no hay peor ciego que el que no quiere ver.
Suspiré y di la espalda a mi amiga, antes de abandonar la cocina, su voz me retuvo.
—Tú misma lo has dicho Bella… Las cosas han cambiado, eso no significa que hayan desaparecido. PIénsalo.
Ignorando las palabras de mi amiga, abandoné la cocina. Localicé a Jake en la puerta, hablando con Emmet. Me dirigía hacía allí cuando alguien me retuvo del brazo.
Un millón de escalofríos recorrieron mi columna vertebral. Al girarme encaré una mirada… Sus ojos.
Sus labios tenían una sonrisa tirante dibujada. Forzosa, falsa.
—Venga, Bella, demos un paseo.
Le miré sin comprender.
—¿Ahora?—Él asintió, guiñándome un ojo. — ¿Estás loco, Edward?
En sus ojos había un extraño brillo de irónica diversión.
—Antes lo hacíamos, largos paseos tú y yo solos, para hablar, contarnos nuestras cosas.
Apretó su agarre. Lo obseré fijamente, antes de volverle a mirar de nuevo.
—Ya te lo he dicho antes, Edward. Las cosas no son igual, todo ha cambiado. No me voy a escapar a dar un aseo contigo en mi fiesta de honor, y mucho menos cuando mi noio me está esperando a unos metros.
Su mirada se oscureció de nuevo.
—Así que… Es por él, ¿eh?
Le miré confusa.
—¿De qué estás hablando?
Soltó mi agarre de forma brusca y miró en dirección a Jake.
—Nada, simplemente olvídalo.—Prácticamente fue un gruñido. Yo cada vez estaba más confusa. Alice, Edward… ¿Qué demonios pasaba? Tanto había cambiado todo.—Deberías ir con tu amado novio., aunque eras tú la que decías que nunca dejarías a los amigos por amor…
El comentario me golpeó como una bofetada.
—Eres el menos indicado para decir eso, ¿sabes? Tú siempre me dejaste tirada por Tanya.
Él me miró de forma intensa.
—Por eso ahora quiero recapacitar.
Exploté.
—¿Es que no entiendes que ahora es tarde? ¡Nada es igual que antes, no puedes pretender que vuelva y te reciba con los brazos abiertos, Edward!—Respiré de forma agitada.—Ahora si me disculpas, sí, me voy con mi "amado novio" que él al menos no me hace sentir como una mierda.
Me giré en dirección a Jacob, pude oír la voz de Edward.
—Espera, Bella, yo… Lo siento. No quería decir eso, de verdad.
Contuve las lágrimas en mis ojos y me alejé de él. La gente se arremolinaba a mi alrededor, todo eran personas que querían decirme cuánto me habían echado de menos, pero yo me ahogaba, necesitaba respirar.
De pronto, unos cálidos brazos me rodearon, unos cálidos y familiares brazos. Alcé la vista y allí estaban los oscuros ojos de Jake preocupados.
—Vamos a tu cuarto.
Me cargó, y sin decir nada a nadie me subió a mi habitación. En alguna parte del trayecto rompí a llorar contra su pecho. Sus brazos me proporcionaban un tremendo consuelo, pero no pleno como otras veces.
¿Era por Edward? Quizá la medicina n podía hacer nada contra una herida abierta y sangrante, más que dejarla sangrar.
Cuando me tumbó en la cama, me aferré a él de forma desesperada, permaneció a mi lado. Todo había cambiado, yo ya no era la misma persona… Pero eso, ¿qué demonios significaba?
