Hola de nuevo, en verdad lamento mucho la tardanza para publicar tratare de ser más constante. Agradezco sus reviews, espero que sigan disfrutando de la lectura del fic así como yo disfruto al escribirlo. Sin más por decir, disfruten su lectura. o(^u^)/
Pensamientos
"Diálogos"
Narración
Capítulo 7: Kuroo Tetsuro
Era un día hermoso a tu parecer, una tarde con un cielo despejado que permitía apreciar el cambio de sus tonalidades mientras la tarde se convertía en noche. Habías decidido salir a dar una caminata para poder despejarte y relajarte un poco después de estar pegada tanto tiempo en tu computadora. Disfrutabas de un paisaje y ambiente tranquilo viendo como había parejas paseando, niños jugando, algunos estudiantes regresando de clases, y para complementar mejor el panorama, llevabas los audífonos puestos escuchando música que te hacía disfrutar todavía más de tu paseo.
Tan absorta estabas en tus pensamientos, en tus observaciones que no viste venir el gran golpe de un balón de voleibol impactándose directamente en tu rostro; no te dio tiempo a reaccionar solo alcanzaste a voltear para recibir de lleno el golpe con tu nariz.
–"¡Ay por Dios!..." – escuchaste una voz llena de pánico a la distancia, mientras caías en tu trasero tomando tu rostro con ambas manos al sentir dolor.
–"Perdón, perdón… ¿e-estas bien?" – la misma voz te volvía a llamar, no querías voltear a ver al sujeto que formulaba preguntas, sentías lágrimas intentar salir por tus ojos. Trataste de contenerlas y recuperar la compostura antes de ver al culpable de tu dolor en tu nariz.
–"S-sí… creo que estoy bien, n-no te preocupes…"– finalmente respondiste alzando la mirada para encontrar a un chico de complexión delgada y cabello castaño claro con un semblante de preocupación y pánico. ¿Ah?... ¿Qu-…?
–"¡Oh por Dios! ¡Estas sangrando!..." – Oh~… era por eso que sentías algo escurrir por tu nariz –"…¡Lev! Tráeme esa mochila…"– el chico le ordeno a otro que poseía una altura enorme y cabellera gris; este trajo una mochila de donde el primer chico sacó un pequeño botiquín de emergencia para poder curarte el sangrado.
–"A-ah… no te preocupes, se parara solo el sangrado…"– dijiste tratando de evitar las molestias que seguramente habías causado por tu falta de atención. El chico te miro preocupado.
–"Déjame ayudarte, después de todo fue nuestra culpa el que hayas recibido un golpe así" – trato de convencerte, volteaste a ver a tu alrededor, al parecer al decir 'nuestra culpa' se refería a sus compañeros y a él, todos venían uniformados con un short rojo y camiseta color negro, al parecer todos eran de un club de voleibol de instituto. Sentiste arder tu rostro de vergüenza.
–"A-ah… gracias en verdad, pero no tienes de que preocuparte, fue culpa mía el no haber estado atenta a mis alrededores" – dijiste algo nerviosa al percatarte que las miradas de todos los chicos se posaban en ti.
–"Es verdad Yaku-san, ella traía audífonos puestos, fue culpa suy–gah…"– trato de hablar el chico alto que le había pasado la mochila, quien pronto se vio silenciado por un zape por parte de otro chico alto con peinado extraño.
–"Solo deja que él te ayude, de todos modos nuestra práctica ya se interrumpió" – hablo el del peinado extraño, provocando que te sintieras culpable por su comentario.
No contestaste nada, simplemente dejaste que el primer chico te ayudara con tu sangrado. Era bueno el chico, agradecías su ayuda y su amabilidad, pero no podías dejar de sentir tus mejillas ardiendo debido a la vergüenza que habías pasado, más si recordabas el anterior comentario del de 'cabeza rara'.
.
.
–"Gracias… y perdón nuevamente por las molestias…" – dijiste cuando tu hemorragia nasal por fin paro.
–"No es nada, me alegro haber podido ayudar…" – te contesto el chico con una sonrisa cálida y amable –"…solo ten más cuidado de ahora en adelante, ¿sí?" – te miro nuevamente con su rostro de preocupación.
–"Jeje, sí, lo haré… gracias, de nuevo…" – te levantaste del pasto donde habías estado sentada todo ese tiempo –"…bien, me iré ahora para que puedas continuar con tu práctica… Nos vemos a-ah…" –.
–"Yaku" – aclaro el chico –"Mi nombre es Morisuke Yaku, solo dime Yaku" – volvió a sonreír.
–"Gusto en conocerte Yaku-san, yo soy [T/N]… bueno, hasta luego Yaku-san" – te despediste y él solo te correspondió con una sonrisa.
Emprendiste tu camino de regreso a tu casa, es cierto que ya no tenías más el sangrado pero tu nariz aún dolía. Los demás chicos habían comenzado a practicar mientras Yaku te aplicaba los primeros auxilios, así que desde lejos viste como se incorporaba a sus compañeros de equipo, sonreíste al ver como recibía un remate del chico alto de cabello gris, pero pronto tu sonrisa se borro al recordar el comentario del de 'cabeza rara'. De ahora en adelante no volverías a usar los audífonos mientras pasearas por ahí.
.
-ooooo-
.
Los días siguientes pasaron de lo más normal para ti, tu rutina diaria no se vio afectada en nada. Y nunca creíste volver a pensar en ese suceso embarazoso, si no fuese por el encuentro casual que volviste a tener con el chico que te auxilio con tu nariz. La cuestión era que él no venía solo, venía acompañado por dos de sus compañeros.
–"¡Hola [T/N]-san!" – saludo Yaku.
–"Hola Yaku-san" – te sentías algo retraída al ver que uno de sus compañeros era nada más y nada menos que el tipo de 'cabeza rara', su comentario todavía permanecía grabado en tu cabeza y no pudiste evitar repetirlo una y otra vez al verlo –"H-hola…" – saludaste algo miedosa de cómo pudiese reaccionar.
–"Hola!" – contesto sin ninguna pizca de enojo o molestia, el otro chico que tenía cabeza de pudín solo te dirigió una mirada rápida y un "Humm…" antes de regresar a su celular.
–"Y, ¿cómo te ha ido [T/N]-san? ¿No te siguió doliendo tu nariz?" – pregunto Yaku.
–"No, solo me dolió un poco ese día pero al siguiente todo estaba normal, gracias por preguntar" – respondiste no pudiendo evitar mirar de reojo al pelinegro 'cabeza rara' frente a ti.
–"Uff…" – suspiro –"…me alegro que no haya sido nada grave…oh, por cierto, ellos son mis compañeros de equipo…" – señalo a los chicos –"…él es nuestro capitán, Tetsuro Kuroo…" – el susodicho te dedico una sonrisa ladina, que hizo que tu corazón diera un pequeño saltito ¡¿Qu–… –"… y el es nuestro armador Kenma Kozume…" – nuevamente el chico pudín dirigió su mirada a la tuya y de inmediato la regreso a su aparato.
–"O-oh… gusto en conocerlos, yo soy [T/N]" – sonreíste nerviosa.
–"Sabemos, Yaku nos menciono tu nombre, además como poder olvidar el tremendo golpe que recibiste con tu rostro…" – rió al ver tus mejillas algo sonrojadas –"… por eso es que vine a disculparme apropiadamente" – aclaro su garganta. ¿Eh?... ¿Disculparse?... pensaste confundida.
–"Bueno, es que… no es la primera vez que te veo caminar por aquí y pues le comente de esto a Kuroo…" – interrumpió Yaku Oh!~ entonces no había sido un encuentro casual después de todo, pero ¿por qué quería disculparse Kuroo contigo?
–"Te ves algo confundida y sorprendida…" – volvió a hablar Kuroo –"…vengo a disculparme porque yo fui el causante del sangrado de tu nariz... al bloquear el balón lo dirigí hacia un punto en donde no hubiese gente pero no me di cuenta que estabas pasando por ahí, así que recibiste el balón de una manera impresionante…" – frunciste el ceño al escuchar eso último, aunque no pensaste que el fuese el causante, además ¿Cómo rayos diriges un balón con un bloqueo en voleibol?! pensaste, pero pronto distrajiste tu atención al ver una reverencia algo pronunciada del pelinegro –"En verdad lamento haber dirigido el balón hacia tu posición, por favor acepta mis disculpas" – su tono de voz era más serio, tu corazón volvió a dar un saltito al escuchar ese cambio de voz.
–"A-ah… n-no te preocupes todo está bien, gracias a la ayuda de Yaku y a que lo permitiste saltar parte de su práctica para poder atenderme estoy bien, p-por favor levanta tu c-cabeza…" – en verdad era algo incómodo tener a alguien frente a ti haciendo ese tipo de reverencia, tus mejillas estaban algo coloradas.
El pelinegro se levanto y nuevamente te dedico una sonrisa ladina, esperabas que no fuese tan evidente el sonrojo en tu rostro, que a pesar de sentirlo ardiendo, era casi imperceptible (no para todos). El chico pudín te vio fijamente a los ojos, su mirada permaneció en la tuya un poco más tiempo que las anteriores, pero igual después la dirigió a su celular. ¿Se dio cuenta…?! Fue lo único que pensaste.
No hubo mucha charla después de esto, los cuatro caminaron un pequeño tramo antes de despedirse y partir cada uno a su propio hogar. Pudo haber sido una pequeña conversación pero pudiste entender mejor la relación de esos tres, Kuroo y Kenma eran vecinos y mejores amigos de la infancia; Yaku pertenecía al mismo salón de Kuroo y también compartía una estrecha relación de amistad con él. Se podía notar a distancia que esos tres eran muy amigos.
Pero algo que aseguras no poder nunca olvidar acerca de esa conversación sin importar el tiempo que pase sería el método extraño para peinarse de Kuroo, que debido a que no aguantaste la curiosidad, preguntaste como es que podía obtener ese peinado, Yaku soltó una carcajada mientras Kenma te explicaba. No pudiste contener la risa al escucharlo, Kuroo te miro algo ofendido. Hehehe~… de cierta manera tambié es lindo… pensaste al recordar su rostro.
.
.
La siguiente vez que volviste a ver Kuroo solo iba acompañado con Kenma, se ofrecieron a acompañarte por el mismo tramo de aquella vez y charlaron un poco de lo que habían hecho en el día, Kenma tenía una participación mínima en la conversación, no entendías si era por la timidez del chico o por otro motivo, lo veías con sospecha.
Finalmente llegaron al final del tramo en donde se partirían sus caminos, estabas por despedirte cuando Kuroo interrumpió ofreciéndote una bebida de una máquina expendedora cercana. Obviamente accediste, los días en los que no habías visto a Kuroo habían servido para que cultivaras cierta atracción hacia él.
Después de escoger, y mientras Kuroo pagaba las bebidas, te llego un inoportuno mensaje de tus compañeros de colegio diciendo que necesitabas regresar a la universidad de inmediato, un compañero idiota había borrado por accidente el trabajo de investigación en el que llevaban trabajando desde hacía días. Lo maldijiste por dentro, te disculpaste con Kuroo y con Kenma porque debías retirarte. Y yo que esperaba pasar más tiempo con Kur–... con ellos... Rayos...
–"No te preocupes, debes regresar si es algo así de importante" – con eso se despidieron y emprendiste tu carrera de regreso a la escuela, llevabas un buen tramo recorrido cuando Kuroo grito tu nombre.
–"¡Olvidaste tu bebida!" – Hah! Cierto… ibas a volver a regresar corriendo pero Kuroo te detuvo antes –"¡Toma! ¡Atrápala!" – asentiste, y extendiste ambos brazos para atrapar la botella.
–"Ngh…" – con la buena suerte que te cargabas, la botella te dio (de nuevo) en el rostro. ¿Pero qu–…?! gritaste para tus adentros, no eras tan torpe como para no atrapar una botella de jugo, o ¿tal vez sí?
–"¿Estás bien?!..." – pregunto Kuroo acercándose.
–"Sí, no te preocupes he recibido golpes más fuertes" – le indicaste antes de que llegara a ti, le hiciste señas para que regresara con Kenma, y ahora sí te despediste. Lo único que escuchaste después de salir disparada corriendo en dirección a tu escuela, fue un "Lo siento, de nuevo" de Kuroo. Idiota, Idiota! ¡Idiota! repetías en tus adentros.
.
.
Lamentablemente, esa no fue la única ocasión en la que quedaste como alguien torpe frente a Kuroo. Hubo una ocasión en la que se saludaron de lejos mientras tu paseabas un domingo, al estar tan alegre de volverlo a ver, no te diste cuenta del poste que estaba frente a ti, y pues tu nariz volvió a pagar los daños. También estuvo esa vez en la que decidiste parar en un parque cercano para jugar en los columpios; no ibas sola, estabas en compañía de tus compañeros de universidad, fue cuando era tu turno de empujar a tu compañera para que llegara más alto, que viste a Kuroo y Kenma pasar por ahí y decidiste saludarlos, llamaste su atención pero justo cuando ellos voltearon, el columpio y tu compañera te golpearon tirándote de espaldas al suelo. O esa vez, cuando te dirigías a una tienda de conveniencia y viste salir a Kuroo y Kenma de ahí; se saludaron rápidamente y fue al despedirse cuando ibas a ingresar a la tienda (que poseía puertas automáticas) cumpliendo un buen cliché así como todas las demás ocasiones te estampaste en el cristal al pensar que las puertas habían abierto.
Claro, no se compararan al día en donde la vergüenza y la felicidad habitaron juntas en ti. Era un fin de semana cualquiera, decidiste salir a trotar; ahora salías más a menudo de tu casa con el pretexto de hacer ejercicio aunque en realidad buscabas cualquier oportunidad de encontrarte con Kuroo, de quien ya habías aceptado completamente el hecho de que te gustaba mucho, no importaba si te ocurría algún accidente embarazoso, (que claro provocaría que al llegar a tu hogar te dieras de topes contra la pared, pero quedarías lo suficientemente feliz por haberlo visto).
En fin, ese día trotabas ansiosa por toparte con aquel moreno atractivo de peinado raro, tu primera impresión de él no fue la más buena pero al aumentar las veces en las que conversabas con él, te dabas cuenta que era alguien muy amable, atento, caballeroso y de sonrisa muy provocativa. Y qué decir de su físico, esas piernas tan… Ok… eso no está bien… concéntrate en otra cosa… tu rostro y orejas estaban ardiendo.
–"Hey! [T/N]-san" – la conocida voz varonil del chico de inmediato llamó tu atención –"Oi! ¡Cuidado!" – te paraste en seco pensando en que Kuroo te alertaba antes de que te estrellaras nuevamente con algo, pero no, no era eso. Viste hacia abajo, habías pisado excremento de perro.
.
.
Siendo el caballero amable que podía llegar a ser, Kuroo te ofreció pasar a su casa, que por casualidad estaba cerca de donde trotabas, para poder lavar tu zapato. Con la pena y la vergüenza encima accediste a acompañarlo; preocupándote principalmente en que el olor no fuese demasiado molesto para él, caminaste a unos cuantos pasos detrás de él hasta llegar a su hogar.
Estabas enjuagando tu zapato en el rincón más apartado de su jardín, evitando todo contacto visual con el pelinegro. Por un momento desapareció, cuando regreso hubo un momento de silencio antes de que escucharas la risa de Kuroo. Intuyendo el porqué de su risa, hiciste un puchero.
–"Por favor no te rías… en verdad es algo muy vergonzoso…" – tu cara estaba coloreada de un tenue color rojo.
–"Jajaja… no jaja… e-es que jaja… recordé todo lo que te ha pasado hasta ahora… jajaja… en verdad tienes muy mala suerte jajaja…" – las carcajadas empezaron a subir de volumen, estabas muy apenada y a la vez molesta por la risa de Kuroo.
–"¡Oye! ¡No te burles!" – volviste a recalcar.
–"¿Eh? ¿Por qué? Tú también te burlaste de mi peinado" – te recordó mostrando su característica sonrisa ladina.
–"A-ah… p-pero eso es muy diferente!..." – volviste a hacer un puchero al ver que nada calmaba las carcajadas del pelinegro –"Bien, búrlate si quieres… al menos no ando ahí por la vida con una cresta de gallo en mi cabeza…" – contestaste algo molesta.
–"Ohoho~… ¿cresta de gallo?, ¿de dónde has sacado eso?" – pregunto calmando algo su risa.
–"S-solo, para de reírte por favor…" – contestaste algo frustrada.
–"Heh~ y si no quiero ¿qué harás?" – al parecer habías olvidado que lo que más le gustaba hacer al chico era provocar a las personas.
–"Te dejaré de hablar" – dijiste con firmeza, seguías concentrada en lavar tu tenis, así que no viste su reacción.
–"Hoho~… ¿solo eso?... creo que puedo vivir con eso" – al escuchar su respuesta sentiste una punzada en tu pecho, de alguna manera te había dolido su comentario.
–"Bien por ti" – espetaste.
–"Hoho~… me recuerdas a alguien que conocí en un campamento de práctica" – soltó al ver que no decías nada más –"Tampoco podía aguantar las pequeñas bromas" – continuó esperando por una respuesta tuya, tú no cederías, eras algo terca.
Esperaste a que siguiera hablando, pero hubo silencio, por tu mente paso la posibilidad de que se hubiese enfadado y se hubiera ido. Neh, estoy pensando mucho las cosas… solo termino de lavar esto, le daré las gracias y me iré… pensaste.
–"Creo que ya llevas suficiente tiempo lavando tu zapato, ¿no crees?" – escuchaste la voz de Kuroo muy cerca de tu oído así que brincaste del susto. Te diste la vuelta rápidamente para encontrar a un Kuroo sonriendo, MUY cerca de ti.
–"¡No hagas eso! ¡Me iba a dar un infarto!" – le reclamaste, tu corazón latía más rápido de lo normal y sentías tus mejillas calientes.
–"Bueno, como no querías contestarme tuve que hacer esto" – te volvió a sonreír –"¿Todavía no terminas de lavar el tenis?" – volvió a preguntar.
–"Solo me falta terminar de enjuagarlo y ya…" – te alejaste un poco de él y regresaste tu atención al zapato –"… gracias por dejarme lavarlo aquí…" – continuaste.
–"No hay de que… bueno te esperare dentro de la casa…" – dijo antes de levantarse de la posición en cuclillas en la que se encontraba.
A pesar de que ya no estaba ahí contigo, todavía podías sentirlo detrás de ti, podías sentir el aliento detrás de tu oído cuando te hablo. Su voz se había escuchado más grave, profunda y provocativa de lo que normalmente era. Rayos, rayos, rayos… repetías sin cesar en tu cabeza, ese chico en verdad quería darte un infarto.
.
.
Al terminar, entraste al hogar para encontrarte a Kuroo esperándote en el comedor. Estaba concentrado viendo un partido de voleibol en el televisor que había en su cocina. Hiciste el menor ruido posible para no distraerlo y sentarte en una de las sillas frente a él, obviamente él se percato de inmediato de tu presencia sonriéndote y señalando el vaso con té frío que te había servido. Al ver que diste el primer sorbo regreso su atención al televisor.
Los segundos pasaron para convertirse en minutos, ambos habían quedado absorbidos por el partido. Kuroo no podía evitar soltar uno que otro bufido al ver los errores que cometían los jugadores, y tú no podías evitar soltar "Woah!´s" al ver como anotaban puntos, en ocasiones eran tan rápidas sus jugadas que no alcanzabas a distinguir el cómo la habían realizado, era un deporte sorprendente.
Estabas tan concentrada en los movimientos de cada jugador que tardaste en percatarte que hacía un rato Kuroo se te había quedado viendo, al darte cuenta el nerviosismo empezó a subir por todo tu cuerpo.
–"¿Qué?" – fue lo único que soltaste. El chico sonrió.
–"Nada, en verdad estabas muy concentrada en el partido, no pensé que te llamase la atención el voleibol" – dijo apoyando su mejilla en su mano.
–"¿A quién no le llamaría la atención ver un partido de voleibol? ¡Sus jugadas son sorprendentes!" – contestaste entusiasmada.
–"Sí, lo sé. El voleibol es sorprendente" – la mirada tan cálida y sincera que Kuroo estaba haciendo era muy diferente a sus expresiones normales, y por tanto causo un vuelco en tu corazón, Rayos… este chico en verdad te gustaba. Desviaste la mirada de donde él al sentir como se te subían los colores. ¡Oh, no! miraste el reloj, ya habías pasado demasiado tiempo en casa de Kuroo, habías quedado con una amiga y ya la habías hecho esperar lo suficiente.
–"Y-ya tengo que irme, quede con alguien y se me ha hecho tarde…" – dijiste al levantarte apresurada de tu asiento –"Gracias por to–…" – te dirigías a la puerta principal cuando Kuroo te detuvo, tomándote por el brazo, algo que te sorprendió. –"¿Qué pasa?" – preguntaste confundida.
–"¿Con quién quedaste?" – su tono de voz se había vuelto un poco serio, no sabías el por qué del cambio repentino de ambiente.
–"C-con una amiga de la universidad" – contestaste algo dudosa.
–"¿Es así?" – pausó un momento –"…bueno, ten cuidado en tu camino de regreso" – creíste que después de eso te soltaría, pero lo siguiente que sentiste fue un tirón fuerte seguido de el shock más grande de tu corta vida.
¡¿B-be-beso?!... Tenías los ojos bien abiertos de la sorpresa, sus labios oprimían un cálido beso en los tuyos. Tu rostro era un faro de color rojo intenso, el beso duro menos de lo que sentiste, pronto tenías el rostro de Kuroo muy cerca del tuyo viéndote fijamente y sonriendo satisfecho. Tú, bueno, tú no podías reformular palabra alguna, así que él habló por ti.
–"Me encantaría continuar, pero tienes un compromiso y no debes llegar tarde…" – su sonrisa ladina se mostró en sus labios –"Espero poder conseguir más en la próxima" – dijo antes de despedirte y cerrar la puerta de su hogar.
No supiste cuando te dirigiste a la puerta principal, cuando saliste de la casa de Kuroo, ni cuando llegaste a tu casa, en tu mente se repetía una y otra vez la misma escena. Kuroo te había besado Besado… besado~... ¿Kuroo me besó?! fue lo que internamente gritaste al regresar a tus cinco sentidos. Cubriste tu rostro, tratando inútilmente de contener el grito de emoción que subía por tu garganta. Y por supuesto, ese día llegaste tarde a tu compromiso.
.
-ooooo-
.
–"¿Por qué hiciste eso?" – un adolescente de cabello desteñido y raíces oscuras veía molesto a su mejor amigo que yacía sentado en su cama. Aquella historia lo había distraído del juego en línea en el que estaba tan concentrado.
–"Cuando me dijo que era con una amiga se veía dudosa" – el gato no dejaba de sonreír –"así que lo hice para que se enterara que me gustaba, de cualquier manera fuese hombre o mujer con quien tuviese su cita, no dejaría de pensar en mí" – concluyo satisfecho.
–"A veces eres demasiado narcisista" – contesto el menor regresando su atención al monitor y colocándose los audífonos, le resultaba molesto escuchar a su amigo regodearse de satisfacción.
–"Ohoho~…" – el pelinegro río al pensar en su siguiente movimiento.
Gracias por leerlo, espero no haya quedado extraño el capítulo.
Esperen con ansias el próximo, bye bye. o(^u^)/
