Todos los personajes de la serie de Inuyasha pertenecen a la genial Rumiko Takahashi ninguno de los personajes me pertenece a mi aunque lo que diera por poder tener aunque sean los ojos de Inuyasha Ahaaa v_v… aclarado esto aquí vamos

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Hiding

Por Mimi chan

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Capitulo 7

Lamentaciones… Al final del día las lamentaciones no sirven de nada. Evidentemente todas las personas lamentamos muchas, muchas cosas que ocurren en el transcurso de sólo un día: un paso atrás, una mirada a otro lugar en el momento adecuado, haber tenido la boca cerrada sólo 5 segundos antes de dejar escurrir esa palabra que había provocado un gran lío.

Desear no haber llevado a cabo una acción que se ha realizado, es completamente inútil. Y sin en embargo, todos en algún momento, hemos hecho justo eso, lamentar, maldecir, desear hacer que el tiempo retroceda aunque sepamos de ante mano, que es imposible.

Inuyasha sabía que Kagome estaba completamente fuera de su liga, y posiblemente en línea directa para enamorarse perdidamente del "chico perfecto" como la mayoría de las chicas del curso le decían. ¿Qué decir? Era rico, apuesto, caballeroso, atento, tierno, inteligente, elocuente, divertido, seductor, sexy.

Esos y muchos otros apelativos había escuchado una y otra vez sobre el tal Cole T. Jordan.

Lo peor de todo eso, es que no podía ver un sólo hueso hipócrita en el tipo.

No la amaba, eso era obvio, pero se sentía atraído como cada chico que la había conocido. Ella era de lejos lo que las chicas del salón decían, que era bastante malo.

La envidia era una cosa espantosa para las relaciones públicas.

Ella era… luminosa, era un ascua de luz natural comparada con muchas otras mas, una llama viva y roja que parecía contagiarte de su calor. Y deseabas más de ella sólo con sentirla cerca, era hermosa evidentemente, la chica más bonita que había conocido alguna vez.

Maldita sea, para sus adentros tenía que reconocer que era incluso mas bella que Kikyou, de una forma completamente distinta. Kikyou también había sido hermosa, pero Kagome… no sabía cómo describirlo… Era divertida, amable, generosa, inteligente, empática, tierna, fresca… irascible, voluntariosa, terca… era única, realmente única en su tipo.

Cuán cegado debió haber estado antes. Aunque claro, había amado a Kikyou, y si, había estado deslumbrado.

"Tú no le quitas las novias a otros chicos Inuyasha, deja de pensar de esa forma de Kagome" le dijo una voz en su interior que últimamente le hablaba muy a menudo.

Miró el computador que ya había descargado el protector de pantalla con estrellas, cuando se había internado en sus pensamientos. Movió el ratón y terminó las últimas tres preguntas del cuestionario que habían dejado en la clase de historia y lo puso en el correo del profesor. Apagó el aparato y se recostó en su cama listo para dormir, si es que cierta castaña de ojos color chocolate salía de sus pensamientos.

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Que aquella mañana lo primero que tuviera que ver al llegar al colegio fuera a Jordan y Kagome compartiendo café y risas no mejoró en nada su ánimo. Saludó con un gesto y entró en el salón, descargó sus cosas en su pupitre y se sintió… rayos… sombrío.

— Buenos días —saludó la chica sólo un minuto después en el salón de mano de su novio.

— Buenos días Kagome —respondió y se dirigió al otro chico—. Jordan.

— Buenos días Taisho —lo saludó con cordialidad el otro chico.

Enseguida el profesor de la primera asignatura llegó al salón y todos tomaron sus lugares para iniciar la jornada.

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Empezaba a pensar que había cierta naturaleza obsesiva en él, había perseguido ya antes a una chica que había parecido imposible. En realidad ese había sido en gran medida el encanto de Kikyou, que había sido muy difícil de conquistar. Ahora de nuevo estaba detrás de una chica a la que en primer lugar no debería estar poniendo sus ojos.

Si, era así, la cuestión seriamente apestaba, pero en todo el día lo cierto era que no había despegado su atención de la feliz pareja de lo que hacían, de las risas que compartían.

Lucían por mucho contentos.

Pero había visto a Kagome más contenta el día que habían ido al concierto gratuito, "que me aspen si no era de ese modo". La sonrisa de ella con Jordan era divertida y risueña, pero de lejos tan entusiasta y espontánea como las que había compartido con él.

Y Jordan podía sentirse cómodo con ella y podían divertirse, pero no la quería, era evidente que no la quería; ya lo sabía desde antes pero ahora, al verlos por un largo rato juntos, sabía que ellos estaban cómodos, pero de lejos enamorados.

Ok, si llevaban poco saliendo y él se había ausentado por una semana, en la que ella la había pasado con él más tiempo que con nadie más, pero se había convertido en un buen juez de carácter y estaba seguro.

Kagome lo había pasado mejor con él que con Jordan.

"¿Por qué no eres sincero de una vez por todas contigo mismo Inuyasha y reconoces que lo único que quieres es una buena excusa, para por primera vez robarle la novia a otro chico?"

"¿Qué te hace creer que Kagome quiere ser robada de ese chico?" le respondió una tercera voz en su cabeza."

"Oh vamos, tú lo sabes, que te quieras hacer un tonto de ti mismo es distinto, ella te gusta, siempre te ha gustado, y si Kikyou no hubiera entrado antes a tu corazón habrías ido por ella"

Era aun difícil entender lo que sentía por la joven de cabello castaño, mientras más lo pensaba, más se preguntaba por qué no la había notado antes que a Kikyou.

Recordaba incluso la primera vez que la había visto.

Había ido al salón de Kikyou después de averiguar en que aula iba, al llegar a había visto, o al menos había creído que la había visto, tenía una larga cinta color rojo sosteniendo su largo cabello, la había visto desde que había llegado, había pensado en llegar y sorprenderla, abordarla sin que ella pudiera evitarlo, pero aquella chica había volteado y aunque se parecía muchísimo a Kikyou sabía que no era ella.

— Buscas a Kikyou —dijo con una voz amable y dulce.

— Si… es sólo que…

— Lo sé —dijo ella sin explicarle mas, llevó su mano a su cabello y acaricio la cinta que lo sostenía—. Creo que deberías acostumbrarte a que estas cosas pasen, pero será mejor que ella te lo explique.

— Hola Inuyasha.

Kikyou estaba detrás de él con una cinta idéntica a la de la otra chica en su cabello.

En aquel momento había seguido a Kikyou y ella le había explicado el juego que Kagome y ella solían jugar. Y desde entonces Kagome estaba constantemente alrededor. Era verdaderamente adorable, todo el tiempo estaba sonriendo, corriendo de un lado a otro, haciendo de todo. Pero cuando él estaba al lado de Kikyou, Kagome era distinta, como si de alguna manera su presencia la molestara o la inhibiera.

Siempre había sido así y la verdad fuera dicha es que sentía curiosidad por que había sido así, pero si, Kikyou había monopolizado toda su atención y después no había dedicado demasiados pensamientos para ella.

"En ese caso, ¿qué te hace pensar a ti que ella me dará una oportunidad? Aún más cuando has sido novio de su mejor amiga, las amigas no se hacen eso"

"Ese chico, es un muy buen punto"

Era frustrante e inútil dedicarle pensamientos aquí y ahora. Kagome lucía como esa clase de chicas que no importaba que Kikyou ya no estuviera allí, era del tipo de las que no tendría un romance con el novio de una amiga. Cuanto lamentaba ahora no haberle dedicado una mirada antes, no haber dado un paso cerca de ella, mirarla de una forma distinta… Como deseaba no tener que hacerlo ahora, que dar un paso significaba darlo también en pos de Cole T. Jordan; de mirarla y verla riendo para él; de hablarle con cierta reserva porque él estaba siempre cerca.

Si, se lamentaba de las muchas cosas que hizo, pero más de las muchas otras que no hizo cuando tuvo la oportunidad.

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Una mirada de veras podía provocarte un hueco en el estomago, ¿Verdad? Hasta el momento no lo había notado nunca, nunca nadie antes había tenido toda su atención focalizada por 8 horas seguidas en ella, y aunque hubiera estado feliz antes, ahora realmente, realmente le caía pesada con una piedra sobre la cabeza.

Todo el día Inuyasha había tenido toda su atención concentrada en ella y la forma en que su expresión estaba llena de enojo, casi le dolía. Pero de todos modos, era puramente responsabilidad de él si estaba enojado. ¿Qué podía esperar de ella de todos modos? Si sabía que los últimos días habían pasado más tiempo juntos que en años, y sabía que había sido grosero dejarlo plantado cuando Cole había llegado el día anterior; incluso que no era de buena amiga el no haberle prestado mucha atención ahora que su novio estaba allí. Pero, ¿qué es lo que podía esperar él? ¿No sabía acaso que cuando una pareja ha pasado tiempo separados, lo que más quiere es evidentemente pasar un tiempo juntos?

"Bien, tú si que lo sabes y aún así te sientes como una cucaracha. Explica eso" dijo esa voz necia en su cabeza que adoraba llevarle siempre la contraria.

"Simple, estoy enamorada de él. Hacerlo sufrir sea como sea me hace sufrir a mi también"

"Ese chica, es un muy buen punto, si esta enamorada de un chico ¿Qué haces de novia de otro?"

"Me niego a volver a sufrir por Inuyasha, ¿lo recuerdas? La larga platica en la que establecimos que Inuyasha no me ama y posiblemente nunca lo hará y que depositar mi amor en una empresa así es desgastante e inútil. Que amar de esta forma a un chico que nunca me va a ver de la misma forma que yo lo hago es la tortura más cruenta posible, y que no caeremos en eso por libre voluntad"

"Y entonces, ¿qué supones que es lo que siente que lo ha tenido de tan mal humor?"

"Ojala lo supiera"

— Hey pequeña.

Kagome miró a Cole parado a su lado esperando por ella, ella no había recogido nada y el salón estaba prácticamente vació.

— ¿Dónde estaba tu mente Kagome? Evidentemente no aquí —dijo el chico divertido.

— Mantenía una conversación con mi inconsciente en voz interna —dijo con diversión—. Pero no creas que te voy a contar en que estaba pensando.

— Bien, no preguntare entonces —dijo el joven aun con buen humor. Kagome no pudo evitar pensar que algún otro chico no lo hubiera tomado tan bien—. Eres tan dueña de tus pensamientos como quieras. ¿Te gustaría ir a comer algo?

— Lo siento hoy no puedo —le dijo apenada—. Quedé con mi jefe de llegar temprano para poder instalar un programa contable en la computadora, no estoy muy segura de cómo funciona y quiero estudiarlo un poco.

— ¿Necesitas ayuda? —le ofreció.

— No —dijo frunciendo el seño—. Se defenderme. La mayoría de los programas trabajan solos. Aún así quiero estudiarlo un poco.

— ¿Segura?

— Sí, no te preocupes.

Diciendo Kagome eso empezó finalmente a levantar sus cosas y guardarlas dentro de su mochila, mientras él esperaba recargando su cuerpo levemente en un pupitre a su lado esperándola.

— Bien, pero si necesitas cualquier cosa llámame, ¿está bien? —insistió—. Aunque no entiendo por qué sigues trabajado, un millón de dólares sería más que suficiente para los gastos del colegio, incluso de la universidad.

— Si claro —no dudaba eso, pero no todos eran hijos de magnates como su novio, aunque sería realmente grosero recordárselo—. Como todos tenemos un millón de dólares en el banco.

— Tú los tienes, ¿lo olvidas? Me ganaste una apuesta —le dijo él con una sonrisa.

— Deja de hacerte el simpático Cole —dijo la chica levantándose de su pupitre—. Pero si quieres puedes venir conmigo y comer algo allá, me encantaría poder presumirte con mis compañeras.

— ¡Cielos, me siento usado! —dijo divertido y le quito la mochila de los hombros.

Llegaron caminando hasta la salida del colegio que estaba ya casi vació, en una hora más o menos llegarían los alumnos del siguiente turno.

Justo en ese momento el celular de Cole empezó a sonar, Kagome suspiro, en realidad ahora casi podía entender por qué algunas personas odiaban los móviles. Lo escuchó hablar un momento con su rico y fluido ingles y con un entrecejo colgó.

— Bien tú te lo pierdes, has algunas de esas cosas que dejas de hacer por estar conmigo para variar —dijo quitándole su mochila y sin pedirle explicaciones. Sabía que estaba muy involucrado en los negocios de su padre aun a su corta edad y las responsabilidades son responsabilidades.

— A veces odio este aparato, pero prometo ir en cuanto termine de resolver este asunto.

— Te esperaré entonces.

Con un beso dulce en los labios se despidieron en la entrada del colegio, yendo cada uno por su lado.

No tenía más de 3 calles recorridas cuando vio a Inuyasha de pie en la parada del camión.

— Inuyasha —lo llamó.

El chico la volteó a ver y el mismo rictus de enojo y dolor estaba en su rostro, pero eso no la desanimó. Si algo estaba pasando lo resolvería en ese preciso momento, no iba a arruinar una amistad recién empezada con malos entendidos.

— Pensé que estaría pegado a ti todo el día —dijo el joven de ojos dorados a la joven de ojos chocolate apenas estuvo a su lado.

— Yo tengo que llegar temprano a mi trabajo, no todos los mortales tenemos millones en el banco como él y lo sabe —dijo con una sonrisa pero el chiste no hizo efecto en él—. Y tú, ¿a dónde vas?

— No estoy seguro, quiero comer algo pero…

— Te invito una malteada y una hamburguesa si vas conmigo en este momento —dijo ella sin dejarse desanimar.

— ¿Crees que a Jordan le haga gracia?

— No está pegado a mi cadera, ni es mi dueño Inuyasha —dijo un poco molesta por todas esas indirectas—. Vamos, ¿qué hay de malo que un amigo tome algo de comer con una amiga?

"Lo tendría si supiera él o tú lo que estoy empezando a pensar sobre ti…" pero bien nunca se había dado a conoce por hacer las cosas correctas.

— Ok, voy contigo, pero tú invitas.

El autobús que debían abordar para llegar a su trabajo se estacionó delante de ellos y subieron a prisa.

En 5 minutos estaban frente a un pequeño restaurante llamado "Royal Dinner" Kagome entró al lugar y desde la llegada su jefe la saludó con simpatía.

— Oh, sí llegaste temprano Kagome.

— Si Charly —le respondió la chica y se acercó a la barra—. Te dije que lo haría para poder avanzar con el programa.

— Oh Kagome-chan —dijo con un poco de incomodidad—. Bueno mi atolondrado hijo se ha llevado el disco al colegio y lo ha perdido, lo confundió con uno de sus discos de música. ¿Qué pasa con la música actual eh? ¿Qué tipo de grupo o canción se llama "administración y contabilidad Express"?

— No me preguntes a mí, no es mi tipo de titulo —le respondió la chica.

— Bueno al menos tendrás la tarde libre. ¿Por qué no sales por allí con tu novio? No abriré hasta las 6 de la tarde.

— Oh no, Charly él no es Cole, este es un buen amigo —dijo y volteo a ver al chico—. Inuyasha Taisho. Inuyasha, él es mi jefe Charly Tanaka.

El jefe de Kagome debía tener como 30 años, realmente joven y su piel era de un color oscuro pronunciado, aunque sus facciones no eran del todo de ese tipo de raza, Inuyasha supuso que debía ser hijo de un extranjero y una japonesa o viceversa.

— Mucho gusto.

— Igual chico. Pero aun así sácala de aquí, la chica ha de estar harta de comer siempre lo mismo aquí.

— De hecho le invite a Inuyasha una hamburguesa y malteada.

— Otro día chica.

— Ah —dijo Kagome de pronto—. Es Ryoko, ¿verdad? Tu hijo no se llevó a ningún lado el disco, ¿verdad?

— Oh Kagome…

— Ok, me voy me voy —miró a su amigo a su lado—. ¿No te importa si comemos algo en otro lugar?

— Al parecer no tenemos opción —le respondió el aludido.

— Gracias chicos, de veras gracias.

Kagome solo suspiró y tomó a Inuyasha de un brazo para sacarlo del restaurante. Caminaron un par de calles hasta encontrar un restaurante de okonomiyakis y decidieron entrar. La chica ordenó su panqueque aun con una sonrisa en los labios.

— Cuéntame, me gustaría reírme por algo también —le pidió el chico de ojos dorados.

— Charly se casó cuando tenía quince años —miró divertida la sorpresa de su amigo—. Lo sé, era casi tan joven como cuando nos conocimos. Bien, era una chica de 22 años que ya tenía un niño de siete. Tenían solo un año de casado cuando ella tuvo un accidente y murió, así que se hizo cargo del niño él mismo, dedicó su vida entera al chico. Ahora que su hijo tiene veinte, Charly se ha enamorado de nuevo de una amiga de su hijo.

— Suena complicado —dijo con una mueca.

— Y lo es —dijo de acuerdo—. Lo peor de todo es que parece que a su hijo le gusta Ryoko, así que tienen que verse a escondidas. Es tierno verlo enamorándose quizá por primera vez, me ha contado que la madre de Ryo, su hijo, era hermosa, y lo deslumbró, pero que quizá no la amaba, y quizá ella necesitaba alguien que la apoyara con su hijo. Ryo y Charly se llevan muy bien, pero no esta seguro de cómo tomara que él se enamore de nuevo y tenga una nueva pareja.

— ¿Tú qué piensas?

— No lo sé, pero sospecho que será una de esas historias difíciles de llevar a cabo —dijo con un suspiro—. Aun así pienso que debe arriesgarse a hacerlo, así es el amor después de todo; cuando no haces algo en el momento que lo sientes, después no queda más que lamentarse.

— Si, supongo que tienes razón.

En ese momento la camarera les llevó su comida y la plática termino.

Bien, si eso es lo que ella pensaba, ¿por qué no hacerle caso? Él sentía algo por ella ahora, y aunque era complicado sabía que valía la pena… Pelearía por eso, incluso contra ella misma.

Ella no amaría a Jordan, no sabía si había una real posibilidad de que si lo amara a él, era una apuesta alta, pero se arriesgaría.

Fin capitulo 7

09 de diciembre de 2012

3:13 p.m.

Edición: Suki90

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Nota de autora: Hola, hola a todos, lo se los he hecho esperar una eternidad por la actualización de Hiding, espero que me perdonen es solo que hacia un muy buen trato que no me iba de vacaciones y necesitaba un tiempo fuera, pero aqui estoy de regreso.

La verdad es que no se que mas decir... bien solo como siempre un millon de gracias por leer mi historia en especial a: Amaterasu97, Lis-sama, Hinaru, JavitaOsan, Danita-inu, Layla ryu, Yuiren3, Faby sama, Sauki90 por sus reviews de verdad que siempre que leo uno largo o cortito me hacen sonreír, de verdad los aprecio mucho.

bien nos vemos en el siguiente capitulo que sera pronto, pronto.

Dejame un review antes de irte ¿si? hazme feliz :D

Tata

Mimi chan