Disclaimers: Ni Code Lyoko ni Avatar me pertenecen, si el primero me perteneciera Ulrich se iría con Odd, uso los personajes de uno y el mundo del otro para mi fic, que es por diversión.
La Leyenda de Ulrich
Libro 1: Aire
Capítulo 7: La Guerrera de la Tierra
Los chicos miraron impresionados los muros exteriores de la gran ciudad de Omashu, famosa en el Reino Tierra y todo el mundo por su famoso sistema de correo.
-Omashu, la Ciudad del Correo Tierra Control-dijo Ulrich impresionado.
-Lastima que solo venimos a reabastecernos de provisiones-le recordó Yumi, antes de que tanto el Avatar como Odd les pidieran a sus animales avanzar.
-Seguro les encantará Omashu, dicen que aquí vive la gente más hospitalaria del Reino Tierra-dijo Hiroki confiado.
Caminaron lo que quedaba del tramo hacia la puerta, donde vieron a unos guardas prohibirle el paso a un vendedor de lechugas.
-¿Lechugas podridas? ¿Qué clase de porquería crees que aceptamos?-dijo uno de los guardias molesto, antes de usar tierra control para tirar el carro de lechugas por el acantilado.
-¡MIS LECHUGAS!-dijo el hombre apesumbrado (N/a: les suena a alguien? XD). Los chicos, que presenciaron la escena, sudaron gotaza al verlo.
-Deja Vu-dijo Ulrich por lo bajo.
-Vaya, si que son hospitalarios, ¿no?-declaró Yumi con sarcasmo.
-¿Y cómo entrarémos entonces?-preguntó Odd.
Casi sin meditarlo, a Ulrich se le ocurrió una idea, una que ni siquiera sabía que se le podría ocurrir, y no dudó en compartirla con sus amigos. Usando la habilidad de Feuer y Baku para trepar, llegaron a una parte del acantilado de donde salía un enorme tubo de piedra.
-¿Un conduncto secreto? Genial, debiste hablarnos de esto, Ulrich-dijo Hiroki emocionado.
-Si, pero aún no sé cómo supe de esta cosa-dijo el Avatar extrañado. Al abrir la puerta del ducto, un montón de aguas negras-ni como sabía que esto estaba aquí-agregó asqueado.
Sabiendo que no quedaba de otra, el Equipo Avatar entró en el conducto. Si bien Ulrich y Kenneth se protegían a ellos y a Feuer y Mocchi del agua pantanosa con aire control, y Odd se protegía a si mismo y a Yumi, Baku y Toto con su agua control, Hiroki por otra parte era bañado una y otra vez por el agua pantanosa. Pasados casi 15 minutos de transcurso por el drenaje finalmente llegaron a la salida, saliando Ulrich, Odd, Kenneth, Yumi y los animales limpios y a salvo. De repente, una masa medio humana de fango y cieno surgió de la ancantarilla, empezó a caminar hacia el grupo, pero un movimiento de agua control de Odd para lavarlo, y de aire control de Ulrich y Kenneth para secarlo, reveló que era Hiroki. Ya limpio, el menor chasqueó un par de veces la lengua.
-Gracias-fue todo lo que dijo.
Una vez listos, se pusieron en marcha por la ciudad, sin evitar admirar el increible sistema de correo que la caracterizaba, el cual había permanecido igual desde hacia cientos de años, viendo los chicos asombrados como la tierra control hacia subir las cajas de piedra, y la gravedad las hacía bajar. En eso, a Hiroki se le ocurrió una idea que lo hizo sonreír con malicia.
-Chicos-dijo de pronto llamando la atención de su hermana y amigos-¿quieren divertirse un rato?-preguntó sugerente.
Unos diez minutos después los cinco chicos estaban metidos en una de las cajas de piedra, en la cima de uno de los toboganes del sistema de correo, y a punto de lanzarse como si fuera una resbaladilla.
-Hiroki-le llamó Yumi.
-¿Dime, Hermana?-preguntó el menor.
-¿Te mencioné que no estaba muy segura de esto hace unos minutos?-preguntó la chica.
-Si, pero confía en mí, sé lo que hago-declaró el menor, antes de que con su tierra control mover la caja e impulsarlos colina abajo.
Apenas agarraron velocidad, todos, hasta Hiroki, comprendieron que era una terrible idea, pues vieron que era demasiado alto, y con la gravedad aumentando la velocidad, todos sabían que eso no podía tener un final feliz. La cosas se puso peor cuando vieron en el carril de junto, que en cierto punto se unía al carril donde estaban, había un cargamento de afiladas lanzas.
-Por favor que esa cosa pase antes que nosotros, por favor que esa cosa pase antes que nosotros, por favor que esa cosa pase antes que nosotros-rogaron todos al mismo tiempo, pero sus ruegos no fueron oidos al ver que las lanzas se pusieron justo tras ellos al cruzarse los caminos.
-Kenneth, usa el aire control para detenernos-suplicó Odd.
-Muy bien, intentemos esto-declaró el maestro aire, antes de lanzar una ráfaga de aire al camino, que simplemente los hizo dar una marometa, pero sin detener su caída, y sin quitar las lanzas de detrás de ellos.
-Bueno, eso no sirvió mucho-señaló Odd.
-Cállate-fue todo lo que dijo Kenneth, con una vena en la frente.
Conforme más rápido iban, la situación se iba poniendo más y más incómoda para el grupo, pues sentían que no iban a soportar ir más rápido, mucho menos lo que pasaría cuando aterrizaban. Tenían que hacer algo antes de llegar al final del deslizadero o sino… sería dificil saber qué dolería más, si la caída o las lanzas.
-Kenneth, intentemos usar el aire control al mismo tiempo-sugirió Ulrich, y de inmediato ambos el maestro aire y el Avatar usaron sus poderes para detener el contenedor.
Los cinco adolescentes respiraban como locos, intentando recuperarse del susto, y una vez que sus respiraciones se normalizaron, Hiroki sonrió.
-¿Lo hacemos otra vez?-sugirió, ganándose una mirada molesta de sus amigos, y tres golpes de fuego, aire y agua por parte de los maestros.
-Oigan, ustedes-oyeron que les llamó una voz, y al alzar la vista vieron a dos chicos, al parecer de su edad, parados a un par de metros de ellos
La pareja la conformaban una chica de pelo rosa, piel apiñolada y ojos verde hoja, y un chico rubio de piel clara y ojos verde claro. El chico rubio usaba un sueter color amarillo con detalles verdes, un pantalon café y mocasines grises, por otro lado la chica usaba una camiseta de tirantes color amarillo con corazones rosas, un pescador café e iba descalza, lo que la delataba como maestra tierra.
-¿Son nuevos en la ciudad?-preguntó el chico rubio.
-¿Por qué preguntan?-preguntó Yumi curiosa.
-Porque todos saben que es peligroso usar el sistema de correo desde la cima, al menos si lo quieren usar asi-aclaró el rubio-es mejor tirarse desde la mitad del camino, casi en la base-agregó con una sonrisa.
-¿Quiénes son, y de dónde son?-preguntó curiosa la pelirrosa.
-Yo me llamó Ulrich Stern, soy de la Nación del Fuego-dijo Ulrich.
-Odd Della Robbia, de la Tribu Agua del Sur-continuó Odd.
-Kenneth McNair, de la Isla del Templo del Aire, en Ciudad República-terció el castaño menor.
-Yo soy Yumi Ishiyama, y él mi hermano Hiroki, ambos somos de aquí del Reino Tierra, aunque somos de una pequeña aldea a unos días de aquí-terminó Yumi, presentándose a si misma y a su hermano menor.
-Me llamo Jeremie Belpois-dijo el rubio.
-Y yo me llamo Aelita Schaeffer-secundó la pelirrosa.
-¿Schaeffer? ¿Tienes algo que ver con Anthea Schaeffer?-preguntó Odd interesado. La chica, Aelita, entristeció con la pregunta.
-Si, como pueden adivinar, soy hija del Avatar Anthea-explicó la pelirrosa. Ulrich sonrió al oir a la chica.
-Es increible, yo conozco a Anthea-dijo el castaño emocionado, extrañando a los dos chicos de Omashu.
-¿De qué estás hablando? Mi madre falleció hace 16 años, no hay forma en que la hayas conocido-explicó la pelirrosa.
-No, creo que no me expliqué, verás, yo soy el Avatar, el nuevo Avatar-explicó Ulrich, intentando sonar lo más sincero posible.
Lo que ninguno se esperaba fue lo que ocurrió a continuación: Aelita miró sorprendida a Ulrich, sorpresa que se convirtió en rabia, y en menos de un minuto la pelirrosa ya usaba sus poderes de tierra control para atacar al castaño, quien a duras penas pudo evitar la enorme roca que la maestra tierra le lanzó. En menos de un minuto, había empezado una pelea entre el maestro fuego y la maestra tierra.
Los chicos, en particular los amigos de Ulrich, veían sorprendidos el combate entre el castaño y la pelirrosa, extrañados de que una niña que al principio parecía tan dulce de la nada había atacado a Ulrich como si quisiera arrancarle los miembros.
-¿Qué le pasa a tu amiga?-preguntó Yumi escandalizada a Jeremie.
-No lo sé, nunca la he visto tan molesta-dijo Jeremie preocupado.
Mientras, en su combate, Ulrich usaba bolas de fuego para romper las piedras y pedruzcos que Aelita usaba contra él, mientras la pelirrosa intentaba hacer pedazos al castaño, mientras lágrimas de rabia bajaban por sus mejillas.
-¡¿CÓMO TE ATREVES?!-preguntó la chica furiosa, antes de lanzar un disco de piedra contra el castaño-¡¿CÓMO TE ATREVES?!-repitió, lanzando uno de mayor tamaño.
-¿Cómo me atrevo a qué?-preguntó Ulrich confundido.
-¿Cómo te atreves a faltarle el respeto a mi madre?-preguntó la chica furiosa-ella murió por defenderme, cumplió su deber como Avatar, y tu llegas y le faltas el respeto suplantándola, atreviendote a afirmar que eres el Avatar-dijo la pelirrosa, acompañando sus palabras con más ataques de tierra control.
-Es que te digo la verdad, soy el Avatar-dijo Ulrich, intentando razonar con la chica.
-¡MENTIROSO!-gritó la niña furiosa, arrastrando un pie al frente, haciendo que Ulrich cayera al piso. Con el castaño derribado, la pelirrosa se puso junto a él-te haré pagar por insultar el recuerdo de mi madre, Stern-dijo la chica con voz venenosa (N/a: Aelita hablando como Sissi, ver para creer no?).
-Aelita, tienes que escucharme-suplicó Ulrich, pero solo hizo que la pelirrosa se enfureciera más, y se pusiera en pose para un golpe fulminante.
Pero cuando Aelita estaba por darle el golpe final al castaño, éste abrió los ojos de golpe, mostrando que estos brillaban con una intensa luz blanca, mostrando que Ulrich había entrado en el Estado Avatar. Lo que más sorprendió a todos que, tras ser envuelto el chico por un remolino de arenilla, al dispersarse apareció una mujer pelirrosa, de ojos verde claro, que vestía una túnica verde con bordes amarillos, ceñida con un listón café, en el que descansaban un par de abanicos, sobre una camisa café de manga corta y cuello amarillo mostaza, y pantalones cafés, con los pies descalzos, delatándola como maestra tierra. Al verla, los seis adolescentes quedaron mudos, y la más impactada era Aelita.
-Mamá… mami…-dijo la niña muda de la impresión, dejando sorprendidos a todos. Anthea sonrió con ternura al ver a su hija.
-Aelita, mirate, eres toda una señorita-dijo la mujer con dulzura.
-No… esto no es posible… ese chico…-balbuceaba la pelirrosa.
-Sé que te cuesta creerlo, pero tu misma sabes que así funciona el ciclo del Avatar, y de hecho me sorprende que no creyeras en Ulrich cuando te dijo quien era-explicó Anthea.
-Pero…mamá…-decía la menor.
-Tiene la edad exacta, es de la Nación del Fuego, la siguiente en el Ciclo, y bueno creo que verlo en Estado Avatar es la prueba final-recalcó la mujer con una sonrisa. Lágrimas empezaron a formarse en los ojos de la pelirrosa.
-Mami, no sabes cómo te he extrañado-dijo la pelirrosa entristecida, aguantándose para no abrazar a la mujer. Anthea sonrió con ternura.
-Yo también te he extrañado, mi amor, a ti y a tu padre, cada día aquí, en el Mundo Espiritual, desde el día de nuestra separación, ha sido dificil-dijo la mujer con nostalgia-Aelita, hay algo que quiero pedirte-dijo la mujer con cuidado.
-Lo que quieras, mamá-dijo la niña quedamente.
-Quiero que ayudes a Ulrich, lo que viene es muy dificil y quiero que estés a su lado para apoyarlo-empezó a decir Anthea, mientras la arenilla empezaba a arrebolarse a su alrededor, señal de que estaba por partir, cosa que espantó a Aelita.
-Mamá, espera, por favor, no, quedate-empezó a rogar Aelita, en un intento de evitar que su madre rompiera la conexión. Anthea sonrió con ternura y tristeza.
-No te preocupes, mi niña, siempre estaré contigo, sólo me voy a donde pueda cuidarlos a ti y a tu padre hasta que podamos reunirnos de nuevo-dijo la mujer con suavidad, mientras el remolino de arenilla cobraba fuerza. Aelita corrió hacia el remolino.
-¡MAMÁ, MAMI, REGRESA, NO TE VAYAS, NO ME DEJES, NO DE NUEVO!-suplicó a gritos la pelirrosa desesperada, ya soltando varias lágrimas, dejándose caer de rodillas desconsolada, sabiendo que era inútil.
Cuando el remolino se volvió a disolver, Ulrich hizo acto de aparición, abriendo lentamente los ojos, mostrando que ya no brillaban, y al ver a la pelirrosa llorando solo pudo arrodillarse y acunarla entre sus brazos, a lo que la maestra tierra no puso ninguna objeción.
Pasado un rato, una vez que Aelita se hubiese desahogado del todo, y que hubiesen comprado las cosas que necesitaban para el viaje, los chicos se encontraban en la casa donde la pelirrosa vivía con Jeremie y los padres de éste.
El padre de Aelita, el doctor Hopper, trabajaba como profesor de la Universidad de Ba Sing Se, y Aelita solo podía verlo en tiempos de vacaciones, cuando él podía ir a visitarla. Y justo a hora la pelirrosa y el rubio se encontraban platicando con el grupo.
-Y¿cuál es su plan?-preguntó interesado el rubio.
-Bueno, resulta que hay una pequeña aldea a un par de días de aquí que ha tenido varios problemas, y queremos ver si podemos hacer algo-explicó Kenneth.
-Por eso primero habíamos pasado a reabastecernos-secundó Yumi.
-¿Creen poder tener espacio para dos mas?-preguntó Aelita, sorprendiendo al grupo.
-¿Están seguros?-preguntó Ulrich. Aelita asintió con la cabeza.
-Hace años, no pude ayudar a mi madre, ahora es mi oportunidad de honrar su memoria ayudando al nuevo Avatar-explicó la pelirrosa con seriedad-además, necesitarás quien te enseñe a ser maestro tierra en algún momento-agregó, sonriendo tímidamente.
-Y si Hiroki se encargara, pobre Ulrich-secundó Odd.
-Y pobres de nosotros-terció Kenneth.
-¡Oigan!-dijo Hiroki ofendido. Todos rieron ante la reacción del pelinegro.
-Me alegra que quieran venir con nosotros, chicos-dijo Ulrich, antes de abrazar a Aelita, gesto que la pelirrosa acepto con una gran sonrisa.
-Oigan, sé que sonará tonto, pero a mí se me ocurre una forma para celebrar-dijo Hiroki con picardía, haciendo que el resto se le quedara viendo.
Unos minutos después, los siete jóvenes se tiraban, todos juntos, por una de las rampas del sistema de correo, todos riendo y divertidos por la experiencia, en parte porque esta vez habían seguido el consejo de Jeremie de tirarse a medio camino. Cuando llegaron al fondo, levantando una gran nube de humo, los siete reían divertidos, más que nada al oír una voz gritando…
-¡MIS LECHUGAS!-haciendo reír más a los jóvenes.
Continuara…
Otro capítulo para este gran fanfic, ojala les guste y dejen centenar de reviews. Ya se que fue medio corto, hago lo mejor ke puedo, pero con el regreso a clases intentaré dar más.
Dragon Oscuro: En mi defensa en este no tenia mucha opcion, ya que recuerda que Ulrich, Odd y Yumi se habían separado, con quien pelearia Kenneth? con Toto?
juanantoniotarot: pues me alegro que siempre si lo entendieras
ikaros-san: ten paciencia
NinaYuriko: No, que yo recuerde Aang dice lo de no besarse y Katara se enoja, que yo recuerda no se besan sino hasta lo de la invasión
CamiDash: Lo hara en algun momento, tranquis
Sei-LaRouss: me alegra que te haya gustado, espera lo siguientes capitulos
Princesa de la Oscuridad: Entiendo que prefieras parejas hetero, pero agradezco que de todas formas te guste mi trabajo
