Konichiwa! Ahora vuelvo más rápido. ¡Benditas vacaciones!, apenas hoy terminé el capitulo y me moría por publicarlo así que no los hago esperar más, espero que les guste este capitulo y que lean las 18 hojas que he escrito. ¡Que tengan una feliz navidad adelantada!, esté será mi regalo algo emo, pero comienza a ponerse interesnate ;D
C.8 Hikari regresa a Odaiba.
Estaba sentada en uno de los aeropuertos que quedaban cerca del campus, eran las 9:50 de la mañana y ella aun tenía sueño, no comprendía como el rubio que estaba a su lado podía mantener los ojos abiertos sin dificultad, hasta Daisuke estaba dormido en una de las sillas mientras una niña le ponía ligas en la cabeza sin que se diera cuenta.
-si tienes sueño duérmete- dijo Takeru al verla cabecear por tercera vez- yo los despierto cuando nuestro vuelo sea el siguiente-
-estoy bien- insistió con un bostezo- además faltan 5 minutos para que abordemos nuestro avión-
Sonrió ampliamente, no podía esperar para ver a su hermano, ¡hace mucho que no lo veía!, y ni hablar de Mimi, tenía tantas cosas que decirle, miró discretamente al ojiazul que seguía leyendo su revista de deportes, relacionados principalmente con él.
Por supuesto que notó esa discreta mirada que le lanzó su compañera, ¿en que estaría pensado?, le causaba mucha curiosidad saber lo que pasaba por su cabeza cada que dirigía su mirada hacia él. Unas delicadas manos le taparon los ojos.
-Adivina quien soy- pidió una vocecilla que conocía muy bien-
-Catherine- murmuraron Hikari y Takeru al mismo tiempo- ¿Qué haces aquí?- inquirió el rubio-
-esperando a que subas conmigo al avión tontito- respondió como si fuera algo obvio-
-amm… Catherine, esta vez viajaras sola, mis abuelos no están en casa y no veo razón para pasarme solo las vacaciones-
-¿Qué?- inquirió como si no comprendiera las palabras que decía el joven frente a ella, ¿se iba con Hikari y ese tal Daisuke, que a pesar de ser el capitán del equipo de futbol era considerado el bobo de la escuela?.-
-Yo… ya te dije, no quiero pasarme solo las vacaciones, prefiero ir con unos amigos a quedarme encerrado todo el día en casa- observó a su acompañante que se mantenía seria y con rostro de culpabilidad-
-no juegues Takeru, no importa que tus abuelos no estén, te pasaras todo el día conmigo y si quieres puedes quedarte en mi casa, mis padres no nos molestaran- ofreció descaradamente.
No podía creer lo que decía la que hasta hace unos meses había sido su mejor amiga, jamás, nunca, en lo que tiene de estar en esa escuela hubiera pensado que Catherine, la chica rubia y de ojos azules deseada por todos los hombres que conocía, salvo uno por supuesto, tuviera la necesidad de ponerse en bandeja de plata.
La observó como si fuera su madre y desaprobara esa actitud de su hija, ¿Qué le había pasado en esos meses?
-¿se te ofrece algo Kamiya?- preguntó mirándola, bueno en realidad matándola con la mirada- no creo que te incumba este asunto-
-Catherine no le hables así a Hikari- le regañó el rubio molesto, sí era notorio el desagrado que sentía la rubia para con la castaña pero tampoco era para comportarse así con ella, siendo que hace poco eran amigas-
-desde que la conoces te la pasas defendiéndola e ignorándome- se quejó sin dejar de barrerla con la mirada- ¿enserio te puede interesar tan poca cosa?- preguntó incrédula- todo el campus sabe que Daisuke es el único hombre, si así se le puede llamar, que quiere andar con ella, nadie más se le acerca a la "señorita solo hablo de mi hermano"…-
-no tienes porque insultarme- intervino la castaña, podría ser que Daisuke fuera el único interesado en ella, cosa que no le consolaba demasiado pero- por lo menos a mi me quieren por lo que soy y no por lo que aparento ser- soltó desviando la mirada, odiaba ser grosera pero una de las cosas que había aprendido de Mimi, Miyako y su hermano era a nunca dejarse insultar por nadie-
-¿disculpa?- enarcó una ceja, ¿desde cuando ella hablaba de esa manera?
-no importa, al final de cuentas a alguien como tú no le importa lo que los demás piensen salvo que sea sobre su "nueva ropa, teléfono, computadora" cosas que solo demuestran lo hueca que estas- finalizó poniéndose de pie y despertando al castaño que tenía en un lado-
-¡Yo no fui!- exclamó poniéndose rápidamente de pie y viendo a su alrededor- ah si ya no estamos en el campus- murmuró percatándose de la presencia de la rubia- ¿Catherine?
-no, soy un holograma que vino a despedirlos- respondió irónicamente, ¿acaso había pregunta más estúpida?-
-ignórala Daisuke y vámonos que ya nos están llamando para el vuelo- lo tomó del brazo arrastrándolo sin mirar atrás- te esperamos en el avión Takeru, si es que quieres subir-
Estaba anonadado, ¡wow! Todo esperó menos que se defendiera de ese modo, ese tiempo creía que era una chica dulce y sumisa pero ya se dio cuenta de que como toda mujer tenía orgullo y si que sabía callar a alguien sin ofenderlo directamente. Tomó sus maletas en dirección de los castaños.
-¿te iras con ellos?- preguntó estupefacta- ¿es en serio?-
-No creo que te moleste- respondió sonriéndole- te divertirás más sin mi en las tiendas, compra muchas cosas y buen viaje Cathy-
Meneó la cabeza, lo único que había hecho con irlo a buscar era molestar a su compañera, claro que no creía que esté molesta con él, no sería tan injusta. Tomó asiento al lado derecho de la castaña mientras en el flanco izquierdo estaba el castaño nuevamente dormido.
-si que tiene sueño- dijo intentando hacer conversación-
-Daisuke siempre duerme hasta tarde, no esperes que se despierte ni aunque se esté cayendo el avión- respondió Hikari
No volvió el rostro para responderle, estaba aun molesta por la actitud de su "amiga" y aun más con la suya, por favor ¡tanto escándalo por un chico!, claro que Takeru no era cualquier chico, era dulce, amable, respetuoso, divertido, se podría decir que el príncipe azul de cualquier cuento de princesas. ¿Sería buena señal que estuviera sentado a su lado y no con ella?.
-¿estás molesta?- preguntó mirándola consternado, no sería tan injusta como para culparlo por la intromisión que sufrieron ¿o sí?-
-contigo no, un poco con Catherine, pero más conmigo- respondió viendo el respaldo del asiento de enfrente- ¿hice mal en hablarle así?
Por fin lo miró sin poder evitar que sonriera, ¡Estaba preocupada por haber sido demasiado dura con alguien que la insultó peor!, del poco tiempo que la conocía era algo que se podría esperar de ella. Tomó su mano para tranquilizarla.
-no, para serte sincero ella se lo buscó- admitió- nadie la manda a ser tan grosera y mimada, ya era hora de que alguien la pusiera en su lugar-
Se sonrojó un poco ante el tacto de su amigo, ¿Cómo podía en tan poco tiempo hacer eso?, lograr que su respiración se cortará al ver sus ojos azules como el mar, o que su día brillara más al ver esa sonrisa. En su interior sonreía feliz por haber sido escogida por sobre la chica más guapa del campus y además de que la defendió.
-Gracias- dijo recargándose en su hombro vencida por el sueño- por defenderme-
-de nada- murmuró buscando el achocolatado de su mirada pero ya estaba dormida.
La movió ligeramente para colocar su brazo sobre sus hombros y que pudiera estar más cómoda, ese vuelo duraría 5 horas hasta Odaiba así que lo mejor era que él también descansara un poco.
Estaba vuelta loca, hace apenas un día Taichi le había dicho que su querida amiga y hermana Hikari regresaría a tiempo para verla en el dichoso festival de su colegio. Casi lo mata cuando le avisó solo un día antes y no el mismo en que ella le había avisado.
Se vio por última vez en el espejo, últimamente le había dado por vestirse mejor de lo que acostumbraba y ese día no podía ser la excepción.
No sabía si era por el sol que se había dignado a salir después de una semana de lluvia constante, el clima estaba mas loco que nada ese año, pero eso era desviarse del tema ya que estaba concentrado en la castaña que bajaba por las escaleras como si un rayo dorado la iluminara, o porque desde que supo de la llegada de su amiga su entusiasmo había aumentado.
-¡Yamato!- gritó desde las escaleras como una niña- ¡pero si te queda muy bien el azul!- exclamó viéndolo desde ahí, nunca lo había visto con otro color que no fuera negro, gris, o blanco-
-gracias- respondió desviando la mirada algo apenado, pareciera que desde que se dio cuenta que le gustaba la castaña cada comentario lo ponía nervioso o en el peor de los casos lo hacía sonrojarse sin darse cuenta.
Enarcó una ceja, desde hace unos días que la seriedad del rubio era más notoria, casi tato como cuando lo conoció, y eso por alguna razón no le agradaba. Dio un paso sin percatarse de la pelota que estaba cuatro escalones de bajada, su pie resbaló y prácticamente lo único que pudo ver fue su inminente caída y la visita al hospital con una contusión o algo por el estilo. Dio un gritó antes de caer sobre una superficie cálida que la mantenía abrazada protectoramente.
Se sonrojó avergonzada, si que tenía buenos reflejos Yamato, mira que llegar tan rápido y justo a tiempo para que no se rompiera ni un solo hueso.
La mantenía sujetada y muy pegada a su cuerpo, ¡por dios!, su corazón latió rápidamente cuando se percató de que caería y eso le aterró, por primera vez en mucho tiempo sintió un miedo diferente, el miedo de perder a un ser querido.
Se puso de pie aun con la castaña entre sus brazos, ahora tenía miedo de perderla aunque sea por un tonto accidente.
Elevó la mirada para observar las turquesas del rubio, perdiéndose como si viera el mar o el cielo en todo su esplendor, podía estar todo el día así, sumergida en ellos y no le molestaría, en realidad no, prefería mil veces estar entre los bazos de él a estar sola en su cuarto. Si no fuera porque…
-Mimi- murmuró el ojiazul, ¿porque dios le hacía eso?, si le decía lo que sentía por ella o la besaba esta saldría corriendo asustada- es hora de irnos-
La soltó rápidamente dirigiéndose hacia la puerta, no se fiaba de su autocontrol, desde hace unas semanas el solo verla o oler su perfume lo hacia querer besarla.
Decir que las cosas habían vuelto al principio era algo equivocado, estaban peor que en un principio, se alejaba más de lo normal, hablaban en escasas ocasiones. En resumen era como si el rubio temiera algo de ella.
Caminaron en silencio hasta llegar a la casa de Taichi que como era costumbre estaba retrasado. Sora les saludó animadamente mientras esperaba en la sala.
-ni porque es su hermana se levanta temprano- se quejó Mimi rodando los ojos- ¡apúrate Taichi!
-¡Ya voy no me grites!- se quejó sacando la cabeza por la puerta de su habitación, mujeres siempre querían ser puntuales-
Ambas chicas movieron la cabeza en desaprobación, hombres nunca estaban a tiempo cuando se les necesitaba.
Había decidido esperar fuera de la casa, no quería ser victima de las miradas inquisidoras de su amiga y mucho menos de sus preguntas constantes, a las cuales ahora no sabía que responder, era un idiota por enamorarse de Mimi y aun seguía preguntándose como demonios pasó eso.
-¿Qué le pasa a Yammato?- Preguntó Mimi observándolo desde la puerta, le chocaba esa actitud distante que mantenía últimamente-
-no tengo idea- respondió, aunque en su mente tenía la respuesta correcta a esa pregunta- el nunca le dice a nadie lo que siente o sus problemas-
-muy reservado- murmuró, eso ya lo sabía desde el principió pero creyó que ya habían superado esa etapa-
Por fin después de media hora salió Taichi con un simple vaquero azul y una camisa de botones blanca, tanto show para ponerse una simple camisa blanca.
-¿es enserio?- preguntó la castaña enarcando la ceja- tardas media hora en ponerte un pantalón y una camisa-
-oye nadie se queja cuando bajas dos horas después de lo planeado por andarte arreglando- se defendió orgullosamente-
-pero soy mujer, eso me solventa de cualquier queja que quieras darme, tengo que peinarme, buscar que me voy a poner, que convine, los zapatos, accesorios…-
-ya entendí- mirándola con cara de "si no hago algo no la voy a callar hasta mañana"- como sea ya vámonos o Hikari pensará que no fuimos por ella-
-bien, bien- respondió triunfante, nadie le gana a ese argumento femenino-
Eran casi las tres de la tarde y el sol bañaba a todo el que estuviera sobre una acera, estaba feliz, pensaba que ese mal clima duraría otra semana más pero gracias al cielo mejoró para la llegada de su amiga.
Estaba nervioso, no por conocer a la hermana del castaño si no más bien porque desde que salieron de la casa de la ojimiel unos tipos los seguían, bien podría ser que se estaba poniendo paranoico pero estaba seguro de que los había visto antes asechándolos. Y no era el único que había notado tan sospechosa actitud, el moreno que iba junto a Sora la abrazó discretamente echándole una ojeada a los tipos esos.
Se colocó al lado de la castaña dubitativo, si la abrazaba no esperaba que reaccionará mal, el problema era que el no siguiera alimentando falsas esperanzas con relación a ella.
Meneó ligeramente la cabeza, ¡pero que raro se estaba comportando últimamente!, pareciera que quería protegerla de él, observó ligeramente a los tipos que caminaban tras ellos, ya los había visto ¿pero donde?, le perecían muy conocidos eran… ¡claro! Los tipos que le preguntaron el otro día la hora y que últimamente estaban en todos lados donde ellos estuvieran. Por eso se colocó a un lado de ella, Yamato tampoco confiaba en ellos.
Extendió su brazo para colocarlo en su cintura, no era una miedosa totalmente, pero prefería sentirse segura y protegida a estar mirando a cada rato a los tipos esos y que se dieran cuenta.
Le sorprendió un poco la acción de la castaña pero respondió automáticamente, su cuerpo estaba acostumbrado a ella y no podía evitar reaccionar así.
Se detuvieron momentáneamente mirándose entre sí, no solo esos chicos habían conseguido a unos aliados, si así se les podía llamar, sino que además habían conseguido nueva pareja los tortolitos.
-esto lo tiene que saber el jefe- anunció uno marcando rápidamente un número en su móvil.-
…-¿Qué pasa bola de inútiles?- preguntaron tras la bocina- están malgastando mi tiempo-…
-Lo siento jefe pero…-carraspeó intentando aclararse la garganta- los dos desertores están junto con sus amiguitos y se dirigen hacia el aeropuerto-
-y además parece que ya no son amiguitos- intervino el otro quitándole el móvil a su compañero-
…-explíquense antes de que terminen con mi paciencia- exigió…
-bueno pues… Yamato está muy abrazadito de la hija de los Tachikawa y Sora del chico que creo se apellida Kamiya-
…-Ya veo, los desertores se tomaron la libertad de comenzar a formar su vida-murmuró irónicamente- espero que los sigan y les den una pequeña sorpresa por parte de mí y díganle lo siguiente…-
Bajó algo atontada del avión, ¡había dormido todo el camino!, bueno en realidad los tres habían caído en un profundo sueño desde que subieron.
El aeropuerto era inmenso, uno de los más grandes que tenía Odaiba y donde se había perdido más de una vez. Aun a esa edad no se fiaba de en que plataforma se encontraba, si no mal recordaba eran 6.
-Daisuke ¿Qué plataforma es esta?- preguntó la castaña observando los tableros que tenía enfrente-
-la 3- respondió- tenemos que llegar a la primera que es donde tú hermano y los demás nos esperarán-
Asintió caminando a la derecha, bien aun no conocía cual plataforma era cada una pero si se había aprendido el camino de memoria.
Avanzaron esquivando el tumulto de gente que se había juntado para recibir a sus seres queridos, amigos o conocidos que llegaban tras cada vuelo.
Observaba con un dejo de nostalgia ese lugar, ¿Por qué le traía tantos recuerdos estar en Odaiba?, no tenia la menor idea de porque ese aeropuerto le parecía tan familiar, como si hubiera estado ahí hace mucho tiempo.
-¿Pasa algo rubiecito?- preguntó observándolo, parecía que estaba apunto de sufrir un colapso por sobredosis- ¿te marea ir en avión?-
-para nada- respondió más amable que el primero- es que… ¿nunca has sentido que algo ya a pasado?, este lugar me parece tan familiar, como si ya hubiera estado aquí- murmuró
Abrió los ojos sorprendido, era grosero, hostil y molesto con él por el simple hecho de hablarle a su amiga y él no dejaba esa actitud de buen samaritano, pero lo que más le sorprendía era que le confesara eso.
-Se le llama Dejavu Takaishi- respondió Daisuke, tenía aspecto serio por lo que decidió no hacer una broma- tú cerebro mezcla todas las imágenes que ha procesado y te hace creer que ya has vivido ese momento-
-no eres tan tonto como dicen- alabó el ojiazul de buena manera- pero no me refería a eso, no se como explicarlo- murmuró
La castaña interrumpió diciendo que después de ese pasillo se encontraba la plataforma uno, donde los esperaban por lo que no volvieron a hablar.
Un hombre alto de cabellera azul avanzaba rápidamente sin fijarse hasta que topó con un joven rubio.
-disculpe no le vi- se disculpó Takeru por educación sabiendo que era el hombre quien no iba concentrado en su camino-
-no hay problema- murmuró
Les vio avanzar, ¿Por qué ese joven le parecía tan familiar?, le recordaba a alguien pero… ¿A quién?
Estaba impaciente y nerviosa, primero porque su amiga que no veía hace mucho tiempo estaba a escasos minutos de aparecerse frente a ellos, segundo porque los hombres que desde hace rato los seguían estaban a unos metros de ellos observándolos y tercero porque después de entrar a un lugar repleto de gente el rubio que estaba a su lado se apartó abruptamente como si quemara tenerla cerca.
¿Por qué demonios le molestaba eso?, no era como si fuera la persona más importante o dependiera de tenerlo siempre muy cerca de ella.
-¡Ahí están!- exclamó Taichi eufórico- espera ¿quién es ese otro que viene con ellos?- preguntó confundido.
No prestaba mucha atención a los impacientes chicos que estaban con él, solamente estaba pendiente de los hombres que los acechaban, algo planeaban y no le agradaba nada.
Fácilmente se percató de los movimientos discretos de los tipos que desenfundaron un arma, definitivamente la seguridad de ese aeropuerto era un fraude mira que no darse cuenta de eso.
-caminen- ordenó sujetando a la castaña del brazo y lanzándole una significativa mirada a Taichi-
-será mejor que los topemos- coincidió lanzando por delante a la pelirroja, no por nada Yamato daba ordenes-
Avanzaron entre el tumulto de gente, empujando y siendo empujados. No podía comprender porque esa prisa de salir al encuentro de sus amigos.
-¿pasa algo malo Yamato?- preguntó calvando su mirada en él que solo veía hacia atrás-
-nada solo camina- respondió impaciente, no tenía tiempo de las preguntas de la castaña, lo único que quería era sacarlos de ahí-
Hizo un mohín molesta, odiaba que la trataran como una niña de 5 años que no podía comprender si había problemas y peor que fuera él quien la hiciera sentirse así.
-¡Mimi!- gritó la pequeña castaña que tenía casi en frente- ¡Hermano!-
No pudo evitar alejarse del rubio para correr al encuentro de su amiga, ¡Por fin estaba en Odaiba!, tenía tantas cosas que decirle, hablarle de sus nuevos amigos…
-¡Hikari!- exclamó abrazándola con fuerza- ¡sonsis hace mucho que quería verte!-
-¡yo también!- gritó de igual forma, como si no pudieran oírse- ¡por fin voy a verte en ese famosísimo festival!-
-Claro, abrazas a Mimi pero ignoras a tú hermano- se quejó Taichi fingiendo llorar- yo que te cuide cuando eras pequeña, jugué contigo y te defendí de los abusivos-
Le miró rodando los ojos, su hermano nunca cambiaría, siempre tan dramático como cuando tenía 11 años. ¡Pero que va! Es su hermano mayor y dramático o no eso no cambiaría.
-eres peor que esas malas actrices en una película de drama- se quejó la castaña menor- ¡pero ven aquí bobo!-
Se tiró a los brazos de su hermano dejando que le diera vuelta hasta que las paredes comenzaran a moverse.
Ya extrañaba a la dulce y alegre de su hermanita, estar al lado de la ojimiel lo consuela pero aun así no tenerla le deja un hueco en su corazón.
-te extrañe tontita- dijo depositándola en el suelo- ya me hacía falta burlarme de alguien más, con Mimi ya no es divertido… ¡auch!- se quejó por el golpe que le dio la ojimiel- ¡es broma!-
-mas te vale- advirtió con una sonrisa abrazando a ambos-
-Ey Daisuke estas muy callado- observó el moreno- es bueno tenerte a ti también de vuelta, y alista tus tachones que me debes un partidito de futbol-
-va, apenas me instale en mi casa nos vemos en el parque para una reta- coincidió estrechando la mano del moreno-
-¡ah!- exclamó asustando a todos- Kari ella es Sora la amiga de quien tanto te hable-
Avanzó un paso algo sonrojada, todo ese tiempo había preferido mantenerse callada para no interrumpir un reencuentro tan lindo pero ahora tenía frente a ella a una castaña tan parecida a su amigo.
Hikari la miró dubitativa por un momento para después darle un gran abrazo, ¡era mejor de lo que había imaginado!, desde que tenía memoria todas las novias de su hermano no habían sido santo de su devoción pero la pelirroja parecía tener mejor finta.
-Mucho gusto en conocerte, soy Sora Takenouchi- se presentó con una reverencia después del efusivo abrazo-
-el placer es mío Sora, es bueno conocer a una amiga de mi hermano, que no sea Mimi, o Miyako- aclaró para molestar al mayor- a sí, Hikari Yagami, espero que seamos buenas amigas…-
Quería que todo ese show de presentaciones, abrazos y lagrimitas de felicidad terminaran rápido para salir de ese lugar, no era posible que esos tipos fueran tan idiotas como para intentar algo a plena luz del día y con un montón de gente como testigos.
Estaban muy cerca, pisándoles los talones y ellos que no se movían.
Observó al rubio que no dejaba de mirar hacía atrás como si esperara que alguien les sorprendiera robando algo. Algo en su interior se movió, ¿Por qué ese chico le parecía tan conocido?, bueno tal vez tuviera que ver con que era como un espejo, rubio, de ojos azules, tez blanca… como si fuera su hermano.
No pasó desapercibido el gesto antisocial que estaba teniendo el ojiazul, mira que ignorar a todos.
-bueno ya que estamos en las presentaciones el es Yamato…-
No terminó la frase cuando su amigo salió disparado en otra dirección ignorándolos.
Observó a los tipos acercarse y hacer unas cuantas señas para que los siguiera. Sin pensarlo dos veces se aventuro a obedecerlos.
-¡Yamato!- gritó molesta, si no quería ser presentado solo tenía que decirlo no ser tan descortés como para salir corriendo del lugar- ahora vuelvo-
-Mi…- intentó llamar la pequeña castaña pero ya se había ido, ¿Qué les pasaba a esos dos?- bueno él es Takeru Takaishi, tú ya lo conoces Taichi el me cuidó cuando enfermé-
-es un gusto conocerte al fin Takeru- aseguró Taichi estrechando su mano- muchas gracias por cuidar y preocuparte de mi hermana así, de verdad muchas gracias- insistió sinceramente-
-no tienes porque agradecerme nada- respondió con una sonrisa- Hikari es una gran amiga y jamás permitiría que algo malo le pasara- le aseguró
-tengo muy buenos amigos- intervino su hermanita- son los mejores chicos de todo el campus-
-sí y mira que tienes buen gusto- murmuró Taichi a su oído provocando que se ruborizada- el mismo que Mimi, rubios…-
-mira quien habla si tú también tienes a una chica muy bonita junto a ti- respondió para no ser la única sonrojada-
-se sonrojaron ¿Por qué?- preguntó Daisuke divertido, siempre era lo mismo con esos dos juntos.
-nada- respondieron al unisonó provocando risas de sus amigos-
Decidieron ir a buscar a los dos chicos que se habían marchado tan repentinamente.
-la que salió corriendo fue Mimi Tachikawa, la chica de quien siempre te hablo- le dijo al rubio- aunque falta Miyako, Koushiro y Ken, ¿Dónde están Taichi?- preguntó su hermana extrañada, nunca salen sin ellos-
-¡ay no!- gritó abriendo los ojos como platos- no les avise-
Se golpeó con la mano la cara, ¡pero que distraído andaba!, desde que se volvió amigo de Sora y Yamato no ha hablado con ninguno de esos tres, siempre que quieren hablar les dice lo mismo "ahora voy con Yamato y Sora nos vemos después", "no puedo quede de verme con Sora", "Sora me espera, lo siento". La conciencia le remordió al recordar todo eso.
Comenzó a empujar a todas las personas que estaban frente a ella, ¡donde demonios se pudo haber metido Yamato!, el aeropuerto era más grande que cualquier otro lugar pero aun así conocía cada rincón y según el caminó que tomó se dirigía a la plataforma 5.
Estaba frente a ellos que lo mantenían acañonado discretamente para no llamar la atención, era obvio que venían de parte de Jou.
-¿Qué es lo que quieren y porque se la pasan siguiéndonos?- preguntó hostilmente, no le apetecía ser amable con esos sujetos-
-Yamato Ishida, uno de los desertores de nuestro grupo- habló el primero como si fuera una grabación-
-nos envió el jefe para darte una advertencia- interrumpió el segundo, genial como dos gemelos molestos- no pueden dejar su trabajo así nada más-
-pues ya lo hicimos- respondió- y no quiero que vuelvan a seguirnos, acosarnos o cualquier cosa, recuerden que a pesar de desertar sigo teniendo conocimientos de pelea y armas mas avanzado que ustedes-
-pero recuerda que nosotros conocemos su única debilidad- contraatacó el primero- Mimi Tachikawa ultimo curso de preparatoria, hija de los famosísimos empresarios Tachikawa que solo están en casa cuando no tienen trabajo, en resumen pasa más tiempo sola que acompañada-
Apretó los puños con fuerza, si que le gustaba jugar sucio al infeliz de Jou, y para su mala suerte tenía razón, ella prácticamente vivía sola, bueno quitando que ellos se alojaban ahora, no creía que su nana pudiera hacer algo si ellos llegaran a su casa.
-¿o nos equivocamos Yamato?- preguntó el otro triunfante, con eso había conseguido saber los sentimientos del rubio y localizado su punto débil-
-aun así no volveré a hacer lo que el estúpido de Jou quiera- respondió fingiendo desinterés- lo único que quiero es a mi hermano, lo demás no me importa-
-¿a sí?- inquirió dirigiendo su arma hacía su derecha- ¿seguro?
Dirigió su mirada hacia donde apuntaba el arma y su sangre se congeló al instante. Mimi intentaba salir de un tumulto de gente que no quería abrir paso, el del arma sonrió malicioso.
-si yo fuera tú no haría eso- dejó de mirarla como si así restara importancia a la cara de horror que había puesto hace unos segundos- atacar a la hija de los Tachikawa en un lugar publico, rodeado de guardias y testigos es una idea estupida-
Gruño levemente, al final de cuentas no hubiera accionado el gatillo. No en ese momento
-estas advertido Ishida, si no quieres seguir perdiendo a la gente que amas ya sabes que hacer-
Desaparecieron entre un grupo de gentes dejándolo suspirando de alivio, ¡que coño hacía Mimi en ese lugar!, ¡para que demonios lo siguió!, estaba tan molesto que podía golpear a alguien.
Lo observó parado entre un montos de gente, ¿Qué hacía ahí solo?, corrió a su encuentro con una sonrisa, no importaba que volviera el serio y frio Yamato, bien podía hacer que volviera el otro chico que le agradaba más.
-¿Por qué corriste?- le reprochó recuperando el aire- fuiste muy descortés-
-no son mis amigos- respondió de manera seca- ahora si no te importa quiero estar solo.
Avanzó intentando escabullirse pero la castaña era muy persistente y cuando por fin la aglomeración disminuyó lo sujetó por el brazo exigiendo su atención.
-¿Qué quieres Mimi?- peguntó irritado, ¡no se daba cuenta que lo la estaba salvando!-
-¿yo?- respondió con otra pregunta- tú eres el que está distante y más gruñón que de costumbre- se quejó retándolo-
-no me pasa nada, solo quiero estar solo-
Bufó, ¡claro y ella se chupaba el dedo para tragarse eso!, por favor, ese no era el chico que conocía, más bien era una mala copia que intentaba ocultar algo. Le miró fulminante.
-deja de verme así, como si ocultara algo- dijo desviando la mirada-
-no te veo como si ocultaras algo- negó a gritos, cuando algo la hacía enojar no se controlaba- ¡ocultas algo y no me quieres decir!-
-no te comportes como una niña- se quejó
-¡pues deja de tratarme como una!- exigió- no soy una niña y puedo manejar lo que sea-
-¡no puedes!- ahora era él quien gritaba- ¡mejor aléjate de mi!-
-¿Así manejas tú los problemas?- seguía quejándose- Alejando a todo el que te rodea, ¡pareciera que quieres quedarte solo!-
-¡Solo intento protegerte!- cada vez elevaba más la voz-
-¡No necesito niñeras o guardaespaldas puedo cuidarme sola!-
Toda la gente que pasaba cerca de ellos les miraba confusos, no parecía una riña normal de novios, hablaban de forma más seria. Para no complicar más las cosas los espectadores pasaban sin decir nada.
-¡no puedes!- seguía como un niño pequeño que pelea con sus padres- si te descuido por 5 minutos estas siendo acosada por un grupo de hombres, amenazada con una pistola y no se cuantas cosas más-
-¿¡y a ti que más te da que me maten!- estaba más alterada de lo que podía imaginar, ¿Por qué le alteraba tanto que le hablara y tratara de ese modo?- ¡A quien le importa si me muero!
Ese fue justamente la gota que derramó el vaso, la sujetó por los brazos con fuerza. ¡Era una niña tonta, mimada y con poco autoestima!, le daba tanto coraje que hablara de ese modo.
-¡A mi me importa por que te amo!- reveló mirándola directo a sus ojos como la miel, no quería decir más pero no podía parar- ¡a mi me importa porque desde que te conocí te has convertido en alguien muy especial, le temo a perderte, a no volver a ver tus ojos, tú sonrisa…-
Estaba impactada, ¿Qué era… que era lo que estaba diciendo?, no, no, no podía ser cierto, ¿Qué debía decir ahora?, ¿Qué hacer?
La soltó bruscamente sintiéndose un idiota, había perdido el control de si mismo y terminó diciéndole lo que no quería, revelando su profundo amor. Sintió como si el mundo se le viniera encima, el miedo y dolor se apoderó de él.
Seguía sin decir ninguna palabra, pero ¿Cómo decir algo cuando te confesaron sus sentimientos tan acaloradamente? Y peor ¿Cuándo terminaste más confundida de lo que ya estabas?.
-¡Mimi!- la voz de Taichi la sacó levemente de sus pensamientos
Todo el grupo se reunió con los dos chicos que se habían marchado pero algo parecía andar mal, ninguno de los dos hablaba y parecía como si la ojimiel estuviera en estado de shock.
-Mimi iremos a comer, al centro comercial y de ahí al cine, ¿quieren venir?- preguntó Hikari mirándola con preocupación, ese gesto lo conocía muy bien-
-sí- parecía que hablaba por inercia-
-no puedo- respondió el rubio de camisa azul dándose la vuelta- no me esperen, hoy no iré a dormir-
Eso sorprendió a los presentes, ¿Qué rayos había pasado en ese lapso de tiempo que no estuvieron?. Mimi lo observó marcharse con un nudo en la garganta pero no pudo hacer nada, estaba ciclada por la sorpresa.
-Yamato- murmuró inconscientemente… Yamato-
Había cumplido lo dicho y esa noche no había ido a dormir a la mansión Tachikawa, muchas preguntas fueron lanzadas por los morenos pero así como se formulaban eran ignoradas por ella.
Observó su asiento entristecida. Y tampoco había ido a clase, no sabía nada de él desde hace dos días, desde que…
Desde que le confesó su amor. El día transcurrió rápidamente, desde que habían regresado del aeropuerto parecía como si algo se hubiera desconectado de ella, ni siquiera se daba cuenta de cómo había llegado a su casa o a la escuela.
¿Qué haría?, la ultima vez que alguien le confesó su amor primero le pidió consejos a todos sus amigos, pero esa vez era diferente, siempre se podía contar con Taichi pero el estaba demasiado ocupado con Hikari y mucho más con Sora, a la menor Yagami no la quería preocupar ahora que estaba tan feliz de regresar a casa y más porque ese tal Takeru la tenía tan enamorada, aunque no dijera nada.
Observó al pequeño grupo que estaba parado en la puerta del instituto y se acercó sintiendo como si le hubieran lanzado un salvavidas.
-¡Miyako, Ken, Koushiro!- les llamó sonriéndoles a duras penas-
-¡vaya la señorita tengo nuevos amigos se acuerda de nosotros!- exclamó Miyako molesta- hasta que te dignas a dirigirle la palabra a tus viejos amiguitos-
-si, con eso de que los nuevos tienen prioridad- coincidió Koushiro más acido que la primera-
-chicos- Su sonrisa se borró al instante, estaban más que molestos, ofendidos y con justa razón- yo… lo siento en verdad pero… necesito un consejo-
-¡Claro!- interrumpió la pelimorada más enojada aun- solo para eso te servimos ¿no?, cuando Mimi tiene un problema acude a nosotros, después de dos meses de ignorarnos, y cambiarnos por Sora y Yamato-
-yo…-
-no te justifiques que ya no importa- seguía con su monologo- no somos plato de segunda mesa de nadie, ¡ni siquiera pudieron avisarnos que Hikari llegaba!, si no nos habla ella ni cuenta nos damos-
-Miyako-
-¡olvídalo Tachikawa!, ya no somos amigos si tienes problemas arréglatelas tú sola o busca a tus otros amigos- la miró con resentimiento- ya no somos amigas-
-tampoco cuentes conmigo- coincidió Koushiro tomando su mochila- ve y pídele ayuda a esos dos-
Ambos jóvenes dieron varios pasos alejándose de ella. Ken la miró con tristeza, no había estado bien lo que la castaña hizo al cambiarlos tan repentinamente por los chicos nuevos pero tampoco le parecía que ellos la trataran así.
-Ken…- murmuró casi al borde del llanto-
-¡Ken!- Miayako le llamó molesta- ¡te vas o te quedas!-
Miró a ambos lados más de 20 veces antes de suspirar y tomar su mochila, no sabía lo que esos cuatro tramaban pero cierto era que no formaría parte.
-lo siento- dijo antes de marcharse con los demás-
El aire sopló con fuerza revolviendo su cabello mientras se dirigía hacía su casa, ¿Qué era lo que pasaba en su vida?, ganó dos amigos y perdió 3, bueno 4 teniendo en cuenta que Yamato parecía no querer verla cuando debería ser al revés.
Suspiró con fuerza antes de ver al rubio parado frente al parque donde todo había comenzado.
En ese lugar habían comenzado todos sus problemas, su suerte y a la vez no, ¿en que pensaba cuando se enamoró de ella?, por supuesto que en nada.
-Yamato- llamó tímidamente, aun no estaba lista para enfrentarlo pero tampoco quería perderlo-
Se volvió al oír esa voz tan conocida, y como lo esperó estaba parada frente a él, con el uniforme del instituto y el cabello revuelto por el aire. Deseó con todas sus fuerzas abrazarla pero… esa mirada, la misma que vio cuando intentaron abusar de ella en el parque, le temía, le tenía miedo.
-Yamato- insistió ¿por donde comenzar?-
-no te preocupes Mimi- interrumpió sin mirarla- yo no te molestare, no quiero ponerte más en peligro y menos que me veas así, con miedo. Prefiero alejarme y dejar que tengas un recuerdo bueno de mi como tú amigo-
Quería decir algo, decirle que no se marchara pero sus labios parecían haber sido cosidos o pegados con cola loca.
-cuídate mucho-
Besó su frente antes de alejarse de ella, un hoyo en su corazón volvió a formarse, la soledad le invadía de nuevo.
Sentía el viento moverle el cabello pero no podía reaccionar, ¡por dios!, ¿Por qué le dolía eso?, ¿Por qué le dolía el adiós de Yamato?, las lágrimas no se hicieron esperar. Hace tanto tiempo que no lloraba por un chico.
¿Qué es lo que estaba haciendo mal?, se estaba quedando sola poco a poco, primero sus amigos y ahora Yamato, lo peor era que el dolor de perder a sus amigos no se podía comparar con el de no volver a ver al rubio, el no sentirse protegida entre sus brazos o perderse en su mirada…
Comentarios de la autora:
Ahora si ya volví de nuevo para hacer mis preguntas constantes. ¿les gustó?, ¿no?, ¿si llegaron al final? Espero que si porque ya va a comenzar lo emocionante (eso creo).
¡Sorpresas, sorpresas! Apuesto a que no se esperaban eso. Jajaja o tal vez si pero bueno ¡Hikari regresó a Odaiba! ¡y con Takeru!, pero por andar pendiente de otras cosas Yamato ni lo volteó a ver. Hay muchas preguntas para el próximo capitulo, ¿se alejara Yamato?, ¿Qué decisión tomará Mimi?, ¿ahora que trama Jou?, ¿se dará cuenta de que es su hermano?… eso lo sabremos en los próximos capítulos.
Bueno ahora si pasando a los RR muchas gracias a: yul1smile y Princesa De Rosa, ustedes hacen que me den más ganitas de escribir porque siguen leyendo mi historia, recibo gustosa sus reviews y no me siento loca escribiéndole al aire. Muchas gracias por soportar tantas letras y no aburrirse.
PD: ¡Feliz navidad y un prospero año nuevo a todos!, espero que se la pasen súper padre, que reciban muchos regalos, que sean muy felices y todos sus sueños y propósitos se cumplan.
Todo eso y más cosas positivas les desea:
By:Gabiiylovee16'
