Poltergeist en Descontrol
El grupo de Pokémon salvajes se mantuvo a una distancia segura, mirándonos con molestia, estaba claro que no éramos bienvenidos ahí. Por un lado, estaban los Misdreavus, Pokémon con forma de manta color morado, con un collar de perlas y ojos amarillos con rojo; por el otro estaban los Gastly, eran básicamente nubes de gas tóxico de color morado oscuro, con un núcleo negro como la noche, con ojos tenebrosos de gran tamaño y una boca amenazadora. Le ordené a mi Pokémon estar alerta a cualquier señal de ataque, Pikachu, que se había mantenido apoyado en mi hombro, saltó frente a mí, preparándose uniéndose a mi fantasma de Unova. Al ver tantos Pokémon, sabía que necesitaría bastante poder, por lo tanto, usaría cualquier ataque que supieran mis Pokémon. Igualmente, la regla de límite de movimientos solo aplica en batallas oficiales. Uno de los Gastly se aventuró a atacar, y eso despertó el Mundo Distorsión en la tierra.
–Chandelure, usa Psíquico en ese Gastly. Pikachu, Onda Trueno en cuanto fantasma veas, paraliza a todos los que puedas. –Chandelure usó su fuerza psíquica y golpeó al Gastly contra el piso, el fantasma no se volvió a levantar. El resto de la manada se lanzó al ataque, pero Pikachu rápidamente empezó a lanzar cortas descargas capaces de dejar paralizado a cualquiera que se acercara.
–Onix usa Roca Afilada, Crobat usa Ataque Ala. –Rápidamente el resto del grupo sacó también a dos de sus Pokémon y se unieron a la batalla. Miré sorprendido a Brock. –¿No creíste que lo harías solo, o sí?
Sonreí de lado y seguí enfocado en la batalla. Los Gastly eran escurridizos, y sus Bomba Lodo estaban volviendo la zona un barrial venenoso, nos tenían bastante acorralados. Por otro lado, los Misdreavus se hacían etéreos y aparecían y desaparecían haciendo más difícil dañarlos.
–Onix, usa Terremoto para fragmentar el suelo, necesitamos deshacernos de ese lodo.
–Genial idea Brock. Chandelure, usa disparo rápido de Bola Sombra y luego usa Psíquico para devolver cualquier ataque que te lancen. Pikachu, creo que ya paralizaste a la mayoría, empieza a atacar usan Atactrueno. –La enorme serpiente de roca del moreno resquebrajó el suelo al golpearlo con su enorme cola, permitiendo que el lodo toxico se empezara a filtrar. Mientras tanto, Chandelure se encargaba de traer abajo cuanto fantasma hiciera acto de presencia. Pikachu, por otro lado, estaba electrificando a los Misdreavus, evitando así que se volvieran etéreos.
–Perfecto, están muy paralizados, se mueven muy lento. Gran trabajo Pikachu. –Comentó entre jadeos nerviosos la castaña de Hoenn. –Kirlia, usa Beso Drenador en cualquier Misdreavus que se acerque, en los Gastly usa Confusión.
La cantidad se disminuyó, habíamos derribado al menos a quince Pokémon, y necesitábamos empezar a idear un plan para trasladarlos mientras estuvieran inconscientes. O esa era mi idea, hasta que vi como todos los Pokémon que habían sido debilitados se estaban poniendo de pie, preparándose para atacar. Pero se veían diferentes, estaban deformes, se notaban más agresivos, como desfigurados, era terrorífico. Miré a mis alrededores y estaba completamente solo, mis compañeros temporales se habían desvanecido, igual que sus Pokémon, solo me quedaban Chandelure y Pikachu.
–Mierda, esto es malo. Chandelure, usa Bola Sombra de nuevo, Pikachu, apóyalo usando Poder Oculto. –Pero la orden llegó demasiado tarde, todos los tipo Fantasma lanzaron sus ataques a la vez, era como si un montón de Bolas Sombra se hubieran unido en un poderoso ataque fulminante. Y así fue, dos rayos por separado golpearon a mis Pokémon; miré horrorizado como en donde antes estaba Pikachu solo había una pulpa amarilla llena de sangre, Chandelure era una carcasa, un candelabro vacío. Cerré los ojos, impotente, al sentir que ese mismo ataque se dirigía a mi persona, pero antes de que me golpeara, me percaté de un sonido, una especie de canto, un canto fúnebre o algo similar, de golpe el canto se detuvo y sonó un grito de dolor.
Después del grito, me desperté en medio del bosque, donde habíamos estado peleando contra los Pokémon fantasma, ya no quedaban casi cuerpos inconscientes, solo un par de Misdreavus y un Gastly, un Haunter apareció entre la maleza y se los llevó rápidamente. Al ver eso me reincorporé, pero me tambaleé y volví a caer, estaba vez sentado. Escuché el llamado de mi Chandelure, al mirarlo comprendí lo que había sucedido.
Frente a mi candelabro fantasma se encontraba un hermoso Mismagius, parecía ser hembra, pero era difícil de definir, estaba adolorido, tenía señales de haber sido quemado. Al ponerle más atención me di cuenta que los chicos estaban en lo cierto, era Shiny. Su color era verde musgo, a diferencia de uno normal, que sería morado, en la punta de su cuerpo, en su apéndice con forma de sombrero, tenía un decolorado amarillo. Verlo me hizo recordar al poderoso Mismagius de Morty, el líder de Ecruteak.
Es conocido entre los más adentrados en estudio de los Pokémon fantasma, que los Mismagius tiene la capacidad de generar un grito, similar a un canto, que provoca dolores de cabeza, náuseas y alucinaciones, eso debió haber ocurrido. Miré atrás mío y todos mis compañeros se hallaban aun inconscientes, sus Pokémon estaban igual. Pikachu estaba en la misma situación, así que lo tomé en brazos.
–Buen trabajo, amigo mío. –Le dije a Chandelure, mientras acariciaba la cúpula, que hace de su cabeza. Como dije, es sabido que los tipo fuego no queman a quienes no desean, pero es mala idea acercar las manos directamente al fuego de alguno de ellos, es preferible evitar accidentes, así que sus extremidades quedan fuera de la ecuación. Mi Pokémon volvió a soltar aquel gemido, y yo le sonreí.
Me acerqué al Mismagius, estaba muy dañado, claramente había sido afectado por la habilidad de mi Pokémon, probablemente usara un ataque de contacto en él, o viceversa. El fantasma intentó atacarme, pero nada sucedió, comprendí con aquello, que mi Chandelure también usó Rencor en él, bastantes veces, además; ya no tenía energía para lanzar ataques de ningún tipo. Volví a mirar a Chandelure, se notaba bastante cansado, probablemente hubo una gran pelea mientras estuvimos inconscientes.
Miré de nuevo al Mismagius y me preocupé, estaba muy herido. Por muy tipo fantasma que fueran, esos Pokémon pueden ser dañados usando los ataques correctos, y una batalla entre tipos Fantasma suele terminar con uno muerto. Estaba tan dañado, que terminó cediendo, hasta quedar inconsciente, no perdía sangre, pero sí energía, era fácil de ver, y en caso de perder toda, se desvanecería, muriendo.
No quería que ninguno muriera, así que debía aplicar medicina de inmediato, y no cualquiera serviría, solo ungüento o spray especial para Pokémon fantasma. Debía llevar a ese Pokémon de inmediato al Centro Pokémon del pueblo, por suerte sí tenía uno, pequeño, pero serviría. Tomé en mis brazos a la criatura, dándole espacio al lado de Pikachu, y me dirigí hacia mis inconscientes acompañantes. Grité sus nombres un par de veces, pero no despertaban. Llamé a Toxapex y le ordené usar Surf en ellos, uno moderado. Una ola de un metro de altura salió de dentro de su coraza, mojando a todos en el lugar, pronto empezaron a reaccionar, unos tosiendo, otros maldiciendo.
–¿¡Qué demonios!? ¿Ash, que sucedió? ¿Por qué tu Toxapex nos atacó? ¿Dónde están los fantasmas? –Me preguntó Misty, visiblemente alterada.
–No tengo tiempo para responder a todo eso. Este Mismagius nos provocó alucinaciones con su canto, Chandelure lo detuvo, pero el Mismagius salió muy herido del intercambio de ataques, necesito llevarlo al Centro Pokémon. ¡De inmediato! –Misty asintió, entendiendo. El resto pudo reincorporarse, y al haber escuchado mi explicación, no preguntaron nada. Todos regresaron a sus Pokémon y yo apuré mi paso para llegar al pueblo.
Pikachu ya se había despertado, y se hallaba en mi hombro, en mis brazos ya solo llevaba a Mismagius, Chandelure se mantenía al lado mío, dándome luz para mirar por donde caminaba, ya estaba completamente oscurecido el cielo. Detrás de mí podía escuchar los pasos del grupo de Pokémonistas, pero no podía darme el lujo de mirar atrás o esperarlos.
No tardé mucho en ingresar al pueblo, caminé un par de cuadras antes de llegar a un edificio, también de madera, que poseía el logo de la Liga en la parte frontal del techo. Entré sin más demora y le entregué el Pokémon a la enfermera, le di una vaga explicación de los sucesos y ella se lo llevó a la sala de tratamientos. Poco después de que la enfermera desapareció tras una puerta, llevando al Mismagius en una camilla y siendo asistida por un Blissey, llegaron mis lentos compañeros.
–Al fin te alcanzamos. ¿Cómo está el Mismagius? –Preguntó Brock, mientras terminaba de recuperar aliento después de la carrera que dimos.
–Según la enfermera se recuperará. No creo que dure mucho en… –No pude terminar de hablar cuando se oyó un portazo al lado nuestro. Era la misma puerta por la que acababan de entrar mis compañeros, y en ella estaba el supuesto alcalde del pueblo.
–¿¡Se puede saber que estaba pensando al traerse al líder de eso malditos Pokémon infernales!? Es Mismagius por el amor de Arceus, no es secreto para nadie que son portadores del mal augurio. En esta Ciudad están terminantemente los Pokémon fantasma, quiero que… –Él se cortó a sí mismo cuando miró al lado mío, donde se encontraba mi Chandelure. Sus ojos se desorbitaron y sus pupilas abiertas en exceso, se notaba aterrado. –Ese demonio es un Chandelure, esas bestias son conocidas por ser una de las especies de tipo Fantasma más peligrosas en el mundo. ¿Qué hace en mi pueblo?
–Lo que ve no es ningún demonio, es mi Pokémon. Y está aquí porque yo lo hago, si yo entro a algún lugar, él también lo hará. –Le respondí con un tono molesto.
–¿Usted es entrenador de un Pokémon fantasma? –Preguntó retóricamente. –Salga de este pueblo de inmediato. Se sabe que los que entrenan fantasmas, son o brujas o hechiceros, y solo buscan la destrucción o el mal. No lo quiero más en este lugar. En pocas horas llegará el exterminador, y hará lo que es necesario hacer. Si no se va, le pagaré para que acabe con el candelabro demoniaco ese. Así que retírese de mi pueblo, y llévese a la bruja verde esa.
–Creo que no fui lo suficiente claro en la chocilla esa a la que llama ayuntamiento. Yo vine a proteger a esos tipo Fantasma, no me pienso ir hasta que haya trasladado hasta el último de ellos a un área segura, lejos de este lugar; claramente les hace daño alimentarse de energía tan desagradable como la suya. Y tampoco pienso irme hasta que ese Mismagius esté curado, así que me tendrá que aguantar. Además, llámeme brujo si quiere, pero no amenace a mis Pokémon, o le juro que no me importará dejar que Chandelure se coma su asquerosa alma. No creo que haga falta recordarle que los Centros Pokémon son propiedad de la Liga, y como entrenador profesional no puede sacarme de aquí, su palabra no vale de nada dentro de la jurisdicción de la Liga Pokémon.
–¡Ya verá, el exterminador se encargará de deshacerse de ustedes y las bestias! –Exclamó mientras salía por la misma puerta que entró, completamente aterrado por mi cometario.
Suspiré relajado al ver que había ganado el argumento. Tenía que agradecer que la Liga Pokémon mantuviera un poco de su influencia política, los Centros Pokémon y las instalaciones del Alto Mando siguen siendo terreno neutral, donde no se piden pasaportes ni se aplican las leyes locales, es lo más similar a una embajada para los entrenadores profesionales.
–Eso estuvo tenso, creo que ahora tenemos a todo un pueblo contra nosotros. –Comentó Dawn. El resto estuvo de acuerdo.
–Bueno, enfoquémonos en pasar la noche, y que el Mismagius no sea atacado. Mañana debemos buscar el nido de los fantasmas y ver si hay alguna forma de moverlo a otro lado. Si nos basamos en que al parecer la mayoría de Pokémon son Gastly, deben vivir en una cueva, ya que no les gusta estar al aire libre, donde el viento les perturbe su gas.
Los chicos asintieron y se dispersaron, unos fueron a pedir una habitación del rústico Centro Pokémon y otros se sentaron en los sillones a descansar. Yo me quedé cerca de la puerta, recostado contra la pared frente al recibidor del lugar. Pasaron un par de horas y ya iba a ser media noche, y fue cuando la enfermera apareció de nuevo en el lugar. Sin perder el tiempo me acerqué a ella para preguntarle por Mismagius.
–¿Cómo está ella?
–Ya la estabilicé, no era nada grave, solo una gran pérdida de energía debido a la batalla. Pero creo que podrá llevársela mañana en la mañana.
–Perfecto, muchas gracias, enfermera… Me podría decir su verdadero nombre, si no es problema. –Le pregunté, deseando agradecerle como sentía que debía.
–Claro que no lo es. Mi nombre es Naomi. –Me respondió la enfermera, que tenía pelo castaño, con una hermosa sonrisa.
–Gracias, Naomi. Sobre todo, por no negarse a curarlo, para mí está claro que aquí no quieren a los Pokémon de tipo Fantasma.
–No es ningún problema. Además, a nosotras nos envía la Liga Pokémon, que es la encargada de las academias de formación. No podemos discriminar a la hora de curar a cualquier Pokémon que nos traigan.
–Es bueno saberlo. De nuevo, gracias. –Ella me hizo un bonito gesto con el rostro, indicándome que había sido con gusto, y se sentó en su puesto frente al recibidor, inmediatamente se puso a digitar algo en su computador.
Giré sobre mí mismo, y me di cuenta que estaba completamente solo en la sala, ya todos mis acompañantes se habían ido a las habitaciones, lo dividieron entre una para las mujeres y otra para los hombres. Yo preferí quedarme en el salón para montar guardia, así que me senté en uno de los sillones. Pikachu se hizo espacio en uno de los apoya manos y se quedó dormido de inmediato. Chandelure no había querido volver a su Poké Ball, supuse que se debía al Mismagius, probablemente temía que se recuperara y nos atacara. Así que lo dejé afuera.
Poco después de que mi roedor eléctrico se durmió, sentí el calor de Chandelure cerca de mi mano, él también se había dormido, a su manera, claro. Seguía flotando a medias sobre el suelo, pero casi estaba en contacto con este, su cara seguía igual, pero su cuerpo no se movía, sus llamas estaban casi extinguidas, pero sin llegar al punto de apagarse. El sueño también se apoderó de mí, y terminé acompañando a mis Pokémon al mundo de Cresselia.
Un sonido brusco me hizo sobresaltarme, fue casi como un golpe, uno muy fuerte. Al abrir mis ojos, noté que todo estaba a oscuras, la enfermera ya no estaba en su recibidor, era solo yo y mis otros dos Pokémon. Ambos me estaban mirando extrañados, también habían escuchado el estruendoso ruido. Comprobé la hora en mi Pokégear, era las tres y media de la mañana, eso solo me extrañó aún más. ¿Quién haría tanto ruido a esa hora? Otro golpe se escuchó, uno aún más poderoso, después del ruido se pudo apreciar una especie de lamento.
Me puse de pie y llamé a mis dos Pokémon, los tres salimos cuidadosamente del lugar, y al hacerlo nos topamos con una escena del terror. Eran montones, al menos unos cincuenta Pokémon, repartidos entre varios Gastly y Misdreavus, además de unos cuantos Haunter y dos Gengar. Todos se veía molestos, estaban usando sus ataques, especialmente Bola Sombra, para hacer un hueco en las paredes de las casas de madera, por donde entraban, para luego salir más molestos aún. "Están buscando al Mismagius", pensé.
No sabía si ir por la ayuda de los chicos Pokémonistas o hacerlo yo solo. "¿Desde cuándo he necesitado la ayuda de los demás?", me dije. Siempre he estado solo, y lo seguiré estando, eso no va a cambiar. Sin mirar a atrás me dirigí al tumulto de fantasmas que estaban provocando alboroto en la zona norte del pueblo, en ese momento estaban atacando el pseudo ayuntamiento, así que apuré mi paso, necesitaba evitar una guerra. Al llegar al lugar, me encontré con una escena, que, aunque deseaba poder disfrutar, no podía. El alcalde estaba siendo acorralado por el tumulto de Pokémon furiosos, se notaba que sentían que algo estaba mal con él, y se harían cargo de ello. Uno de los Gengar empezó a usar Psíquico en él, elevándolo en el aire, y el Mismagius, pareciere, usó Dividir Dolor, ya que ambos, el Pokémon y el alcalde, estaban haciendo muecas de sufrimiento, todo era muy extraño.
–¡Ey, ustedes! ¡Deténganse! –Grité, buscando llamar su atención; lo que conseguí, demasiado bien, a decir verdad. El Gengar y el Misdreavus detuvieron su extraño ritual, dejando caer, completamente fuera de sí, al alcalde. Pikachu y Chandelure intentaron responder a su embestida, pero los detuve, estaba seguro de que podría razonar con ellos, o al menos intentarlo. Siguieron acercándose a mí sin detenerse, pero cuando los tuve cerca, vi que empezaron a disminuir su velocidad, extrañados por mi actitud.
–Miren, no estoy completamente seguro de si siendo Pokémon salvajes entiendan mis palabras, pero estoy seguro que podrán leer mis intenciones, y darse cuenta de que no busco hacerles daño. –El Gengar y el Misdreavus se miraron entre sí, y pensé que lo considerarían, pero estaba equivocado.
Entre todos los Pokémon que había dentro del lugar, más otros que aparecieron atravesando las paredes y saliendo de las sombras, nos alzaron usando Psíquico, a mí a mis Pokémon. El poder de la energía telequinética de los fantasmas era tal que era incapaz de mover un solo dedo, mis Pokémon se hallaban en las mismas condiciones. Miré al suelo, y ahí estaban los dos mismos Pokémon de antes, el Gengar me miraba con una sonrisa siniestra en su rostro, y el Misdreavus se mostraba serio. El fantasma originario de Johto empezó a realizar unos extraños movimientos y su apéndice similar a un collar empezó a brillar, en ese momento sentí un dolor indescriptible.
El efecto de Dividir Dolor en batallas suele ser igualar la salud del Pokémon que lo usa con la de su rival, y suele ser usado cuando el usuario del movimiento posee menor vida que su rival. Pero lo que yo estaba sintiendo no era eso, estaba sintiendo, viviendo, el dolor que las personas hicieron pasar a ese grupo de Pokémon, era increíble. Por un lado, pude ver a un entrenador abandonando a su moribundo Gastly, a un Misdreavus siendo atacado sin razón por varios entrenadores, para luego dejarlo al borde de la muerte, vi varios Haunter siendo perseguidos sin razón, para luego ser atacados hasta sacarlos de su territorio.
Estaba sintiendo en mi propia piel todo lo que vivió ese grupo de fantasmas, era horrible, la humanidad realmente se ha ido al carajo. El dolor cada vez era más intenso, pero aun así me mantenía fuerte, no podía desfallecer en ese momento, lo sabía porque vi como varios de aquellos Pokémon, de los que estaban afuera hace unos momentos, estaban atacando el viejo alcalde. El otro Gengar usaba come sueño en el sujeto, los Gastly se arremolinaban en torno a su cuerpo, intoxicándolo y succionado su energía, los Haunter estaban chupándolo con sus leguas gaseosas y por último los Misdreavus parecían alimentarse de su sufrimiento. Fue cuando lo vi, fue él, el alcalde tomó ese lugar a la fuerza y fundó ese pueblo, el sacó a los Pokémon, los atacó y los dañó, por eso estaban tan empeñados en dañar a la gente de este pueblo. Aun así, al final los dos terminaríamos muriendo.
Sentía como mi cuerpo no era capaz de soportar tanto sufrimiento, estaba dejándome ir, finalmente moriría, a mí me asesinarían solo usando Dividir Dolor. Conforme más miedo y dolor sentía, más Misdreavus me rodeaban, con las sonrisas más tétricas que he visto. Mi alma, o lo que tuviera adentro, se estaba desvaneciendo, me hacía falta el aliento, me sentía sin fuerzas, era incapaz de tan siquiera mantener mis ojos abiertos. Ese sería mi final, ya no podría ver a Serena, ni al menos intentar cambiar este cruel mundo. Cuando estaba seguro que moriría, sentí que la fuerza del ataque ya no estaba haciendo efecto en mí y caí al piso, dándome un brusco golpe.
