Disclaimer: En el capítulo 1, plis.
Una desventaja de tener frenos es que si no se tiene cuidado, uno termina lastimándose por error con solo relamerse la lengua. Luan había despertado a las 6 de la mañana de ese sábado por esa razón, aunque la comediante no lo lamentaba tanto. Después de todo, eso evito que tuviera un nuevo sueño sexual con Lincoln como su coprotagonista.
—Supongo que fue mejor haber probado el acero de mis frenos al acero del pene de Linc.
Levantándose despacio, Luan fue hacia su cámara despacio para no despertar a Luna y revisó lo que tenía grabado. Como otras veces, no había mucho que ver. Nada de chistes dormida, ni movimientos sospechosos. Había pasado las últimas noches libres de sueños pervertidos y eso la hacía sentir mejor. Lo que la estaba ayudando era el librito que ojeaba ahora. Trataba sobre el significado de los sueños y era de Lucy, a quien se lo había pedido argumentando tener problemas relacionados con la escuela. No había logrado mucho, pero lo poco que había conseguido le sirvió para comprender que a veces, las cosas suelen tener un significado más personal de lo que se piensa.
—Al menos, ahora entiendo mejor porque tuve un sueño victoriano.
Tras cambiarse de ropa interior (Podrá haber evitado una nueva pesadilla, pero no el mojarse.), la castaña regresó a su cama para intentar dormir un par de horas más.
—Y cuando despierte, estaré en medio de un caos como nadie tiene idea, o sea lo normal para esta casa. Jajajaja.
Luan estaba de salida para ir a una fiesta de cumpleaños, aun sin creer que el caos en casa resultó ser un poco diferente a lo normal. ¿Y cuál era ese cambio?
Los Santiago se mudaban.
Decir que Lori estaba dolida era decir poco. La rubia tomó a Lincoln, a Vanzilla y se lanzaron juntos para intentar traer de vuelta a sus respectivas parejas.
—Y pensar que todos creíamos que solo estarían fuera un par de días… —Luan recordó no haberle dado mayor importancia cuando Linc le contó la situación, aunque una parte de ella festejaba con vino del caro que la perra se largara. Ahora que sabía que la partida era permanente, esa parte de ella quería tirar la casa por la ventana y festejar con un buen trago de champagne, seguido por uno de leche de Lincoln.
La chica casi vomitó cuando tuvo ese tren de pensamiento.
—Al menos, podré olvidarme de todo en esta fiesta. Apuesto a que será muy divertida.
Para cuando la comediante regresaba a casa, estaba convencida de que de haber apostado, habría perdido miserablemente. Para empezar, la temática era sobre vaqueros y el oeste, lo que le recordó cierta pesadilla que tuvo. Aparte de eso, no había nada de agua ni refresco para beber. Solo leche, tanto fría como tibia, lo que le recordaba un cierto antojo. También había un toro mecánico y el anfitrión insistió que la payasita que sus papás contrataron se subiera. Dicha payasita agradeció tener puesto su maquillaje, pues los bamboleos del toro le recordaron como cabalgó a su hermanito, y justo cuando llegó el pastel y creyó que podría ahogar sus penas con él, Luan sintió deseos de estampar su cabeza en un muro tan fuerte como fuera posible tan pronto probó una rebanada.
Era un pastel de 3 leches.
—¿En serio, karma? —reclamaba la pobre castaña mientras volvía a su hogar. —¿Tanto te han molestado mis chistes como para hacerme eso? Yo que no quiero pensar en perversiones y mira lo que me haces. Ya solo quiero llegar a mi casa y olvidarme de…
La chica no terminó su diatriba, pues desde un auto, un niño le arrojó un envase de la bebida que estaba disfrutando hasta que se hartó.
Era un botecito de leche sabor vainilla, y la carita de Luan quedó llena de eso.
—A la próxima mejor tiento al destino. Así segura que no me pasa nada… aunque la vainilla sabe rico. Seguro si sacudo la vainilla de Linc… AGGHHH. Mejor arrójame una salchicha a la cara, mugre karma. Sería más sutil.
Ya en casa, y una vez que se desmaquilló y se puso algo más cómodo, Luan se puso a trabajar en su tarea y en alguna nueva rutina cómica para despejar su mente de malos pensamientos. Le fue bastante bien, al menos hasta que su hermana mayor y Lincoln regresaron. Al oírlos llegar, la comediante pensó que ambos necesitarían de mucho consuelo, pero tanto ella como el resto de sus hermanas quedaron gratamente sorprendidos de verlos bastante bien, lo que no impidió que se les echaran encima como leones sobre un par de indefensas cebras.
—¿Cómo quedaron entonces?
—¿Qué te dijo Bobby?
—¿Ronnie Anne y tú se besaron? (Luan sintió deseos de golpear a quien hubiera dicho eso.)
—¿Se ha abierto un foso de oscuridad que devorará sus corazones?
—¿Po po?
—¿Creen que el vestido lavanda me hace ver gorda?
Hubo un momento en que no se sabía quién decía que cosa, así que alguien tuvo que poner orden, y ese alguien fue la hermana mayor, la cual calló a sus hermanos con la dulzura y cariño que la caracterizaban.
—¡TODOS GUARDEN SILENCIO O LITERALMENTE, TRATARÉ DE IMPONER UN RECORD DE CREACIÓN DE PRETZELS HUMANOS!
El efecto fue inmediato.
—Bien, para responder solo a la pregunta más importante, sí. Bobby y yo quedamos en buenos términos. Va a ser difícil llevar nuestra relación, pero no dejaremos que esto nos derrote. Además, literalmente se acerca la universidad y allí volveremos a vernos.
Las chicas abrazaron a Lori cariñosamente para luego enfocarse en el único chico de la casa.
—¿Y qué hay de ti, Lincoln? ¿Cómo quedaron las cosas entre Ronnie Anne y tú?
Luan… hubiera querido hacer esa pregunta, pero Lynn se le adelantó.
—Quedamos muy bien. Nos seguiremos viendo a través de mensajes y video chats, así que aunque la extrañaré, sé que no es la última vez que la veré. Además, le di un consejo muy útil para sobrellevar las cosas en su nueva casa.
Cuando la atleta preguntó que le había dicho, Linc solo sonrió traviesamente y respondió que quizás algún día se los diría. Esto le ganó al peliblanco una llave de lucha por parte de Lynn, y si bien eso molestó un poco a Luan, no dudo en pensar que su hermano se lo merecía.
"Ahora que si quisiera compartir ese secreto conmigo, quizás otro gallo cantaría."
La noche pronto cayó en la casa Loud y en menos de lo pensado, ya era hora de ir a dormir, aunque siendo sábado por la noche, sus padres eran un poco más flexibles al respecto. Eran casi las 11 de la noche y Luan tenía la habitación para ella solita por una hora más, pues Luna había salido a una tocada y su toque de queda era hasta medianoche, así que la comediante se dio el lujo de murmurar en un tono de voz más alto de lo acostumbrado sus monólogos, aunque esta vez, no tenían que ver con alguna rutina de stand-up.
—Quisiera comprender mejor porque Lori y Linc están tan tranquilos… sobre todo Linc. De estar en su lugar, creo que estaría sufriendo un poco más. Además, también extrañaré a Ronnie. Aunque… parte de mí desearía que se hubiera mudado a Timbuctu o a Abbu Dabbi, sé que ella comprende y complementa a Lincoln como nadie. No como esa boba de Cristina. Miren que hasta cambiarse de clase solo por un video… pero por el lado bueno, es menos competencia para mí y… AAAGGGHHHH.
La castaña estaba jalándose los cabellos de enfado. Nuevamente se le salía un pensamiento que no debía.
—Mejor trato de dormir antes de que mi cabeza eche humo por todas partes. —Luan apagó la luz e intentó conciliar el sueño, aunque luego de unos minutos, se dio cuenta de que le era imposible, así que intentó contar ovejas y luego, intentó contarles chistes a las ovejas, pero tras una broma que involucraba suéteres de lana y playas nudistas, la chica de frenos se puso de pie y para ir a la cocina por un poco de agua para ver si eso le ayudaba a conciliar el sueño. (De loca probaría con leche.), sin embargo, sus pies la traicionaron y la encaminaron a la habitación de Lincoln. Curiosamente, la motivación de la adolescente era menos sexual y más fraternal por una vez. La puerta del chico no estaba bien cerrada, así que ella pudo asomarse discretamente al interior. El chico estaba sobre su cama y estaba muy concentrado viendo algo en su lap. Tras escuchar un poco, la castaña supo que Lincoln platicaba con Ronnie Anne.
—… Y entonces Bobby dejó caer la lata de sardinas sobre sus pies. Esos gatos se le echaron encima y convirtieron su ropa en listones.
El peliblanco rio junto a su no novia mientras ella le contaba una de las desventuras de Bobby en su nuevo hogar. —Pero por el lado bueno, no hizo falta el kit de primeros auxilios… aunque mamá limpió sus heridas con yodo.
—Ouch… —gimió el chico.
—Sí, eso tuvo que doler… Tuvo que doler.
Un silencio incómodo descendió en la habitación del chico. Desde donde estaba, Luan no pudo ver mucho, pero notó que la expresión de Linc se tornó triste. La chica estaba pensando en si retirarse o entrar, cuando vio al su hermanito acerca su rostro a la pantalla de su compu, lo cual fue seguido por el sonido de un beso.
—Ese rostro no va contigo. —dijo el hombre del plan. —Tú eres la chica más fuerte y ruda que conozco, pero que además, tiene un corazón noble debajo de esa rudeza. Por eso sé que esa carita triste no va contigo.
—Muchas gracias, Lincoln. De verdad, gracias.
Por un momento el silencio imperó de nuevo. Para cuando Linc y Ronnie regresaron a su charla, la fisgona llamada Luan había regresado a su cuarto, donde se metió bajo sus sábanas y se enredó en ellas con lágrimas en los ojos.
—¿Por qué tienes que ser tan cariñoso, Linc? ¿Por qué tienes que ser tan buen chico con tú novia que no es tú novia? ¿Por qué… tienes que tener esas cualidades que me hacen pensar si acaso lo que sueño es verdad… y logras enamorarme sin querer?
Luan no sabía qué hora era cuando despertó. Solo sabía que aún era de noche y que Luna estaba dormida en su litera. Por una vez, su despertar no estaba acompañado de gritos ahogados o arcadas.
—Sería mi noche soñada si no fuera por la falta de sueño. —La castaña rio con discreción para no despertar a su hermana y se acurrucó entre sus sábanas. Trató de dormir, pero algo no se lo permitía, y eso era su hermano. Curiosamente, esta vez no era por algún deseo malsano, sino solo preocupación. La chica de frenos tenía la duda sobre si su hermanito realmente estaba bien por lo sucedido con Ronnie Anne.
Ella tenía miedo de pensar en él, miedo de no saber como terminaría actuando, pero su instinto de hermana mayor le dio ánimos y decidió ir a darle una vuelta a su hermanito. Luan abrió la puerta de ese closet convertido en habitación muy despacio, encontrándose con la imagen de su hermano envuelto en sus propias sábanas.
"Parece que está durmiendo como un recién nacido."
La castaña comenzó a cerrar la puerta para regresar a su cama, aunque se detuvo al escuchar un sonido que le recordaba a sus propios sollozos nocturnos. La jovencita entró al cuarto de su hermano y se le acercó. En efecto, el pequeño bulto que era Lincoln estaba temblando entre sus sábanas mientras ahogaba un pequeño llanto con su almohada.
—Hola, Linc. ¿Hay algo en lo que pueda ayudarte? —La comediante se sentó al lado de su hermano y puso su mano sobre uno de sus hombros.
—Estoy bien, Luan. —mintió el peliblanco. La joven llevó su mano al rostro del chico, forzándolo cariñosamente a que volteara para quedaran cara a cara. Aunque la iluminación era escasa, era fácil notar que el rostro de Lincoln era la viva imagen de la tristeza, el rastro de sus lágrimas marcando un sendero en las mejillas del hombre con el plan. La jovencita estaba familiarizada con esa imagen, pues la había visto en el espejo muy seguido.
—Y seguro que también bienes derrochando buena vibra. ¿Entiendes?
El chico gruñó ante el mal chiste, pero sus labios se curvaron en una pequeña sonrisa.
—Pero ya en serio, Linc, puedo ver que no estás bien. —dijo Luan mientras se acercaba más a su hermanito. —Sé que estás tratando de ser fuerte por… Ronnie Anne y por ti. Esa es una cualidad admirable, aunque también se necesita ser fuerte para reconocer que necesitas ayuda. Por eso estoy aquí, Lincoln. Para ayudarte si lo necesitas.
—Te lo agradezco, Luan. —el peliblanco estiró tímidamente una de sus manos para sujetar a su hermana mayor. —Pero la verdad, no sé si sea algo que puedas entender. Es decir, sé que nos podremos seguir viendo por video chat o mensajes, pero… pero el no verla en la escuela, no saludarla. Hasta extrañaré que meta pasta en mis pantalones…
—Suena a que tú ropa interior queda hecha nudos. Jajajaja. ¿Entiendes?
Lincoln rio esta vez tras el chiste.
—Creo que sí, Luan, aunque a lo que quiero llegar es que no creo que hayas vivido algo así. La idea de alguien que te gusta mucho y que de repente, se aleja de tú lado, y que aunque sabes que la seguirás viendo… no puedes evitar pensar que algo dejará de ser lo mismo.
—Quizás lo entienda mejor de lo que crees, Linc. —La joven se animó a recostarse junto a su hermano y acariciar suavemente su níveo cabello. —Quizás entiendo lo que es estar cerca de alguien a quien quieres… a quien amas, pero al mismo tiempo, estar lejos de esa persona. Es complicado explicarlo, aunque los malabares del corazón son complicados por naturaleza. Por eso no los domino.
Los hermanos rieron ante este pequeño chiste. Lincoln levantó sus sábanas para tener la libertad de poder abrazar a su hermana mayor y agradecerle el confort que le estaba brindando.
—Quisiera poder hacer algo más por ti, hermano. —comentó repentinamente la castaña mientras su sonrisa se tornaba más cálida. —Aunque ahora que lo pienso, creo que hay algo que puedo hacer.
Sin darle oportunidad a responder, Luan acercó su rostro al de Lincoln y le dio un beso profundo pero gentil en los labios. El chico, comprensiblemente, abrió sus ojos como platos una vez que el beso terminó.
—Lu… Luan, qué fue eso, es decir, pero que…
Uno de los suaves dedos de su hermana mayor se posó sobre esos mismos labios para que guardara silencio.
—Solo te pido que confíes en mí, Linc. Confía en tú hermana mayor y en que sabrá cómo hacerte sentir bien.
La castaña volvió a unir sus labios con los del peliblanco, quien intentó oponer resistencia, pero tras 9 segundos, esta cedió por completo. Lo que es más, Lincoln correspondió al beso de su hermana, moviendo su lengua dentro de la boca de ella, sintiendo cosquillas al rozar sus frenos. El estilo del jovencito delataba su inexperiencia, y si bien Luan no se había besado con muchas personas, el dominio que tenía sobre su propia lengua gracias a su experiencia como comediante le permitía moverla de una manera que provocaba mariposas dentro del estómago del hombre del plan.
—¿Sabes por qué te dije eso, Linc? —preguntó ella tras separar nuevamente sus labios de los de Linc.
—No… no realmente.
—Porque la persona que está tan cerca de mí y a la vez, tan lejos… esa persona que amo tanto… eres tú, Lincoln.
—¿Y… yo?
—Así es. Por eso comprendo que tú corazón esté herido, porque el mío tiene heridas aún más profundas… pero sabes… creo que ambos podríamos encontrar consuelo y confort.
—¿Eso crees?
—Absolutamente, pero necesito que me respondas algo. ¿Cómo sentiste el beso que te di?
—Fue… raro… Me emocionó, pero al mismo tiempo me asustó. Ya tengo a Ronnie Anne y además… somos hermanos, aunque aun así, algo en ese beso me hizo sentir… muy bien. Como si el dolor que siento saliera de mi cuerpo.
—Eso me alegra mucho. —respondió Luan con una voz saturada en ternura. —Ahora permíteme limpiar ese dolor que tienes sobre tú ser, y espero no te moleste mientras me deshago del mío mientras tanto.
Nuevamente los hermanos se besaron, con Lincoln siendo más proactivo esta vez. Los jóvenes recorrían el interior de sus lenguas con hambre de amor, buscando sanar sus propias heridas. Las manos de la catorceañera envolvieron lentamente a su querido Linc, lo que motivó al chico a corresponder de la misma forma. El instinto que dormía dentro del dueto los motivó a hacer contactos más audaces, con Luan deteniéndose a mordisquear el cuello y las orejas de Lincoln, mientras él bajó una de sus manos al trasero de ella, deleitándose con su firmeza y su suavidad. El peliblanco no comprendía como algo podía ser firme y suave a la vez, pero eso no le importaba. Solo le importaba la chica… la mujer que lo estaba abrazando y en cuyo calor hallaba un santuario ante el gélido dolor en que la partida de su Ronnie lo había dejado.
Luan gimió al sentir la mano de su hermanito recorrer sus glúteos. Lo hacía como si ella fuera una muñeca que se rompería si se portaba con rudeza. Una sensación maravillosamente cálida bañaba su intimidad poco a poco. La jovencita sintió como el santuario que se ubicaba entre sus piernas se humedecía cada vez más, ansioso por darle refugio al soldado de su hermano. Esa sensación se multiplicó al sentir como dicho soldado se levantaba con la intención de pedir refugio en su cálido interior.
—Lu… Luan… Yo… Lo siento…
—No te lamentes, Linc. Me gusta lo que estoy sintiendo. Me gusta sentir la prueba de tú deseo, y para que no te quede duda…
Lincoln sintió como si alguien hubiera pensado en usar su miembro como antorcha. Su hermana había comenzado a tallar su cuerpo contra el de él, haciéndolo sentir un éxtasis que no creía que fuera posible. Sus gemidos comenzaron a llenar la habitación, provocando que su hermana acelerara el ritmo de su movimiento. Ella misma creía que se estaba derritiendo y que su entrepierna se estaba convirtiendo en agua.
—Mi Linc… Te amo, te amo… —Los besos se tornaron frenéticos, pero sin dejar de estar cargados de amor y cariño, pues más que ser amantes, ambos eran un par de náufragos que se aferraban el uno a la otra para mantenerse a flote en un mar de lágrimas.
Para gusto de la adolescente, fue su hermano quien tomó la iniciativa al llevar su mano libre hacia sus senos, acariciándolos por encima de su ropa de noche con suavidad. Lincoln se topó entonces con algo que se erguía contra la suave tela amarilla del camisón de Luan. Guiado por su instinto, presionó ese botón entre su pulgar y su índice, arrancándole un gemido más fuerte a la chica.
—Mmmm… Linc… Mi Linc…
Luan decidió ayudarle a su hermano levantándose un poco el camisón. Nada torpe, el chico terminó de hacer el trabajo y pronto, los suaves montículos que eran los senos de su hermana estaban ante sus ojos sin obstrucción alguna. A pesar de que la luz de la luna era la única en la habitación, el chico podía apreciar el contorno de los pezones de la castaña, inseguro de si debía compararlos con fresas o con nueces.
Ella acercó el rostro de Lincoln a su pecho, invitándolo a chuparlos como si fuera un recién nacido. Cuando Luan sintió los labios y dientes de su hermanito mamando de su seno, ella sintió una oleada de lujuria recorrerla, pero no una lujuria salvaje y bestial, sino algo más profundo que una sensación animal. Era una sensación que la llevaba a unirse a su Lincoln en cuerpo y alma, que lo que hacían era una comunión plena de dos seres que buscaban la unidad.
Así como el chico de cabellera como la nieve había desvestido a su hermana, ella comenzó a hacer lo mismo con él. Tuvieron que separarse a fin de librarse de esas prisiones creadas por la sociedad llamadas ropa, pero el resultado lo valió.
Luan se deleitó ante la visión del cuerpo en crecimiento de su hermano, a la vez que él hacía lo mismo. Ambos sentían que podían ver más allá de su piel, incluso. Que al desnudarse, no solo habían revelado mutuamente sus cuerpos, sino sus almas; que habían revelado la esencia misma que los hacía ser Lincoln y Luan.
Nuevamente ellos se unieron en un abrazo apasionado, sus labios fundiéndose para permitirles saborear de la miel que ambos anhelaban. Los jóvenes hermanos quedaron nuevamente acostados, Lincoln sobre Luan, la cual gemía sugerentemente al oído de su hermano, pidiéndole que se uniera a ella.
—¿Qui… quieres decir? —El peliblanco era inocente, pero no ignorante, así que comprendía la idea que su hermana mayor le sugería.
—Así es, mi Linc. Quiero que me hagas el amor. Quiero que entres dentro de mí, que tú alma se vacíe en la mía y puedas llenar el hueco que siento en mi ser… y no lo digo solo por el hueco natural de mi cuerpo.
Linc estaba sorprendido de que aun en medio del fuego de su pasión, Luan pudiera bromear como siempre.
—Me pides algo muy importante… y sabes… es algo que quiero hacer. Quiero ser uno contigo.
—Me haces tan feliz, Linc. Solo ten algo de cuidado… porque, así como tomaré tú virginidad, yo te entrego la mía, aunque en mi caso, eso implica rasgar una pequeña cortina, por así decirlo.
—Confía en mí, Luan. Confía en mí.
El joven trató de acomodar su miembro en la vulva de su hermana, pero la diferencia de estaturas mas su falta de experiencia eran un impedimento. Con una sonrisa candorosa, Luan tomó gentilmente el pene de Lincoln y lo guió a la entrada de su santuario. Guiado por su deseo, él dio un pequeño empujón que logró que su virilidad se resbalara y se alejara de su objetivo. La adolescente ayudó a su hermanito para su segundo intento. Un pinchazo en su parte baja le dio a entender que esta vez no hubo errores. Tras un nuevo empujón, Luan dio un gemido que era mitad placer, mitad dolor, testimonio de que su himen había sido desgarrado.
Con sus hormonas saturándolo, Lincoln comenzó a moverse con fuerza, el instinto siendo más fuerte que cualquier otra sensación, aunque conforme él sentía los brazos de su hermana rodeándolo, el peliblanco disminuía la intensidad de sus movimientos coitales, esto porque la sensación primitiva que dominaba su mente se estaba apartando para dar paso a algo más profundo.
—Eres mío, Lincoln, solo mío, mío… Ahhhh…
—Lu… LuaaAAAHHH… Me… me derrito en ti… Me derrito, Luan… Aahhhh…
Las manos de la chica recorrían alternativamente la espalda y el cabello del chico que la poseía fuerte pero tiernamente. La joven se sentía en el más sublime de los éxtasis, no solo por las electrizantes sensaciones que brotaban desde su clítoris y vagina, sino por el placer de saber que era el hombre al que amaba quien le provocaba esos placeres.
—Ya… ya no puedo, Linc… Me estoy viniendo… Me… me estoyyyyy…
Una ola de placer sin paralelo atravesó el cuerpo de Luan, provocándole un potente orgasmo que se tradujo en fuertes contracciones vaginales. La presión que esto causó en el pene de Lincoln lo llevó a un orgasmo propio.
Además de la calidez provocada por el clímax del acto sexual, la castaña sintió como tibios chorros golpeaban el interior de su vagina; se trataba del precioso semen de su querido Lincoln.
—Ya eres… eres uno conmigo, mi Lincoln. Te amo… Cielos, como te amo.
—Y yo a ti, Luan. Te amo.
Luan despertó súbitamente, pero en esta ocasión no hubo gritos ni terror. Incluso la sensación tan incómoda que precedía sus ataques de vómito estaba ausente. La joven tardó un poco en recuperar la lucidez de su mente, pero mientras lo hacía, sentía que había tenido el mejor y más relajante sueño en semanas. Ya que ella despertó por completo, el horror se hizo presente, así como notó que su entrepierna estaba redefiniendo el significado de "empapada".
—No puedo creer que otra vez lo hice. Otro sueño con Lincoln… pero… a pesar de…
Luan tuvo que salir de su cuarto apresuradamente cuando comenzaron las arcadas para no despertar a Luna, pero las controló rápidamente, lo que la llevó de vuelta al pensamiento que tuvo que interrumpir.
—A pesar de que se que estuvo mal, esta vez no lo sentí tanto como pesadilla. No tengo miedo ni pánico. De hecho… sentí calor. No algo tan distinto a lo que siento normalmente por Linc. ¿Será que esta vez fue menos deseo y más… más sentimiento?
La castaña recordó lo que sentía tras los sueños anteriores. El común denominador era la lujuria. El deseo de tener sexo con Lincoln y, a falta de una mejor expresión, de que se la cogiera hasta las putas orejas, lo que inevitablemente la hacía sentir mucha culpa y asco hacia su persona. Pero el sueño de esta ocasión no había estado tan cargado de instinto sexual o de ese deseo de follar como conejos.
Esta vez el sentimiento prevalente fue el del sexo como un acto de amor que les permitió unirse como un solo ser.
—Supongo que debo ver esto por el lado bueno, si voy a estar viendo a mi hermano como algo más, mejor que sea porque me estoy enamorando de él a que desee que me rellene el horno con su crema.
Luan decidió tratar de dormir, aprovechando que su cuerpo no se sentía tan mal. Mañana pensaría en este cambio en la naturaleza de su sueño. Solo había un problema…
No había caminado a su habitación, sino a la de Lincoln.
La palma de la joven chocó con su frente.
Ella trató de regresar a su habitación, pero una parte de su mente le pidió, o más bien, le suplicó ver a su hermano. Pensando en que se arrepentiría, la joven entró en silencio a la habitación. La vista que la recibió casi la noquea. Linc estaba bien dormido, pero descobijado y temblando, esto porque solo tenía puesta su ropa interior. El comic tirado al lado de su cama confirmaba que el chico se había quedado leyendo hasta quedarse dormido.
Como si fuera una polilla atraída a una vela, Luan se acercó a su hermano sin quitarle la mirada de encima. Ella acercó sus manos a él… y suavemente cubrió su cuerpo con la sábana. Casi al instante, el hombre con el plan dejó de temblar y su cuerpo subía y bajaba como prueba de que estaba durmiendo pacíficamente, ya sin sufrir por el frío.
—Duerme bien, mi Linc. —Despacio y con un poco de miedo, Luan besó a su hermanito en la frente. —Aunque no estoy segura si te deseo o te amo como hombre, lo que si se con seguridad es que te sigo amando como hermana, y siempre que pueda, cuidaré de ti como sé que cuidas de mí.
Y Luan salió con el mismo silencio con el que entró, sintiéndose bastante bien. Tan bien como no se había sentido desde hacía mucho tiempo.
Saludos a todos. ¿Qué les pareció este capítulo? Sin duda, supongo que mejor al anterior, o eso espero. Como habrán visto, esta vez un hubo un pequeño cambio en el sueño de Luan, así como en su respuesta al mismo. La latina siempre ha sido del agrado de Luan, a pesar de sus celos oníricos, así que es natural pensar que esa partida no la alegraría al 100%. Además, Lincoln sigue siendo su hermano mayor y por ende, Luan siente la necesidad de cuidarlo y protegerlo, cosa que espero se haya reflejado en este nuevo sueño, que si que fue intenso.
¿Esto significa que ya no hay riesgo de que la chica siga confundiéndose o tenga nuevos sueños homicidas? Bueno, solo diré que el que Ronnie Anne ya no está tan cerca de Linc abre espacio para que otras chicas tangan su oportunidad, lo que quizás no le siente tan bien a nuestra comediante favorita.
Ahora paso a los reviews xD:
El caballero de las antorchas: Definitivamente no esperaba que esta pequeña lectura trajera a tú mente esa reflexión de uno de los grandes. Realmente agradezco tú comentario. Luan ya ventiló algo de presión con ese cambio de perspectiva. Veamos cuanto dura.
J. Nagera: Me alegra que te haya gustado, aunque espero que este capítulo haya sido más de tú agrado xD
El lobo solitario: Y aun le queda cuerda para rato. Muchas gracias por tú review.
imperialwar1234: Maybe yes, maybe not... Aun falta para saber que rumbo tendrá la historia para el final, aunque ya lo tengo planeado, eso sip. Mientras tanto, disfruta del viaje que se pondrá interesante xD
Ntian: Tengo el presentimiento de que este capítulo si que ha sido de tú agrado. Jejejeje. Y esta vez, la chica tuvo otro tipo de respiro. No que la paz haya llegado a ella todavía...
Sam the Stormbringer: Tienes toda la razón sobre Luke. Si se mete con una Loud, se mete con todas. Quizás lo volvamos a ver, aunque mientras tanto, Luan al menos tuvo un nuevo respiro... con todo y que este se dio tras un buen sexo onírico. La chica ganó un poco de paz, pero sin Ronnie tan cerca, puede significar que la temporada de Lincoln ha sido abierta y el chico de blanco es una presa con buenas cualidades. Agitar las aguas es tan tentador... xDDD
DragShot: Me alegra que la historia te esté gustando. Y tienes razón. Parte de la ventaja de incorporar sueños a la narrativa es poder narrar la historia con mucha flexibilidad, a la vez que se presta para desarrollar un poco a los personajes, como Luan en el sueño de hoy, que le dejó un mejor sabor de boca al involucrar algo más que la pura lujuria. Aun si no te incorporas del todo al fandom, espero que continúes siguiendo esta historia.
cartman6x61: Tuvimos un poco más de calma aquí. Veamos cuanto puede durar este lapso de paz...
Junior VB: Tienes razón, y por eso le va como le va, rompiendo corazones sin darse cuenta xDD
pirata: Aquí vimos que aun en el sexo más apasionado puede haber algo de paz, o quizás, solo es que ahora no hubo tanta culpa. El amor fraterno se mezcla con el posible amor romántico, o eso parece. La mezcla puede ser algo inestable... quizás xDD
Lobo Hibiky: Espero seguir manteniendo tú interés con las situaciones que están sucediendo y las que sucederán a futuro.
Doce Espadas: Y puedes contar con que así será. Espero que este capítulo sea de tú agrado.
Julex93: No te preocupes, man, que como ves, también me tomó algo de tiempo actualizar la historia. xDDDD Esta vez también hubo un poco de tranquilidad para Luan, aunque igual hubo un nuevo sueño sexual, pero que giró en torno a algo un poco más profundo. Si sucumbirá a este nuevo giro emocional o lo resistirá, está por verse.
Y creo que fueron todos los review. Les agradezco mucho su tiempo y espero que este capítulo haya sido de su agrado. Nos veremos pronto ya sea en esta o en alguna nueva historia. See ya xD
