He hecho algo muy malo.

Disclaimer: Los personajes no son míos, lo único que puedo hacer es torturarlos, tal vez Meyer no se enoja conmigo.

Lo prometido es deuda, aquí está la segunda parte.

Capítulo 7: La boda Parte II.

EPOV

Fue allí cuando la vi.

Bella lucia despampanante, el vestido que usaba era de un color muy bonito, no podía decidir si era azul o verde, pero era como estar viendo el mar desde una playa del Caribe. Había recogido su cabello pero unos cuantos mechones jugueteaban sobre su rostro, el maquillaje la hacía lucir muchísimo mas bella. No exagero si afirmo que literalmente dejé caer mi mandíbula cuando la vi. Ella también se veía un poco nerviosa.

Todos nos acercamos al principio del pasillo, mientras Alice nos ayudaba a tomar nuestros puestos. Llegó hasta mí remolcando a Bella por el brazo, ella veía al piso mientras se acercaba.

-Okay, Bella y Edward, cuando Lauren y Tyler comiencen a caminar, cuenten hasta diez y comiencen ustedes, esta bien?

Ambos asentimos.

Bella levantó la vista cuando Alice se alejó, mi mirada se encontró con la suya y un ligero rubor inundó sus mejillas de porcelana.

-Hola- le dije con cautela y una pequeña sonrisa.

-Hola- me contestó en un susurro. Ella se movía inquieta, esperando que fuera el momento para caminar.

Cuando llegó nuestro turno le ofrecí mi brazo como apoyo, ella dudó un momento pero lo tomó en seguida. Al dar el primer paso bajé mi vista al suelo y pude notar que ella calzaba unas zapatillas con tiras muy finas, seguramente de tacón alto, a ella no le gustaba usar tacones, pues según decía, eran una trampa mortal. Así que seguramente ese hecho la impulsó a no rechazar mi brazo, el miedo a tropezar y caer. Sus pies se veían hermosos, Bella era increíblemente sexy desde la cabeza hasta la punta de los pies y lo mas increíble era que ella no era consciente de ello.

Caminamos despacio por el pasillo, ella apoyada firmemente en mí. Tuvimos que separarnos al llegar al frente y contemplar de esa manera la ceremonia. Debo confesar que todo fue muy agradable. Jessica caminó feliz del brazo de su padre, se veía radiante y Mike no paraba de sonreir.

Al terminar la ceremonia, recorrimos de regreso el camino por el pasillo. Sentir el contacto de la mano de Bella sobre mi brazo fue electrizante, tenía ganas de tomarla allí mismo y darle un beso desesperado, pero ella vagamente volteaba a verme, eso me dolía, eso significaba que ya no sentía nada por mi?

Al llegar al final, luego de las felicitaciones a los novios, Alice nos hizo caminar hacia el lago para la sesión fotográfica. Yo no podía despegar los ojos de Bella mientras ella posaba con las demás chicas y la novia. Creo que ella sabía perfectamente que yo la miraba, su rubor no abandonaba sus mejillas mientras sonreía tímidamente durante cada toma.

Luego de todo esto, nos dirigimos al interior del edificio, donde se llevaría a cabo el banquete. Sucedió todo eso típico de las bodas, el baile, el brindis, los llantos de alegría, luego el esperado banquete. Después de eso, algunos osados invitados se dirigieron a la pista de baile mientras la orquesta interpretaba unas agradables piezas.

Bella estaba sentada con algunas de las chicas mientras conversaban animadamente. Yo la observaba de pie no muy lejos mientras capturaba fugazmente alguna copa de champagne. De repente sentí una leve presión en mi brazo.

-Todo muy lindo, no es cierto?- exclamó Tanya

-Claro. Todo salió perfecto.

-Ten, aquí tengo la tarjeta de tu habitación, muchas gracias por dejarme usarla. Voy a matar a Irina en cuanto la vea.- me dijo mientras deslizaba la tarjeta en el bolsillo de mi chaqueta.

-Descuida. Fue un placer. Quieres una copa?

-Por supuesto.

Pedí otra copa a un mesero que pasaba cerca y aproveché para cambiar la mía por otra llena.

Luego de un momento, Tanya exclamó una maldición y se alejó de mí un momento, fue hacia donde se encontraba su hermana; pude notar que discutieron brevemente. Tanya regresó a donde yo me encontraba y pidió prestada mi tarjeta de nuevo para sacar su equipaje y llevarlo a la habitación de su hermana. Yo le entregué la tarjeta y la observé mientras se alejaba murmurando alguna grosería en ruso.

Cuando volteé de nuevo a la mesa de Bella, no la encontré, paseé mi vista por el lugar y la vi saliendo hacia la terraza. Quise correr hacia donde ella se encontraba, pero un viejo conocido me interceptó impidiendo mi propósito. Como pude, lo corté amablemente mientras me dirigía hacia donde estaba Bella, tenía que intentar arreglar las cosas de una buena vez.

Ella estaba recostada contra una columna observando hacia la nada, la suave brisa hacia ondular su largo vestido, dibujando su hermosa silueta. Me acerqué lentamente, todavía no había notado mi presencia. No podía echarme para atrás ahora, debía enfrentarme a lo que fuera que viniera.

-Fue una ceremonia muy bonita, no?

Ella se sobresaltó cuando escuchó mi vos. Maldición! No pretendía asustarla.

-Lo siento… yo… no quería asustarte.

Negó con la cabeza.

-No, no me asustaste.

Hubo un silencio incoómodo. Se volteó hacia mi, apoyando su espalda en la columna.

-Y como has estado?-le pregunté con cierto recelo, la verdad, no sabía que esperar, si ella saldría corriendo, si me pediría que la dejara sola… no lo sabía.

-Bien- me dijo dudando- … Tu?

Torcí el gesto como respuesta.

-No tan bien- le dije al fin.

Otro silencio.

-Te… ves muy hermosa esta noche, no te lo había dicho- exclamé dando un paso hacia ella. Sus mejillas ardieron e inmediatamente se puso nerviosa cuando advirtió mi cercanía. Yo sentía una especie de fuerza que me atraía inevitablemente hacia ella, no podía luchar contra eso, era como si fuéramos los polos opuestos de un imán.

Me estaba acercando muy lentamente, ella miró hacia ambos lados, seguramente analizando sus posibilidades de escapar de mí. No pensaba permitírselo, ella tenia que enfrentarme quisiera o no.

Puse mis manos en la columna a ambos lados de su cabeza, creando así una cárcel a su alrededor.

-Edward…- intentó protestar con un hilo de voz.

Lo ignoré. Acerqué mi nariz a su cuello para inhalar su exquisito aroma.

-Hueles tan bien como siempre- le dije al oído, mi nariz tocando su delicada piel.

Su respiración se había acelerado, su pecho subía y bajaba violentamente, ver su escote de esa manera me estaba volviendo loco; comenzó a respirar con la boca entre abierta. La tenia donde quería, solo esperaba que no me rechazara, yo la necesitaba.

Cerró sus ojos y volteó su rostro hacia el lado contrario, aproveché ese movimiento para rozar mis labios por todo su cuello.

-Por favor…- me suplicó sin fuerza.

Una de mis manos instintivamente bajó para posarse en su cintura, deslizándose suavemente hacia su cadera. Sentir la delgada tira de su ropa interior bajo la suave tela de su vestido me hizo reaccionar, disparando mi libido de una manera casi dolorosa.

-Vámonos de aquí- le pedí susurrando, atrayéndola mas hacia mí. Sentí el contacto de su cuerpo sobre mi erección.

Necesitaba tenerla en mis brazos, hacerla mía, amarla.

-Yo… no… no puedo- logró decir.

Eso me indignó, yo quería estar con ella, ella era mía, su lugar era junto a mi.

-No puedes o no quieres?- le dije con enojo.

Ella me miró a los ojos, vi que la había irritado mi pregunta, pero sus ojos comenzaron a brillar, parecía que estaba a punto de llorar. Pero maldita sea! Debía decirme que era lo que quería hacer, fuera lo que fuera, debía decirlo de una vez.

-Edward! Allí estas! Aquí tienes la llave de tu…

La voz de Tanya llegó hasta nosotros, ella se detuvo de golpe cuando se dio cuenta de la situación en la que me encontraba y comenzó a balbucear.

-Yo.. bueno.. disculpa, no sabía… no importa… con permiso…- y se alejó presurosa hacia el interior.

Bella aprovechó la interrupción para escabullirse de mi encierro mientras exclamaba:

-Tengo que irme. Disculpa…

Me quedé en la misma posición, todavía apoyado en la columna. Resoplé con frustración.

Reprimí el impulso poco civilizado de darle un puñetazo a la columna y tomé respiraciones largas para calmarme.

Malditas sea! Hasta cuando íbamos a estar así?

Me quedé largo rato afuera, solo, mientras encendía un cigarro tras otro. Sentí la necesidad estúpida de llenarme de alcohol, necesitaba relajarme y pensar con calma. Si en verdad, como yo temía, Bella había dejado de sentir algo por mi, me iba a derrumbar. No sabía interpretar lo que acababa de pasar, ella estaba nerviosa cerca de mí, yo podía percibir todos los sentimientos que la estaban embargando, pero de alguna extraña manera, algo era suficientemente fuerte para impedir que se rindiera a sus emociones. Si el problema era la culpabilidad que sentía, tendría que decirle que tratáramos de dejar todo en el pasado, que superáramos ese horrendo episodio, pero juntos. Yo no podía juzgarla, después de todo, conocía los hechos por labios extraños, ella jamás trató de justificar sus actos y yo no sabia si eso era una buena señal, porque no comprendía si no lo hacía porque no lo creía tan grave o por el contrario era demasiado grave para merecer una excusa.

Decidí entrar nuevamente. La busqué con la mirada y la ubiqué conversando con Alice, mas bien parecía que mi hermana la estuviera consolando. Quise acercarme a ellas, pero en cuanto Alice me vio negó con la cabeza. Muy bien, no me acercaría mas… al menos por esta ocasión.

Mas tarde interrogué a Alice, puede que Bella le hubiera contado algo, pero ella me dijo que Bella no le contó nada, que simplemente estaba aturdida y que quería regresar a la ciudad. Palidecí ante esto, pero mi hermana me tranquilizó diciéndome que la había convencido de que se quedara en su habitación. Me comentó que le propuso utilizar la mía, pero Bella la había rechazado tajantemente.

Muy entrada la madrugada ella desapareció de la fiesta, supuse que estaría ya en la habitación con Alice; yo ya estaba en un estado alterado por el alcohol que había tomado, busqué a Tanya para que me devolviera la tarjeta de mi habitación, en verdad me sentía mareado. Ella me vio trastabillando y se ofreció a acompañarme para evitar que cayera y me golpeara la cabeza.

Subimos no sé como. Agradecía infinitamente que Tanya estuviera acompañándome, de lo contrario me hubiera quedado dormido en pleno pasillo. Me sentía como un niño a punto de llorar. Una vez dentro del elevador, pulsé el botón de un piso que no era el mío.

-Edward, que haces?

-Quiero ver a, Alice- le mentí, en verdad esperaba llegar hasta Bella.

-Edward, puedes hacerlo mañana.

-No, deja. Necesito hacerlo ahora.

Salí rápidamente cuando las puertas del elevador se abrieron, Tanya me siguió de cerca, pero ya no intentó detenerme esta vez. Llegué hasta la habitación de Alice y empecé a tocar insistentemente.

La puerta fue abierta de golpe y Alice se asomó asombrada.

-Edward? Pasa algo malo?

-No, hermanita. Quería venir a verte.

-Edward, regresa a tu habitación, estas algo tomado.

Bufé burlonamente.

-Para nada, Alice, déjame pasar.

Ella me paró frente a la puerta abriendo sus brazos y colocando ambas manos en el marco.

-No, Edward, es mejor que te vayas.

-Disculpa, Alice- intervino Tanya- insistió en venir.

-Esta bien, Tanya. Esperen aquí un momento- dijo Alice, entró cerrando la puerta tras de sí. Regresó en seguida acompañada de Jasper.

-Edward, Jasper te va acompañar a tu habitación.

-Pero yo me quiero quedar aquí contigo.

-Nada de eso. Ve a descansar.

-Alice… solo… déjame verla un momento- exclamé muy bajito, sentía un vacio tan grande, que casi se me quebraba la voz.

Alice me miró con pesar. Acarició mi cara con ternura.

-Ed, por favor. Descansa y conversamos mañana, si? – me pidió de la manera mas dulce.

Cerré mis ojos a su tacto y recosté mi rostro contra su palma, por un momento sentí la tranquilidad que ella siempre me inspiraba, desde que éramos unos niños; mi hermana sabia como dominarme con su dedo meñique.

Asentí sin oponer mas resistencia, ella se puso de puntillas y me dio un beso en la frente.

-Buenas noches. Te quiero. Jasper, puedes acompañar a Edward ahora?

El asintió, se dieron un beso ligero y colocó una mano en mi espalda para hacerme abrazar.

-Tanya, espera- escuché que la llamaba Alice, no supe que le dijo a continuación pues le habló muy bajo.

Jaspe usó la tarjeta para abrir mi habitación. Me guió hasta la cama, me ayudó a despojarme de mi traje y de mis incómodos zapatos. Mis ojos se cerraban por si solos.

-Jasper- lo llamé antes de caer en la inconsciencia.

-Estoy aquí, Edward.

-Ella no me quiere verdad?

-Ella te ama, Edward.

-Entonces porque no quiere estar conmigo?

No escuché su respuesta, el sueño me venció inminentemente. Me sumí en un sopor increíble en el que sentía que flotaba a la deriva sobre la nada, cuando creía despertar, una nueva ola de inconsciencia me arrastraba a la incoherencia, pero en esa locura de sensaciones, mi mente no dejaba escapar lo único que me mantenía anclado al borde para no caer en el vacio: mi Bella.

Bien, la boda se terminó, al menos por parte de Edward, ahora si, se viene el BPOV, que nervios!

Muchas gracias a todas por los reviews y alertas, no saben cuanta emoción siento de que les este gustando la historia. Un beso para todas!