Disclaimer: Saint Seiya no me pertenece.
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Una vez que tuvieron todo planeado y organizado, las cosas habían caído en una relativa calma para casi todos, excepto para Athenea y Pandora. La diosa se mantenía ocupada con cosas triviales, como ajustes de detalles para la ceremonia, conocer a la novia de su tío, acompañarla de compras y elegir el vestido de novia.
Pandora por su parte, tenía cosas más importantes de las que preocuparse, como dejar todo perfectamente organizado para cuando sus señores regresaran al Inframundo. Se venían cambios que seguramente la señora haría y ella debía estar atenta para todo.
En ese momento caminaba por una de las calles de su natal Alemania. Había estado tan estresada que había terminado discutiendo con Radamanthys, por fortuna, Aiacos, llegó y puso fin a la disputa. Salió sola, sin avisar a nadie. Necesitaba pensar y despejar su mente.
Estaba tan absorta en sus pensamientos que no reparó en que alguien caminaba en su dirección y había terminado chocando. En ningún momento levantó la vista y sólo murmuró un «lo siento» y se dispuso a continuar con su camino.
Una mano suave, pero firme, la detuvo dejándola sorprendida por aquel acto, y al levantar su vista se topó con los amables ojos del caballero de Aries. Quién le dedicó una sonrisa.
—¿Estás bien?
—S-sí—respondió muy quedo.
—¿Segura? Te noto distraída y no hay nadie cuidándote—Pandora lo vio con desconcierto.
—No, yo no necesito que nadie me cuide, soy perfectamente capaz de hacerlo sola—dijo recuperándose de la sorpresa, causando la risa del santo.
—Eso no lo dudo, pero creía que siempre tenías a un espectro contigo, no creo que Radamanthys sea tan descuidado. Nunca se sabe cuando un santo de Athenea se te puede acercar para invitarte a tomar algo—Pandora abrió mucho los ojos ante esa declaración, era lo que ella creía, ¿la estaba invitando?—. Debo aprovechar que no hay un espectro o juez que quiera matarme por esto, ¿aceptas?—le sonrió.
Radamanthys estaba a un paso de golpear—o matar—a alguien. Estaba anocheciendo y no tenían noticias de Pandora aún, Minos y Aiacos sólo lo veían. Pasos acompañados de voces los pusieron en alerta.
Pandora se detuvo al contemplar a los tres jueces en la sala de su castillo de inmediato cortó la conversación conversación que sostenía con Mü. Aiacos tuvo que ponerle una mano en el hombro a Radamanthys como advertencia para que no se lanzara sobre el santo que acompañaba a su comandante.
—¿Dónde estabas?—preguntó el Wyvern tratando de controlar su furia.
—De compras—respondió sin expresión alguna, se giró hacia Aries—muchas gracias, Mü, puedes retirarte—el santo dudó en salir, pero asintió y se alejó no muy convencido—. Minos, podrías llevar esas cosas a los aposentos de mi Señor, por favor. Estoy muy cansada, no me molesten—y los dejó, sin darles tiempo a replicar nada.
Las semanas continuaron tranquilas hasta el día previo a la ceremonia, entonces tanto el Inframundo como el Santuario se convirtieron en un desfile de santos y espectros, todos ocupados en las labores que les habían sido asignadas para tener todo listo para la boda.
Afrodita armaba los arreglos florales mientras los santos de bronce y algunos espectros los colocaban en dónde Shaina y Violate les decían. Al tiempo, Athenea daba indicaciones de cómo montar el altar a los espectros que Radamanthys había mandado para ello, aunque Hades ya había regresado, legó todas las responsabilidades a ellos.
Máscara Mortal esperaba paciente a que Afrodita terminará, pues debía llevarlo al Inframundo en cuánto se desocupara. Desde que todo aquello comenzó en muy pocas ocasiones se habían dirigido la palabra, el caballero de Piscis seguía reticente a hablar con él y Máscara no lo culpaba y desafortunadamente no le podía pedir ayuda a Shura sin correr con la misma suerte que con Afrodita.
En el castillo de Hades, se encontraba Marin, dando órdenes para acomodar la sala que sería cede de la recepción, habían confiado plenamente en ella para esa tarea y ya solo faltaba que Afrodita se desocupara en el Santuario para colocar los arreglos de flores.
Las cosas para la águila estaban siendo fáciles, pues los espectros que habían puesto a su servicio, a simple vista, no tenían problema con seguir las órdenes de la Santo, aunque Marin intuía que algo tenía que ver la mirada de cierto león dorado, que desede que llegó no se había separado de ella.
En la cocina, Valentine y Mü dirigían santos y espectros para la elaboración del banquete. Desde los bocadillos que estarían dispuestos toda la noche, hasta la comida que se serviría durante la cena. Pandora daba vueltas regularmente para asegurarse que no les hiciera falta nada.
Ambos habían tenido pequeñas riñas sobre como elaborar algo o que ingredientes usar, momentos en los que la comandante del Inframundo intervenía y para exasperación de Valentine, siempre le daba la razón al santo.
En las bodegas del castillo, se encontraban Radamanthys, Saga y Shura, quiénes elegían los vinos y licores que se iban a repartir durante la velada. Por supuesto que su elección iba después de haberlos probado, y haberles dado su visto bueno.
Para cuando terminaron estaban tan ebrios que Aiacos los tuvo que apartar de aquel lugar. De no hacerlo, se corría el riesgo de que para el día siguiente no quedara absolutamente nada de aquel líquido y sin ayuda de Dionisio sería imposible conseguir más en tan poco tiempo.
Silphyd y Aldebaran, organizaban a quienes estarían a cargo del servicio, o sea, quiénes serían los meseros durante la velada. Porque no se les ocurrió contratar profesionales y ahora improvisaban.
Pharaoh, Aioros, Myu y Camus arreglaban el escenario en donde estaría la orquesta, dirigida por Orfeo amenizando junto a los dioses Gemelos, que al enterarse de la boda y que no habían sido tomados en cuenta casi los matan a todos.
Aún temblaban al recordar aquellas dos imponentes figuras acercarse a Pandora y Radamanthys exigiendo explicaciones y amenazandolos, ambos tardaron en hacerles entender que las premuras de la situación les impidió avisarles y que tampoco querían imprtunarlos con algo tan vanal. Casi no lo consiguen, pero Hades alertado, intervino y al final les dieron un puesto en la celebración.
Kanon y Queen se encargaron de buscar las argollas y demás joyas que la Diosa les había encargado y que, por cosas de la vida, se estaban tomando más tiempo del necesario para semejante tarea.
Mientras que los cuatro inseparables de bronce iban a buscar los trajes de los novios que ya habían sido anteriormente encargados por las mujeres a cargo.
Dohko y Kagaho, se encargarían de la seguridad, por muy tonta que esta idea resulte cualquier cosa para liberarse del trabajo, fue en lo único que pudieron estar de acuerdo éstos dos.
Así, finalmente Shaka y el patriarca se encargaban de los detalles en los que se llevarían a cabo la ceremonia, para realizar la unión entre dioses debidamente, ya que normalmente de éstos menesteres se encargaba la diosa Hera.
Todo estaba en orden y marchaba de acuerdo a lo planeado, no se oían gritos, ni disputas y las que había eran inmediatamente resueltas, pues Hades había expresado claramente que no se toleraría ninguna, así los espectros se andaban con cuidado y los santos trataban de no meterlos en problemas.
Una vez que todo estuvo terminado y quedaron satisfechos no hubo más que descansar y esperar la llegada del gran día o al menos eso creían hasta que alguien interrumpió en el templo de Piscis haciendo que el dueño casi matara al intruso con una rosa sangrienta. Hasta que se dio cuenta que eran Pandora y Máscara Mortal.
—Lo sentimos, Afrodita—habló la Comandante—Hubo un problema con las flores en el Inframundo...—Piscis no podía creerlo, había puesto mucho cuidado en ellas.
—No se preocupe—dijo calmado—iré en seguida.
No pidió explicaciones, no era necesario, lo sabría eventualmente y no quería perder tiempo, estaba agotado, probablemente no se levantaría en toda la mañana. Máscara Mortal los llevó a la colina, viendo con preocupación a su amigo, pero no dijo nada.
Todo quedó resuelto al amanecer. El gran día había llegado.
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¡Sólo un capítulo más! Yey.¿Ya se dieron cuenta que tengo una fijación con Afrodita? Jajaja cuando comencé la historia mi idea no era exactamente esa. Mi subconsciente me traiciona.
Mü y Pandora... ¿Qué les parece?
No es el capítulo que más haya disfrutado en escribir y la verdad no estoy muy contenta con el resultado, pero espero les haya gustado. ¡Gracias por leer y comentar! Besitos.
