Uff, jeje, volví! Sí, lo sé, quizás me estaréis deciendo: Piérdete! ¬¬, pero perdón T-T, mi inspiración se corta, lo siento, en serio, juro que es el calor, lo digo en juicio si es necesario! XD. Bueno, espero no defraudar a nadie en este capi, que va larguito eh? Aunque no me salió el final como esperaba, y en el transcurso del capi tampoco, pero no se me ocurrió otra manera. Aquí os va!


8. Cumpleaños

Nami no sabía si darle un buen golpe a Luffy o hacer lo que él dice, pero es que el chico se estaba poniendo pesadito.

-¡Vamos Nami!-berrinchaba Luffy como un niño pequeño-¡Te dije que me prepares algo de cena!

-¡No soy tu criada para que me hables así! ¡Y no…!

Nami se calló de golpe cuando Luffy la besó. Ese beso solo bastó para que a Nami se le pasara el enfado, realmente le encantaban los besos de Luffy: tan dulces y a la vez tan intensos.

-Venga, no te enfades conmigo, pero es que tengo mucha hambre y yo cocino de pena-dijo el chico abrazándola. Nami estaba sonrojada y dijo:

-Ya… no me enfado, tranquilo, no te preocupes.

-¿En serio?-preguntó el chico sonriendo-¿Entonces preparas algo de cena?

-Sí, ya voy-dijo suspirando con pesadez-Pesado.

Luffy sonrió como señal de victoria y ella lo miró con una mirada fulminante. La chica se dirigió a la cocina y se puso a preparar la cena. Se quedó pensando en un rato en todo lo que habían vivido y en tan poco tiempo. Fue todo tan raro y repentino.

Habían cenado y no habían hablado mucho durante la cena, todas las emociones que habían vivido hace unos días aún las tenían muy presentes y estaban cansados.

-Sanji… solo quiero que seamos amigos, nada más… o por lo menos que me pidas perdón-dijo Luffy apenado.

Sanji se estaba desesperando. ¿Por qué demonios no podía parar de pensar en lo que Luffy le había dicho?

-Amigos, amigos, amigos, amigos…-pensó Sanji aún en shock.

Bah, odiaba pensar en ese tipo de cosas. No tenía sentido y solo conseguía desesperarse. Pensar en eso solo le daba dolor de cabeza, intentar pensar en eso era, aunque no lo pareciera, delicado. Luffy y él habían tenido una patente rivalidad por el amor de Nami. Le desesperaba saber que el pelinegro pudo haber conseguido el amor de Nami en solo dos meses, cuando él se pasó desde principios de primaria (eso serían hace 10 años) y que solo hubiera conseguido ser uno de sus mejores amigos. A ver, que era mejor ser eso que nada, pero sus insinuaciones, sus intentos de conquistarla… Había hecho todo lo posible por conseguirla, pero apareció Luffy… ¡¿Cómo demonios pretendía ese tipejo que fueran amigos? Era como una fórmula matemática sin sentido:

Luffy + Sanji= Amigos

Era la fórmula matemática que tenía menos sentido desde que empezaron a interesarle las matemáticas.

-Luffy baka…-susurró Sanji sin ningún ánimo.

Era temprano, por la mañana.

-¡Ah! Qué bien he dormido-se desperezó Nami-Es temprano pero he dormido de maravilla. Solo falta un día para mi cumpleaños… ¿Luffy y yo lo celebraremos?

Nami dejó de pensar en eso, ya pensaría mañana, que sería su cumpleaños. Se levantó de la cama y cogió una toalla, una ducha por la mañana estaría bien, le despejaría.

Se dirigió al cuarto de baño y pasó en frente de la habitación de Luffy, sonrió y tocó la puerta:

-¡Vamos dormilón! Hora de levantarse…

Espero un poco, pero nadie contestó. Nami miró extrañada la puerta y después entró cautelosamente. Se sorprendió al ver que la cama estaba perfectamente echa, como si nadie hubiera dormido esa noche ahí o como si ya la hubieran hecho de anterioridad.

-Qué raro… ¿A dónde habrá ido tan temprano?

Nami le quitó importancia, seguramente en el comedor o en la cocina, quien sabe. Se metió dentro del cuarto de baño… pero lo que vio no era apto para personas que estaban enfermas del corazón, claro que no.

Luffy no estaba en el comedor o en la cocina, tampoco había salido… Estaba en el baño, recién salido de la ducha y con una simple toalla rodeándole la cintura y con el cuerpo completamente mojado. Su pelo pegándose a su rostro, esa tentadora gota que caía por su torso… Nami estaba en estado de shock siguiendo hambrienta aquella gota que caía lentamente por el torso de su chico… Luffy era como un demonio con un cuerpo de ángel, aunque tampoco era tan malvado.

-No pensé que tenías tantas ganas de verme sin tan poca ropa Nami-le guiñó Luffy un ojo-Pero tranquila cariño, si quieres nos ponemos ahora mismo a la faena…

-¿Faena?-preguntó Nami aún sonrojada y sin entender lo que dijo. Cuando lo entendió su cara ya parecía un tomate maduro. Se le cortó la respiración al ver que Luffy avanzaba hacia ella y abandonando su sonrojo y poniéndose pálida pensó-Esto… ¿esto es en serio? ¡No bromea! ¡Viene hacia mí con solo una estúpida y pequeña toalla por encima!

-¡PERVERTIDO!-gritó Nami a pleno pulmón mientras salía del baño a esperar a que él acabara en el baño y a calmarse un poco, estaba sofocándose y si estos encuentros seguían siendo casuales… terminaría cayendo en sus redes fácilmente.

Dentro de 5 minutos Luffy salió del baño riéndose a carcajadas y ya vestido. Nami lo fulminó con la mirada y le gritó:

-¿Qué leches te hace tanta gracia, animal?-preguntó la chica con resentimiento. Luffy la miró mientras se seguía riendo y no pudo evitar limpiarse una lágrima que empezaba a caer de su ojo debido a las carcajadas que estaba echando.

Por su parte, Nami se sentía MUY ofendida. ¿Cómo era posible que él se lo estuviera pasando de lo lindo? Debería ser el que estuviera más avergonzado. Si a ella le hubiera pillado Luffy con solo una toalla por encima… no sabía si podría salir del cuarto de baño por lo menos en un millón de años por la vergüenza.

-Vamos… todo un show-dijo Luffy cuando pudo para de reírse, pero aún tenía una sonrisa burlona en su cara-Tenías que ver la cara de psicópata sexual que pusiste.

-¡No me fastidies baka!-gritó Nami roja mientras le daba un golpe en la cabeza… Caso error.

-¡Maldita sea! ¿Por qué siempre me olvido de que Luffy tiene la cabeza muy dura? Ahora me duele la mano-pensó Nami mientras lloriqueaba en su mente, le dolía bastante su mano ahora, aprendería a golpear a Luffy en otros sitios para no sufrir ella las lesiones cuando debería sufrirlas él.

-No aprendes ¿eh?-preguntó Luffy con su media sonrisa-Ya te dije que no serviría de nada, tengo la cabeza tan dura que… no podrás hacerme ningún daño si me golpeas ahí.

-Reza para que no encuentre otro sitio-susurró Nami con voz tenebrosa mientras se metía dentro del baño ignorando al chico. Luffy la miró con algo de asombro, pero después sonrió. En verdad amaba a esa loca.

-Ah… es Sanji-dijo Vivi con los ojos muy abiertos viendo la pantalla de su móvil. Inspiró un par de veces y al final decidió coger el móvil con un acto de valentía impresionante que ni siquiera sabía ella de donde lo sacaba-¿Si?

-Vivi-se escuchó la ronca voz de Sanji-Necesitamos hablar, ya hace un tiempo que me evitas.

Vivi se sonrojó y dijo:

-Bueno… verás, es que estoy algo liada. Ahora… ahora tengo…

-¡Estoy seguro de que no tienes nada que hacer! ¿Por qué escapas de mí? ¿De qué tienes miedo? No voy a hacerte nada, solo quiero decirte una cosa.

Vivi se quedó en silencio unos segundos, no sabía que decir, y, finalmente susurró:

-Vale, ¿dónde quedamos?

-Mañana es el cumpleaños de Nami, en realidad no sé que regalarle-pensó Luffy mientras se sentaba en el sofá de la sala de estar, se quedó un rato meditando y finalmente decidió-Quizás si le compro unos guantes de boxeo… parece que le hace feliz golpearme.

El pelinegro resopló sonoramente y se recostó en el sofá.

-Por una vez desearía que hubiera instituto, ¿por qué siempre hay vacaciones cuando necesito distraerme con algo? ¡Maldita sea!-gruñó.

-¿Por qué estás así? ¿Qué ocurre?-preguntó Nami acercándose a él, se notaba que se había acabado de duchar, aún tenía el cabello mojado. Luffy suspiró y susurró:

-Nada, no te preocupes.

-Bueno… vale. ¿Qué es lo que quieres desayunar?

Vivi estaba esperando a Sanji bastante nerviosa. Miraba el reloj de vez en cuando. Se encontraba algo sonrojada mientras estaba sentada en la silla de la cafetería. Movió los dedos nerviosa de vez en cuando, y estaba deseando que esa tortura acabara cuanto antes… cuando ni siquiera había empezado.

-Hola… Vivi-dijo Sanji mientras se sentaba en el asiento de la cafetería enfrente de ella. La chica dio un respingo y miró a Sanji algo consternada y susurró:

-Hola, Sanji.

-Bueno…

No sabían que decir o que hacer.

-Esto…-empezó Sanji-hay que aclararlo cuanto antes.

Vivi lo miró entre sorprendida y extrañada, ¿qué era lo que quería decir?

-Me dijiste que… te daba rabia verme besando a Nami-siguió Sanji, luego se ruborizó-¿Eso significa que te gusto?

La peliazul bajó la cabeza para ocultar su sonrojo, si le decía la verdad corría el riesgo de que él la rechazara, y si le decía una mentira ella estaría sufriendo.

-Yo…-Vivi estaba confusa, que decir o que hacer, todo estaba muy confuso, no obstante-… no sé cuándo ocurrió pero… empezaste a gustarme.

Ya está, había optado por decir la verdad, así no tendría que soportar con aquel peso por no habérselo dicho.

-Sé que tú quieres a Nami y…

-Eso puedo explicarlo-la cortó Sanji, Vivi lo miró sorprendida. ¿Explicarle? ¿El que quiera a Nami?

-No entiendo-susurró Vivi confundida.

-Me he dado cuenta hace nada, lo que en realidad siento por Nami-empezó a explicar Sanji-Yo veo a Nami como alguien especial para mí, de hecho lo es, pero lo que yo siento por ella es muy diferente a lo que yo creía. Nami era una persona tan especial que lo confundí todo, pensaba que lo que sentía por ella había sobrepasado la amistad, y de hecho no estaba equivocado aunque tan solo yo lo vi de una manera diferente.

-¿Una manera diferente?-preguntó Vivi, se notaba que esa última parte no la había entendido.

-Sí, de una manera diferente. Yo creía estar enamorado de Nami, y eso aumentó con la llegada de Luffy-Vivi dio un respingo al mencionar a Luffy, aún le costaría un buen tiempo mirar a su amigo de la infancia a la cara, sin embargo, Sanji siguió-Pensé que Luffy me la quería "quitar", no sé si me entiendes, creí que Luffy la alejaría de mi lado, pero yo lo veía de otra manera como ya te dije. Creí estar más enamorado de Nami que nunca, hasta que me di cuenta de que… tan solo era egoísmo-eso había sorprendido a Vivi, ¿egoísmo?-Me di cuenta hace nada de que lo que realmente sentía por Nami sí que había sobrepasado la amistad… sí que empecé a quererla, pero como una hermana muy especial.

Vivi no podía creer lo que oía, lo que Sanji sentía realmente era… eso. Sanji quería a Nami como una hermana.

-¿En serio?-preguntó Vivi, ¿estaba sufriendo algún tipo de alucinación o qué?

-Pues sí-sonrió Sanji-Y me di cuenta porque me enamoré de ti.

Vivi sonrió algo ruborizada y susurró:

-Entonces… ¿podríamos intentar ser novios? Esta vez… de verdad.

-Por supuesto que no-dijo Sanji cortante, el corazón de Vivi se paró, pero Sanji dijo-No lo intentaremos, lo haremos.

Vivi no lo había notado, no se había dado cuenta cuando había reducido la distancia con el rubio, pero cuando se dio cuenta… se estaba besando con Sanji, y se sentía realmente bien.

Zoro miró bien el escaparate de la tienda. Estaba bastante confundido mirando un bolso de color naranja.

-¿Le gustará a Nami un bolso así para su cumpleaños? Sé que desde pequeña es una loca maniática de los bolsos y le encantan-pensó Zoro algo confundido. Se estaba desesperando, conseguir un regalo para su mejor amiga de la infancia-demonio-Nami, era un trabajo prácticamente, tan solo prácticamente, imposible.

-¿Ya has encontrado algo?-pregunto Robin acercándose a él-Yo ya miré por todo el centro comercial y creo que Nami ya tiene todo lo que hay aquí-sonrió al ver las horas que pasaba antes con Nami por el centro comercial comprando todo lo que les gustaba.

-Solo espero que no tenga eso-susurró Zoro con una gota en la cabeza mientras señalaba el bolso.

Robin miró hacia donde señaló su novio y sonrió, Nami no tenía ese bolso y seguro que le iba a gustar.

-Sí, estoy segura de que le gustará. Ya tengo mi regalo, ahora busca el tuyo-se burló Robin. Zoro abrió los ojos desmesuradamente y protestó:

-¡Oye! El bolso lo encontré yo, en todo caso quedamos en que sería un regalo de ambos.

-Que sí tonto, has caído tan rápido en mi burla-se carcajeó Robin mientras Zoro miraba hacia otro lado ruborizado.

Ya había pasado un día, era el cumpleaños de Nami… un día feliz para Nami, y una tortura… para Luffy y es que aún ¡no tenía regalo!

-¡Mierda! Ayer me pasé toda la tarde pensando en el regalo de Nami y lo único que se me ocurrió fueron guantes de boxeo… qué triste…-pensó Luffy con resignación-¡Bien! Es mediodía, aún tengo tiempo para pensar en un regalo para Nami… ¡¿Qué demonios puedo regalarle? Esto de los regalos no se me dan muy bien…

Lloraba, reía… cualquier de las dos opciones eran atractivas para Luffy, tan solo quería que se le ocurriera un regalo, pero ni eso.

-Un regalo, tan solo un regalo…

Y así había empezado a anochecer…

¡Ah, sí! Era la peor noche que Luffy había pasado en toda su vida. Aún no tenía regalo… ¿Cómo podía ser tan complicado pensar en el regalo de una chica?

Una bombillita se encendió en su cabeza y miró rápidamente el reloj, si salía ahora puede que llegara a tiempo, pero tardaría como unas dos horas. Sacudió su cabeza y cogió sus cosas.

Nami bajó las escaleras y sonriente por los regalos que había recibido por la tarde de sus amigos y la noticia también. Un bolso de parte de Zoro y Robin, un bonito pantalón pirata de color beis de parte de Vivi junto con una postal muy graciosa y una figurita preciosa de una hada de parte de Sanji. La noticia es que Sanji y Vivi ahora sí que eran novios y parecía que les iba a ir muy bien.

-No he recibido ningún regalo de Luffy… ¿Me lo dará a la noche?-pensó con una sonrisa mientras bajaba al salón. Pero su sonrisa desapareció cuando vio que Luffy cogía las llaves de casa y salió corriendo por la puerta, sin ni siquiera darle una explicación.

Un nudo se formó en el pecho de Nami, ayer Luffy le había dicho que celebraría el cumpleaños y ahora se… marchaba, así sin más.

-¿Acaso se olvidó de mi cumpleaños?-pensó con tristeza.

Luffy corrió todo lo que sus piernas daban. Llegó rápidamente a la estación de tren y cogió el billete, tenía que ir hacia casa de su tía, según le dijo Shanks, ella volvió a su antiguo apartamento tras el incidente que tuvo Shanks. Su tía podría ayudarle con el regalo de Nami… ¿Por qué no se le había ocurrido antes?

Se montó en el tren, gracias a dios no había mucha gente y no se iba como en una lata de sardinas. El viaje aún duraba unos 45 minutos, y después cogió un taxi para poder llegar a casa de su tía que duraba unos 10 minutos. Cuando llegó miró el bloque de apartamentos y suspiró, tenía que conseguir el regalo rápidamente.

Subió rápidamente las escaleras y se dirigió al 3er piso. Jadeando por la carrera que había hecho desde abajo, timbró cuando llegó al tercer piso. Unos segundos más tarde, abrió la puerta una mujer de cabello negro-verdoso y ojos negros y brillantes.

-¿Luffy? ¿Qué haces aquí?-preguntó Makino con extrañeza, y por encima a esa hora, después frunció el ceño-Si vienes a convencerme sobre lo de Shanks entonces dime que no te va a servir de nada.

-¡No! ¡Eso ahora poco me importa!-gritó desesperado. Makino se sorprendió, y Luffy siguió hablando-Tía, sé que es muy tarde y que ya has cerrado, pero tengo que pedirte que abras la joyería.

-¿La joyería?-preguntó sorprendida-¿Por qué?

-Necesito conseguir un regalo, y ya sé que es muy tarde, pero se me acaba de ocurrir ahora, por favor, haré lo que sea si me ayudas.

Makino asintió en señal de que iba ayudar a Luffy para que así pudiera coger lo que tuviera que coger.

-¿Para qué quieres que abra la joyería? Porque te digo que es la peor forma de robar que encuentro-se burló Makino. Luffy refunfuñó:

-Tía, que graciosa. Necesito comprar un regalo, ya te lo dije antes.

-Ah, es verdad-acertó en decir su tía. Luffy se dirigió rápidamente el mostrador y se quedó mirando una pulsera.

-Dios mío, ¡es carísima! ¡¿Cómo puede valer tanto una simple y estúpida pulsera?-se alteró Luffy, él no tenía tanto dinero para comprar eso, además de que necesitaba aún algo de dinero para pagar el billete de tren de vuelta-Ah… ¡es el peor día de mi vida!

Makino se rió al ver la reacción del chico y susurró:

-No tienes que pagarme nada, para ti…

-¿Qué?-preguntó Luffy impresionado-¿De verdad? No quiero irme sin pagar nada, por encima de que te molesté.

-Dijiste que harías lo que fuera ¿no? Pues ahora te pido que te la lleves sin pagarme nada, soy tu tía y sé que esto fuera al revés, tú también me ayudarías-acabó Makino con una sonrisa. Luffy sonrió y la abrazó mientras susurraba:

-Gracias, gracias…

-Ahora mismo te la envuelvo rapidito que sino pierdes el tren.

Makino se la envolvió rápido, tal y como le había dicho a Luffy. Se despidió de ella y cogió un taxi dispuesto a irse rápido a casa.

-¡Oh no! Nami no me hablará durante una semana, estoy seguro-pensó Luffy mientras pagaba el taxi y se dirigía hacia el tren. Compró rápidamente el billete y, por los pelos, dio cogido el tren.

Los minutos del reloj de Luffy pasaban lentamente, por un momento deseó que el tren fuera más rápido, para así llegar a tiempo. Se tardaban 45 minutos, y estaba seguro de que Nami no le hablaría en una semana, o más… Suspiró resignado… y todo por un estúpido regalo.

45 minutos después…

Si a Luffy le preguntaran cuando fue la última vez que había corrido tanto diría que nunca. Nunca en su vida había tenido tanto apuro y viajado así en su vida, no, claro que no.

Posó una mano sobre la puerta de su casa intentando normalizar su respiración, esperaba que le gustara el regalo, después de todo, las joyerías de su barrio ese día no abrían, había tenido que ir a la de su tía.

Abrió la puerta muy despacio y se sorprendió al ver que había muy poca luz, solo divisó desde la puerta de la entrada, la luz del salón encendida. Cerró despacio la puerta, intentando no hacer ruido. Fue sigilosamente hasta el salón y allí la vio… estaba de espaldas, sentada en el sofá con la cabeza gacha, eso dejó al pelinegro algo preocupado.

-Hola… Nami-susurró Luffy algo asustado ante su reacción. Lo que pasó a continuación lo dejó confundido, Nami levantó la cabeza lentamente y la volvió hacia él con una sonrisa luminosa.

-Ah… Luffy-kun.

-¿Cómo? ¡¿Luffy-kun?-pensó el chico con un tic en la ceja. La chica sonrió, se notaba que estaba ruborizada-Esto… Nami ¿te encuentras bien?

La pelirroja suspiró con algo de diversión y después se levantó eufórica. Corrió hacia él y se le tiró encima mientras gritaba:

-¡Te extrañé cariño! ¡¿Dónde te habías metido? ¡Eres malo Luffy-kun!

-Nami… empiezas a darme miedo…-susurró mientras la miraba con algo de incredulidad-Además, ¿por qué estás así? ¿Qué ocurre?

Nami tan solo se rió mientras le daba un corto beso en los labios y le abrazó, Luffy no podía creerlo.

-¿Qué demonios pasa? ¿Qué me perdí?-se preguntó Luffy, sin embargo, Nami no lo oyó.

El pelinegro paseó su vista por toda la habitación y divisó algo en la mesa, era una botella de…

-¡Sake!-gritó Luffy al ver la botella de licor por la mitad-¡Oh, dios mío! ¡Dime que Nami no bebió de eso! ¡Y aún menos que estaba llena!

-¡Qué rico estaba!-exclamó Nami aún abrazada al pelinegro, aún en el suelo. El chico la apartó delicadamente del abrazo y, con el ceño fruncido, preguntó:

-¿Se puede saber por qué bebiste?

-Ya tengo 17 años, además, aún no llegabas-esto último se lo susurró en el oído, de repente, le mordió el lóbulo de la oreja al chico.

-Ah-gimió Luffy, pero rápidamente se tapó la boca. Nami sonrió traviesamente y susurró:

-Descubrí tu punto débil… Luffy-kun. Si quieres lo hago otra vez.

El chico estaba completamente ruborizado y sacudió su cabeza levemente. Apartó a Nami de él y se levantó del suelo.

-No eres consciente de lo que haces, será mejor que te vayas a la cama, ya te divertiste lo suficiente-gruñó Luffy cogiendo la botella de sake que había en la mesa para meterla en el armario, donde Nami la había cogido.

-¿Luffy-kun me acompaña a la cama? Puedo caerme durante el camino-decía mientras lo abrazaba por detrás. El chico empezó a tener calor mientras sentía como el cuerpo de Nami se apegaba más a él.

-¡Mierda! ¡Mis hormonas se están revolucionando!-pensó el chico mientras se ruborizaba. Había que admitirlo, un chico con las hormonas revolucionadas y una chica borracha con intenciones "no infantiles", sólo podían llegar a una cosa…

-¡Nami! Te acompañaré hasta arriba, pero nada más, después te vas a tu cuarto y yo al mío-protestó Luffy, mientras Nami sonrió y exclamó:

-¡Sí, capitán!

Era de día, un punzante dolor en la cabeza de Nami alertó a la chica para que se despertara. Abrió los ojos lentamente para acostumbrarse a la luz del día. Se levantó lentamente de la cama hasta quedar sentada y se extrañó al ver que estaba desnuda.

-Qué raro… yo nunca duermo desnuda, por mucho calor que haga-pensó algo desorientada. Sintió como algo, o alguien, se revolvía a su lado. Algo asustada miró hacia su lado y vio a… Luffy, también desnudo. Unas imágenes empezaban a aparecer en su cabeza y todo indicaba… que había sido ella prácticamente quien había arrastrado a Luffy a hacer… hacer el amor con ella.

El grito que Nami soltó a continuación fue bestial, pero paró de gritar cuando el dolor de cabeza le empezó a ir a más. Luffy tan solo se había levantado sobresaltado al oír ese grito, pero cuando se dio cuenta en la situación en la que estaban, se ruborizó y el chico, muy avergonzado, bajó la cabeza.

Luffy tan solo se vistió rápidamente mientras se quedaba pensando:

-¿Por qué? ¿Qué hice yo para merecer esto?

El chico terminó de vestirse y se dispuso a salir del cuarto, pero la voz de Nami lo interrumpió:

-Luffy… ¿por qué te fuiste ayer? Te marchaste de repente…

-Es que…-Luffy se acordó del regalo y decidió dárselo-Sé que es con un día de retraso pero… feliz cumpleaños-dijo mientras le daba la caja-No se me ocurría ningún regalo, pero a última hora se me ocurrió comprarte una pulsera, y como todas las joyerías de la zona estaban cerradas, tuve que recurrir a la joyería de mi tía Makino. Está por lo menos a una hora de aquí viajando en tren y en taxi, así que lo siento por tardar, soy un desastre con los regalos. Y lo de hoy, bueno…

-Ambos tenemos algo de culpa, pero yo más por haberme puesto a beber-susurró la chica con un intenso sonrojo en las mejillas, pero después sonrió-Pero, me alegro de que fueras tú mi primera vez.

Luffy sonrió mientras le daba un beso. Nami sonrió y abrió el regalo, dentro vio una pulsera de color plateado y con toques granates, muy bonita.

-¡Es preciosa!-exclamó la chica al ver una pulsera así.

-Me alegro de que te gustara-susurró Luffy mientras se la ponía a su novia. Nami sonrió y dijo:

-Muchas gracias por la pulsera.

Pasaron unos minutos en silencio, hasta que Nami habló.

-Esto… me tengo que vestir-acabó diciendo esto algo ruborizada.

Luffy salió de su cuarto para que la chica se cambiara. Nami no había imaginado que su primera vez iba a ser así, pero al aunque estuviera borracha cuando pasó, al menos se acordaba poco a poco de cómo fue sucediendo todo, y pudo acordarse de que fue una experiencia maravillosa.

Luffy, por su parte, la experiencia le gustó, sin embargo…

-¡Me mata! ¡HENZO ME MATA! ¡Si se entera me mata!-pensó Luffy mientras pensaba en ponerse a llorar. Era una buena idea, sinceramente…

Continuará…

En el próximo episodio: Accidente

Un punzante dolor en el pecho le recorrió después de pies a cabeza. Las lágrimas empezaron a salir de su rostro y bajaron por sus mejillas, por más que quisiera no podía pararlas, y sentía que el aire le faltaba. No daba salido del shock en el que había caído mientras observaba una figura en el suelo, mientras las sirenas de la ambulancia sonaban a lo lejos…


Bua, logré terminarlo jeje. Pensé que no acababa nunca T-T. Pero lo terminé ^-^. Me alegro mucho de todos los comentarios que he recibido y quería agradecer a:

Gabe Logan: Gracias por el comen, ya sabes lo que pasó jaja. Espero que te haya gustado. Suerte con todo y gracias.

sogekin chan: bien, ya colgué el capi, espero que te haya gustado. Gracias por tu comentario.

Gynee: Ari-chaaaaan! Muchísimas gracias por tu comen, me alegro de que el AceNo te guste, como ves no lo puse en este capi, lo siento ToT, la inspiración del AceNo se va todo al fic de "Magos al poder". Espero que pudieras soportar leer con tranquilidad la parte SanVi que puse en este capi. Y bueno, esperemos que el pobre del portátil, (que siempre me es fiel XD) no le pase nada malo a partir de ahora, lo cuido con mucho más cariño que antes para asegurarme de que no le pase nada malo jeje. Bueno, gracias por tu comen de verdad. Cuídate y suerte con todo, sayonaraaaa!

nami333: no te vuelvas loca nami-chan! Aquí está el capi XD. Espero que te haya gustado la conti. Gracias por el comen, suerte.

DNeko: Gracias a dios que te gusto! Y este capi te gustó? Espero que si ^-^. Gracias por tu comen y cuídate!

Kaizoku no Gari: Me alegro de que te haya gustado y… lo siento jeje. El castigo de Garp lo dejo a la imaginación de los lectores pero, creeme, algo macabro será, eso seguro. Gracias por tu comen! Cuídate y suerte!

Monkey D. Mounz: Bueno, ya viste como reaccionó Nami, no celebraron mucha fiesta pero lo pasaron bien al final jeje. Gracias por tu comen, suerte y cuídate!

jack luffy: me alegro de que te haya gustado jeje! A mí me pareció también buena idea meter al abuelo Garp, con el miedo que le tiene nuestro Luffy ^-^. La cosa entre Sanji y Luffy lo verás dentro de dos capis, que ya tengo la idea pensada, no escrita eh? No voy tan rápido :P. Bueno, cuídate nos vemos!

Gracias por vuestros reviews, de verdad, me hicieron muy feliz ToT, sayo y graicas a todos.

Mordisquitos XD.