Aún a riesgo de ser repetitiva, insisto: la historia no me pertenece, es de la estupenda xoVanilla-Bean (podéis encontrar la versión original en su perfil). Espero que os guste el capítulo.
Capítulo ocho – otro tipo de belleza.
Es sorprendente, pero ella todavía le sigue fuera de la cafetería, sus ojos caminan abatidos por la acera, mirando hacia arriba de vez en cuando para evitar chocar con otras personas o las farolas.
Gale conoce este lugar como la palma de su mano. Suele ir tan a menudo los fines de semana que siente esas calles como una segunda casa. Lo más frecuente es un paseo sin rumbo, solo, en busca del final de una calle o algún nuevo local. En ese momento, se encuentran en la zona de restauración, a la izquierda de los comercios, por debajo de los bares de copas. Es demasiado pronto, pero piensa que la llevará a uno más adelante, sólo por ver cómo actúa.
Pasean por el área en el que se encuentran los coloridos edificios de las tiendas de ropa. Están llenas de gente yendo y viniendo, con música revoloteando a través de puertas que se abren y cierran. Esa parte de la ciudad está siempre viva por las mañanas; incluso los domingos. Hay rótulos incitando a comprar en los escaparates, maniquíes pavoneándose con trajes de fantasía y pedestales con zapatos y bolsos.
Comprueba el modo en que ella lo observa todo con curiosidad, posando los ojos en las mujeres que salen con collares, maquillaje, y uñas postizas. No cree haberla visto alguna vez con joyas o maquillada – excepto en la televisión. Duda que jamás vuelva a verlo. Ella nunca fue demasiado femenina; nunca imaginó que fuera a tocar un vestido hasta los Juegos.
Mierda, ni siquiera se la imaginaba queriendo tener niños. Está claro que no los quería en el pasado – ni marido, ni nada. Él tampoco, pero ahora…, piensa que es una posibilidad. Distraídamente se pregunta si Peeta y Katniss han hablado del tema, si él le ha hecho cambiar de opinión. Podía ser muy persuasivo si quería. Y a pesar de la terquedad de Katniss, si estaban enamorados… tal vez el amor pueda haber cambiado un poco su mentalidad.
Tal vez, si tiene éxito con esta visita sobre el terreno, ella puede incluso considerarlo cuando regrese a casa. Es una idea esperanzadora; siempre pensó que Katniss sería una gran madre, feroz amante de sus hijos. Puede verlo: el fuego de nuevo. Puede verlo claramente.
Nota como ella se rodea a sí misma con los brazos para protegerse. Este lugar es un poco caótico, pero la atmosfera siempre ha sido cómoda para él, casi dándole la bienvenida. Se pregunta si ella se siente así, o si las hileras de gente caminando arriba y abajo le hacen sentir incómoda. Gale zigzaguea entre la gente un camino improvisado, y terminan al final de la calle.
"Este es la zona comercial, obviamente", dice, gesticulando hacia atrás. "Si sigues esa calle", señala a su derecha, "la mayoría son bares y tiendas de antigüedades. Más allá", gesticula más lejos, "están los bancos, la oficina postal y algunos gabinetes de gobierno". Toma aire. "No es muy grande, pero es un lugar agradable para pasear. ¿Quieres ir a alguna parte en concreto?".
Ella mira a ambos lados. "… ¿qué pasa con el antiguo centro de la ciudad?".
Él niega con la cabeza, aunque un poco alentado por el leve interés de su voz. "No hasta mañana. El edificio en el que trabajo está allí. Te llevaré conmigo".
Piensa que va a protestar, pero no lo hace. Más bien parece incierta.
"¿Cómo es?, pregunta, "Por allí".
Apartamentos, hospitales, oficinas, restaurantes… esas cosas – piensa. Más aburrido y menos flamante que la parte nueva; todo más limpio y distinto que la última vez que lo vio, no obstante.
Gale le da un evasivo encogimiento de hombros en lugar de una descripción. "Lo verás pronto".
Ella frunce el ceño con la respuesta y echa un vistazo a su alrededor. "¿Dónde sueles ir?".
Le sorprende la pregunta. Normalmente iría de casa al trabajo y del trabajo a casa, o se estaría ocupando de los grupos de resistencia o, si ella no estaba demasiado ocupada, iría a ver a Reeva y bueno, no perdería el tiempo hablando. Eso siempre es un alivio para el estrés cuando ha tenido una mala semana.
Pero caminar por el centro siempre es una gran opción; hace bastante que no ha tenido tiempo durante el día. Suele ir al anochecer, cuando los bares están repletos de gente y sus compañeros tienen la noche libre.
Recuerda ir a pubs con la idea fija de encontrar una chica con la que irse a alguna parte. Pero con Reeva, se ha visto un poco limitado. Tiene demasiada integridad como para hacerlo a sus espaldas. Aunque lo que tienen…, no sea lo que Reeva piensa que tienen, al menos no para él, ella ahora es su chica. Cuando necesita un poco de cariño que le distraiga del trabajo, simplemente la busca. Es siempre algo seguro y fácil de conseguir, en lugar de perder el tiempo en un antro buscando una presa.
Y es un poco cruel pensar en ella de esa manera, lo sabe, pero Reeva es…, es algo complicada. Le odia un día y le ama con locura el siguiente. Quiere más, luego quiere menos. Pero ella siempre es fuego, y ella siempre le quema, y cree que es por eso que le gusta tanto su compañía. Porque puede sentirla.
En su defensa dirá que él nunca le ha dicho que la quiere, y ella no se lo ha dicho a él, tampoco.
No puede hablar de todo eso a Katniss.
"Normalmente voy a bares de copas", dice, sonriendo con ironía. "Pero no creo que encontremos ninguno abierto a estas horas".
"Seguramente no", dice ella. Se quedan quietos unos instantes antes de que a Gale se le pase algo por la cabeza.
"Vamos", dice, tomando el mismo camino de ida. "Quiero enseñarte una cosa".
Ella le observa cautelosamente antes de seguirle.
"Esto", le dice majestuosamente, "son barras para monos".
Katniss se queda mirándolas de forma crítica, como si tratara de averiguar para qué sirven.
"Barras-para-monos…, dice, arrastrando las palabras.
Están de pie a unos metros de distancia, viendo a un puñado de niños trepar por el laberinto con forma de cúpula. Hay barras de metal en todas las direcciones que conducen a numerosos espacios abiertos.
"¿Para qué sirven?", le pregunta. Un niño cae empicado al suelo al soltarse accidentalmente de una de las barras.
"Para divertirse", responde Gale con una sonrisa.
Katniss contempla desconcertada como el mismo niño que acababa de caer se golpea la frente con otra barra. Se encoge.
"Parece peligroso", murmura dudosa.
"No es tan malo", dice él riendo, buscando con los ojos al crio que ella miraba. "Los niños son imprudentes, pero de plastilina. Ya aprenderán con el tiempo".
"O no", murmura ella al ver a una niña intentando ayudar al crio de antes, y cómo ambos se desploman contra la hierba.
Gale le da un pequeño codazo, ella se sobresalta, como si le hubiera pinchado con una aguja.
"¿Qué?", pregunta a la defensiva.
"¿Lo intentamos?".
"¿El qué?"
Gale pone los ojos en blanco y camina junto a ella. "Ya sabes", dice posando la mano en una de las barras. "Escalarlo. Es como un árbol… con unas cuantas ramas más". Se detiene en un peldaño, empujándose a través del espacio entre las barras. Ella no había advertido lo grande que es la cúpula. Es sorprendente que Gale pueda caber a través de los espacios, pero antes de darse cuenta, Gale ha esquivado los suficientes niños como para estar completamente dentro.
Ella levanta una ceja.
"Vamos", le dice suavemente, apoyando la espalda contra la red de barras. "También es divertido para los adultos".
Ella sólo le mira.
"No".
"Katniss –".
"No", dice rotunda. "No, gracias".
Él se inclina hacia atrás, bajando los hombros mientras exhala. No está decepcionado. Esperaba la negativa.
Hay muchos niños pululando alrededor. La mayoría mirándole deliberadamente y tratando de ignorarle a la vez. Sin embargo, se gana la curiosidad de una niña, ve como ella se acerca y luego se deja caer, sujetándose a una barra con la parte posterior de las rodillas.
"Oiga señor", dice ceceando. "¿Qué haces aquí?".
Gale sonríe. "¿No te han dicho tus papás que no debes hablar con extraños?".
Ella se encoge de hombros. "Soy lo bastante mayor".
Gale niega con la cabeza. Si fuera Posy la regañaría hasta que soltase alguna lágrima. Pero se ablanda porque le recuerda a ella.
"Trato de demostrar a esa amiga de allí que está bien divertirse de vez en cuando", señala asegurándose de que Katniss le ve.
"Oh", la cría le sigue con la mirada. "¿Ella no sabe cómo divertirse?", pregunta trágicamente.
"Nooo", suspira Gale, añadiendo un toque de dramatismo. Los ojos de la niña crecen.
"¿Cómo?", chilla ella.
"¡Ehh, vosotros!", exclama Katniss en voz alta, haciendo una mueca. "Puedo divertirme".
La niña la mira cuando Gale le susurra: "Se niega a aceptarlo".
"Oh, no"
"Sí".
Gale echa un vistazo a Katniss, sonriendo. Ella le mira enfadada.
"Parece furiosa".
"Sí, ella ha estado furiosa durante mucho tiempo".
"¿Por qué?", pregunta la cría poniendo unos ojos inquisitivamente grandes.
Gale piensa sobre lo que puede decir para que ella lo entienda.
"Creo que… bueno, hice algo estúpido".
Ella inclina la cabeza. "¿Cómo qué?".
Maté a su hermana no es algo que pueda decirle.
"Algo muy malo".
"¿Así que no le gustas?".
"No demasiado".
La pequeña se muerde el labio. "Hay alguien a quien yo tampoco le gusto".
Gale levanta una ceja. "¿Tú?. ¿A quién podrías no gustarle?".
Ella señala a alguna parte por debajo. "Empuje a ese niño por las barras una vez, y realmente me odia. Su nariz comenzó a sangrar".
Gale se ríe. "¿Lo hiciste a propósito?".
Ella se sonroja un poco. "¡Bueno, él estaba siendo realmente malo!. No era mi intención hacerle sangrar".
"No te preocupes", dice Gale con suavidad. "Una hemorragia nasal es algo fácil de perdonar".
Ella le mira con escepticismo."¿En serio?".
"Sí, claro"; Gale se inclina hacia ella con complicidad. "Lo que yo hice es mucho peor que una hemorragia nasal. Él va a volver a estas barras pronto, buscándote para una revancha. Ten cuidado, ¿de acuerdo?".
La cría sonríe. "¡Está bien!. Gracias señor". Alguien grita su nombre desde arriba, ella se impulsa con las piernas, y encuentra el camino de salida fácilmente.
Gale vuelve la vista hacia Katniss, que observa con ojos sospechosos. Una vez que el intercepta su mirada, ella baja los ojos a la hierba, cruzándose de brazos.
Tratar de salir del laberinto es mucho más difícil que entrar. Cuando consigue sacar la cabeza al exterior por uno de los huecos, sonríe a Katniss, todavía a unos metros.
Su mirada es un poco infantil y tímida, como si estuviera avergonzado. Y es una imagen divertida; ella nunca ha visto un Gale tan torpe. Realmente, sólo ha visto sus destrezas cazando y… bueno, cazando. Salir de las barras para monos no es uno de sus mayores talentos – piensa.
Él debe de ver algo en su cara cuando dice: "Puedes burlarte de mí, si quieres". Respira de forma irregular, sacando casi todo el cuerpo. "No sé como conseguí entrar antes tan fácilmente".
"Tal vez esas tortitas son una pesada carga".
Gale hace un último movimiento, aterrizando a su lado en el suelo. Levanta la vista hacia ella sorprendido.
"¿Eso era… una broma?"
A ella le irrita su tono, más incrédulo y descreído de lo que debería
"Por supuesto que no", dice con sarcasmo. "Has dicho que puedo burlarme de ti".
Él sonríe ampliamente.
"¿Yo puedo burlarme de ti también?, le pregunta.
Ella se acerca. Está de pié junto a él. Gale no se ha movido se su sitio, tirado en el suelo.
"¿No lo haces ya?".
"No lo creo", se medio encoge de hombros. "Al menos no a propósito".
Katniss respira por la nariz y se desplaza hacia atrás, sin creerle realmente. Después la pista "¿Esto es todo lo que vas a enseñarme?".
Gale se empuja hacia arriba, sacudiendo la hierba de su camisa y sus pantalones. "Esto…", se rasca la cabeza. "Sí".
Están en silencio un tiempo, de pié, muy cerca el uno del otro, moviéndose ocasionalmente para paliar la incomodidad.
"Siempre podemos ir de compras, si quieres…" él lo intenta con algo, aún sabiendo que rechazará la idea.
Ella le mira por encima del hombro y vuelve la vista hacia el camino por el que habían llegado; la pequeña capa arbolada capta su atención. Siente un repentino y extraño impulso…
"¿Podríamos volver a ese camino en el bosque?", pregunta. "El primero que atravesamos".
La cara de Gale se ilumina ante la perspectiva. ¿Por qué no ha pensado antes en ese lugar?
"Sí", dice entusiasmado. "Sí, claro".
Una vez llegan al refugio de los árboles, Katniss puede sentir la calma a su alrededor y huir de todas las emociones contradictorias. El bosque, pequeño y poco espeso, todavía la protege. Hay paz allí, incluso con las hojas muriendo y crujiendo bajo los pies. Y es hermoso, de alguna manera. Esa forma de belleza: la de los árboles, y la hierba, y la tierra, es el vínculo más cercano que puede sentir. Justo lo que necesita para el diario, pero cuando intenta escribir, no sale nada.
Bosques. Es sólo una palabra, ¿Cómo puede significar algo?. Se supone que tendría que escribir: creo que los bosques y las hojas son hermosos.
Eso simplemente… no suena bien. No parece encajar en el cuaderno.
¿Es incluso el tipo adecuado de belleza?. Ha estado observando a la gente durante mucho tiempo: lo que hacen, buscando algo bueno en ellos. Pero nunca se paró a pensar en esas otras cosas. Escribió acerca de la flor de otoño en su jardín hace un año. Se agarró a esa casualidad cuando la vio a través de la ventana porque pensaba que tenía que hacerlo. Porque el diario estaba en blanco.
Pero aquel rincón del bosque le hace querer recordarlo; querer escribir algo para poder recordar la sensación. Tal vez podría escribir una frase o una pequeña nota: un bosque en el Capitolio.
Es extraño. Estar en el lugar que más odia en el mundo, y ahora, quizá, haber encontrado allí la primera cosa real que le parece hermosa, al menos un poco.
Tal vez es por eso que siempre pasó tanto tiempo en el bosque del 12. Ha sido parte de ella durante tantos años que no podía darse cuenta de todo su potencial; la serenidad y el silencio, hasta que caminó a través de éste.
De repente, el viento y el sonido de las hojas están repletos de nostalgia. Sólo han sido unos días, pero echa de menos desesperadamente su bosque. Puede ver todas las diferencias, y es curioso como las cosas pequeñas se van haciendo grandes. No encuentra nidos de pájaro, ni veredas, ni lugares adecuados para esconder las armas. Pero todavía le gusta estar allí.
Se acerca a un banco al lado del camino, y se sienta. Huele las hojas secas y húmedas, y la corteza de los árboles. Algunos pájaros cantan sobre su cabeza, y puede escuchar el zumbido de los insectos que se esconden entre las ramas.
"También me gusta estar aquí"; la voz de Gale susurra a su lado. No sabe cuándo se ha sentado. Mueve los ojos y lo encuentra contemplando las hojas que se desprenden de los árboles. El sol comienza a asomarse entre ellos, pero aún está lejos de resplandecer. Ella sigue su mirada, luego cierra los ojos y siente, y escucha.
Están allí durante mucho tiempo. No podría decir cuánto; pero las sombras se desplazan y las aves se ralentizan. Todo es tan sosegado que está a punto de dormirse cuando un sonido chillón les sobrecoge.
Pega un salto y mira a Gale, que maldice y saca un dispositivo del bolsillo de sus vaqueros.
Lo abre. "¿Hola?"; se frota los ojos. Parecen aturdidos por el sueño.
Escucha risitas al otro lado de la línea, y escucha a Gale suspirar en voz alta. "¿Estás seguro de que esto no puede esperar hasta mañana, Jack?. Es dom – ".
"Sí, sí, ya lo sé", replica Jack. "Sé que es el día reservado para tu chica, y no sé por qué has contestado si estás teniendo una sesión de sexo apasionado con ella. Supongo que te he pillado en un tiempo muerto – "
"Jack", Gale gruñe, dando la espalda a Katniss. "No estoy teniendo sexo de ningún tipo, estoy con – ".
"Lo que tu digas, Gale. De todos modos, he seguido la pista al grupo 24-A, ¿recuerdas?, ¿el que se supone que trata de sabotear las comunicaciones?".
Gale se endereza un poco más, notando la mirada curiosa de Katniss.
De repente se pregunta si… No es como si ella no lo hubiera hecho antes… Al menos… está bastante seguro de que ella y Peeta…
"¿En serio?", cuestiona Gale, empujando hacia atrás sus pensamientos acerca de Katniss. "¿De dónde?. ¿Qué has encontrado?".
"Bueno, fui de nuevo al Eddie´s y hablé con él; con Eddie. Él me dio el nombre del oficial al que escuchó hablando de allanamiento. Busqué y me enfrenté con ese tipo hace unos treinta minutos y – "
"¿Quién era el oficial?", Gale le interrumpe.
"Su nombre es Rodríguez. Era el único que trabajaba esa noche. Le pagaron por dejar que alguien husmeara en la sala de datos. Le pagaron mucho. A quien sea que nos enfrentamos todavía conserva las riquezas sobrantes de la guerra".
"¿Cuánto?", pregunta Gale con curiosidad.
"Ehh… una cantidad indecente. No he mirado todos los billetes todavía. Pero los de arriba son prometedores".
"Jack…".
"Mira, acabo de hacerlo. Te llamo cuando tenga la cifra y todo lo demás. Sienta tan bien tener un fajo de billetes en el bolsillo".
Gale suelta una carcajada. "Está bien, Jack. ¿Has conseguido algún tipo de información sobre quién le dio la pasta?"
"Al parecer, lo único que mencionó es que su nombre era… Calypso".
Gale entorna los ojos. "¿Ella?"
"Sí, eso lo que yo pensé", dice Jack. "Me cercioré de que Rodríguez estaba absolutamente seguro; tiene sentido que cediera ante una chica guapa. Dijo que era rubia, con piernas de infarto, falda corta, y el culo firme como un pomelo".
Gale pestañea. "¿Dijo eso?".
"Bueno, Rodríguez fue bastante escueto sobre su apariencia. Sin embargo, su imagen en mi cabeza está completamente detallada.
Gale niega con la cabeza. "Puedo imaginarlo".
" Calypso… ella no daría su nombre en clave si no es por alguna razón, ¿no crees?. Probablemente sólo estaba mintiendo, inventando mierda sobre la marcha para darle algo en que pensar a ese tipo".
"Sí…", responde Gale, pasándose una mano por el pelo. También podría llevar una peluca. ¿Se ocultaba con algo la cara?".
"Oh, por supuesto que sí, un pasamontañas negro", hace una pausa. "Original, ¿Verdad?".
"Sí. Nunca habíamos tropezado con ese escenario", Gale murmura con sarcasmo.
"Se llevó algunas cintas de las cámaras de seguridad del centro. Ya sabes, las de los postes alrededor de los edificios. Aún así, ¿una chica sexy saboteando un centro de comunicaciones? ¿No suena un poco a esas películas en las que una asesina astuta y caliente trata de seducir al personaje principal?... que podría ser yo, por supuesto, desde que conseguí esta información por mi cuenta…"
Gale se inclina hacia atrás en el banco. Decide seguir el juego a Jack, por una vez. "Por favor. El personaje principal sería yo en todo caso. Mi rango es mayor al tuyo. Y aún así, podría tener una cara horrible y ocultarla sólo para mantener el misterio.
"Hombre, le quitas toda la diversión. Además, ya tienes a Reeva. ¿No es suficiente para ti?".
"Ella no está por aquí…", Gale empieza, pero se interrumpe a sí mismo.
"Si no la quieres, ya sabes que estoy soltero". Jack enfatiza el tema de su soltería. "No sé cómo no pasas con ella cada noche. Joder".
Gale vuelve los ojos. "Ella es demasiado…"
"Complicada. Sí, lo sé. Lo que tú digas, tío. Me gustaría tener algún día complicado si pudiera hacer todo lo que tú haces con ella".
"De cualquier manera", Gale interviene, aclarándose la garganta e intentando desviar la conversación. "Hablábamos de Calypso… Busca lo que significa ese nombre, si tenemos algo que conecte con ella, y ve a contrastar todo con Paylor".
"Iba a hacer justo eso", asegura Jack. "Ahora, te dejo que vuelvas a… tus cosas".
"Sí. Estupendo. Gracias, Jack". Luego cuelga, resoplando, y empujando de nuevo el teléfono al bolsillo de sus vaqueros. Esperaba que el tema del Edificio de Comunicaciones fuera sólo un malentendido; para no complicar las cosas. La paz durando más tiempo de lo que lo hizo alguna vez, y puede que precisamente por eso, otro grupo se puso en marcha. Demasiado tiempo sin desordenarse el sistema – supone, y espera que no signifique que esta vez va a ser peor que las anteriores.
Inmediatamente se da cuenta que Katniss le mira con un pequeño, diminuto, atisbo de interés.
Es desconcertante, después de esos días tratando desesperadamente de no mirarle directamente a los ojos, que ahora le mire a la cara. No a los ojos todavía, pero bastante cerca.
"Era… Jack", dice, porque siente que tiene que darle algún tipo de explicación. "Es uno de mis compañeros", se rasca la cabeza. "Descubrió algo importante, sobre ese grupo de resistencia que encontramos. Es, ehh…". La mira y niega con la cabeza. "Es sólo trabajo".
Ella prolonga su mirada mucho más de lo que le gustaría. "¿Es el grupo del que Paylor estuvo hablando?".
"Sí…", dice lentamente. No piensa que sea buena idea iniciar una conversación sobre los posibles grupos rebeldes. Además, ¿no hay más temas de los que hablar?.
Cree recordar que la última conversación, conversación real, que tuvieron fue sobre los disparos y la muerte. Hace mucho tiempo.
Se encoge de hombros diciendo: "No es gran cosa". Suspira, y se inclina hacia atrás a su posición previa en el banco, con la parte posterior de la cabeza apoyada contra la barra de metal.
"Suena como si lo fuera", dice Katniss con tono duro. La afirmación le hace pestañear y abrir los ojos sorprendido, observando como ella eleva la vista al cielo.
"No vas a mantenerme al margen, Gale. No otra vez".
Su voz es imperativa, y no se atreve a discutirla. Ellos… él, le había ocultado cosas un par de veces, cinco años atrás. En aquel momento pensó que estaba siendo un buen amigo, dado el modo en que la información le dañaba, enloqueciéndola. No quería que eso sucediera, no quería verla reducida a nada. Quería mantenerla fuerte, y valiente, y con espíritu.
Tal vez no fue capaz de ver más allá. Perdió su confianza. Prefiere pensar que fue gradual, pero tal vez tomó una mala decisión tras otra, poniéndose la zancadilla a sí mismo a medida que avanzaba. Ahora es capaz de mirar atrás y recordar las veces que pudo tomar una ruta distinta, pero creía que la conocía lo suficiente como para saber qué decirle y qué no.
Sin embargo, no puede seguir lamentando decisiones de las que estaba tan seguro cuando era más joven. Quizá era temerario e insensible, pero era la Guerra, y él estaba furioso todo el tiempo. Todo parecía personal. No era el momento ni el lugar para ser débil. La venganza estaba en su mente de manera constante, como un parásito succionándole las venas. Dio lo mejor de sí mismo, y de buena gana.
Pero sólo era un crio.
¿Acaso importa?
La mira por el rabillo del ojo. Él es el principal responsable de su odio. Prim fue la última muesca en su relación. La más implacable. Perdió dos de sus mejores amigas el mismo día, ¿y para qué?, ¿por qué era estúpido?, ¿por qué todo lo que había en su cabeza en aquel momento era la guerra, y la lucha, y tratar de hacer el mundo un poco menos turbio?...
En vez de proteger a dos de las personas que quería salvar, perdió a ambas. Todo era por ellas, por su familia y por ellas, eso era lo que importaba. ¿Estaba demasiado preocupado por sí mismo como para darse cuenta?...
Arriesgo miles de vidas con tácticas cuestionables; pensaba que lo hacía porque podía comprender la reacción de la gente. La Nuez; había padres de familia allí metidos, seres queridos implorando que les dejaran vivir. Sabía que eso les cubriría de ampollas, de odio, y de confusión, y se derrumbarían si la colapsaban; pero también podía abrirles los ojos, hacerles ver lo que él veía.
Tal vez fue brutal. Pero la gente hace cosas absurdas en circunstancias desesperadas. Era posible que cambiase la mentalidad de la gente, o hacerles aferrarse a la normalidad, y eso era un riesgo, aunque pensó que era un riesgo necesario.
Un estratega. Eso es lo que quería ser. Le hace gracia. Quizá sólo pensaba en sí mismo en aquel momento. ¿Se quedó tan atrapado con la estrategia de la guerra que olvidó lo realmente importante?.
Se muerde la lengua para acallar sus pensamientos. Su argumento continúa en círculos. No hay ninguna respuesta correcta, por supuesto. Todo lo que hizo atraviesa su mente como una maratón. Y no hay nada que pueda hacer con lo que está muerto y enterrado. No le obsesiona, pero a veces necesita los recuerdos; reproducirlos en el techo de su cuarto y mantener la insatisfacción cocinándose en su estómago. Necesita esa sensación para seguir fuerte, continuar con la reparación y guiarse a sí mismo. Sin ese odio, no tiene combustible para mantenerse activo.
Viendo a Katniss tan cerca, con esa mirada tan dura como una roca, le da algo más en lo que trabajar. Ella no es un proyecto, no para él. Lo que está haciendo no es por él. Es por Katniss, y mucho por Prim. Incluso quizá, un poco por Peeta, si se atreve a admitirlo. Va a asegurarse, a estar condenadamente seguro, de que no sea por él nunca más.
El perdón es algo que ansía más que cualquier otra cosa. Por encontrar la paz en su mente, por encontrar… algo. Tranquilidad. Algo concreto y real, y cercano a lo que solían tener. Pero por atractiva que parezca, no puede permitir que esa idea se apodere de él.
Porque sabe que es un sueño. Es falsa. Una bonita imagen en la que pensar cuando está cansado de ver la realidad. Estar allí, ahora, es lo único que cuenta. No importa lo que desee para sí mismo. Le va a decir todo lo que quiera saber.
"Está bien", murmura en el silencio del mediodía. "Te lo contaré".
Hay un golpe de viento cuando se gira para mirarla a los ojos. Ella no le devuelve la mirada, fija en algún punto cerca de su hombro.
"El 24-A es un grupo rebelde que encontramos hace algunas semanas", le dice, renunciando a capturar su mirada y dejando que el poso de ira interior se desvanezca. "No han hecho nada importante hasta el momento. Lo que nos alertó fue una sospechosa actividad nocturna alrededor de una de las fábricas de infraestructuras. La grabación de la cámara de seguridad mostraba a alguien tratando de encubrirla. Notamos de inmediato que la seguridad no era suficiente. Todavía no tenemos demasiados vigilantes de seguridad ni patrullas de policía. Quiero decir, después de los días de gloria del Capitolio, ¿quién no estaría un poco incómodo al respecto?", Gale se frota la parte posterior del cuello.
"Una vez que vimos la cinta, registramos las instalaciones. No parecían haberse llevado gran cosa, sólo algunos fragmentos de metal y otros restos que no estaban usándose. Al principio pensamos que se trataba de un robo menor y eso nos disuadió. Los artículos no tenían suficiente importancia como para preocuparse demasiado. Entonces comenzó a suceder repetidas veces y ya no pudimos ignorarlo más.
"Quitamos la mayor parte de las patrullas de otros edificios para colocarlas en ese centro, no queríamos pasar nada por alto. Había que atraparlos, pero esa noche no se presentó nadie. No hemos vuelto a cazarles robando allí desde entonces".
"Sin embargo los robos comenzaron a suceder en otros lugares, simultáneamente. Líquidos de un pequeño mercado, como gasolina y zumo de naranja; baterías de unos grandes almacenes. Bombillas, fertilizantes, herramientas, cosas baratas que no vale la pena robar. Nos dimos cuenta de que, con ese inventario, trataban de fabricar algún tipo de bomba; aunque hasta ahora no hemos encontrado pisos francos o áreas subterráneas con nada que nos llame la atención. Son demasiado inteligentes para ir dejando pistas… Así que he llegado a la conclusión de que no querían mantener los robos en secreto desde el principio. Quieren estar seguros de que conocemos su existencia".
"¿Por qué?", pregunta Katniss. "Si pretenden empezar algo, ¿por qué iban a levantar sospechas sobre la forma en que lo van a hacer?"
"Pensando en eso", dice Gale, "me he dado cuenta de que su intención fue empezar por pequeñas cosas. Hacernos conscientes de su presencia con la intención de que esperásemos algo más. Hacernos escuchar lo que querían. Han estado haciéndolo durante un tiempo, y la verdad es que nunca nos ha llevado tanto encontrar a un grupo en otras ocasiones. Pero creo que empiezan a impacientarse. Una persona sin autorización para estar en el edificio de comunicaciones dio al oficial encargado de seguridad un nombre, y se llevó algunas cintas con datos". Gale niega con la cabeza. "Ella no lo habría hecho sin algún tipo de motivación".
Katniss permanece quieta unos momentos, mirando contemplativa el suelo. "¿Crees que dio su nombre con algún propósito?".
Gale hace rodar su hombro izquierdo sujetándose los tirantes puntos. "Eso creo. Supongo que no lo sabremos a ciencia cierta hasta que no haya más evidencias".
Ella se queda en silencio unos segundos. "¿No estás preocupado?".
"¿Sobre qué?"
"Por el grupo", contesta. "¿No tienes miedo de que puedan destrozar algo?. Podrían desencadenar explosiones… todo se desmoronaría en cuestión de segundos". Su voz va desvaneciéndose en un susurro nervioso. "¿Y sí destruyen media ciudad en pocos minutos?".
Gale lo desestima con un movimiento de muñeca. "No lo harán".
"No lo sabes".
"Por supuesto que no lo sé", le dice, "pero no creo que vayan a llenar de explosivos la ciudad sin que la gente sepa por qué lo hacen. Buscan algo más que a las autoridades sabiendo quienes son. Son pacientes. Han esperado mucho tiempo. Esperarán un poco más".
Katniss sostiene la mirada fija en él, en el cuello de su camisa o en su clavícula, no está seguro. Y sus ojos le dicen que no le cree. Parece recelosa y preocupada, ve como se muerde el interior del labio.
Se recuerda a sí mismo la razón por la que no quería decirle nada desde el principio. Pero tendrá que acostumbrarse. Ofrece una sonrisa tranquilizadora, sin importar que ella la note o no.
"No tienes que preocuparte por esto, Katniss. Vamos a encontrarles antes de que pase nada terrible. Lo prometo".
Gale está muy seguro de sí mismo. Katniss lo nota en su voz, clara como el día. Pero su tono no llega a ser tan convincente como el de Peeta y tal vez ella está demasiado acostumbrada a la seguridad inmediata que le da Peeta para dejar que alguien más intente influenciarla. Aunque lo intente, él no es capaz de ocultar por completo sus brazos tensos, sus facciones retraídas cuando la mira o mira a su alrededor.
Se encuentra a sí misma queriendo creerle, por el bien de todos los rostros infantiles que vio corretear felices por los alrededores. Pero finalmente, prefiere pensar que no lo hace.
Tiene que estar preparada para lo peor, estando en el Capitolio, con él.
