John nunca deseó que este momento llegara a presentársele delante, pero siempre, durante los ojos de lucha otro los demonios y desde que sabía el secreto de Sam, siempre se le pasó por la cabeza que el destino le llevaría hasta ese preciso momento, aunque no de esa manera.
Cuando murió y cruzó al otro lado, hubo una cosa que le hizo más fácil el transito por la otra vida, el no haber tenido que tomar la terrible decisión de elegir a uno sólo de sus hijos, de salvar a uno y perder definitivamente al otro y por más que intentaba ser racional y encontrar una salida que no conyevara hacer lo que Rachel le decía, nada de lo que pensaba parecía pener el más mínimo sentido.
"¿Y bien John? El tiempo se te acaba, ¿o es que acaso prefieres ver morir a tus dos hijos antes que salvar la vida de uno?" Aunque no quería pensar en ello, sabía que ella tenái razón y que tenia hacer algo, ¿pero el qué?, y lo que era peor todavía ¿por quien de los dos?
Dean sintió una gran angustia al despertarse, no podía respirar, era como si una fuerza invisible tratara de extrangularle. Se revolvió en el suelo, donde había caído y sin apenas fuerzas, buscó a su padre, no estaba allí.
Dean comprendió, que estaba completamente sólo y que si quería salvarse debía de hacerlo por el mismo, antes de que la presión en su garganta el cortara definitivamente el pequeño flujo de aire le llegaba a los pulmones.
Con un gran esfuerzo, como si estuviera a un gran altitud y la presión le quemara los pulmones, se puso de rodillas y se volvió a concentrar, tal y como había hecho antes. Tenía que ir con su hermano, saber lo que estaba ocurriendo antes de que fuera demasiado tarde.
Todavía tenía los ojos cerrados, cuando pudo escuchar la voz de su padre.
"¿Quien eres tu realmente?"
"¿Acaso quieres que perdamos el tiempo en que te cuente mi historia mientras tus hijos se mueren? Se que el paso del tiempo en el infierno es duro, pero no esperaba que pudiera transtornar alguien como tu."
John notó que Dean se movía, pero prefirió mantener a Rachel, el demonio o lo que fuera, distraida para que no lo notara. Mientras tanto, sin apenas aliento, Dean movió lentamente la mano debajo de la almohada y sacó un cuchillo, el mismo que siempre guardaba por las noches por precaución. Estaba a punto de volver a perder el conocimiento, pero sabía que si eso pasaba, seguramente, no despertaría más y que esta era su última oportunidad de deshacerse del demonio.
Le temblaba el pulso y casi no podía mantener la mente concentrada en lo que tenía que hacer, pero uniendo las pocas fuerzas que le quedaban, se incorporó en la cama levemente y lanzó el cuchillo, que impacto en el hombro de Rachel. Esta, gritó cayó al suelo, todavia consciente, pero afortunadamente para los Winchester, el dolor le impedía mantener la fuerza sobrenatural sobre Dean.
Dean, completamente exausto, cayó de bruces sobre la cama y se quedó inmovil. Al verlo, totalmente innerte, John pensó lo peor y no pudo evitar correr al lado de su hijo mayor. Le buscó el pulso, débil pero estable, al menos seguía respirando, que ya era algo. Tomó la cara de Dean entre sus manos, trantando de que volviera en si, porque era su única posibilidad de salvar la vida de Sam en ese momento, era la única forma de que Sam llegara a un hospital.
De repente, Dean inspiró una profunda bocanada de aire, como si no hubiera respirado en mucho tiempo, y John lo abrazó, como si de esa manera le fuera a ayudar a respirar, como si pudiera transmitirle su propia energía. Dean notó el contacto de su padre, pero le costó rocomponer todo lo que había pasado las últimas horas. Ni siquiera recordaba exactamente como era posible que su padre estuviera con él, pero no pudo preguntar, John no le dejó tiempo para ello.
"Dean, Dean reacciona, necesito que vuelvas, Sam necesita que vuelvas." Dean sintió que su padre le ayuda acostarse y que se movía de su lado. Su visión era borrosa todavía, pero poco a poco fue volviendo a la normalidad.
Cuando por fin, recordó todo lo sucedido, miró a su alrededor, para ver cual era exactamente la situación, a un lado Rachel, en el suelo, inmovil, sin el cuchillo que Dean le había clavado dos minutos antes, parecía inconsciente, pero prefería no acercarse para comprobarlo y tenía las manos atadas. Al fondo, distinguió la figura de su padre, que tenía el cuchillo guardado y tras él vio a Sam, pero la visión lo aterró.
Aunque estaba cansado y sus músculos parecían no querer seguirle cuando pensaba en levantarse de la cama, consiguió llegar hasta el borde y sujetándose a una silla que había junto a la cama, logró levantarse y entre pequeños pasos se acercó a su padre. Se agachó lentamente, la habitación todavía giraba a su alrededor, pero notó una mano que le sujetaba por la cintura para evitar que se tambaleara.
No sabía como, pero su padre siempre podía controlar las peores situaciones, había maniatado a Rachel y ahora trataba de frenar la herida de Sam, profunda y con bastante mal aspecto, al mismo tiempo que cuidaba de Dean. Pensó que éñ nunca podría llegar a ser así, que nunca podría cuidar de su hermano de la misma forma que John estaba cuidando de ellos, incluso ahora que estaba muerto.
"Debes llevar a tu hermano al hospital y no te vendría mal quedarte una noche tu también."
"¿Y que pasa contigo, y con Rachel?, ¿Te vas a marchar sin más, sin explicaciones, sin una despedida?" Dean no lo podía permitir, ya lo había perdido una vez de forma repentina y no podía soportar que volviera a pasar lo mismo otra vez, no podía pensar en volver a la habitación para encargarse de Rachel y ver que su padre se había marchado, que estaba otra vez, casi no podía ni pensarlo, en el infierno.
"No te preocupes por eso ahora, tu hermano te necesita. Yo me quedaré con Rachel, no se por cuanto tiempo, pero eso no importa." No dejó que su hijo le contestara. "Deja de discutir y haz lo que te he dicho, a Sam casi no le queda tiempo." Incluso estando muerto, sabía como hacerse con el mando y de todas formas, Dean lo agradeció enormemente, si hubiera estado sólo con Sam y Rachel en las mismas circunstancias, no sabía lo que habría hecho.
Según le dijo su padre mientras movían a Sam lo más cuidadosamente posible para evitarle cualquier dolor, John no podía salir de la habitación, era como si se hubiera creado un campo de fuerza fuera que le impedía salir al mundo real, por lo que Dean, debía de cargar con su hermano hasta el coche. Lo cierto es que no le fue fácil, aún no se había recuperado por completo, pero tenía que conseguirlo como fuera, por lo que para su propia sorpresa, lo consiguió.
Dejó a Sam recostado en el asiento trasero y se sentó en el asiento del conductor. Tardó unos segundos en arrancar, los justos para mirar por el espejo retrovisor y ver a su padre en la puerta de la habitación, mirándole a él.
Se preguntó si cuando volviera, seguiría estando allí, si estaría interrogando a Rachel y le habría sacado información sobre quien era y que quería de ellos, o si por el contrario, se encontraría una habitación completamente vacía después de todo ese día, a excepción de Rachel, que su padre habría dejado convenientemente atada a una silla y bajo sobre el símbolo inividor del poder de los demonios.
Antes de que se diera cuenta ya estaba conduciendo a gran velocidad hacia el hospital y hacía más de un minuto que ya había dejado atrás la habitación. Aunque no era su estilo y lo había hecho pocas veces, en su cabeza empezó a rezar, no en el sentido estricto de la palabra, si no a pedir a quien le escuchara, por la vida de su hermano, que aguantara hasta que los médicos pudieran atenderle y por su padre, por poder verle una vez más, por poder hablar con él y preguntarle si estaba bien, si al menos sabía lo que ellos habían hecho durante los últimos meses.
Nada más cerrar la puerta de la habitación, John se dirigió a Rachel, que había vuelto en si y sin ningún tipo de cuidado, la levantó la sentó en una de las sillas que tenía cerca. Buscó entre las cosas de sus hijos y encontró una cuerda, con la que la ató y después se sentó en la cama.
"Parece que las cosas han cambiado." Rachel estaba con la cabeza baja y no dijo nada, era como si hubiera vuelto a perder el conocimiento. "Se terminó el juego, se terminó para ti, porque yo he salvado a mis hijos, estan bien y tu..."
"Dime John." Lo miró a los ojos y John sintió miedo, no porque pensara que se pudiera liberar de sus ataduras, sino de su mirada, firme, serena y ante todo muy segura de si misma. "¿Yo qué?, ¿vas a matarme"
"No, no voy a matarte, al menos no de momento. Lo que quiero, es que me lo cuentes todo, quien eres, porque has venido y si te envía alguien." John se acercó a ella y casi pudo notar su respiración.
"¿Y cómo vas a hacer eso, con un exorcismo?, porque te ahorraré tiempo, eso no va a servir conmigo, ya estoy prevenida" Desvió la mirada hacia su brazo y as símbolo que en él había dibujado.
"No te preocupes, yo también vengo preparado." Con un movimiento de su mano hacia el mismo brazo de Rachel, hizo que se formara una herida, la misma que produciría el corte de un cuchillo. Ella gimió por el dolor y porque no se esperaba que eso pudiera pasar. "Así que, Rachel o como quiera que te llames, vamos a empezar a llevarnos mejor, ¿Verdad que si?."
