Aquí de nuevo, un poquito atrasada a causa del blog, pero bueno, ahora sí las cosas van a empezar a tomar forma.

Youweon: No al contrario, gracias a ti por tu review, y como lo pediste, en este capítulo agregué mucho más yuri x sora jejejejeje

Danuzkito: Gracias! En serio, espero te guste este cap, me costó algo de trabajo armarlo, ya que estoy comenzando a entrelazar cosillas secretas, jojojojo

Hyuug8: Bueeeeeno, pues para saciar tú curiosidad, aquí tienes el cap 7, con más yuri x sora, me alegra saber que te gusta, creeme, a veces uno revisa el fic y no ve comentarios, ps… la tristeza salta al ataque 0_0

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Oks, Enjoy it!

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Capítulo 7

"¿Fantástico Futuro?"

-Premoniciones de un Gris Firmamento-

Insistió, marcando de nuevo… y lo mismo se dejó oír al otro lado del auricular 'El número que usted marcó está fuera de servicio'. Sus manos volvieron a hundirse en su rubia cabellera, trataba de no sacar sus propias conclusiones. Estrujó la pequeña hoja de papel entre sus manos, lanzándola sin importarle a donde fuese a parar.

Caminó ansiosa e intrigada. Tenía que hablar urgentemente con Yuri. Él tenía que saber, sí,… tenía que saber que ella estaba de regreso. No podía equivocarse, era su voz, y la nota llevaba impresa su letra a la perfección.

No pudo más, tomó las llaves sobre el tocador y salió rumbo al apartamento de su ex-compañero. Algo le decía que ambos serían los objetivos principales de esa chica, y no había mejor motor para su fin que la determinación, lo pudo percibir en su voz.

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-Hm… - su dedo índice se apoyó sobre sus labios en un gesto dudoso – ¿No es…?… Full – No hubo respuesta - ¡Full!

-¡Oh! – Volvió a poner atención a la peli rosa – Lo siento, no te escuché, Sora – Su risa nerviosa la puso en alerta, algo estaba tramando aquel espíritu.

-Full – Lo habló para que de una buena vez soltase la sopa - ¿Qué hiciste? – Se aproximó hasta donde él. Pudo notar algo sospechoso.

-¿Ha-hacer?... – Sonrió nerviosamente, acomodándose para cubrir lo que sea que tuviese debajo – Mm… nada, sólo tomaba un descanso mientras hablabas y… ¡woa! – Sora sacó aquello que guardaba de un solo tirón y lo observó indignada.

-Robaste el catálogo de vestuario para la próxima obra – Un tic bajo su ojo se hacía presente - ¿Sabes?... el jefe me puso a buscarlo hasta debajo de cada grano de arena sobre la playa – Añadió a punto de estallar.

-¡N-no, lo he encontrado maravillosa y coincidentemente! – Se justificó al tiempo que sudaba frío. Lo que no se imaginó es que segundos después, acabaría sellado con cinta sobre una de las puertas y por si fuera poco, de cabeza.

-Así aprenderás a no meterme en problemas… - Masculló mientras se alejaba. Escuchando las suplicas de aquel fantasma.

'Si, la conozco, pero no es nada'

Aquella frase volvió a sonar en su mente, por alguna razón, sabía que algo andaba mal. No sabía con exactitud qué, pero estaba segura de haber visto preocupación en el joven Yuri.

Se arremangó el vestido para colocarse los zapatos. Con dificultad aseguró el broche… y justo a tiempo. Alguien había llamado a la puerta.

Caminó lentamente tratando de acostumbrarse a los tacones. Después de todo, la ocasión lo ameritaba, iba a salir con el joven Yuri y debía de ir presentable, no quería dar una mala impresión.

-Sora…

Ella podía jurar que en ese momento la sangre se le heló en un milisegundo, no se esperaba esa reacción por parte del rubio ¿Había algo mal con su vestido? Ella se echó un rápido vistazo, pero no pudo especificar que es lo que era.

Él sonrió tras su reacción, confundiéndola al momento.

-¿Me veo… rara? – Murmuró sonrojada, ambos se encaminaron al recibidor.

-No – El rió por la pregunta – Te ves perfecta – Sintió como la sangre se arremolinó en sus mejillas y juntó las manos para cubrir su vergüenza.

-No… no suelo llevar este tipo de ropa – Se excusó.

-¿En serio? Bueno, me supongo que no necesitas de mucho… eres hermosa – Soltó con voz aterciopelada.

Sora sintió que no podría mantenerse junto a él sin perder el equilibrio. Eso fue tan directo – El verde olivo te va perfecto.

-Gracias – No podía seguir ocultando su felicidad después de haber escuchado aquello.

-¿Lista? – Ella asintió con emoción – Vamos.

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Layla había llegado a aquel enorme complejo, bajó con rapidez de su automóvil y se dirigió al ascensor del recibidor. Mientras esperaba a que subiese al piso donde se encontraba el apartamento de Yuri, su insistente taconeo hacía eco dentro de aquella caja metálica. Las puertas se abrieron y salió como rayo.

'Sí, por eso piensa ir a Francia, cabe la posibilidad de que aún esté viva.'

Sus manos permanecían tensadas en un puño bien cerrado.

'Kalos, eso no es posible, él dijo que había fallecido, el se despidió de ella, y… yo, aquel día… fui al funeral…'

Seguía de pie frente a la puerta de madera, meditando y recordando cosas, que ahora, tras sus aparición, parecían tan irreales.

'Y… ¿La viste?'

'No,… no.'

-Esto no es posible – Sonrió acto reflejo por su preocupación. Aquella nota… - Debe ser una broma… y muy mala,… hablaré con Yuri. Sí, él debe saber más acerca de esto. Debo tranquilizarme. – Se dijo a sí misma.

'Desde mi punto de vista, creo que Leon no ha mentido'

¿Qué?...

'Hm… olvida lo que dije, todo se aclarara cuando Leon hable con aquel sujeto y consiga pruebas de aquello. Y si no es así, yo mismo me encargaré de desaparecer al guionista de todo este desastre'

-No puede ser – Volvió a tocar el timbre con insistencia – Debe de estar... Yuri, por favor… - Murmuró mientras se apoyaba a un costado de la puerta.

-¿Señorita?... ¿Le puedo ayudar en algo? – Una mujer encargada del aseo se detuvo frente a ella.

-Sí – Se acomodó el bolso al hombro - ¿Me podría decir si se encuentra el dueño de este apartamento?

-Oh, el joven Yuri Killian,… no, me temo que no.

-¿Sabe a qué hora regresará o dónde puedo localizarlo? – Volvió a preguntar.

-Lo siento, no sabría decirle con exactitud,… - Carraspeó algo indiscreta – Ha salido para ir a una cita, usted sabe, en esas cosas… uno se toma su tiempo.

-Oh,… ya veo… - Permaneció estática en su lugar sin pronunciar, ni hacer movimiento alguno.

-Me retiro, que tenga buenas noches – Layla se despidió agitando la mano.

-¿Una cita?...

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Los ojos de Sora se deslumbraron al bajar del vehículo.

Aquel lugar era enorme, nunca había visto algo tan elegante e imponente, bueno, además de Kaleido.

Se acercó dando diminutos pasos mientras observaba las luces que adornaban la cartelera a la entrada del teatro.

-Sora, es por aquí – Yuri la tomó del brazo para entrelazarlo con el de ella, ocasionando que la chica se tensara como reflejo a su tacto. Ni en sueños se imaginó vez alguna, poder estar así con él.

Su vida, siempre la había visualizado al lado del peli plata, sólo junto a él. Suponía que Yuri también se había planteado la misma situación.

Se dirigieron hasta una de las entradas, donde un edecán esperaba para recibir a los asistentes.

-Me permite – Yuri le dio los pases. Continuaron hasta llegar a unos pasos de las butacas, y si se impresionó tras ver el edificio por fuera, estando dentro pudo prácticamente perderse ante la elegancia de su estructura.

Se sintió pequeña.

-Aquí tiene – Otra chica les entregó las guías de la obra, sin antes no perder la oportunidad de darle a Yuri el suyo junto a su número telefónico. Este sólo le sonrió y continuó junto a Sora hacia los asientos.

El ruso notó incomodidad en la peli rosa.

-Esto es nada comparándose contigo – Dijo, en intento bien logrado de darle ánimos, aprovechando lo impresionada que estaba por la arquitectura de aquel recinto.

-Gracias, pero no lo creo así. – Sonrió con el rostro ruborizado.

Yuri sintió unas ganas incontrolables de estrecharla contra él, pero se contuvo, la espantaría ante tal reacción.

-Por aquí, síganme. – Otra edecán habló y los llevó directo a sus asientos. Justo en uno de los balcones.

-No pienso llamarle ¿Sabes? - Susurró cerca de ella, una vez que se encontraron solos.

Sacó la pequeña notita y la echó en el bote a un costado del balcón.

-¡No tiene que hacer eso! – Se sintió apenada. No pensó que él se hubiese dado cuenta de lo incómoda que aquella situación la había puesto. – Si usted quiere llamarle, bueno… puede hacerlo.

-Hey - Su mirada se dirigió hacia el escenario frente a ellos – No voy a hacerlo – Declaró con toda la seguridad que caracterizaba a sus acciones.

Ella sonrió, comprendiendo que sería descortés desechar el papel frente a esa chica.

-Joven Yuri – Sora se removió incómoda sobre su lugar – le agradezco el que me haya invitado… esta es la primera vez que asisto a una obra de este tipo. – Le sonrió tiernamente.

-Pues, creo que la disfrutarás mucho. – Su dedo pulgar e índice atraparon su mentón con delicadeza.

La cercanía del ruso la hizo cerrar los ojos, sintiendo la calidez de su respiración que cada vez se aproximaba más y más.

'Esta es segunda llamada, segunda llamada'

La voz del presentador irrumpió por los rincones de todo el teatro y Sora entró en conciencia, alejándose lo más discreto del rubio.

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Ana llamó a la puerta del dormitorio de Mía. La peli naranja abrió y el reguero tras de ella delató que se encontraba trabajando arduamente, al parecer, desde hace horas.

Su laptop se encontraba encendida sobre su mesa de centro, rodeada por muchas bolas de papel, y sus sillones estaban cubiertos por libros abiertos en, lo que parecía, alguna parte importante.

-¿Algo anda mal con el guión? – Ana habló mientras echaba un vistazo detrás de su amiga.

-Pues… - Se sobó la nuca para sacarse algo de tensión – Digamos que hubo un accidente,… si es que se le puede llamar así.

La morena no comprendió a lo que se refería.

-¿Qué tan malo puede ser? – Intentó tranquilizarla. La chica sonrió con nerviosismo y preocupación.

-Supongo que demasiado malo,… como para cancelar la obra. – Sonrió tratando de no preocupar a Ana, aunque ella estuviese peor por dentro.

Silencio.

Ana levantó el dedo apuntándola mientras su cara reflejaba asombro.

-No puede ser… - Pronunció pausadamente.

-Sí,… - Suspiró con resignación – Al parecer el archivo ha sido borrado de mi computadora. – Señaló a la máquina sobre la mesita – Y lo peor, no recuerdo haberlo hecho… Nadie toca mis cosas más que yo… No entiendo qué fue lo que sucedió. – Internamente buscaba archivo por archivo tratando de dar en el lugar exacto, pero fue en vano.

-Déjame echarle un vistazo – Se encaminó hacia la máquina.

Mía apreció sus intenciones de ayudar, pero siendo ella un genio de la computación, dudaba que Ana pudiese lograr algo mejor.

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Mina Harcker caminó a paso lento entre las penumbras del castillo.

Un par de ojos la observaban bajo las espesas penumbras de aquella noche.

La joven Harcker pudo percibir miedo a través de sus venas.

Demasiado tarde, su blanco cuello ya había sido presa de afilados colmillos, que se clavaban igual a afiladas dagas, haciéndole perder el equilibrio.

Sora se encontraba recargada hacia delante, con las manos aferradas a un continuo agarre de los brazos de su butaca. Observaba con ojos abiertos de par en par cada movimiento en escena.

Los actores eran excelentes, ella lo sabía,… se podía sentir parte de la historia,… como si ella fuese aquella joven, pudo percibir su miedo.

-¿Sora? – Yuri le llamó en un murmulló, que pudo escuchar sin mucho esfuerzo.

-E-estoy bien – Sonrió avergonzada, se sintió actuar extraña… Él le acarició la mejilla en un gesto que no supo contener, ella le correspondió con una tierna expresión.

Yuri reprimió insistente sus ansias de robarle un beso, no quería espantarla, más ahora que parecía disfrutar de la historia.

La joven cayó al suelo igual que una muñeca. Había perdido el conocimiento.

La sombra en penumbras seguía erguido, observando con orgullo el resultado de su acción.

Ella dio un quejido difuso.

Él se aproximó, sus facciones europeas fueron al fin visibles.

Inclinándose con lentitud la tomó, haciéndola recargarse poca arriba, con la cabeza ligeramente alzada.

Él consumó su transformación… era el bautismo de sangre…

A partir del momento en que ella bebió de su sangre, quedó ligada a él.

Las luces se esfumaron.

Silencio.

El teatro volvió a iluminarse, ahora con mayor intensidad y el telón se levantó lentamente.

Todos los actores salieron a escena para dar sus agradecimientos.

Sora aplaudía con emoción, había disfrutado mucho de aquella presentación.

Al fin había comprendido lo que verdaderamente quería hacer con la obra que se aproximaba en Kaleido: Quería retomar aquellase emociones y que el público las viviese, filtrarse en la mente de la sirenita y al mismo tiempo, poder encarnar al personaje.

La alegría era reflejada en sus labios.

Yuri pudo observar la decisión que ahora poseía su mirada y sonrió para sí, muchos cambios estaban por venir, tantos, que ni él mismo se imaginaba cuales eran. Al fin y al cabo, buenos o malos, ya estaban en marcha.

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¡Aquí está! – Exclamó la morena mientras corría hacia la peli naranja que yacía con la cabeza apoyada sobre la mesa del comedor - ¡Mira, lo tenías aquí… en esta carpeta! – Respiró profundamente, librando la presión que se había cargado.

-Imposible. – Habló sin aún creerlo.

-La próxima vez, asegúrate de sacarle copia. – Le recomendó, a sabiendas de que con el escarmiento que se había llevado, era seguro que lo haría.

-Sí,… pero es raro, juraría que lo tenía en el otro archivo y bajo otro nombre. – Miró con extrañeza al ordenador.

Ana le dio unas cuantas palmaditas, conociendo lo olvidadiza que la chica siempre era.

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Los dormitorios de Kaleido, yacían completamente desiertos, bajo un firmamento escaso de estrellas que amenazaba con una lluvia torrencial próxima a desatarse.

El mar, por su parte, sonaba a lo lejos, las olas iban y venían con demasiada pasividad. Era imposible no relajarse, a pesar de que siempre se afirmaba que, la tranquilidad precedía a una gran tormenta.

La peli rosa bajó del auto, sosteniendo su vestido para evitar que se trabase con algo, seguida iba de su rubio acompañante, quien la escoltó hasta la entrada de su habitación.

Ella, deteniéndose en seco, un metro antes de llegar a la puerta, se giró de a poco.

Su cabello ondeó a la par del viento.

Las olas inundaron aquel hueco, falto de palabras y por su expresión, Yuri dio a entender que no comprendía el porqué de ese repentino silencio.

Ella caminó hacia él como si contase los pasos, los ojos azules se fijaron firmemente en los de ella.

Sintió vergüenza, y pensó en retroceder. A pesar de ello, continuó, con paso vacilante logró hacerle frente.

Todas las consecuencias de sus actos por venir le pasaron por delante, pero…

…ya estaba decidida.

Su mano se extendió hacia él con embriagadora lentitud.

Sora notó que el acróbata se tensaba por su proximidad…

¿Acaso… huía de ella?...

¿Todas las veces anteriores era lo que había estado haciendo?...

¿Por qué?...

Primero, se portaba muy amable, demasiado, después, una vez que la tenía acorralada, huía…

¿Estaba sólo jugando?...

No… él le había dicho que… era 'especial'… no podía pensar si a caso fuera mentira… no quería…

No quería contestar a sus propios cuestionamientos, no ahora, porque sabía que su mente podría hacerle una mala jugada, logrando que ella misma dudase de sus sentimientos.

-Yu… - Se detuvo. – Yuri. – Retomó con mayor seguridad.

La chica tocó los labios del oji azul con la yema de los dedos, ahora fue su propio cuerpo el que se tensó ante el tacto, ya que el rubio seguía inmóvil, expectante, mientras la escudriñaba con la mirada.

Sora sintió la ansiedad pasearse por su estómago, ocasionándole escalofríos a lo largo de su espina dorsal.

Se aferró a su saco, y la cercanía fue inminente, la ojimiel había tomado toda la iniciativa.

Apoyándose sobre su pecho, para darle mayor firmeza a sus actos, reforzó aquel beso.

Él le estaba correspondiendo.

Inesperadamente, el chico la atrajo hacia sí, al tiempo que ella le dejaba el camino libre para adentrarse al interior de su boca.

Yuri no dudó y profundizó el beso, arrancándole un suspiro.

Ella desconocía aún, lo mucho que lo descontrolaba con aquellas acertadas reacciones, no podía reprimirse, su autocontrol era casi nulo.

Sora sintió su cuerpo contra el suyo y sus rodillas perdieron la poca fuerza que les quedaba.

Afortunadamente, o no, él ya la tenía contra la pared al costado de la entrada, aún sin abrir.

La peli rosa se afianzó a los brazos del acróbata emitiendo sonidos leves e imperceptibles, endemoniadamente provocadores para él.

No podía detenerse, ella había desencadenado un torbellino en su interior, uno que no se saciaba sólo con ese tipo de contacto, ahora… él, quería mucho más. La quería toda para él, sólo para él.

Desconocía lo que estuviese por venir, pero ella lo valía. Estaba dispuesto a darlo todo por poseerla.

Quería su alma, su pureza, su sonrisa, quería que fuera sólo para él, y ahora, deseaba su cuerpo, todo él, añoraba tocarla y hacerla desearlo.

No podía permitirse dejarla ir sólo así.

-Te amo, Yuri. – Ella hablaba agitada, con la frente apoyada en su pecho.

El sonrió, era la primara vez que le hablaba sin tanta formalidad, y suspiró aliviado, habían roto una enorme barrera entre ellos.

Ella le miró con los ojos abiertos al observarlo reír.

-Dijiste, Yuri. – Él la había tomado del mentón y le hablaba con tanta cercanía entre sus labios. – En tus labios,... suena demasiado bien. – Finalizó, para inmediatamente iniciar un nuevo beso.

Sora ahora, se aferraba al chico por los hombros, para evitar perder el equilibrio. Intentó hablar pero él colocó un dedo sobre sus labios entre abiertos.

La miró por unos segundos.

Ahora tenía el cabellos un poco desaliñados, sabía que era por su culpa, se sintió satisfecho; sus mejillas estaban completamente acaloradas; sus labios rojos e hinchados; su pecho subía y bajaba con irregularidad; todo ello, era por su causa, sonrió antes de empezar a hablar.

-Sora. - Ella dio un respingo al escuchar su nombre pronunciado con aquella voz ronca. Tan intensa. - ¿Te gustaría salir conmigo? – Soltó en una sola oración clara y firme. – No quiero que te sientas presionada, sólo respóndeme con sinceridad. – Continuó con el mismo tono, suave e implacable.

-Eh… - Su mente no podía procesar lo que él estaba diciendo, las pocas neuronas que seguían en funcionamiento después del beso, eran contadas, y no parecían lograr conectarse. – Yo… - Sintió los nervios recorrerle todo el cuerpo y finalmente pudo lograr una correcta pero lenta sinapsis. – Sí… Sí. – Concluyó, aún con la duda en mente de si acaso todo había sido una ilusión causada por sus atolondradas neuronas.

El la abrazó, con una mano en la cintura y otra acariciándole suavemente el cabello.

Ella suspiró con un alivió liberador, tras comprobar que todo era demasiado real.

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ESPERO SUS REVIEWS *0*

BESOS Y ABRAZOS A TODOS LOS QUE LEEN EL FIC.