Después de aquella declaración de Amor había pasado una semana, después de clases Candy salía con Terruce, bueno ella seguía creyendo que se llamaba así. Él realmente quería decirle la verdad pero no podía, a pesar de amarla él seguía al pie con su venganza.
Aun no sabía que haría cuando Candy se enterara de la verdad, tenía miedo de perderla.
- Terruce… ¿sucede algo?
- Ehh nada.
- Entonces ¿Qué te parece?
- ¿Qué cosa?
- Lo vez, no me estabas escuchando.
- Oh lo siento, dímelo esta vez te escuchare.
- Dije que tal vez no podamos salir, esta semana.
- ¿Qué pero por qué?
- Mis hermanos estarán de visita y sabes que si no estoy ellos sospecharan algo.
- Mmm lo entiendo, entonces tendremos que cambiar los planes.
- Si, lo siento.
- No importa nena. Terry le dio un beso a Candy para que no se preocupara.
- Gracias por entenderlo, bueno ya es hora que regrese a casa.
- Oh, si es un poco tarde, vamos.
Ambos se encontraban paseando por un parque, hasta que se dieron cuenta de la hora.
…
Cuando llego la semana que llegarían sus hermanos, ella no sospechaba volver a ver a Neal, su padre lo había invitado, al parecer este idiota seguía insistiendo.
- Hola preciosa. Dijo Neal.
- ¿Pero qué haces aquí? No te quedo claro lo que te dije la última vez, no te quería volver a ver nunca más.
- Pasa algo. Dijo Albert al ver que su hermana algo alterada.
- No, no pasa nada. Dijo Neal.
- No te pregunte a ti, Candy te hizo algo este, si es así dímelo y lo saco inmediatamente.
- No supo porque no lo hizo pero Candy al final dijo que – No, nada.
- Bueno, si este infeliz te hace algo solo dímelo y recibirá su merecido.
- Si.
Albert se retiro después de dejar advertido a Neal.
- Bueno, si te quieres quedar, más te vale mantenerte lejos de mí.
- Lo hare por el momento, pero tarde o temprano caerás.
- Ahh, eres un idiota. Dijo Candy luego se fue donde estaban todos sus hermanos.
…
- Ya caerás preciosa, tú serás mía. Pensaba Neal.
…
- Que gusto me da volver a verlos a todos hermanos.
- Dijimos que volveríamos pronto y lo cumplimos. Dijo Archie.
- A un así los extrañe mucho.
- Y nosotros a ti pequeña. Dijo Stear.
- Ya les dije que no soy una pequeña.
- Compréndenos nosotros siempre te veremos cómo nuestra hermanita. Esta vez fue Albert quien se unió a la conversación.
- Ahh, está bien, lo importante es que estamos todos juntos, aunque papá está en su despacho con los miles de documentos.
- Bueno chicos sigan disfrutando de el día yo me iré a descansar un poco.
- Espera Albert quería preguntarte algo.
- Adelante pequeña.
- Bueno ustedes conocieron más a mamá.
- Mamá… hace mucho que no hablamos de ella, ¿pero qué quieres saber?
- Todo, como sabes yo no conocí a mamá, ella murió cuando yo nací.
- Bueno eso no lo sé bien, nosotros estábamos en Inglaterra estudiando, cuando nos enteramos lo de mamá regresamos pero nuestra casa ya no existía.
- ¿Cómo que ya no? ¿quieres decir que esta no era nuestra casa?
- No, pensé que lo sabías, nosotros vivíamos en una casa más pequeña.
- ¿Qué le paso a la nuestra?
- Hubo un incendio y nunca se supo la causa, fue ahí donde todas las fotos de nuestra madre se quemaron, ella era muy parecida a ti.
- ¿A mí?
- Si, tenía el mismo color de cabello, pero sus ojos eran de color azules.
- Es como la mujer de la foto.
- ¿Quién?
- Una mujer en una foto, papá tiene una foto en su despacho era una mujer de cabello rubio rizado de ojos azules, muy hermosa pero cuando le pregunte a papá quien era me dijo que era de los antiguos dueños de esta casa.
- Qué extraño, yo conocí a la señora Eleanor y ella tenía el cabello lizo.
- ¿Eleanor?
- Si, ella era la esposa del señor Richard Grandchester.
- Pero entonces ¿por qué vivimos en su casa? ¿Qué paso con ellos?
- Ellos fueron asesinados.
- ¿Asesinados? El solo pensarlo Candy sintió escalofríos.
- Si, ellos Vivian aquí con su hijo Terry.
- Y a él también lo mataron.
- Parece que sí, nunca se encontró su cuerpo, el tenía 7 años.
- Pobre niño.
- Bueno el caso es que nuestro padre estaba de visita ese día, y unos ladrones entraron y mataron a todos menos a nuestro padre.
- Dios mío, pobre familia. Dijo Candy.
- Al final nunca se encontró el cuerpo del niño y como todos pensaban que estaría muerto se dejo toda la fortuna a nuestro padre por ser amigo del señor Grandchester.
- ¿Y dónde estaba nuestra madre?
- Ella estaba en nuestra antigua casa, cuidando su embarazo, poco tiempo después de eso nos enteramos de su muerte.
- Y al regresar ya la habían sepultado y nos mudamos a esta casa.
- ¿Por qué nunca supe nada de esto?
- Eras una bebe cuando todo ocurrió y pensamos que no era necesario decírtelo.
- Debieron habérmelo dicho… pero entonces ¿Quién es esa mujer de la foto? Sera realmente mamá.
- No es tu madre.
- Papá…
- Ella no es tu madre y asunto terminado.
- Pero papá…
- Candy deja de hacerme preguntas, además esa foto la tire y no deberías meterte donde no debes, deberías estar intentando hablar con Neal, él es muy buen partido para ti.
- Pero papá yo no lo amo.
- Y acaso importa el amor.
- Padre no sea tan dura con ella. Intervino Albert.
- No te metas Albert, ya es hora que comprendas que tu futuro esta con Neal Legan.
- Debes saber que hable con su padre y llegamos a un acuerdo que uniríamos nuestras empresas pero a cambio ustedes se casaran.
- Tú no puedes hacer eso.
- Claro que si, eres mi hija y ya lo hice.
Candy salió corriendo fuera de su casa con lágrimas en los ojos.
- Candy regresa ahora mismo. Dijo George.
- Ella hizo caso omiso y siguió corriendo solo quería alejarse de ese lugar.
- Si te vas, será mejor que no regreses.
Sin querer llego al lugar donde estaba sepultada su madre, sin decir una palabra se aferro a la tumba y siguió llorando.
Cuando pensaba que nadie en este mundo la entendería, una persona que estaba cerca se acerco a ella.
- ¿Candy?
- Terruce…
- ¿Qué pasa preciosa, por qué lloras?
- Mi padre me quiere obligar a casarme con Neal.
- Con ese miserable, pero es que acaso es ciego.
- Si, por favor ayúdame.
- Claro que lo hare, te vendrás a vivir conmigo.
- ¿Hablas enserio?
- Por supuesto que sí, no pienso dejar que tu padre te obligue a estar con alguien que no quieres.
- Gracias Terruce. Candy lo abrazo.
- Tendré que sacar mis cosas.
- No será necesario, lo que te haga falta te lo daré pero tú no regresas a ese lugar.
- Pero Terruce.
- No Candy, no pienso arriesgarte, eres muy valiosa para mí. Terry tomo su rostro y la beso para darle fuerzas.
- Gracias por ser tan bueno conmigo.
…
- Padre es verdad eso. Dijeron Stear y Archie luego de escuchar sin querer la conversación.
- Sí, bueno pronto lo será.
- ¿Candy se casara con Legan? Si o no. Dijo Albert
- Si, no… aun no pero…
- Entonces todo es una mentira. Dijo Archie.
- No, ella se casara con Neal de todos modos ya estuve hablando con su padre.
- Pero padre usted no puede obligarla a…
- ¡¿Dices que no puedo?! Por supuesto que puedo y ella se casara con él porque es mi hija y puedo hacerlo, se lo que es mejor para ella.
- ¿Para ella o para tu empresa? Dijo Stear.
- Es igual.
- Nunca pensamos que llegarías a ser tan egoísta padre. Dijeron los tres hermanos.
Ese mismo día los tres hermanos se fueron no sin antes dejarle un mensaje con Dorothy. Le habían dejado un poco de Dinero con ella para que alquilara algún lugar donde pudiera vivir.
…
Terry llevo a su departamento a Candy, lugar donde vivirían de ahora en adelante.
- Bienvenido Señor Terruce.
- Hola Arturo, recuerdas a Candy, vivirá con nosotros ahora.
- Oh, bienvenida señorita Andrew.
- ¿Cómo sabes que mi apellido es Andrew?
- Ehh, bueno vera…
- Es que le conté sobre ti. Dijo Terry.
- Oh bueno entonces me gustara vivir aquí con ustedes, pero solo será momentáneo conseguiré un trabajo para alquilar un lugar donde vivir.
- Ya te dije que te quedaras conmigo y puedes estar todo el tiempo que quieras.
- Bueno, Gracias.
…
Mientras tanto en una casa muy lejana.
- Debí ser más valiente por mis hijos.
18 años atrás
- Cómo pudiste hacer eso, eres un asesino.
- No tuve elección, estamos en la ruina y nuestra hija esta pronto a nacer y necesitamos dinero.
- Eso no justifica nada, yo… yo no puedo estar con un asesino, me iré con mis hijos lejos.
- A donde iras si no tienes a nadie.
- Prefiero no tener dinero a estar con un asesino, te denunciare por lo que hiciste.
- Tu no harás nada, si lo haces te mato.
- No serias capaz…
- Créeme querida si mate a un amigo de la infancia claro que puedo hacerlo contigo.
- Eres una basura. Dijo Rosmery luego le tiro una cachetada.
- ¡¿Cómo te atreves a tocarme?! George le devolvió la cachetada luego se fue.
- Rosmery quiso salir pero se dio cuenta de algo, la puerta estaba cerrada con llave.
- Déjame salir…
- Lo siento querida, pero te quedaras encerrada para asegurarme de que no digas nada.
- En ese momento Rosmery empezó a sentir unos fuertes dolores.
- Ahhh, George el bebé.
- ¿Qué sucede?
- El bebé está naciendo.
- George pensó y llego a una conclusión. El bebé nacerá aquí.
- ¡¿Estás loco?!
- Así será, no me arriesgare a que abras tu bocota.
- Por favor George, necesito un medico al menos hazlo por el bebé.
- Dije que será aquí. Pediré a uno de las criadas que te ayuden pero no iras a ningún lado.
- Ahhh, por favor me duele mucho.
- Espera aquí. Dijo George luego se fue dejando cerrada la puerta con llave.
- Dios mío, por favor ayúdame, protege a mi bebé.
Al cabo de unos minutos George llego con las criadas.
- Señora…
- Por favor ayudendenme, mi bebé está naciendo.
- Lo haremos señora, trajimos las cosas preparadas.
- Ahhh. gritaba Rosmery de dolor.
- Bien, puje señora puje.
Después de varios minutos llego al mundo una bebé preciosa de cabello rubio.
- Es una niña.
- Mi bebé, es una niña…
- Si señora, mírela es preciosa.
- Mi pequeña…
- ¿Cómo la llamara señora?
- Será Candy igual que mi difunta hermana.
- Que nombre tan dulce.
- Ya puedo entrar. Dijo George al otro lado de la puerta.
- Sí señor.
- Y que es.
- Mírela usted mismo.
- Es una niña, perfecto. Dámela.
- ¿A dónde vas con Candy? Dijo Rosmery.
- La llevare a un hospital a que la revisen.
- ¿Cómo puedo estar segura de eso? ¿Cómo se que no me quitaras a mi hija?
- No tengo por qué responderte, también es mi hija y me la llevare.
- ¡Noo, no te lleves a mi hija…! Decía Rosmery mientras lloraba
- Cierren la puerta y no la dejen salir. Dijo George llevándose a la bebé.
Después de horas de tanto llorar Rosmery se quedo dormida pero minutos después se despertó por un olor fuerte a humo.
- ¿Qué sucede? Cof, se levanto de la cama mientras toda la habitación se llenaba de humo, luego empezó a ver que el fuego llegaba a su habitación.
- ¡Auxilio! Cof, cof, cof. Mi bebé. Tengo que salvar a mi bebé.
Al no escuchar respuesta alguna a su ayuda, vio una ventana la caída seria dolorosa, pero tenía que arriesgarse.
Rosmery salto desde la ventana y cayó sobre unos arbustos que amortiguaron un poco su caída. Solo minutos después de que ella saltara la casa empezó a caer.
- Mi hija tengo que encontrar a mi hija. Dijo Rosmery mientras se levantaba de los arbustos con mucha dificultad. Entonces escucho a unos hombres hablar.
- Cumpliste con lo que dijo el señor Andrew.
- Si, prendí fuego a la casa sin que nadie se diera cuenta.
- Mas te vale, ni una sola palabra de esto a alguien recuerda que el señor nos dijo que si abríamos la boca nos pasaría lo mismo que a su esposa.
- Pobre mujer, tan hermosa que era.
- Eso a nosotros no nos interesa, la señora quiso hablar y tuvimos que cerrarle la boca.
- Pero que pasara con la bebé.
- El señor la cuidara, es su hija.
- Ojala que no la haga sufrir, ahora la pequeña no tiene madre.
Rosmery no podía creer lo que acaba de escuchar, la quisieron matar, si la encontraba la matarían, tenía que huir, pero que pasaría con su hija.
- Perdóname hijita, pero tengo que escapar, prometo que algún día regresare. Dijo Rosmery entre lágrimas mientras se metía al bosque para irse lo más lejos posible.
Fecha actual
- Perdónenme Albert, Stear, Archie y Candy, mis hijos. Fui una cobarde por huir pero ha llegado el momento en que debo regresar, no pienso escapar más.
- Estoy de acuerdo contigo querida. Dijo Mariano el actual esposo de Rosmery.
Cuando la conoció ella estudiaba en el mismo lugar que él ambos eran profesores, pero fue su gran entusiasmo para las cosas que lo enamoro, con el pasar de los años se casaron más nunca pudieron tener hijos propios aunque el ya tenía un hijo con su anterior compromiso, pero fue años después que ella tuvo que contarle la verdad a Mariano de que ella tenía hijos pero tuvo que abandonarlos porque si la encontraban la matarían. Pese a todo Mariano la apoyo en todo.
- Gracias por tantos años de apoyo querido.
- Si piensas que ha llegado el momento, los buscaremos.
- Tengo miedo de no encontrarlos Mariano, la última vez que los busque me dijeron que se habían mudado lejos.
- Pero esta vez cuentas con mi ayuda.
- Gracias por todo cariño.
Continuara…
Que dramón pobre Rosmery imagínense todo lo que tuvo que soportar, al no saber donde estaban sus hijos. Al menos sabemos que los buscara y no descansara hasta encontrarlos. Bueno chicas eso lo averiguaremos en los siguientes capítulos, nos leemos pronto.
