Disclaimer: Los personajes relacionados a Rurouni Kenshin no me pertenecen. Yuki Eiri es un personaje de la serie Gravitation sabra Dios a quien le pertenece, pero es a esa persona y no a mi. (aunque este buenisimo) ;)

La canción base para este capitulo es 'Lips of an Angel' de Hinder. ¿Relación con el capi? Ninguna pero fue la que mas escuché mintras escribia.

Cápitulo 8

Demasiada azúcar en mi asado

Platos, platillos, tazas y hasta los calderos de aluminio. Las caras de aquellos tres eran mucho mas de lo que hubiese imaginado jamás nada de lo anterior, roto en una divertida guerra de cocineras anticuadas era tan divertido y espantoso al mismo tiempo como esto.

"Te lo dije."

Escuchó decir a la chica de cabello color chocolate que estaba totalmente en calma. Desvió su mirada hacia Aoshi a quien creyó percibir tragando un nudo en su garganta y vio a Sanouske quien era, de todos, el que tenia el rostro mas sorprendido. Se le veía inquieto y…,un momento¿sudando?, eso si que no era normal.

-"Bueno pero no se queden así. Llego a Aoshi y esta es su amiga, Leena." Interrumpió Megumi y el primero en salir del 'shock' fue, por supuesto, Kenshin. Quien con su usual sonrisa le extendió su mano a Leena, se presentó a si mismo y a su esposa Kaoru que tenia los ojos mas abiertos que un pescado en carnicería y que al escuchar su nombre solo atinó a producir una leve sonrisa, y saludó a Aoshi.

Entonces todos a la vez recordaron a no otro que Sano, volteando a verle. En ese momento Aoshi recordó el pequeñísimo detalle de lo ocurrido entre él y Leena pero justo antes de que cualquiera reaccionara esta última en tono bromista dijo:

-"Creo que su amigo aquí esta un poco sorprendido de ver a Aoshi con una amiga. ¿No te dije que se sorprenderían?"

(salvados)

Acercándose a Sano le extendió la mano y fugazmente le guiñó un ojo. Lo cual este entendió perfectamente y recuperando el color en el rostro le siguió el juego.

-"Claro. Es que el cubo de hielo es bastante reservado con las chicas."

-"Sí. Te entiendo."

Aoshi se aclaró la garganta y todos rieron por la broma, rompiendo la tensión.

Comenzaron una charla amena conducida principalmente por las chicas, en especial Leena. Iban de tema en tema comenzando por el como Aoshi y Leena se conocieron, obviando el factor Sanouske (por supuesto), pasando por la loca boda de Kaoru y Kenshin, deteniéndose levemente en la recién formal formada pareja de Sano y Megumi y al llegar al tema de Misao todo se detuvo volviendo a formar una nube densa en la habitación.

Eso fue algo que Leena no se esperaba y no sabiendo nada de esta chica decidió permanecer en silencio. Kenshin oportunamente decidió verificar su asado y se llevó a los chicos a la cocina. Kaoru y Megumi se miraban sin saber que acción tomar, entonces Leena explotó de la manera mas diplomática posible.

-"De veras debió ser algo muy triste para que no la mencionen¿verdad?"

-"Bueno la verdad…", intentó comenzar Kaoru pero fue interrumpida por Megumi.

-"¿Cuan relacionada estas con Aoshi?"

-"Mas de lo que crees", su propia respuesta le sorprendió 'demasiado sincera', se dijo.

-"¿A que nivel Leena?"

-"Hasta ahora solo soy una amiga…una amiga con privilegios". Megumi mas que nadie entendía esto, hasta unas semanas ella y Sanouske tenían ese tipo de relación ya que ambos estaban algo asustados el uno del otro y eran muy orgullosos para aceptar sus derrotas y ese día ambos se declararon sin atadura ninguna y ahora se sentían bien con lo que tenían. Claro que continuaban peleándose como siempre pero a puertas cerradas ambos se amaban sin dudas y sin ataduras.

La sonrisa de complicidad fue el propulsor para que le soltara la historia de Misao y Aoshi.

"Veras. Todos nos conocemos desde primaria y fue ella quien nos unió. Es una chica muy alegre y con mucha energía, en fin de cuentas, una buena amiga. Desde el día que conoció a Aoshi se enamoró perdidamente de él y todos pensamos que se le pasaría, conocíamos a Aoshi. Sufrió mucho de niño y con un hermano como Saitou…pues eso no era de mucha ayuda para que se descongelara un poco. Al cumplir los 16 Misao tenia que volver con su abuelo a Japón y buscó mil formas para que Aoshi se fuera con ella; incluso convenció a su abuelo para que le pagara los estudios.

Pero Aoshi, siendo Aoshi, por mas que la quisiera, no lo aceptó. Le dijo que se quedaría aquí y buscaría su propia forma de llegar a la Universidad sin ayuda de nadie. Lamentablemente en esa misma conversación ella se le declaró y tomó su negativa a ir a Japón junto a ella como un rotundo no a sus sentimientos. Lo que no sabia era que él sentía lo mismo."

Kaoru la interrumpió: "Aunque como imaginaras él tampoco se lo dijo directamente nunca. Nosotros lo sabíamos por la forma en que la cuidaba, pero ella tampoco lo percibía."

-"Y justo cuando ella se fue, a él le confirmaron su beca en artes", añadió Megumi

Con perspicacia Leena incluyó: "entonces usó eso de excusa para alejarse"

-"¡BINGO!"

-"Diste en la diana¿Cómo lo supiste?", dijo Megumi.

-"Porque me abofeteó por golpear a Aoshi el día que regresó a la ciudad. Chica mapache deberías asegurar mejor esa puerta."

-"Deja de llamarme ASI SAITOOOO"

La cabellera roja anunció la entrada de Kenshin a la sala de estar.

"Hola Saito, veo que has traído a Tokio esta noche, bienvenidos."

Ambos voltearon a verla mientras sacudía polvo inexistente en la ropa de Aoshi. "Ay, pequeño debes cambiar de detergente¿cuando vas a pasar por la casa?" Parecía mas su madre que su cuñada y eso que era demasiado joven para serlo.

"Tokio", fue lo único que su esposo necesito decir para que estuviera a su lado en un instante mirándolo desafiadoramente con una tierna sonrisa.

Sin lugar a dudas una mujer muy enigmática.

Tomaron asiento junto a Leena . Aoshi ya conocía el motivo. 'No le apartara la vista en toda la velada'

Esta los saludó muy cordialmente, demasiado, aun para esa chica y con todo el disimulo de ese lobo vio el brillo extrañamente reluciente en los ojos de su hermano. 'Santo Cielo! Ya se fue hasta el fondo".

-"Bueno hermanito, has estado perdido, pero ya veo el motivo"

Aoshi enarcó de forma elegante su ceja izquierda y Saitou sacó un cigarrillo. Esto marcó el inicio de una batalla de silenciosa que los demás observaban sorprendidos. Tan ensimismados estaban que no la vieron llegar.

-"Vaya!, algunas cosas nunca cambian"

-"¡MISAO!", gritó kaoru. Ambas se abrazaron y saltaron efusivamente hasta que fueron interrumpidas por Sano.

-"Ya era hora que llegaras comadreja. Kenshin no quería servir la cena hasta que llegaras."

-"¡QUE NO ME LLAMES COMADREJA!" Ese fue el comienzo de una mini persecución por todo el apartamento.

-"¡Vaya!", susurró Leena.

-"Sí, vaya. Estos nunca cambiaran", fue la contestación de Saitou.

Fue la voz de Saitou lo que hizo por fin detenerse a Misao y sorprendida: "¡Kuso!, no sabia que habría alguien mas. Mucho gusto soy Misao."

-"Soy Leena"

-"Bonito nombre. ¿Es italiano verdad?"

Rápidamente Aoshi volteo el rostro hacia Saitou. Pero este se mantenía fumando su cigarrillo. Traducido; estaba muy atento a lo que ocurría. Pero Leena esquivó esto contestando tan cordialmente como siempre.

-"De hecho es de origen Hindú, fue idea de mi madre."

-"Bueno yo soy japonesa hasta el hueso", rió Misao, "mi apellido es Makimachi. Mi prometido también pero vivió un tiempo en Italia y…."

Como era su costumbre Saitou la interrumpió: "¿Y cual es tu apellido…Leena?" Aoshi tenia su yo interno a punto de un infarto pero nuevamente la aludida respondió…totalmente normal. (ella tan tranquila y el pobrecito apunto de un paro cardio-respiratorio)

-"Guidót."

-"Ay!! Como Guido el de la Divina Comedia."

Incrédula, Kaoru le preguntó¿Desde cuando eras tan intelectual Misao."

-"Pues a mi prometido le encanta leer…."

Kenshin notó lo tenso que se ponía Aoshi cada vez que Misao hablaba de su prometido así que decidió interrumpirla también: "De hecho Misao-dono, pensé que él te acompañaría esta noche."

-"¡Ah! Vendrá en un rato. Justo que llegamos lo llamaron para algo del trabajo."

-"Entonces pasemos a cenar."

-"¡AL FIN KENSHIN SE DECIDIÓ!", gritó Sano.

Cuando pasaron al comedor, Misao se fijó en la forma que Leena tomaba la mano de Aoshi y como este le correspondía el gesto.

La cena no tuvo mas contratiempos que el de Megumi pateando a su tori-atama por sus ruidos innecesarios a la hora de cenar. Sano podría ser un chico guapísimo pero de modales, nada que ver. Entre una cosa y otra hablaron de la galería de Aoshi a lo cual Misao se mostró muy entusiasmada, demasiado, según Leena.

Entonces el tema se convirtió en una 'guerra' entre ambas chicas. Misao no se guardaba sus miradas asesinas y Leena la ignoraba por completo. Aoshi se sentía como muñeco de trapo. Entonces Misao tomando el mando, muy ella, y anunció que era hora del postre. Las gotitas de sudor de Kenshin se hicieron notar y su esposa solo le sonreía pacientemente.

Sano le daba masajitos subliminares por las piernas a Megumi bajo la mesa. Saito y Tokio miraban el intercambio de todos estos. Pero fue Tokio quien secundó la idea del postre y haló a Kenshin hacia la cocina, donde rompió a reírse y este la imitó.

-"¿Te has fijado en el rostro de mi Aoishito¡Santo cielo!"

-"De hecho Tokio-san, para mi sigue tan frió como siempre."

-"¡Claro que no! Esta a punto de salir corriendo. Si lo conocieras como yo, lo verías. Ya veras, le doy…ummm…no menos de media hora para que busque una excusa para irse."

-"Realmente lo lamento. Quizá Kaoru tenia razón; no debimos invitarlos el mismo día."

-"Para nada", contestó Tokio mientras buscaba el helado en el refrigerador, "Sobrevivirá, eso le sirve de experiencia. El pobre debería haberse dado mas oportunidades. Trae los platillos."

Cuando Kenshin pudo responder ya Tokio llevaba el helado servido en un envase a la mesa. Comenzó a limpiarla y Saito sabia que era mejor no decir nada cuando la vio, su Tokio era así.

Pero el tono crispado de Leena lo desvió del movimiento de las caderas de su esposa. Aunque sonreía cordialmente, estaba a punto de explotar y su mano estaba jugueteando perdidamente con el cuchillo frente a ella. Para su alivió Tokio quitó todo del frente de ella en ese momento y Aoshi, lo que la distrajo y se despejó su mente.

Leena y Misao estaban centradas en una pelea de la mejor que conociera a Aoshi. Pero lo mas que molestaba a Leena era como ella lo comparaba con "su prometido" en su propia cara. Sabia perfectamente que eso era algo que rompía el ego de cualquier hombre y algo que ella nunca permitiría era que lo lastimasen. Para ella Aoshi era mucho mas que el iceberg que describían; debajo de todo ese hielo había un corazón de cristal que ella quería proteger de todos, inclusive de ella misma.

-"Entonces Leena, dime en concreto que tipo de relación tienes con Aoshi."

Ouch! Ese fue un golpe bajo con estilo por parte de Misao. De esperar por parte de la heredera del grupo Oniwaban de la mafia japonesa. "Seria una dura competencia si su abuelo no la hubiese alejado del negocio.", se decía mentalmente Leena.

-"Soy su amiga", inclinándose sobre la mesa hacia Misao, quien también se inclinó, añadió "una amiga con privilegios"

Misao abrió sorprendida sus grandes ojos verdes. No podía creer la desfachatez de esa, esa mujer. Lo peor era que Aoshi no decía nada y el rostro de Saitou dejaba ver que lo estaba disfrutando, esto debía ser mejor que la lucha libre para él.

"Entonces, Mi-chan, cuéntanos de tu prometido." Un perfecto contraataque, ignorando su pregunta y recordándole que ella estaba comprometida y que por lo tanto Aoshi ya no era su problema. ¡OH, si!, esa Leena se le salió a Misao. "¿Quién le dio confianza a esa sarcástica bruja?…." Pero a pesar de todo ahora tenia la oportunidad de hablar de su prometido. Sí Yuki fue su salvación. Es un chico que en muchas ocasiones es mas frío que Aoshi a lo que debemos añadirle su crudo sarcasmo pero la diferencia entre ambos es que Yuki siempre encuentra una manera de dejarle saber lo que siente por ella. Algo que Aoshi jamás hizo con ella.

Pero debía admitir que en un principio no se fijó en él de esa manera. Estaba demasiado enojada con Okina por haberlo contratado para que fuera su 'guardaespaldas'. Como si ella lo necesitara, al final no tuvo de otra que tragarse al chico. ¡Ah! Pero no duden que le hizo la vida de cuadritos, le hacia travesuras y maldades todo el tiempo.

Incluso llego al punto de haberlo maquillado dormido y esa fue la última travesura que le hizo llena de resentimiento. Él estaba esperándola en el auto frente a la Universidad de Tokyo y se quedó dormido. Entonces nuestra Okashira tomó su maquillaje y a través de la ventanilla abierta lo maquilló. Labios rojo carmesí, sombra liquida color azul y colorete violeta. Un desastre total.

Guardó todo y después de reírse tras un árbol, donde varias personas le vieron y salieron corriendo por que no fuera a ser que la loca los atacara, se acercó inocentemente y lo llamó. "Tú todo dormido¿qué clase de guardaespaldas eres?"

"Uno muy bueno Srta. Makimachi", le contestó con su usual mirada cínica, que ahora resaltada con la sombra hace que Misao casi se le riera en la cara. Pero él se bajó y le abrió la puerta del copiloto y en ese momento unas chicas que pasaban lo vieron y comenzaron a reírse, ella solo pensó que se lo merecía. Hasta lo convenció de acompañarla al centro comercial, donde unos 'chicos', le dieron sus números telefónicos.

Entonces ya no le hizo gracia sintiéndose mal por él se detuvo como si observara una vitrina y se quedó mirándole al rostro a través del reflejo del cristal: varonil, con una mirada deslumbrante, fría y profunda con flequillos de su rubio cabello cayendo sobre su mirada de miel creando un efecto misteriosamente sexy, al punto de hacer tus rodillas tambalearse. Su elegante mentón se levanta orgulloso ante cualquiera y su siempre presente chaqueta le daba un toque que complementaba su aspecto de chico malo. Muy, muy guapo y nunca le había faltado el respeto, claro que lo que tenia que decirle se lo decía sin miramiento alguno, pero nada malo nunca, inclusive la había aguantado sus caprichos.

Mira que llegar a las cinco de la mañana por que ella le dijo que quería comida mexicana. Donde iba él a encontrar eso en Tokyo a las diez de la noche. Luego, tras haber llegado prácticamente a Kyoto para conseguirla ella le dijo que ya no quería y le cerró la puerta en la cara. Ahora viendo como todos se reían de él y él sin decir nada, le dio lástima. Después de todo lo único que había hecho aquel chico era seguir las instrucciones de Okina. Además su abuelo le había contado que Yuki tenia un pasado bastante difícil: "Misao incluso peor de lo que ha pasado Aoshi. Dale una oportunidad, mi ángel"

"Yuki,…,perdón" Este solamente la observaba mientras se balanceaba de pie en pie frente a él.

"Verás, es que estabas dormido en el auto y yo…"

-"Me maquillaste el rostro."

Misao abrió sus ojos en sorpresa al haber sido descubierta y mas aún por que él aguantó todo sin decirle nada. Conociéndolo, era de esperar que le hubiese montado una discusión al menos.

-"¿Por que no dijiste nada¿Desde cuando te diste cuenta¿Por qué…porque Yuki?"

-"Supe tus intenciones desde que abriste tu cartera y el porque…Misao…me gustas."

"Entonces me besó por primera vez", concluyó Misao. Kaoru y Megumi tenían los ojos llorosos esa había sido una historia hermosa. Claro al estilo Misao.

Aoshi entendió que él jamás podría haber sido así. Para él, Misao merecía toda la felicidad del mundo y era ahora que comprendía esto porque sin darse cuenta Leena se lo había mostrado. Misao y él compartieron en ese instante una mirada de complicidad fugaz donde se dijeron todo sin necesidad de palabras.

¡Ah! Pero eso no significaba que Misao no le haría la vida de cuadritos a Leena. ¡Eso no! La okashira se daría a conocer y mas vale que esa tonta no lo lastimara nunca.

Tokio volvió a tomar la iniciativa en limpiar y se levantó para recoger los platillos de postre. Leena se levantó para ayudarla y mientras se dirigían a la cocina Tokio dijo que prepararía algo de té. A esto Kenshin fue con ellas y Sano comenzó a hacer chistes en la sala para alivianar el ambiente ya que sabia que para eso jamás podría contar con los hermanos Shinomori, por suerte Jou-chan estaba allí y le siguió el juego. Entonces tocaron a la puerta y Kaoru fue a abrir.

-"Buenas noches dígame."

-"Soy Yuki Eiriz, el prometido de Misao."

Para sorpresa de Kaoru, era en efecto, un chico muy bien parecido. Mas alto que ella incluso mas alto que Aoshi, con los ojos color miel lo que hacia que su mirada se pareciese a la de un gato, con su cabello rubio y la cara de te puedo hacer sentir mil cosas. "¡Wooow!"

-"Entra, están escuchando unos chiste de Sano. Espero que no te moleste."

Tomando uno paso a través de la puerta le contestó: "Misao me ha contado de ellos y no debe ser tan malo"

Misao saltó a su lado al verlo y lo presentó a todos. Yuki y Aoshi se saludaron de forma cordial y muy calmada, pero Saito le pegó el ojo a ese chico lo había visto en algún lugar y no era nada bueno, de eso no tenia dudas. Le observó detenidamente y percibió el arma bajo su chaqueta y a la espalda. Pero de igual forma Yuki supo de inmediato que Saito era policía aún sin llevar el uniforme. Solo esperaba ver lo que quería esta noche. La llamada le confirmó que esta noche seria.

Las presentaciones fueron como de costumbre. Llenas de bromas y golpes por parte de Kaoru, Megumi y Sano. Yuki incluso rió ante aquello y de inmediato Aoshi supo que Misao deseaba a alguien que sonriera con ella, aunque fuera un poco; lo mas que él podía conseguir era arquear un ceja en momentos como estos. Su hilo de pensamiento fue interrumpido con el olor del té listo y la presencia de su cuñada, seguida de cerca por un Kenshin lleno de tazas hasta en el cabello y la risa de Leena tras de ellos.

Aquella risa alertó sus sentidos, llenaba la habitación y era contagiosa. Entonces la vio tras el pelirrojo, primero vio parte de su vestido blanco con flores azules y de manguillos que se movía al compás de su coqueto caminar, largo cabello color chocolate y llevaba en sus manos una azucarera roja. Sus ojos permanecían cerrados mientras se reía y cuando la chica abrió sus ojos no le quedó duda alguna. Aquellos ojos azul grisáceo eran reconocibles donde quiera y sabia que era la primera vez en cuatro años que los dejaba al natural por tal razón.

Sus contactos tenían razón aquella era Leena sin lugar a dudas.


Demasiada azúcar en mi asado

Nota: Gracias por el apoyo de todas y el tiempo que pasan leyendo esto. En especial a Ayaan que siempre me esta dando animo y sabe lo hyper que me pongo cuando termino los capitulos.

Nanita-chan pregunta que libro leia Leena en el capitulo de Canvas Rojo: Pues Luna Nueva de Stephanie Meyer (para los que no lo conocen, y es una tremenda recomendacion de una historia suuuuuuper buena).

Gabyhyatt pregunta ¿quien es Yuki? Pues si lo explicaba allá perdian sentido estos dos capi. Pero el hermoso, sexy y bien parecido Yuki Eiri es de la serie Gravitation. Cuando la chequen no se escandalicen, por que es Yaoi... peeero, el chico es bisexual en su respectiva serie. Lo escogí por que es extrañamente una mezcla entre Saito y Aoshi.

Saludo y bienvenida a la nueva reviewr Karina. Espero que continues leyendo este fic y los de las demas compatriotas escritoras. :)

yyyyyyyyyyyyyyyyy!!!!!!!!! recuerden que si aprietan el botoncito azul abajo me haran sonreir :) :) :)