Disclaimer: Ni Sunny entre estrellas, ni Hannah Montana me pertenecen. Todo es de Disney Channel. Hago esta historia sin ánimo de lucro.


PODRÍA SER ÉL... ¿ÉL? ¡IMPOSIBLE!

Capítulo 8: Don't Walk Away

Don't walk away when I'm talkin' to you [No te vayas cuando te estoy hablando]
This ain't no time for your bad attitude [Este no es el momento para tu mala actitud]
Don't gimme that face [No me pongas esa cara]
When you know I'm really down for the chase [Cuando sabes que estoy realmente deprimida por la persecución]
'cause my heart's already in it [porque mi corazón ya está en ello]
And I'm never gonna quit it [y nunca voy a dejarlo]
When you finally gonna get it [Cuando por fin vas a conseguirlo]
Don't walk away [no te vayas]
Don't Walk Away – Miley Cyrus (Hannah Montana: The Movie)

- ¿Cómo conociste a Hannah? - preguntó Jesse unas horas más tarde.

- Las dos vivíamos en el mismo pueblo en Tennesse. Nos conocemos desde siempre - respondió Miley. No estaba muy segura de cómo contestar, así que decidió decirle eso porque era lo más parecido a la verdad. No quería mentirle demasiado.

- O sea, que la conoces muy bien - afirmó Jesse.

- Sí... ¿por qué? ¿Qué quieres saber?

- Es que... - comenzó Jesse dudoso - a veces me cuesta mucho entenderla. Es muy indecisa ¿sabes? Unas veces estamos muy bien, disfrutando de la compañía del otro, y al momento siguiente levanta un muro entre nosotros, se pone a la defensiva. Creo que lo que le pasa es que se siente atraída por mí y que se culpa por ello. Y todo por su novio, el actor...

- ¿Y tú te sientes atraído por ella? - preguntó Miley con el corazón en un puño.

- ... Creo que ya no - respondió el chico tras un momento de duda, haciendo que a Miley se le rompiera el corazón.

- ¿Y eso? ¿Es por Sunny? - preguntó componiendo algo parecido a una sonrisa. Tenía que seguir disimulando.

- En parte... La verdad es que Sunny es una chica fantástica. Me gusta más de lo que pensaba. Es lista, guapa, simpática, divertida y tiene mucho talento... Lo que pasa es que dudo que una relación con ella funcionara.

- ¿Por qué? - preguntó Miley a media voz. Se sentía destrozada. No se había dado cuenta hasta que Jesse no le había hablado de otra chica de lo fuertes que eran sus sentimientos por él. No aguantaría mucho más aquella conversación sin ponerse a gritar de frustración o romper a llorar.

- Porque Chad Dylan Cooper ocupa la mayor parte de su tiempo y de sus pensamientos. Creo que a ella le gusta... pero, claro, Sunny preferiría cortarse la lengua antes que admitir que siente algo por Cooper, así que no sé que pensar.

- Pues entonces lo tienes crudo, porque a Chad también le gusta Sunny - dijo Miley muy borde y salió de la cafetería, en la que habían estado todo eso tiempo. Había preferido mostrarse cruel dejando muy confundido a Jesse antes que echarse a llorar delante de él y quedar en ridículo. Además, se había hartado de escucharlo hablar de Sunny.

***************

- ¡Llegas tarde! - exclamó Hannah Montana al viernes siguiente cuando vio aparecer a Jesse con su guitarra.

- Sólo han sido tres minutos - dijo Jesse mirando su reloj.

- No estás en posición de llegar ni un minuto tarde, deberías saberlo - Hannah, o sea Miley, sabía que se reacción estaba siendo exagerada, pero desde que lo había oído hablar de Sunny como si de una diosa griega se tratara tenía la sensación de que no podría enfrentarse a él sin ser cruel o sin romper a llorar. Estaba claro cuál era la opción elegida. No había vuelto a dejarle verla como Miley, y también había evitado cruzarse con Sunny por los estudios, ni como Miley ni como Hannah. Sólo se había acercado al Estudio 3 para poner al día a los Random sobre cómo iba su plan para fastidiar a Chad, y sólo había sido cuando había estado completamente segura de Sunny no estuviera allí, o sea, cuando estaba con Jesse o peleándose con Chad.

- Cada día eres más exagerada - murmuró Jesse mientras se dirigía a preparar el equipo para empezar con los ensayos.

- ¿Y bien? ¿Dónde has estado? ¿Con la lista, guapa, simpática, divertida y talentosa Sunny Munroe? - preguntó con tono sarcástico.

- ¿Has estado hablando con Miley? - preguntó Jesse encarándola con una ceja arqueada. ¡Mierda!, pensó Hannah.

- ¿Y qué si lo he hecho?

- Nada. No me molesta. Sólo me preguntaba si es que estás celosa.

- ¿Yo, celosa? ¡Qué tontería!

- Sí, claro, ¡qué tontería por mi parte! ¿Por qué ibas a estar celosa si tienes al gran Jake Ryan para ti sola?

- Para tu información, ya no estoy con él - informó Hannah.

- ¿Ah, no? - preguntó Jesse, interesado por primera vez en la conversación.

- No, pero no te hagas ilusiones, eso no quiere decir que vaya a volver a fijarme en ti - dijo con toda la cruelda con la que fue capaz. Jesse se enfureció.

- ¿Pero cómo puedes ser tan egocéntrica, Hannah? ¿De verdad crees que el mundo entero gira a tu alrededor? Pues déjame decirte que no es así. Y sobre todo, mi mundo no gira en torno a ti - y diciéndo esto, salió de la habitación.

- ¡No te vayas cuando te estoy hablando! - gritó Hannah, pero ya era demasiado tarde.

***************

Chad Dylan Cooper estaba de los nervios. Se sentía como una bomba de relojería con patas a punto de estallar. Y todo porque dos chicas le habían echo pasar por la peor semana de su vida.

Era la primera vez que le pasaba algo así, y por ello no sabía cómo manejarlo. ¿Cómo era posible que dos chicas normales y corrientes pudieran haberle hecho llegar a ese estado a él, Chad Dylan Cooper, el mejor actor de su generación? Bueno... quizá la razón era que, después de todo, no eran dos chicas normales y corrientes, al menos no para él. Una era una cantante famosa, una estrella del pop, una cara preciosa que escondía detrás a la más snob, cruel, excéntrica e insufrible de todas las chicas que había conocido en su vida. Tanto era así, que había conseguido que odiara cada minuto que pasaba por acercarle a la hora de volver a trabajar con ella, y eso que su trabajo como actor era lo que más le gustaba en el mundo. Y lo peor de todo era que no podía tratarla cómo se merecía porque eso le daría la oportunidad de romper el contrato y tirar por la borda todo el trabajo que ya habían hecho, y eso haría que los productores de Mackenzie Falls se echaran encima de él.

La otra era una Random, una loca del País de la Risa que conseguía llevarlo al límite cada vez que la veía. La odiaba... pero al mismo tiempo deseaba tanto caerle bien, gustarle que era incluso doloroso. Cada vez que discutían se debatía entre las ansias de estrangularla y las ganas de besarla. La tensión constante en la que vivía con Sunny no podía ser sana, acabaría volviéndolo loco... si no lo había conseguido ya, claro. Pero la cosa había empeorado notablemente durante aquella semana por la llegada de aquel guitarrista bohemio de acompañaba a Hannah (¿Jason? ¿Joseph? Algo así...). Sunny se había pasado toda la semana con él, y Chad, como un idiota, se había pasado toda esa semana deseando que esa mirada de simpatía, esa sonrisa amable que siempre tenía Sunny para el guitarrista se la dirigiera a él por una vez.

Así que allí estaba él, Chad Dylan Cooper, estrella de la famosa serie Mackenzie Falls y mejor actor de su generación, deseando que se acabara la filmación de aquel capítulo infernal para que Hannah Montana se marchara de una vez y se llevara con ella a su maldito guitarrista. Desde luego, traerla como estrella invitada había sido la peor idea que había tenido en la vida.

Aunque había algo que le importaba más aún que echar a Hannah Montana de su serie, y eso era arreglar las cosas con Sunny. Necesitaba aclararlo todo de una vez, poner las cartas sobre la mesa. Y ya se le había ocurrido cómo...

***************

El equipo al completo de So Random! se encontraba reunido en torno a la mesita de café de la Sala de Atrezzo. Discutían las ideas que se les iban ocurriendo para el nuevo sketch en el que, estaban seguros, participaría Hannah Montana. Esto hacía que Sunny se sintiera culpable. Según había podido enterarse, tanto por sus amigos como por Chad, Hannah había estado haciendo pasar por un infierno al chico. Vale, Sunny reconocía que Chad era un imbécil, pero no creía que se mereciera todo aquello. Después de todo, él también tenía sus momentos y ella misma había podido comprobarlo. Pero ahora el plan había sido puesto en marcha y parecía funcionar bastante, aunque Chad había hecho gala de una paciencia poco usual en él, era sólo cuestión de tiempo que estallara delante de todo el mundo, y todo sería culpa de Sunny. Culpa suya porque si no hubiera empezado con aquella obsesión por fastidiarle en un arrebato de ira estúpido, sus amigo nunca habrían planeado nada. Sunny suspiró apesadumbrada.

- ¿A qué viene ese suspiro? - preguntó Tawni -. Ya sé que sus ideas - dijo señalando a Zora, Nico y Grady - no son las mejores, pero seguro que podremos arreglarlo.

- No es eso - dijo Sunny rápidamente -. Es que... ¿de verdad creéis que estamos haciendo lo correcto?

- No empieces con los remordimientos porque todo esto lo empezaste tú - dijo Tawni con voz cantarina.

- Lo sé... - suspiró de nuevo Sunny -. ¿Cómo voy a enfrentar a Chad mañana en la fiesta?

- Pero si no estamos invitados - dijo Nico confuso.

- Vosotros no... - respondió Sunny - pero yo sí. Mirad lo que he conseguido - dijo alzando la invitación a la fiesta para que todos pudieran verla.

- ¿Cómo has conseguido eso? - preguntó una voz a su espalda.

- ¡Ah! - gritó Sunny del susto. Al girarse, se encontró a un Chad Dylan Cooper con el ceño muy fruncido -. ¿Es que no puedes hacer ruido como las personas normales? - preguntó llevándose una mano al corazón.

- Te he hecho una pregunta.

- Y yo a ti otra.

- Ya, pero yo he preguntado primero.

- Oh, esto va a ir para largo - se quejó Tawni.

- Me la ha dado Jesse - respondió Sunny intentando evitar otra discusión sin sentido más en su ya de por sí larga lista de discusiones sin sentido con Chad.

- ¿Quién? - preguntó Chad confundido. Sunny suspiró armándose de paciencia.

- El guitarrista bohemio y mujeriego de Hannah Montana - dijo con voz monocorde.

- Ah, claro, ese Jesse. Ya sabía yo que su nombre empezaba por "J" - exclamó Chad orgulloso de sí mismo.

- No finjas, Chad. Sé que te sabes perfectamente su nombre. Te has pasado toda la semana amenazándome para que me aleje de él.

- Sí, y ya veo que no ha funcionado - respondió Chad fulminándola con la mirada.

- Siento interrumpir esta "interesante" conversación pero ¿qué haces aquí, Chad? - preguntó Tawni con tono aburrido.

- Venía a invitaros a mi fiesta de mañana - contestó el chico utilizando todo su encanto. Tan encantador que pareció falso.

- ¿En serio, Chad? ¿De verdad? - preguntó Sunny incrédula.

- En serio, Sunny. De verdad - respondió con una media sonrisa -. Una para Tawni. Lo siento, niña, para ti no hay, eres demasiado joven. Otra para Vainilla y otra para Chocolate - dijo mientras les daba invitaciones a todos excepto a Zora. Entonces se volvió hacia Sunny -. Y... ¡oops! Lo siento, Sunny pero para ti no me quedan.

- Chad, has traído cuatro invitaciones, aún te queda una en la mano - dijo Sunny sonriendo, sabiéndose ganadora. ¡Mierda!, pensó Chad, de todas las chicas divertidas que podían haber traído, los de So Random! tenían que elegir a una que sabía contar. Pero Chad no estaba dispuesto a darle la satisfacción de dejarle saber que tenía la intención de invitarla, y menos aún después de saber que el guitarrista bohemio se le había adelantado.

- Pero es que esta invitación no es para ti.

- ¿Ah, no? ¿Y para quién es entonces?

- Pues es para... para... - en ese momento justo, entró por la puerta de la Sala de Atrezzo la salvación de Chad - ¡Marshall! Querido amigo, te estaba esperando - dijo pasándole el brazo por los hombros.

- ¿Ah... sí? - preguntó Marshall extrañado.

- ¡Por supuesto que sí! ¿Para quién, si no para ti, iba a ser esta invitación para mi fiesta de mañana? - preguntó intentando no estallar en carcajadas al ver la cara de Sunny, que se había quedado con la boca abierta.

- No sé... ¿pero por qué me invitas a mí? - preguntó Marshall aún un poco conmocionado.

- Pues para agradecerte lo bien que me trataste cuando fui la estrella invitada de So Random! - en este punto, Chad pudo ver cómo Sunny ponía los ojos en blanco por el rabillo del ojo -. Además, puedes llevar acompañante... a la señorita Bitterman, por ejemplo ¿eh, tigre? - Marshall se rió sonrojándose.

- Muchas gracias, Chad - agradeció el productor.

- Bien, siento no haber tenido invitación para ti, Sunny - dijo volviéndose a la chica.

- Bien, porque ya tengo invitación. Me la dio Jesse, ¿recuerdas?

- Vale.

- Vale.

- Bien.

- ¡Bien!

Chad salió de la Sala de Atrezzo repasando mentalmente su plan, que había sido ligeramente trastocado por el guitarrista bohemio. Particularmente, no le hacía ninguna gracia tener en su fiesta a Marshall y a la horripilante señorita Bitterman, pero habría sido aún peor tener que humillarse delante de Sunny y todos los Random. Al final había conseguido lo que quería: que Sunny fuera a la fiesta, no como su invitada, pero iba a ir, y eso era bueno ¿no? En la fiesta tendría su oportunidad, y no pensaba desperdiciarla.


Hasta aquí el capítulo de hoy.

Muchísimas gracias a Luniz. FanPotterica. por dejar el primer review de este fic, me alegro mucho de que te guste.

¡¡Hasta la próxima!!