Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen.
Capitulo VII
Derrota.
-¿Que creen que sea? -Milo hacía muecas, el canto de las aves lo enloquecían. -¿Que sucede Milo? - Aldebarán observo a su amigo. La puerta frente a ellos parecía ser de algún metal macizo.
-¿Nadie los escucha?-Defteros le mira con ligera duda y luego niega con la cabeza.
-Escuchen todos. -Los presentes le miran-Si alguien pregunta, encontramos un pájaro aquí dentro. -Puso una mano sobre la puerta de metal- algo me dice que eso que escucha Milo esta al otro lado de esta puerta, pero hasta no estar seguros no diremos nada.
-¿Pasa algo? -Mu le mira conteniendo la desconfianza. Defteros siempre era de un carácter extraño y guardaba mas para él de lo que les decía a ellos. Ya no era la misma persona que conocieron en el Santuario. Hace tiempo que entendía por que Demonio era su apodo.
-Que la ultima vez que eso paso... -Puso sus ojos en Mu- la persona en cuestión desapareció... Milo no es el primero en escuchar el trino de aves en su cabeza... Una vez en Panamá -Hizo una pausa como si recordara algo- un soldado del Brasil dijo escuchar el trino de aves en su cabeza y una voz que pedía ayuda... De un momento a otro desapareció, se borro todo registro de él.
-¿Has escuchado la voz de alguien?-Camus miro ligeramente preocupado a Milo, este negó con la cabeza. Solo escuchaba el canto de las aves.
-Hasta no estar seguros que hay al otro lado, la versión oficial es que encontramos un pájaro. -Los ojos de Defteros se pusieron fríos- ¿A quedado claro?
-Si, señor.
No seré responsable de la desaparición de otro soldado, nunca más.
Donde aguardan los demás.
-Hay una puerta cerrada. -Informo Defteros- y lo que Milo escucho fue un pájaro... No me explico como se metió hasta aquí.
-¿Subimos de nuevo? -Inquirió Regulus, siendo el segundo en mayor jerarquía. No parecía muy interesado por el tema del ave. Los demás tampoco, ahora comprendía Aldebarán por que decir que había un pájaro.
A nadie le importa un pájaro.
-Sera lo mejor. -No termino de decir esas palabras cuando se produjo el primer temblor. -¿Que diablos fue eso?-Defteros miro a todos, ninguno había sido afectado - Al ascensor... todos ahora. Subiremos de nuevo.
Milo odiaba subir, bajar había sido fácil. Habían recibido clases de alpinismo y cosas por el estilo para poder escalar y deslizarse según fuera necesario. Cada tanto todo a su alrededor temblaba y realmente temía perder la estabilidad. Esos temblores no parecían ser acto de la naturaleza.
-¡Ah! -La mano de Defteros se aferro como grillete a la muñeca de Shaka, a medida que subían el temblor era mayor. Por poco y el rubio caía al vacío- Gracias. -Susurro, la ultima sacudida había causado la perdida de estabilidad de mas de uno aunque solo él casi cae.
-Enrédate la cuerda en la muñeca. -Ordeno mientras seguían subiendo por las cuerdas.
-Alh... Alhena...sub ten...Alhena... Res...onda...ALHENA POR FAVOR..
-Ya tenemos radio... -Defteros lo saco de su lugar- ¿Que sucede? -Silencio- Aqui Alhena ¿Que sucede ahí arriba? -Estática de nuevo.- Cabo Aqua comuníquese con el Poseidón.
-Tengo estática también... -Informo Camus, realmente estaba preocupado. Volvió a temblar la superficie sobre la que trepaban, Milo se aferro con fuerza a la soga. Era una fea caída lo que les aguardaba si se soltaban de las sogas o si un arnés fallaba.
-Tenemos que subir o nos caeremos al vacío. -Informo Regulus, ninguno quería realmente saber que diablos pasaba arriba. Dado que todos suponían que causaba el temblor.
Superficie.
-Puta madre. -Susurro Defteros. El fuego y el humo estaban por todos lados, los mechas que ellos empleaban estaban lejos de su alcance, cruzando lo que sin duda era la peor extensión de campo abierto de la historia. A pesar que fueran menos de 30 metros.
Los mechas enemigos estaban disparando por doquier y los temblores no eran otra cosa mas que misiles cohete impactando contra suelo al errar sus objetivos
- ¿Señor? -Milo miro a superior. -Esos mechas... No son los de siempre. -Sus mechas estaban demasiado lejos para llegar ellos a pie. Morirían antes de dar los primeros pasos fuera de su escondrijo.
-¿Que haremos? -Aioria también estaba preocupado, no podían salir sin ser blanco fácil. El muchacho estaba pálido.
-Esperar supongo... -Claramente Defteros tampoco sabia como proceder, no poseían grandes armas y los mechas estaban muy lejos. Sujeto la mano de Camus y negó con la cabeza, por el momento, por su parte, habría silencio radial.
-¿Donde esta el Minerva? -Regulus buscaba con la mirada el mecha de su tía, hasta donde recordaba estaba a la izquierda de Franky.
-Sasha se quedo en la superficie... Debe estar peleando.
-¿Por que no atacaron a nuestros mechas? -Aioria mira confundido el hecho que los siete estaban intactos, ocho si contaba a Franky.
-Señor, sigo teniendo silencio radial. -Informo Camus, eso no estaba nada bien. No se comunicaran con el Poseidón, pero aun así dejo la radio prendida.-Hay estática.
Defteros le miro, estando en la superficie deberían tener acceso a las comunicaciones. La última vez que algo así había sucedido, un joven de Brasil había escuchado aves trinando y luego desaparecido.
Corrió hasta el siguiente punto, se cubrió tras un mecha derribado y con la cautela de los años de experiencia observo el lugar. Sentados todos juntos, siendo vigilados por el enemigo estaban los prisioneros. Observo a la mayor Sasha Ateniss entre estos, tenia un brazo con cabestrillo casero y una improvisada venda en la frente, todos tenían en el cuello una especie de collar negro. Contuvo la necesidad de chasquear la lengua o de matar a los que vigilan a los prisioneros. Había otros pilotos, pero no eran muchos... Si no contaba mal... Eran 5 los pilotos en ese grupo, uno de ellos inconsciente en el suelo con lo que parecían ser quemaduras.
Desde distintos escondites, había visto el conflicto. Mas de la mitad de los soldados habían sido asesinados durante el combate. Los restantes estaban en grupos pequeños y controlados. Todos con esos collares en el cuello.
Con cuidado comenzó a moverse, alejándose de todos ellos. En otras palabras, ellos ocho podrían ser los únicos que estaban libres. Ío no había visto mas sobrevivientes...
-Según la información que poseo... El hermano esta aquí. -Observo con desgano al hombre que tenia inconsciente a sus pies. Viendo sus recuerdos, pudo ver al hermano menor del joven de corazón de fuego. - Si no podemos dar con él... Usaremos a su hermano, he dado la orden de buscarle. -El estaba ahí para buscar corazones de fuego, pero había dado con una hermosa sorpresa.
-Pues en ese caso... Revisarlo todo. -Dijo el otro ser en la pantalla de holograma- Necesitamos un corazón de fuego... Si el chico se acerca a Quetzalcóatl habrá problemas ¡NO DEBE ACERCARSE A ÉL!
-Lo se muy bien, su corazón de fuego...si es que lo tiene, podría despertar a Quetzalcóatl... No debiste dejarlo vivo... -Hizo una pausa- Debiste asesinarlo, no ocultarlo aquí...
-En su momento, fue la mejor idea...-¿Por que no dijiste que estaba vivo? -Acuso furioso.
-No tenias por que saberlo.
Interior del edificio
-Infórmanos, Scylla. -Ordeno Defteros apenas el chico regreso. Estaban en una sala amplia, había un par de paredes derribas, algunas cabinas de vigilancia y oficinas arruinadas.
-Tienen a los sobrevivientes dividas en cinco grupos de aproximadamente 8 o 10 personas por grupo -Tomo un trozo de piedra y grafico lo mejor posible el lugar en el suelo. Marco cinco puntos con una equis.
-¿Por que no los ejecutaron? -Aioria les miro confundido- mas aun... ¿Por que no destruyeron nuestros mechas?
-Ellos no deben de saber nada de los mechas -Aldebarán pareció pensarlo- puede que teman que sean los nuevos modelos de producción masiva... Nada dice que no hagan inteligencia como lo hacemos nosotros.
-Algo mas -Ío los miro a todos- Hay una zona que estaba muy vigilada, era una de nuestras carpas... Arrastraban ahí a los nuestros. -Defteros contuvo la mueca, podrían estar interrogando a los sobrevivientes.
-Tenemos que contactarnos con los nuestros... -Soltó de golpe Camus, Defteros había ordenado silencio radial absoluto- Tienen que saber que estamos bien.
-¿Lo dices por el comandante Canceris-Altaris o por tu hermano?-Camus apretó los labios ante la pregunta de Defteros, su mirada era por demás aguda y suspicaz. Uno de los presentes disimuladamente apretó el puño. Sage tenia razón, para Defteros solo eran peones que podía mover a su antojó y emplearlos en su venganza contra la ONU.
Observo a Milo, este tenia los ojos cerrados y un rostro indescifrable. Era probable que fuera el que mas ciego estaba, Defteros debería de tenerlo en la palma de su mano. El Demonio del Santuario había convivido mucho tiempo con Milo, lo había entrenado primero a él. Podría haberlo engatusado a su antojo y podría ser que su amigo fuera una marioneta que solo siguiera lo ordenado por este. Ya no sabia si Milo seria capaz de huir con los mechas como una vez sugirió.
Se había vuelto el perro obediente de Defteros, como él era el de Sage.
-Antiko. -Milo abrió los ojos y observo a Defteros. -¿Que te sucede?-Su voz sonó realmente preocupada. A su ojo critico, como padre que era, sabia que algo le pasaba al chico.
-Nada, señor. -Solo son las aves trinando en mi cerebro, agrega para sus adentros. Un ruido metálico les alerta a todos, Defteros les hace señas a todos y no demoran en buscar algún lugar donde resguardarse de los ojos del enemigo.
Lo que entra, junto a los soldados cubiertos de pies a cabeza, le pone los pelos de punta a mas de uno. Era un ser cuya piel parecía curtida y agrietada por el sol, vestía un extraño atuendo y un tocado que a Milo le pareció la cabeza de algún felino. Una mano amorfa se adelanto, cinco dedos escarlata le conformaban. Le escucharon ordenar algo en una lengua que ninguno, ni por mera casualidad supo identificar. Tenia la piel roja, mas de uno llego a pensar que su piel estaba así por que se la había arrancado.
Aioria desde donde estaba podía ver a Defteros, Shaka y Milo. Aldebarán estaba junto con él, los dos habían corrido hacia la misma dirección. Camus, Ío y Regulus habían corrido hacia un extremo del lugar donde aguardaba lo que parecía ser una vieja oficina. Mu había quedado solo, muy cerca de donde estaba ese ser.
Vio que este giraba su cabeza hacia el escondite de Mu, una pared semi derrumbada era lo que mantenía al joven lejos de los ojos de cualquiera de ellos. Aioria poso sus ojos en los que estaban a su vista. Observo como Defteros dejaba su fusil en el suelo, sacando la glock con sumo cuidado de la funda. Se preparaba para correr. Ahí de cuclillas, sin duda había notado lo mismo que él. Ese ser sospechaba que algo estaba tras esa pared derrumbada.
La criatura hizo un gesto... Al momento en que uno movió un pie, Defteros abandono su lugar y corrió en otra dirección, en el proceso atinándole un par de disparos a la criatura y a aquel que estaba dispuesto a ir hacia la pared.
Cuando vio la reacción de los soldados, Aioria, entendió lo que pasaba.
Defteros se había ofrecido como carnada... Y los soldados habían picado el anzuelo. Incluso el ser se fue tras ellos, tras permanecer varios minutos quieto. Las balas del arma no le habían hecho daño.
-Fueron tras él -Escucho que murmuraba Aldebarán tras él.-van a matarlo.
-Tenemos que ayudar a Defteros. -Soltó Shaka, apenas salió de su escondite.
-Tenemos que contactar con el Poseidón-Le cortó Regulus, mientras recuperaba el fusil de Defteros, sin el peso del fusil podría correr mas rápido- El teniente se sacrifico por nosotros, no desaprovechemos la oportunidad.
-No hables como si estuviera muerto. -soltó Milo furioso. Le dolía admitirlo, pero cuando mas lo necesito Defteros estuvo parado junto a él. Como sus amigos sospechaban, podría haber segundas intenciones... Pero cuando lo llevo a la enfermería ese día, Defteros se quedo junto a él. Le dejo llorar cuanto quisiera. Fue el padre que bien sabia Milo que el hombre era. -Tenemos que ayudarlo... No esta muerto.
-Si no lo esta, lo estará pronto. -Comento Ío- No se si no lo notaron, pero esa cosa parecía que se hubiera arrancado la piel... Sospecho que sabia que Mu estaba ahí, la sospecha no es lo mismo que la certeza de atrapar al que escapa. Fue a lo seguro y ahora debemos movernos o vendrán por nosotros.
-Escuchen bien, dado que es una orden. -Regulus les miro fijamente- la prioridad aquí es hacer contacto con el Poseidón, solo tenemos las armas que cargamos y no poseemos la guía de nuestro superior directo, así que nuestra única opción es contactar con Sage.
-Tenemos que buscar un lugar seguro para hacerlo. -Comento al fin Camus, tras un largo silencio.- y luego buscar a Defteros. -Todos asienten luego de unos segundos. Mu se siente culpable, sabe que hay muy pocas posibilidades que Defteros salga con vida. De fondo, en el profundo silencio se escucho el estallido de los disparos.
Aprieta los dientes.
Admite que el soldado nunca termino de caerle bien, pero siempre fue un buen líder y un gran maestro. Realmente había sido un gran maestro, mientras entrenaban... Se sentía a gusto, como cuando su padre le explicaba alguna cosa de su trabajo. Perderlo seria mas devastador de lo que pensaba que seria. Mas aun, sospechando que se había arriesgado para protegerlo a él.
Sintió algo cálido, sus lagrimas corrían.
Lloraba por el hombre que ya no tenia su confianza.
El Defteros Alhena de ahora, no le caía bien... Pero él que conoció en "El Santuario", el hombre que lo entreno, siempre sintió que seria una persona que extrañaría cuando no estuviera.
Su perdida le dolía.
Defteros se dejo caer contra la pared. Su pierna izquierda ardía y él se sentía débil. La sangre caia sin cesar empapando su pierna. Le habían dado y solo dios sabe como es que no fue al piso tras la herida.
Sus ojos pesan, cada aliento es un esfuerzo. Comienza a notar algo, otro dolor. Esta vez al costado, en su espalda. Siente la sangre en su boca y comprende que esa humedad tibia en su espalda no es sudor. Es la sangre de su pulmón perforado.
Escucha pasos acercarse, ya han seguido el rastro de sangré. Saca algo de uno de sus bolsillos, su cuerpo esta tan débil que a duras penas puede sostenerle. Se están acercando, sonríe como solo un demonio puede hacerlo.
-Lo siento, pero es hora de volver al infierno. -La espoleta salta, tarde notan la pequeña granada en manos del moribundo hombre. Solo unos pocos atinan a intentar el escape.
Pequeña y poderosa.
Aprovechen esta ventaja, como les hemos enseñado.
Pónganse a salvo...muchachos.
Continuara.
