Hiro sonrió mientras caminaba con las manos en los bolsillos y la cabeza cabizbaja.

Había pasado una semana, y él y Go Go seguían hablándose como si nada.

Pues claro, después de esa plática, sería un pecado que no le hablara.

Se metió al pequeño callejón donde estaba su casa mientras rozaba con los dedos la rosa que se encontraba en su bolsillo.

Con cuidado entró al viejo establecimiento cafetero y depositó la rosa en la mesa más cercana, donde estaba la pelinegra leyendo algo.

Ella levantó la mirada. —¿Qué es esta mierda?—preguntó, señalando a la rosa con cara de pocos amigos. Hiro averiguó que eso era porque había interrumpido su lectura.

Hiro rió. —Un regalo que robé para ti, ¿te gusta?

La chica miró la flor y una sombra apenas divisible de una sonrisa se curvó en sus labios.

—Estaba leyendo—replicó, como para esconder su estima hacia el regalo.

Hiro sonrió y asintió débilmente. —Claro, claro, continua. No te interrumpiré más.

Después de eso, se marchó, caminando con una sonrisa de idiota en el rostro.

Leiko miró el objeto mientras la culpa la consumía por dentro.

En todos sus años con él, Hiro sólo había llegado a significar un hermano para ella, nada más. Aunque era obvio que él la consideraba como mucho, mucho más.

Suspiró, colocando un marcador en su lectura y cerrando el libro, sosteniendo en vez la dulce rosa.

La examinó con precaución y procedió a meterla en un vaso con agua mientras se sentía terrible.

¿Cómo iba a decirle que no quería ese tipo de detalles si de alguna manera le encantaba recibirlos? ¿Cómo iba a cortar las atenciones de Hiro si de alguna manera se sentía halagada por ellas? ¿Cómo iba a decirlo sin dañarlo?

Suspiró y se dejó caer de forma pesada en una silla del comedor, ¿por qué de repente le interesaba tanto Hiro y sus sentimientos?

Tal vez era porque pasó gran parte de su vida con ellos.

Tal vez era porque la rescataron cuando más ayuda necesitaba.

Tal vez era porque lo veía como alguien a quien debía proteger.

Tal vez era porque...

El tren de sus pensamientos se vio interrumpido por una puerta siendo azotada y una persona caminando fúrica a su lado.

Frunció el ceño, algo preocupada.

—¿Qué pedo contigo, Hamada?—preguntó, manteniendo su tono indiferente habitual.

El hombre se volteo a ella y rechinó los dientes, antes de pronunciar las palabras que Leiko quería nunca volver a escuchar.

—Se la llevaron... no encuentro a mi tía.

#QueBonitoEsDejarCliffhangersEnLasHistorias

¡Hola! ¿Qué les pareció el capítulo? Bastante intenso, ¿a qué no? 7w7

Bueno, eeeen fin. ¡Review Time!

Shazam: ¿Qué opinas? ¿Te gustó? ¡Gracias por leer! :D

Saory Nanimo Fazbear: ¡Me encanta tu nuevo nombre! :D Aquí está el nuevo capítulo, ¿qué opinas? :D

Eeeen fin, creo que eso es todo por hoy. ¡Los veo la próxima semana!

Besos robóticos congelados:

-Valery