Los personajes no me pertenecen a excepción de Kiriha Kurosawa, Reika Kusakabe y Sariel Rainsworth, los demás son propiedad de Nippon Ichi Software, Inc. y Broccoli.

La historia es 100% creada por mí, así que es totalmente de mi propiedad. Hecha sin fines de lucro.


-Quiero que salgamos juntos hoy -Dijo con una expresión seria en su rostro.- No quiero perder esta oportunidad.

-¿Oportunidad de qué?, Y esta noche no puedo, tengo cosas que hacer -Contestó dando vuelta su cabeza, a fin de demostrarle al pelinegro que no cedería tan fácil a su demanda.

-Pero hay una fiesta importante -Comentó, intentando demostrar interés.- Y tanto tú, como yo, deberíamos ir.

-Pero si voy no será contigo, lo siento -Comenzó, mirándolo de reojo, al tiempo que se sentaba en el sofá detrás de ella.- Prefiero evitar que algún conocido de tus padres o los míos diga algo innecesario.

-Pero, también es cierto que hemos sido amigos desde la infancia -Refutó, dejándose caer en el sofá frente a la chica, para luego suspirar.- Fácilmente podríamos desmentir los rumores que pudieran surgir, ¿no lo crees?.

-Puede que sea posible -Cerró sus ojos, y pensó un momento, al evento acudirían muchos empresarios reconocidos, tanto de japón, cómo de otros países, así como sus hijos, los herederos de sus imperios, existía la posibilidad de que.. -Imposible, no podemos ir juntos, y no discuto más.

-En ese caso.. debo recordarte que las empresas de nuestras familias han sido aliadas por mucho tiempo -Comentó, sonriendo levemente, dejándose llevar por las palabras que tenía preparadas en caso de que su prometida rechara su pedido, pensando que, seguramente, ésta por fin cedería.- Y si nos ven cada uno por su lado, y nos reconocen, creerán que la sociedad se ha roto, y eso podría no ser favorable para los que una vez pensaron en aliarse con nuestras empresas, ambos saldríamos perdiendo.

Ella lo pensó un momento, y luego continuó.

-Si vamos juntos, prefiero que durante la fiesta no estés cerca de mi, ¿queda claro? -Concretó, dirigiéndole una mirada rígida a Sariel.

-Como desees, para mí está bien -Contestó sonriendo, había logrado su cometido, no totalmente, pero le sería útil.- Entonces, nos vemos dentro de dos horas, te espero en el hall principal.

-Está bien, entonces, me voy ahora -Agregó la chica, levantándose de su asiento, para dirigirse a la puerta de salida de la sala en la que se encontraban.- Hasta luego.

-Nos vemos princesa -Dijo asintiendo con su cabeza.

Kiriha dejó la sala, y se dispuso a volver a su habitación, había aceptado a regañadientes el pedido de su prometido, sólo por su padre, pero le aterraba el pensar que quizás se encontrara con Masato en el lugar.

Pero aún no sabía si el peliazul se encontraba bien, pues no habían pasado muchas horas desde que fue a verlo gracias a la sugerencia de Ren. Decidió enviarle un mensaje de texto, preguntándole si se encontraba bien, a lo que recibió una rápida respuesta de parte del receptor, explicándole que se encontraba bastante mejor, y que estaba agradecido por su interés.

-Todavía tengo que pensar en cómo voy a ir vestida.. -Susurró, mientras caminaba, y al llegar a su puerta, unos pasos adelante, entró a la habitación, encontrando a su superior con una caja en sus manos.-¿Superior?

-Ah, Kurosawa, esta caja es para tí -Comentó, extendiéndole los brazos para acercar el objeto a su pupila.- Llegó hace algunos minutos.

-¿Eh?, ¿quién la trajo? -Preguntó al tiempo que tomaba la caja y se dirigía a su cama.

-No lo sé, golpearon la puerta y cuando la abrí sólo estaba la caja en el piso -Agregó, acercándose a la otra.- ¿Qué será?.

-Al parecer es algo grande.. -Susurró, dejando el objeto encima de su cama.

Se quedaron en silencio un momento, atrapadas por la incertidumbre, mientras la menor abría lentamente la caja que había recibido. Y al ver qué había dentro de la misma, ambas formaron una expresión de sorpresa en su rostro.

-Sariel.. -Comentó la pupila, formando una mueca de disgusto en su boca.

-¡Es hermoso! -Suspiró su superior, tomando el vestido que habían encontrado dentro de la caja.- Tiene buen gusto, pero ¿por qué te envió algo así?.

-No creo que él lo haya elegido, seguramente se lo encargó a algún estilista.- Comentó, cerrando sus ojos, para luego sentarse en la cama.- Esta noche hay un evento, y estamos invitados a ir.

-¿Evento?, ¿de qué? -Preguntó, volviendo a dejar el vestido en su caja.

-Es la inauguración de un hotel, irán muchos empresarios -

-Ah.. e ¿irás con él? -Preguntó bajando su cabeza.- De alguna forma... no me gusta su forma de ser.

-Créeme que a mi tampoco -Continuó, tomando impulso con sus manos y levantándose.- Pero.. debo hacerlo..

Reika la miró mientras la otra caminaba hacia su escritorio.

-Pero, me gustaría verte con el vestido -Sonrió divertida, señalando al mismo.

-No sé si usarlo -Ladeó su cabeza, tomando algunas hojas.- Pero, seguramente lo haré.

-Sólo no pienses en que él fue quien te lo regaló -Dijo asintiendo, para recibir una leve sonrisa de Kiriha, quien dejaba las hojas ordenadas en un rincón del escritorio.

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-Joven Hijirikawa, ¿cómo se encuentra su padre? -

-Mi padre se encuentra muy bien, y me ha pedido que le mande un saludo de su parte -

-Oh, me alegra saberlo, por favor, dígale que el saludo se ha recibido y que yo le mando otro de mi parte -

-Por supuesto, puede estar seguro de que le haré llegar sus palabras -Sonrió levemente, haciendo una reverencia, mientras quien antes hablaba se retiraba dejándolo sólo.

-Qué mala suerte Hijirikawa, siempre estás sólo -Comentó su amigo, acercándose a él, con una sonrisa burlona.

-No necesito companía, así estoy bien, ahora, déjame en paz Jinguji -Dijo en su tono serio.

El salón rebosaba de elegancia y lujo, de un color beige, con pilares de mármol del mismo color, y un piso perfectamente encerado, que reflejaba todo lo que por ahí pasaba. El lugar de la fiesta de inauguración, era el salón de fiestas del nuevo hotel de una famosa empresa hotelera, que buscaba mostrarle a sus invitados, el lujo de sus obras.

En el gran salón, gran cantidad de personas de renombre, disfrutaban de la vista hacia el mar, mientras alardeaban de sus riquezas y grandes logros.

Se le había encargado al heredero de los Hijirikawa que asistiera en lugar de su progenitor, representando al nombre de su familia, aunque, hubiera preferido quedarse en el instituto.

-Mira esa pareja, ¿quienes son? -

-No son pareja, he oido que son amigos de la infancia, él pertenece a la familia Rainsworth, de Inglaterra, y ella, es hija del actual líder de los Lobelle, del mismo país-

-Sí, pero no lleva su apellido, sino el de su madre, además, he oído que están comprometidos -

Como si de repente hubiera aparecido una atracción en la sala, quienes recién entraban al lugar llamaron la atención de varios individuos. Por su parte, Sariel sonreía sagazmente ante los comentarios que se referían a los dos como pareja, pero por la de Kiriha, eso le disgustaba, y buscaba por todas partes una razón para alejarse de su acompañante.

Vestida con un elegante atuendo azul media noche, la muchacha de ojos dorados llamaba la atención a todo quien se cruzaba por ella, mantenía en su blanco rostro una expresión de serenidad, y una leve sonrisa, a fin de ocultar su reciente molestia causada por su compañero, quien, a pesar de cumplir con sus exigencias, perecía no importarle que los catalogaran como una pareja.

Observó detenidamente a su alrededor, mientras quien la acompañaba conversaba con algunos invitados. Y a pocos pasos alejado de ella pudo percibir a un muchacho de cabello azul, con un perfecto semblante serio, y ojos color cielo; percatándose de quién se trataba, buscó rápidamente una forma de escabullirse para que no la viera cerca del pelinegro junto a ella.

"¡No!, no no no, no me puede estar pasando esto a mí... Si él se entera que somos prometidos... no.."

Caminó acelerando sus pasos hasta que perdió de vista a los dos. Pero ignoraba el hecho de que, interesado en las acciones poco normales de la chica, el tercer hijo de los Jinguji la había estado observando desde que entró al lugar.

Siguió caminando hasta que salió a los jardines contiguos al salón, para luego detenerse tras un pilar de piedra al lado del camino de piedras que salía de la sala.

-Oh, que bella vista tiene este jardín, ¿no lo crees -Comentó sonriente el hijo menor de los Jinguji, quien se encontraba del lado contrario de la columna en la que se escondía la muchacha.- Pero hace frío, ¿qué hace una señorita como tú aquí afuera?.

-Y-Yo.. hay mucha gente en el salón, estaba un poco abrumada -Su tono de voz temblaba levemente, nerviosa, la chica apretó sus puños, intentando alivianar el temblor.

-Oh, ¿es así?, pero, no está bien dejar a tu compañero sólo, ¿no te parece? -Agregó sonriendo ladinamente, sospechaba que la chica estaba ocultándose de algo, o más bien, de alguien.- ¿No será que estás intentando esconderte de Hijirikawa?.

-¡No!, es decir, esa no es la razón por la que estoy aquí -Balbuceó, llevándose las manos a sus brazos, buscando confianza en sus palabras.- Pero, ¿por qué estás aquí conmigo?.

-Hmm, sólo me llamó la atención que salieras casi corriendo del salón -Rió en voz baja, mirando hacia un costado para que ella pudiera escucharlo mejor.- Sólo pensé que quizás, tuvieras miedo de que él te viera con Rainsworth y su amistad cambiara.

-No, eso no es lo que sucede.. es qu... -Apretó los dientes antes de continuar, pero fue interrumpida.

-Aquí entre nosotros -Susurró, a lo que la chica se sorprendió, abriendo sus ojos, y tragando saliva.- ¿No será que tú estás ena...?

-¡Por favor!, ¡no le digas a Hijirikawa que vine con Sariel! -Exclamó, y luego, percibiendo lo que había hecho, dio un respingo.

-No te prometo nada, lo siento -Contestó, acomodándose el cabello.- Pero parece que si no quieres que él te vea aquí, tendrás que irte ahora.

-¿Eh? ¿por qué? -Preguntó asustada, dio un paso hacia adelante, pretendiendo ver a quien le hablaba, pero éste extendió su brazo ligeramente hacia atrás, deteniendo su paso.

-Porque, viene directo hacia aquí ahora -Susurró, tratando de no moverse y dejar al descubierto a la chica.- Nos vemos luego, ten cuidado.

"¿Por qué me está ayudando?"

-G-Gracias.. -Susurró, para luego alejarse del lugar sin ser vista.

Se dirigió de nuevo al salón, dónde esquivó la mirada de su prometido, quien disimuladamente la buscaba sin cesar.

Y cuando se encontró fuera del área de búsqueda del otro, se sentó en una mesa vacía.

-¿Kurosawa? -La voz que tanto temía escuchar, además de la de Sariel, dio un respingo al escucharlo, y dirigiendo su mirada hacia el peliazul, sonrió.

-Hijirikawa, ¿cómo estás?, ¿te sientes bien? -Preguntó evadiendo cualquier posible pregunta que necesitara una respuesta relacionada a su acompañante.

-Ah, bastante mejor, por suerte -Comenzó, sentándose frente a ella.- No sabía que tu familia tuviera una empresa.

-Ah, s-sí -"¡No!, esto puede levantar sospechas", continuó sonriendo, aún conmocionada.- Por parte de mi familia extranjera, mi padre es el encargado del grupo financiero de la familia.

-Entiendo, recuerdo haber escuchado algunos comentarios que decían que parecías ser extranjera -Dijo sin mirarla a los ojos, intentando observar lo que los rodeaba.- Pero, no creí que fuera verdad.

-Ah, en realidad nací en este país -Rió levemente.- Pero puede que sea cierto que mis rasgos no parezcan ser los de alguien de aquí.

-Pero, me dijiste que tu padre es extranjero -Continuó, conteniendo una leve duda, que lo obligaba a pensar demás.- Eso significa que el apellido "Kurosawa" es de tu familia materna, ¿y la extranjera?, ¿cuál es su apellido?.

-A-Ah.., eh -Ladeó la cabeza, intentando buscar una excusa para cambiar el tema.- Lobelle.. ¡ah! lo siento, debo hablar con alguien, nos vemos luego Hijirikawa.

Se levantó rápidamente, caminando hacia donde no pudieran verla, pues había visto a Sariel cerca de dónde estaba.

El resto del tiempo que le quedaba en la fiesta evitó ser vista, tanto por Masato, como por Sariel, para, al final, irse con éste último.

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-¡Kurosawa! -Exclamó su superior, viéndola cruzar la puerta de su habitación.- ¡Ayúdame!

-¿Eh? ¿qué sucede? -Preguntó dejándose caer en el sofá.- Estoy cansada..

-Me llamaron porque uno de nuestros Idols se enfermó y no pudo ir a una fiesta -Comentó, conmocionada.- Y me pidieron que fuera contigo a hacer un mini show.

-¿Eh?, pero es muy tarde -Contestó, frunciendo el ceño.

-¡Pero...!, ¡por favor! -Exclamó, tomándole las manos a su pupila.- Será bueno para tu reputación.

-Lo que digas.. pero no iré -Balbuceó soltando sus manos del agarre de su superior.

-¡¿Ehh?!, entonces... -Exclamó y luego susurró.- Tendré que insinuarle a tu amado Hijirikawa que te gusta hasta que se de cuenta, ¡y sabes que puedo hacerlo!.

-No lo harías -Contestó, sorprendida.- ¿Verdad?.

-¿Quieres comprobarlo? -Preguntó arqueando una ceja y sonriendo.- Pue..

-¡Está bien!, voy -Se levantó de su cama, rápidamente.

-Bien, entonces vamos, nos queda poco tiempo -Comentó, y luego de algunos minutos salieron de su habitación hacia la salida del lugar.

Pero en dónde se encontraba Masato, las cosas no iban bien.

Había llegado un poco después que Kiriha, y al entrar a su habitación, lo esperaba Ren con una sonrisa en su rostro.

-Ah, Hijirikawa, tengo algo que decirte -Dijo sonriente.

"Lo siento pequeña Kurosawa"

-Lo que tengas que decir dilo rápido, tengo cosas que hacer -Contestó cortante el peliazul.

-Si, sí, la cosa es que.. -Comenzó sentándose en un sillón.- Hoy vi a la pequeña Kurosawa en la fiesta.

-Si, ¿y? -

-Al parecer tu también, pero, ¿sabías que fue acompañada? -Preguntó aún sonriendo, intentando comprobar sospechas que tenía con respecto a su amigo.

El otro dio un leve respingo, pero al encontrarse dándole la espalda a Ren, pudo ocultarlo.

-Parece ser que era su prometido, todos hablaban de ellos en el lugar, ¿no lo escuchaste tú también? -Preguntó haciendo énfasis en la palabra "prometido".

El peliazul se mantuvo en silencio, mientras recordaba las palabras de la gente, y de la misma Kiriha.

"Él pertenece a la familia Rainsworth, y ella, es hija del actual líder de los Lobelle."

"Por parte de mi familia extranjera". "Lobelle.."

-Su apellido paterno es Lobelle -Rió levemente, y se acomodó en su lugar.- ¿Lo sabías?, investigué un poco, y parece que no falta mucho para que formalicen el compromiso, y, posteriormente...

Ambos se mantuvieron en silencio, hasta que el pelinaranja continuó.

-Se casen -

Masato, aturdido, salió sin decir palabra, y con una expresión inmutable en su rostro, sin demostrar ninguna emoción. Pero Ren sabía que había logrado mover algo dentro de él.

Caminó, en dirección a la habitación de Kiriha, sin darse cuenta de lo que hacía, afligido internamente, temía perder su companía, alguien con quien disfrutar sus momentos libres, alguien que le daba alegría, alguien que no eran sus compañeros de grupo, ni la misma Haruka, a quien amaba. Sino alguien que logró acercarse a él además de ellos, y si perdía su companía, lo haría infeliz.

Por eso debía preguntarle, confirmar si las palabras que anteriormente le dijo su compañero eran fiables.

-¡Ah!, mi móvil, espérame en la entrada, ya vuelvo -Dijo, al tiempo que corría, alejándose de su pupila.

-Superior Kusakabe -Dijo el peliazul, acercándose a ella.- ¿Kiriha se encuentra en su habitación?.

-Ah, no, ahora tenemos un evento, y tenemos que irnos -Respondió, cediendo el paso.- Pero si quieres hablar con ella te diré cuando esté libre.

-Ah.. está bien, gracias -

-De nada, ¡hasta luego! -

Ambos regresaron a su dormitorios, y luego de tomar su móvil, la superior volvió con Kiriha, y salieron a su destino.

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-¡Estoy tan cansada! -Comentó, entrando al hall principal del Master's Course

-Imagínate yo, que estuve en dos fiestas -Susurró la menor, caminando en dirección contraria.

-¿A dónde vas? -

-Iré a caminar, ya perdí el sueño -Contestó saludando con su mano a quien deja atrás.- Vuelvo en un rato.

-¡Pero es muy tarde! -Exclamó, pero fue ignorada.- Entonces... le diré a Hijirikawa que vaya a hablar contigo.

-¿Hola? -

-Hijirikawa, soy la superior de Kurosawa -Contestó, caminando a su habitación.- Sé que es muy tarde, pero, si es muy urgente puedo decirte dónde está ella para que vayas a verla.

-Ah, gracias -

-Posiblemente esté en el jardín escondido -

-¿El jardín?, está bien -

-Eso era todo, bye bye~ - Dijo, para acto seguido colgar la llamada.

El peliazul salió de su habitación apresurado, ansiando encontrarla, preguntarle todas esas cosas que lo perturbaban, las cuales no le dejaron dormir desde que lo había escuchado.

Repasó una y otra vez sus preguntas, palabras, todo lo que le diría, no quería perderla, eso lo preocupaba.

Se sentía inquieto, y, a la vez, afligido, podría decirse que hasta triste.

Pero, ¿por qué?, era su amiga, una preciada amiga. Quien comenzó a ocupar su mente gran parte del tiempo.

Se detuvo bruscamente a mitad del camino, y se preguntó por qué hacía todo eso, por qué lo preocupaba tanto, a tal punto de querer confirmar de su boca que era cierto lo que decían.

"Si amas a alguien, lucha por esa persona"

Pero amar... él sólo tenía ese tipo de sentimientos hacia... ¿Nanami?.

"No falta mucho para que formalicen el compromiso y posteriormente..."

"¡No!. ¡De ninguna manera!"

Apresuró sus pasos hacia el jardín, decidido a decirle lo que pensaba, lo que sentía, y sentiría si la alejaban de él. Lo tenía claro, como el agua que fluye incesante, pura, e indomable; no importa cómo, le diría lo que tenía en su corazón, le abriría las puertas a ella.

Suspiró profundamente deteniendo su paso antes de ingresar al jardín. Luego abrió los portones, con la decisión reflejada en su inmutable serio rostro.

Y al caminar algunos pasos hacia adelante la encontró...