Disclaimer: La idea original de Harry Potter, así como sus personajes son propiedad de J.K. Rowling.
EL OCASO DE LOS DIOSES
...
Summary: No fue sino hasta ese momento que comprendieron lo que estaba pasando; precisamente cuando el mundo se desmoronaba frente a unos ojos que ya no podían ver. – Hermione...- susurró una voz rota. – Nada es para siempre- dijo ella como si le hablara a un extraño y eso rompió su corazón un poco más. ¿Cómo llegaron a ese punto? AU EWE
[Capítulo 8: Eléboro]
...
"Nadie me dio de comer,
nadie me dio de beber.
Contemplé el más hondo de los abismos
hasta que vi las runas.
Con un grito de rabia las agarré,
y después caí desvanecido."
- (Las palabras del Altísimo: Hávamál)
…
…Flashback…
La mujer contuvo su respiración esperando no ser encontrada.
Los pasos de sus atacantes resonaron sobre su cabeza y pudo escuchar la respiración de cada uno de ellos, la estaban buscando y destrozarían el lugar si era necesario.
Estaba perdida…
- Dov'è la strega?- preguntó una voz masculina llena de desprecio.
- Hanno detto che era qui- le respondió otro en el mismo idioma, era italiano.
- Non possiamo lasciare che la fuga!- bramó un tercero.
La mujer entendía perfectamente lo que decían y supo que no tenía opción, debía salir de su escondite y tratar de enfrentarlos.
- Signori, penso che dovrò arrestarli per il trasferimento- dijo una nueva voz con sorprendente calma.
- Non sarebbe dovuto venire, Auror- fue la única respuesta antes de que una ráfaga de hechizos fuera intercambiada por todos los presentes.
Luego sólo hubo silencio y la mujer no supo qué había pasado, ¿debía salir a averiguarlo?
Pero no tuvo que tomar la decisión pues la puerta falsa de su escondite fue removida y tuvo que levantar el cuchillo que llevaba en sus manos para defenderse de lo que viniera.
- Tranquila señora Zabini, vengo a ayudarla- le dijo un hombre de acento italiano pero amable gesto.
Pansy lo miró con sus ojos repletos de incertidumbre, a esas alturas ya no sabía en quién confiar y sin su varita, se sentía totalmente indefensa.
- ¡Aléjate!- fue lo único que pudo decir dejando que su instinto la dominara.
El presunto auror, soltó un sonoro suspiro.
- Solo che questa mancava- murmuró antes de mirarla nuevamente- Señora Zabini, sé que está asustada pero realmente vengo a sacarla del país- explicó- Como acto de buena fe, le traje esto- dijo sacando una varita de su túnica.
La mujer miró la varita y dejó el cuchillo para tomarla con desesperación, de inmediato sintió una cálida sensación de aceptación pese a que esa no fuera su varita.
- ¿Quién es usted?- cuestionó sin perder su pose defensiva.
- Un amigo- respondió el hombre levantando sus manos en señal de paz.
- Yo no tengo amigos- replicó recordando cuántos puentes había quemado al decidir irse a Italia con Blaise. ¡Qué tonta había sido!
El hombre le dedicó una coqueta sonrisa como sólo los italianos sabían hacer.
- Se sorprendería entonces- declaró- No tenemos mucho tiempo antes de que otros assassini vengan, así que necesito que confíe en mí- pidió mirando a la mujer a los ojos.
- No- negó con desconfianza- Me dirás quién eres y quién te envía, de otro modo no iré contigo a ningún lado- soltó negándose a dejarse engañar, ya una vez había pasado y no permitiría una segunda.
- Mi nombre es André Colucci, soy un auror del Ministerio Italiano- se presentó rápidamente.
- El Ministerio Italiano se somete a la voluntad de los Zabini y sus aliados, jamás intervendrían- reclamó conociendo de sobra la política del país.
El otro simplemente soltó una risita, parecía divertido con el interrogatorio de la mujer.
- Digamos que pertenezco a una rama especial- explicó sin darle más detalles.
- ¿Una que no responde ni siquiera al Ministro de Magia?- inquirió la otra aún suspicaz.
- Eso es algo que no necesitas saber- escucharon el ruido de unos pasos subiendo las escaleras del vestíbulo- Tenemos que irnos, Milán no es seguro- urgió ofreciéndole la mano.
Ella frunció el ceño pero decidió que no tenía nada que perder, todo lo importante ya se lo habían arrebatado así que tomó la mano y sintió cómo desaparecían en el acto.
- Addio amore- musitó para sus adentros, no se lo decía a Blaise sino a la mejor parte de ella que dejó sepultada en ese país.
…Fin del Flashback…
- Asegúrate de conseguir la poción- dijo un niño de cabellera rubio platinada.
- Como digas Hyperion- respondió el niño pelinegro con una pose marcial pero en clara burla.
- Muy gracioso Severus- contraatacó el otro arrugando su nariz ante la mención de su segundo nombre.
- Conseguiré lo necesario, no te preocupes. Pero hasta entonces procura pasarla bien con tus padres- sonrió el joven león con la inocencia propia de su edad.
- Te desearía lo mismo, pero si tu prima la banshee le dice a todos sobre nuestra amistad…- dejó que la implicación flotara en el aire.
Albus suspiró entre divertido y resignado, la verdad no creía que su amistad con Scorpius fuese a causar un desastre familiar, especialmente con sus padres; tal vez su tío Ron tuviera un ataque pero seguro se le pasaría en unos días, pero nada más. La cosa era que el rubio no lo veía de esa manera y se ponía nervioso sin razón aparente, eso le causaba gracia pero a la vez comprendía que su apellido le había traído varias repercusiones desde que entraron al colegio.
- Pase lo que pase, nada cambiará- le dijo ofreciéndole su mano.
- Hasta el año entrante- respondió el otro tomando la mano ofrecida para estrecharla con agradecimiento.
Ambos menores se sonrieron y tomaron caminos opuestos pues, mientras Scorpius tomaría el tren, Albus se iría por la red flú a petición expresa de su padre así como todos sus primos.
Cuando el niño llegó a la estatua de la gárgola y pronunció la contraseña para subir al despacho de la directora, el resto de sus primos ya iban desapareciendo uno a uno por la chimenea.
- Ya era hora hermanito, tú sigues- le sonrió James con despreocupación, su carácter siempre contrastaba con el de su padre y el de él mismo pero eso le gustaba pues era quien lo defendía y alentaba cada vez que lo necesitaba. El carácter de James era más parecido al de su madre cuando no estaba estresada, por más que la adulta siempre procurara negarlo se le notaba orgullosa de ello.
- ¡Residencia Potter, Valle Godric!- pronunció el aludido lanzando los polvos mágicos como quien lo ha hecho muchas veces.
En un par de minutos aterrizó en una familiar chimenea.
- ¡Albus!- chilló una niña corriendo para abrazar a su hermano.
- Hola Lily- la saludó el otro terminando de salir de la chimenea para que su hermano pudiera aterrizar.
- ¡James!- saltó la pequeña soltando al pelinegro para abrazar a su otro hermano quien apareció segundos después, se veía inmensamente feliz de verlos.
- Pequeña torbellino, ¿cómo te has portado en nuestra ausencia?- rio el pelinegro de ojos marrones.
- ¡Muy bien! Los extrañé mucho- respondió la otra con su enorme sonrisa.
- Lily, amor, deja que tus hermanos terminen de llegar- indicó una nueva voz.
- ¡Hola mamá!- la saludaron sus hijos alegres de verla aunque algo en los ojos marrones de la mujer los extrañó.
- Dejen sus baúles y pónganse cómodos, la comida estará lista en una hora- les dijo besando la frente de ambos con cariño.
Albus frunció su ceño, algo en su madre definitivamente se sentía diferente pero no lograba identificar el qué.
En ese momento, la chimenea volvió a encenderse en llamas mostrando una conocida cara.
- Hermione, qué bueno que te encuentro- saludó la inconfundible voz de su joven asistente.
- Cath, espero que tu llamada sea solamente para saludar a mis hijos…- le advirtió la castaña con gesto severo.
- En realidad…
- No- negó la mujer interrumpiendo a la otra- Tomé mi periodo vacacional con el claro mensaje de no ser molestada- declaró sorprendiendo a sus dos hijos mayores, su madre únicamente tomaba libres los días festivos y su cumpleaños pues le encantaba su trabajo.
- Lo sé pero esto es importante, el caso Crowley ha tomado un giro inesperado…- siguió la otra.
- Dáselo a alguien más, no pienso involucrarme en más casos hasta el año entrante- respondió.
- Muy bien, nos vemos entonces- con eso la chimenea se apagó.
Albus miró a su madre sintiéndose mal al pensar que con ella en casa sería más complicado entrar a su laboratorio y tomar la poción que necesitaba.
Hermione inspiró profundamente y miró a sus hijos.
- Su padre llegará a casa más tarde, ha estado algo ocupado- les informó con cierto pesar.
- ¿Eso significa que puedo salir a volar un rato?- preguntó James con naturalidad.
- Lleva a tus hermanos, Albus querrá practicar para sus clases y seguramente a Lily le encantará que la lleves a volar un poco en tu escoba- accedió para sorpresa de todos, a su madre jamás le había agradado la idea de que volaran por diversión.
Los menores se dirigieron a su patio trasero donde tenían el espacio suficiente y las protecciones adecuadas como para volar libremente.
Pronto comenzaría a nevar.
…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…
Harry caminó rumbo a la oficina de su esposa, necesitaba hablarle de un asunto legal que comenzaba a provocarle un serio dolor de cabeza. A medio camino, recordó que la mujer había tomado su periodo vacacional por el regreso de sus hijos a casa, aun así siguió adelante.
- Señor Potter, buenas noches su esposa…
- Lo sé, pero necesito realizar un trámite importante. ¿Dónde puedo encontrar a Charles Peasegood?- preguntó amablemente a Catherine.
- Él no está aquí, solamente viene en el horario de la señora Potter- respondió la otra- Pero lo puedo redirigir con la señora Baris o quizás yo pueda ayudarlo- ofreció.
- Necesito reprogramar varios juicios, últimamente no he tenido tiempo de revisar algunas declaraciones y no quiero que pasen al estrado sin la documentación avalada por los aurores, mucho menos si el Ministerio pierde el caso- explicó cansinamente.
- Yo me encargo señor Potter, los reprogramaré para enero con las derogaciones correspondientes- asintió la mujer.
- Muchas gracias Cath, me has salvado- se despidió el hombre regresando a su oficina con un peso menos- Teddy- dijo al ver a su ahijado acomodado en la silla de visitantes.
- Quiero ayudar con el caso de los Pilares- inició con seriedad.
- Lo sé, pero todavía no estás listo para involucrarte en esto- le respondió imaginando que su ahijado estaba comenzando a desesperarse ante la falta de resultados en torno a ese peligroso grupo.
- Todos repiten lo mismo, pero estoy listo. ¿Cuándo me dejarás participar en un caso de verdad?- le reclamó el joven perdiendo su usual buen humor.
Ese reclamo logró alterar a Harry quien estaba realmente estresado precisamente por el caso.
- Diría que cuando te conviertas en auror por derecho propio, pero por tu actitud te diré que cuando madures- le respondió el adulto con dureza, el joven debía aprender que no todo en la vida era fácil.
Esa respuesta no les gustó nada al adolescente.
- Soy lo suficientemente maduro para ser un auror y te pido formalmente que me involucres…
- No- lo cortó el otro.
- No puedes negarme esto, me afecta tanto como a cualquiera. Sabes que soy un excelente interno y merezco que lo reconozcas…
- El que seas excelente no quiere decir que puedes saltarte parte del proceso…
- ¿Qué parte del proceso me he saltado? Me gradué de Hogwarts y estoy en la etapa final del entrenamiento para aurores- declaró.
- Exacto, sigues en entrenamiento por lo cual no puedes involucrarte tanto como un auror lo haría…
- ¡Tengo la capacidad de hacerlo y lo sabes! ¡Deja de sobreprotegerme!- gritó alterándose al tiempo que su cabello se erizaba.
- Mientras yo sea tu superior, me obedecerás- dijo Harry mirando al chico fijamente, también estaba comenzando a enojarse- Y tengo todo el derecho de preocuparme por ti porque soy tu…
- ¡No eres mi padre y nunca lo serás! ¡Mi padre es Remus John Lupin!- soltó el otro sin pensar en sus palabras.
La Oficina de Aurores se quedó en silencio al escuchar ese último grito que resonó por todo el lugar.
Harry miró a su ahijado con el dolor impreso en sus ojos claros, nunca había sido su intención tomar el lugar de Remus pero siempre vio a Teddy como a un hijo…y le dolió escuchar que el joven tenía muy claro que no lo era.
- Harry…- el joven se percató de su error demasiado tarde, el daño estaba hecho.
- Seamus- llamó el ojiverde sabiendo que el aludido lo escucharía pues todo estaba en silencio, sin decepcionarlo el irlandés se asomó por la puerta entreabierta de su oficina.
- ¿Jefe?- preguntó sin atreverse a mirar al joven peliazul.
- En tu amplia experiencia como auror, ¿qué opinas del desempeño del interno Lupin?- preguntó con formalidad.
Seamus entró a la oficina irguiéndose cuan alto era, siguió mirando únicamente a su amigo y antiguo compañero de Casa, podía ser despistado para pociones pero a esas alturas era un auror veterano.
- El interno Lupin ha demostrado ser capaz de asumir mayores responsabilidades, sus calificaciones son excelentes y su destreza como duelista muestra alto potencial- informó con seriedad.
- Todo teórico y potencial ¿eh?- meditó para sí mismo- ¿Le confiarías tu vida?- preguntó mirando a su amigo sin titubeos, esa pregunta era crucial entre los aurores pues en el curso de su trabajo ponían sus vidas en peligro.
El metamorfomago miró a los dos aurores sorprendido por la pregunta de su padrino, qué era lo que pretendía con esa pregunta.
- Sí- respondió Seamus finalmente y ese fue el catalizador para lo que Harry diría a continuación.
- De acuerdo, lleva al interno Lupin como tu compañero en la siguiente ronda al Callejón Knockturn, ve que aprenda del mejor- ordenó.
- Como digas jefe- sonrió el otro mucho más relajado.
- ¿Harry?- el joven peliazul lo llamó pero el aludido no le hizo caso y salió de la oficina un poco antes de la hora usual.
Harry llegó a su casa con un aire cansado y melancólico, pero sonrió al encontrar a su esposa sentada en un sillón mirando atentamente la escena que pasaba al otro lado del ventanal, a su lado estaba una taza de té medio vacía.
- Llegas temprano- le dijo ella sin voltear a verlo.
- Tuve una pequeña discusión con Teddy- confesó desplomándose en otro sillón.
Entonces Hermione lo miró con sus ojos marrones llenos de preocupación.
- ¿Todo bien? ¿Qué sucedió?
- Estaba estresado, nos encontramos y me exigió que lo involucrara más en las misiones del Departamento- comenzó a relatar- Pero tú sabes que no puedo hacer eso porque aún es un interno y así se lo dije…mencionó el caso de los Pilares y me negué a que participara; entonces discutimos y me gritó que no tenía el derecho de sobreprotegerlo porque no soy su padre…- relató con semblante cada vez más triste.
- Oh Harry…
- Tiene razón Hermione, no soy su padre- la interrumpió pasando sus manos por su obscura cabellera- No soy Remus y nunca lo seré, pero tú sabes mejor que nadie cuánto lo quiero y sus palabras fueron como un golpe en la cara…- agregó mirando al piso.
La mujer se levantó del sillón para sentarse junto a su esposo y abrazarlo.
- Lo sé amor, no lo podrías querer más si fuera nuestro- lo consoló sabiendo que esa pelea era inevitable- A veces, cuando nos enfadamos, somos capaces de decir atrocidades, especialmente a aquellos que más nos quieren pero luego nos arrepentimos y es cuando se vuelve tan importante saber pedir perdón- explicó con sabiduría, con el tiempo su templanza había aumentado.
Harry miró a su esposa a los ojos y derramó una solitaria lágrima.
- Fui un tonto cuando éramos jóvenes, ¿cuántas veces te lastimé sin pensarlo?- le preguntó usando su mano para acariciar la mejilla de la mujer.
Ella le sonrió con dulzura.
- No más de las veces que yo lo hice- confesó sintiendo cómo sus ojos también se humedecían- Pero sabes que Teddy te adora y estoy segura que no fue su intención lastimarte- agregó regresando al tema central.
Harry soltó un suspiro y miró a sus tres hijos por la ventana.
- Algunas veces no puedo evitar preguntarme si Remus tomó la decisión correcta- susurró- Si hizo bien en nombrarme padrino de su hijo. ¿Qué hubiera pasado si no hubiera muerto? ¿Si él y Tonks hubieran podido criar a Teddy? ¿Cómo hubieran sido las cosas? ¿Teddy sería más feliz?
- Remus y Tonks tomaron la decisión correcta, eres un excelente padrino y un padre maravilloso; no te atormentes pensando en los hubiera porque el pasado no puede cambiarse- le dijo ella mirándolo a los ojos para enfatizar su sinceridad.
- Dime que todo va a estar bien- le pidió el hombre notándose agotado tanto emocional como físicamente.
La castaña se quedó callada durante unos segundos, hasta que finalmente encontró su voz en las profundidades de su alma.
- Todo estará bien amor- le dijo ella con toda la sinceridad de la que fue capaz.
Harry la abrazó con fuerza sintiendo que, si ella lo decía, todo estaría realmente bien.
- Te amo- declaró.
…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…
Albus caminó con el mayor sigilo posible hacia la planta baja de su casa, en ese punto podía decir que iba a la cocina por un vaso de agua si llegaba a ser descubierto.
Se dirigió a la puerta del sótano, misma que estaba estrictamente prohibida para ellos y que generalmente estaba cerrada pero que su hermano James había descubierto cómo desbloquear hace un par de años.
Entró al laboratorio de sus padres sin problemas, orgulloso de haber burlado la seguridad de los adultos con la ayuda de su hermano.
Adentro había calderos, frascos llenos de ingredientes para pociones, viales multicolores y libros variados; en los estantes había algunos nombres grabados y bendijo la organización de su madre pues le sería fácil encontrar lo que buscaba.
'Poción reabastecedora de sangre'
'Poción revitalizante'
'Poción instantánea de energía'
'Poción de invisibilidad'
Leyó dando finalmente con la que quería, así que estiró su mano para tomar el vial indicado cuando escuchó el ruido de la puerta al abrirse.
- ¿Albus?- la voz somnolienta de su padre lo hizo voltear a verlo, había sido descubierto- ¿Qué haces aquí?- preguntó el mayor levantando su varita para iluminar el lugar.
- ¿Soy sonámbulo?- el gesto de su padre le indicó al otro que esa mentira era débil.
Harry se acercó a su hijo tomando el vial en cuestión para examinarlo.
- Poción de invisibilidad- leyó- ¿Qué pretendías hacer con esto?- lo cuestionó con seriedad.
- Visitar Hogsmeade con los demás chicos- mintió usando la primera excusa que llegó a su mente.
El auror soltó un suspiro estirando su mano para tomar una poción para dormir, luego miró a su hijo nuevamente. Le daba gracias a Merlín porque Albus no tuviera la misma habilidad que James para mentir, eso lo había heredado también de él al igual que el resto de su físico al parecer.
- Escucha Albus, quiero que seas sincero conmigo, estos no son tiempos para mentir si involucras pociones de este tipo- le pidió.
El menor suspiró con resignación tal como hacía Hermione cuando no podía salirse con la suya.
- Antes que nada debes prometerme que no te importan los prejuicios de la familia…
- ¿Cuáles prejuicios? Nosotros no tenemos prejuicios- negó al instante.
- Entonces no te importará saber que mi mejor amigo es Scorpius Malfoy- declaró como si nada.
Harry elevó sus cejas con sorpresa, asimiló la información y luego soltó una carcajada.
- ¿Quién lo diría?- dijo tratando de contener su risa- El hijo del hurón y el mío convirtiéndose en mejores amigos, bueno, si lo consideras un amigo entonces el niño tendrá algunas cualidades- sonrió- Aunque si me dices que planeabas robarles a tus propios padres por consejo suyo, no estoy seguro de qué tan buena influencia sea el pequeño Malfoy- comentó con más seriedad.
- Él no me pidió que robada nada, yo me ofrecí- defendió- Scorpius sospecha que su padre trae algo entre manos, pero no puede averiguarlo sin ayuda- explicó rogando porque su padre no fuera a divulgar esa información.
- ¿Quiere espiar a su padre?- preguntó el otro con cierta incredulidad, no creía que el niño fuera capaz de urdir cosas a espaldas de su padre. Al parecer el hijo de Malfoy era muy diferente a su padre cuando niño quien idolatraba a Lucius y nunca hubiera sido capaz de una cosa semejante.
Si el niño realmente estaba dispuesto a eso, podría ser beneficioso para su investigación…
- Quiere proteger a su familia- corrigió el otro- No le gustaría que su apellido volviera a caer en la desgracia porque dice que su abuela no lo soportaría- agregó empáticamente, en la escuela muchos otros niños lo molestaban acusando a su padre de mortífago.
El adulto consideró entonces el ayudarlo, si el pequeño Malfoy tenía esa mentalidad entonces al menos su padre lo estaba educando mejor de lo que a él mismo lo educaron.
- ¿En verdad quieres ayudarlo?- preguntó mirando a su hijo con seriedad.
- Sí- respondió el otro.
- Entonces tengo algo mucho mejor que una poción de invisibilidad- sonrió- Mi Capa- declaró con orgullo.
- ¿Me dejarás prestarle tu Capa a Scorpius?- preguntó el otro sorprendido.
- Siempre y cuando la devuelva- condicionó con una sonrisa, después de todo esa capa era una de sus más preciadas posesiones y no porque fuera una Reliquia sino porque le había pertenecido a su padre.
- ¡Gracias papá!- exclamó el otro abrazando a su padre.
- Shh, baja la voz o tu madre se despertará- rio el otro.
Ambos Potter rieron divertidos pues nada era mejor que un buen complot para unir a la familia.
…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…
Scorpius,
Mi padre me sorprendió tratando de robar la poción de su laboratorio…pero no te preocupes, le expliqué la situación (tuve que hacerlo, disculpa) y se mostró bastante comprensivo.
¡Te presta su Capa! La condición claro es que la devuelvas lo más rápido posible porque la utiliza para su trabajo.
Si descubres algo sobre tu papá, no lo envíes por carta porque sería arriesgado; además, no estoy seguro si quieras que mi papá se entere, es un auror después de todo; ya me contarás todo en Hogwarts.
Suerte,
Albus P.
El rubio terminó de leer la misiva y la lanzó al fuego de su chimenea, luego desenvolvió el paquete que venía con ella admirando la larga capa de extraños diseños. Se la puso para hacer una prueba descubriendo que era sorprendente pues la mitad de su cuerpo desapareció bajo su resguardo.
- Scorpius- la voz de su madre lo alarmó, por lo que se apresuró a esconder la capa justo cuando la mujer entraba a su cuarto.
- Buen día mamá- la saludó inocentemente.
- Buen día cariño, ¿qué haces en cama todavía? Es hora del desayuno- le sonrió ella besando la frente de su único hijo con ternura.
- Bajo enseguida- dijo el rubio.
Astoria asintió con suavidad para luego salir de la habitación con su andar elegante de siempre, para Scorpius su madre era una princesa de cuento pues la creía la mujer más guapa del mundo, la más refinada y la más elegante; por eso la adoraba y haría lo que fuera para protegerla.
Minutos después, el niño se encontró sentando en la mesa junto a su familia, su padre acomodado en una de las cabeceras con su madre a la izquierda y él mismo a la derecha; en la otra cabecera estaba su abuelo con su abuela a la izquierda pero un lugar vacío a su derecha.
Estaban un tanto separados pero no lo suficiente como para no poder conversar, la cuestión era que su abuelo no terminaba de aceptar que su hijo fuera la cabeza de la familia Malfoy y no él.
- ¿Vas a intentar entrar al equipo de Quidditch, Scorpius?- le preguntó Lucius con su fría actitud de siempre.
El infante lo miró con algo de aprensión, no era especialmente bueno para volar y no creía que ese deporte le llamara mucho la atención.
- Scorpius aún va en primer año así que no puede hacer las pruebas, además solamente lo hará si así lo quiere- intervino Draco tomando un poco de su té como si nada.
El mayor miró a su hijo con una mueca.
- Deberías inculcarle más ambición a tu hijo, no querrás que termine siendo un mago mediocre ¿o sí?- replicó el otro hombre de cabellera rubia platinada peinada en una coleta estilo medieval.
Draco se tensó, esa era claramente una indirecta para él mismo.
- De hecho, me gustaría entrar al Club de Duelo- comentó el niño en un intento de desviar la atención y evitar una discusión.
- Eso me parece espléndido- le sonrió su abuela también queriendo evitar una confrontación entre su esposo y su hijo- Personalmente yo pertenecí al Club de Encantamientos y tu madre…
- Talvez debiste tomar ese consejo tú mismo o haber engendrado a un heredero mucho más digno de tu estirpe ¿no padre?- espetó Draco pasando por alto las palabras de su hijo y de su madre.
- Nunca pensé que el heredero que ya tenía fuera a resultar como tú- escupió el otro con frialdad en sus ojos claros- Por eso, no deberías cometer los mismos errores que yo, no debes ser tan suave con tu propio heredero- dijo mirando a su nieto de reojo.
- ¿Suave? ¿Piensas que tú fuiste suave conmigo?
- Claramente no te inculqué el suficiente respeto por tu padre- replicó.
- El respeto es algo que se gana, no algo que debas forzar en los demás- declaró- No te atrevas a meterte en cómo educo a mi hijo, yo estaré orgulloso de él haga lo que haga- agregó Draco a lo que Scorpius sintió una oleada de respeto hacia su propio padre.
- ¿De verdad? ¿Aun cuando es amigo de uno de los hijos de Potter? El hombre que provocó nuestra ruina, mi encarcelamiento y el dolor de tu madre- inquirió Lucius con malicia a lo que su nieto palideció al instante, entonces su abuelo tenía informantes en el colegio.
Draco miró a su hijo en busca de una confirmación, cuando vio su semblante asustado supo que era verdad y suspiró.
- Nadie más que nosotros mismos provocamos la ruina del apellido Malfoy- dijo el otro con arrepentimiento- Astoria y yo hemos educado a nuestro hijo para que sepa escoger bien a sus amistades y no lo juzgaremos ahora- ante eso, su esposa lo tomó de la mano por encima de la mesa en clara señal de apoyo.
Si su hijo era amigo de un Potter, que así fuera; quizás eso sería bueno para la familia.
Lucius hizo un gesto de indignación ante el comportamiento de su único heredero, de su único hijo y del que fuera su orgullo.
- ¡Yo no te eduqué para que arrastraras nuestro nombre por los suelos!- exclamó.
- Cierto, eso lo hiciste tú solo padre- le dijo el otro- Si hubieras sido diferente quizás mi infancia no sería una serie de malos recuerdos- agregó levantándose de la mesa sin terminar su desayuno.
Narcisa lo miró irse con culpa en su corazón y le dirigió una severa mirada a su esposo.
- Después de todo lo que vivimos, esperaba que hubieras aprendido algo Lucius- lo reprendió con dureza.
El rubio no respondió y siguió con su desayuno como si nada.
- Hijo, acompáñame al jardín- propuso Astoria tratando de no involucrar a su pequeño en esas discusiones, los problemas de los Malfoy siempre habían estado presentes pero amaba a Draco y aceptaba a su familia tal cual era, por eso se casó con él y accedió a vivir en esa casa.
Cuando sus padres se enteraron de su compromiso, casi la desheredaron aludiendo que esa familia no era confiable, que eran parias de la sociedad y que nada bueno le traería el joven Malfoy. Sin embargo, le dio un hijo al que adoraba con todo su ser y no se arrepentía de haberse convertido en una de ellos.
- Prefiero ir a mi cuarto, con permiso- negó el menor saliendo del comedor sin más.
Scorpius sabía que su padre iría a encerrarse en su estudio así que debía darse prisa. Tomó la capa de invisibilidad para desvanecerse y caminar hacia el estudio en cuestión pero lo encontró completamente cerrado.
Bufó molesto pero decidido a esperar su oportunidad, su madre no lo buscaría hasta en una hora como mínimo así que podía quedarse ahí un poco más.
No contó los minutos que estuvo esperando pero finalmente la puerta se abrió para dejar salir a su padre y él aprovechó para escurrirse rápidamente en el lugar antes de que se cerrara de nuevo.
El chico esperó unos segundos más por si su padre decidía regresar pero no pasó nada y se quitó la capa.
- Al fin- murmuró triunfante.
El despacho de su progenitor era sobrio pero elegante, repleto de estanterías con libros de toda clase aunque de consulta rápida pues la biblioteca de su mansión era mucho más basta. Había un enorme escritorio repleto de cajones, encima había muchos papeles de apariencia importante y dos cuadros con fotografías mágicas.
Una foto mostraba a sus abuelos con su padre cuando éste era un niño, se les veía demasiado serios y formales pero impecables en su pose; la otra foto era de sus padres y él mismo tomada días antes de entrar a Hogwarts, los tres se veían sonrientes. Por un instante, imaginó cómo debió ser la infancia de su padre y sintió pena por él, no debió haber sido fácil.
Revisó los papeles del escritorio encontrando cuentas, títulos de propiedades, movimientos bancarios, notificaciones del Ministerio, entre otras cosas poco útiles para su investigación.
Comenzó a abrir los cajones uno por uno, había desde plumas hasta algunas monedas, una carta de aceptación a Hogwarts que debía ser la que recibió su padre, algunos sellos para lacrado y un pañuelo con las iniciales A.G. bordadas en una esquina.
El niño empezó a creer que no encontraría nada que corroborara sus sospechas, tal vez se había equivocado y su padre realmente no tramaba nada, simplemente era un hombre que había tenido una mala infancia y una errada juventud.
Arregló el escritorio y examinó algunos tomos del librero, ninguno era de magia negra o al menos ninguno que estuviera a la vista, todos era sobre temas aburridos y algunos eran novelas clásicas.
Solamente uno de esos tomos le pareció peculiar, como si estuviera fuera de lugar. Se estiró para sacar el pesado libro de Runas Antiguas, una materia que llevaban en el Colegio los alumnos más grandes, le extrañaba encontrar ahí un libro de ese estilo así que lo abrió con mucho cuidado y su ritmo cardiaco se aceleró ante lo que encontró.
El libro tenía un espacio encantado donde estaba guardada una capa color rojo escarlata llena de runas junto con una máscara dorada. Ese era un atuendo que reconoció a la perfección, había salido mucho en los periódicos durante ese año, pero… ¿qué significaba el que su padre lo tuviera?
La perilla de la puerta se giró y el niño se apresuró a cerrar el libro y a regresarlo a su lugar mientras se volvía a poner la capa de invisibilidad al tiempo que su padre abría la puerta. No lo pensó mucho y salió del despacho lo más pronto que pudo, había descubierto más de lo esperado y ahora no sabía qué hacer o qué pensar, si su padre era uno de ellos…no…no podía ser cierto.
No quería que fuera cierto.
Cuando Draco regresó a su despacho lo notó raro, como si algo estuviera fuera de lugar. Examinó el lugar con cuidado pero no detectó nada extraño, todo estaba tal como lo dejó.
Miró hacia su estantería observando que un libro estaba ligeramente salido, como mal acomodado.
Se acercó para empujarlo un poco haciéndolo embonar a la perfección, reconocía ese libro y sabía que él jamás lo dejarían mal acomodado…suspiró y temió lo peor.
Tal vez era momento de tomar medidas.
Debía prevenirse para lo que viniera.
…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…
Esa noche sería Nochebuena y al día siguiente Navidad, por eso todo debía estar listo y ser casi perfecto para disfrutarlo con su familia y amigos.
Siempre celebraban esa fiesta en particular en casa de los Potter pues también era su aniversario por muy cursi que hubiera sido casarse en esa fecha, ese año cumplirían 16 años de feliz matrimonio.
Por eso, Hermione estaba entretenida con los preparativos mientras que Harry había salido a comprar todo lo necesario para la fiesta acompañado por sus tres hijos quienes decidieron que lo más sabio era dejar que su madre organizara la casa sin ellos.
- Ama, ¿dónde debe colocar los muérdagos Kreacher?- preguntó el elfo con un montón de adornos en sus manos.
- Colócalos por todos lados, será divertido ver qué sucederá- sonrió la mujer comprobando los hechizos calefactores de la sala.
- ¿El menú será el mismo del año pasado?- preguntó otro elfo apareciendo a su lado.
- Hagan de todo no solamente lo del menú, dejaremos que los invitados pidan lo que les apetezca- decidió nuevamente sin querer limitar las opciones.
La mujer había decidido tomar su periodo vacacional para estar con su familia, para disfrutar de lo perfecta que era su vida y olvidarse de todos sus problemas aunque fuera por unos días. Su tiempo estaba agotándose y la cuenta regresiva no la perdonaría ni un segundo así que debía aprovecharlo todo.
Presentía que pronto encontrarían el Oro del Rin y, cuando eso sucediera, la verdad saldría a la luz y que Merlín se apiadara de su alma porque seguramente nadie más lo haría…
La chimenea se encendió de improviso y un conocido rostro la miró desde las llamas.
- Granger, necesitamos hablar- pidió el hombre con urgencia.
- Malfoy, como siempre es un gusto verte- bufó con sarcasmo- Por desgracia hoy no puedo complacer tus caprichos, estoy ocupada con mi familia- replicó en voz baja.
- También yo tengo una familia de la cual ocuparme, pero esto es importante- objetó con molestia.
Hermione miró su gesto no tan definido por las llamas pero detectó que estaba realmente preocupado.
- Eso espero…pasa- concedió con reticencia pero moviendo su varita para permitirle el acceso.
El rostro de Draco desapareció para luego emerger físicamente entre una llamarada verdosa, su túnica de gala estaba impecable y su gesto era tan altanero como siempre.
- Veo que al menos tienes la decencia de mantener limpia tu chimenea- declaró fingiendo sorpresa por ese hecho, normalmente las familias mágicas cuidaban que su chimenea estuviera limpia para no ensuciarse con hollín aunque los Weasley eran una notoria excepción a esa norma básica.
- No tengo tiempo para tus juegos, ¿de qué quieres hablar?- increpó la mujer sin caer en su provocación.
- Será mejor ir a un lugar más privado- asintió tornándose serio.
- Sígueme- le dijo ella caminando hacia las escaleras donde subieron al primer piso y entraron hasta a un despacho que seguramente le pertenecía a la mujer a juzgar por el orden del lugar - ¿Y bien?- preguntó recargándose en su escritorio pero sin sentarse, no pretendía tardar mucho.
El rubio tuvo la precaución de conjurar un muffiliato antes de comenzar a hablar, luego pasó una de sus manos a través de su sedosa cabellera.
- Seré sincero: estoy preocupado- confesó- Las cosas se están saliendo de control y creo que tú también lo has notado- le dijo mirándola con fijeza, tampoco él tomó asiento.
Hermione emitió un suave suspiro y cerró sus ojos por unos segundos para luego mirar al hombre frente a ella.
- No sé de qué hablas- respondió decidiendo que Malfoy cedería ante la presión pero ella no.
- ¿Qué quieres decir?- reclamó sin esperar esa respuesta- Sabes lo que están haciendo, lo que estamos haciendo- insistió.
- Claro que lo sé, y acepté formar parte de Ellos con todo lo que eso implica- dijo manteniendo la calma.
El rubio miró a la mujer como si no la conociera.
- ¿Entonces aceptas ser una asesina?
Hermione lo miró a los ojos sin perder su resolución, sabía que el hombre nunca había tenido el valor para matar a alguien más por muy duro que pareciera. El mejor ejemplo había sido el fiasco de sexto año cuando Snape mató a Dumbledore.
- Si con eso logramos mantener la paz…
- ¡¿Cuál paz?!- explotó el otro perdiendo el control- Destino tomará el poder para sí misma y todos nos convertiremos en sus esclavos- vocalizó.
- Siento que tu resolución está flaqueando y no entiendo el motivo- declaró con seriedad- ¿Por qué dudas? Tu padre debe de estar feliz con tu decisión ¿no? Otra causa noble a la que apoyar- espetó la otra sin poder evitarlo, le seguía guardando algo de rencor al mayor de los Malfoy, después de todo los trató de una manera cruel.
Draco la miró y frunció el ceño.
- Te equivocas Granger, mi padre nunca está feliz con mis decisiones y esta no es la excepción, su sentido de preservación le impide ver más allá de su orgullo…para él siempre seré una desgracia y si el Señor Tenebroso hubiera ganado, seguramente me hubiera matado con sus propias manos por traidor…
- No lo haría, es tu padre…
- Un padre que permitió que marcaran a su único hijo cual ganado- debatió con amargura- Pero eso ya no importa, lo que me hace dudar de todo esto es que no quiero repetir sus errores, no quiero que mi hijo sufra a causa de mis decisiones- aclaró con pesar.
La mujer comprendió un poco más de dónde venía esa súbita indecisión.
- ¿Hay algo más que te inquiete?- preguntó.
Draco desvió su mirada y soltó un nuevo suspiro.
- ¿Recuerdas el ataque de licántropos en el Callejón Diagon?- ella asintió- Sospecho que no fue algo que se les ocurrió a los lobos por cuenta propia, no tendría sentido salir de su escondite solamente para atacar a los magos; prácticamente era un suicidio y si lo lobos saben de algo es sobre auto preservación- declaró.
- ¿Qué insinúas? ¿Qué alguien los orilló a atacar?- inquirió ella sin saber bien a dónde quería llegar el otro- Quizás algún antiguo mortífago…
- No Granger, los mortífagos son ahora el menor de nuestros problemas- negó el hombre- Tuvo que haber sido uno de los nuestros…
Esa declaración sorprendió a la castaña quien no esperaba semejante acusación, no tenía sentido.
- No, ellos no nos ocultarían algo así y no pondrían a los civiles en peligro; nuestro propósito es proteger no destruir- objetó negándose a creer algo tan inverosímil.
- Nuestros 'hermanos' nos ocultan muchas cosas Granger, incluyendo la identidad de Destino- adujó el otro con frustración- Sospecho que fueron ellos quienes propiciaron el ataque porque es justo lo que quieren, pretenden distraer a todos los demás de la Búsqueda; además, ¿no te parece curioso que los Pilares llegaran tan 'oportunamente' a salvar el día? Y se aseguraron de no dejar a ningún lobo con vida para evitar que los delataran, muertos no podrían declararse inocentes- enumeró cuidadosamente.
La expresión de la castaña se tornó intranquila.
- ¿Qué significa esto? No lo entiendo, si la Legión los envió ¿por qué ocultárnoslo? ¿Por qué juegan con algo tan peligroso? Hubo heridos y muertos, George, Ron y Harry estuvieron ahí…algo terrible pudo haberles pasado- dijo comenzando a dimensionar la gravedad de lo que sucedía.
- El propósito de los Pilares es mucho más que el de proteger, ellos desean dominarnos a todos; ya te lo dije, Destino quiere el Oro para sí misma- concluyó el hombre sombríamente, él tampoco había evaluado claramente en lo que se metía.
Hermione lo miró durante unos segundos, la persona que estaba frente a ella era un ser peculiar, un slytherin de pies a cabeza que cuidaba de los suyos sin importarle lo demás, no era alguien de fiar pero poseía algo que lo hacía tan humano como cualquiera: podía amar.
- No sé por qué me dices todo esto- le dijo la mujer recobrando su anterior calma.
- Porque sé que te importa, no sé a qué estás jugando pero debes ver que los Pilares no son lo que parecen- elaboró.
- No estoy jugando Malfoy, te repito que tomé una decisión y mi convicción es inamovible- soltó.
- ¿Pese a todo lo que te dije? ¿Sigues pensando que son unos milagrosos salvadores?- inquirió comenzando a frustrarse ante la falta de apoyo de la mujer, creyó que siendo una antigua gryffindor se inclinaría por el camino de la verdad y de la justicia.
- Sé que no lo son, no soy ingenua- dijo- Son unos demonios disfrazados de ángeles, pero su poder en innegable y sólo alguien con verdadero poder logrará ponerle orden al mundo; si Destino toma ese poder, estaré a su lado para asegurarme que sea por el Bien Mayor- confesó.
Draco la miró con atención, la mujer tenía una chispa de maldad sin lugar a dudas y se preguntó una vez más porqué de todas las Casas tuvo que parar en la de los leones. Pero la respuesta lo abofeteó ante su descarada obviedad: era culpa de Potter.
- ¿Qué pasará con Potter?- preguntó sin poder evitarlo, creyó que Granger sería una aliada pero ahora temía que lo delatara.
- Eso no te importa, mis asuntos no te conciernen- espetó más agresivamente de lo que pretendía.
- ¿Acaso no lo has notado? Nadie más de los Pilares ha mencionado a su familia, y eso es porque no la tienen- confesó en un tono de suspenso tal que la otra se tensó- Ellos no tienen a nadie, los he estado investigando y todos, sin excepción, abandonaron a sus respectivas familias y amigos; de una manera o de otra, lo dejaron todo- insistió.
La mujer ocultó su pánico, no conocía ese dato pero no podía flaquear, no ahora.
- Eso puede deberse a varias razones- trató de justificarlos sin querer aceptar otra opción.
- Tristán Morholt dejó a su esposa embarazada, ella murió al dar a luz y el bebé fue a parar a un orfanato cuando él lo desconoció; Vivian Montgomery abortó a su bebé abandonando también a su esposo sin pensarlo dos veces- informó con reproche.
La castaña comenzó a sentir cómo su molesto dolor de cabeza regresaba poco a poco, así que prefirió sentarse en la superficie de su escritorio, el otro la miró con aprensión.
- ¿Cuál es tu efecto secundario?- preguntó de la nada.
- ¿Perdón?
- De tu don, ¿cuál es tu efecto secundario?- aclaró conjurando un vial repleto de la poción que estaba preparando para paliar la migraña sin la ayuda de Charles.
- Cuando conjuro el Escudo, quedo totalmente expuesto- confesó sin considerarlo un secreto pues Destino lo sabía.
- ¿Eso es todo?
- Es suficiente- cortó- Toda mi magia se enfoca en el Escudo, lo cual implica que soy vulnerable prácticamente a lo que sea y cualquier ataque podría ser fatal- explicó.
- Al menos es algo con lo que puedes vivir- adujo- El mío es una migraña tal que se me dificulta dormir por las noches y hacer mi vida durante el día- explicó de vuelta al tiempo que tomaba la poción sintiendo un ligero alivio pero no el que esperaba.
- ¿Eso qué tiene que ver con esto?
- Todo- declaró comenzando a masajear sus sienes- Será mejor que no repitas tus opiniones con los demás, ellos no comprenderán que eres un cobarde- aconsejó en el más tranquilo de sus tonos.
Esa palabra fue como una bofetada para el otro, claramente había perdido el tiempo al ir ahí.
- No sabes de lo que son capaces, nadie sabe de qué es capaz la magia que utilizan…
- …que utilizamos Malfoy, recuerda que somos parte de ellos- espetó sin tener las fuerzas para incorporarse- Vete de aquí antes de que decida hechizarte- indicó.
Draco soltó una risa burlona, no había humor en el gesto.
- Jamás creí que llegaría el día en el que Hermione Granger se uniera al lado obscuro- declaró con veneno.
- No hay lado obscuro, solamente una gran área gris- le respondió sin sentirse insultada.
- El mismo Voldemort no pudo haberlo dicho mejor- espetó el hombre.
- Piensa lo que quieres, solamente recuerda que si caemos, caeremos juntos- le dijo sin pensar que el rubio fuera a delatarse a sí mismo.
Esa era una amenaza y los ojos grises del hombre se opacaron por un instante antes de volver a hablar.
- ¿Sabías que nuestros hijos son amigos?- preguntó como si aquello fuera relevante- En otra vida, pudimos ser nosotros- añadió como si pudiera imaginar esa universo paralelo en donde sus decisiones hubieran sido mejores.
- Esa no es esa vida Malfoy- le respondió con dureza- No somos amigos pero estamos juntos en esto- fue todo lo que añadió antes que el hombre diera media vuelta para salir de la habitación.
Cuando aterrizó en la sala de su mansión, no la encontró vacía.
- Hola Draco- lo saludó una voz conocida.
- Pansy- reconoció a la mujer sentada en uno de los sillones de su sala con una copa de vino en su mano izquierda.
- Cariño, Pansy vino a pasar Navidad con nosotros- le informó Astoria sentada frente a la pelinegra, se le veía tranquila.
- No creí que fueras capaz de poner un pie fuera de Hogwarts- soltó con rencor, después de todo él trató de buscarla muchas veces pero ella se negó a verlo.
- Draco- lo reprendió su esposo ante la falta de educación hacia la otra.
- Déjalo Astoria, él y yo tenemos una plática pendiente- la calmó la pelinegra.
- Entonces les pido que la tengan antes de la cena, no quiero discusiones en la mesa- indicó la aristocrática mujer saliendo de la sala como si nada.
Pansy la miró marcharse y enarcó una ceja.
- Daphne nunca fue tan autoritaria, no sabía que te gustaban dominantes- se burló agriamente.
- ¿A qué has venido?- increpó sin tregua, no tenía paciencia luego de su plática con Granger.
- Tengo información que te interesará escuchar- fue todo lo que dijo antes de terminar con su vino.
Draco apretó sus puños pero cedió ante su curiosidad.
Además, estaba desesperado.
…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…
A/N: Un capítulo más para añadir partes del pasado y lo que pasa en el presente.
Traducciones del italiano al español:
Dov'è la strega? - ¿Dónde está ella?
Hanno detto che era qui - Nos dijeron que estaba aquí.
Non possiamo lasciare che la fuga! - ¡No podemos dejar que escape!
Signori, penso che dovrò arrestarli per il trasferimento - Señores, creo que los tendré que arrestar por allanamiento.
Non sarebbe dovuto venire, Auror -No debiste haber venido, Auror.
Solo che questa mancava - Sólo esto me faltaba.
Addio amore - Adiós amor.
Scathach.- Hola, estuve de viaje por un tiempo pero he regresado con toda la intención de continuar con la historia. Espero este capítulo te haya gustado y sí, Hermione se está convirtiendo en alguien que no creyó ser cuando era joven; me encanta esa frase 'lo correcto y lo que está bien' porque tiene la esencia de esta trama pero ya veremos qué sucede. Nos leemos pronto!
