Ranma ½ y todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi.

OCTAVA PARTE

Las familias Tendo y Saotome ya se encontraban en la sala cuando los dos artistas marciales se hicieron presentes en el dojo.

-¡Ya llegamos! -anunció Ranma.

-Hola Ryoga, Ranma, bienvenidos -les saludó Kasumi con una sonrisa amable tan característica de ella -dentro de unos momentos estará la cena -dijo antes de retirarse.

-Bien, nosotros iremos a entrenar un poco -respondió naturalmente Ranma quien al parecer había olvidado que debía ser Ryoga el que interactuara con la familia, ya que él tenía su cuerpo.

Nabiki, quien estaba atenta a una revista por un lado pero por otro prestaba toda atención a los recién llegados, los vio pasar hasta perderse de vista dado que iban al dojo. Alzó una ceja y luego entrecerró los ojos, cavilando cuidadosamente sobre la actitud segura y hasta confianzuda de Ryoga y extraño silencio de su cuñado.

-Que interesante… -se dijo casi a sí misma y siguió leyendo la revista de chismes que tenía en las manos.

Por otro lado, la menor de las Tendo se encontraba descansando en su cama. Había estado pensativa y molesta porque Ranma no la esperó en la enfermería luego de haberlo ayudado. Estaba envuelta en una cobija, pues desde que llegara había estado sintiendo escalofríos y estornudaba a ratos. Voy a enfermarme por haber ayudado a ese ingrato. Soy tan tonta…

-¡Achu! -volvió a estornudar.

Tembló ligeramente y se acomodó nuevamente debajo de aquella reconfortante tela y pronto sus párpados se fueron cerrando hasta que se quedó dormida.

Los dos jóvenes doblemente malditos, claro lo primero por Jusenkyo y lo segundo por los polvos, se hallaban lanzando patadas y puñetazos sin mucho ánimo. De hecho estaban en aparente cansancio mental y emocional, apenas si sudaban. Ryoga proyectó sin muchas ganas una patada a la cara de Ranma y éste detuvo fácilmente el impacto con el antebrazo.

-Espera Ryoga -le pidió Ranma con los ojos cerrados y expresión de fastidio -esto no tiene ningún caso, no estamos en ánimos de practicar, ni siquiera de tener una verdadera contienda. Es tan patético que siento como si estuviéramos imitando a mi papá y al señor Tendo -se rascó la cabeza con una mano.

-¿Y entonces qué sugieres? -le preguntó el joven de nula orientación -dijiste que lo mejor era estar aquí para no meternos en más problemas – hubo un momento de silencio y dejó salir un suspiro tan pesado que resonó en el dojo -si tan sólo estuviera en mi verdadero cuerpo, podría estar ahora al lado de mi amada Akane, entre sus brazos -al decir esto, sus ojos eran más grandes y brillaban intensamente.

En una fracción de segundo, la cabeza de Ryoga (en Ranma) se encontraba hundida en la duela del dojo ya que el codo de Ranma (en Ryoga) se le había clavado en la nuca.

-Eres un aprovechado Ryoga, debería darte vergüenza -cerró los ojos y se colocó un dedo índice en la barbilla, dando pequeños toques -no entiendo cómo puedes fijarte en una chica como Akane siendo tan… -abrió los ojos y parecía estar buscando las palabras -tan poco linda y… -la imagen de Akane sonriendo cerca de él siendo P-chan Ranma se vino a su mente -tan poco… am… mable… y… -llegó de nuevo otra imagen a su mente pero esta vez era Akane cargando a Ryoga cuando lo encontraron. Un sonrojo se asomó en sus mejillas y su cara se transformó en una un tanto apenada y bajó la mirada, jugueteando con sus dedos índice como un niño -bu… bueno ella sencillamente es fe…a…

Ryoga no decía nada. Solamente escuchaba claramente cómo la voz de su amigo y rival se modificaba a medida que iba argumentando absurda e inútilmente contra la chica de cabellos cortos. Desenterró la cara de la madera y se sacudió las astillas de los hombros. Quedaba justamente a espaldas del otro chico quien se había quedado callado.

-¿Ya lo sabías no? ¡Já! Aunque digas que es todas esas horribles cosas -lo señaló con un dedo -tú bien sabes lo que es Akane… -cerró los ojos imaginando el rostro de su querida chica de cabellos azules -ella es amable, ella es linda… eso debes saberlo más ahora que has sido P-chan sus brazos ¿no es así? -su tono de voz era muy serio.

Ranma se sonrojó por completo al escuchar eso último. Negaba con su cabeza repetidas veces. Por supuesto que no había podido olvidar la ternura en la voz de su prometida. Y no es como si no la hubiera escuchado antes, sino que jamás había podido estar tan cerca y sin peligro de que las cosas salieran de alguna forma mal. Aunque solamente había sido un momento breve, fue suficiente aquella noche para sentirse extrañamente cerca de la Akane dulce que era tras la máscara de chica ruda y poco femenina para él.

-¡Respóndeme Ranma! -le exigió Ryoga con un tono de voz algo exaltado.

-¿Qué se supone que debe responder Ranma… -se escuchó la pregunta venida de la voz suspicaz de cierta chica -a Ranma? -terminó de inquirir Nabiki, quien estaba recargada en uno de los marcos de la entrada al dojo. Comía una papa frita y observaba al par de hombres con su típica cara de investigadora.

Los dos se quedaron congelados, incluso parecían de piedra. Ranma en el cuerpo de Ryoga hasta se había sobresaltado al haber escuchado la voz de su siempre inoportuna cuñada. Ryoga por su parte sudaba y los cabellos se le habían alborotado de la impresión.

Demonios demonios demonios demonios… tengo que hacer algo… Pensaba Ranma, con los latidos del corazón resonando fuerte y claro.

-Mmmm? -expresó la joven como quien no quiere la cosa pero ejerciendo algo de presión. La fritura tronaba en su boca al masticar.

-Eh… entonces así es cómo debo hacer la… la actuación ¿cierto? -preguntó nerviosamente el chico de la bandana (Ranma) Vamos Ryoga sígueme la corriente…

-Ah… sí, sí jajajaja -se reía de los nervios y ponía una mano en la cabeza -se supone que así es el diálogo…

-Jejejejeje disculpa, es que Ranma me está instruyendo sobre una obra escolar… me pidió que lo ayudara -Ranma trataba de imitar lo más que podía a su amigo y en realidad no hacía bien dado los nervios.

-¿En serio? -Nabiki los observaba detenidamente -Qué raro, no recuerdo que fuera temporada de actividades culturales en la escuela… -introducía otra papa a su boca.

Ambos jóvenes comenzaron a reír al unísono descubriéndose totalmente vulnerables y tontos. Maldita Nabiki, por qué siempre tiene que ser tan lista. Pensaba Ranma sin tener un plan b ante las circunstancias.

-Como sea, la cena está lista, Kasumi me pidió que les avisara -les echó una última mirada antes de darse la vuelta y dejarlos solos de nuevo.

Al cerciorarse de que ya había salido, ambos dejaron salir el aire contenido de sus pulmones y sus cuerpos dejaron de estar tensos, al grado de dejarse caer sobre la duela.

-Pero qué fastidio, esto es una pesadilla espero termine pronto… -se quejaba Ranma.

-No creo poder seguir soportando esto… -secundó Ryoga.

-Pero qué dices, si he sido yo el que ha estado salvando nuestros traseros, tú no has hecho nada más que quedarte callado y todos saben que no soy así -le reclamó Ranma a Ryoga en tono fastidiado y molesto -deberías intentar ser un poco como yo durante la cena para no seguir levantando sospechas… sobre todo de Nabiki.

-No puedo ser como tú… -Ryoga cerró los ojos pensativamente -es más, ni siquiera sé cómo eres.

-Vaya… que buen amigo eres Ryoga… -le dijo en tono sentido.

-Lo poco que sé es que eres un engreído, grosero y nada simpático prometido para Akane.

-¿En serio? -preguntó sarcástico Ranma -Tampoco es que tú seas mejor. Eres lento, débil, bobo y un desorientado. Con tantos defectos es casi imposible imitarte -le dijo burlonamente.

-¿Qué dijiste? -se levantó Ryoga con actitud amenazante.

Ranma de un salto llegó a la entrada del dojo y le mostró la lengua.

-No hay tiempo para pelear, nos están esperando.

Los chicos tomaron su lugar en la mesa y luego de agradecer los alimentos comenzaron a comer. Ranma notó la ausencia de Akane pero no se atrevió a decir nada, salvo observar el espacio vacío. Ryoga comía en silencio, concentrado en las diferentes formas en las que podría responder imitando a Ranma dependiendo de lo que fuera a suceder. Esperaba hacerlo bien para no meterse en más líos. Nabiki notó a un Ryoga que miraba el lugar de Akane.

-¿Sucede algo Ryoga? -cuestionó la mediana de las Tendo, provocando que ambos se sobresaltaran notoriamente. Todos los ojos se posaron en Ranma.

-Me… me preguntaba si Akane no… va a cenar… -preguntó nerviosa y tímidamente.

-Akane se siente un poco mal -respondió Kasumi con su sonrisa pero el tono se escuchaba preocupado -tiene la temperatura un poco alta, parece que tiene un resfriado…

-Oh… entiendo… -Ranma bajó la mirada, limitándose a observar su platón de arroz.

Mi pobre Akane… estás así por culpa de ese idiota y no podré verte ni estar a tu lado… sin darse cuenta, Ryoga presionaba tan fuerte los palillos que los rompió, provocando que todos los miraran extrañados.

-Si tanto te preocupa "Ranma", deberías ir a verla… -Nabiki le sugirió maliciosamente.

-Claro Ranma, como buen prometido de mi hija debes estar al pendiente de ella -dijo amablemente Soun.

-Estoy orgulloso de mi hijo, siendo un caballero con su futura esposa -expresó Genma, soltando una risa que luego acompañó Soun.

¿Yo? ¿Futuro esposo de Akane? Ryoga sentía que volaba entre querubines pero luego un rayo atravesó sus ilusiones. Pero qué tonto, se refieren a Ranma... sin embargo tal vez podría ir a verla con forma humana sin tener que hacerme pasar por su mascota… ¡eso es! Se levantó de su lugar

-Sí… sí… iré a ver a Akane… con permiso -dijo casi robóticamente y comenzaba a dirigirse a la habitación de Akane pero miraba a su alrededor tratando de ubicarse.

Ese cretino de Ryoga, qué se piensa…

-Yo también quiero verla… -expresó Ranma en tono molesto. Empujaba a Ryoga por la espalda dirigiéndolo hacia las escaleras para luego subir. Sabía que de alguna forma se perdería si lo dejaba solo pero principalmente no quería que estuviera cerca de Akane y menos en su cuerpo. A saber qué tontería haría.

Nota: hola a todos y todas! una disculpa, ando con entregas en la escuela y por eso no puedo actualizar tan pronto como antes pero haré lo posible. Gracias por seguir leyendo la historia. Besos y abrazos :)