No me toquen ni un solo pelo.

—Como ya dije mi nombre es Sakura Kinomoto, soy dueña de las cartas Clow, actualmente cartas Sakura y... y soy la guardiana de la llama eterna del fénix—. Se oyeron algunos murmullos de parte de todo el salón, pero no hice ni un solo esfuerzo por entenderles una palabra. Pensándolo bien puede que sea divertido engañarlos aunque sea un poco—. Espero llevarme bien con todos ustedes—termino con una sonrisa.

—Muy bien, señorita Kinomoto puede sentarse a un lado del joven Li.

Asiento con la cabeza y camino hasta la parte de atrás. Maldito Shaoran, me hará esforzarme para poder alcanzar a ver al pizarrón, eso sumado el esfuerzo para poder entender… me las paga en la casa. Me siento al lado de Shaoran, en un asiento en la parte superior en la esquina derecha. Shaoran sonríe maliciosamente, no creo poder aguantar hasta la casa.

—Bien, abran sus libros en la página 117…

Creo que mejor voy a pedir que me den clases en casa, en las dos horas que llevo aquí no he visto más que letras y letras y más letras. Esto es INSOPORTABLE. Al fin, después de que transcurrieran 3 horas más, sonó una campana que espero que de la hora del descanso.

—Así que tú eres la chica nueva—me dice una chica de mi edad, con piel morena, ojos de un tono anaranjado, cabello corto hasta los hombros de igual color y algo pequeña, no parecía tener mi edad ahora que la veo—. Mucho gusto, mi nombre es Alison. Por cierto, ¿de verdad vienes de la Tierra?

—Así es, provengo de la Tierra.

— ¡Wauuuuu! Pensé que en aquel planeta no existía la magia.

—Te equivocas, puede que no se dé por todos lado pero si hay personas con magia.

—Hmmm supongo que un día iré a verlo con mis propios ojos.

—Sakura—interrumpe Shaoran y me hace una seña con la cabeza para que lo siga.

—Con permiso—le digo a Alison con una sonrisa y lo sigo. El me guía por una serie de pasillos hasta el patio trasero, donde no nos puede ver nadie. Rápidamente le doy un coscorrón—. Eso te ganas por llevarme a un lugar tan apartado del pizarrón. Ah, ¿y qué quieres? ¿Por qué salimos tan de repente del aula?

—No te acerques a esa chica llamada Alison. Aléjate de ella. — ¿Quién cree que soy? ¿Teme por esa chica? ¿Acaso ella es… importante para él?

— ¿Crees que le voy a hacer algo? —le pregunté un poco molesta.

—No es eso, solo aléjate de ella.

—Bien, me alejaré de ella, ahora si me disculpas…—Me retiro un poco molesta pero ¿por qué? Shaoran no es nadie realmente importante para mi… ¡Hay como me frustra esto! —Hay creo que ya me perdí—digo cuando veo que nada se me hace conocido.

—Vaya, vaya—dice una voz a mis espaldas. Una voz de hombre. Antes de que pueda reaccionar me pone una venda en los ojos que me bloquea la visión, me sujeta las muñecas y me las pone en la espalda, me deja inmovilizada—. Eres una niña muy tierna, ¿cómo llegaste a ser una persona con semejantes poderes?

—Por favor, suéltame—le dije un poco asustada siguiéndole el juego—. ¿Quién eres?

—Eso a ti no te incumbe, solo quiero ver qué tan poderosa eres. Por algo te han elegido para cargar con la llama ¿no?

—Suéltame—digo forcejeando un poco, ¿tan importante es mi poder?

— Así que una mocosa como tú puede llegar a tener un poder de semejante magnitud. Bueno, si tú puedes supongo que puedes lograr que nosotros también podamos.

Espera, ¿Oí bien? ¿Dijo nosotros? Ya me cansé de estos tipos pensándolo bien, más bien de este tipo. Suspiro y por un momento cierro mis ojos—aunque están tapado por la venda pero ñah—. Luego de un rato de andar escuchando las risas de los compañeros del estúpido este, le piso el pie con un poco de fuerza para que afloje las manos con las que me sujeta, después le tomo del brazo y le hago una llave, luego me quito la venda.

—No me toquen ni un solo pelo de nuevo—les digo—. Si yo tengo la llama es por algo, personas como ustedes no la merecen.

—Hey Sakura—oigo que me llaman. Al notar de quién es la voz suelto al tipo que se va huyendo junto con sus compañeros y me volteo a ver a Hayato—. Que coincidencia que nos encontremos.

—Qué bueno verte por aquí—digo con una sonrisa—, ¿tú también estás inscrito?

—Por supuesto, no te iba a dejar aquí sola. Y antes de que me digas algo no estoy dispuesta a dejarte con Shaoran tampoco.

—Me alegra, ¿vas en mi salón?

—Por supuesto, es solo que se me hizo un poco tarde—Nos quedamos en silencio un rato—. Oye aún queda bastante descanso, ¿por qué no comemos algo en la cafetería?

Asiento y le tomo de la mano, hace mucho que no se la tomo y me da un poco de vergüenza así que me sonrojo levemente; lo miro de reojo y veo que el también, eso me alivia un poco. Caminamos en silencio, él me va guiando hasta que acabamos en una sala todavía más grande que mi casa, por casi todos lados hay mesas con sillas, en una parte hay una tipo cocina y para mi sorpresa no hay gran fila. Ahora que lo pienso la escuela sí que es grande ya que aparte de los múltiples salones gigantescos hay dormitorios y un enorme patio. Hayato me sienta en una de las mesas de dos personas y me dice:

—Espera aquí ¿ok? —Le contesto un: "okey", y él se va a la cafetería. Poco tiempo después viene con dos cafés y dos platos de hot cakes. ¡Genial! Hace mucho tiempo que no como de estos. Me pone un plato y un vaso enfrente mío (obviamente en la mesa) y él se sienta en frente—. Creo que no has probado de estos en mucho tiempo así que pensé que te gustaría, pero si no quieres inmediatamente te traigo otra cosa ya que creo que no es muy apropiado para comer que digamos… Aunque se puede tomar a modo de cena ya que aquí es de noche.

—Está bien, se ven muy ricos.

Agarro una de las bolsitas de miel de maple y se las hecho; luego saco de mi bolsa unos palillos—sugerencia de Shaoran—y empiezo a comerlos. Dulce, algo seco pero delicioso. Oigo que Hayato se ríe levemente.

— ¿Ocurre algo? —le preguntó.

—No, nada. Es solo que por tu expresión parece que has vuelto a ser la misma chica inocente de hace 2 años. —Vaya, él también cree que soy un angelito—. Oye ¿crees que me podrías esperar? Tengo que ir al baño…

—No te preocupes, te espero. —Hayato se para de la silla y se aleja perdiéndose en la multitud. Sigo disfrutando de mi cena hasta que veo que Shaoran se me acerca con nada más que un café en mano—. Veo que tú también cenas.

—Así es, hoy no tengo mucho apetito que digamos. —Shaoran se sienta en la silla de Hayato—. Y… ¿de qué hablabas con Tukusama?

— ¿Tukusama? Ah, te refieres a Hayato. Pues nada más de que parece que él también cree que soy un ángel por comer hot cakes inocentemente… Espera, ¿cómo sabes que estaba con Hayato?

—Ya te lo había dicho, tengo que protegerte, eso incluye también protegerte de los aprovechados.

—Oye, Hayato no es un aprovechado, además, ¿por qué dices eso?

—No es un asunto que te incumba.

—Soy su pareja, así que todo o que le incumba a él, me incumbe a mí.

— ¿Desde cuándo eres su pareja?

—Desde hace más de dos años…

—Hace un año estabas desaparecida, ¿Qué te hace pensar de que todavía te considera su pareja?

—Pues… ¡ya sé! Hace rato le tome de la mano y se sonrojo…

— ¿Qué no ves que está haciendo mucho calor tonta?

—No le digas tonta a Sakura—interrumpe ¿Hayato? Sí, Hayato está a un lado nuestro peleando con Shaoran con la mirada. Y no es precisamente la mirada más linda del mundo si me permitan decir—. Aléjate de ella Shaoran.

(Desde el punto de vista de la autora)

—Aléjate de ella Shaoran—le dijo en tono amenazante Hayato. Shaoran se paró de la silla y se puso a su altura.

— ¿O si no qué? —El ambarino se acercó más al ojiazul para susurrarle al oído—: Oye y… ¿vas a seguir engañando a Sakura?

—Aléjate de nosotros—le respondió al momento de que lo empujaba lejos de él—. Y no estoy engañando a nadie, yo no he engañado a nadie; si tú te mueres de celos no es mi culpa.

—Lo que me faltaba, aparte de aprovechado mentiroso…

Las palabras de Shaoran fueron interrumpidas por un golpe en su mejilla, una cachetada de parte de Sakura quien lo miraba con cierto enojo.

—No te molestes en venir a verme.

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—Oye Kinomoto, ¿es cierto que le diste una cachetada a Li? —preguntó una chica. Con ella ya iban 10 que preguntaban eso, ¿qué acaso Shaoran era una celebridad aquí?

—Sí, si es cierto. ¿Por qué preguntas?

—Por nada… por cierto, creo que te excediste un poco.

Después de lo sucedido con la cachetada, Shaoran había pedido permiso de faltar a las siguientes clases para que Sakura ya no pudiera verlo.

Si eso era lo que quería se lo daría.

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—Mocoso volviste antes de lo esperado—le dijo Toya al ver al castaño en el cuarto de su hermana. Se había acostado a dormir, pero el ruido que este había hecho lo despertó—. Oye, ¿por qué recoges tus cosas?

—Sakura se enojó conmigo: me puse celoso y no me pude controlar. Solo causé que Sakura me echara de su vida.

—Mocoso, ¿de verdad te vas a rendir tan fácil? —Shaoran se detuvo estupefacto por lo que acababa de oír. Toya se pegó levemente en la boca, metió la pata esta vez. No le quedaba otra opción que decírselo—: Escucha mocoso, no me agradas, no te agrado; pero créeme cuando te digo que no te puedes rendir. Es cierto que antes aceptaba más a Hayato pero aceptémoslo, viendo los horrores que tienes que pasar y que no te rindas… Me has llegado a convencer que en verdad eres masoquista, bueno era eso o que amabas a mi hermana; y creo que es la segunda.

— ¿Quién diría que Toya Kinomoto me diría esas palabras a mí? No te preocupes, para tu desgracia o para tu consuelo solo me iré con mi madre por unos días ya que ella me lo solicitó desde hace mucho, y apenas se me dio la oportunidad. —Shaoran le sonrió a Toya y tomo su maleta con una mano, luego le dio la espalda y abrió un portal verde—. Volveré dentro de dos semanas, pero no le digas a Sakura por favor. Es un secreto entre tú y yo.

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(Desde el punto de vista de Toya) (*Oh por primera vez veremos las cosas desde el punto de vista de Toya)

Han pasado 2 días desde que el mocoso se fue, y claro que se nota su ausencia. No lo digo porque los gritos de la mañana estén ausentes, ni porque el monstruo esté llegando tarde al colegio; sino porque Sakura ha estado de MUY mal humor, como sea, no puedo hacer nada.

— ¡Sakura ya está el desayuno! —Grita mi padre desde el comedor.

— ¡Ya me voy! —Grito y salgo de la casa. Hoy he quedado de verme con Nakuru así que no puedo llegar tarde.

Camino con paso lento y con la mirada fija en el suelo, pensando en cómo sobrevivir a la furia de ese monstruo. Puede que diga que no esté molesta pero… lo que dice y lo que hace es totalmente diferente. Por ejemplo, el otro día le pedí la azúcar y pues… tuve que arreglar las ventanas de la casa y una de los vecinos. Está bien que se enoje pero que se controle.

— ¡TOYA! —Oigo que me grita Nakuru a mis espaldas. Ahí vamos de nuevo… Me volteo y ella con una sonrisa me abraza haciéndome tambalear. Está vestida con un vestido que le llega por debajo de las rodillas, es púrpura y en la cintura tiene un cinturón de color negro con unas alas pequeñas de color negro; tiene unos zapatos negros sencillos. En cambio yo tengo un pantalón de pana de color café y una playera de cuello azul.

— ¡Nakuru quítate de encima!

—Vamos, sé que te encanta que nos veamos. Te ayuda a liberar la tensión de la universidad tanto como a mí.

—Nakuru, está bien lo admito, me gusta que nos veamos pero quítate de encima.

—Vaya, Toya Kinomoto ya se le quitó lo penoso. —Odio que me recuerde que me sonrojo con facilidad… y sí, otra vez logra que me vuelva rojo como un tomate—. ¡Mira cómo te sonrojas!

—Creo que cambié de opinión, ya no iré contigo al cine…

—Okey, okey, ya me pase. Perdóname.

—Eres una idiota—le digo dándole un coscorrón.

Nakuru suelta una ligera carcajada y se agarra fuerte de mi hombro. Hace como 1 mes que empezamos a salir—gracias a la insistencia de Nakuru—, y de verdad que no la soporto. Es una idiota que siempre me hace enojar, una despistada que siempre me mete en problemas, pero tiene una maldita suerte que logró que yo la aceptara. Camino con Nakuru colgada a mi brazo hasta el centro de Tomoeda, donde hay un cine en donde compramos boletos para ver una película, un de esas románticas que le gustan a todas las chicas; por lo menos a mí eso es incomprensible, ¿qué gano yo viendo la historia feliz de otras parejas cuando la mía es una porquería?

—Oye Nakuru, ¿por qué te gustan tanto este tipo de películas? —Le preguntó al salir del cine.

—Bueno no es que me gusten, solo quiero que aprendas como deberías ser.

— ¡¿QUÉEEEEEEEEEE?! ¡¿A qué te refieres con eso?!

—Pues es que—se detuvo repentinamente e hizo un puchero—, es que tú nunca me dices que me quieres o eres si quiera un poco romántico. Por eso te pongo a ver tantas películas románticas…

— ¡¿Por esa tontería me haces ver todo eso?!

— ¡No es una tontería! Es importante para mí… Hasta Eriol se lo dice a Tomoyo, y yo te lo digo a ti, sin embargo tú no lo has dicho ni una vez.

Vaya que a veces Nakuru me envía mensajes codificados, creo que ya me volví masoquista como ese mocoso. Volteo a mi alrededor y llegamos al parque de Tomoeda, genial, no nos está viendo nadie. Nadie va a ver la estupidez que estoy a punto de hacer.

—Escucha Nakuru, ¿si te lo digo dejarás de obligarme a ver ese tipo de películas? —Ella asiente con la cabeza, me mira esperanzada, hay por dios, las cosas que hago por esta idiota—. Nakuru y-yo —siento que me sonrojo más rojo que un tomate—, y-y-yo t-te qui-qui-qui-quiero.

Y entonces desperté al otro monstruo y empezó a abrazarme y a decirme que me quería. Pero debo confesar que nunca la vi tan contenta… Después de un rato estando así, ella al fin llega a la conclusión de que se está haciendo tarde y se va no sin antes darme un beso en los labios. Esa maldita, esa maldita ya sabe que eso me hace sonrojar a más no poder.

Me siento en uno de los columpios y me quedo un rato mirando a la nada. Suspiro y me meto las manos en los bolsillos. De repente siento como la temperatura comienza a bajar más de lo normal, lo mejor será que vuelva a casa.

—Es mejor que te refugies—me dice un niño pequeño, un fantasma en realidad. Hace mucho que no veo uno, esta vez el pequeño fantasma es un niño de tal vez unos 7 años, con cabello negro y ojos azules, con piel clara y nariz respingada—. Es mejor que vuelvas con tu hermana, solo no podrás con la culpa.

Sin saber a qué se refiere asiento. Si conoce a mi hermana es por algo así que decido hacerle caso y me voy corriendo hasta mi casa.

— ¡Ya llegué! —Avisé quitándome los zapatos. Pero ningún ruido se oye en la casa, por eso me sorprendo cuando oigo una explosión proveniente de la cocina. Ah buen, si es de la cocina no me preocupo, debe ser mi mamá intentando cocinar algo. Camino hasta la cocina para ver si mi mamá no resultó herida, pero cuál fue mi sorpresa al encontrarme con Sakura intentando cocinar—. Oye monstruo, ¿ya olvidaste cómo cocinar?

— ¡Cállate hermano! Y sobre lo de cocinar… puede que sí.

—Vaya, vaya. Una explosión, ese es el resultado de cuando un monstruo intenta cocinar. —Lo único que me gane haciendo ese comentario fue un golpe con una cuchara de madera en la cara—. Ay ya déjame cómo explicarte, ahora dime, ¿qué intentabas hacer?

—Un… oni-oniguiri —Sakura se puso roja, cómo no, si preparar un oniguiri era la cosa más fácil de mundo y aun así no podía.

—Bien, mira. —Me acerco más a ella y veo que el arroz está todo quemado. Este monstruo salió igual que mi mamá ´-.- —. Okey Sakura, primero que nada debes lavar el arroz…

Fue un poco complicado enseñarle puesto que ella es una cabeza dura, pero terminamos antes de lo que yo esperé.

—Vaya que sí eres don perfecto—me dijo al final—. Muchas gracias.

"¿Don perfecto? Bueno… es cierto que sobresalgo en todo lo que hago pero no es para tanto".

—Pero ¿por qué querías cocinar uno de estos Sakura? A donde quiera que vayas no tienes la necesidad de preparar nada… ¿A caso es para alguien? —Ella se sonrojo levemente pero asintió con la cabeza—. ¿Es para alguien que yo conozca? —De cierta manera, mi sexto sentido me decía que era para ese mocoso.

—No—contestó indiferente. Luego recogió la bandeja donde estaban los oniguiris y se fue.

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La alarma del despertador suena y yo medio dormido la apago. Me paro al baño y lavo mi cara; veo mi rostro en el espejo y tengo una ojeras del tamaño del mundo, aparte mi cabello está todo alborotado. Últimamente no he podido dormir. Cada vez que logro conciliar el sueño veo la silueta de la muerte. Sé que es la muerte porque de esa sombra negra salen varios espíritus; aparte que la temperatura ´parece descender en su presencia.

Pero aparte de esa silueta de hombre, se encuentran 5 más: 3 hombres, 1 joven y 1 chica. Por alguna razón me da escalofríos esa imagen; es como si ya conociera a los dueños, y que sé que no traen nada bueno consigo.

En fin, termino de lavarme los dientes y de cambiarme. Bajo a preparar el desayuno pero casi me desmayo al ver que Sakura está ahí mismo preparando lo que supongo yo son hot cakes, es apenas reconocible, ya que la masa esta de un color negro, ¿cómo demonios logra hacer eso?

— Buenos días monstruo, ¿qué haces? —Otra vez me gane la misma cuchara de madera en la cara—. Oye tranquila, solo es una pregunta.

—Pues no me hace gracia que me llames monstruo, y estoy intentando preparar unos hot cakes.

—Pues así no lo vas a conseguir, esa mezcla no parece para nada comestible. Tírala. —Con cierto enojo, Sakura me obedece y tira aquella descomunal masa en el bote de basura—. ¿Me dejarás ayudarte otra vez? —Ella asiente y yo sonrío—. Para empezar…

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—Joven Kinomoto, está sí es una sorpresa: usted llegando tarde es algo que no se ve todos los días. —Otra que piensa que soy Don perfecto. Por ayudarle a aquel monstruo llegué tarde a clases, donde la maestra de Anatomía "me regaña—. Por ser la primera vez lo dejaré pasar.

—Gracias profesora, le prometo que no volverá a ocurrir.

Paso al aula y me siento a un lado de Nakuru y de Yukito en la segunda fila. Los dos me reciben con una sonrisa, pero no una sonrisa amigable, sino una sonrisa que demuestra que se están aguantando las ganas de burlarse de mí.

Mientras escucho la clase de anatomía patológica humana, y veo las imágenes de los órganos que se deterioran, me viene a la mente la imagen de la Muerte. También la de aquel niño en el parque, ¿qué abra querido decir con que yo solo no iba a poder con la culpa? ¿La culpa? ¿La culpa de quién? Tendré que buscar a ese pequeño niño para preguntarle… Ya tengo trabajo extra.

Cuando las clases terminan, Nakuru y Yukito se me acercan. Probablemente para burlarse de mí.

— ¿Se te pegaron las cobijas? —me pregunta Yukito. No me equivoqué.

—No es eso, es que Sakura quiso cocinar algo y cometí el grave error de ofrecerme a ayudarle. Por eso llegue tarde.

—Eso ahora no importa—interviene Nakuru, antes de que pueda hacer algo se abalanza sobre mí y me da un fuerte abrazo colgada de mi cuello—. Lo importante es que ya estoy con mi querido Toya. —De repente se aparta de mí, como si hubiera recordado algo que decirme—: Es cierto, casi lo olvido: Eriol quiere hablar contigo Toya, dijo que tenía que preguntarte algo. ¿Crees que puedas venir a mi casa esta noche?

—Hmmm creo que sí, ¿pero por qué hasta la noche?

Nakuru parece que perdió los ánimos de siempre, pues se queda callada y su rostro muestra una expresión sombría.

—Porque la noche es el tiempo de la oscuridad—responde al fin.

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Era la hora de la cena y mi papá y mamá junto conmigo esperábamos la cena que iba a ser preparada por un monstruo. Espero no acabar intoxicado.

Se escuchan gritos provenientes de la cocina, y también que se caen algunas ollas. El olor a quemado me llega a la nariz y un: "otra vez no" llega a mis oídos. Creo que no fue muy buena idea apoyarla con esto. Ahora se oye una ligera explosión, seguramente intentó usar magia para reparar otro de sus errores. Esto no va a terminar bien. Al fin después de una hora de espera, Sakura sale con una olla roja en las manos y una sonrisa en la cara. La coloca sobre la mesa.

— ¡Termine! —Dice con una sonrisa.

Empieza a servir el ramen en platos para después dárnoslo. A mi mamá le dio un tic en el ojo y mi papá agacho la cabeza. Cuando veo mi plato comprendo por qué: el caldo esta rosa. ¿De verdad tengo que comer esto? Con la mano temblorosa, los tres agarramos los palillos y empezamos a comer. La verdad es que no sabe mal.

—Sakura ¿por qué el caldo es rosa? —Le pregunto.

—Es que el naranja no me gusta, así que trate de usar una carta para cambiarles el color… no funciono. Busque en Google y de ahí saque la idea de ponerle colorante, con ayuda de las cartas me escape y no había más que rosa.

Eso lo explica todo…

Termino de comer rápido, su sabor me ayuda un poco; admito que el monstruo no cocina nada mal. Me levanto y tomo del respaldo de la silla mi abrigo—porque afuera hace frío—, y salgo de la casa, claro no sin antes despedirme. Corro rápidamente por las calles hasta que distingo la casa de Nakuru. Ella está en la puerta y me saluda con la mano al verme, sin embargo no sonríe. Eso es algo extraño.

—Perdón por llegar tan tarde—le digo al estar junto a ella.

—No importa, pasa por favor.

Pasamos a su casa en silencio hasta que llegamos hasta lo que parece ser la sala de estar. Hiragizawa está sentado en un gran sillón rojo con la insignia del mago Clow, su báculo al lado y tiene los ojos cerrados; parece estar inquieto por algo.

—Buenas noches Kinomoto, lamento hacerte venir a estas horas—me dice al verme.

—No es ninguna molestia, ¿pero para qué me quiere?

—Bien, iré directo al grano: desde hace algunos días me ha estado inquietado algo, las sombras de los muertos que aún tienen cosas pendientes en este mundo se han estado presentado más a menudo. He oído de Nakuru que tú puedes ver espíritus ¿no es cierto? —Asiento—. Quisiera que me ayudaras a convocarlas y que les preguntaras algo de mi parte.

—Si es eso no me importa.

Con una sonrisa de parte de aquel brujo todo a mí alrededor se oscureció, solo me podía ver a mí mismo. Algo parecido a una barrera de color entre azul claro y blanco se formó alrededor de mí y entonces pude ver como las sombras de diversas personas me estaban mirando. Sentía como aquellas sombras se arrepentían, es una sensación de… culpa. El mismo niño que había visto en el parque apareció y me preguntó:

— ¿Por qué no me hiciste caso y fuiste con tu hermana? Si esa barrera se rompe estarás perdido entre la vida y la muerte.

—Tan solo quiero saber una cosa: ¿por qué están aquí?

—La vida—dijo señalando a la derecha—, y la muerte—continuó señalando a la izquierda—. Sabes que la vida se representa con el fénix, sin embargo no conoces a la persona que personifica a la muerte. Esta última ha convocado a espíritus como yo para protegerla, Destino ha convocado a sombras como esas para destruirla.

— ¿Destruir a quién?

—A tu hermana, Sakura Kinomoto.

Avances:

— ¡Pero qué bonita sigues siendo!

— ¿Has venido a ver a Shaoran?

— ¿Tuvieron problemas de pareja?

Próximo capítulo: ¡Ya no lo soporto más!

Notas de la autora: Hola! Me reporto con un nuevo cap, ¿qué les pareció? Si ya sé, algunas personas me odiaran porque deje a Shaoran fuera del juego (por ahora). Y soy consciente de que a algunas personas no les gustó el cambio que hice con Hayato y Shaoran, sin embargo no adelantaré mis planes, todo llegará a su debido tiempo. Dejando eso de lado, ¿les gustaría preguntarle cosas a los personajes? He leído una historia donde hacen eso y me parecio buena idea, si reuno suficientes preguntas lo subiré.

Seika: No sé si llegaras a leer esto (porque dijiste que dejarías de leer mi historia) pero aquí te dejo la respuesta de tu review. Sé que la historia ha dado bastantes giros, y que he hecho sufrir a Shaoran, pero no voy a adelantar lo que tengo planeado. Me alegra que te gustara mucho mi historia, pero te idre que estos giros que ha tomado es porque no quiero quedar en lo habitual. Siempre en todas las historias (o por lo menos la mayoría) la pareja principal es intocable, yo decidí no seguir esa regla. En fin, espero que cambies de opinión y sigas leyendo la historia.

Ariadna, la reina del misterio.