Prompt: H. Someone´s greatest fear
Fandom: Final Fantasy VI (Square Enix)
Personaje: Kefka Palazzo
+ Persiguiendo ilusiones +
No hay nada más escalofriante que la propia mente, ser engañado por la visualización de un deseo o un temor que tu mismo provocas, por supuesto sin control sobre ello.
La primera vez fue algo extraño casi rozando lo onírico en mitad de una sala de la zona de enfermería dentro del Castillo. Mis ojos todavía tenían problemas para adaptarse a cualquier cambio de luz a mi alrededor o así lo hubiesen explicado los doctores, lo cierto es que su cabello rubio parecía emanar un tono intenso como si fuese de oro, su clara piel y hasta el color de su vestido, uno de esos trajes compuestos por dos piezas, chaqueta y una larga falda. Me quede tan absorto que ni me enteré de la entrada de la enfermera hasta que se desvaneció sin decir palabra igual que los rayos de luz filtrandose por la ventana.
La siguiente vez que la vi me quede paralizado, incapaz de moverme o articular palabra como preso de uno de esos molestos hechizos que petrifican el cuerpo del recibidor. Todo lo que podía hacer era observarla desde mi posición hasta que en un mero pestañeo tal cual apareció desapareció ante mi incrédula mirada obligándome a girar incluso la cabeza con la esperanza de hallarla en otro flanco dentro del extendido campo de visión frente a mi. Estaba seguro de que era la misma dama aunque algo de tiempo había pasado.
Por supuesto yo en aquellos días desconocía totalmente su identidad, sus ojos y la manera en que sus labios se curvaban me indicaban algo que yo sentía el desasosiego de haber conocido pero no podía expresarlo. No fue hasta verla en una pequeña fotografía oscurecida por los años protegida por un marco que la asocié conmigo pues junto a ella el pequeño entre sus brazos no podía ser otro que yo.
A partir de esa realización, las siguientes veces mi reacción mejoró o al menos ya no me quedaba tan estático, me aproximaba a ella y una vez llegué a extender uno de mis brazos deseando sentir su piel entre mis dedos, sonriendo como un niño ante la idea de causar por leve que fuese un escalofrío, cerrando mis ojos guiado por la expectación mas no, no, no, no sentí más que el espacio vacío que dejó como si nunca hubiese estado ahí.
Llegó un punto que hasta creía distinguir su voz pero se aprende a sobrellevarlo a fin de explotar esa capacidad y lograr el alcance de ventajas además de desventajas.
