"Brillantes Estrellas"

Era un bello y agradable día en un extenso prado de flores de todos los colores, donde se podían apreciar también bellos arboles con hojas de otoño, ademas de un bello granero a lo lejos. El sol brillaba, dejando su cálida y maternal luz sobre la tierra. La princesa Celestia galopaba por este prado de flores y hojas de otoño mientras reía y disfrutaba de los pétalos y hojas que saltaban a su rostro y pelaje. Frente a ella había una roca la cual salto, para caer rodando como barril sobre aquellas flores, las cuales no se veían afectadas en lo mas mínimo. Una vez ya tranquila y algo cansada, mira el cielo con satisfacción, en un estado de relajación, digno de envidiar.

-Que delicia- Se dijo Celestia.

-¡Celestia!- Exclamo una voz la cual hace saltar a la princesa del susto.

-¡Luna! Ya te eh dicho que no me asustes si entras a mis sueños- Le reprendió Celestia.

La princesa Luna se veía mucho mas alegre de lo usual, ademas de mas enérgica. Celestia noto esto y se dispuso a reincorporarse para hablar con su hermana.

-¿Te sucedió algo bueno, Luna?- Le pregunto pícaramente, imaginando lo que sucedió.

-¡Claro! Hermana soy muy feliz, ¡Acabo de dar mi primer beso! ¡Y no en un sueño! ¡En la realidad!- Dijo Luna con su voz real de Canterlot haciendo que la melena de su hermana se erizara.

Celestia se llevo las pesuñas a la boca de la impresión para luego esbozar una enorme sonrisa.

-¡Esto es asombroso!- Celestia a abrazo a su hermana para luego tomarla con sus pesuñas y mirarla fijamente.

-Luna me siento muy feliz por ti, pero...¿Cómo fue? ¿Dónde fue? ¿Tú diste el primer paso? Cuéntame, cuéntame-

De repente aparecieron dos almohadones debajo de las princesas junto con una mesita a su lado que tenia té y galletas de diversos sabores.

-¡Fue increíble! No tenía idea de lo bien que se sentía besar a alguien. Y pensar que los mortales han disfrutado de esta sensación y del estado de amorío por años. Nunca antes me sentí de esta manera- Dijo Luna para luego tomar un sorbo de su té.

-De haberlo sabido antes, no me hubiera tardado tanto en confesar mi amor- Agrego.

Celestia tenía una sonrisa de oreja a oreja. Gustaba de oír a su hermana feliz y enamorada. Sin lugar a dudas haría lo que sea para que su relación floreciera hasta su punto mas bello.

-¿Pero dime donde fue tu primer beso?- Le pregunto su hermana.

-En el lago, en el que solíamos ir juntos-

-Que romántico- Celestia tomo un sorbo de té y comió una galleta rellena de glaseado.

-Estaba por darme por vencida, porque creí que no era bueno para el- La princesa hizo una pausa -Tu sabes, tener una relación conmigo…-

-Pero todo resulto bien ¿cierto?- Inquirió Celestia.

-No te imaginas querida hermana. Nos acercamos, por un momento pareciera como si Cronos hubiera detenido el tiempo en el momento en que nos besamos bajo la luz de mi astro- Luna suspira.

-Rodamos un poco en el pasto, el ambiente era tan frió y nos abrazamos para luego dormir juntos- Luna comió una galleta cubierta de chocolate.

-Eso es maravilloso hermana. Me siento muy feliz por ti- Celestia tomo un sorbo de su té. Para luego tomar una galleta de doble tapa, sacar una, lamer el glaseado con su lengua y luego comer el resto de la galleta.

-Por unos instantes sentí un deseo que nunca antes había sentido. Pero en ese momento solo querida tenerlo cerca de mi-

-Sabía que llevarías las cosas con calma. Pero bueno, supongo que no le has dicho a nadie de su relación. Sabes bien lo que puede ocurrir si alguien…- Fue interrumpida Celestia.

-Estoy consiente de eso. Y pienso dejar pasar un tiempo antes de siquiera dar a conocer mi relación, no quiero que paparazis nos arruinen la vida a Pip y a mí. Quiero vivir un poco mas como una pony normal…-

-Siempre añore esa vida. Poder enamorarse, tener hijos, un semental que me acompañara hasta el momento de partir a las praderas eternas- Celestia suspira.

-El día que Equestria ya no nos necesite, ese día. Podre volver a ver a mi amado- Agrega.

-Lamento no haber estado cuando me necesitabas, hermana- Le dijo Luna algo triste.

-No fue tu culpa. Nosotras sabemos lo que sucedió. Lo importante es que estas aquí y has encontrado la felicidad de un pony que te ame tal y como eres. No lo dejes ir por nada del mundo-

Ambas se sonrieron mutuamente para tomar un sorbo de té al mismo tiempo para relajar la situación y cambiar de tema.

-Aaaamm… ¿Celestia?- Le llamo la atención Luna.

-Dime Luna-

-Bueno, yo… Mmmmm, tengo un poco de...- Luna bajo la cabeza -M...miedo- Tartamudeo.

-¿Pero de qué? Creí que todo estaba saliendo bien- Le dijo Celestia mirándola de reojo.

-Y lo está- Asintió Luna -Pero, estoy algo preocupada… Por eso de... intimar... Es lo que las parejas hacen, y no se como se hace. ¿Que debo hacer? ¿Tengo que hacer alguna ejercicio o algo? ¿Hay algún manual al respecto?- Luna estaba muy sonrojada mientras su hermana la miraba con una taza de té cerca de su boca.

Celestia bajo la taza de té, dispuesta a calmar a su hermana, quien se encontraba muy nerviosa respecto al tema.

-No te preocupes. En primer lugar, no se dice "intimar" porque cuando lo haces con la persona que amas, es "hacer el amor" Dale tiempo al tiempo, cuando llegue la hora sabrás que hacer. Además, no creo que Pip te obligue a hacer algo que no quieras- Dijo Celestia.

-Podrías mandarlo a la Luna si quisieses, jeje- Bromeo.

Luna soltó una pequeña sonrisa por el chiste de su hermana.

-Bueno, han pasado siglos desde la mía, pero… No fue para nada desagradable, al contrario. Sentí un placer enorme, diferente a cualquier otro de los cuales hemos disfrutado por siglos. Fue algo hermoso, y estoy segura que tu primera vez sera igual o mas hermosa-

-¿Todas las hermanas normales hablan de este tipo de cosas?- Le pregunto Luna en un tono de broma.

-Eso creo. Pero tú y yo somos la excepción para muchas cosas, jeje-

Ambas se rieron, disfrutaban cada uno de sus momentos de interacción de hermana a hermana. La princesa de la noche se levanto de su almohadón y dejo la taza de té ya vacía en la pequeña mesita a su lado. Hablar con su hermana le había ayudado bastante, ahora quería solo despertar junto con su amado corcel, estaba emocionada por experimentar toda las bondades del amor.

-Fue agradable hablar contigo, Celestia- Luna la abrazo -Espero que uno de estos días me puedas visitar-

Celestia respondió el abrazo -Lo mismo digo Luna, salúdame a Pip de mi parte. Espero que un día podamos comer los tres-

-También espero eso con ansias- Luna rompió el abrazo para disponerse a volar y luego desaparecer.

La princesa Celestia había quedado nuevamente sola en su subconsciente, se podía apreciar como el cielo cambiaba a un hermoso color azul nocturno y en él, las estrellas más brillantes que jamás había visto. La princesa sonrió con nostalgia para luego sentir una pesuña sobre su lomo. Celestia voltio para ver a un unicornio de oscuro pelaje y brillantes ojos azules. Le sonrió cálidamente y una lagrima se hizo presente recorriendo su mejilla. El unicornio acaricio el rostro de la princesa delicadamente como si se tratase de una delicada muñeca de porcelana.

-Como me hubiera gustado que nuestro amor hubiera sucedido en otros tiempos-

El unicornio se acerco a la princesa y le planto un beso en los labios. Una fuerte brisa soplo haciendo volar a todos los pétalos y hojas que yacían a su alrededor. Los pétalos envolvieron a ambos creando una romántica atmósfera mientras que ellos seguían permaneciendo en el ojo de un huracán de hojas de otoño. Todo se desvaneció en un instante como si esa brisa hubiera esfumado todo el apasionado escenario sin dejar rastro.

En Ponyville.

Pipsqueak se despertaba gracias a un pequeño hilo de luz que se escapaba entre las cortinas, cortesía de la princesa Celestia. Sintió algo cálido que lo abrazaba con fuerza, se trataba de la princesa Luna que no había dejado la posición en que estaba en toda la noche. Incluso pareciera que no estuviera dormida por la fuerza que empleaba en abrazar al corcel. Pego un gran suspiro y estiro un poco sus músculos, cuidando de no despertar a su amada princesa.

-Nunca más desearía despertar de otra forma que no fuera esta- Pensó el corcel.

Con esfuerzo intento zafarse del abrazo de Luna lo más cuidadosamente posible para no despertarla. Esto le tomo aproximadamente media hora, pero finalmente logro salir de la cama sin despertar a la princesa. Se acerco lentamente y le planto un beso en la frente, para luego sonreír. Luna se veía en un estado de total paz mientras dormía, una paz que se merecía con creces.

-No te preocupes. Yo me encargare de hacerte el desayuno- Susurro para luego entregarle una delicada caricia sobre su melena y finalmente dirigirse sigilosamente a la salida.

Unas horas después la princesa Luna habría sus ojos lentamente, mientras pegaba un bostezo y movía su pesuña buscando al corcel a su lado sin ningún éxito, las sabanas que tocaba ya no tenían el calor de un cuerpo sobre ellas. Siguió estirando la pesuña guiada por el sueño hasta que finalmente llego hasta el borde de la gran cama, dándose cuenta que Pipsqueak ya no se encontraba a su lado.

-¿Pip?- Luna miro a todas direcciones sin encontrar a quien buscaba.

Por un momento la princesa sintió un ligero pánico, pero se esfumo en cuanto escucho unos ruidos provenientes de la pare inferior de su hogar. Se bajo de la cama para luego mirarse en un espejo y disponerse a bajar al primer piso. Conforme bajaba escuchaba más claramente los ruidos que había sentido con anterioridad, se escuchaba una sartén y algo que se freía en ella, además de unos cascos que caminaban mucho. Luna finalmente había llegado al primer piso donde se encontró con su amado Pipsqueak que se encontraba dando vueltas en la cocina buscando algo.

-¡Donde están esas flores!- Exclamo el corcel.

-¿Pip?- Le llamo la atención su princesa.

-¡Luna!- Exclamo Pipsqueak acercándosele rápidamente para plantarle un beso en los labios, el cual Luna no le negó, muy por el contrario los acepto.

Una vez que se dieran el primer beso del día, se miraron unos instantes. Pipsqueak aun no se acostumbraba a ser tan íntimo con la princesa, por lo tanto quedo muy embobado luego de eso, Luna noto esto y se esbozo una sonrisa que calmo a Pipsqueak, para luego hablar.

-¿Y esto?- Pregunto Luna al ver que algo se cocinaba.

-¿Qué? ¿No le puedo hacer el desayuno a la pony que amo?- Le dijo juguetonamente Pipsqueak.

-Claro que puedes. Siempre y cuando, yo te pueda ayudar- Le respondió Luna llevándose un casco a su pecho.

-Su majestad, su comida la espera. Espero que le guste lo que su humilde servidor le ah preparado esta mañana- Le dijo Pipsqueak haciendo una reverencia.

-Vuestra majestad asegura que estará complacida con su trabajo mi humilde súbdito- Le respondió Luna siguiendo el juego.

La princesa se dirigió a la mesa de la cocina donde se podía ver un florero, pero sin flores. Rápidamente Pipsqueak le colocado las flores que estaba buscando hace unos momentos y que las había dejado en el sofá de la sala de estar. Luna sonríe y al instante de la sarten saltan tres Hot cakes que cayeron perfectamente en el plato de la princesa.

-¿Cómo hiciste eso?- Le pregunto la princesa.

-Practica, jeje… De hecho muchas veces había fallado cada vez que lo hacía-

Pipsqueak escucho la tetera soplar y rápidamente le sirvió un café a la princesa. El equilibrio para tomar objetos y moverlos con sus cascos y boca que poseía el semental era digno de admirarse. Salieron dos tostadas disparadas del tostador las cuales Pipsqueak atrapo con un pequeño plato para dejarlas sobre la mesa, para luego sacar de la alacena una mermelada de moras recién hecha, además de servir un vaso de jugo de manzana. Pipsqueak hizo una reverencia a un lado de la princesa.

-Espero que lo disfrute su majestad- Le dijo el corcel para luego levantar la mirada y encontrarse con una mirada algo triste de la princesa -¿Luna ocurre algo malo?- Le pregunto preocupado.

La expresión de la princesa rápidamente cambio a un semblante de felicidad para luego tomar el rostro del semental con sus cascos y plantarle un dulce beso en los labios con sus ojos cerrados y sus mejillas sonrojadas. Dejo libre al corcel para poder dirigirle otra sonrisa.

-No Pip, no ocurre nada malo. Solo, que estoy muy feliz de que estés conmigo. Es todo- Le respondió Luna con unos ojos algo vidriosos.

Los cálidos rayos del sol entrando por las ventanas de la cocina, un rico desayuno hecho por el pony que mas amaba, un ambiente relajado e intimo. Todo esto era nuevo para la princesa, se podría decir que no era normal a lo que estaba acostumbrada. Sin protocolos reales que respetar, sin mozos que no muestran ninguna emoción al servir los alimentos, sin el usar mas de diez cubiertos para un solo desayuno. Todo en este simple y cotidiano desayuno era maravilloso.

Pipsqueak sonrió, de una u otra manera sabía que esto era nuevo para la princesa. El corcel procedió a servirse su desayuno de la misma forma como lo hizo con Luna, mientras ella esperaba para poder comer el suyo. Luego de unos momentos ambos desayunos ya se encontraban servidos en la mesa. Luna procedió a untar sus hot cakes con la mermelada de moras, mientras Pipsqueak le untaba dicha mermelada a un pan tostado. La princesa dio el primer bocado, sus ojos se encendieron de la delicia que su paladar tenía el gusto de disfrutar.

-¡Esto esta delicioso!- Exclamo Luna.

-¿Nunca habías comido Hot cakes?- Inquirió el corcel.

-Bueno, no estaban en el menú real- Dijo Luna para después probar otro bocado.

Ambos prosiguieron con el desayuno disfrutando de la compañía del otro, pero aun había algo que le inquietaba a la princesa. Toda la situación de la noche anterior no le permitió preguntarle a Pipsqueak algo de suma importancia para ella, y que le ha estado molestando desde el momento en que descubrió su enamoramiento por él. De hecho consideraba que esa había sido uno de los principales razones que reprimieron su amor, y que muy probablemente aun lo hacia. Y se trataba del hecho de que ella es un ser inmortal.

-¿Pip?- Le llamo la atención la princesa.

Pipsqueak terminaba de devorar su último Hot cake para luego prestarle atención a Luna. Pero de inmediato noto la expresión seria y algo triste de su rostro, por lo tanto sabia que se trataba de un tema delicado.

-Dime Luna-

-Sabes que yo soy inmortal. De que el miedo a la muerte es algo que no puedo sentir, de que solo puedo sentir miedo de que otro ser muera. Tu puedes pasar el resto de tu vida conmigo. Pero, yo no puedo pasar el resto de mi vida, contigo- Le dijo Luna desviando un poco la mirada.

-Estoy consciente de eso-

-En consecuencia. Perderás para siempre la oportunidad de envejecer con alguien- Le dijo Luna desviando aun más la mirada.

-Lo sé- Le contesto cortante.

-¿Y sabes que tampoco podrás ser padre algún día, si estás conmigo?- Le dijo Luna mirándolo directamente a los ojos.

Pipsqueak respiro profundamente antes de contestar, la mirada de la princesa demostraba pena, dolor y tristeza, lo sabia perfectamente ya que tuvo la oportunidad de ver esa mirada antes. Era la misma mirada que se podía apreciar cuando recordaba lo de Nightamare Moon, esos ojos que solían notarse cuando su corazón se encogía por el recuerdo que nunca podrá borrarse su mente. Una cicatriz que nunca sanara.

-Luna. Eso no me importa. Mientras pueda estar a tu lado, hacerte feliz, mientras yo pueda sentirte cerca de mi corazón. Nunca jamás, por lo que me queda de vida, permitiré que te alejes de mí. Espere años desde que era tan solo un potro para poder revelarte todo el amor que siento hacia ti. Porque yo siempre te he amado, nunca deje de anhelar en día en que quizás de alguna forma tu me correspondieras. Soñaba que te confesaba mis sentimientos, pero la respuesta nunca llegaba- Le dijo Pip.

-¿Por qué piensas que cambiaría el sueño de toda mi vida, por esas razones?- Le pregunto directamente.

Luna quedo con los ojos como platos. No sabía que decir, por un momento creyó que el corcel se quedaría callado ante sus afirmaciones, pero había resultado lo contrario. Ella se había quedado callada ante la respuesta que escucho. Se llevo una pesuña a la boca y se sintió algo culpable por creer que Pipsqueak no sabría que contestarle, ¿Acaso lo que intento fue alejarlo, apropósito? Así lo sentía ella, bajo la cabeza un tanto apenada por llegar a pensar que el hecho de ser inmortal el semental se alteraría. El ya sabia eso antes de si quiera dar el primer paso.

Pipsqueak solo le dirigió una mirada amable, lo que calmo a la princesa.

-Pip. Yo, no sé qué decir… Pero tú no eres el más afortunado por haberte correspondido tus sentimientos. Esa lo soy yo, porque encontré a un semental que me amara tanto- Le respondió Luna con una sonrisa.

-Ahora que estamos juntos, nadie lo puede saber por ahora. No quiero que nadie nos moleste mientras estemos juntos-

Pipsqueak se levanto de la mesa

-Es bien, pero... ¿y mis padres?-

-Se los diremos a su debido tiempo. Solo quiero que tengamos un poco de privacidad antes de hacerlo publico. Pero no pienso ocultarlo para siempre. Si lo revelamos ahora tendremos a los medios encima. No podremos tener privacidad. Es inevitable, pero no quiero que eso llegue muy pronto-

-Quisiera salir al mundo y gritar a los cuatro vientos cuanto te amo. Pero debo recoger la mesa para luego ir a ayudar a Spike con la biblioteca-

-Si quieres te ayudo-

-No es…- Antes que pudiera terminar la frase en un abrir y cerrar de ojos los platos estaban limpios y en la estantería de la cocina.

-Listo. Ya has hecho suficiente por ahora Pip, ve con tu amigo Spike- Le dijo Luna apagando su cuerno.

Pipsqueak se le acerco y en vez de que el tomara la iniciativa del beso, fue la princesa quien lo hizo y le planto un beso en la mejilla como señal de despedida. El corcel se dirigió a la salida y antes de cerrar la puerta le dirigió una cálida sonrisa a su princesa, a lo que esta se sonrojo.

-Estaré pensando en ti, Luna-

-Yo también. ¿Llegaras para la cena?, preparare algo-

-Claro que sí. Estaré deseoso de probar cualquier cosa que prepares, que pases una agradable tarde- Se despidió y finalmente salió por la puerta.

Una vez que la princesa ya había quedado sola en su hogar, pego un enorme suspiro.

-Milenios sin esto- Se dijo la princesa -Valió la alegría esperar-

Luna se dirigió a la cocina y de uno de los cajones de la alacena saco un pequeño libro con forro rojo, dentro se podían apreciar diversas recetas muy simples de hacer, Luna miro el libro y señalo una receta con su pesuña.

-No creo que sea tan difícil- Se dijo a si misma.

Luna se dirigió a la estufa.

-¿Como se prende esta cosa?- Se pregunto confundida.


Mientras tanto, Pipsqueak se dirigía tranquilamente hacia la biblioteca mientras murmuraba una alegre melodía en el camino, aun no podía creer que de verdad regresaría al hogar de la princesa de la noche, no como un amigo, si no como su amada pareja. Una vez que llego a la biblioteca toco la puerta para encontrarse con su amigo dragón.

-Hola Sp…- Rápidamente Spike lo tomo con sus garras y lo entro a la biblioteca cerrando la puerta con pestillo.

-¿Qué rayos te pasa?- Le pregunto el corcel al ver la conducta de su amigo.

El dragón se volteo a verlo lentamente con una sonrisa de oreja a oreja.

-Pips, ayer me paso algo increíble- Le dijo Spike con una nerviosa sonrisa.

-¿Qué te paso? ¿Tiene que ver con Sweetie Belle?- Inquirió Pipsqueak.

-¡Sí!, yo… Yo la bese, nos besamos- Spike tomo a Pipsqueak y lo levanto con sus garras -¡Nos besamos!- Le dijo sacudiéndolo de arriba abajo.

-Me… alegro… por…ti… hermano- Le dijo el corcel -¡Pero ya deja de agitarme!-

-Ups lo siento. A veces olvido lo fuerte que soy- Le dijo Spike depositándolo en el suelo.

-No te preocupes, y que bueno que estén juntos. Pero tengo algo de prisa en volver con…- Pipsqueak recordó lo que Luna le había dicho, rápidamente altero lo que estaba a punto de decir -con… Mi cena, si eso… mi cena-

-¿Qué no te desayunaste?-

-De hecho fue el mejor desayuno de mi vida- Pensó para sí mismo el corcel -Lo que sucedió, es que... me quede dormido y no pude desayunar mucho- Le dijo.

-No te preocupes. Prepare algo para el almuerzo- Le dijo Spike.

-¿Y Twilight?- Pregunto Pipsqueak al no ver a la unicornio por ninguna parte.

-Esta en el lago preparando todo para ver las estrellas esta noche. Es noche de astronomía- Le contesto el dragón.

-Entonces será mejor que comencemos a ordenar la biblioteca-

-Bien hermano, comencemos, mientras antes mejor. Gracias por ayudarme, ahora tendré tiempo mañana para pasar con Sweetie-

Ambos se dispusieron a ordenar la biblioteca mientras charlaban sobre uno que otro tema de Ponyville, lo que retrasaba un poco el trabajo el trabajo, pero lo hacía mucho más divertido y menos tedioso de hacer. Ambos trabajaban mientras el tiempo sin darse cuenta pasaba más rápido y el número de tareas se disminuía poco a poco.


Mientras tanto en la casa Club de las CMC. Apple Bloom y Scootaloo escuchaban atentamente a su amiga Sweetie Belle que relataba lo que había vivido anoche. La unicornio constantemente hacia expresiones de felicidad y suspiraba como si de una historia de romance se tratase. Apple Bloom seguía un tanto deprimida, pero por otro lado Scootaloo estaba feliz de que tuviera camino libre hacia su objetivo.

-Entonces nos besamos, y comenzó a llover y me tomo en sus garras mientras…- Fue interrumpida Sweetie Belle.

-Wow… wow… Espera, ayer en la noche no llovió- Alego Scootaloo.

-¿Y tu como lo sabes? ¿Acaso estuviste hay?- Cuestiono la unicornio.

La pegaso se llevo un casco a la frente.

-Bien ¿En que estaba?- Sweetie Belle se llevo un casco al mentón.

-¡Así! Me tomo con sus garras y nos seguimos besando apasionadamente, incluso me acaricio el cabello, y en ningún momento me toco los flancos. Es todo un caballero- Termino Sweetie Belle.

-Bien por ti. Al menos ahora tienes novio, Spike no está nada mal, es fuerte, alto, musculoso…- Le dijo Apple Bloom.

-¡Hey! Recuerda que ahora es mi Spike. Siento que Pip te rechazara, pero bueno si no me hubiera rechazado a mí, no hubiera conocido a quien de verdad me ama-

-Ya no volvamos a pelear nunca más- Dijo Scootaloo -Ahora solo queda una de nosotras quien puede ser la novia de Pip. Ósea yo- Dijo apuntándose con su casco.

-Quizás ya tenga y por eso nos rechazo- Dijo Apple Bloom.

-Bueno, estoy casi segura que yo podre encantarlo. Después de todo solo miren estas alas- Dijo extendiendo sus alas de pegaso.

-Los sementales adoran a las pegasos de alas tan majestuosas como estas-

-Sigue diciendo eso. Quizás algún día lo termines creyendo- Le dijo Sweetie Belle con una risita.

-Ya verán chicas. Ríanse mientras puedan- Dijo Scootaloo elevándose en el aire -Iré a entrenar, aun no logro hacer el Sonic Rainboom-

-Deberías esperar un poco más para intentarlo, siempre terminas lastimada- Le dijo Apple Bloom.

-Rainbow Dash a mi edad ya podía hacer uno. Yo también quiero igualarla. Así algún día podre estar con ella en los Wonderbolts- Scootaloo salió volando despidiéndose de sus amigas.

-¿Crees que algún día lo logre?- Le pregunto Sweetie Belle a su amiga.

-No lo creo. Estoy segura de eso- Le respondió Apple Bloom.

Al anochecer.

La princesa Luna había hecho aparecer su bello astro en el cielo trayendo así la noche a toda Equestria. Todos los ponies daban gracias de que su dura jornada del día haya terminado, para así disponerse a descansar. Pipsqueak se dirigía rápidamente a la casa de Luna ya que llegaba a la cita con su princesa. Si bien sabia que Luna, no se enojaría con él, consideraba que era de mala educación hacer esperar a su amada alicornio para cenar. galopo a toda prisa hasta llegar al borde del pueblo que era donde se encontraba el hogar de Luna. Pipsqueak se dispuso a entrar en la casa, ahí se encontraba la princesa, en la sala firmando algunos papeles reales en un pequeño escritorio que tenía en una esquina cerca de la escalera.

-Luna. Siento llegar tarde- Se disculpo el corcel.

-No te preocupes, Pip, no hice la cena hace mucho y ya casi termino con el papeleo- Le respondió la princesa.

Pipsqueak se le acerco por la espalda de Luna, tomándola un poco por sorpresa. Para asó propinarle un fuerte y reconfortante abrazo.

-Dime ¿Puedo quedarme aquí contigo de nuevo?- Le pregunto de manera suplicante. La sensación que provocaba el cuerpo de Luna, pegado al suyo en la cama. Era sin duda la sensación mas agradable que haya sentido hasta el momento.

-Justamente eso te iba a proponer- Luna giro su cabeza para besarle la mejilla, para luego ambos dirigirse a la cocina.

En la mesa se podían ver los platillos que la princesa había preparado para ambos, si bien pocas veces había cocinado antes, dio lo mejor de sí misma y en especial mucho cariño. En aquellos sencillos platillos.

La cena estuvo llena de elogios a la comida de la Princesa de parte de Pipsqueak, mientras hablaban de su día y uno que otro tema social o personal. Con la magia de la princesa todos los platos y el ligero desorden que habían hecho en la mesa, se esfumo en un haz de luz de color azul nocturno. Luego de la agradable cena que tuvieron se dirigieron ambos a la parte superior de la casa, donde el corcel le pidió el uso del baño para asearse. A lo que Luna no se negó. En la habitación de la princesa, se podía apreciar su baño privado, donde resaltaba una gran tina decorada en los bordes con zafiros azules. La princesa espero tranquilamente la llegada de Pipsqueak mientras firmaba los últimos papeles que necesitaban de su autorización real.

Finalmente Pipsqueak había salido con todo su pelaje húmedo y con una toalla al rededor de su cuello. La princesa noto de inmediato lo bien que se veía en su estado pos-baño. Pipsqueak se seco muy bien antes si quiera entrar a los aposentos íntimos de su amada.

-Tu baño es grandioso, Luna-

-Gracias. De hecho mi hermana me ayudo un poco a hacer los diseños de la casa- Le contesto la princesa.

Pipsqueak se acostó en la cama junto con su amada, si bien aun no esperaba llegar a intimar con ella, el deseo era grande en su interior. Ya no era un niño, por lo que no podía evitar el fijarse en los atributos femeninos de Luna. Pero el respeto que le tenia a su princesa era demasiado grande como para llegar a faltarle el respeto. Bastaba con tenerla cerca y poder amarla y admirar su belleza. Luna firmo un ultimo pergamino, miro al corcel a su lado y con un rápido movimiento dejo los pergaminos que mantenía flotando frente a su rostro y se abalanzo sobre Pipsqueak, besando sus labios mientras su melena se encendía conforme duraba el beso.

Rompieron el beso solo para tomar el preciado aire que les faltaba. Para los ojos del otro, ellos eran la el ser mas prefecto que podrían llegar a imaginar. Respiraban, sentían y existían, por el otro.

-Luna, te amo- Le susurro Pipsqueak para luego volver a besar a la princesa.

-Eh estado guardando algo, que quiero finalmente entregárselo al corcel. Que posee mi afecto- Murmuro Luna entre el beso.

Ambos continuaron la danzan entre sus labios y lengua, saboreándose el uno al otro, experimentando el amor que sentían. La pasión del momento llevo al corcel a sentir su deseo carnal con mas fuerza, sus patas se movían prácticamente solas, acariciando todo el esbelto cuerpo de la princesa. Luna levando su cuello provocando que Pipsqueak pudiera sentir su embriagador aroma y dar paso a los besos sobre su cuello. Una vez ahí pudo saborear y sentir esa embriagadora fragancia que animaba al semental a continuar las caricias sobre todo el cuerpo de la princesa y a besar con más intensidad y salvajismo su cuello.

Poco a poco fue bajando sus cascos hasta las medias lunas de la deidad de la noche. Ya con sus cascos sobre los flancos de su amada, los empezó a acariciar delicadamente como si de dos valiosas gemas se tratasen. Sin darse cuenta la princesa ya estaba intimando con Pipsqueak, cuando estaba a punto de liberar un gemido cuya belleza solo podría igualar una orquesta, Pipsqueak se detuvo de acariciar sus flancos y de saborear su cuello. Luna noto esto de inmediato y le dirigió su mirada confundida ya que el deseo por las caricias del semental, ya habían tomado control sobre ella.

-¿Qué ocurre Pip? ¿No quieres que nosotros…- Fue interrumpida Luna.

-No se trata de eso. Lo deseo mucho, e estado esperando esto por mucho tiempo. Es solo que… Quiero asegurarme que estés segura, Luna- Le contesto el corcel -¿Enserio me darías tal honor a mi?-

Luna se sorprendió. Su expresión cambio a una compasiva, tranquilizadora y comprensiva. La ternura de sus ojos era tan hipnótica, como la mas audaz de las danzas.

-Tú no eres un simple pony para mi, Pip. Tú eres el pony que más amo en estos momentos. Quiero vivir esto contigo, te amo, y nadie más merece tal honor de estar conmigo que tu-

Pipsqueak sonrió, esas palabras llegaron a su corazón. Y sus deseos de tomar la flor de su amada regresaron con mas fuerza.

Posiciono sus cascos sobre los flancos de la princesa para acariciarlos, el solo tacto ya era placentero para la deidad de la noche, ya que nunca nadie habían tocado así su cuerpo. La melena de Luna se volvió a encender como si se tratase de una viva y enorme fogata sobre su cabeza. Ambos rodaron sobre la gran cama de los aposentos de la princesa. Mientras disfrutaban del ardiente cuerpo del otro pegado al suyo. Pipsqueak había quedado sobre Luna y al instante comenzó a besar y saborear cada extremidad y centímetro del cuerpo de Luna, mientras esta pegaba pequeños suspiros por nariz y boca, manteniendo los ojos entrecerrados. Luego de haber recorrido casi todo el cuerpo de Luna, solo le quedaba un sitio. La marca de su feminidad, la flor nocturna que aun nadie había tenido el privilegio de hacerla florecer. Por un momento el corcel quedo hipnotizado ante tal belleza, Luna nunca antes se había visto tan bella y delicada que en el momento en que le daba acceso a lo más sagrado que tenia. El corcel aspiro fuerte, la intimidad de Luna desprendía una fragancia que igualaba un campo de rosas. Ni en sus sueños las alocados de adolescencia se vio así mismo en esta posición.

No pudo resistirse a plantar un corto y dulce beso en la intimidad de la princesa, sintiendo el calor que esta desprendía. Luna sintió el beso del corcel sobre su flor, le daba vergüenza admitirlo. Pero se había sentido muy bien. Pipsqueak, no pudiendo resistirse, le planto muchos mas besos provocando que la princesa soltase un pequeño gemido. Las patas traseras de Luna sentía el deseo de cerrarse instintivamente, pero ella no lo permitía, quería que su amado siguiera y que nada lo detuviera. Luego de unos segundos sintió algo tibio y húmedo sobre su intimidad, se trataba de la lengua del corcel que saboreaba sus los pétalos azul nocturno, haciendo estremecer su cuerpo de alicornio. Como nunca antes.

-Oooh… ¡No frentes vuestra acción!- Exclamo la princesa con sus ojos cerrados, disfrutando del placer que le daba su amado corcel. Una electricidad recorría su cuerpo de pies a cabeza.

Pipsqueak tomo a la princesa de sus flancos levantándola un poco sobre la cama para así, besar y lamer la intimidad de la deidad de la noche, con mucha más a profundidad. Saboreaba los dulces jugos que la lubricaban conforme el placer aumentaba. La fragancia de su delicada flor ya se podía olfatear en toda la habitación, era dulce, delicada y estimulante. El corcel presionaba con su lengua el pequeño y rosado botón del placer, que se había hecho notar en la intimidad de la princesa. Luna llevo uno de sus cascos a la cabeza de Pipsqueak mientras este hacia su labor.

-¡Te amo! ¡Aaah! ¡Esplendido!- Exclamo la princesa entre audibles gemidos que no podía evitar esbozar.

Luna sintió un fuego en su interior que crecía y crecía queriendo salir y explotar. Sentía que tocaba las mismísimas puertas de las praderas eternas. Soltó un fuerte y largo alarido, y unas gotas transparentes cayeron en las delicadas sabanas mientras otras se deslizaban por su entrepierna. Pipsqueak soltó a Luna dejándola descansar y respirar tranquilamente. El corcel la miro con ternura mientras ella lo veía con ojos seductores, su respiración era agitada y una sonrisa estaba dibujada en su rostro.

-N-Nunca había experimentado algo igual. Eso fue algo maravilloso…- Le dijo la princesa, con su casco sobre su pecho.

-Todo por complacerte diosa mía-

-Pip- Le llamo la atención Luna tomándolo con sus pesuñas -Te deseo- En el acto Luna le planto un profundo beso llevandolo a acostarse sobre ella.

Pipsqueak mordisqueaba los labios de la princesa. La melena de Luna acariciaba el rostro del semental cariñosamente mientras la virilidad de este despertaba. Luna lo atrapo con sus patas traseras mientras el miembro de este rosaba la entrada de su flor.

-Te deseo- Le susurro Luna con un tono de voz tan seductor, capaz de derretir un bloque de hielo.

Al instante sintió como algo entraba en ella a la vez que algo se liberaba. Un dolor estremecedor acompañado del mayor de los placeres inundaba su cuerpo inmortal. Mientras su boca saboreaba a su amado. Las paredes de su santuario se expandía y se contraían repetidamente. Esto hacia mas difícil la entrada de Pipsqueak, pero aun así empleando algo de fuerza logro introducir lentamente todo su miembro dentro de Luna, rozando su útero. La princesa libero un gemido de éxtasis abrazando con fuerza al semental, a la vez que unas delgadas y finas lagrimas recorrían sus mejillas. Su labio inferior temblaba un poco, sentía unos deseos enormes de morderlo.

El corcel observo la expresión de la alicornio de sus sueños con miedo y culpa.

-¡¿Te lastime?! por favor perdóname, perdóname Luna... Yo no...-

Luna posiciono su pesuña sobre los labios del semental callándolo.

-V-Ve despacio-

Pipsqueak empezó a moverse de atrás hacia adelante, con movimientos lentos. Sacando y introduciendo su miembro dentro de la intimidad de Luna, con mucha delicadeza. Mientras esta daba audibles gemidos de dolor combinados con el placer del momento. Era su primera vez en muchas cosas, su cuerpo y alma estaban fundidas con las de su amado corcel. Pipsqueak hacia todo lo posible para no lastimar a su princesa, le estaba arrebatando la virginidad a la mismísima deidad de la noche. El tiempo paso para ambos amantes y finalmente los gemidos de dolor se convirtieron en audibles gemidos de placer, dando la señal al corcel para poder arremeter con más velocidad.

-¡Aaah! No detengas tus deseos, Pip... Aah...- Le dijo la princesa llegando a su segundo orgasmo.

-No se preocupes mi diosa- Le contesto el corcel.

La cama se movía, sus cuerpos sudaban, palabras de amor se decían. Todo el mar de pasión que ambos formaron finalmente estaba llegando a su clímax. El cuerpo de Luna se acostumbro tan rápido al miembro del corcel que él podía embestir sin tregua su intimidad. Con una última estocada. Pipsqueak soltó toda su ardiente semilla dentro de Luna, y esta al sentir esto, soltó su último y gran grito de éxtasis. Mientras permitía al corcel dejar toda su semilla en su interior. Se acerco a su rostro para plantarle un apasionado beso en los labios a lo que este respondió con todo el amor que le tenía y que se habían demostrado en aquel momento en el que se entregaron sus cuerpos al otro.

Finalmente el corcel retiro su miembro de la flor de Luna, los fluidos de ambos mancharon las sabanas, la sangre de la deidad de la noche estaba hecha miel. Y ambos estaban agotados y sudorosos. No podían estar mas felices por ellos mismos.

-Te amo, como no tienes idea- Le dijo Luna respirando agitadamente.

-Créeme la tengo, mi princesa- Le respondió Pipsqueak al igual de cansado.


Mientras tanto a las orillas del lago, Twilight Sparkle miraba por un telescopio el cielo nocturno anotando en un pequeño cuadernillo sus avances. Esta miraba confundida el cielo a la vez que intrigada. Dejo de mirar por el telescopio para llevarse el lápiz debajo del mentón y adquirir una pose pensativa.

-Nunca antes había visto las estrellas con este brillo tan inusual- Se dijo a sí misma.

Hola ¿Qué les pareció?

Bueno espero que les haya gustado este capítulo especial. Para los que me conocen, se que sabrían que habría un encuentro así tarde o temprano. Intente hacerlo lo mejor que pude. Intente darle pasión, amor, de todo… Así que espero que lo hayan disfrutado. De hecho esta escena se suponía que iba a ir en el capítulo 9, pero por un mal cálculo mío en los hechos que sucederán más adelante, tuve que adelantarlo aquí, aunque de todos modos creo que fue para mejor. Aun faltan muchas cosas para estos dos.

Sin más que decir me despido y nos veremos en el próximo capítulo, no olviden dejarme su opinión.