Después de tanto tiempo, pongo la conti.

Disclaimer: Los personajes de Detective Conan y Magic Kaito no me pertenecen a mí, sino a Gosho Aoyama.

CAPÍTULO 7 Conversaciones, sospechas y llegada a… ¿la soledad? (Parte 2)

Las chicas solo entrar en el avión se sentaron tranquilamente, mientras Sonoko, les contaba los planes para conquistar a sus amigos de la infancia, hasta que Ran le interrumpió.

―Sonoko, yo no puedo, hacer nada con Shinichi, él no ha venido, ¿no lo recuerdas?―Comentó Ran a la vez que le salían pequeñas lágrimas de sus ojos violáceos, que expresaban la gran tristeza que tenía contenida en su interior.

―Tranquila Ran, seguro que él vendrá no pierdas la esperanza.

―Exacto, el siempre ha estado para ayudarte.

―Yo no lo conozco, pero como me lo habéis descrito seguro que el hará todo lo posible por venir, ¡no te entristezcas!―Exclamó Aoko, para calmar a su nueva amiga a la vez que sentía un gran dolor por escuchar eso, y un poco de… ¿comprensión?― Sabes, a veces tengo la sensación de que Kaito me puede hacer eso algún día.

― ¿Por qué dices eso, Aoko? Yo creo que no te puede pasar, estáis muy unidos―Sentenció Sonoko bastante interesada, por lo que había dicho su amiga.

―Siempre tengo la sensación de que no me cuenta muchas cosas, y algunas noches desaparece y no puedo encontrarle por mucho que lo busque, siempre son en las que el ladrón Kaito Kid trabaja, él es un gran fan del ladrón, lo sé… pero alguna noche, el se irá a verlo y no volverá, porque está metido en algún lío, que ni yo me puedo imaginar― Explicó la chica tristemente, mientras dirigía sus ojos azules, de los cuales salieron unas gotas de tristeza, hacía el techo del avión.

―Aoko.

―Perdón, creo que ahora te acabo de poner más triste de lo que estabas―Comentó Aoko a la vez que le dirigía una sonrisa muy sincera a Ran―. Pero, aunque yo pienso eso, nunca pierdo la esperanza, porque somos amigos y esa amistad que tenemos, hará que siempre estemos unidos por muchas cosas malas que ocurran.

―Gracias, lo último que has dicho es verdad, por muy lejos que este, siempre lo tendré en mi corazón ya sea como mi amigo de la infancia o como la persona que amo.

―Aoko, cariño, tú reflexión es increíble, pero durante estas vacaciones dejaréis de ser amigos, para acabar saliendo juntos, palabra de Sonoko.

― ¿Siempre eres así de alegre, Sonoko?―Preguntó Aoko mientras se reía de lo anterior dicho por ella.

― ¡Sí!―Exclamaron las otras dos chicas al unísono, provocando que las cuatro estallaran a carcajadas, provocando así el olvido de lo que las atormentaba en su interior.

―Kazuha, ¿y tú como vas con Heiji?, solo hemos hablado de nosotras, cuéntanos tú algo―Inquirió Sonoko, viendo así junto las otras acompañantes, el gran sonrojo de esta.

―Todavía no ha pasado nada, ni pasará, Sonoko cuando entenderás que él no me ama… yo solo soy la chica a la que él ve como una hermana y compañera, pero jamás me verá como algo más.

Al escuchar eso, Sonoko, se harto de las tonterías que decían las tres y criticó todo lo que ellas pensaban.

― ¿Por qué me han tocado las tres chicas que están ciegas y no se dan cuenta de nada? Ran a ti Shinichi te ama, se nota a mucha distancia, además se te declaró hace poco, ¿cuándo le responderás, a lo que te dijo en Londres?; Kazuha, por mucho que discutas con él, siempre veo cuanto se preocupa por ti y no por ser su amiga de la infancia sino por cómo te quiere, además te mira con unos ojos… que también se nota a distancia el amor que te tiene, ¡díselo ya, no esperes!, y Aoko, a Kaito lo he visto poco tiempo, pero también pondría la mano en el fuego, que al igual que los otros dos, está enamorado de ti, ¿qué te hace normalmente cuando estáis juntos?

Aoko se quedo durante unos instantes recordando todo lo que le hacía, provocando un gran rubor y a la vez unas ganas de asesinarlo, que crecían más a cada instante.

―Él, pues…normalmente, me mira la ropa interior "por no decir todos los días"―pensó la chica―, se burla de mi a diario, siempre estamos discutiendo por cosas insignificantes, pero asimismo él me hace magia cuando estoy triste para alegrarme, me da consejos cuando estoy en problemas y me anima en los malos momentos.

Sonoko tras escuchar lo que Aoko había dicho se sorprendió y sonrió con picardía y dirigió su mirada hacia el chico que estaba en ese momento discutiendo con los dos detectives y volvió a dirigir su mirada a su compañera y exclamó.

― ¡Qué no te das cuenta porque lo hace! ¡Para llamar la atención! Chica, creo que de las tres eres con la que más me voy a divertir, haré que caiga a tus pies.

Esto último provocó el sonrojo de la chica, que dirigió la mirada a su amigo de la infancia y este al darse cuenta, le dibujó una sonrisa, que hizo que su corazón palpitara rápidamente, pero que duro apenas unos instantes, porque él volvió a su conversación con los chicos.

Sonoko al ver la cara de las tres, cambió de tema, para no incomodar más a sus amigas, principalmente salió el tema de la ropa, aunque sabían hacía donde estaba dirigido, pero no le dieron importancia alguna.


Los chicos tenían que cargar con muchos problemas de por sí, solo con las vacaciones sus problemas habían aumentado demasiado rápido, el prioritario, librarse de Yukiko para tener unas buenas vacaciones.

Solo entrar en el avión se sentaron en sus asientos lo más pronto posible para empezar su discusión sobre cómo conseguir librarse de ella durante esa semana.

―Necesitamos un buen plan, ella nos estará atosigando hasta que consiga lo que quiere―Argumentó Heiji muy nervioso por la situación.

―Y ¿qué es lo que desea?―Preguntó Makoto deseoso de saber el porqué de esos nervios.

―No lo sé, y eso es lo que más me asusta, ella puede hacer cualquier cosa, necesitamos estar preparados.

―Conan, ¿qué quiere conseguir Yukiko de ti?, solo eres un niño, ¿no?―Preguntó Kaito acusadoramente haciendo estremecer a Heji y a Conan.

―Si, solo soy un niño, pero soy muy previsor y la conozco bastante, es pariente lejana mía, se cómo actúa―Respondió el niño inocentemente, aunque muy nervioso, a su nuevo amigo.

―Entonces, ¿qué hacemos?

―Lo primero será no acercarnos mucho a ella, si estamos cerca le será más fácil jugar con nosotros, segundo engañarla, para que no pueda hacer lo que desee y la más importante, tenemos que mantenernos juntos los cuatro y en lugares donde haya gente… si estamos solos seremos presas fáciles―Habló Heiji muy seguro de lo que decía.

―A mi me parece buena idea, me gusta como pensáis, de la parte dos me encargo yo, soy mago―Inquirió Kaito orgulloso por poder hacer una parte del plan y nervioso por miedo a que descubrieran su identidad.

Al decir eso Conan y Heiji miraron a Kaito sorprendidos.

― ¿Eres mago?―Preguntaron los dos al unísono con una pizca de sospecha.

―Si, soy mago, pero no tan bueno como mi padre, él era el mejor.

―Entonces nos vas a ser de gran ayuda―Alegó Conan con una sonrisa maliciosa y siendo respondida por sus otros compañeros.

―Hay otro problema―Dijo Heiji acordándose de las chicas.

― ¿Cuál es?, suéltalo Hattori―Pregunto Makoto, sin poder llegar a entender.

―Las chicas, y si ellas quieren pasar tiempo con nosotros, ¿qué hacemos?

―Seguro que Sonoko quiere que paséis tiempo con ellas, sin ofender Makoto, ella es así.

―No pasa nada, tranquilo, Conan.

Mientras los chicos seguían hablando Kaito se perdió en su mente, recopilando todo lo ocurrido hasta ese mismo instante, cuanto más pensaba más nervioso se ponía, primero porque los dos detective ya sospechaban de él y la más importante, Aoko, ¿qué haría si le descubriera?, mientras lo pensaba, giro la cabeza en su dirección y vio que ella le miraba con cierto sonrojo, al reparar en eso, no pudo evitar lanzarle una gran sonrisa para animarle, pero rápidamente giró porque los chicos le llamaban, cosa que le alivió, porque se había quedado atrapado en esos ojos azules, que tanto amaba y hacían enloquecer al pobre chico.

Durante el resto del viaje cambiaron de tema para tranquilizarse de los próximos días. Este tiempo, Conan y Heiji lo usaron para sacar suposiciones del mago, con el que compartirían la semana contigua, aumentando a si sus sospechas.


Yukiko estaba impaciente e inquieta, necesitaba llegar ya al hotel para llevar a cabo su plan, allí funcionaría, y los chicos no lo podrían evitar; todo estaba planeado al milímetro, incluido la misteriosa aparición de sus nuevos huéspedes.

Tras haber puesto juntos a Eri y a Kogoro en los mismos asientos se puso a hablar con su marido.

―Cariño, de momento todo va muy bien, solo he tenido el imprevisto de los chicos, la próxima vez caerán.

―Yukiko, no es bueno estar jugando, podrían ocurrir muchos accidentes, ¿Por qué no te conformas en ver cómo pasan unas vacaciones juntos?, esto posiblemente hará que se decidan, pero no les metas prisa.

―Yusaku, yo ya quiero que estén juntos, además al igual que yo estás viendo como Kogoro está hablando con Eri, que no te das cuenta, si hay esperanzas para unos, también hay para otros.

Al decir eso el escritor dirigió su mirada hacia sus amigos y pudo observar la conversación que mantenían los dos, tras verlo sonrió y se quedó unos instantes pensando, hasta que decidió hablar.

―Yo, te conozco y harás todo lo posible para que estén junto, por mucho que los tres chicos y nuestro hijo te lo impidan, pero no hagas nada irresponsable, te lo ruego, puedes causar muchos problemas y discusiones si haces un solo paso erróneo.

― ¿Eso significa que me apoyas?

―Si, yo también te ayudaré, pero lo hago más para que no metas la pata, porque eres demasiado impaciente.

― ¡Gracias!―Exclamó Yukiko, al mismo tiempo que abrazaba a su marido, y este intentaba liberarse.

―Primer problema, ¿y Shinichi?, él esta como Conan ¿no te acuerdas?

―Si tienes un antídoto que dure mucho tiempo, no veo ningún problema.

― ¿Qué locuras has hecho?―Preguntó Yusaku, atemorizado por su respuesta.

―Yo, solo pedirle a Haibara, el nuevo antídoto que tenía preparado para nuestro hijo.

Cuando el profesor y Haibara habían vuelto a sus quehaceres, Yukiko se acercó a la pequeña científica y se puso a hablar con ella otra vez.

― Haibara, ¿cómo vas con el antídoto para mi hijo?

―Bien, aunque sin mucho avance en la cura definitiva―Proclamó la niña viendo la cara de desilusión de Yukiko―. Pero, creo que he encontrado una cura temporal de alrededor una semana o dos, depende de cómo reaccione su sistema inmunitario a este.

― ¿De verdad?

―Si, tengo que probarla pronto, ya que si es podría estar más cerca de la cura definitiva.

―Puedes probarlas en estas vacaciones, nos vamos a otro país.

―Si, pero también hay gente y prefiero no arriésgame a nada.

―No, no habrá gente, estaremos en un hotel privado, ¡no hay nadie!―Exclamó la ex actriz muy feliz, pero rápidamente se dio cuenta de lo que había dicho y se tapó la boca.

―Ya veo, por eso nos lo has contado a nosotros primero, esto último no se lo dirás a Kudo ni a los otros chicos, ¿verdad?

―No, no lo van a saber es un secreto, ya lo descubrirán―Soltó Yukiko, a la vez que salían de sus ojos destellos de maldad.

― ¿Por qué preguntaré?―Suspiró el escritor mientras se encogía de hombros por la respuesta que le había dado su esposa.


La liga juvenil de detectives no podía estar más feliz por este viaje, solo entrar al avión se dirigieron corriendo a los asientos de atrás seguidos por Haibara, todavía enfada por lo que le había hecho Kudo, y el profesor Agasa feliz por estas vacaciones, al llegar a sus asientos Mitsuhiko vio el estado de Haibara y decidió ir a ver que le pasaba.

―Haibara, ¿te encuentras bien?, te veo algo deprimida.

―Si, estoy bien, gracias por preocuparte por mí.

―Para eso están los amigos―Murmuró Mitsuhiko sonrojando por lo que su amiga le había dicho anteriormente.

―Amigos, ¿eso es lo que somos?

―Claro, Haibara, nosotros tres y Conan, somos tus amigos―Señalo el chico sorprendido por la extraña pregunta que había formulado.

―Si, tienes razón, los amigos están para apoyarse y ayudarse en los malos momentos, gracias por recordármelo―Formuló la chica a la vez que le regalaba una pequeña sonrisa al chico.

―A, ¿te duele algo?

―Eh―Se escucha por detrás una voz haciendo que los dos chicos se giraran sorprendidos―No me encuentro perfectamente Ayumi, no me duele nada.

―Menos mal, no quería que pasaras un mal viaje y cuando llegáramos al hotel no pudieras jugar con nosotros.

―Me parece una buena idea, me apetece pasear un rato por la playa, pero primero tendré que hacer algo me esperáis en la habitación, hasta que acabe―Solicitó la científica intentando comportarse como una niña.

― ¡Sí!―Exclamaron Ayumi y Genta felices, y Mitsuhiko muy poco convencido.

―Tengo que hablar con el profesor―Dijo la niña al mismo tiempo que se despedía de ellos.

― ¿Qué tal vas con los chicos?

―Bien, pero temo hacerles daño o que su vida peligre por mi culpa, ellos no tienen nada que ver, y al verles tan feliz porque pueda pasar tiempo con ellos me hace sentir triste.

Carpe diem, Ai, disfruta del momento y olvídate de todos tus problemas, estás de vacaciones, aprovecha esta semana, para revivir tu niñez y crear buenos recuerdos― Expresó Agasa, para animarla.

Haibara al escuchar lo que el profesor le había comentado anteriormente, se paró a pensar intentando buscar una respuesta, esto solo duro unos segundos, hasta que la chica sonrió.

―Tienes toda la razón, esta semana la voy a disfrutar al máximo y no me arrepentiré de nada de lo que pase, siempre sin decir cosas de más, claro está, ahora soy una niña y disfrutaré como lo que soy.

Tras explicar lo que pensaba al profesor, este le dedico una sonrisa de aprobación y se quedaron todo el resto del viaje hablando.

Tras llegar a Italia todos se bajaron muy felices, unos por la seguridad que tenían y otros por las decisiones que habían tomado.

Yukiko llevó a todos al coche que les llevaría al destino más insospechado que se podían imaginar, al llegar se bajaron un poco mareados, ya que este lo había manejado Yukiko, lo primero que sorprendió a todos era la belleza de ese hotel, lentamente fueron entrando, los últimos en entrar fueron los chicos y Conan al ver el vestíbulo preguntó.

― ¿Por qué no hay nadie atendiendo la recepción?

―Esa respuesta es muy sencilla, ¡no hay nadie más!, solo estamos nosotros―Soltó la ex actriz alegremente haciendo que todos abrieran la boca, excepto Haibara que ya lo sabía.

― ¿¡Qué!?