Capítulo 8
En dos días sería mi boda, aún no puedo creer todo lo que ha pasado en tan poco tiempo, aunque me sigue sorprendiendo la insistencia de mi padre en acelerar el matrimonio me he estado convenciendo de no tiene importancia alguna y que es solo porque quiere verme casada y feliz lo antes posible.
Me he pasado la última semana con Narcissa y Ginny que me han estado ayudando con los preparativos para la boda pero también trato de pasar mi tiempo con ellas para no estar a solas con mi prometido, y es que cada vez se me es más difícil no follármelo donde me lo encuentre. Pero sé que la espera valdrá la pena y eso me reconforta.
Este día estaba prácticamente terminando así que ya puedo contar como solo un día para mi boda, todo ya estaba listo por lo que solo faltaba esperar el momento.
— Bueno, mis queridos amigos – mi padre levantó su copa a modo de salud –, quiero que brindemos por nuestros hijos – me sonrió –, porque sean muy felices y traigan la prosperidad a nuestros pueblos.
— Brindemos también por tener un nieto que herede lo mejor de nuestras familias – siguió Draco Padre.
— ¡Por el sucesor al trono de Hogsmeade!
Sonreí ante tanto entusiasmo de mi padre. Me gusta mucho verlo contento — Pero por sobre todo por el amor – agregó la reina Narcissa.
— Y por los hijos – me susurró Draco para que nadie escuchara.
— Por la noche de bodas – le continué el juego y sin que se diera cuenta deslicé lentamente mi mano por sobre sus ropas. Me detuve justo antes de llegar a su preciado miembro, sabía que si lo tocaba era muy probable que le saltara encima sin importarme nuestras familias.
— ¡Por Draco y Hermione! – volvió a brindar Wendell y estaba vez todos lo acompañamos.
— Hijo – habló Narcissa –, en tres días llega Lady Luna – dejé lo que estaba haciendo para poner plena atención – así que sería prudente preparar el cuarto que ocupará.
— No se preocupe, majestad – me apresuré a intervenir – todo está más que preparado para la estadía de Lady Luna – sé que solamente Draco captó el sentido oculto de mis palabras.
— Hija – la miré porque supe que me estaba hablando a mí, últimamente había agarrado la costumbre por tratarme así y debo reconocer que me hacía sentir muy bien –, todavía no entiendo por qué le pediste a Luna ser tu dama de compañía.
No tenía una muy buena explicación para eso por lo que agradecí la intervención de mi pronto esposo — Es mi culpa, madre – intervino Draco, lo miré expectante por su respuesta –, yo le hablé lo bien que Lady Luna atendía a las jóvenes de la corte de Volterra y como mi prometida – tomó mi mano y dejó un casto beso en su dorso – solo quiere lo mejor para nosotros – esa maldita sonrisa cómplice hizo que me mojara –, es por eso que solicitó a Lady Luna.
— Entiendo – siguió ella –, es que cuando mandé la misiva pensé que iba a rechazar la oferta pero aceptó más que encantada.
— Claro – bufó Ginny que no había emitido palabra alguna.
— Ginny – la miró su madre con un gesto algo más serio – ¿Tienes algo que agregar?
— No, madre – le sonrió irónicamente –, yo nunca tengo nada que agregar.
— Bueno, bueno – intervino mi padre cuando notó que el ambiente se estaba espesando un poco más de lo normal –, mejor cambiemos el tema – le dirigió una mirada a mi prometido que me hizo saltar, no estaba segura de lo que quisiera agregar –. Draco – y aquí vamos –, hay un tema que quería comentarte.
— Lo escucho, Wendell – mi padre le había pedido expresamente a Draco que no lo llamara por su título, que en todo caso algún día sería de él.
— Es sobre, Oliver… – sentí como Draco se tensaba así que me apresuré a poner mi mano sobre su pierna, pero esta vez no con fines sexuales sino solo para tranquilizarlo.
— Padre – intervine. No quería provocar algún conflicto.
— Hija… esto es importante – me dio una mirada para que confiara en él.
Miré a Draco que estaba un poco más relajado así que no dije nada más — Continúe por favor – Draco se llevó la copa de vino a los labios, creo que para calmarse por completo.
— Solo quería informarles – nos miró a ambos y ese tono autoritario que muy pocas veces he oído dirigido a mí se presentó – que Oliver está invitado a la boda… él es un miembro muy importante para esta familia, y sé que pidió la mano de mi hija – suavizó su rostro y me sonrió – solo por el incidente ocurrido – no era necesario aclarar más, mi padre ya había hablado con los reyes el tema de mi NO virginidad –, él de verdad lo único que quiere es ver a esta familia feliz por lo que no quiero que esté en un día tan especial para todos.
— Lo entiendo – continúo Draco – y es más que bien recibido – ahora se posó sobre su rostro esa infernalmente caliente sonrisa, sabía que estaba tan tranquilo por lo que le haríamos a Oliver.
Mi padre sonrió mucho más complacido, sabía que su opinión era ley pero él tenía la costumbre de no imponerse si no era absolutamente necesario— Les agradezco – ahora miró a todos los presentes –. Oliver ayudó mucho a mi esposa cuando murió – un dolor agudo me pegó en el pecho ni bien los recuerdos llegaron –, su muerte podría haber sido mucho más dolorosa de no haber sido por ese buen hombre – yo lo recordaba, lo largo que fue su enfermedad y lo mucho que sufrimos todos por lo que no pude controlar cuando una solitaria lágrima rodó por mi mejilla la que rápidamente sequé antes que alguien se diera cuenta, pero Draco ya había tomado mi mano en señal de apoyo – eso es algo que siempre la agradeceré sin importar el tiempo que pase… soy un hombre agradecido y que no olvida.
— Te entiendo amigo – lo apoyó mi futuro suegro – eso es algo más que comprensible y mi hijo lo entiende – y ahí estuvo la mirada autoritaria hacia Draco — ¿No?
Solo ante sus padres Draco bajaba de esa forma la cabeza — Por supuesto, padre.
— Bueno, creo que esta comida ha estado intensa – le agradecí mentalmente a Narcissa de cortar el ambiente, recordar la muerte de mi madre no era algo que me gustara hacer –, así que mejor hablemos de los preparativos – chilló tan emocionada que me dio risa.
— Sí… será una boda hermosa – siguió Ginny.
— Y para ti, hija – la miró su padre –, tenemos una sorpresa para ese día – miré a Draco para saber si sabía algo al respecto pero se encogió de hombros demostrando su ignorancia sobre las palabras de su padre.
— ¿En serio? – la vi claramente emociona — ¿Y qué es?
— Sorpresa, hija mía – le sonrió su madre –, pero estoy segura que será de tu agrado.
— Ahhh – aplaudió mucho más contenta – ya quiero ver mi hermano casado con Hermione para ver mi sorpresa.
— Bueno, como digo, este matrimonio solo traerá felicidad – mi padre sonrió ante su comentario –; se los dije ¿recuerdan? – miró a mis futuros suegros.
— Cierto – asintió el rey Draco –, ni Narcissa – miró a su esposa – ni la reina Renée estaban de acuerdo en un matrimonio arreglado con tanto tiempo – y es que yo ni siquiera había nacido cuando lo arreglaron, ni siquiera sabían si iba a ser mujer pero ya me habían encontrado marido.
— Pero ahora veo que estaba equivocada, ver a mi hijo feliz – le sonrió a Draco – es mi mejor pago como madre, ahora falta que vea a mi hija casada – volteó hacia ella – y que me den nietos para poder descansar en paz.
No sé por qué, pero sentí como una sombra negra cruzaba el rostro de mi padre que hizo que un frío propio me invadiera a mí, sabía que algo pasaba con él pero prefería creer que no era así porque si él quisiera que lo supiera ya me lo hubiera dicho, por eso que rápidamente rechacé cualquier idea poco agradable, en menos de 48 horas estaría casada y tocando mi primer orgasmo luego de hacer el amor con mi marido, eso era lo único que debía preocuparme.
— Bueno – mi padre dejó su servilleta en la mesa –, ha sido una cena muy agradable.
— Sí, padre – me levanté de mi lugar –, mañana será un día ajetreado así que me retiro a descansar – hice una venia general –. Buenas noches – cuando miré a Draco le hice una disimulada mueca que entendió enseguida.
Cuando llegué a mis aposentos Padma ya estaba ahí con mis enaguas listas, así que no se demoró mucho en cambiarme por mis ropas de cama, yo misma me encargué de mi peinado y mi maquillaje, por lo que ni bien estuve lista, le pedí que se retirara.
No sabía muy bien cuanto tiempo demoraría Draco en venir, ya que tenía que aguardar a que todo palacio estuviera durmiendo, no nos íbamos a arriesgar tan cerca del matrimonio, mi padre en ese caso era muy estricto, no aceptaría ningún contacto con mi prometido por mucho que la boda estuviera tan próxima.
Me dediqué a leer un libro ya que el sueño se estaba haciendo presente y no podía dormirme aún, sin hablar con Draco, teníamos unos detalles que arreglar, pero no sé en qué momento caí en los brazos de Morfeo y ahí me quedé hasta que Padma me despertó.
— Princesita ya es hora de que se levante, la reina Narcissa espera por usted – solo eso fue necesario para abrir los ojos.
— Entiendo – me senté en mi lecho.
Me preparé en tiempo récord, así que antes de lo previsto me reuní con la reina y Ginny que estaban en el jardín esperando por mí.
— Siento la tardanza – les hice una venia. Creo que estaba más cansada de lo que pensé, ya que ni siquiera sabía si Draco me visitó.
— Tranquila, hija, es normal el cansancio, además los nervios – me sonrió y supe bien a qué se refería.
— Claro – no pude evitar el sonrojo, pero no de vergüenza, más bien fue de lo caliente que se pone mi cuerpo de solo pensar en la noche de bodas —. ¿Qué tenemos para hoy?
— Solo la prueba del vestido – me dijo Ginny sin apartar la vista de unos escritos que tenía –, eso y quedas libre para descansar.
Dormir, necesito dormir un poco más para recuperarme por completo — Bien… necesito hablar con Draco – suspiré.
— Lo siento, hija – se me acercó Narcissa – pero no lo verás hasta mañana.
— ¿Por qué? – no podía ser, necesitaba hablar con él hoy.
— Porque no se pueden ver… es de mala suerte – frunció el ceño como si eso fuera algo que tendría que saber.
¡Mierda! eso no me importaba pero no tenía forma de hacerle saber eso a su madre o a su hermana, si ellas se empecinaban en que no podía verlo así tendría que ser — Entiendo – ya buscaría alguna manera de hablar con él.
— Bueno, vamos a tus aposentos – nos apresuró la menor de los Malfoy.
Llegamos y la verdad es que había como cinco doncellas esperando para desvestirme, entre todas me pusieron mi vestido, la verdad era precioso y me veía realmente apetecible, luego de que todas se convencieron de que no había engordado desde hacía dos días cuando me lo probé por última vez, me lo sacaron para evitar desastres, ya había finalizado todo, ahora solo quedaba esperar.
— Bueno hija… te dejo descansar – miró a Ginny – hija… vamos.
— Madre… necesito hablar algo con Hermione.
— Bueno – nos miro a ambas asintiendo contenta –, me alegra ver lo bien que se llevan — era verdad, me simpatizaba mucho mi futura cuñada.
La reina Narcissa salió de mis aposentos pero ninguna de nosotras hizo algún amago de comenzar a hablar. Ginny no se veía nerviosa ni nada pero si muy pensativa por lo que decidí darle un pequeño empujoncito para que me dijera qué es lo que le molestaba.
— Te escucho – me senté en una silla esperando que hablara.
— Ten cuidado con Luna es mala… quiere a Draco en su cama – una involuntaria sonrisa se posó en mi rostro.
Por un momento había pensado que algo malo le había ocurrido aquí y que necesitaba mi ayuda, ya estaba pensando en cómo colgar a cualquier que la hubiera molestado por lo que me aliviaba enormemente saber que era esto de lo que quería hablarme.
— Gracias por el consejo – traté que no se notara la ironía en mi voz.
— Lo sabes ¿cierto? – esta vez entrecerró un poco los ojos –, tú y mi hermano son almas gemelas, serán muy felices juntos – entendí lo que quiso decir pero creí prudente no decir nada más.
Asentí para confirmar sus palabras — Seremos felices.
Ella se puso de pie alisando sus faldas antes de hacer una venia — Descansa – cuando dejó mis aposentos supe que sabía más de lo que debería.
Comencé a buscar alguna oportunidad para hablar con Draco pero ya se me había informado que las comidas me serían traídas para no tener que cruzarlo.
Cuando ya había caído la noche, me aventuré a salir de mis aposentos, rogando encontrarme con él pero no alcancé a avanzar unos pasos cuando lo que encontré fue mucho mejor.
— Buenas noches, Princesita – me hizo una venia –. Venía a dejarle mis mejores deseos por su boda.
Sus ojos resplandecieron provocando sensaciones en mi intimidad — Muchas gracias – le devolví la venia y le sonreí lo más seductoramente posible —. Pero tengo en mente otra forma en la que podrías desearme lo mejor.
Sin esperar respuesta me lancé sobre él devorando sus labios, sabía que esta vez era única y quería aprovecharla al máximo así que no dudé en desabrochar su camisa y rozar su tan bien formado pecho.
— La extrañé, Princesita.
— ¿Cuántas veces te he dicho que no me digas Princesita mientras me follas, Oliver? – ambos sonreímos al recordar todas las veces que nos hemos dicho eso.
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Hola!
Nuevo capítulos, disfruten :)
Mil gracias, como siempre a Erica ;)
Besos, Joha!
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Gracias por leer!
¿¡OLIVER!?
Mmm…
Con amor,
Another Girl :P
