Disclaimer:Bleach y todos sus personajes pertenecen a su creador original: Tite Kubo.

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-Dejar que descanse- termino de decir Ichigo a sus compañeros que miraban como llevaba a la joven pelirroja en sus brazos.

Después de verificar que en efecto, el hollow habia sido derrotado y con la pregunta dentro de todos ellos de quien habría podido ser, emprendieron su camino hacia la tienda de Urahara.

Cuando allí ya no quedaba nadie,una persona salio de su escondite entre los frondosos arboles que rodeaban el recientemente abandonado campo de batalla.

Su mirada penetrante se fijo en el enorme,feo hollow recientemente asesinado que todavía no habia desaparecido pero que empezaba a desvanecerse en el gélido viento, pero para su personalidad nueva y su recién adquirida impaciencia no era lo suficiente mente rápida así que decidió acelerar las cosas.

En la palma de su mano apareció una intensa luz verde que se convirtió en una preciosa y mortal espada negra con el mango del color de sus ojos, levanto el arma sobre la cabeza del caído pero no tuvo tiempo a asestar el golpe ya que una pequeña bola de color azul llego antes esparciendo los restos de hollow muerto y eliminando todo rastro de el.

De la nada apareció un hombre que se apoyo en uno de los arboles cercanos a donde se encontraba el, y le miro con su usual sonrisa socarrona y divertida.

-Después de saltarte las normas del sombrerero loco y venir a salvarla, en serio vas a dejar que el fresita se lleve todo el merito, a veces no se si tienes un gran plan maestro o simplemente eres tonto.

No seria mejor para todos ir allí y decirle a la princesita, "hola, estamos vivos " y mejor aun "hemos venido para quedarnos", aunque claro seguro que se alegra mas de verte a ti que a mi porque...

Es que esa molesta persona no podía callarse de una vez, tenia que aparecer justo en el peor momento, aunque Ulquiorra no es que le estuviera escuchando, se habia quedado mirando el lugar en el que ese maldito hollow, ese que se habia atrevido a atacarla a ella, habia desaparecido. Sino fuera por la repentina aparición de ese grandisimo idiota, podía haber descargado la ira (irracional según su juicio) que estaba sintiendo en el momento en el que el niñato pelirrojo se habia atrevido a tocarla, si a ella, aunque de sobra todos saben que el único que puede tocar a Inoue Orihime es el, Ulquiorra Cifer, a lo mejor después de tato tiempo lo habían olvidado, así que su nueva tarea iba a ser refrescarle la memoria a Ichigo Kurosaki.

Pero por el momento se conformaría con recordarle a su recién denominado compañero, a quien se estaba dirigiendo en esos momentos.

Con la espada que aun sostenía entre sus dedos apunto al todavía parlanchin Grimmjow y dejo descansar la punta del arma sobre la base del cuello del peliazul.

-Cállate- ordeno con voz calmada Ulquiorra a su compañero, el cual dejo de hablar en ese instante- y que no se te vuelva a ocurrir hablarme de esa manera – dijo mirándole con unos ojos que parecía que iban a estallar en llamas verdes de un momento a otro- y sobre todo no vuelva a insultarme, si quieres conservar la cabeza sobre tus hombros.

-Si claro, todos sabemos que Ulqui-chan da mucho miedo, pero mientras tu estas aquí peleando conmigo,Ichigo lleva entre sus brazos a la princesita dirección a su casa, donde seguro que espera a que ella despierte y cuando lo haga no sera a ti a quien agradezca el haberla salvado la vida-dijo Grimmjow.

Ulquiorra nunca lo aceptaría nunca pero en el momento que Grimmjow habia dicho esas palabras habia sido como si se le hubiera caído el mundo encima, él tenia razón, habia dejado que todo pasara por delante de sus ojos sin estirar la mano para atraparlo. al final el otro tenia razón, se estaba convirtiendo en un tonto.

Aunque la expresión en eso momentos de Grimmjow era firme, por dentro estaba esperando a que el 4 espada se le tirara al cuello o que se pusiera tan furioso que hasta en la sociedad de almas se pudiera palpar la magnitud del reiatsu que este poseía. Pero nada de eso paso, aunque los ojos del cuarto espada lo estaban mirando, su mente se encontraba muy lejos.

-Muy bien chicos, por fin os encuentro- dijo apareciendo de la nada Urahara, aunque eso no era raro, siempre hacia lo mismo.

Miro a los dos chicos que tenia delante pero solo uno de ellos le estaba escuchando así que decidió continuar sin darles tiempo a poner escusas.

-Ya me han contado lo que ha pasado- dijo y viendo la cara que puso Grimmjow decidió aclararlo- ahora mismo en la tienda están un grupo un poco numeroso de adolescentes que me han traído a una inconsciente Orihime Inoue, y que por cierto su vida no corre ningún peligro- dice mirando a Ulquiorra – pero que necesita descansar y ellos muy amablemente me han contado lo que han visto, que para nuestra suerte es cero, pero me gustaría saber que a ocurrido para que los detectores de la sociedad de almas no hayan detectado a un hollow, que por lo que me han contado, no era pequeño precisamente.

-Lo he visto y tienes razón, no era pequeño. Pero eso es todo lo que te puedo contar, el resto se lo tendrás que preguntar a el -dijo señalando a Ulquiorra

-Ulquiorra-kun, me podrías contar lo que ha pasado- le pregunta directamente.

Este parece reaccionar y le mira directamente para decirle

-Sencillamente la humana estaba y para saldar parte de la deuda he venido a matar a ese hollow- respondió secamente mientras caminaba en dirección a la tienda del rubio

"Ni siquiera ha dicho que ha venido a salvarla, pero mejor esta vez no le digo nada" pensó Grimmjow

"No te va a durar mucho la escusa de la deuda, mejor que pienses en otra Ulquiorra-kun, jiji" pensó Urahara

-Por cierto- dijo Grimmjow encendiendosele la bombillita de la iluminación – sombrerero no habías dicho que en tu tienda estaban Ichigo y compañía, ¿no seria mejor pararle? - susurro a Urahara, refiriéndose a Ulquiorra

- No sera necesario, cuando trajeron a Inoue, les aconseje que era mejor que se fueran a casa a descansar por si otro volvía a aparecer, así que ahora allí solo esta una profundamente dormida Inoue- susurro en respuesta

Durante un instante, en la cara del mas frio de los espadas habia aparecido una sonrisa que le habia hecho quitarse un gran peso de encima y sin darse cuenta, o eso le gustaría pensar, acelerar un poco su paso al andar.

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Muchas gracias por leer