Hey, chicos! ¿qué tal? :D

Y como lo prometido es deuda, aquí les traigo el siguiente capítulo, no demore mucho xP

Hora de los agradecimientos: … qué quieren que diga, gracias a lobita22 por su review! Fue la única ¬¬ ya hablaremos de eso abajo

Ojalá les guste este capítulo

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Disclaimer: Harry Potter y demás personajes le pertenecen a la increíble J.K. Rowiling (sólo dos lindas personajes son de mi propiedad).

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Capítulo 8

¡Mira, Hermione!― le dijo una señora regordeta de abultados cabellos castaños―. ¿A qué no es un hermoso vestido? ¡Ven, ven, pruébatelo!― le decía.

Su madre. Hace ya tiempo que no pensaba en ella. Siempre tan alegre y parecida a ella. Aunque hayan tenido un bajón como cualquier relación madre e hija, ella nunca la defraudó. Se apoyaban la una a la otra, se molestaban, hacían las compras juntas, como dos inseparables amigas.

¿Amiga?

Y de eso mismo era por lo que Hermione se odiaba. ¿Acaso una amiga habría dejado a la otra sufrir? ¿Acaso una amiga no era la que te acompañaba por todo momento, tanto buenos como malos? ¿Acaso una hija no debería haber sido lo suficientemente valiente como para enfrentar todo temor por aquella persona que siempre la defendió? ¿No debió haber hecho todo eso por su madre?

Una sonrisa triste cruzó su rostro.

Era poco lo que recordaba de aquel día. Fuego, gritos, sangre, y mucho, pero mucho dolor. Sus padres corrían junto a ella, pero sabían que no llegarían lejos. Era como el juego del gato y el ratón. Y en ese caso, ellos eran los asustadizos y pequeños roedores, que huían por sus vidas, para que aquel grande y feroz felino no los atrapara. Pero no todo salió bien. Tuvieron que separarse, dejando a Hermione se adentrara al bosque en busca de protección, de aquella protección que sus padres no pudieron brindarle, fracasando estrepitosamente en su labor de progenitores. Sin embargo, Hermione supo que no era así.

Mi princesa― decía un hombre de cabellos oscuros, de mirada cálida color chocolate―. No vayas muy lejos que te puedes caer.

¡Papá! ¡Mamá! ¡Vengan! ¡Rápido!― gritaba una niña de no más de siete años.

Ellos se sacrificaron por ella, para que huyera y pudiera vivir su vida, para que esa noche no fuera su última, porque aún le faltaba mucho por ver, mucho por vivir. Todo lo hicieron por ella. No se pusieron a pensar en sí mismos, preguntándose si morir era lo que querían. No. Porque ellos ya sabían la respuesta de antemano, ellos no le temían a la muerte, no mientras fuera por ella. Por su preciada hija, por su princesa, por aquella que iluminaba todas y cada una de sus mañanas.

Pero Hermione no podía evitar sentirse egoísta. Ella vivió a cuesta de las vidas de sus padres. Había noches en las que era atormentada por aquel hecho. Entonces, se levantaba sudorosa y se preguntaba, ¿qué hubiera pasado si se hubiera quedado con ellos? Fácil. No estaría ahí. No hubiera conocido a Luna ni a sus compañeros de clase. Aunque eso no hacía más sencillo el hecho de haber perdido a sus padres. Los extrañaba, oh, claro que los extrañaba. Extrañaba sentir las caricias de su madre por las noches, el beso de su padre antes de acostarse.

Y eso, dolía.

― ¡Hermione, despierta!― gritó Harry con desesperación―. ¡No es momento de dormir! ¡Nuestras vidas peligran!

Y sintió cómo un balde de agua fría cayó sobre ella. Alzó la mirada y recordó porqué tan tristes momentos habían llegado a su mente. Harry y los demás luchaban contra unos seres encapuchados y ella, simplemente había estado ahí parada junto a un Ron inconsciente sin hacer nada, nada más que observar.

Tal vez había sido la mirada angustiada de Pansy al ver a Ron, o la determinada de Blaise y Theo al saber que una lucha se acercaba. Tal vez fue el ver a Draco y Neville luchar tan fieramente por sus vidas, o el ambiente que los rodeaba, tenso y exaltado, manteniéndolos a todos alerta de cualquier ataque. No lo sabía, pero en el momento que unas figuras cubiertas de negro saltaron de entre los árboles, los momentos que pasó junto a sus padres y el día en que todo finalizó, llenaron como un torbellino su cabeza.

Esta vez, con fuerzas renovadas, sacó su varita y se unió al grupo, decidida. Y como si de un plan acordado se tratara, Pansy se retiró y tomó el lugar de Hermione, junto a Ron, para ver qué tal estaba, poder reanimarlo con algunos hechizos y defenderlo si alguno de sus enemigos se les acercaba demasiado. Pero el pelirrojo no se veía del todo bien, un pequeño charco de sangre se estaba formando debajo de él, y la parte trasera de su cabeza estaba llena de aquel líquido carmín. Si la lucha tardaba demasiado, Pansy temía que aquello no saliera bien, su única opción era llevarse a Ron con ella a la enfermería antes de que todo empeorara, pero corría el riesgo de que fueran atacados y eso, sólo les causaría problemas a sus amigos.

Por primera vez, Pansy sintió miedo, no por ella, sino por los demás. Un sentimiento nuevo para una slytherin y es que el lema de una serpiente era: "Piensa en ti, actúa por ti; y preocúpate por ti y sólo por ti". Sacó ese pensamiento de su mente. Vio a sus amigos y compañeros, defendiendo al otro sin preocuparse, irónicamente, de ellos mismos. Y de a poco, al verlos sacrificarse por personas que no conocían perfectamente, ella quiso ayudar, quiso hacerles saber que, no eran los únicos que protegían a sus compañeros y se preocupaban por ellos, quiso hacer lo correcto por primera vez.

Hechizó a Ron para que flotara e hiciera la carga menos pesada, se adentró en la maleza y silenciosamente, como la serpiente que era, los rodeo. Observó a sus amigos por última vez antes de salir corriendo. Una lágrima bajó por su mejilla, cuestionándose si hacer lo correcto era lo mejor. Ya varias veces se lo había preguntado, y la única respuesta que obtenía era un no, no lo era si aquello involucraba sacrificarte, si salías perjudicada de qué servía. Y por esa pequeña respuesta es que terminó como una persona egoísta, frívola, por eso terminó yendo por el mal camino junto a otros slytherins, por eso terminó siendo mortífaga. ¿Se arrepentía? Claro que lo hacía.

Quería remediar todo eso. Tanto así que, ahora corría hacia el colegio para advertir a todos de lo sucedido, para los profesores ayudaran en la lucha, para que Ronald Weasley recuperara la consciencia y para remover todo sentimiento de culpa dentro de ella, porque esta vez sabía que hacía lo correcto y estaba feliz. Feliz de poder saber que, por primera vez, lo correcto era lo mejor.

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Todos se maldecían una y mil veces la gran estupidez que habían cometido. ¿Cómo no se habían dado cuenta antes? Era simple y llanamente ilógico. Habían estado peleando por unos minutos, concretados únicamente en su oponente y, al alzar la vista, sus compañeros ya no estaban, los habían separados. Ellos los querían separados. Y ahora, eran dos los que se enfrentaban a un encapuchado.

Blaise se preguntaba qué había detrás de sus capas. ¿Acaso eran mortífagos? Lo dudaba, ellos utilizaban sus máscaras para encubrirse, sin embargo, sus oponentes estaban cubiertos completamente. Aquello lo sacaba de sus casillas, qué hacer cuando no sabías a qué te enfrentabas exactamente. Tenía que admitirlo, la situación estaba difícil, sus enemigos eran seres muy rápidos que esquivaban los hechizos con asombrosa destreza y gracia. Miró a su costado, Harry Potter lo acompañaba.

Qué suerte la suya, se dijo. Tal vez así todo sería más fácil, estaba con el famoso niño-que-vivió, aquel que venció al Señor Tenebroso, seguro que podía contra una sola persona, o lo que sea que fuera eso. Soltó un suspiro. ¿Era él o aquel pensamiento le salió lleno de resentimiento? Sí, tal vez fue sólo él. Puede que en el pasado haya estado celoso de toda su fama y gran talento, pero eso quedó allí, en el pasado. Ahora le tenía cierta admiración, el poder haber pasado por tantas cosas difíciles, el no haberse dejado seducir por todo el poder que le ofrecía Voldemort, poder haber sobrellevado tanta responsabilidad sobre él, tenía la vida de varios magos y brujas en sus manos; pero al final, supo elegir bien y derrotó al que se decía, el mago tenebroso más poderoso de todos los tiempos. Él luchó y siguió todo lo que él verdaderamente creía correcto, no se dejó vencer y, al final, salió venciendo.

Todo eso, era digno de admirar.

Pero lo que respetaba, era el hecho de haber podido diferenciar el bien dentro del mal. Algo que a muchos slytherins les faltaba. No, no era el mero hecho de decir, esto es bueno, esto es malo, no, aquello involucraba sus vidas, y con eso no se podía jugar. Puede que una vez se haya dicho, si hago aquello lo más seguro es que salga perdiendo, pero por otro lado, esta esto, esto me ofrece algo mucho mejor, seguir vivito y coleando; y a sabiendas de que el segundo perjudicaría a muchas personas, elegía pensando en él, y no en esos perjudicados. Y fue dicho pensar el que le hizo convertirse en un fiel seguidor de Voldemort.

Sí, una elección estúpida, pero así funcionaba la mente de una serpiente.

― ¡Cuidado!― dijo Harry sacándolo de sus pensamientos. El gryffindor se lanzó sobre él y ambos cayeron pesadamente al suelo. Lo único que vio Blaise fue un borrón negro pasar rápidamente por donde él había estado parado sumergido en sus pensamientos, y que terminó con el puño del ser encapuchado atravesando el tronco de un árbol.

Definitivamente eso no se veía todos los días.

Harry se paró con varita en mano dispuesto a dar fin a dicha pelea, y deseando, ojalá que así todo mal finalizara y dejara de atormentar el mundo mágico. Ni un año había pasado de la destrucción del Señor Tenebroso y ya Hogwarts se encontraba frente a otro problema. A veces Harry se cuestionaba cómo terminar con todos ellos que trataban de terminar con la paz, que no siempre duraba mucho, y querían sumergir al mundo en una nueva era llena de oscuridad. Le daban ganas de querer sentarse hablar con ellos y explicarles todo por lo que pasaba el mundo. Por la pobreza, denigración, y todas la penurias que varias personas sufrían, quería mostrarles cuán triste sería que las personas perdieran sus familiares y amigos, quería que sintieran ese dolor, tal y como él lo siente cada vez que recuerda a sus fallecidos padres.

Aunque claro, puede que dicho dolor haya sido el causante de tanta maldad, pero eso no impedía hacerles ver cuán equivocados estaban. La venganza nunca es y será la solución, y es que cada vez que alguien cumplía con una, una mayor soledad lo envolvía, ¿de qué sirvió? De nada. Si Tom Riddle se hubiera deshecho de todos los impuros, ¿qué hubiera seguido? ¿Conquistar el mundo y qué más? Él no era capaz de entenderlo. No, definitivamente no lo hacía.

Por eso quería terminar con quien sea estuviera detrás de la capa y así tal vez poder tener esa paz que tanto anhelaba. Quizás sea poca, pero sería feliz al ver a las familias disfrutarlo, quería verlos reír sincera y naturalmente, aunque sea poco, pero no quería que pasaran por lo mismo que él paso, no mientras él estuviera ahí para luchar por ese poco de paz que todos querían.

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A veces el mundo puede dar giros realmente sorprendentes, ¿increíble, no? Pues no, Theo no lo consideraba para nada estupendo. Una cosa es que tú seas quien use una capucha y vaya a atacar todo poblado muggle que se te ponga enfrente, que matas sin escuchar ninguna súplica y dejes los cuerpos tirados tratando de aparentar fortaleza; pero otra muy diferente, es que tú seas el atacado, tratando de evitar que te golpeen y esquivando todo lo que se te lanzara encima.

No, él odiaba ese tipo de cambios de libreto.

Y el hecho de que estuviera junto al más patético de los leones, no mejoraba en nada la situación. Era como si él tuviera que enfrentarse solo a su oponente. Tal vez pueda rendirse y ofrecerse de aliado o espía dentro del colegio. Sí, ese era un buen plan. Pero lamentablemente, ya había dejado esos días, ahora él trataba de mejorar como persona, aunque eso no le estuviera yendo para nada bien. Tenía que admitirlo, ser bueno no era lo suyo, pero tirar su varita como un cobarde y dar un paso al costado tampoco lo era. No, él ya no era así. Había aprendido a valorar a las personas, sí, a las malas tal vez, pero lo había hecho. Y poniendo en práctica todo lo que había aprendido, decidió confiar un poco más en su compañero.

Después de todo, por algo lo habían puesto en gryffindor, ¿cierto? Suspiró derrotado. Confiar resultaba muy difícil a veces, pero qué se le iba a hacer, Neville era todo lo que tenía en esos momentos.

Algo parecido surcaba la mente del temeroso león. Muchas veces fue menospreciado y humillado, y no era por nada, siempre fue considerado un cero a la izquierda. Si un día tenían que aprender a convertir una aguja en conejo, lo único que podía hacer con su varita era que a la aguja le salieran orejas y un rabo, y eso ya era demasiado, muchas veces ni eso podía hacer. Si tenían que enfrentarse a una criatura mágica en DCAO, el primero en salir corriendo era él. Si una poción tenían que realizar, su caldero era el único en explotar. Hasta que un día, llegó su primera clase de Herbología, los meses pasaron y se dio cuenta de que por una vez en su vida, era bueno en algo y podía sobresalir en eso. Aquella sensación fue estupenda, sentirte como el ser más poderos porque la confianza casi inexistente volvió a crecer. Y su casa, sus compañeros, ellos empezaron a tomarlo en cuenta.

Por eso, no podía defraudarlos ahora, no cuando comenzó a ser valorado.

Tomó su varita con fuerza, la alzó y lanzó todo hechizo que se le cruzó por la mente, tomando desprevenido no sólo a su atacante, sino a su compañero.

Theo lo observó asombrado, nunca se esperó ver al tan tímido gryffindor luchar con tanta determinación. Otra sonrisa apareció en su rostro, pero esta vez, fue una más sincera. Sí, el mundo a veces tomaba unos giros que sorprendían gratamente. Los leones nunca terminarían de sorprenderlo. Y con ese pensamiento, se unió a Neville en su batalla contra el ser encapuchado.

Tal vez, sólo tal vez, todos guardaban a un león en su interior, esperando a ser despertado. Y en esta ocasión, todo en Neville parecía arder de valentía, y Theo, Theo confió en que dicha luz iluminara hasta la oscuridad más pequeña del lugar.

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Deseaba que Pansy hubiera llegado a salvo al colegio con el cuerpo de Ron.

Una vez había tomado su lugar en la lucha, no había podido hacer más que observar su retirada. Sabía que era lo mejor, Ron se estaba desangrando y necesitaba de alguien para llevarlo a la enfermería. No pudo evitar sentirse culpable, había juzgado a Pansy antes de siquiera conocerla, y ahora, ella sacrificaba su vida por ellos. Tal vez debió haberla acompañado, quién sabe, tal vez había más seres encapuchados por ahí, esperando a dar el golpe final si uno de ellos lograba salir vivo de la lucha. Y adivinen qué, ese alguien podía ser Pansy, quien no había tenido más que buenas intenciones y puede que ahora se esté arriesgando por un grupo de leones y serpientes.

Se sentía feliz por ella, de que al fin se haya dado cuenta del bien que le estaba haciendo a los demás, tal vez algo tarde, pero lo había hecho. Pero a la vez, fue pena lo que sintió, qué pasaba si perdía la vida, si no lograba salir de esta por el simple hecho de querer hacer lo correcto.

Los ataques de Hermione fueron dirigidos con mayor odio hacia su oponente.

Algo que normalmente se preguntaba era, porqué los inocentes eran los primeros en perder la vida. Al contrario, deberían ser los bastardos ignorantes, como el que tenía al frente, los primeros en irse a la tumba. Pero no, eran los valientes, los verdaderos héroes los que fallecían primero. Y el recuerdo de sus padres volvió a su mente, ese era un claro ejemplo. ¿Qué mal le habían hecho a la comunidad para morir tan desastrosamente? Fueron ellos los que pagaron por las malas decisiones de sus familiares, fueron ellos los que pagaron por los errores de sus parientes.

Qué injusta era la vida.

Tal vez ese era el único pensamiento que la unía con Draco. Él estaba peleando junto a Hermione, pero aquello no evitaba que su mente volara hacia el pasado, cuando vivía junto a su madre en un Malfoy Manor más tranquilo, cuando el jardín era uno de los más grandes tesoros de su madre, lleno de rosas y árboles de todos los tamaños; ese era su pequeño paraíso. Solía quedarse junto al pequeño lago que tenían, acostado sobre el verde pasto, observando las nubes, escuchando la armoniosa y clara risa de su madre, claro, hasta que Lucius llegaba. De ahí, todo se ponía de cabeza, el antes aire hogareño que invadía la mansión desparecía, envolviéndolo uno frío y distante.

Tiempo después, todo siguió así, alegría por la mañana pero miedo en la noche. Hasta que Voldemort volvió y su hogar fue convertido en su guarida, ya no había risas ni expresiones de cariño por parte de su madre, sino incómodos y sepulcrales silencios. Si Lucius se hubiera puesto a pensar en su familia y no sólo en él, lo más seguro es que Draco no se hubiera convertido en mortífago para salvar a su querida madre.

Tal vez, si Lucius no hubiera llevado Voldemort a Malfoy Manor, puede que Narcisa no esté en esos momentos en San Mungo; solitaria, inmersa en sus propios pensamientos, tal y como los padres de Longbottom; porque él, no había sido capaz de protegerla.

Se dice que uno no escoge a la familia, sin embargo, a él le hubiera encantado hacerlo. Quizás el sufrimiento y el dolor no hubieran sido tan abundantes, quizás su madre aún lo estaría esperando en la mansión con los brazos abiertos, pero ya no quedaba nada de eso. Ella estaba hospitalizada y Lucius cumpliendo su sentencia.

Sí, a veces creía que todo estaba en su contra, pero el recuerdo de su madre aún fresco en su mente era lo que le impulsaba a seguir luchando, eso era lo único que lo mantenía erguido y orgulloso como todo un Malfoy.

Y con eso en mente, siguió peleando. Un hechizo por aquí, otro por allá; pero nada parecía detenerlo. El enemigo parecía leer sus mentes y esquivaba dando un paso al frente, acercándose. Hermione lanzaba hechizo tras hechizo tratando de darle, pero nada surtía efecto. Y de repente, el encapuchado, cansado de tanto juego, se acercó a Draco de un salto dispuesto a acabar con la vida de este.

Hermione se dio cuenta de eso demasiado tarde, y para cuando un rayo rojo salió de su varita, Draco ya tenía una gran herida en su costado derecho, su respiración de aceleró y empalideció rápidamente, la sangre brotaba sin cesar.

Todo comenzaba a oscurecerse. Draco ya no se podía mantener de pie, cayó de rodillas. Le lanzó una última mirada a Hermione antes de desplomarse en el suelo.

¿Acaso ese sería su final? Se preguntaba Draco. Sí, al parecer había hecho algo malo en su antigua vida y ahora Merlín lo castigaba, nadie tenía tanta mala suerte como él. Y ahora, aquella promesa silenciosa que le hizo a su madre, el de cuidarla y nunca dejarla, se rompía; no había sido capaz de mantenerla. Él moría y ella, no lo sabría. Una última sonrisa triste se posó en sus labios, cerró los ojos ya no pudiendo luchar contra lo inevitable, y sólo una palabra salió de su boca.

Perdón.

Oh, a veces la vida podía ser tan injusta, y de eso no cabía duda. Sólo se tenía que mirar al rubio tendido en el suelo, con un gran charco de sangre rodeándolo, lamentándose de no poder compartir sus últimos momentos con la persona que lo trajo al mundo, no pudiendo remendar todos los errores que cometió, no pudiendo disculparse con aquellas personas que hirió.

No pudiendo haberle plantado cara a la vida y haber tomado sus propios caminos, sus propias decisiones; porque al fin y al cabo, la vida no es justa ni injusta, es lo que cada uno hace con ella.

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Muy largo? Nah…. Mucho suspenso? Tal vez… Ahora díganme, mato a Draco o no? Jajaja pregunta más estúpida…. No, la verdadera interrogante sería esta: "¿Quiénes creen que están tras las capas? ¿Mortífagos? ¿Chupasangre? ¿Hombres lobo? ¿Centauros? ¿Clones malvados? ¿O la linda y adorable autora detrás del ordenador multiplicada por 3… o más?"

Bien… esto es serio, quiero que me digan qué le falta a mi fic? Qué le falta para que les guste! Yo creo que con este último capítulo he mejorado a comparación de los anteriores, ahora sólo les queda opinar. Vamos, acepto críticas de todo tipo, sólo díganme en qué mejorar u_uU

Se me cuidan. Los quiere,

Carlita Malfoy =]

P.D. segunda parte ya está siendo trabajada…

P.D.D. Estoy pensando en modificar los primeros capítulos… admitámoslo, el primero no es el mejor, ese sí lo modificare, nada grande, solo un poco de párrafos por aquí y por alla n_n Bueno, eso es todo. Bye!