Capítulo 6: Citas & Disgustos – Parte 2
POV Bella
A la mañana siguiente, tenía una sonrisa en mi rostro, traté de recordar mi sueño pero solo podía recordar a Edward en él, ¿Qué estaría soñando? O más importante ¿Por qué estaba soñando con él? Me despertaron unos leves toques en la puerta y luego oí la voz de Edward al otro lado de la habitación
- ¿Estás despierta?- Preguntó con un tono de voz ligeramente alto para que lo escuchara
- Ahora sí- Respondí con voz adormilada – Salgo en 15 minutos-
Oí los pasos de Edward que se alejaban lentamente, me levanté de la cama de un salto y me fui a la ducha para asearme lo más rápido posible, al salir escogí ropa informal, con mis converse rotos, mi jeans y una blusa con estampado. Estaba a punto de salir de mi habitación cuando escuché el sonido de mi celular y me aproximé a contestar la llamada sin si quiera ver quién era
*LLAMADA*
- ¿Hola?- Dije mientras cepillaba mi cabello
- Bella, soy Jake… Recordé que hoy es tu último día aquí y quería saber si te gustaría salir a caminar por ahí para despedirte de tu viaje-
- Ammm sí, me encantaría… Pero todavía tengo cosas que hacer antes de salir a divertirme, no he terminado de empacar y todo eso-
- Ok si te desocupas antes de tiempo, háblame-
- Lo haré- Dije sonriendo
- Claro está que eso no te salva de que yo vaya a despedirte al aeropuerto… A menos que tú te opongas- Dijo en tono de broma
- Me agrada la idea de que vayas a despedirme, te estaré esperando a las 6:30 de la tarde-
- Entonces nos vemos luego-
- Ok, hasta pronto Jake-
*FIN DE LA LLAMADA*
Me ponía muy mal pensar en el hecho de que tenía que volver a Forks, todo lo que estaba viviendo aquí era como un sueño, lo que sea que me estuviera pasando con Edward y la amistad con Jake… Pronto volvería a mi realidad y lo único que me quedaba de consuelo era que me podía llevar un pedacito de mi fantasía, Alice podría volver a Forks conmigo y entonces no me sentiría tan sola como normalmente estaba. Salí de la habitación recordando que Edward me estaba esperando en la sala y según mis cálculos, ya habían pasado más de 15 minutos. Me apresuré a salir y vi a Edward sentado en el sillón con las manos en la cabeza, vestido completamente informal así como yo, él levantó su vista y sonrió
- ¿Me tardé mucho?- Pregunté con algo de pena
- No tanto- Sonrió – Lamento haberte despertado-
- Ya no importa- Hice un ademán con mi mano para que no se preocupara – Mejor dime para que me llamaste-
Sentí como Edward se tensó y algo me decía que estaba teniendo una lucha interna o tomando valor para hacer algo ¿Qué estaría pasando por su mente? Su suspiro me sacó de mis pensamientos y él empezó a hablar – Ayer salí a caminar y por alguna razón pensé que era buena idea divertirnos en nuestro último día aquí- Sonrió
- Pienso lo mismo, pero no he empezado a empacar y todavía está lo de Alice, entonces no sé a qué hora podré divertirme-
Soltó un suspiro de frustración - Entonces no tiene sentido que conserve esto- Dijo en tono desanimado señalando la mesa de centro
Habían unos boletos pero no pude reconocer de qué eran, me acerqué a la mesa mientras Edward suspiraba de nuevo y se iba a su habitación, en el momento que leí los boletos no lo podía creer, eran dos entradas para ir a un parque de diversiones, nunca lo habría imaginado y menos de Edward, la idea de que él estuviera en un sitio así era algo interesante para ver y más que disfrutaría mucho mi día en un lugar así. Tomé los boletos y me dirigí a la habitación de Edward, él estaba sentado en su cama con su celular en la mano
- ¿Ya no quieres ir?- Hice un puchero y él fijó su atención en mí
- Tú fuiste la que me dio a entender que estaba muy ocupada para salir- Dijo levantando la ceja y en tono triste con un toque de enojo implícito en él
- Pues sería una lástima desperdiciar de esa forma los boletos- Usé un tono triste, me acerqué a él y me senté a su lado
- ¿Segura que no estás demasiado ocupada?- Dijo dudoso
Solté una risita – Vamos Edward, ni que me tardara una eternidad en empacar, además Alice está haciendo todo el papeleo para su regreso a Forks y con lo hiperactiva que es, dudo que me necesite- Dije emocionada, él se quedó pensando – En serio quiero ir- Dije poniendo mi mejor cara
Él sonrió- Estás peor que una niña chiquita- Movió su cabeza en forma de negación – Vamos a desayunar y luego salimos ¿Te parece?-
- Perfecto- Dije levantándome de la cama de un salto y salí a la cocina corriendo, entonces me di cuenta que Edward no venía detrás de mí y volví a la habitación - ¿Qué esperas? No podemos perder el tiempo- Dije animada y lo halé del brazo hasta llegar a la cocina.
Allí encontré los dos desayunos y me senté en mi puesto habitual para empezar a comer, Edward también se sentó al frente de mí, rápidamente terminé todo lo que había en mi plato y Edward solo comía a una velocidad normal mientras me miraba con asombro, me paré de la silla de un salto
- Iré a buscar mi bolso y cuando vuelva quiero que estés en la puerta con tu chaqueta puesta- Dije en tono demandante pero a la vez relajado, procurando que él se diera cuenta que solo se trataba de una inofensiva broma, por la sonrisa que me mostró supongo que lo entendió
Rápidamente fui a mi habitación, tomé mi bolso y mi chaqueta y de pronto un leve pensamiento se cruzó por mi mente - ¿Por qué estaba casi que rogándole a Edward que fuéramos a ese parque de diversiones?- Me pregunté a mí misma… Luego de pensarlo por unos minutos, me di por vencida ya que no obtuve respuesta alguna, para alejar mi mente de esa pregunta solo me concentré en que esto que estaba viviendo era solo un sueño, una fantasía, cuando regresara a Forks todo volverá a ser igual, Edward y yo ignorándonos, apenas tratando de llevarnos bien, mientras tanto disfrutaré todo lo que pueda.
Salí de la habitación y Edward estaba muy obediente al lado de la puerta con su chaqueta de cuero y gafas oscuras, se veía tremendamente sexi en su pose de "chico malo", traté de volver a mi estado calmado y lo logré por unos segundos hasta que él se quitó sus gafas oscuras y fijó sus ojos verdes azulados en mí y luego me mostró mi sonrisa favorita, la que hacía que me derritiera a sus pies
- ¿Nos vamos?- Preguntó él sin dejar de sonreír, solo que esta vez arqueó una ceja
Yo asentí en silencio, ya que mi cuerpo no respondía a las órdenes que le mandaba mi cerebro, Edward abrió la puerta y luego se hizo a un lado para que yo saliera primero, como todo un caballero, saqué las gafas de sol de mi bolso y me las puse para después entrar al elevador.
…
Nos tomó solo veinte minutos llegar a nuestro destino, yo estaba bastante emocionada, eso se notaba en mi rostro lleno de alegría y con una gran sonrisa, tanto que mis mejillas empezaban a dolerme de tanto sonreír, pero no le tomé importancia. Edward estaba a mi lado bastante… no sé cómo describirlo, jamás en mi vida lo vi tan… indeciso, sí, esa era la palabra correcta, tal vez se sentía incómodo porque jamás había estado en un lugar así y tampoco le gustaba mucho la idea, solo recuerdo un vez que ambos estuvimos en un parque de diversiones y eso fue como a los 10 años, para ese tiempo, Edward permanecía serio mientras yo me inquietaba por cada cosa que veía… Comparándolo con el ahora, no había mucha diferencia, excepto por el tiempo que transcurrió… Tal vez por eso yo estaba tan emocionada, no había ido a un parque de diversiones hace mucho tiempo y lo poco que recuerdo es que no me dejaban subir a algunos juegos que eran para mayores o que no tenía la estatura necesaria para entrar, eso me frustraba mucho, pero ahora no tenía ningún impedimento.
El parque estaba medio desocupado, lo que era bueno porque casi no había fila para entrar a las atracciones
- ¿Por dónde comenzamos?- Preguntó Edward sacándome de mis pensamientos, me giré a verlo y parecía bastante aturdido
- Mmmm deberíamos empezar por algo suave ¿Qué te parece… la casa de espejos?- Dije haciendo una mueca, la verdad no me gustaba mucho la idea, pero Edward fue el que consiguió las entradas y gracias a él, yo estaba aquí así que tenía que ir despacio y tratar de ser comprensiva
Edward frunció el ceño y se quedó mirándome - ¿Estás hablando en serio? - Dijo en tono de broma, yo me encogí de hombros y asentí – Pensé que te gustaban las atracciones con un poco más de… adrenalina ¿También cambiarás eso?- Preguntó para después soltar una pequeña risita
-¿Entonces qué propones?- Arqueé una ceja demostrándole que lo estaba retando
El hizo una mueca, luego miró todo el parque en busca de alguna atracción que le interesara – El apocalipsis- Dijo decidido
No pude evitar soltar una pequeña risita que luego se alargó un poco más de lo que yo esperaba - ¿Estás seguro que puedes soportarlo? Parece demasiada emoción para alguien como tú-
Sonrió - Pruébame- Dijo con el mismo tono de decisión que había usado hace poco y luego caminó firme hasta donde se encontraba, lo que parecía ser, nuestra primera parada en el parque de diversiones
Entramos muy rápido y nos abrochamos los cinturones con toda la seguridad que requería la atracción, sentí una descarga inmensa de adrenalina cuando el juego empezó a funcionar, los cinturones estaban un poco sueltos por lo que me daba la impresión que me podría caer en cualquier momento pero no era así. Me reí mucho con las expresiones que Edward tenía en su rostro, gritaba como una persona normal pero había algo más, parecía que se estuviera muriendo del miedo y en un momento de descuido tomó mi mano y la apretó ligeramente fuerte, luego me miró y soltó un suspiro yo le sonreí para darle confianza, a pesar de que en ese momento no la tenía… todo mi cuerpo se estaba convulsionando internamente por el hecho de que Edward y yo tuviéramos las manos juntas, estaba experimentando muchas emociones al tiempo pero sin duda la que más me desestabilizaba era el simple toque de Edward.
…
Pasamos por todas las atracciones del parque, cada una más emocionante que la anterior, las que más me emocionaron fueron: la casa del terror, la montaña rusa y el barco pirata… Admito que el hecho de que Edward tomara mi mano en esas atracciones tenía mucha relación con toda la adrenalina que me invadía por dentro, a parte sentí algo más, en cada una de esas situaciones, él tomaba mi mano y me miraba como si… tuviera miedo de que en algún momento me pasara algo, yo no sabía que pensar sobre eso… Ya sabía que él sentía la necesidad de protegerme porque él mismo me lo dijo, aun así había algo que me dejaba completamente desconcertada.
Pasamos cerca de cinco horas disfrutando de todas las atracciones, cuando vi mi reloj, apenas eran las dos de la tarde, salimos un poco mareados del martillo y Edward estaba más pálido de lo normal, lo que me hizo sonreír, hasta que mi estómago empezó a rugir
- ¿Tienes hambre?- Preguntó arqueando una ceja
- Un poco, vamos a comer algo ligero y luego volvemos a los juegos-
Él asintió y nos fuimos a la plazoleta de comidas, donde pedimos una gaseosa y un hot dog… La verdad pasamos más tiempo riéndonos y haciendo bromas que lo que demoramos comiendo. Salimos de la plazoleta y seguimos con los juegos, entramos al pulpo y luego a los carros chocadores, ambos muy divertidos y ya me dolía el estómago de tanto reír. Con esa última atracción se podía decir que dimos por terminada la salida aunque yo todavía no me quería ir. De pronto vi un juego de tiro al blanco, bueno el juego consistía en que te daban una pistola de juguete con 5 balas y tenías que tumbar todos los paticos de hule que estaban en movimiento, luego vi un gran león de peluche y me encantó, decidí que tenía que ser mío
- ¿Puedo intentar en aquel juego?- Le dije a Edward señalando la carpa
Él miró su reloj y luego asintió – Todavía nos queda tiempo, vamos-
Yo sonreí y luego juntos caminamos con dirección al juego, le di un billete al encargado del juego y él me dio la pistola, yo la tomé emocionada y los patitos se empezaron a mover, no pensé que fuera tan complicado, a simple vista parecía sencillo, traté de apuntar y en el momento que apretaba el gatillo, fallaba mi puntería… Así intenté tres veces más hasta que me di por vencida, sintiéndome completamente frustrada – Ese león ya no será mío- Pensé para mí mientras daba media vuelta y empecé a caminar, Edward tomó mi brazo con suavidad y me hizo verlo
- ¿Puedo intentarlo?- Dijo mientras me cegaba con su sonrisa perfecta
- Claro- Traté de volver a la normalidad
Juntos dimos dos pasos, volviendo a la carpa… El encargado me miró con una sonrisa burlona, como diciéndome - ¿Esta chica no se dará por vencida?- Yo simplemente lo ignoré, al parecer Edward se dio cuenta y se puso serio, él dejó un billete sobre la barra y luego le entregaron la pistola. Fue muy interesante verlo con una pistola en la mano, solo la llevaba cuando iba de combate y yo nunca lo había visto… Se veía tremendamente sexi y yo estaba babeando, traté de concentrarme de nuevo en algo más que no fuera él y su perfecta existencia - ¿QUÉ? Al parecer me estoy volviendo loca ¿Cómo puedo pensar en eso?- Me regañé mentalmente y luego me quedé asombrada al ver que Edward derribaba dos patos de un solo tiro, con agilidad y destreza derribaba cada uno de los objetivos hasta que en poco tiempo terminó y dejó el arma en la barra con tranquilidad.
El encargado se quedó viéndolo con asombro – Excelente… ¿Qué premio desea señor?- Dijo él tratando de ocultar su asombro y mostrando todos los peluches
- Ese- Dijo él señalando el león
El encargado bajó el peluche y se lo entregó a Edward - Aquí tiene-
Él se volteó con el peluche y me miró, sonrió y luego me tendió el peluche, yo me sonrojé – Es para ti, sabía que solo estabas jugando para poder ganarlo- Dijo con la misma sonrisa impecable de antes
Yo estiré un poco mis brazos para tomarlo, seguía sonrojada mientras lo veía totalmente embobada por su sonrisa y sus ojos fijos en mí, en eso, nuestro dedos alcanzaron a tocarse por un momento y volví a sentir esa descarga eléctrica recorrer mi cuerpo, lentamente deslicé mis dedos hasta no sentir más contacto con él… Bajé mi cara aún sonrojada y Edward soltó el peluche para dejarlo en mis manos
- Gracias- Dije con algo de pena, tratando de evitar que mi cara se sonrojara más de lo que ya estaba
- No hay de qué…- Desvió su mirada hacía otro lugar y yo me tranquilicé - ¿Quieres hacer algo más o nos vamos?-
- Todavía no me quiero ir… ¿Tenemos tiempo para una atracción más?- Hice un puchero para que no se pudiera negar
Miró su reloj – Si, pero solo una- Dijo lo último en tono de advertencia - ¿Qué propones?-
Miré todo el lugar en busca de alguna atracción a la que no hayamos entrado y que fuera divertida - ¿Karts?- Pregunté emocionada
Él soltó una risita - ¿En serio? ¿Te gustaría perder?- Preguntó sin dejar de reír
Solté una risa burlona - ¿Tú? ¿Ganarme en Karts? Si a penas conduces a 60 kilómetros por hora y ¿esperas ganarme?- Arqueé una ceja
- ¿Esa afirmación es un reto? - Sonrió de medio lado y yo asentí decidida – Bueno, si estás tan segura de que puedes vencerme ¿Qué te parece si lo hacemos un poco más interesante?- Dio un paso hasta mi
- Excelente ¿Qué se te ocurre?- Mi sonrisa se ensanchó más e involuntariamente di un paso hacia él mostrando determinación
- El perdedor tendrá que invitar al ganador a una cena en la primera noche que regresemos a Forks-
- Okey, me gusta… Prepara tu billetera porque ordenaré lo más costoso del menú-
Me acerqué aún más a él, nuestros pechos estaban a unos cuantos centímetros y no contentos con eso, sentí que los dos nos estábamos acercando peligrosamente, mi cuerpo no recibía las ordenes de mi cerebro al tratar de alejarme de él, su sonrisa me tenía completamente embobada, no sé cómo pude ser tan tonta de dejar de mirar sus labios para concentrarme en sus penetrantes ojos, eso era peor de hipnotizante que su sonrisa… No sabía que más hacer, estaba perdida… Ahora sí, caería en los impulsos de mi cuerpo. Nuestros labios apenas alcanzaron a rozarse, de pronto escuché una voz conocida que me sacó de mi "sueño", bajé mi cara sonrojada y luego volteé a ver al dueño de aquella voz
- Bella, no lo puedo creer… Ha pasado mucho tiempo- Dijo con una sonrisa corriendo hasta donde me encontraba y luego me abrazó
- Alec- A penas alcancé a decir saliendo de mi trance, terminado el abrazo sentí que Edward se tensaba a mi lado.
- ¿Qué? ¿Solo vas a decir eso?- Preguntó Alec en tono de broma – Yo te recordaba más expresiva ¿Qué pasó contigo?- Me dio su mejor sonrisa
- Lo siento- Intenté excusarme y recobrar mi estado natural después de casi besar a Edward – Me alegra verte Alec, ya que lo mencionas ha pasado mucho tiempo y ahora que lo recuerdo, no me llamaste como lo prometiste- Sonreí para que mi reproche no se hiciera tan evidente
-Esa es la Bella que recuerdo- Arqueé una ceja para que respondiera mi pregunta y él se quedó pensativo - Estuve ocupado este tiempo y no me lo vas a creer pero se me perdió tu número y con ello también perdí todo contacto contigo- Miró a Edward de arriba a abajo– Y por lo que veo, tú también estuviste ocupada-
No sabía que responderle a eso ¿Qué se suponía que le iba a decir? ¿La versión oficial o la verdad? ¿Éramos o no esposos? Mi cabeza estaba dando vueltas, traté de concentrarme en buscar una respuesta, por suerte, Edward notó que yo no sabía que decir y decidió por mí la versión que utilizaríamos, me dio un leve apretón en la mano, lo que significaba que mentiríamos y daríamos la versión oficial, éramos esposos y los próximos reyes de Forks
- Mmmm si un poco- Tomé aire y le di una sonrisa – Te quiero presentar a mi esposo- Alec abrió los ojos de golpe, se nota que la noticia lo sorprendió, mientras yo rogaba al cielo que Edward no sonara tan serio y rígido como generalmente lo hacía, de lo contrario, yo estaría en graves problemas, Alec me conocía bien y sabía que yo nunca me casaría con alguien frío y controlador
Edward levantó su mano y se la tendió a Alec - Mucho gusto, mi nombre es Edward Cullen- Dijo en tono serio, en ese momento, empecé a maldecir mentalmente, tendría que darle muchas explicaciones a Alec después de esto
- Alec Vulturi- Dijo él estrechando su mano – Esto sí que no me lo esperaba- Dijo en tono de broma mientras una sonrisa aún más grande se instalaba en su rostro
- Yo tampoco- Dije en un susurro que solo Edward pudo escuchar
Alec aclaró su garganta y volvió a mirarme – Me refiero a que cuando estuvimos en la academia de defensa personal, tú casi no mencionaste nada de amigos y menos de novios… en menos de un año te vuelvo a ver y me encuentro con la sorpresa de que estás casada-
- Te lo hubiera dicho, pero nunca llamaste- Intenté excusarme y de paso reprocharle un poco más, el hecho de que no me había llamado.
- No vas a dejar de recordármelo ¿Verdad?- Dijo con una sonrisa negando lentamente con su cabeza
- No- Dije en tono victorioso. Recordé que Edward estaba a mi lado, volteé a verlo y él estaba con el ceño fruncido, seguramente tratando de comprender todo lo que estaba pasando – Edward- Dije con una sonrisa haciendo que él fijara su atención en mi – Alec es un amigo, estuvo conmigo en la academia de defensa personal cuando tú estabas en Galveston-
- Ahh, eras tú - Dijo Alec como su hubiera descubierto la cura contra el cáncer
- ¿Yo?- Preguntó Edward confundido
Yo miré a Alec de manera intimidante. Mientras Edward estuvo en Galveston, Alec y yo fuimos a un bar después del entrenamiento, a manera de fiesta y yo terminé embriagándome, por esa razón es que tengo una concepción muy mala sobre el alcohol, me juré a mí misma no volverlo a hacer. Para ser sincera, no recuerdo nada de lo que pasó esa noche y mucho menos recuerdo alguna palabra de lo que dije, pero según Alec, fue algo muy comprometedor con Edward, no recuerdo muy bien sus palabras exactas, él dijo algo como que yo estaba delirando porque mencionaba a un tal Edward que no podía sacar de mi corazón. No había recordado mi primera y única borrachera hasta ahora.
Alec volvió a su pose bromista y trató de relajarme con una sonrisa – Olvídalo- Dijo refiriéndose a Edward y siguió hablando – Yo veo que estoy interrumpiendo, mejor me voy… Te llamaré- Me dijo lo último soltando una pequeña risita
- No sé por qué creo que ya escuché eso antes, mejor déjame tu número y yo te llamo… Posiblemente desaparecerás por otro año- Bromeé
Él asintió e intercambiamos números de teléfono – Estaremos en contacto- Dijo y luego me abrazó – Hasta luego Edward, fue un gusto conocerte- Estrechó su mano
Edward asintió y los dos vimos como Alec se alejaba, volví a ver a Edward y no entendí la expresión que llevaba en su rostro, no sé cómo sentirme frente a eso y tampoco sé que decirle, después de que casi nos besamos y gracias al cielo llegó mi amigo a salvarme de los impulsos de mi cuerpo. Edward dio media vuelta y caminó unos pasos hasta que yo lo alcancé y lo miré confundida
- Pensé que íbamos a los Karts- Hice un puchero
- Se nos hace tarde- Dijo serio y sin mirar el reloj
- Tú dijiste que teníamos tiempo-
- El tiempo justo, luego llegó tu amigo y nuestro tiempo se acabó, debemos volver o llegaremos tarde- El primer comentario me sonó como a celos ¿Edward estaba celoso y por eso se comportaba así? Tenía dos teorías: La primera eran los celos sin fundamento de Edward y la segunda, yo estaba delirando al imaginarme a Edward celoso…. Dejé de pensar porque la respuesta era demasiado obvia, yo estaba delirando, entonces me concentré en pensar en algo para que siguiéramos con nuestros planes y no volviéramos al hotel a empacar, como se suponía que deberíamos estar
- ¿A quién le importa la hora en la que lleguemos? De todos modos vamos a volver sin importar el día o la hora- Edward seguía serio mirando el suelo como si eso fuera lo más interesante que había visto en su vida, me di cuenta de que tenía que cambiar de estrategia porque a este paso no cumpliría con mi objetivo – Ahhh ya se lo que pasa… Tienes miedo de que te gane- Dije con una sonrisa y Edward levantó su mirada para verme, en su rostro también había una sonrisa
- Creo que ya te explique muchas veces que no podrías ganarme así quisieras- Por fin bajó la guardia, yo suspiré de alivio para mí misma –Edward volvió- Me dije mentalmente y no pude evitar sonreír
- ¿Entonces?- Pregunté haciendo un puchero
Él soltó un suspiro de rendición – Vamos- Dijo sonriendo
Llegamos hasta la zona de los karts, dejé mi peluche en una silla donde estaba todo el equipo de protección, el encargado nos entregó todos los implementos necesarios, primero un pasamontañas, luego un casco, unas gafas oscuras y por último un par de guantes a cada uno, yo estaba muy feliz poniéndome todo lo necesario y luego no sé porque me dio por voltear mi vista hasta donde estaba Edward, por suerte yo ya tenía puesto el casco con las gafas y no se podía ver que tenía mi boca y mis ojos abiertos a mas no poder, él se veía endemoniadamente sexi a tal punto que no podía controlar mis propios pensamientos, fijé mi vista en otro lugar… De pronto, los autos me parecieron el mejor objetivo para dejar de pensar en la imagen de Edward – Basta, esto es un sueño- Me repetí lentamente en mi cabeza hasta creérmelo por completo. Concentrada en esa frase, me dirigí hasta el auto que me había indicado el encargado, Edward también tomó su lugar y unos segundos después empezó la carrera.
Al principio tomé el primer lugar, había cerca de cuatro o tres personas más que estaban con nosotros, pero en mi mente era una competencia entre Edward y yo. La primera vuelta fue sencilla, yo iba liderando la carrera sin ningún esfuerzo; fue en la segunda vuelta cuando me empecé a preocupar, Edward y yo íbamos al mismo nivel, dejando a los demás atrás, en un momento él tomaba la delantera y luego yo, así fue durante toda la segunda vuelta y la mayor parte de la última. Vi la bandera a cuadros y abrí mis ojos de manera desorbitante al ver que Edward cruzaba la meta primero que yo, casi no lo podía creer. –Edward me ganó- Me dije mentalmente sin creérmelo, aun en estado de shock.
Me quité el casco, el pasamontañas y las gafas luego de que terminé en segundo lugar, Edward ya había hecho lo mismo y tenía una sonrisa perfecta en su rostro, que reflejaba triunfo. Me apuré a llegar hasta donde estaba él, pero primero teníamos que dejar nuestro equipo en su lugar respectivo, yo no decía nada, trataba de procesar todo, de repasar la carrera en mi mente y analizar el momento en el que me había ganado, hasta que las palabras de Edward me sacaron de mis pensamientos
- Excelente carrera… Estuvo bastante reñida- Dijo con una sonrisa, tratando de ocultar su tono orgulloso
- La modestia no te queda- Dije con una sonrisa y luego tomé mi león para salir de la pista
Adelanté mi paso y él no decía nada, solo caminaba con la cabeza baja como si se estuviera lamentando por algo, o por lo menos eso pude percibir cuando volteé a verlo por sobre mi hombro unos cuantos segundos, sin que él se diera cuenta. Yo repasaba una y otra vez la carrera, eso me hizo reevaluarme a cerca de mis sentimientos por Edward, nunca pensé que él me fuera a ganar y mucho menos que viniera a un parque de diversiones conmigo… Tal vez me molestaba tanto la idea de que nos comprometieron que no me interesé en conocer a Edward mejor… sí, yo sabía cientos de cosas que él hacía a diario, sabía sus rutinas, sus pasatiempos, pero nunca quise saber por qué le gustaba todo eso o que su opinión al respecto de ciertas cosas… Él me mostró una fase muy diferente a la que yo creía conocer y todo eso pasó en nuestra luna de miel, donde se supone que ya nos deberíamos haber conocido por completo. Mientras caminaba, mi mente daba vueltas por tantos momentos diferentes que pasé con Edward y trataba de encontrar una pista que me dijera que él siempre fue así, que yo fui la que me negué a conocerlo, en eso, Edward se me adelantó y me miró a los ojos
- ¿Estás molesta?- Preguntó un tanto preocupado
- No… admito que no me gusta perder… Pero tampoco es que sea una mala perdedora… Felicitaciones, te acabas de ganar una cena- Dije con una sonrisa sincera; estaba lejos de estar molesta, solo estaba pensativa y por eso no decía nada
- Que alivio- Soltó un suspiro – Pensé que me había excedido un poco al no darte la delantera en la última vuelta- Dijo con una sonrisa y luego hizo un gesto de haberse arrepentido por sus palabras
- ¿QUÉ? ¿Me dejaste adelantarme en la primera vuelta? – Pregunté casi atónita, ya decía yo que esa vuelta había sido demasiado sencilla
Él sonrió tímidamente, lo que me hizo confirmar mis sospechas, ahora si estaba molesta, él sabía perfectamente que no me gustaba que me dejaran ganar, me sentía como una estúpida por no poder hacer las cosas por mí misma y que otros las hicieran por mí
Me quedé mirándolo fijamente con un toque de furia – Ahora si estoy enojada- Solté un suspiro para tranquilizarme y luego volví a caminar sin siquiera verlo de nuevo. Me detuve cuando sentí su mano en mi brazo, no me estaba sujetando con fuerza, sino era como algo más gentil de su parte, otra vez, aquellos choques eléctricos hicieron acto de presencia en todo mi cuerpo y me solté de su agarre porque sabía que si seguía así, terminaría cediendo.
- Lo siento- Volví a verlo, en sus ojos de verdad se notaba el arrepentimiento – No estaba pensando en dejarte ganar, solo quería que tuvieras algo de ventaja-
- ¿Por qué?- Pregunté furiosa - ¿Crees que no soy capaz de ganarte por mí misma?-
- No quise decir eso, tú malinterpretas todo lo que digo- Con lo último sonó un poco enfadado
- ¿Ahora la culpable soy yo?- Me hice la indignada
- Tú haces que…- Sé quedó pensando por un momento – Mejor vámonos, se nos hace tarde- Se dio media vuelta y ahora el que adelantaba su paso era él
Caminé detrás por unos minutos, luego igualamos la velocidad y caminamos uno al lado del otro, pero no decíamos nada, era un silencio bastante incómodo y prácticamente estábamos arruinando un perfecto día solo por una estúpida pelea… Solo porque él me dio la delantera en los Karts ¿Qué clase de inmadura era yo? Me sentí culpable por arruinar todo esto, por armar una tormenta en un vaso de agua… Ya era hora que dejara de comportarme como una niña, que dejara de hacer pataleta por cosas sin sentido y además, si Edward lo había hecho tendría que ser por alguna buena razón, no creo que lo hiciera simplemente para verme molesta.
- ¿Es en serio? ¿Vamos a seguir ignorándonos por algo tan estúpido?- Decidí ser yo quién rompiera el silencio, después de todo, yo fui la que tuvo la culpa de lo que pasó. Él no dijo nada, solo me miró – okey- Tomé aire - Lamento enfadarme porque me diste la delantera en el juego ¿Contento?- Pregunté sarcásticamente a ver si con eso lograba algo, ya sabía que el solo esperaba una disculpa para aumentar más su ego
Hizo una mueca pensativa – Si, supongo que esa disculpa está bien- Dijo con tono orgulloso
Bufé por lo bajo – Llamaré a Alice para saber si ya está lista- Dije mirando mi reloj que me indicaba que ya eran las cinco de la tarde, solo tenía media hora para empacar mis cosas e ir por Alice. Saqué el celular de mi bolso y marque su número
*LLAMADA*
- Hoooolaaa- Escuché su voz cantarina del otro lado de la línea
- Hola Alice ¿Dónde estás?-
- Mmmm bueno, estaba en mi habitación del hotel preparando mi maleta y supongo que tú estás con Edward porque hace rato fui al pent-house y no los encontré… ¿Qué tal estuvo tu día?- Se oía bastante emocionada
- Estuvo genial… ¿Entonces terminaste todo el papeleo?-
- SI, a decir verdad fue rápido… Pero no evadas mi comentario-
- ¿A qué te refieres?- Traté de hacerme la desentendida del tema
- Yo sé que estuviste todo el día con Edward, así que dime-
- Estás loca, tendrás que esperar hasta que lleguemos a Forks para saberlo- Dije con una sonrisa mientras Edward me miraba confundido
Escuché un chillido y luego un suspiro de su parte – Okey, solo dime que ya vienen por favor- Usó su tono de súplica y puedo jurar que estaba haciendo un puchero
- En 20 minutos estoy en tu puerta-
- Entonces ahora nos vemos… Bye- Dijo alegre y cortó la llamada
*FIN DE LA LLAMADA*
Tomamos un taxi para llegar más rápido, igual si seguíamos caminando sería imposible que yo estuviera en 20 minutos con Alice. Llegamos en muy poco tiempo, Edward pagó al taxista lo que me dio más tiempo para ir a preparar mi equipaje, sabía que Edward ya había terminado de alistar sus maletas o de otra manera nunca habría salido hoy. Casi que volé por las escaleras ya que el elevador se tardaba demasiado, llegué con gotas de sudor en mi frente pero no me importó, las limpié y luego empecé a guardar toda mi ropa y las demás cosas que había traído, por último guardé los recuerdos para mis padres y mis suegros.
Como lo prometí, en 20 minutos estaba en la puerta de Alice, ella me abrió con una sonrisa y luego salió con sus maletas, solo nos saludamos y luego bajamos al lobby, donde Edward estaba pagando los gastos.
Él se dio media vuelta y nos miró – El auto llegó por nosotros- Dijo serio
-Edward amargado, frío y calculador volvió antes de tiempo- pensé para mí, no pude evitar sentirme triste por eso, pero me reconforté a mí misma recordando que yo sabía que todo esto tenía que pasar tarde o temprano y era mejor despertarme ahora que no en Forks, en consecuencia de ello notaran mi pésima actuación… Porque, sí, lo admito, a veces mi estado de ánimo afectaba seriamente mi actuación y muchas personas no me creían las mentiras cuando estaba en ese estado, especialmente mis padres.
Solo hasta que salimos noté que Alice tenía los ojos abiertos de par en par viendo el gran auto negro de vidrios polarizados, yo le di un ligero apretón a su mano para después sonreírle y eso pareció calmarla un poco. Uno de los encargados del hotel, tomó las maletas de Alice y luego las mías y las dejó en el auto, Alice y yo subimos a la parte trasera y luego Edward llegó y se sentó a mi lado.
- ¿Quién conducirá?- Preguntó Alice asombrada al ver a Edward a mi lado
- El chofer- Respondió él, de manera calmada
- ¿Tienen chofer?-
- Seremos los próximos reyes de Forks ¿Qué querías?- Me sorprendió que Edward utilizara de nuevo su tono de broma al responderle a Alice, pensé nunca volver a escucharlo así
Alice le dio una sonrisa tímida - ¿Cuánto demora el vuelo?-
- Supongo que no mucho, nuestro avión es muy rápido- Esta vez la que le respondí fui yo
- ¿Tienen avión privado?- Preguntó ella con los ojos más abiertos de lo normal
Edward y yo nos miramos y sonreímos a la par - ¿Cuándo estas nerviosa sueles hacer preguntas?- Le dije con una sonrisa
- Mmmm bueno, algo así- Respondió apenada
- No te preocupes… Estarás bien- Le sonreí de nuevo más que nada para tratar de darle confianza
El chofer encendió el auto y no demoramos mucho en llegar al aeropuerto, tomamos asiento en la sala de espera VIP, mientras preparaban nuestro avión. Fueron cerca de 10 minutos de espera, Edward estaba bastante enojado porque le gustaba que todo fuera puntual y perfecto, ya teníamos unos pocos minutos de retraso, Alice me haló del brazo
- Necesito ir al baño- Dijo con mucha insistencia
- ¿No puedes esperar hasta que estemos en el avión? Si nos vamos, de pronto nos llaman y ya estamos bastante retrasados- Traté de calmarla
Ella volteó su vista hacía algún lugar – No, no puedo ¿Vamos?- Ella se levantó de golpe y luego me haló del brazo, Edward me veía bastante divertido mientras Alice me halaba por todo lado, buscando un baño.
Lo encontramos y sinceramente, pensé que se tardaría más pero en lugar de eso, me sorprendí al verla con su expresión prevenida -¿Qué significa eso?- Me pregunté a mí misma, mientras caminábamos de nuevo a nuestros asientos, Edward estaba con una expresión tensa en su rostro, no quedaba sombra de la imagen que él tenía antes de irme. Alice y Edward estaban demasiado extraños y no sabía porque, pronto oí que alguien me llamaba, me volteé y vi a Jake agitando su mano para que lo reconociera, me puse de pie y fui corriendo hasta él para abrazarlo
- Viniste- Dije emocionada y al mismo tiempo feliz, sin terminar el abrazo
- Te lo prometí- Se alejó un poco de mí y luego me sonrió – Pensé que ya te habías ido y me estaba recriminando mentalmente… Hubiera llegado antes pero…- Lo interrumpí poniendo mi dedo índice en sus labios
- Shhhh, lo importante es que estás aquí- Lo abracé de nuevo
En eso, una de las azafatas se acercó a mí y me indicó que Alice ya estaba en el avión, volví mi vista hacía donde estaba Edward y él estaba de pie con su pose firme mirando a Jake como si lo quisiera matar, volví a la realidad cuando la azafata me dijo que el vuelo saldría en cinco minutos y yo ya debería estar en el avión. Se retiró para dejarme despedir de Jake
- Debo irme- Dije con una sonrisa de tristeza
- No sabes cuánto deseo que te quedes un tiempo más… Pero bueno, supongo que tendremos que vernos en otra ocasión-
- Estaremos en contacto, me encantaría verte de nuevo- Dije sincera, le di un último abrazo y él dejó otro beso en mi mejilla, me sonrojé al instante para después separarme lentamente de él y dirigirme hacía donde estaba Edward para irnos al avión.
En cuanto me acerqué a Edward él tomó mi mano y le dio un ligero apretón, yo me quedé viéndolo confundida pero no le pregunté nada, porque se veía que estaba enfadado, su semblante estaba duro y firme como una roca. Lo dejé que me guiara hasta el avión, alcancé a ver por sobre mi hombro a Jake despidiéndose con su mano y yo solo le pude sonreír cálidamente. En cuanto entramos al avión, yo me senté al lado de Alice y sentí el ambiente tenso, intenté preguntar qué demonios les pasaba a los dos, pero preferí esperar a que las cosas se calmaran, me acomodé en mi asiento y me preparé para una corta siesta de regreso a Forks.
Este fue un capítulo demasiado emocionante, me divertí mucho escribiéndolo y lo planeé miles de veces en mi cabeza, quería que saliera perfecto el último día que pasan Edward y Bella en su luna de miel. Pasaron bastantes cosas que seguramente emocionaron a más de una, el casi beso y las dos ocasiones en las que Edward estuvo celoso… Les prometo que el próximo capítulo va a estar mejor, Bella y Edward vuelven a Forks ¿Será posible que Edward vuelva a ser el hombre frio y calculador que Bella piensa que es? O ¿Seguirá siendo amigable con ella y tratará de conquistarla? Lo averiguaremos el próximo lunes
