Hermanos por contrato

En el capítulo anterior…

Sakura —llamó él cuando llegaron a la casa y ante la voz agónica del chico, giró la cabeza bruscamente— Sakura, necesito ayuda para bajar, todo me da vueltas.

¿De veras te sientes tan mal? —preguntó nerviosa, él apoyó la cabeza en el respaldo, cerró los ojos y asintió. Sakura estiró una mano y tocó su frente sobresaltándolo— ¡Oh, por dios, estás ardiendo en fiebre!

Se bajó del vehículo rápidamente y dio la vuelta para abrirle la puerta a Shaoran. Puso uno de los brazos del chico sobre sus hombros e hizo todo su esfuerzo para poder guiarlo hasta la puerta, porque él parecía no poderse el cuerpo.

¡Señorita!, ¿Qué ha sucedido? —preguntó Wei cuando Sakura intentaba encontrar las llaves en su bolsillo.

Shaoran tiene fiebre —informó enseguida mientras Wei la ayudaba a cargar al chico.

Yo lo llevaré a su habitación —dijo el anciano mayordomo.

¿No será mejor que lo llevemos a algún hospital? —preguntó nerviosa.

Al joven amo no le gustan los hospitales —contó mientras subían las escaleras.

¿Por qué? —preguntó Sakura con curiosidad.

Oh, es porque no soporta ver sangre y odia las jeringas.

Sakura pensó que de haber estado en otra situación, se hubiese largado a reír a carcajadas, pero tenía que arropar a Shaoran e intentar hacer que su fiebre bajara, quería tomar la responsabilidad y no sólo porque se sintiera culpable por haber demorado tanto en subir al carro, sino que porque realmente estaba preocupada por el chico.

Wei, ¿podrías traerme una bolsa con hielo, por favor? —pidió mientras se sentaba junto a la cama de él.

En seguida, señorita —dijo el hombre y luego de hacer una leve reverencia se retiró.

No sabía exactamente qué hacer, nunca había cuidado de una persona enferma.

Lamento que hayas tenido que cargar conmigo —dijo Shaoran con algo de dificultad y sin abrir los ojos aún.

No es nada —respondió— Wei me ayudó en cuanto entramos.

Los ojos de Sakura se abrieron sorprendidos cuando el chico tomó su mano que hasta el momento se encontraba sobre la cama, los colores se le subieron al rostro en seguida y cuando trató de apartar su mano de la de él, Shaoran se lo impidió.

Tus manos están heladas —dijo él acariciándola con el pulgar.

Shaoran…

Sólo deja que haga algo —pidió y ella intentó relajarse mientras él guiaba su mano hasta su frente— Se siente mejor que cualquier bolsa de hielo —sonrió.

Para ese momento sentía que no podía tragar, el suave contacto de su mano con la frente de Shaoran la tenía en estado de alerta, ¿qué sacaba con intentar evitarlo si con sólo algo así sentía que se derretía como un helado al sol?. Suspiró.

Nuestra relación se basa en la simbiosis —habló él nuevamente.

¿Si-simbiosis? —repitió confundida.

Sí —asintió Shaoran sin soltarla—Yo necesitaba encontrar a una hermana postiza y tú necesitabas dinero, así que trabajamos juntos… y ahora yo estoy ardiendo y necesito algo frío, mientras que tus manos están a punto de congelarse y necesitan calor.

Ah, ya entiendo —dijo sonriendo— Es como un complemento, ¿verdad?

Exacto, Sakura, nosotros nos complementamos bien —finalizó sonriendo también.

A pesar de su estado y de su horrendo dolor de cabeza, se encontraba feliz y se durmió pensando en que no podía ser más afortunado por haber conocido a esa chica que le prestaba su mano para ayudarlo a bajar la temperatura.

Gracias por haberte cruzado en mi camino —murmuró medio dormido, y ella completamente conmovida, besó su mejilla sin pensarlo dos veces.

Gracias a ti también, Shaoran —susurró volviendo a acomodarse en su silla. Cuidaría de él hasta que sanara, y si para eso tenía que estar despierta toda la noche, lo haría, sólo le importaba que estuviera bien.

Capítulo VII

"Un largo día"

—Estoy segura de que algo le falta… —murmuraba Tomoyo para si misma.

—Tomoyo, está perfecto —repitió Sakura por décima vez en la hora que llevaba en el estudio de su amiga.

—No, no —aseguró dando vueltas alrededor de ella— Lo que sucede es que hoy no ves bien con esos ojos tan pequeños por el sueño, en serio Sakura, ¿Qué estuviste haciendo anoche? —preguntó sin dejar de mirar el abrigo a cuadros grises y rosados.

—No es nada —respondió sonrojándose.

—¡Ya lo sé! —exclamó sorpresivamente la de cabello negro.

—¿Lo sabes? —cuestionó Sakura nerviosa.

—Ajá, ¡Un lazo! —contestó con una gran sonrisa.

—¿Un lazo? —repitió la castaña— Bueno… sí, puede que últimamente nuestro lazo se esté estrechando más, pero no me explico cómo es que sabes que anoche estuve con Shaoran, de veras Tomoyo, ¿tienes un espía o algo?

Las carcajadas de la chica se escucharon por todo el estudio y Sakura la miró completamente extrañada preguntándose desde cuándo era que Tomoyo se reía así y qué era eso tan gracioso que ella no sabía, pero antes de que pudiera si quiera pensar en qué decir, la diseñadora se le adelantó.

—No sabía que habían estado juntos anoche, simplemente me refería a que lo que le hacía falta a este abrigo era un lazo para la cintura, Sakura —explicó sin dejar de reír— realmente es fácil sacarte información… veo que van rápido…

—¡No es eso! —se defendió Sakura precipitadamente— Shaoran estaba enfermo y yo sólo cuidé de él, es todo…

—¡Oh, pero que lindos! —chilló llevándose las manos al rostro.

Aquel día, Shaoran le había permitido salir de la oficina para poder servir de modelo a Tomoyo y Sakura estaba pensando seriamente que prefería el puesto que tenía en el hotel. Su amiga era increíblemente detallista y nunca parecía del todo conforme con sus trabajos, aunque la espera valía la pena pues el resultado siempre era maravilloso.

—Muchas gracias por tu ayuda, Sakura —dijo Tomoyo mientras la otra se subía a un taxi.

—No es nada —aseguró sonriéndole— estoy segura de que tu nueva colección será un éxito.

—¡Por supuesto que lo será si te tengo de modelo a ti! —aseguró con euforia abrazándola efusivamente— Cuídate mucho, por favor, y asegúrate de no perder tantas horas de sueño por ya sabes quién.

—¡Tomoyo! —exclamó completamente azorada— Ya te dije que no es…

—No es bueno que hagas esperar al chofer, Sakurita —dijo sonriendo mientras la empujaba para meterla en el asiento trasero— ¡Adiós!

Suspiró cuando vio por última vez a su amiga mientras le hacía señas a través del cristal. Tomoyo siempre tenía un humor envidiable, sólo un par de veces la había visto algo molesta cuando los diseños no resultaban como ella los quería.

No pudo evitar sentirse algo decepcionada cuando al llegar a la oficina, la secretaria Wu, le informó que Shaoran había salido y que no volvería hasta más tarde, quizás porque esperaba poder verlo sonreír como lo estaba haciendo por la mañana mientras comía en compañía de la abuela.

Apoyó los brazos en el escritorio y luego recostó su cabeza, se encontraba realmente cansada y los ojos le pesaban demasiado como para seguir manteniéndolos abiertos…

No supo cuánto tiempo estuvo dormitando, pero cuando despertó del todo, la desconcertó encontrar un pequeño papelito doblado en cuatro junto a su codo. Lo desdobló para ver su contenido y automáticamente una sonrisa se le formó en la cara. Con pluma de tinta negra y letra prolija, estaba escrito:

"Quiero agradecerte por lo de anoche… ¿cenarías conmigo?"

Y estaba segura de que no se equivocaba al adivinar que se trataba de Shaoran. Ese gesto (y esa letra) no podía ser de otra persona que no fuera él. Soltó una pequeña risa enternecida, no podía creer que a Shaoran le costara tanto decir algo como eso en persona, así que tomó otro papel y un lápiz común y corriente y garabateó un "Por supuesto" que luego pasó a la secretaria Wu para que se lo entregara a su destinatario.

Fue gracioso ver a través de la puerta abierta como el hombre sonreía abiertamente al ver lo que ella había escrito, pero entonces el entusiasmo de Sakura se vino al piso cuando vio entrar a su mejor amiga con los ojos anegados en lágrimas.

—Sakura… ¿tienes un tiempo? —preguntó Tomoyo mientras observaba a su alrededor.

—¡Tomoyo! ¿Qué te ha…?

—Adentro —fue todo lo que pudo decir la otra entrando a toda prisa en la oficina de Sakura.

La de cabello castaño se apresuró en seguir a su amiga y cerrar la puerta a sus espaldas. Observó cómo Tomoyo se desplomaba sobre el pequeño sofá de cuero y se sentó junto a ella. No pasaron ni cuatro segundos cuando la tenía llorando sobre su hombro.

—¿Qué es lo que ha sucedido? —preguntó con auténtica preocupación Sakura, pero no obtuvo mayor respuesta que algunos sollozos— Tomoyo, me estás preocupando, ¿qué te ha pasado? ¿Te ha hecho algo alguien?

—Ha venido —logró articular entre su llanto— Está aquí, Sakura.

—¿Quién está aquí? —cuestionó comenzando a asustarse, nunca había visto a Tomoyo así.

—La razón por la que dejé Japón me ha seguido hasta aquí.

Esa oración fue suficiente para que Sakura entendiera por fin todo. Tomoyo probablemente se había ido de Japón por algún chico con el cual estaba relacionada, aunque aún no lograba comprender qué era lo que sucedía… si realmente se tratara de un chico, ¿no debería estar feliz de verlo de nuevo? ¿O es que se trataba de una persona muy mala? Decidió no seguir preguntando, no quería remover la herida de su amiga y hacerle más daño. Simplemente dejó que llorara sobre su hombro todo lo que quisiera.

—Lo lamento tanto, Sakura —dijo luego cuando ya estaba más tranquila. La aludida la miró con confusión, ¿por qué se suponía que Tomoyo le estaba pidiendo disculpas? — Debí habértelo dicho antes.

—¿Antes? ¿Desde cuándo sabes que está aquí?

—Desde hace unas semanas —respondió Tomoyo— No había sido un problema, hasta que hoy llegó a mi estudio a decirme que debía confiar en él, que él jamás me había dejado de amar y que me necesitaba… me hice la fuerte, desde luego, pero…

—Tomoyo, ¿qué fue lo que sucedió? —se atrevió a preguntar por fin. Aquella era la pregunta clave para poder entender la historia. Tomoyo dio un largo suspiro antes de poder continuar.

—Antes de llegar a Hong Kong, yo estaba comprometida. Su nombre era Eriol Hiragizawa y era el hombre más maravilloso del mundo.

Sakura casi se atraganta con su propia saliva, y es que no podía creer lo que sus oídos escuchaban, ¿es que acaso el mundo era realmente un pañuelo? Pero comenzó a sentirse demasiado confundida al recordar que en ningún momento Eriol le contó que estuviera comprometido, si bien no se veían casi nunca, las veces que lograban reunirse hablaban de absolutamente todo.

—Salimos durante tres años, yo estaba fervientemente convencida de que jamás me casaría, odio los tradicionalismos, pero entonces lo conocí a él y todo mi mundo se detuvo. Eriol cambió mi forma de relacionarme con los otros y me hizo ver que no todo era tan malo como yo pensaba, estaba enamorada ciegamente y no dudé en decir que sí cuando me propuso compromiso. Éramos felices… más bien, yo era feliz.

A Sakura le resultaba demasiado extraño estar escuchando la historia de Tomoyo, sobre todo porque ambos eran sus amigos y no lograba conectar las piezas, pero decidió no hacer saber a Tomoyo de su relación con Eriol, no hasta poder hablar con él del tema por lo menos.

—¿A qué te refieres? ¿Qué sucedió después?

—Mamá tiene una empresa de juguetes y la familia de Eriol es dueña de una cadena de multitiendas muy conocida. Ambas familias estaban enemistadas, todo comenzó porque la empresa de la familia de él se negó a vender la marca de mi madre

—¿Los separaron?

—Mi madre nunca estuvo feliz con la idea de que yo saliera con Eriol y cuando se enteró de nuestro compromiso me advirtió que me equivocaba, que me probaría que Eriol no era el hombre que yo creía que era —hizo una pausa en la cual sus ojos vagaron por la oficina— Me dijo que estaba viendo a la heredera de los Amamiya.

Sakura ahogó un grito de sorpresa en su garganta. Amamiya era el apellido de soltera de su madre, y la heredera de la fortuna de su abuelo, era ella misma al ser la menor, pero Sakura estaba más que segura de que jamás había salido con Eriol de esa forma, lo poco y nada que se veían, lo aprovechaban en algún café conversando sobre trivialidades.

—Por supuesto al principio no le creí, hasta que me mostró una foto en la cual Eriol besaba a esa chica Amamiya. No pude verle la cara, porque estaba de espaldas, pero reconocería ese corte de cabello donde fuera… Nunca había visto a la heredera de los Amamiya y tampoco tenía ni el más mínimo interés en saber cómo era, de todas formas estaba demasiado dolida como para ponerme a investigar, así que en cuanto mi madre me ofreció un pasaje a Hong Kong sin retorno, lo tomé gustosa. Este se suponía que sería el último lugar en el cual alguien me buscaría.

—Tomoyo, ¿no crees que tu actuar fue algo precipitado? —propuso dudosa. Recordaba que cada vez que se veía con Eriol él la abrazaba efusivamente, pero jamás de los jamases se habían besado, es más, nunca había visto a Eriol de otra forma que no fuera de amigos.

—Cuando estás enamorada todo lo que haces es precipitado —respondió luego de un suspiro.

—Me refiero a que quizás debiste haber escuchado primero lo que él tenía que decir, quizás…

—Antes de que saliéramos, él era un caza mujeres ¿realmente crees que es posible que alguien cambie tan bruscamente?

—Quizás sea difícil, pero tampoco creo que sea correcto juzgar a alguien por su pasado, Tomoyo —opinó mordiéndose el labio inferior nerviosa— y mucho menos por lo que has visto en una fotografía, quizás sólo malentendiste todo.

—Quizás —admitió con voz opaca, luego tomó su cartera y se puso de pie— Gracias por escucharme, Sakura.

Y sin darle tiempo para que ella le respondiera, abandonó el lugar sin cerrar la puerta. Sakura se quedó medio congelada en su lugar, ¿es que acaso podía existir alguien tan cruel como para inventar una mentira como esa? Se puso de pie aún medio perpleja y se dejó caer en la silla del escritorio.

Tendría que hablar con Eriol seriamente, y de eso no cabía duda.

—¿Lista?

Cuando oyó la voz de Shaoran dio un respingo por la sorpresa.

—¿Por qué pones esa cara? —preguntó él riendo— Cualquiera pensaría que estás en algo malo… —hizo una pausa y luego agregó con ojos desconfiados— ¿No estabas tramando nada malo, verdad?

—Ya quisiera —respondió ella dando un suspiro y poniéndose de pie— Es sólo que tengo un asunto dando vueltas en mi cabeza y no creo poder quedarme tranquila hasta solucionarlo.

—¿Puedo saber de qué se trata?

Se encontró a sí misma considerando la posibilidad de compartir el asunto con Shaoran y así alivianar un poco el peso que sentía en sus hombros, pero entonces recordó que aquel era un asunto que no sólo le atañía a ella, sino que los principales involucrados eran precisamente sus dos mejores amigos.

—No sabes cuánto me gustaría poder hablarlo con alguien más, pero no me corresponde.

—Oh, bueno, no importa, de todas formas ya me he asegurado de que no es un plan diabólico en contra de mí —bromeó pasándole su abrigo.

—Gracias, Shaoran —dijo sonriéndole sinceramente.

De alguna forma, Shaoran se las había arreglado para convencerla de ir a uno de esos restaurantes lujosos que a él tanto le gustaban, pero lo que definitivamente no se esperaba era que en mitad de la cena, apareciera Song Jia de la nada. La cantante se acercó rápidamente a la mesa en cuanto los vio.

—Hola, cariño, Sakura —saludó encargándose de ocupar un tercer puesto en esa mesa para dos— Estaba decepcionada por tener que cenar sola, suerte que me los he encontrado… No me habías dicho que hoy cenarías con tu hermana pequeña, Xiao Lang, de haberlo mencionado hubiésemos salido juntos… me acabo de encontrar con Ren en el centro comercial.

—Fue algo de improvisto —dijo Shaoran intentando, por algún extraño motivo, disculparse con Sakura con la mirada.

—Oh, ya veo… es increíble cómo son los lazos de sangre, después de años sin verse son así de cercanos… Suerte que sé que es tu hermana o me pondría algo celosa, ¿sabes?

Jia rió jovial, mientras que Shaoran ponía mirada de culpabilidad y Sakura daba un respingo. No sabía si estaba siendo demasiado paranoica o había algo más oculto tras sus palabras. Decidió no prestar atención y continuó devorando su filete mignon.

—Tienes mucha suerte, Sakura —comentó Jia bebiendo de su vaso de agua— No cualquiera recupera la memoria justo para encontrar a su familia perdida.

La aludida casi se atraganta con un trozo de carne y fue necesario beber todo el contenido de su vaso de un solo sorbo para poder pasar la desagradable sensación.

—¿Estás bien? —preguntó Shaoran con preocupación. Se encontraba de pie a su lado dando suaves golpecitos en su espalda.

—Sí, gracias —respondió ella sintiéndose horriblemente avergonzada, ¿cómo había podido perder el control así? Confiaba en que Shaoran tuviera el secreto guardado bajo siete llaves y no creía posible que fuera capaz de contárselo a Jia, pero por como hablaba…

—Lo lamento si dije algo que no debía —se disculpó Jia con una sonrisa y Sakura juró que de no ser por su autocontrol ya le habría aventado algo en la cara.

—Yo ya he terminado —anunció la chica poniéndose de pie. Shaoran la miró confundido— Será mejor que me retire, tengo algunos asuntos pendientes aún.

—Está bien. Jia, lo lamento pero debemos irnos —dijo él para sorpresa de ambas.

—¿Me dejarás sola? —cuestionó la cantante completamente anonadada.

—Es que es mi responsabilidad llevar a Sakura a casa y no me gustaría dejarla sola…

—Oh, no te preocupes Shaoran —dijo la otra sonriendo— No tengo problema en tomar un taxi.

—Nada de eso, no es seguro que una chica ande sola a estas horas.

—¿Y qué hay de mí? —volvió a interrumpir Jia— Yo también soy una chica, ¿o es que lo has olvidado cariño?

—No es eso —respondió Shaoran con incomodidad— Pero tú tienes tu auto y tu mánager está a disposición tuya cuando…

—Ya basta, hermano —intervino Sakura luego de un suspiro, aquella charla sinsentido no los llevaría a ninguna parte si no la paraba ahí, después de todo no quería crear problemas entre Shaoran y la cantante a pesar de que sentía agujas en el pecho cada vez que los veía juntos— Lo más adecuado sería que te quedaras con ella, no sería caballeroso de tu parte dejarla comiendo sola… Buenas noches.

Escuchó que Shaoran la llamaba desde la mesa pero no volteó a ver, después de todo le había tomado mucha fuerza de voluntad no ceder y decirle al chico que se fuera con ella, pero prefería que las cosas estuvieran en su lugar, de esa forma ni ella ni su corazón, que en ese momento parecía pesado como un plomo, se confundían.

Dejó las llaves sobre una mesita y se extrañó de que todas las luces estuviesen apagadas, excepto la de la salita. Caminó hacia el lugar consumida por la curiosidad y se sorprendió de ver a tía Xiu, la abuela Li, Wei y Lien sentados alrededor de Meiling que reía animadamente. Se acercó entusiasmada para saludar a la chica que al parecer, por la maleta que se encontraba un poco más allá, venía llegando de su viaje a París.

—¡Meiling! —exclamó sonriendo y la aludida se puso de pie en seguida para saludarla

—¡Sakura! No sabes cómo ansiaba verte, justo estaba diciéndole a la abuela los planes que tengo para ti —dijo sonriendo y Sakura la miró confundida.

—Querida —comenzó la abuela— como llevas tan poco tiempo en Hong Kong puede que te sientas un poco sola, así que decidimos armarte citas a ciegas para que puedas conocer a chicos guapos. Meiling estaba por mostrarme las fotos, la pobrecilla se dio el trabajo de hacer un perfil de cada uno…

—Abuela, pero yo…

—Oh, no, no acepto un no por respuesta, así que mejor ven y siéntate a mi lado para que veamos esas fotografías —interrumpió la anciana sin dejarla hablar. Sakura miró suplicante a Lien que sólo rió por lo bajo y se sentó resignada entre la abuela y tía Xiu mientras Meiling, sin perder más tiempo, sacó de un bolso un gran archivador que puso sobre la mesita de centro.

—Bueno, he estado investigando a cuanto chico he podido y he seleccionado a los que me parecían tener más compatibilidad contigo, Sakura. Por ejemplo, este de la primera página es Charles, viene de Inglaterra y tiene su propia galería de arte… es sencillamente deslumbrante, ¿no crees?

—Oh, claro que sí —dijo Shaoran interrumpiendo la escena con cara de pocos amigos— el único problema es que no creo que a ningún hombre le guste alguien tan desesperada como para buscar citas a ciegas con una celestina como Meiling.

Sakura se sintió enrojecer cuando sus ojos castaños llenos de reproche fueron a posarse sobre ella, pero en seguida la abuela y Meiling saltaron en su defensa.

—¿Es esa una forma apropiada de dirigirte a tu hermana, Xiao Lang? —cuestionó la abuela mirándolo duramente.

—Es que tú no tienes idea acerca de cuán útiles son estas cosas, nunca aceptaste que te arreglara algo por andar siempre pensando en esa Jia… ¡Además es entretenidísimo! Deberías probarlo alguna vez y te aseguro que…

—Por supuesto que yo no probaría algo tan estúpido como eso, Meiling ¿útiles, dices? Ya, ¿y con cuál de todos los que has salido en esas citas a ciegas has visto más de una vez? Porque que yo recuerde…

—Eso es completamente subjetivo y lo sabes. No puedes tomarme a mí de referencia si conoces el carácter de Sakura.

—Chicos, ya basta —interrumpió por fin Sakura luego de un largo mutismo— Creo que Shaoran tiene razón —declaró haciendo que todos, incluyendo al mismo hombre, la miraran sorprendidos— Este tipo de cosas no es para mí, Meiling, y abuela, entiendo la situación pero por el momento no tengo intenciones de irme, ya he hecho algunos amigos y realmente no me siento en absoluto sola, además me gusta más creer en el amor por accidente, ya saben, conocer a un chico amable en un bus o en la calle… siento mucho no haber parado esto antes, pero no quería hacerte sentir mal Meiling.

—Oh, Sakura, si realmente no me quieres hacer sentir mal, debes prometerme que saldrás aunque sea una vez con uno de estos chicos. He puesto mucho esfuerzo en hacer este registro y sería realmente una pena que no lo aprovecharas, porque no tengo intenciones de mostrárselo a otra chica que no seas tú.

—Ya lo hablaremos, por el momento será mejor que me vaya a dormir, estoy muerta de cansancio y mañana tengo mucho que haces. Buenas noches, tía Xiu, nainai, Meiling —dijo poniéndose de pie y pasando junto a Shaoran con la cabeza en alto e ignorándolo por completo con la certeza de que él la miraba con la mandíbula desencajada mientras abandonaba el lugar.

Subió las escaleras y fue directo a cepillarse los dientes. Era cierto que necesitaba descansar, después de todo, al día siguiente tendría que hablar con Eriol sobre el problema de Tomoyo, pero más que todo necesitaba salir de allí antes de terminar discutiendo con Shaoran. Así que rápidamente intentó infiltrarse en su cuarto sin hacer mucho ruido, pero no tuvo suerte, porque fuera de todo lo esperado, Shaoran se encontraba esperándola junto a la puerta.

—¿Se puede saber qué significó eso? —interrogó de brazos cruzados y sin dejarla pasar.

—¿A qué te refieres? —devolvió ella.

—Pasaste por mi lado sin decir ni siquiera una palabra —explicó con el ceño fruncido.

—No creí necesario darte las buenas noches, después de todo soy una… espera, ¿cómo fue que me llamaste? Quizás quieras repetirlo ahora que estamos solos y puedes desahogarte a tus anchas —dijo sosteniéndole la mirada a pesar de ser muchos centímetros más pequeña que él.

—¿De veras te enojarás por una tontería como esa? ¡No era mi intención ofenderte, Sakura! Simplemente me desagradaba la idea de que fueras a esas citas a ciegas —dijo y luego bajó la voz y se acercó a ella para hablarle en susurros— ¿Necesitas que te recuerde acerca del contrato?

—Me encanta la forma en que siempre te excusas con lo mismo, Shaoran. Ni aunque esté atada a ese famoso contrato tienes derecho a entrometerte en mi vida y lo sabes.

—Ah muy bien, o sea que ahora admites que planeabas ir a una de esas citas a ciegas.

—¡¿Y qué si hubiese sido así? —estalló ella— ¡Quizás hubiésemos salido en una cita doble para por fin no sentirme tan fuera de lugar cada vez que salgo contigo y con tu novia!

—¡O quizás lo hubiera golpeado antes de que se pudiera presentar!

—¿Y bajo qué cargo? —cuestionó llena de rabia, aquello se estaba saliendo de control, lo sabía, pero no podía evitar replicarle con la misma fuerza— ¿El de salir conmigo?

—¡No! ¡El de hacer que te tenga más tiempo en mi cabeza de lo que ya estás! —exclamó dejándola completamente muda—¡Maldita sea, Sakura, no hay ni un minuto en que salgas de allí! ¡Me estás volviendo loco!

Las palabras dichas y la mirada de agobio de Shaoran, logaron hacer que su estómago diera una sacudida y su pulso se acelerara, ambos permanecían en silencio y entonces, ella hizo algo que los dejó sorprendidos a ambos.

Con un movimiento más bien lento y torpe, se puso de puntillas y afirmándose en sus hombros, lo besó. Fue un beso puro y casto, pero suficiente para hacerla sentir como que flotaba, sin embargo lo interrumpió cuando se dio cuenta por fin de lo que estaba haciendo y de las posibles consecuencias que eso tendría. Se separó de él con las mejillas encendidas y mirándolo expectante.

Él abrió sus ojos completamente anonadado y ambos se quedaron mirando demasiado apenados como para decir algo, hasta que el móvil de él los sobresaltó y Sakura no necesitó preguntar para saber de quién se trataba cuando lo vio salir de la habitación sin quitarle la vista de encima.

Cuando sintió que era capaz de mover las piernas de nuevo, caminó hasta su cama y se desplomó sobre ella con los ojos fijos en el techo de la habitación.

Al día siguiente, tardó media hora en despertar por completo. No había dormido prácticamente nada por pasarse toda la noche pensando en lo que había hecho e intentando deducir cuál sería la reacción de Shaoran.

—Señorita se le ha hecho extremadamente tarde, apresúrese por favor, el señor ha amanecido de un humor terrible y le aseguro que no querrá llegar atrasada —dijo Lien mientras descorría las cortinas para que entrara la luz de la mañana.

—¿Tiene importancia ahora que se enoje porque llegue atrasada? —preguntó más que nada hablando con ella misma— Oh, Sakura, eres tan tonta… tan tonta…

Caminó como una autómata hacia la ducha. Su mente se encontraba completamente atormentada por la cantidad de suposiciones y enredos que en ella se habían comenzado a formar. Bajó acompañada de Lien hacia el comedor donde la abuela y tía Xiu terminaban de desayunar.

—¡Dios querido! Sakura, ¿qué te ha sucedido? ¡Tienes unas ojeras terribles! —exclamó la abuela con preocupación mientras tía Xiu la miraba intrigada. La aludida simplemente les dedicó una sonrisa antes de hablar.

—Me he desvelado anoche, abuela, pero me encuentro perfectamente, gracias por la preocupación.

—Oh, entonces, imagino que desayunarás antes de irte al trabajo —intervino tía Xiu.

—No, la verdad es que me encuentro demasiado atrasa como para pensar en comer, beberé un café en la oficina… ah, cierto, hoy regresaré tarde así que no me esperen para cenar, ¡Que tengan un buen día! —exclamó finalmente antes de desaparecer y dejar a ambas mujeres sorprendidas.

Para cuando llegó a la oficina ya eran las diez de la mañana y la secretaria Wu le informó que Shaoran se encontraba en una reunión a la que se suponía que ella también asistiría, pero que la había excusado frente a los participantes. Sakura se quiso golpear contra la pared por haber olvidado completamente aquella reunión, pero sabiendo que ya no podía hacer nada, se encerró en su oficina completamente molesta consigo misma.

Mandó un mensaje a Eriol pidiéndole que se reunieron, a lo que él respondió que subiera a su habitación si aquello tenía que ver con "alguien a quien ambos conocían". Suponiendo que Eriol sabía de qué se trataba, avisó a la secretaría Wu que estaría fuera de la oficina durante unos momentos y salió a resolver uno de los problemas quela tenían con un terrible dolor de cabeza matutino.

Intentó pasar desapercibida pues no quería que corrieran rumores por visitar a un amigo en su habitación. Así que con apuro llamó a su puerta en cuanto estuvo en el piso que el chico le había indicado.

—Pasa, por favor, Sakura —pidió él en cuanto abrió— ¿Quieres algo para beber?

—No gracias, Eriol —dijo sentándose en el sofá luego de que él se lo indicara con una señal de la mano— La verdad es que no creo tener demasiado tiempo, y asumiendo que sabes de qué es lo que quiero hablar contigo no veo el motivo por el cual nos tengamos que andar con rodeos.

—¿Quieres mi versión sobre el asunto de Tomoyo, verdad? —ella asintió y él se sentó en frente con una sonrisa de nostalgia— Primero que todo querida Sakura, me gustaría disculparme por haber mantenido todo este asunto oculto a ti, y dicho eso puedo comenzar por explicarte todo esto que de seguro se te hace raro.

—Disculpas aceptadas, Eriol, pero será mejor que me des una buena explicación si no quieres que luego me arrepienta.

—Me temo que no seré capaz de satisfacer tus expectativas —dijo bebiendo de su vaso de soda— no hay mucho más que agregar a lo que supongo que ya sabes, porque creo que tienes más que claro que yo jamás engañé a Tomoyo, pero el resto de la historia es completamente cierta.

—Pero Eriol, me tienes a mí de testigo ¿cómo es que no me has pedido ayuda? ¿Es que realmente no harás nada al respecto?

—¿Y qué sucedería si vuelve a desconfiar de mi y no te tengo a ti de testigo? No puedo depender de otros para esto, Sakura, las relaciones son de a dos y no es bueno cuando se involucra a un tercero de ninguna forma —hizo una pausa en la cual su mirada se desvio hacia el ventanal y luego continuo— Yo la amo, Sakura, aún después de todo este tiempo sin verla, sigo amándola, pero aún cuando lo único que realmente deseo es pasar mi vida junto a ella, sé que no tendremos futuro si no hay confianza.

Sakura intentó ponerse en el lugar de Eriol, y aunque en un principio le costó bastante descifrar qué era lo que su amigo le decía, pudo por fin comprender el motivo de su comportamiento. Lo que él realmente quería era limpiar su nombre sin la ayuda de nadie para que de esa forma Tomoyo aprendiera a confiar en él y así su relación se hiciera más fuerte.

—Creo entenderlo —dijo tomando una mano de él entre las suyas— Pero también pienso que sería buena idea ayudarte a aclarar el asunto… no me refiero a ahora, sino a cuando Tomoyo ya haya descubierto la verdad por si misma, creo que sería bastante lógico que yo le explicara mi participación en el asunto. No puedes esperar que sólo me quede sentada sin hacer nada ¿no crees?

—Por supuesto, Sakura, cuando sea el momento indicado ten por seguro que te lo harñe saber.

—Bien, me alegra haberlo hablado contigo antes, de no ser así quizás lo hubiese hecho todo a mi manera —rió mientras se ponía de pie— pero creo que será mejor que me vaya, por lo que sé Shaoran no está de buen humor y no creo que se alegre si no estoy en la oficina.

—Es que últimamente ese hombre no puede vivir sin ti —bromeó él haciéndola sonrojar— Veo que mis suposiciones son ciertas…

—No digas tonterías, ya sabes que las paredes tienen oídos ¿cierto? —se apresuró a decir mientras miraba el pasillo vigilando que no hubiera nadie— Bien, me voy, espero que no te tarde mucho resolver lo de Tomoyo… me destroza el corazón verla tan desconsolada.

—Por supuesto que intentaré darme prisa, el único motivo por el cual estoy en Hong Kong es ese y a mí me duele tanto como a ella lo que está sucediendo… de todas formas Sakura, gracias por haberte tomado la molestia de venir a hablar, me ha sentado bien.

—Cumplía con mi deber —dijo en tono solemne y luego sonrió— No hay de qué Eriol, y recuerda que siempre puedes contar conmigo.

No vio a Shaoran en todo el día, sólo supo gracias a la secretaria Wu que había ido a almorzar con Jia luego de la reunión de la mañana y que por la tarde había ido a visitar un hogar menores del cual era benefactor. Sakura realmente lamentó no poder acompañarlo, sobre todo después de que le había pedido insistentemente que la llevara con él la próxima vez que fuera, pero la tristeza fue reemplazada por coraje cuando se enteró de que había ido con la cantante.

La tarde pasó completamente monótona, lo único realmente bueno fue que pudo hablar con su hermano por teléfono y que justo antes de que se fuera, Ren se pasó por su oficina para invitarla a salir, y tomando en cuenta que se encontraba completamente desocupada y que había mentido a la abuela para no tener que cenar en casa, aceptó gustosa.

—¿A dónde vamos? —preguntó curiosa al no reconocer los lugares por los que pasaban.

—Es una sorpresa —respondió Ren con una gran sonrisa.

—¿No me puedes dar un pequeño adelanto? —insistió ella.

—Le quitaría el suspenso, ¿no crees? Pero no te impacientes que ya hemos llegado —anunció mientras aparcaba junto a una gran plazoleta.

Cuando entraron en un moderno edificio Sakura tenía muchas preguntas, pero Ren se negaba tajantemente a contestar cualquier cosa. Subieron en el elevador y salieron en el piso 20, él sacó una tarjeta, la introdujo en un aparato y la puerta del departamento frente a ellos se abrió.

—Mi nuevo departamento —anunció con una gran sonrisa mientras que del interior salía Kero a saludar.

—¡Es precioso! —exclamó Sakura entrando y agachándose para rascarle las orejas al animal, luego se acercó a los grandes ventanales y admiró la ciudad a sus pies, todo estaba iluminado y se podía ver desde allí, a la distancia, el océano completamente negro— ¿Cuándo lo compraste? Pensé que querías que te acompañara.

—Me hubiese encantado, Sakura, pero no me agradaba la idea de quitarte demasiado tiempo, así que decidí que sería mejor tener mi primera cena aquí contigo, ¿qué dices?

—Hubiese sido divertido ver departamentos contigo, pero ya que las cosas son así… No rechazaré tu invitación a cenar —rió encogiéndose de hombros.

—Ponte cómoda que yo cocino —dijo él poniéndose un delantal.

—Oh, no, no podría sólo sentarme y hacer nada Ren, debes dejar que te ayude o me colaré en la cocina de todas formas.

—La victoria es toda suya, señorita —bromeó indicándole con la mano dónde se encontraba la cocina.

Después de una divertida cena, Ren se comprometió a ir a dejar a Sakura a su casa no sin antes pedirle que sacaran a pasear a Kero, a lo que la chica aceptó gustosa de poder tener una excusa para retrasar aún más su partida, pero Ren hizo algo que ella no se esperaba.

Se detuvo frente a Sakura mirándola fijamente a los ojos, la chica rió pensando que se trataba de otra de sus bromas, pero entonces en un abrir y cerrar de ojos él había tomado su cara y la besaba. La conmoción fue tanta que tardó varios segundos en darse cuenta de lo que estaba sucediendo, pero antes de que pudiera hacer algo, sintió una mano atrapando su muñeca y tirando de ella rápidamente.

La sorpresa fue aún mayor cuando se percató de que su "salvador" no era ni más ni menos que el mismísimo Shaoran Li que ahora los miraba a ambos con algo que sobrepasaba la furia, y lo que siguió a eso fue extremadamente incómodo.

—¡¿Qué demonios sucede aquí? —rugió Shaoran encolerizado aún con Sakura a sus espaldas como si estuviese defendiéndola de alguna clase de depredador— Explícamelo, Ren.

—Primero he de pedirte que te calmes —dijo el aludido luego de un suspiro, el hombre frente a él no cedió en su fiera mirada y sus músculos siguieron tan tensos como antes— … y viendo que no lo harás, supongo que debo decírtelo de todas formas… Estoy enamorado de tu hermana —soltó repentinamente sorprendiendo a los otros dos— Shaoran, amigo, te lo iba a decir pero nunca se daba el momento y realmente no podía seguir esperando a tener tu aprobación para hacérselo saber.

—¿Mi aprobación? —interrogó el heredero de los Li con una risotada de burla— ¿Esperabas mi aprobación? ¡No puedes salir con Sakura, es de locos!

—Dame un verdadero motivo por el cual no pueda salir con ella —desafió el otro frunciendo el ceño también.

—No puedes salir con Sakura porque estoy… —se detuvo de sopetón con los ojos extremadamente abiertos al descubrir lo que había estado a punto de decir. Luego de tartamudear un poco, completó la oración por fin— No puedes salir con ella porque es mi hermana y punto —finalizó mirándolo con superioridad, como si aquello le diera la razón de todo, pero Ren no tardó en contraatacar.

—¿Y eso qué? —cuestionó— ¿Deja de ser libre sólo por ser tu hermana? Sólo quería contar con tu aprobación para evitarnos este tipo de problemas, pero si es demasiado para ti aceptarlo, seguiré delante de todas formas.

—No me desafíes, Ren —advirtió Shaoran tensando la mandíbula— Sabes perfectamente que…

—¡Chicos! —exclamó Sakura poniéndose entre ambos hombres y mirándolos con reproche— Sigo aquí por si no se han dado cuenta. Shaoran, tú no tienes ningún derecho a prohibirme salir con alguien si yo así lo deseara —dijo apretando los puños para contener lo que realmente deseaba decir, mientras Ren dirigía una mirada de triunfo a su "oponente", la que duró hasta que Sakura volvió a hablar pero dirigiéndose a él— Y tú Ren… —hizo una pausa en la que suavizó su voz un poco— Necesito hablar contigo… ¡A solas!

Entendiendo a la perfección la indirecta, Shaoran lanzó una última mirada de advertencia a ambos y se marchó. Sakura se atrevió a enfrentar la mirada de Ren, necesitaba ser delicada a pesar de que se encontraba molesta.

—Ren —comenzó luego de un suspiro— eres un hombre maravilloso y cualquier mujer que esté contigo debe considerarse afortunada, digo, tienes todo lo que una chica puede querer, pero lamentablemente…

—No lo digas, Sakura —interrumpió con gesto de abatimiento— ya lo he entendido y prefiero no escucharlo, sólo quiero que sepas que no me iré como si nada, lo que siento por ti va más allá de un simple capricho y voy a pelear por ganar tu corazón aunque me tome años.

—Sólo te estarías dando falsas ilusiones, yo… —hizo una pausa en la cual sus ojos verdes viajaron al piso y continuó— yo ya tengo a alguien en mi corazón.

—¿Estás saliendo con alguien? —preguntó sorprendido y dolido a la vez.

—No, no es eso —negó con la cabeza— es una persona a la que no puedo amar y esa persona no puede devolverme el sentimiento, ¿entiendes? Yo sé lo que se siente no ser correspondido y realmente me gustaría protegerte de ese sentimiento.

—Olvídalo, Sakura. Olvídalo y comienza a pensar en mí, ¿No ves que si estuviéramos juntos ninguno de los dos saldría dañado? Yo te quiero, y estoy dispuesto a todo por ti —dijo Ren tomando las manos de la chica entre las suyas— No me des una respuesta tan definitiva ahora, ya verás que de aquí a un tiempo más las cosas cambiarán.

Y allí la dejó completamente sumida en sus pensamientos, no sabía si era mejor detener a Ren y decirle que dejara sus planes para que no saliera herido o dejarlo ir con la esperanza de que algún día ella llegaría a corresponderle. Pensó en cómo serían las cosas si estuviera con él, de partida tendría que contarle toda la mentira que con Shaoran se habían inventado, pero además de eso probablemente serían una buena pareja; no tendrían que esconderse, no tenía otra mujer por la que preocuparse (hasta donde sabía), él era caballero, preocupado y lo más importante, la quería.

Sacudió su cabeza intentando alejar cualquier pensamiento que tuviera que ver con el chico, no quería enredarse más de lo que estaba, suspiró, se dio la vuelta y se quedó mirando un árbol que estaba a pocos metros.

—Ya sé que estás ahí, sal —dijo con cansancio y en seguida Shaoran salió algo avergonzado de su escondite— Ruego a Dios que la CIA no te contrate jamás, eres un pésimo espía, ¿sabías?

—Lo lamento —se disculpó él uniéndose a su caminata de regreso— No pude evitarlo.

—¿Qué escuchaste? —preguntó ella algo inquieta pero sin demostrarlo. Él agachó la mirada y los ojos de Sakura se abrieron a más no poder— ¡¿Escuchaste TODO?

—Sí —admitió— de veras que lo siento, pero… ¿es cierto que estás enamorada de alguien más?

—¡No es de tu incumbencia! —exclamó completamente roja.

—Está bien, tranquila, no preguntaré más. Pero Sakura… —hizo una pausa hasta que ella lo miró y continuó— Prométeme que no andarás por ahí besando a cualquiera.

—¿Disculpa? —cuestionó creyendo que había escuchado mal. Aquello era insólito— ¿Por qué no habría de besar a quien yo quiera?

—Porque yo… yo hice una investigación cuando estaba en secundaria y bueno, las bocas de las personas están llenas de bacterias, ¿sabías? Así que piensa que cuando estés besando a alguien estás intercambiando millones de microorganismos que luego…

—Ya entendí —cortó y luego rió— pero aquella es una razón muy pobre, Shaoran. Deberás buscarte una excusa mejor si no quieres que comience a sacar mis propias deducciones, y ahora —agregó antes de que él tuviera oportunidad de hablar— Si no puedes mantenerte callado no me acompañes.

Él asintió ante su sonrisa y luego la abrazó por los hombros para continuar con el camino a casa.

.:. .:. .:. .:. .:. .:. .:. .:. .:. .:. .:. .:.

Notas de Kitty: uff, pensé que jamás lo terminaría, pero aquí está y espero que lo hayan disfrutado. Ahora si que tengo poco tiempo para escribir, los horarios que me han puesto en la universidad son un infierno y se me ocurrió la genial idea de tomar actividades extracurriculares, soy una genio ¿verdad? xD pero haré lo posible por no demorarme tanto en actualizar porque ya sé lo pesado que es tener que esperar para un solo capítulo, pero en fin.

Agradecimientos a Lily Rossaly Sakura, Sayuri Noa, Hideemi, miitQiix, , Odisea, Kurumy, zamiprincess, Lilupixie, Dahe-Li, Sacrilegio, kata, adry, mitsuko2000, moonlight-Li, Leoni Tao91, lfanycka, any, Eliza-UchihaLi, Blouson Der Herz, Tinavb, kimmy kim, hadita-lp, Ying-Fa-Dark, cainat06, Mademoiselle K, Sweeping Girl, Astriz y Mizuno Otto por sus reviews, ¡Me hacen el día más feliz! Y no bromeo xD

Estaré esperando sus comentarios y esta vez intentaré responderlos en seguida :D.

Muchos abrazos para todos mis queridos lectores :)

Kitty.e2