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Reboot

Historia original de Athey y Diana Law

Traducido por Flaca Paz.


BPOV

Para mi desagrado, Edward ha estado practicando cierta moderación con nuestra relación física en los últimos días. Es cierto que no fue como la primera vez dónde tuve la suerte de besarme brevemente en los labios. Incluso me había dado un chupón el viernes por la tarde. Una parte de mí se sentía aliviada de que la pequeña marca parecida a un hematoma fuera lo suficientemente mínima como para que cualquiera de mis camisas habituales lo cubriera fácilmente; otra parte de mí quería que lo hiciera otra vez... y otra... y otra vez.

Parte de mí quería decirle que no me molestaba que mi cuello luciera como un maldito leopardo, si continua de esa manera.

El fin de semana llegó y se fue con muy poco de qué hablar. Nada similar a nuestra noche en su habitación, después del fiasco con Rosalie y conocer a la familia. Intenté hablar con Edward al respecto, sin parecer extremadamente loca por el sexo... Y gestaba agradecida de que nos perdiéramos un rato en nuestra pasión. Pero, con excepción de aquella noche en su sofá, ni siquiera nos habíamos quitado la ropa.

Incluso el viernes en la tarde cuando me dio un chupón, estaba usando una camisa con botones y la desabrochó hasta la mitad para tener un mejor acceso a mi pecho. Nada más.

Sin embargo, Edward parecía tener algunas excusas bastantes razonables sobre por qué se estaba absteniendo. Antes que nada, dijo que si bien su mente recordaba haber aprendido a manejar con gentileza mi cuerpo humano en medio de la pasión, su cuerpo aún necesitaba volver a aprender los movimientos. Quería tomarlo con calma para evitar cualquier daño innecesario.

Él claramente no se asustó por la marca en el cuello, pero había servido para recordarle que era necesario muy poco esfuerzo de su parte para herirme. Dijo que quería abrirse camino hasta llegar a cosas más íntimas, lentamente.

Odio lentamente.

Señaló también que temía de tener problemas para detenerse a sí mismo de ir "demasiado lejos", y quería esperar a que estuviera en anticoncepción.

Luego señaló que a pesar que ambos recordábamos haber estado juntos antes, técnicamente éramos vírgenes otra vez, y él quería que nuestra "primera vez" fuera especial. Quería invitarme a salir en una cita real, o algo así, y luego quizás llevarme a algún lado para que pudiéramos estar a solas por la noche. Su sugerencia fue que debería empezar a contarle a Charlie sobre mi creciente amistad con Alice Cullen, así que dormir allí podría pasar durante un fin de semana pronto.

Esto era decepcionante porque yo sé que sería al menos otra semana o dos antes de que a Charlie le pareciera convincente que pase la noche en casa de una amiga.

Esta era una de las excusas más ridículas ya que él mismo llegó a admitir darse cuenta de lo estúpido que era; era de él no querer "ensuciar mi reputación" en la escuela. No quería darles a los demás estudiantes la idea de que yo era ligera o fácil.

Cuando me lo reconoció, honestamente lo miré boquiabierta en estado de shock por un minuto completo. Había hecho ese gesto nervioso donde pasa su mano por el cabello sonriéndome tímidamente. Le dije que no me importaba lo que pensaran los chicos en la escuela, pero me recordó que si todos pensaban que estaba dispuesta a acostarme por ahí con cualquiera, sus fantasías no harían más que intensificarse, y que él esté conmigo ayudaría puesto que incluso sería aún menos disuasivo de lo que fue antes.

Entendí el escenario que le preocupaba. La idea de que apareciera una alumna nueva en la escuela, la que inmediatamente conoce al chico más atractivo y entonces comienza a tener un romance e incluso se acuesta con él. Podría darles esperanzas a los demás de que soy una suelta y entonces ellos comenzaron a golpear a mi puerta deseando ser el próximo en la fila. Y, por supuesto, Edward tendría que escuchar y ver todas sus fantasías provocadas por las hormonas adolescentes todo el día en el instituto.

Entonces lo comprendí perfectamente. Me di cuenta de que él tenía razón.

Seguía pensando que era una tontería.

Además odiaba que eso significara que tenía la intención de mantener las cosas castas en la escuela. Sin embargo, durante el lunes, fue obvio para mí que, mientras que tenía todala intención de permanecer casto, estaba teniendo los mismos problemas... o sino más, que yo.

Conseguí otro tazón de frutas durante el almuerzo y gimió como si estuviera sufriendo y me preguntó si estaba tratando de matarlo.

Es cierto que lo había recogido únicamente por la forma en que él ha respondido el viernes pasado.

Era bastante gracioso de verlo retorciéndose con su propio deseo por mí. Algo que realmente no recuerdo que haya sucedido, la primera vez.

Él siempre fue muy controlado. Tan reservado.

Por supuesto, nuestra primera vez, había estado controlando sus impulsos hormonales durante la mayor parte del siglo, y nunca antes había tenido relaciones sexuales. Sumándole a eso su propio miedo y íntegra creencia de que si fuéramos íntimos de alguna manera, me mataría.

Ahora tenía que actuar la parte mojigata, pero recordando perfectamente nuestro tiempo íntimo vampírico juntos, y la confianza que tuvo al haber tenido relaciones íntimas en más de una ocasión.

Las cosas que lo detenían antes ya no estaban más ahí. Y sus razones para contenerse ahora, eran insuficientes, por decir lo menos. Frustrante, más que cualquier otra cosa.

Para nosotros dos.

La parte de mi mente autodidacta y autoconsciente, en realidad, tenían miedo de cuán buena sería nuestra "primera vez" para Edward. Era humana débil y frágil. Su perfecto recuerdo vampírico no sólo le dio acceso a sus recuerdos de nuestros tiempos juntos durante nuestra luna de miel, sino también nuestro tiempo juntos después de mi cambio.

¿Las relaciones sexuales con Bella le satisfacían lo suficiente, ahora que tenía recuerdos de sexo con la vampiresa Bella para compararlos? Al menos la primera vez que estuvimos juntos, y yo era todavía humana, era tan virgen como yo lo era. Nunca antes había tenido sexo con alguien, humano o vampiro.

Sólo podía imaginar que la novedad de la experiencia intensificaría las cosas lo suficiente para compensar el ritmo lento y... la fricción débil.

Me sonrojé y oculté mi cara en mis brazos sobre la mesa de la cafetería.

Edward me miro con una sola ceja alzada, la curiosidad bailando a través de sus ojos.

—¿Qué? —preguntó, confundido.

—Nada —murmuró en mis brazos.

Hizo una mueca con la boca y entrecerró los ojos molestó.

—No puedo esperar a que seas transformada y puedas quitar ese escudo tuyo y dejarme entrar —suspiró melancólicamente.

Lo miré sorprendida por un momento antes de dejar escapar una débil sonrisa.

—¿Honestamente crees que lo bajaría y te dejaría entrar, ahora mismo?

Él se rió y negó con la cabeza.

—Por supuesto que no... sé lo mucho que te gusta que no pueda entrar.

Le sonreí con aire de suficiencia antes de tomar mi porción de pizza a media comer y darle otro bocado.

Después de un momento de silencio, se volvió hacia mí con una expresión curiosa.

—¿Recuerdas cómo se sintió? ¿Cuándo proyectaste tu escudo?

—¿Eh? —pregunté desorientada.

—Quiero decir... cómo lo hiciste. Cuando controlaste tu escudo como vampiro. ¿Recuerdas cómo lo hiciste? ¿Cómo se sintió?

Miré a través de la habitación llena de gente, mirando a nada en particular mientras reflexionaba sobre su pregunta. Me encogí de hombros.

—Más o menos. Sí.

—Me pregunto si podrías hacerlo ahora... incluso como humana.

Levanté una ceja hacia él.

—¿Crees que eso sería posible?

Se encogió de hombros.

—Quién sabe. Tal vez. Tal vez no. Puede valer la pena intentarlo.

Me detuve pensando por un momento antes de sonreírle.

—Solo quieres entrar en mi cabeza. Juguetonamente lo acusé mientras lo miraba con los ojos entrecerrados. —se echó a reír a cambio.

—Me preguntaba... comenzó, unos minutos después de terminar la última comida en mi bandeja. —Lo miré expectante, esperando a que continuara—. ¿Cuándo crees que te gustaría sentarte con los demás? Alice me ha rogado que te lleve a la mesa...

—Oh... —Miré mi plato vacío por un momento, mordiéndome el labio inferior—. Sé que Alice me quiere pero... pero, ¿estás seguro de los demás...?

—Bella, no seas absurda. —suspiró y negó con la cabeza, dándome una débil sonrisa—. Sé que estás nerviosa pero...

—No sólo Rosalie —interrumpo—. No quiero que Jasper se sienta incómodo tampoco. El almuerzo ya es su momento más difícil todos los días, ya que tiene que tratar con muchos más estudiantes a la vez, luego tiene que lidiar con clases normales. Sin mencionar que se sienta con todos ustedes y asimilando cualquier sed con la que el resto de ustedes estén sufriendo.

—Jasper está bien. Además, él y yo reconocemos que es importante para él comenzar a adaptarse a tu aroma. Honestamente, debería pasar más tiempo a tu alrededor. No evitándote. De hecho, todo el problema en tu cumpleaños número 18 probablemente nunca hubiera sucedido, si no te hubiera mantenido tan alejada de él todo el verano. Me llevó tiempo aclimatarme a estar cerca de ti, y debería haberme dado cuenta que la exposición continúa era también necesaria para Jasper. Pensé que te estaba protegiendo al mantenerte alejada de él, pero todo lo que hice fue prepararlo para el fracaso. Absolutamente no quiero ningún tipo de repetición de eso.

Asentí con la cabeza.

—Cierto. Odiaba cómo Jasper se culpaba a sí mismo por todo eso. Nunca lo hice.

Edward estaba en silencio, pero asintió. Raramente sacábamos el tema de su tiempo lejos de mí. Esta fue probablemente la conversación que más hemos dedicado al respecto; además de prometernos a no repetirlo; e incluso en estos momentos sólo estábamos dándole vueltas al asunto.

Edward levantó la cabeza y miró por encima hacia la mesa en la que estaban sentados todos sus hermanos. Seguí sus ojos y vi que Jasper nos estaba mirando con una mirada confusa y curiosa en su rostro.

—¿Le dijiste algo al respecto? —pregunté, mirando a Edward.

—Creo que no... no.

Me detuve por un momento, pensando en las palabras en mi cabeza antes de volver a ver a los ojos a Jasper y hablar en voz alta, sabiendo que él aún lo escucharía bien, incluso desde el otro lado del ruidoso comedor.

—Durante mi fiesta de cumpleaños número 18, tuve un estúpido corte con papel mientras abría un regalo. Te pilló desprevenido, y Edward exageró... —Edward entrecerró los ojos, pero suspiró y asintió con la cabeza—. Siendo la torpe que soy, voy y caigo de espaldas sobre la mesita de vidrio de Esme, cortando mi mano... De verdad no ha pasado nada... Emmett y Edward te sacaron de la habitación, pero aun así Edward enloqueció.

Jasper miraba hacia mesa, pensativo. Alice le frotaba los hombros suavemente y le hablaba al oído.

—Nunca te culpé, Jasper —dijo Edward entonces—. Yo... bueno, me culpé a mí mismo más que nada. Las cosas que sucedieron ese día desencadenaron una serie de eventos... pero nada de eso fue tu culpa. No dejes que te preocupe.

Jasper parecía preocupado, pero sonrió y asintió con la cabeza hacia nosotros. Edward volvió su atención hacia mí.

—Entonces, ¿quieres que sigamos sentándonos solos unos días más o...?

—Mañana está bien. Siempre y cuando todos estén de acuerdo con eso...

Me sonrió.

—Mañana será.

Cuando el señor Banner colocó la pequeña caja de diapositivas en nuestro escritorio, dejé que mis ojos recorrieran la hoja de ejercicios para el laboratorio del día.

—Esto es tan extraño... —murmuré en voz baja a Edward.

—¿No has estado recordando las tareas de la mayoría de tus clases? —me preguntó, ligeramente sorprendido.

—Son muchos más borrosos... Pero algunos son desagradablemente familiares. Pero esto es como... Lo recuerdo palabra por palabra.

Se echó a reír.

—Eso es todo lo que he estado haciendo durante la última semana. Es aún más molesto que mi repetición habitual de la escuela secundaria. La mayoría de los profesores usan el mismo tipo de tareas una y otra vez, en cualquier escuela. Tengo muchos proyectos y laboratorios repetidos. Pero al menos cada vez que el profesor le da un giro diferente, hace preguntas ligeramente diferentes en las pruebas. ¿Las cosas en un orden diferente... pero ahora? Todo es textualmente en mi memoria. Es aburrido. —Exageró un suspiro, pero me sonrió—. Entonces, ¿qué hay de especial en esta clase, y este día, que lo recuerdas tan claramente? —preguntó bromeando, dándome una sonrisa torcida.

Rodé los ojos en broma.

—No sé... algo acerca de este día simplemente sólo lo hizo resaltar más, en mi memoria, supongo.

El señor Banner pidió orden en la clase y les dijo a todos que empezaran a trabajar en su laboratorio. Nos sonreíamos el uno al otro mientras nos pasábamos el microscopio de un lado a otro, comprobando la respuesta del otro, de la misma forma en que lo hacíamos, la primera vez que habíamos hecho este laboratorio juntos.

Poco después de que terminamos el laboratorio, que fue mucho antes que el resto de la clase, Edward se giró hacia mí con una expresión pensativa.

—Bella... deberíamos discutir qué haremos mañana por la mañana.

—¿Te refieres al accidente automovilístico? —susurré de vuelta.

Asintió y me quedé pensando por un minuto.

—Realmente no quiero dejar que Tyler choque su camioneta... sé que no se hizo demasiado daño, pero si podemos hacer algo para prevenirlo, creo que me gustaría que lo hiciéramos.

Suspiró, pero asintió.

—Eso pensé... Jasper sugirió salir al estacionamiento unas horas antes de que comiencen las clases mañana y poner mucha sal sobre el hielo que él se resbalo.

—¿Sería eso suficiente? —pregunté.

Se encogió de hombros.

—No lo podemos decir con certeza. Alice no puede ver el accidente automovilístico con claridad desde que Tyler no ha decido apresurarse. Estuvo pensativo por un momento antes de sonreír y reírse en voz baja.

—¿Qué? —pregunté, curiosa.

—Rosalie sugirió que simplemente le pinchemos los neumáticos está noche, para que no pueda conducir su camioneta a la escuela en absoluto.

—¿Rosalie? ¿Sugirió eso? ¿Cuándo?

—Ayer por la tarde, cuando estaba hablando con Alice y Jasper sobre esto.

—Ella parece estar haciéndose a la idea. Aún le cuesta creerlo, pero ya no está más en estado de negación.

—Bueno... eso es bueno. —dije en voz baja, mirándome las manos.

Él sonrió con ternura y froto su mano de arriba hacia abajo sobre mi espalda, con dulzura.

—No te preocupes mucho por eso, amor. Probablemente llevará algo de tiempo, pero ya se está acostumbrando a la idea.

Asentí y le devolví la sonrisa tímidamente.

—Alice de hecho dijo que la idea de Rose sería la que probablemente más funcionara.

—¿Pincharle los neumáticos? —le susurré, elevando una sola ceja con incertidumbre.

—Será mucho más barato para él reemplazar un par de neumáticos y luego conseguir un vehículo completamente nuevo. Sin mencionar los gastos del hospital. —respondió Edward encogiéndose de hombros.

—Sí, supongo que sí... ¿No puedes simplemente romper algo pequeño en su motor? Así, ¿No Pueda arrancar el auto, pero que siguiera siendo barato de arreglar? O... ¡Ah! Sabes, si tuviera la batería descargada, no podría conducir el auto a la escuela.

—Es cierto, pero él siempre puede ir con sus padres. Hacer algo pequeño para inutilizar el auto podría funcionar, mientras que sea algo que no puedan arreglar antes de que comience la escuela.

—Está bien, bueno, eso suena como un plan —dije con un enérgico asentimiento y me sonrió y se rió de mí.

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EPOV

No puedo creer lo rápido que Bella salió con Cullen... Hombre, eso no es justo. Ella está totalmente encima de él también. Siempre están juntos. No tengo ninguna oportunidad.

Los pensamientos de Mike pasaron por mi mente, pero los ignoré. Los pensamientos de Eric habían sido muy similares durante la última semana también. Me alegré de que estuvieran comenzando a aceptar que Bella ahora estaba "soltera".

Vaya, ojalá hubiera estado en ese maldito refugio de montaña hace cuatro años. Quizás Edward estaría sobre Mí ahora. Incluso ha evitado a su familia para sentarse con ella. Creo que ella piensa que ellos son extraños también...

Jessica Stanley. Había estado silenciosamente echando humo por los celos toda la semana pasada, y no es que disminuyera en absoluto.

Edward. Bicho raro. Cullen. Incluso Edward Cullen está encima de ella. ¿Por qué? ¡Y Tyler! Él es un idiota, siempre mirándola embobado. ¡Se supone que debe estar saliendo conmigo!¿En serio no soy suficiente? ¡Qué demonios es tan malditamente espectacular sobre ella! Y Cullen siempre tiene sus manos sobre ella. Siempre envueltas alrededor de su cintura cuando están caminando, o pasándose los dedos por el pelo. ¡Dios, es repugnante!

Los pensamientos de Lauren estaban llenos de veneno y odio. Me estremecí y me concentré en otra parte para que sus pensamientos se desvanecieran en el estrépito del ruido que constantemente llenaba lo profundo de mi mente.

¡Edward, por favor habla con ella hoy! ¡Quiero que se sienten con nosotros! Te juro que personalmente enfrentaré a Rosalie si decide decirle algo desagradable a Bella.

Sonreí. Era Alice. Su súplica mental no pasó desapercibida. Decidí plantear el tema antes de que terminara el almuerzo.

¡Eddie! ¿Es cierto que estás realmente pasando las noches con ella? ¿Es ahí donde has estado? ¿Cómo... solo observándola dormir o algo? Santo cielo eso es aburrido... O ... ¿tal vez estás haciendo otra cosa? ¿eh? ¡Jaja! Sólo recuerda, hermanito, dijiste que querías esperar hasta que ella terminara la escuela secundaria antes de que ustedes dos hicieran una media vampiro para unirse a la familia. Aunque sinceramente, si lo hicieras un poco antes de lo previsto, probablemente haría a Rosie más feliz...

Dios odio cuando Emmett me llama Eddie... o "hermanito" de hecho. Yo era mayor que él por tres décadas por el amor de Dios... Pero sabía que él tenía razón en que Rosalie se ablandaría ante la idea de un niño. Eso no cambiaba el hecho de que estaba absolutamente fuera de discusión hasta que Bella haya terminado con la escuela y hubiéramos tenido una oportunidad para renovar nuestros votos... o, bien... hacerlos en primer lugar. Dependiendo del punto de vista.

Dejo que mis ojos vaguen por la cara de Bella. Sus ojos estaban distantes y estaba distraídamente masticando su porción de pizza. Realmente necesitaba aclarar que comía una variedad más amplía de comida en el almuerzo. En realidad la escuela tenía la pizza abastecida por uno de los lugares de pizza locales, en vez de hacerla aquí, así que aparentemente era de mejor calidad que la mayoría de la comida en la cafetería. Tal vez comenzaría prepararle el almuerzo.

Hubiera sido mejor que me dejara pagarle sus almuerzos, pero ella aún solía fruncirme el ceño cuando me adelantaba a ella para ir a la caja todos los días. Por supuesto, con un almuerzo, aún estaría pagando por los ingredientes, pero era más fácil de distraerla de ese detalle ya que no estaría pagando directamente en frente de ella. Sumándole a eso el valor sentimental de haberlo preparado especialmente para ella, y, con suerte lo aceptaría libremente.

Todo esto implicaría, por supuesto, pasar más tiempo cerca de comida humana, pero era un sacrificio que estaba más que dispuesto a hacer.

Mis ojos vagaron por su rostro. Dios, ella es hermosa... pensé para mis adentros mientras le sonreía. Mi mente recordó la imagen de su apariencia después del cambió. Para mí, los cambios realmente no fueron muy drásticos. Siempre era hermosa para mí. El cambio solo intensificaría la belleza que existe ya. Añadiendo definición a algunos rasgos mientras agrega más suavidad a otros. Y su cuerpo...

Mis ojos recorrieron más abajo y me sorprendí a mí mismo. No es como si pudiera ver algo con ella sentada cerca de la mesa de la cafetería de todos modos, pero tuve que hacer otras cosas para no dejarme llevar por la imaginación.

Tomé una respiración profunda de su aroma. Reaccionó el ardor en mi garganta, pero lo ignoré. En realidad no era tan malo. He estado saliendo por cacerías rápidas cada día por medio durante su ritual de la cena con su padre. Mi mente recordaba cómo lidiar con mi reacción a su sangre, pero mi cuerpo todavía estaba aprendiendo.

Esto era lo único que no estaba dispuesto a arriesgarme.

Con mi sed tan saciada como estaba, me había encontrado a mí mismo cada vez más a menudo a la reacción ante el olor de su sangre de diferentes maneras. Ya podía oler las leves diferencias en ella por su ciclo menstrual que estaría comenzando mensualmente en apenas unos días. Estaba dividido entre estar muy emocionado y estar completamente aterrorizado.

De solo pensar en estar con ella en ese momento me excitó. Yo ya me había demostrado a mí mismo que podría hacerle sexo oral a ella sin lastimarla. Tan poco de mi cuerpo tuvo que interactuar con el suyo durante el acto. Fue mucho más difícil para mí golpearla sin querer en alguna parte de esa forma. Todo lo que realmente tenía que hacer era permanecer muy consciente de lo que mis dientes estaban haciendo.

Pero ese experimento previo no había involucrado sangre de ella. Mentalmente, me sentía seguro por creer que podía contenerme. Que podría mantener el control. Pero ese fue un estado mental fortalecido por más de un año de recuerdos para controlar el deseo de sangre hacia ella. ¿Sería suficiente la exposición de dos semanas que mi cuerpo había soportado? ¿Serían mis instintos físicos los que dominarían el bloqueo mental que había construido con éxito durante la primera vez que estuvimos juntos?

La sangre menstrual no era tan tentadora para nosotros como la sangre fresca. Si fuera un problema, Jasper nunca pasaría un solo día en una escuela secundaria eliminada de la segregación racial con nosotros.

Me preguntaba distraídamente si la exposición a su sangre menstrual afectaría el color de mis ojos en realidad... Lo dudaba. Sería tan escasa la cantidad. Los períodos de Bella siempre han sido más bien escasos, un hecho que por el que siempre he estado agradecido en el pasado. Y después de este primer ciclo ella comenzaría sus píldoras anticonceptivas y probablemente serían aún más ligeros después de eso.

Ahora ese pensamiento era casi deprimente.

Me reí de mí mismo. Si Emmett solo supiera lo que estaba pensando...

Miré hacia atrás y la vi sonrojarse ferozmente y ocultar su cabeza entre sus brazos cruzados sobre la mesa. Parecía un poco preocupada y mi curiosidad por sus pensamientos más íntimos simplemente aumentó.

—¿Qué? —le pregunté, frustrando sacar lo mejor de mí.

—Nada... —murmuró contra sus brazos.

Internamente gruñí de frustración. ¿Alguna vez me enloquecerá no conocer sus pensamientos?

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Odiaba su edredón. No, borra eso... lo que odiaba era que ella lo necesitaba. Odié que fuera tan frío. Odio poder abrazarla o sentir su piel contra la mía.

Eché un vistazo al brillante despertador digital que estaba sobre su mesa de luz. Eran las tres menos diez de la mañana y Bella estaba profundamente dormida.

Mientras yo estaba en casa, durante el ritual de la cena de Bella con Charlie, Alice se ofreció a cuidar la camioneta de Tyler Crowley, así no tendría que preocuparme de dejar a Bella esta noche. Sorprendentemente, Rosalie la interrumpió, diciendo que ella podría hacerlo en su lugar.

Estaba sinceramente sorprendido por el ofrecimiento, y señalé que Bella había preferido la idea de simplemente dañar algo internamente que sería barato para él de reparar, pero imposible de hacer antes de la escuela.

Rose dijo que se dio cuenta de eso, y vi en sus pensamientos que ella, Alice y Emmett habían hablado esto anteriormente cuando estaba con Bella en su casa después de la escuela. Rosalie insistió en que haría un trabajo mucho más eficiente al dañar las partes necesarias del automóvil, entonces Alice lo haría, ya que Rosalie sabía cómo arreglar el motor de un auto.

Alice fingió sentirse insultada, pero podría decir que, internamente estaba regocijándose,y que en realidad tenía la intención de que los acontecimientos se desarrollaran así. Ella había estado jugando sus cartas con la esperanza de que funcionara así Rosalie se involucraría más y aceptaría abiertamente lo que estaba pasando en mi vida.

Estaba silenciosamente agradecido con Alice e hice una nota mental para darle un regalo o algo más tarde.

No hacen falta los regalos, Edward. ¡Sólo haz que Bella vaya de compras pronto! Pensó por mí. Rodé los ojos dramáticamente pero asentí y sonreí.

Entonces, ¿lo de Tyler ya estaría solucionado? Alice dijo que después de que nos habíamos comprometido a desactivar su camioneta, su visión de la mañana siguiente mostró a un frenético Tyler llegando muy tarde a la escuela en el asiento del acompañante del Honda de su madre.

Accidente automovilístico evitado.

Cuando estaba a punto de salir de casa para ir a acompañar a Bella en nuestra rutina nocturna, capté el filo de los pensamientos de Esme. Mientras que una gran parte de ella estaba absolutamente encantada que había estado tan contento y ligero durante mis breves visitas a casa, otra parte de ella estaba un poco triste por lo que me había visto la semana pasada.

Se dio cuenta de que la había escuchado y mentalmente me dijo que no deje que me preocupe, pero le pregunté si podía llevar a Bella a la casa este fin de semana, si es posible.

Me sentí mal por descuidar tanto a mi familia, pero no podía hacer nada al respecto. Era increíblemente difícil pasar tiempo lejos de Bella. Incluso mantenerme alejado desde el momento en que Charlie llegó a casa del trabajo, hasta el momento en que se acostó, se sintió angustiosamente largo.

Mi necesidad de estar cerca de ella era como un tornillo atravesando mi pecho. A veces se sentía como si estuviera tan apretado que casi se sentía sofocante. La escuela me mataría si no fuera por mi habilidad para vigilarla a través de los ojos de sus compañeros de clase. Sabiendo que, al menos, ella estaba muy cerca, era mi único consuelo. Pero cuando estaba completamente lejos de ella, mi pecho dolía horriblemente.

También estaba empeorando...

Incluso cuando estaba con ella. Cerca de ella. Abrazándola. No era suficiente. Quería acercarla más. abrazarla muy fuerte. Quería respirarla. Quería estar dentro de ella...

Solté un largo y lento suspiro, tratando de calmarme. Estaba dormida. No la molestaría. Pero miraba a su rostro angelical, bañado por la luz de la luna hizo que mi muerto corazón doliera.

Me sentía mimado. Quería que ella ya fuera mi esposa. Para mí, ella ya lo era, pero quería que el resto del mundo lo supiera también. Maldición, honestamente, una parte de mí quería que ya ella fuera una vampira. Pero eso era egoísta de mi parte. Había tantas cosas importantes que necesitaban hacerse primero, y sinceramente, la razón más importante por la que una parte de mí deseaba que fuera un vampiro era porque quería poder hacerle el amor, tal como lo recordaba.

Pero también quería un niño.

Lo deseaba tanto.

Yo no presionaría a Bella con eso hasta que estuviera lista.

Graduación de la secundaria. Puedo esperar... ¿verdad? Había esperado tanto hasta que finalmente la encontré. ¿Por qué un año y medio se sentía tan malditamente largo, ahora? Se sentía como una eternidad, ahora que tenía algo que esperar legítimamente.

—Mmmmmmm... Edward... —murmuró con voz entrecortada.

Mi atención de inmediatamente regresó a la cara de mi ángel. Estaba aún durmiendo. Pude ver sus ojos moviéndose debajo de sus párpados y sabía que estaba en medio de otro ciclo de sueños.

Las comisuras de su boca se levantaron levemente y pude ver que comenzaba a retorcerse bajo las sábanas.

Escuché su ritmo cardíaco se elevaba ligeramente y apenas podía ver su brazo moviéndose hacia abajo, debajo del pesado edredón... ¿Ella estaba?

Me quedé sin aliento y me quedé totalmente quieto. Hace algunas noches ya, Bella obviamente había tenido sueños bastantes eróticos, pero aparte de algunos pequeños gemidos, y el olor de su excitación, había hecho muy poco aparentemente como reacción a ellos.

Nunca había visto a Bella complacerse a sí misma. De alguna manera, era imagen increíblemente erótica para mí. Su respiración se aceleró y comenzó a hacer los más deliciosos gemidos. Vi cómo el edredón comenzaba a moverse en el lugar donde sabía que estaba su mano. Incluso a través de la gruesa manta podía olerla.

Reprimí un gemido y me sentí endurecer hasta el punto que fue literalmente doloroso. Ella estaba moviendo su cuerpo ahora. Gimiendo mi nombre y maullando mientras movía sus caderas con la mano debajo de la manta.

Me quedé allí, paralizado con sus movimientos y encontré a mi propia mano bajando a mi miembro palpitante.

Al principio solo presioné ligeramente contra él, confinado como estaba dentro de mis pantalones. Siseé al contacto y deslice mi mano hacia atrás para desabrocharme y bajarme los pantalones. La liberación de la presión fue un alivio al principio, pero los latidos continuaron mientras ella continuaba retorciéndose y gimiendo silenciosamente a mi lado.

Ligeramente, pasé mi mano sobre mí mismo, todavía encerrada dentro de los límites de mis bóxers.

Dios se siente tan bien...

Pero quería sentir su calor y suavidad húmeda a mi alrededor. O, por lo menos, su pequeña y delicada mano envuelta a mi alrededor, no la mía fría y dura.

Ella me había tocado así durante nuestra luna de miel. La sensación de su mano suave, caliente y delicada sobre mí casi había sido demasiado y casi me había avergonzado unos minutos después de que comenzara su labor.

Soltó otro gemido estrangulado, gritando mi nombre en la oscuridad de la habitación mientras movía sus caderas impacientemente en su mano.

El sonido de ella fue mi perdición, y sin siquiera darme cuenta, me permití salir de mis boxers de algodón y estaba acariciando mi eje al ritmo de sus movimientos.

Parte de mí era consciente de que esto estaba mal. No podía creer que me estuviera permitiendo hacer esto mientras ella dormía. Era indecente.

El monstruo caliente dentro de mí señaló que la solución más simple a mi problema moral era simplemente despertarla. Entonces podría complacerla con mi mano. Ayudarla con su liberación y, con un poco de suerte, podría traerme la mía.

El aroma de su excitación que había quedado atrapado debajo de la manta me invadió y gemí alto en respuesta, ya que me abrumaba, acariciándome aún más fuerte.

—Bella... —supliqué en voz baja, mi voz ronca. Apoyé mis labios más cerca de un lado de su cabeza, mis labios rozaron ligeramente su oreja. Mi respiración era áspera, y me di cuenta de que al inclinarme más cerca, mi brazo estaba rozándose contra ella repetidamente mientras seguía acariciándome. A pesar de mi comprensión, no pude recuperar lo suficientemente de mis sentidos como para detenerme.

—Bella, amor... por favor... por favor despierta —le susurré al oído otra vez, dejando que mi respiración abanicara el costado de su rostro antes de trazar delicadamente mis labios a lo largo de su mandíbula y su cuello.

—Hmmm... ¿Edward... Edward? Cuando su conciencia comenzó a despertarse, vi que su mano dejaba de moverse contra sí misma. Mi ritmo se hizo más lento que el de ella, pero continué acariciándome suavemente, incluso después de que su mano se hubiera detenido por completo.

—Mmmm... sí, Bella. ¿Estás despierta ahora? Su corazón todavía estaba acelerado por la intensidad de su sueño, y el aroma de su excitación todavía impregnaba el espacio que nos rodeaba.

Finalmente mi mano dejó mi miembro y la serpenteé debajo de su edredón y ligeramente moví mi mano de arriba hacia abajo a lo largo de su muslo externo, y hundí mi cara en su cuello otra vez, inhalando su olor y lamiendo a lo largo de la columna de su cuello.

—Bella... —gemí en su piel.

Jadeó sorprendida, probablemente ambas a mi repentinas atenciones, además de la temperatura de mi piel contra su cálido muslo caliente, y sus ojos se abrieron.

—¿Edward?

—Bella —jadeé su nombre—. Te necesito... —gemí en su carne. Ni siquiera sabía lo que estaba pidiendo. Qué era, especialmente, lo que necesitaba. Solo la necesitaba.

—¿Edward? —jadeó, todavía aturdida por el sueño interrumpido.

Mi mano se deslizó hasta su muslo interior, deteniéndose solo momentáneamente antes de que mi mano cubriera la de ella, nuestras manos separadas por la fina tela de sus bragas y pantalones de pijama.

Se quedó sin aliento al darse cuenta repentinamente dónde estaba exactamente su mano y su mano se sacudía mientras intentaba quitarla de sus bragas.

—Por favor no —dije, sosteniendo su mano donde estaba.

—Oh Dios, Edward... ¿qué estaba yo...?

La interrumpí, presioné mis labios desesperadamente contra los de ella, y moví mi mano hacia arriba, hacia la banda elástica de sus pantalones, deslizando mis dedos debajo de ellos y pasando mi mano a lo largo de mi muñeca, siguiéndola debajo de sus bragas y ahuecando el húmedo y caliente montículo debajo de su propia mano.

—Oh Dios, estas bragas están absolutamente empapadas —gemí en sus labios.

Pude sentir el aumento de calor en sus mejillas y vi que el rubor los cubría a la pálida luz de la luna.

Deslicé mi mano debajo de la de ella y coloqué mis dedos entre sus labios resbaladizos, trazando suavemente círculos alrededor de su protuberancia ya hinchada.

Gimió y sus caderas se sacudieron contra mi mano. Ella ya estaba tan sensible gracias a su sueño erótico y su auto-satisfacción de antes.

—Oh Edward... —gritó en voz baja.

—Bella, por favor tócame —gruñí.

Sus ojos se agrandaron por un momento antes de repentinamente entornarse. Su mano se salió de la mía en sus bragas y se deslizó fuera de la manta hacia mi ingle.

Se quedó sin aliento cuando descubrió que ya estaba afuera y expuesta para ella, pero no dudó en envolver completamente su pequeña mano alrededor de mi eje palpitante.

Grité un gemido y me liberó en su mano.

—Dios, sí, Bella... por favor... Tu mano está tan caliente... tan suave... —gemí, jadeando.

Baje mi mano, introduciendo dos dedos dentro de ella y elevé mi pulgar, rodeando su clítoris y presionado dentro de ella a un ritmo suave.

Me acarició con indecisión al principio pero rápidamente ganó confianza en sus movimientos y la sensación se volvió extremadamente familiar. Ella estaba recordando esto también. Gemí de placer mientras aceleraba y variaba su técnica a la manera que sabía que me gustaba.

—¡Sí, sí! Sisee, empujando hacia el calor de su mano mientras se abrumaban mis sentidos y enviaba descargas eléctricas a través de mi cuerpo. Ataqué sus labios con los míos, poniendo mi mano libre debajo de su cuello y sosteniendo su nuca suavemente.

Su agarre se tambaleaba levemente y sentí sus paredes apretarse alrededor de mis dedos mientras seguía acariciando su inflamada protuberancia y bombeando dentro de ella, igualando el ritmo de sus acaricias. Ella estaba gimiendo y jadeando erráticamente, sus caderas empujando hacia arriba en mi mano y su aliento salía irregularmente.

—Ah Edward... sí... oh Dios, estoy tan cerca... estoy... ah... ah, ah, Ah... —Jadeó las palabras en mi boca y yo gemí en respuesta.

—Sí, Bella. Por favor, amor. Vente para mí. Quiero sentirte correrte por mí.

—Edwaaaard... ¡Ahh! Gritó en mi boca, sus caderas se sacudían frenéticamente en mi mano, mientras sentía sus músculos contraerse alrededor de mis dedos, ordeñándolos. Sus atenciones en mis partes pero se detuvieron cuando ella salió de su orgasmo. La miré a la cara, observando el aluvión de diferentes emociones que atravesaban sobre ella, memorizando cada detalle. Me encantaba ver su rostro mientras llegaba al clímax. Yo le hacía eso a ella. Yo la hacía sentirse así.

Su corazón estaba acelerado y su respiración era irregular. Lentamente bajó de su euforia y abrió sus ojos nuevamente para mirarme. Sus párpados estaban pesados, pero su rostro estaba satisfecho.

Le sonreí.

Cuando su respiración volvió a la normalidad, sus ojos parpadearon con conciencia y su mano quieta lentamente comenzó a acariciarme otra vez. Gemí y tenía los ojos casi cerrados por el repentino regreso de las atenciones de sus manos.

Mi mano se deslizó por sus nalgas y siguió por el vientre, debajo de su delgada camiseta y por sus costillas externas antes de apoyarla en el borde exterior de su pecho.

Besé sus labios, arrastrando mi lengua por ellos y la enredo con su lengua. Su sabor era mágico y gemí en su boca, enredando mis dedos en su cabello y trazando mi pulgar a lo largo de su pezón mientras que ella me apretaba y acariciaba rítmicamente.

Podía sentir la restricción del DIU y la sensación era increíble.

Estaba jadeando y empujando, gritos entrecortados y gemidos escapaban de mi boca mientras me sentía caer al precipicio.

—Bella... amor, oh Dios... Bella, voy... voy...

Me resistí erráticamente, gimiendo y gritando su nombre mientras mi semilla se derramaba sobre su pequeña mano.

Me estremecí y jadeé por la fuerza de mi orgasmo, mi cuerpo se sacudió unos segundos después mientras lentamente me venía.

Mi respiración rápidamente volvió a la normalidad, por innecesaria que fuera, pero mi mente y mi cuerpo todavía se estaban recuperado de cómo se sentía. Ni siquiera mi orgasmo auto-infligido de hace algunas noches atrás, a fin de darle a Carlisle sus "muestras" no fue nada en comparación con

lo que acababa de experimentar.

Parecía que mis recuerdos de la sensación de nuestras conversaciones, y la emoción de vida real, siquiera eran comparable. Era increíble.

—Vaya... —dijo Bella bajito, su respiración aún un poco irregular y fuerte. La miré a los ojos y sonreí.

—Eso fue increíble... —dije con asombro, incapaz de contener una amplia sonrisa.

Ella soltó una risa y escondió su rostro en la almohada, tratando de ocultar su sonrojo.

—Se sintió incluso mejor de lo que recordaba... —Las palabras salieron de mi boca e hice una pausa, mirándola a los ojos—. ¿Estuvo bien para ti?

Ella alzó una ceja, mirándome como si estuviera loco.

—¿Estás bromeando? —Ella me miró boquiabierta por un momento más antes de comenzar a reírse de nuevo.

—Siento haberte despertado. —Me disculpé tímidamente.

Puso los ojos en blanco y sacudió la cabeza incrédula.

—En serio, Edward si cada vez que me despiertas a las cuatro de la mañana es para hacer eso, está absolutamente bien para mí.

Me reí entre dientes y asentí.

Los ojos de Bella se vieron ausentes en sus pensamientos por un momento antes de que otro sonrojo cubriera sus mejillas.

―Cuando todo comenzó, estaba... —Dudó, al parecer no podía o no quería decir la palabra, y su rubor fue creciendo aún más hasta convertirse en un rojo intenso—. ¿Masturbándome... dormida?

Me reí de nuevo, pero esta vez más profundo y más ronco.

—Sí... y fue absolutamente más que increíble de presenciar. Lamentablemente, no tuve el autocontrol necesario para mantenerme al margen.

—¿Lamentablemente? —se burló.

Bajé la cabeza vergonzosamente, sonriendo pícaramente.

—Nunca he sido testigo de que hicieras eso antes. Parece una cosa vulgar admitirlo, pero fue ridículamente excitante observarlo.

Contuvo la respiración y su mirada parecía cargada de deseo.

—La verdad... —titubeó tímidamente—. Creo que probablemente encontraría ver cómo te das placer a ti mismo, bastante provocador también.

Jadeé y me di cuenta que estaba inmediatamente duro de nuevo. Gemí y me reí ante mi propia ridiculez.

—Santo Dios, esto es excitante. —gimió lastimosamente.

Estalló en una ahogada carcajada, enterrando su cara en mi cuello tratando de amortiguar el sonido.

—Vaya, me siento como un adolescente cachondo. —Me reí por lo bajo, sólo provocando que se

riera aún más.

—Bueno, depende como lo mires, técnicamente, ambos somos adolescentes excitados. —dijo ella, sonriéndome maliciosamente.

Solté unas risitas, asintiendo.

—Nunca antes me había sentido así. Puse tanto esfuerzo en seguir siendo casto y manteniéndote a salvo... —Hice una pausa brevemente—. Y después de que nos casamos, simplemente no fue lo mismo. No nos escondíamos de su padre, o andábamos a hurtadillas de todos. Estábamos casados. Era de esperar.

Asintió, silenciosamente aceptando.

—Sí, esto realmente tiene esa excitación a lo prohibido. —Ella estuvo en silencio por sólo un momento antes de que sus ojos se abrieran de par en par y ella me miró con cierto temor—. Charlie no ha oído nada de esto, ¿o sí?

—¿De verdad crees que todavía estaría acostado aquí si lo hubiera hecho? —le pregunté, arqueando una ceja hacia ella.

—Oh... supongo que no.

Me reí, y comencé a alejarme de ella en la cama, dándole la espalda y extendiendo la mano hacia su mesa de luz.

—¡Oye!, ¿a dónde crees que vas?

—Iba a agarrar algunos pañuelos... o una toalla.

La comprensión pasó ante sus ojos y sacó su mano de su lugar debajo de la sábana donde la había colocado ya que había de una forma tan poco protocolaria expulsado mi semen sobre ella.

—Creo que es lo mejor.

Tomé rápidamente una toalla de mano para cada uno de nosotros, dándole a ella una, y usando la otra para limpiarme antes de ponerme de nuevo mis calzoncillos y regresar a la cama con ella.

Tiré el edredón con fuerza alrededor de ella, y, una vez más, silenciosamente odié la separación forzosa requerida por mi temperatura fría.

Se acurrucó contra mi pecho y suspiró feliz.

—Te compraré una manta eléctrica —dije de repente.

Sus ojos se abrieron de repente y me miraba confundida.

—¿Una manta eléctrica?

—Así que ya no tendremos que tener el edredón entre nosotros —le expliqué.

Sus ojos se iluminaron con comprensión y entonces su boca se torció pensando.

—¿Por qué nunca hemos pensado hacer eso antes?

Me reí.

—Lo hice en realidad... simplemente no me permití hacerlo la primera vez.

—¿Por qué? Ella me miraba, sorprendida.

—Mi temperatura requería que siempre mantuviéramos una barrera entre nosotros mientras dormías. El edredón era sólo otra capa de protección. Si hubiera tenido una manta eléctrica, habría eliminado esa barrera.

Se rió y puso los ojos en blanco.

—Suena como algo que pensarías.

Me reí entre dientes y sonreí.

—Sí, Bueno, es tarde, y tenemos clases mañana. Deberías volver a dormir.

Ella suspiró y asintió, pero sonrió una vez que tuvo la cabeza escondida en mi hombro.

—Te amo Edward —dijo ella con una sonrisa de satisfacción.

—Y yo a ti mi Bella. —dije, besando su cabeza.


Nos leemos la próxima semana...