Capítulo 8
Stand Up Comedy
― Esta noche estoy aquí dispuesto a arrancarles a ustedes muchas risas y el corazón a esta hermosa chica ― Tiberius la señaló con el brazo.
Un miembro del staff le hizo una seña a Katniss para que se pusiera de pie y saludara a todos con la mano. Y le contestó en voz alta ― Puedes intentarlo Tiberius, ya otros han intentado arrancarme la cabeza ― dijo la frase de memoria, tratando de sonar natural, tal y como le habían indicado previamente que lo hiciera, antes de volver a tomar asiento.
El público asistente rio.
Effie le dio unas palmadas en la mano para que supiera que lo había hecho bien y se tranquilizara, ya que estaba nerviosa.
― ¡Vaya! La chica sabe hablar y tiene sentido del humor. Creo que ya me estoy enamorando ― el comediante con la gran cabellera naranja se palmeó el corazón dos veces.
Algunas personas rieron, pero ella no le encontró la gracia; suspiró, ¿cuánto tiempo más tendría que estar ahí sentada escuchándolo?
― ¡Cuánta celebridad tenemos por aquí! ― se colocó una mano a modo de visera ― ¡Miren allá está Seneca Crane! Linda barba, amigo, ¿es real? ― el Vigilante en Jefe solo asintió con la cabeza y sonrió cortésmente ― Pensé que te lo delineabas con marcador permanente, otra moda extraña del Capitolio. Recuerdo una novia que tuve hace dos años que me dijo: "Me gustan los hombres con barba, amor, déjate crecer la barba" Y ¿saben lo que le contesté?
Varias personas en el público le preguntaron: ¿Qué? Al parecer este show era algo interactivo.
― Le contesté: A mí me gustan las mujeres nalgonas, ¡déjate crecer las nalgas!
Katniss volteó hacia los lados, le parecía increíble que las personas pudieran reírse con el comentario que a ella le parecía ofensivo y más si es que se lo había dicho a su supuesta exnovia.
Definitivamente, el humor de Capitolio no le hacia la menor gracia.
― A quién más tenemos por aquí… ¡Oh miren Finnick Odair! ¡El niño bonito de Panem!
El vencedor del Cuatro sonrió y levantó una mano para saludar a todos los presentes y a la cámara.
― ¿Saben? Finnick Odair pudo haberse casado con una supermodelo con ese look que tiene. ¿Recuerdan a Shila Wonder, concursante de la primera edición de Los Juegos del Amor? ― hizo la silueta de una mujer con las manos exagerando las curvas ― Pero creo que eligió a Annie porque fue la única capaz de soportar ese feo olor a pescado ― sacudió la mano varias veces frente a su nariz.
Se escucharon risas, la castaña giró y vio a Annie con una sonrisa forzada mientras Finnick le susurraba algo al oído.
― Johanna Mason. ¡Cuidado! ― se hizo a un lado como si le hubiera lanzado algo ― ¿Saben? Se necesita tener mucha paciencia para ser esposo o esposa de un vencedor, pero sobre todo, con alguien del distrito Siete, uno les tiene que estar recordando que el hacha no se usa ni como cuchillo, ni como tenedor.
Alguien en el público gritó ― ¿Y qué pasa si usan el hacha como cuchara?
― ¡Se vuelven Avox!
Las carcajadas resonaban en todo el lugar.
― Ese comediante va a perder una extremidad como siga con esos chistes malos de los vencedores ― le dijo Peeta al oído, quien estaba a su espalda.
― Yo tengo ganas de atravesarlo con una flecha desde hace rato ― susurró ― Tiene suerte que no trajera ninguna conmigo.
Peeta le apretó ligeramente su mano izquierda, que en ese momento colgaba a un lado de la silla. El gesto fue reconfortante, le recordaba que no estaba sola, aunque el gusto le duró muy poco.
― ¡Y miren a quién tenemos al lado de la bella Katniss!
Effie se puso rígida a su lado y le dijo entre dientes a Haymitch que tratara de mantener la compostura.
― ¿Qué es lo que pide alguien cuando entra a un bar en el distrito Doce? ¿Adivinan? Pues cerveza sin alcohol, porque todo el alcohol está en la casa de Haymitch.
Era muy incómodo observar cómo se burlaban de su mentor y no poder hacer nada para impedirlo. La tensión de la pareja Abernathy era evidente, de inmediato su escolta colocó una mano sobre el brazo de Haymitch, indicándole que se calmara y no fuera a hacer algo estúpido. Pero era claro que no les había caído nada bien su comentario.
― ¿Alguien ha visto alguna vez sobrio a Haymitch? Yo no lo he hecho y eso me hace preguntarme ¿cómo es que no ha tenido hijos en todos estos años? ¿Será debido a todo el alcohol que consume o quizás tiene un pequeño problema allá abajo? ― movió sus caderas hacia adelante un par de veces.
Su mentor apretó los puños sobre la mesa claramente molesto, su esposa lo mantenía agarrado del brazo tan fuerte que sus nudillos se habían puesto blancos. Ambos tenían mala cara.
― ¡No tengo ningún problema en ese departamento! ― dijo en voz alta Effie ― Pero estoy segura de que tú los tendrás como sigas con esos comentarios ― rio, tratando de mostrarse relajada y bromista.
Haymitch sacó una navaja de su bolsillo he hizo girar la punta sobre la mesa.
― ¡Te pasó mi hacha de bolsillo que traje en lugar de tenedor! ― le gritó Johanna a su escolta.
Esos comentarios también hicieron que el público riera.
― ¡Wow! Vencedores unidos contra mí. Lo bueno que mi hermosa Katniss podrá defenderme ¿no?
Ella se cruzó de brazos y negó con la cabeza.
Tiberius se jaló el cuello de su camisa ― Me gusta cuando se hacen las difíciles ― rio solo ― Pero ya que mencionamos al distrito Doce, continuemos por ese rumbo. ¿Ustedes saben por qué en el Doce no hacen funerales?
― ¡No! ¿Por qué? ― preguntó el mismo hombre de la vez anterior, debía ser un palero.
― ¡Porque se entierran solos! ― muy pocas personas rieron, estaba claro que no entendieron el chiste ― Ya saben, por las explosiones en las minas.
De pronto sintió como si le hubieran dado una patada en el estómago que le sacó todo el aire. Ni siquiera se dio cuenta en qué momento se puso de pie ― Mi padre murió así y no me parece nada gracioso que te burles de eso ― comentó sin pensar.
― ¡Vamos Katniss! ― el tipo empezaba a sudar ― Era una pequeña broma para que te rieras.
― Jamás me había aburrido tanto en mi vida.
Peeta, Haymitch y Effie se pusieron de pie a su lado ―Por favor sácame de aquí ― le pidió al rubio.
Plutarch se puso de pie unas mesas más atrás y los alcanzó cuando salieron. También los siguieron Finnick, Annie, Johanna, Bannock, Cinna y Portia.
― Haymitch, por favor, no pueden irse así ― le dijo el productor afuera del salón.
― ¿Te pareció gracioso? ― se le puso enfrente con las manos en la cadera ― ¿Te reíste con alguna de las estupideces que dijo?
― Claro que no, pero entiende que el humor aquí en el Capitolio es algo distinto.
― Yo soy de aquí y no me dieron risa sus comentarios y lo que insinuó de mi esposa ― comentó el hermano mayor de Peeta.
― Yo tampoco me reí ― dijo Annie.
― Fue de muy mal gusto, Plutarch ― Cinna sacudió la cabeza.
Las puertas se abrieron de nuevo y salió una hermosa mujer con una peluca verde esmeralda ― Me siento realmente apenada con todos ustedes ― comenzó a disculparse ― Señor Heavensbee, no creí que su rutina de esta noche fuera a ser a costa de los vencedores ― volteó a verlos a todos ― En verdad, lo siento mucho.
Katniss frunció el ceño no lograba ubicarla, aunque se le hacía vagamente familiar.
― Cashmere…
― No es necesario que digas nada, mira, Tiburius va a actuar aquí solo porque su padre es un gran amigo de mi suegro, pero créeme que a Elián y a mí nos molesta y apena esta situación. Tiberius tendrá que cambiar completamente su rutina si quiere actuar aquí y creo que podremos ponernos de acuerdo para que puedas sacar algunas tomas decentes de él para incluirlas en el programa, pero espero que no nos vayas a dejar afuera por este incidente. Fui yo la que insistió en hacer publicidad a través de Los Juegos del Amor, y si sale mal, mi suegro va a estar realmente molesto y …
¡Vaya! Esta mujer no se callaba y hablaba tanto como su escolta.
El productor había estado tratando de decirle algo, pero ella no lo había dejado, así que la tomó del brazo ― No hay problema, me agrada lo que propones ― se dirigió hacia la pareja Abernathy y hacia ella ― Ustedes no tendrán que regresar, tenemos tomas suficientes. Me despido porque tengo que ver qué pasa allá adentro ― dicho esto, regresó al salón de eventos.
― No me gustaría que se fueran así ― continuó la mujer de la peluca verde algo preocupada ― ¡Cicero! ― llamó a un hombre de traje que portaba una pequeña placa dorada con el logo del casino ― Espero acepten mi invitación a cenar, todo lo que gusten comer o beber corre por cuenta de la casa ― les comentó y no espero una respuesta de su parte ― Cicero, por favor acompaña a estas distinguidas personas al restaurant Platino y llévalos al área reservada. Quiero que se les dé el mejor trato, ¿de acuerdo?
― Con gusto, señora Marsans.
― Espero que puedan pasar el mal rato que tuvieron allá adentro y acepten mi invitación. No es por nada, pero el restaurante Platino tiene cinco estrellas, y está dentro del top ten de Panem.
Haymitch volteó a ver a Effie ― Tengo hambre, ¿qué dices, princesa?
― Katniss, ¿te gustaría ir a cenar?
― No te hagas del rogar descerebrada, tienes que probar las margaritas, fue lo único bueno que había ahí adentro ― Jo enganchó su brazo con el de ella.
...
...
Katniss jamás había estado en un casino, le llamaban la atención la cantidad de máquinas con pantallas en las que giraban pequeñas figuritas y personas picándole a un pequeño botón sin parar como si estuvieran hipnotizadas. Además, había muchas luces, sonidos que salían de las máquinas, y sirenas que sonaban, que hacían que varias personas gritaran emocionadas.
Después pasaron por una serie de mesas alargadas donde mucha gente estaba reunida alrededor observando como rodaban unos pequeños dados a través de esta.
― Ese juego se llama Craps ― le explicó Peeta ― Y ese otro es la ruleta, las fichas que colocan en la mesa valen dinero, son sus apuestas.
La chica asintió sin despegar los ojos de la mesa y vio cuando una mujer con una alta peluca rosa se ponía a gritar algo histérica ¡gané! ¡gané! Y besaba a todos a su alrededor.
Cruzaron todo el casino, y vio diferentes mesas de apuestas, que según le iba explicando el rubio, eran de juegos llamados Black Jack o Póker.
El restaurante estaba localizado en un piso superior. La entrada era en forma hexagonal con un marco rojo y tenía dos grandes colmillos de marfil en el que se habían tallado finamente pequeñas figuritas.
― Por aquí, por favor.
Entraron en un área reservada rodeada de cristales desde donde se podía observar una gran fuente de agua danzante que había visto previamente a las afueras del casino.
Peeta movió una silla para ella y después tomó lugar a su lado.
Todos estaban sentados en una gran mesa circular.
La cena tal cual lo prometió Cashmere, estuvo deliciosa, así como los cócteles, aunque éstos solo los probó porque Effie no dejó que se los terminara.
Se sentía extraño descubrir lo bien que se la podía pasar con ese grupo de personas, darse cuenta que los vencedores sentados frente a ella eran felices con sus respectivas parejas.
Ella no era muy observadora, pero decidió hacer su mayor esfuerzo y prestarles atención esa noche a cada uno de ellos; Finnick era muy atento con Annie y ella hablaba con gran admiración sobre él, mientras no estaban comiendo mantenían sus manos unidas sobre la mesa. A su mentor y escolta ya había tenido oportunidad de observarlos muchas veces y era bueno saber que no todos los chismes y rumores sobre que eran una pareja que vivía separada o discutiendo todo el tiempo, eran verdad. Y Johanna podía gritar a los cuatro vientos que su matrimonio era forzado y falso, pero sus actitudes y comportamiento con su esposo decían lo contrario, no perdían oportunidad para tocarse el uno al otro.
A Cinna y Portia ya los conocía, y aunque no eran pareja, eran personas realmente agradables. Y Peeta, ¿qué podía decir de él? tenía un carácter muy abierto que le recordaba a su hermana Prim, era ese tipo de personas que le cae bien a todo el mundo, y toda la noche había logrado hacerla reír, a pesar de que ella era una persona seria.
― Hay un cambio en las grabaciones de mañana por la tarde ― Effie traía su teléfono celular en la mano y estaba leyendo un mensaje ― No será con Pompilius Qui como estaba planeado, será con Daniel Labrot en su clínica.
Katniss sintió como Peeta se tensaba a su lado. Había leído los perfiles de los candidatos, pero no los recordaba a todos muy bien.
― ¿Quién es ese Daniel? ― preguntó.
― Es uno de los que en verdad está compitiendo por tu mano.
...
...
Hace 24 años
La cena fue realmente incómoda.
La mesa era enorme. En la cabecera se había sentado Irene y el señor Trinket estaba a su derecha junto con su esposa, Helius Jr estaba sentado al lado izquierdo de su abuela, junto con Agatha, él había quedado entre Effie y su cuñada.
Volteó hacia su plato, ¿por qué debían poner tantos cubiertos? Era ridículo, lo había visto en varios eventos en el Capitolio, pero seguía sin entender cuáles debía tomar primero, y había tres copas, al menos la bebida se la servirían y sabría cuál era para cada tipo de bebida. Su escolta le había explicado, pero él no le puso atención en lo más mínimo a la clase de etiqueta.
― ¿Tienes todo listo para mañana, Regilla? ― le preguntó su suegra.
― La fiesta de compromiso "Fuego y Hielo" ― movió las manos haciendo un arco cuando pronunció el nombre ― Estará en boca de todos, será la mejor de todos los tiempos, lo prometo.
― ¿Qué es eso de fuego y hielo? ― le preguntó en un susurro a Effie.
― El tema de la fiesta.
― Euphemia, te he dicho muchas veces que no es propio de una señorita estar susurrando en la mesa.
De inmediato la rubia se enderezó ― Madre, solo le explicaba a Haymitch sobre el tema de la fiesta.
― El tema es cómo su nombre lo dice ― explicó Regilla como si fuera lo más obvio del mundo ― Todos los invitados que asistirán deberán ir vestidos de blanco o rojo, y la decoración será en base a estos elementos.
Él rodó los ojos, todo en el Capitolio era así, siempre tenían que hacer las cosas basadas en un tema, en colores, ¿por qué no podían hacer algo normal donde la gente asistiera como quisiera?
― No me ruedes los ojos, jovencito. Y te informo que, por la mañana, te harán llegar el smoking que usarás en la fiesta.
Iba a volver a repetir la acción, pero se detuvo, recordó que no debía hacer enojar a la madre de Effie, la cual era sumamente odiosa. Así que, en su lugar, solo se estiró un poco el cuello de la camisa.
― Es un smoking normal, no te preocupes ― le susurró de nuevo Effie ― Yo misma lo elegí.
― Euphemia ― le llamó de nuevo la atención su madre.
― Lo siento ― se disculpó.
― No es eso, es qué desde hace rato estoy tratando de adivinar, ¿qué es esa marca que tienes bajo tu oreja izquierda?
La rubia abrió mucho los ojos y subió una mano para cubrirse.
Agatha y Helius Jr comenzaron a reírse ― Dale un respiro mamá, yo creo que mi hermana estaba muy contenta cuando fue a ver a su futuro prometido ― volvieron a reír.
― No puedo creer que me dejaras una marca ― siseó a su lado.
― ¡Por Dios, Euphemia! Mañana es tu fiesta de compromiso y andas toda marcada como una…
― ¡Basta! ― comentó Irene ― Son jóvenes, y no es nada que un poco de corrector y base no puedan cubrir ― se notaba que la mujer estaba tratando de contener su risa ― O tengo que recordarte la cantidad de veces que vi a mi propio hijo cubierto de esas mismas marcas.
― ¡Madre! ― exclamó el señor Trinket.
― ¡Por favor, relájense! el propósito de esta cena era conocernos mejor, vamos a tener un miembro más en la familia.
Al menos, después de eso, todo fue un poco más relajado, aunque tomó por equivocación los cubiertos de Effie, y tumbó y quebró una copa de vino tinto sobre la mesa.
...
...
― Relájate, ya escuchaste a mi abuela, todo saldrá muy bien mañana.
Estaban solos afuera de la casa, un chofer llevaría a Haymitch de vuelta al centro de entrenamiento y la rubia había salido para despedirlo.
Él sólo quería marcharse, ya odiaba a su futura suegra y solo tenía un día de conocerla. Deseaba acostarse y olvidarse de todo.
Ella pasó las manos sobre las solapas de su saco ― Estoy segura de que mi familia te adora.
Se atacó de la risa ― ¿Estás ciega? ¿No viste lo que pasó allá adentró?
― Por mi madre no te preocupes, a mi padre le caíste bien y es lo que me importa.
Él se quedó callado un momento observándola, estaban en los escalones de la entrada, él uno más abajo que ella de forma que quedaban más o menos a la altura.
La rubia se mordió el labio inferior, ya la había observado hacer eso un par de veces antes y ahora solo pensaba en las ganas que tenía de besarla y así poder morderle el labio él mismo.
Decidió actuar y la besó, la abrazó por la cintura para pegarla más a él y después bajó más sus manos.
― Haymitch ― lo detuvo ― ¡Nos pueden ver! ― dijo sobre su boca y volvió a besarlo ― Mañana nos vemos ¿sí?
Asintió con la cabeza y la soltó, después se cerró el sacó para ocultar lo que le había provocado con el beso y bajó las escaleras para subir al coche. Se regañó mentalmente por girar una vez más la vista en su dirección, ella le sonrió y lo despidió con la mano.
...
...
Llegó el día del compromiso, el nuevo estilista terminó de ajustarle la corbata negra de moño del smoking. El saco era blanco con las solapas negras y el pantalón era negro. Al menos no eran colores brillantes. Dejó que lo peinaran con una coleta, en esta ocasión tendría que aguantarse así toda la noche.
― ¡Vaya! ― exclamó su escolta en cuanto lo vio ― Hasta un perro callejero se puede acicalar.
El sonido de unos tacones repiqueteando en el piso los hicieron voltear.
Effie estaba parada en la entrada de la sala con las manos en la cintura, lucía muy hermosa. Traía un largo vestido rojo con cuello v, una pequeñísima manga que quedaba sobre los hombros, la parte de arriba estaba tapizada de flores rojas con pétalos que salían del vestido, la parte de abajo era amplia. El cabello lo traía recogido en un estilizado chongo y enmarcado con una fina tira de rubíes. Tenía el ceño fruncido, como si estuviera algo molesta, pero cuando cruzó la mirada con él, sonrió.
Caminó hasta él y pasó las manos por su saco, notó que era algo que siempre hacía ― Te ves muy guapo ― levantó la mirada para verlo y notó que estaba sonrojada ― Traigo algo para ti ― sacó de su bolso una flor roja igual a las que traía en su vestido y se la acomodó en lugar del pañuelo negro que traía en el saco.
― ¿En serio, princesa? ¿Una flor?
― Ahora combinamos.
Él rodó los ojos, esa costumbre de que las parejas tuvieran que combinar su vestuario no le agradaba ― Como si no supiera todo el mundo que estamos juntos.
No seas cascarrabias ― le guiñó un ojo ― ¿Nos vamos?
― Era lo que estaba diciéndole hace rato, pero siempre se tarda mucho y creo que lo hace a propósito ― comentó Callyope ― Siempre estoy lista mucho antes que él.
Lo tomó de la mano ― Bueno, nosotros nos vamos, te veremos en la fiesta.
― Pero yo voy con ustedes, ¡no me pueden dejar aquí! Soy su escolta.
― Y yo su futura esposa y no te quiero en el auto con nosotros ― se detuvo y volteó a verla ― Además a los fotógrafos solo les interesara sacarnos fotos a nosotros dos ― la vio de arriba abajo ― No a su escolta ― dicho esto se marcharon.
Él soltó su mano en el ascensor ― No necesito que me defiendas.
― No lo estaba haciendo. No tolero a esa mujer. Antes no podía decirle nada, pero ahora las circunstancias han cambiado.
...
...
Llegaron a la mansión, y tal cual lo había comentado Effie, la casa de sus padres era tan grande como la de su abuela.
El chofer les abrió la puerta y cuando bajó él del coche, se volteó para darle una mano a ella y ayudarla a salir. En otras circunstancias no lo hubiera hecho, pero ya estaba a pocas horas de hacer oficial su compromiso y debía quedar bien frente a todos.
Los flashes de las cámaras no se hicieron esperar.
― Sonríe, querido ― le dijo la rubia entre dientes y lo tomó del brazo.
A ella todo eso le salía muy natural: sonreír, saludar a los medios, posar para las cámaras. Él se sentía abrumado, solo deseaba que terminara pronto el evento, pero hizo su mayor esfuerzo y les dio su mejor sonrisa, podía ser encantador cuando se lo proponía.
Había dos zanqueros vestidos con trajes de arlequines en rojo y negro, escupiendo fuego por la boca a los dos costados de la escalera.
Entraron a la casa y la cruzaron para salir al jardín donde sería el evento.
En esta ocasión no tuvo tiempo de detenerse a observar los detalles dentro de la casa, había mucha gente vestida como ellos de blanco y rojo, que deseaban saludarlos.
Salieron al jardín que estaba adornado con luces azules y cálidas. Había una mesa con una gran fuente que parecía de hielo de la que escurría champagne, en medio de otras dos con esculturas también de hielo en forma de cisnes rodeadas de bocadillos.
De algunos arboles colgaban pequeñas luces blancas y cristales que parecían copos de nieve y de otros, cascadas de pétalos rojos.
No habían mentido cuando hablaron de hacer del compromiso una gran fiesta.
Saludaron a muchas personas que Effie le iba presentando y cuyos nombres no recordaría jamás, también le presentó a sus amigas, un grupo de chicas con finta de modelos, pero no le agradó el modo en que lo veían. Se sentía muy incómodo, era como si la rubia lo estuviera presumiendo a modo de trofeo y eso lo molestaba.
Entre todas las personas vio a Chaff sentado en una mesa con Lucrecia y se disculpó para ir a saludarlos.
― ¿Te felicitamos ya o hasta después de la fiesta? ― le estrechó la mano Chaff.
― No veo la hora de que esto termine ― se sentó a su lado y le pidió un whiskey a un mesero.
― Tus suegros sí que saben dar fiestas ― le guiñó un ojo, Lucrecia.
Él resopló ― Espero que no sea así toda la vida. Odio las fiestas.
El moreno soltó la carcajada a su lado ― Viniste al lugar equivocado, amigo.
― Ni que lo digas ― le dio un trago a la bebida que le llevaron.
― ¡Haymitch! ― se acercó a la mesa Helius Jr.
― ¡Qué tal Helius! ― se giró hacia Chaff ― Te presento al hermano de Effie. Helius ellos son Chaff y su esposa Lucrecia.
― Mucho gusto ― saludó a ambos y giró de nuevo hacia él ― Mi abuela te está buscando.
― De acuerdo, vamos ― se disculpó con su amigo y se marchó.
Irene estaba conversando con un grupo de personas, pero se alejó de ellas en cuanto lo vio. Al igual que la mayoría de las mujeres en el lugar, estaba vestida de rojo, pero era un vestido más discreto y elegante, recto con mangas de encaje.
― ¿Qué tal Haymitch? ¿Ya estás listo?
Él abrió más los ojos ― No me diga que tengo que dar alguna especie de discurso o algo, no me dijeron nada.
La mujer mayor rio ― Nada de eso, pero sí tienes que proponerle matrimonio a mi nieta.
― ¿Qué?
― Ya sabes, hincarte con una rodilla al piso y preguntarle si quiere casarse contigo ― abrió su bolso y sacó una pequeña caja de terciopelo negro ― Y tienes que darle esto.
Abrió la cajita y vio un gran anillo de diamantes.
― Ese fue mi anillo de compromiso y me gustaría que ahora lo tuviera mi nieta.
Se quedó observándolo por un momento. No le había pasado por la mente otorgarle un anillo de compromiso, en el distrito Doce no se acostumbraba, ya que la gente era muy pobre y apenas si se podían costear un anillo de bodas.
Cerró la caja, asintió con la cabeza y le dio las gracias.
― ¡Ahí estás! ― llegó Effie y lo tomó del brazo ― Te estaba buscando, vamos, te quiero presentar a otros amigos.
La fiesta siguió su curso hasta que requirieron la presencia de todos frente a un escenario.
― ¡Bienvenidos sean todos ustedes! ― dijo al micrófono, Regilla Trinket. Atrás de ella estaban parados su esposo, hijo, nuera y suegra.
Se notaba que la mujer amaba la atención, y prueba de ello era el revelador vestido rojo que traía con escote en forma de corazón y con corte de sirena. El cabello rojo lo traía suelto en ondas que llegaba hasta su cintura.
― Esta noche es muy especial para nuestra familia pues se integra a ella un gran joven, y no un joven cualquiera, sino el vencedor de los Quincuagésimos Juegos de Hambre ― hubo una gran ronda de aplausos y vítores. Él solo sintió como se le revolvía el estómago ― Y tendrá el gran honor de casarse con nuestra querida hija, Euphemia.
Effie le apretó la mano y lo jaló hacia el frente.
Eso era todo, en cuestión de segundos quedaría su destino unido al de esa chica.
¡Hola!
¿Qué les pareció Tiberius?
Quiero agradecer a thelmagzz95, por sugerirme la idea de un comediante y no solo eso, sino mandarme algunos de los chistes.
Ya saben, todavía hay lugar para sus sugerencias de candidatos para Los Juegos del Amor.
Y bueno, ahora se acerca un candidato de los que sí están compitiendo por la mano de Katniss, ¿Qué creen que vaya a suceder?
Y sobre Haymitch, le llegó la hora de su compromiso.
¿Les gustó el capítulo? Cuéntenmelo todo, ya saben que esta historia continua gracias a sus comentarios.
Gracias por leer y muchas gracias a todos los que se tomaron el tiempo de dejarme sus reviews: claudiacobos79, atalinunezz1, Ady Mellark87, Elizabeth12, BrendaTHG, Ilovehayffie, 75everything, Caro, Gagonaya, CaroRamos, ana gaby y los guest.
Nos vemos el próximo lunes!
(hoy es el último lunes de unos cursos que estoy dando, así que la otra semana, probablemente estaré publicando como una hora más tarde)
saludos
Marizpe
