Disclaimer: YOI no me pertenece.


Paparazzi

Poseer belleza innata puede ser sinónimo de una gran ventaja, eso nadie puede negarlo. Significa que no necesitas una habilidad especial para ser notado por los demás, porque intrínsecamente ya la posees, atrayendo miradas a diestra y siniestra por el atractivo de las facciones o la forma cómo el cabello delicado cae sobre el rostro, y ahí está la atención de la gente, casi sin esfuerzo, y a veces sin necesidad de palabras.

Viktor Nikiforov, a sus dieciséis años, ya pertenecía a ese grupo de personas cuya belleza deslumbraba para cualquier criatura que posara los ojos en él. Si bien era cierto que su don físico le había servido de trampolín para escalar en algunas cosas, a veces, simplemente, se tornaba molesto. No faltaba la persona que le acusaba de llegar a donde estaba sólo por méritos de su físico, inventando calumnias por doquier aun siendo un adolescente que sólo pensaba en competir en la pista y ser el mejor. No faltaba aquel que le miraba con desprecio solamente por envidia. No faltaba el obsesivo que se declaraba fan número uno y por eso lo seguían a todos lados poniendo en peligro su privacidad.

Y por supuesto, no faltaban los peores, los que iban más allá, los que creían que podían tocarlo, los que creían que podían ponerle una mano encima por la única razón de que su odio, envidia, o por la emoción que los moviera, era lo suficientemente fuerte como para agredirlo físicamente.

Justo había terminado la competencia Junior, y había quedado de primer lugar, como era de esperarse. El estadio se vaciaba poco a poco, y aunque Viktor había tomado la precaución de no salir por la puerta principal por consejo de su entrenador, a última hora cambió de opinión. Le gustaban los aplausos. Le gustaba escuchar los vítores de su nombre en la boca de la gente, le gustaba la atención que recibía sobre sí mismo y sobre su talento. Era algo que se había ganado, ¿por qué Yakov le privaría de eso? Sencillamente no tenía voz ni voto ahí, a pesar de que fuera su entrenador. Y así fue cómo salió por la puerta principal, junto con el mar de gente que al reconocerlo le pidió autógrafos y fotos a diestra y siniestra, los cuales atendió con gusto hasta que disminuyó la demanda.

Suspiró cansado pero feliz, creyendo que ya había sido suficiente, incluso para él, y se disponía a regresar a su lugar de descanso. Pensaba que podía irse caminando sin problemas ya que el flujo de personas había disminuido considerablemente, sin embargo, un par de tímidos golpecitos en su hombro le llamaron la atención. Se volvió para mirar a la fuente, y se encontró con un joven de cabello castaño que tenía un lápiz y un cuaderno en la mano, extendiéndoselos a él. Sus piernas temblaban y su voz también.

- E-e-este…V-Viktor, ¿ve-erdad? ¿M-me p-podrías d-dar tu-tu-tu-autógrafo, por f-favor?

Viktor parpadeó mirándolo con curiosidad. Se veía muy vulnerable y asustado. Le dio una brillante sonrisa y asintió.

- ¡Por supuesto que sí! ¿Quieres una foto también? – Dijo recibiendo la libreta y el lápiz

- ¿Cómo te llamas?

- M-mi nombre es…- el muchacho bajó la cabeza, temblando más que antes, pero bajaba la cabeza, la subía y su expresión nerviosa cambió luego de un suspiro-

- ¿Uh? ¿Estás bien? – Preguntó Viktor, confundido - ¿Te duele algo?

- No. Yo estoy bien. Muy bien.

El muchacho entonces desvió una mano para tocarle suavemente el pecho con ella y acariciándole el cuello luego.

- ¿Qué crees que haces? ¿Crees que puedes tocarme? - respondió alejando la mano del otro con la suya, molesto –

La actitud del muchacho cambió por completo entonces, y su voz se alzaba a gritos.

- Cualquiera puede tocarte, por eso te pones esos trajes, ¿no es así? Para que cualquiera pueda golpearte y humillarte como lo que eres, un pobre adolescente precoz que se aprovecha de cómo se ve para poder ganar. Puedes hacerlo con cualquiera, ¿no? Yo puedo seguirte a todas partes, yo haré que me mires solo a mí en ese sentido, Viktor, porque no eres más que una Сука! Сука!Сука!* así que puedes ser la mía, y si no te dejas a las buenas, tendrá que ser a la fuerza.

El ruso hizo un sonido de desaprobación y genuina ira. ¿Cómo se atrevía a decir eso? Le temblaban los ojos y las venas de su cara palpitaban de rabia. ¡Él se había ganado estar ahí! ¿Por qué no podían entenderlo?

Nikiforov no tuvo tiempo de reaccionar. El muchacho se abalanzó sobre el patinador junior sin aviso, y le propinó un puño en la mejilla derecha.

- ¿Pero qué rayos te pasa? – espetó el ruso devolviendo instantáneamente el golpe a la mejilla del desconocido, quien se miraba las manos ahora, ya con la expresión a la vista, tenía la sonrisa ensanchada y los ojos muy abiertos mientras sus dedos temblaban de emoción. Después de haber recibido seis de esos golpes, el ruso le dio un puño en el estómago y lo empujó hacia atrás para alejarlo.

- ¡Al fin! ¡Pude tocar a Viktor! ¡Y puedo hacerlo más! ¡Puedo tocarlo!

- ¿Qué? - la expresión de desconcierto en el rostro del ruso no se hizo esperar.

Antes de que pudiera devolverse a la realidad, ya estaba recibiendo una ráfaga de puños de ambas manos del muchacho, que ahora tenía completamente encima y turnaba sus manos para darle golpes en las mejillas, primero la izquierda, luego la derecha. Podría responderle y discutir con él por horas, pero insistía en darle más golpes que fue esquivando gracias a su estado físico y su rapidez.

Su ira fue en aumento y decidió que no iba a hablar con palabras. Sus manos hablarían por él, así que descargó toda su rabia en sus puños, que fueron a parar directo a la piel del otro muchacho, le asestó una ráfaga de ellos en el estómago para quitarle la posibilidad de poder defenderse, y le dio una patada en el costado mandándolo al suelo. Cada golpe que daba era calculado como un pase de ballet y certero como la más confiable de las armas de fuego. Viktor estaba cegado y sólo daba golpe tras golpe, escuchando la voz de alguien que parecía ser la de su acosador, ¿decía "detente"? No lo sabía. No identificaba bien los sonidos, sólo estaba concentrado en hacerle tanto daño como fuera posible. Sí, eso era. Más de la sangre que salía de su boca. Más de esos balbuceos que eran para pedirle piedad. Misericordia que no iba a mostrar. Más de esa expresión de dolor que le mostraba cuando cada golpe terminaba y empezaba otro. Más de escucharlo pedirle perdón, más de verlo sufrir. Más de…

- Viktor, ¡Detente!

La voz de su entrenador le hizo volver en sí y detenerse en seco, soltando al muchacho que hasta ese momento había tenido asido por la camisa. Cayó al suelo moreteado y lleno de sangre en el mentón, la nariz y las mejillas, y cuando se supo libre emprendió la huida, no sin antes dedicarle una mirada de odio al patinador ruso.

- Yakov, ¿qué haces aquí?

- ¿No te lo dije? Te dije que no salieras por la puerta principal del estadio, era muy riesgoso. ¡Mira esos golpes! ¿Te diste cuenta?

- No ha sido mucho, sólo rasguños - dijo tocando su propio rostro en donde algunos hilillos de sangre aún escurrían por sus mejillas –

- No hablaba de ti. ¡Mira cómo dejaste a ese pobre muchacho!

- ¡Él empezó!

- ¡No importa quién haya empezado! - suspiró - Ya habíamos hablado de esto antes, Vitya – la voz de su entrenador se suavizó, sonando preocupada – ¿Qué hubiera pasado si no hubiera llegado a detenerte?

- No hubiese pasado nada – Dijo el menor desviando la mirada y agarrándose una de las manos con la otra – Al final me hubiera detenido yo mismo –

- Eso es una mentira, y lo sabes. No quiero que suceda como ese día que…

- Yakov - le interrumpió, suavizando la expresión y esbozando una sonrisa - Estaré bien

- Cuídate mucho Vitya, no quiero que termines en la cárcel.

- ¿Uh? No es para tanto, Yakov, sólo fueron unos golpes –

- Unos golpes que se convirtieron en intentos mortales – le mencionó con dureza – Tendré un ojo en ti siempre, Vitya – dio un suspiro y añadió - Sólo me preocupo por ti –

- Ya lo sé, por eso eres una buena persona – respondió el patinador con una sonrisa, guardando los sucesos de ese día para su memoria.

- Por favor no vuelvas a hacer imprudencias.

- No, no las haré.

- Espero que eso sea cierto.


Hola~

Bueno por si no se entiende, este cap es un flashback de Victor a sus dieciséis, es un intermedio entre la parte anterior y lo que sigue.
¡Muchas graciar por leer!

Gracias a MemoriesOfRhapsody por betearlo, y a Noire Rigel que vio todo primero xD

Se aprecian mucho sus comentarios/favs y follows, ¡buen día!

* Сука(Suka) : Puta en ruso.